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Prologo

Habían pasado tres meses desde que mis padres murieron en las garras del Kyuuby, y no puedo evitar sentir que nunca me acostumbrare a esto. A veces una pesadilla me despierta en la noche y salgo de mi cuarto para ir al de ellos, sólo que ya no hay ningún cuarto al que ir. Ninguno con sus presencias, por lo menos. Así que sólo me escondo en el armario, agarrando fuertemente mi sabana favorita y el collar que me dio mi padre. A veces lloro hasta quedarme dormida, pero últimamente me quedo despierta. Esperando que el sueño me reclame.

En la mañana siguiente escucho unos golpes en la puerta ―. Señorita Haruno, su desayuno está casi listo. Estaré esperándola en la cocina, no tarde por favor.

Salgo de mi escondite y comienzo a espabilarme. Hago una parada en el baño; me visto con mi pantalón verde y mi camisa manga larga y me dirijo a la cocina. Cuando llego veo a Ninja-san lavando unas ollas y un plato con comida esperando en la mesa.

― Buenos días ―. Contesto tímida, este ninja es nuevo para mí, no es el mismo de la semana pasada.

― Buenos días, Señorita. La Hokage me envió para suplantar al anterior ninja. Quiero que sepa que es un honor estar al servicio de la hija del honorable Hokage-sama, Kizashi Haruno, y su esposa, Mebuki Haruno ― Se inclinó ante de mí y después de eso tomo algo de barra de la cocina y lo puso en la mesa ―. Aquí le dejo su almuerzo, Señorita. Ahora tengo que retirarme, con su permiso.

Sólo asiento con mi cabeza y el hombre desaparece de mi vista, dejando una estela de humo. Bueno, de nuevo todo queda muy silencioso. Veo mi comida y extraño mi desayuno con figuras que me preparaba mi mamá. Pero tengo que ser fuerte, todos me dicen que debo estar orgullosa de mis padres, que fueron unos héroes que dieron su vida por la aldea y por ella. Que es un honor conocer a su hija y que esperan muchas cosas de mi. Yo intento no llorar cuando los mencionan, intento no gritarles que quiero a mis padres de regreso…

Salgo de la casa para ir a la escuela, muchas personas me saludan. Es extraño, todos los ciudadanos son muy amables conmigo. Siempre me regalan dulces y comida al pasar. Finalmente llego a la escuela, soy la primera en llegar al salón de clases. De pronto empiezan a llegar los demás niños. El primero en entrar es un niño rubio muy ruidoso que tiene unas raras marcas como de gato en la cara. Después un chico castaño que traía puesta unas… orejas de gato, que extraño. No seguí prestando atención a los demás que entraban porque el niño rubio empezó a hacer mucho escándalo, preguntándose en voz alta donde sería el mejor lugar para sentarse. Sintió mi mirada y volteó a verme. Me sonrió de oreja a oreja y me saludó ―. ¡Hey!

No sabía qué hacer, su sonrisa era demasiado brillante, me sorprendió. Pero antes de que pudiera salir de mi trance escuché otro grito ―. ¡Ah, Quieres callarte!, a nadie le interesa donde te sientes. Exclamó un chico de pelo castaño oscuro ―. Es más, ¡no deberías estar en la misma clase con nosotros, estas maldito!

Entonces empezaron los murmullos. ¿Ese es el chico que esta maldito? Escuche que tiene un demonio dentro de él. Mi madre dice que en cualquier momento puede salirse de él y destrozar la aldea. El mató al Hokage y a su esposa. Me conmocione al escuchar lo último.

― ¡Cállense! ¡Yo no tengo nada malo!

― ¿Qué es este alboroto? Todos, ¡vayan a sentarse! La clase está por iniciar. El profesor entro sin que nos diéramos cuenta. Pronto todos comenzaron a ocupar un asiento ―. Ho… hola, Sakura-chan. ¿Puedo sentarme a tu lado? ― escuché una voz familiar a mi derecha.

― ¡Oh, Ino-chan! ― Asentí mientras le daba espacio para poner sus cosas ―. Gracias ― Me contestó. Ino-chan es una chica muy linda, aunque algo tímida, que conozco desde que era más chica. Antes solía jugar mucho con ella, pero hubo un tiempo en que no se nos permitía jugar afuera como antes. Mi mamá solía decir que eran tiempos peligrosos y que era mejor ser precavidos.

― Me alegra que estemos en la misma clase ― No pude evitar decirlo, pero creo que fue lo mejor al ver su sonrisa ―. Yo… Yo también.

Las clases terminaron y al instante de poner un pie afuera vi a todos los niños corriendo hacia sus papás. No quise mirar, retrocedí inconscientemente y empecé a correr al salón. De pronto, escuche a alguien llorando, deje de correr y me asomé. Era el niño rubio, estaba llorando en un rincón.

― Eh, niño ¿estas…?

Se asustó al escucharme y antes de que terminara de hablar empezó a gritarme ―. ¡Vete! ¡Déjame solo! ¿Viniste a burlarte de mí?

― Yo sólo que…

― ¡Dije que te fueras! ¡Vete! Tu… tu… ¡Frente de marquesina!

Como si mis manos tuvieran un resorte las subí a mi cara para tapar mi frente. Y me fui corriendo hasta llegar a la salida de la escuela. ¡A quién le dice frente de marquesina!, no voy a llorar, no voy a llorar. ¡No quiero llorar!

Cuando llegue a la salida de la escuela ya casi no había personas. Las que quedaban estaban por marcharse, aunque había una mujer de un hermoso cabello rojo que parecía estar esperando a alguien. Quizás era al tonto niño rubio. ¡Oh! Se está acercando.

― Hola, pequeña. ¿De casualidad no has visto a un niño de cabello rubio y ojos azules, dattebane?

― Adentro hay un niño ―. Comencé a corres apenas lo dije. De seguro buscaba al niño tonto, no quedaba nadie más. Creo que dijo algo más, pero no alcance a escucharlo. Seguí corriendo hasta que me empezó a faltar el aire y tuve que parar. La verdad es que no avance tanto como creí, reconocía la zona, estaba cerca de la escuela. Me senté en una de las bancas grises que están en la calle. Y ahí me quede hasta que el sol cayó y un ninja apareció delante de mí ―. Señorita Haruno, ya es muy tarde y debería de estar en su casa. Vamos, la escoltare ―. Y así termino ese día. El Ninja-san me dejó en mi casa, donde me esperaba un platillo para cenar y un inmenso silencio que lo inundaba todo.

Así pasaron rápidamente dos años y cada mañana se reiniciaba la misma rutina que había comenzado desde la muerte de mis padres. Un ninja venía a hacer mis alimentos, me saludaba y se despedía. Casi siempre los cambiaban cada semana. A veces despertaba y encontraba la comida, pero ni rastro del que la preparó. La Hokage-sama ya me había explicado que hasta que tuviera la edad para valerme por mi misma ellos cuidarían de mí. Me agrada Hokage-sama, es muy amable conmigo y siempre me pregunta cómo me siento y como me va en mis clases. A veces me intimido por la presencia de Shizune-san, pero también es buena persona.

En cuanto a mis clases, no soy la mejor el grupo, creo que ni siquiera soy una alumna promedio. No me concentro en las clases, sólo tengo sueño ya que por las noches no duermo bien. Y en las tardes no puedo estudiar, simplemente no tengo ganas de nada. Yo no solía ser así, solía leer cada día y platicar en la noche con mis padres sobre lo nuevo que aprendí. Quizás por esos recuerdos no tengo ánimos de aprender más.

En cuanto a mis compañeros de escuela, pues no he hecho muchos amigos. Sigo hablando con Ino-chan, aunque últimamente se sienta con Ayame y otras chicas, pero siempre que puede habla y juega conmigo. En cuanto al rubio tonto, que al parecer se llama Menma, no volví a intentar hablar con él y él tampoco intento disculparse por lo que me dijo, así que realmente no estamos en buenos términos. Aunque su personalidad cambio mucho desde ese primer día, ahora es más serio. Y más cuando a las pocas semanas nos entregaron resultados de pre-evaluación y algunos chicos se burlaron de él, no entiendo por qué si no le fue tan mal. En fin, ese día mostro una fuerte determinación en su cara y dijo que sería de los mejores del salón y que llegaría a ser Hokage. Eso hizo que las burlas aumentarán más. En contraposición a Menma, estaba Sasuke Uchiha. Era el niño más popular del salón, casi todas las chicas estaban enamoradas de él. Era guapo, inteligente y muy carismático, siempre con una sonrisa. Era el tipo de persona que siempre conseguía lo que quería.

Aunque Sasuke era muy inteligente, no superaba a Chouji Akimichi, un chico serio y algo malhumorado. Su mejor amigo es Shikamaru Nara, él nunca se toma las cosas en serio y siempre está de buen humor y comiendo alguna chuchería. Ya que estoy en esto, presentare a todos mis compañeros. Hinata Hyuuga es una niña con mucho carácter, al parecer este año desarrolló una especie de enamoramiento por Menma, quién desvió con su kunai un shuriken perdido que iba directo hacía ella. Shino es un niño que odia a los insectos y Kiba uno que ama a los gatos, creo que nacieron en los clanes erróneos. Otros niños con los que compartimos clases son Hatori y Koba, los chicos que se burlaron de Menma el primer año, y Ayame y otras chicas de las que no recuerdo el nombre, tengo la sensación de que no les caigo muy bien.

Respecto a la academia, este año pasaremos a lecciones más prácticas para convertirnos en Genin. El maestro Iruka, Laydie Tsunade-sama y los demás están preocupados por mí. Como dije, no soy la mejor del salón, varias veces me han mandado a llamar para hablar conmigo sobre mis calificaciones. Pero eso cambio el día que a Sasuke Uchiha se le ocurrió darme una rosa en frente de las chicas del salón. Admito que estaba triste, era el aniversario de la muerte de mis padres, y eso me animo un poco ― incluso me sonrojé ―. Aunque al terminar el día acabe con más dolor físico y mental.

Ese día, Ayame y otras dos chicas, me acorralaron mientras me dirigía a mi casa ―. No te creas mucho porque Sasuke-kun te regaló una rosa, sólo te tuvo lastima por la cara de patética que siempre pones ― Decía Ayame mientras salía de la esquina de la calle por la que yo caminaba.

― Yo no me creo ― Repliqué.

― ¡Claro que sí! ¡siempre lo haces! Siempre te crees mejor que los demás, por eso no te esfuerzas en la escuela. Porque eres la hija del Hokage Kizashi Haruno y todos te consienten, no importa que seas buena en nada. ¡Me das mucha rabia! Siempre tienes esa cara tan patética.

― Todos en el salón lo piensan, ¡eres débil! … No como tus padres.

― ¡Cállate! ¡No metan a mis padres en esto! ― ¡Cállense!, ustedes no saben lo que siento, pensaba con odio.

― ¡Oblígame a callarme! ¡Ni siquiera eres bonita! ¿Nunca te ves en el espejo?, qué pasa con esa vestimenta y ese cabello, ¡pareces un niño!, y ni siquiera uno decente con esa frente. Lo único que tienes de bueno es tu apellido. Qué bien que el Hokage no está en este mundo, ¡sentiría pena de ser tu padre!

Apenas termino esa frase me arrojé a ella con mi puño levando, sentí un odio horrible hacia esa persona, ¡Como te atreves…! ― ¡Como te atreves a meter a mis padres en esto! ― Mi puño colisiono en su mejilla, pero al instante otras chicas aparecieron a mis costados y me agarraron de los brazos.

― ¡Tú!… Buena para nada ― Me regreso el golpe. Solté un alarido cuando sentí por segunda vez su puño en mi cuerpo. Antes de que me tirara el tercero levante mi pie y pise tan fuerte como pude a una de las chicas que me tenían sujetada, al soltar su agarre aproveché a darle un codazo a la otra y a lanzarme contra Ayame. No pensé en nada en ese momento, al sentir de nuevo dos manos queriéndome retener me lancé más hacia Ayame y al tener bloqueados mis brazos la alcance con mis dientes.

― ¡Ah! ― Gritó ― !Qué asco!, deja de morderme, ¡pareces una perra! ―. Empecé a sentir varios golpes en mí cara y en mi cuerpo, pero me obligaba a mí misma a no soltarla. Pronto ya no pude continuar y mi agarre se aflojo, ahí fue donde ella aprovechó el momento. Se zafó de mi mordida y me empujó tan fuerte que caí y quedé derriba en el piso. Pude ver que estaban comenzando a acercarse de nuevo. Pero alguien grito…

― ¡Hey! ¿Qué creen que hacen? ― Esa persona era el chico rubio. Se puso delante de mí ―. ¡Son basura! Como pueden atacar tres contra uno.

― ¡Cállate, Namikaze! Nadie te metió en esto ― Contestó una de las chicas. El rubio estaba a punto de contestar cuando lo interrumpió otra persona.

― Así es, nadie lo metió en esto. Tampoco a mí, pero esto que están haciendo es de muy mal gusto. Sería una lástima que alguien metiera a Sasuke en este lio. Quizás aparezca en cualquier segundo, debido a que planeábamos reunirnos con él, en cualquier momento puede llegar. Si no desean que se rompa la imagen que Uchiha tiene de ustedes es mejor que se marchen ―. Sentenció Chouji Akimichi con una mirada penetrante. Vi la cara de mortificación de Ayame y compañía. Con un bufido decidieron retirarse, no sin antes dedicarme una mirada de odio y que claramente decía "Más te vale no ir de chismosa con Sasuke-kun".

― ¿Estas bien? ― Me preguntó Chouji mientras me ayudaba a levantarme. Iba a contestarle que sí y agradecerles cuando Menma me interrumpió.

― ¿Estás loca? Como se te ocurre enfrentarlas. Era obvio que no tienes la fuerza para hacerlo.

― ¡Estaban insultándome!

― ¡Hmm! ¡Pero tienen razón!, ¡eres débil y no aprecias lo que tienes! No entiendo que haces en la escuela, no te esfuerzas en nada. La verdad tu actitud también me enoja, ¡dattebayo! ― Me miró fijamente con el ceño fruncido.

― ¡Menma!, no es el momen… ― Empezó Chouji. Lo interrumpí.

― ¡Cállate! Tú no sabes lo que siento. Yo sé muy bien que no merezco nada de lo que me da la gente; su aprecio, su paciencia, su respecto. ¡Pero este es el camino que siguieron mis padres! ¡Quiero seguirlo! ¡Quiero ser un ninja como ellos!

― ¡Entonces no entiendo porque no haces algo por esforzarte! Siempre estás en tu mundo mental. ¡¿Crees que con estar todo el día deprimida vas a honrar la memoria de tus padres?! ¡No creo que ellos quisieran verte así!

― Yo… Yo…― Me quedé sin palabras y bajé mi cabeza. No pude seguir mirándolo a los ojos.

― Tsk… Eres la hija de héroes, ¡Compórtate como tal!

Sentí un fuerte boom en mi pecho al escuchar sus palabras. Permanecí estática. Es verdad, mis padres no querrían verme así. Busque su mirada y ahogue una exclamación en mi boca. Tenía una mirada afilada y penetrante. Vi la firmeza de sus palabras en sus ojos. No había rastros de burla ni de maldad, sólo de verdad.

Apreté mis puños y dientes fuertemente y salí corriendo de ahí. Pude sentir su mirada en mi espalda y escuché que Chouji me llamó, pero yo seguí corriendo. Sentía tanta vergüenza. Todo lo que me decían era verdad. Yo sabía que yo estaba mal. Qué si mis padres pudieran verme sería una desgracia para ellos. Qué sólo estoy llena de miedos y tristeza. Corrí y corrí hasta llegar la Academia Ninja. Me detuve por un instante y miré el columpio que colgaba de aquel viejo árbol. Y camine hacia él. Estuve ahí mucho tiempo, no sé cuánto, pero pronto anocheció.

Mire hacia las cabezas esculpidas de los Hokages. Vi el rostro de mi padre y de repente recordé el día en que todo sucedió. Cuando los dos marcharon detrás de la bestia de nueve colas. Cuando me dedicaron sus últimas sonrisas y sus últimas palabras ―. Te amamos, no lo olvides.

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― Menma, fuiste muy duro con ella ― Mencionó Chouji atrás de mí.

― No puede evitarlo ― Fue lo único que dije.

― Qué problemático ― Suspiro ―. No creo que esas palabras fueran dirigidas totalmente a ella.

No contesté a lo que dijo ―. Tsk, será mejor que sigamos. Sasuke llegará en cualquier momento ―. Comenzamos a avanzar.

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― Uchiha, antes de que te retires necesito encomendarte otra tarea. La hija del Hokage Haruno no ha regresado a su casa. Necesito que la localices y la escoltes sana y salva a su residencia ― Habló la Quinta Hokage mientras colocaba el reporte en la mesa y me miraba fijamente.

― ¡Hai! ― Asentí y desaparecí de la oficina.

Rastreé a la hija del anterior Hokage, estaba cerca de la Academia Ninja. Ahí, sentada en un columpio con su cabeza baja y apretando fuertemente un objeto con su mano izquierda. Mientras me acercaba a ella no pude evitar pensar que esto era una pérdida de tiempo. Lo único que consiguen realizando estas tareas es que la niña se vuelva tan frágil como el cristal. Como tener un kunai y no usarlo, dejando que el tiempo que pase lo oxidé. Una dosis sobresaturada de ayuda nunca es buena, no deja a las personas crecer y las vuelve incapaces de valerse por sí mismos. Cuando estuve a un paso de distancia empezó a subir su mirada. Yo esperaba encontrarme con cualquier otra cara, excepto aquella que poseía.

― Llévame con la Quinta Hokage, Ninja-san ― Dijo con decisión. Soló la observe por un minuto hasta que tome mi decisión.

― Hm. Sígueme ― Parece que la niña no era lo que esperaba. Me reí.

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Estaba viendo el capitulo de Tenten, donde sueña un mundo parecido al de Road to Ninja, y me inspiré para hacer esta historia. Aunque sufro un poco con la modificación radical de varios personajes, como Shikamaru, Kakashi y Neji. Ya se imaginarán qué Uchiha esta en frente de Sakura. Por si quedo duda, al inicio los niños tienen 7 años, siento que por disturbios y la guerra perderían un año de escuela y entrarían de 7 años. Ya tenía planeado la pareja sobre la que quería escribir... pero mi enamoramiento con otro personaje hace que se distorsione la idea original al escribir (Pista: La ultima parte de la historia no estaba planeada). !Pero yo pienso que si lograre mantenerme firme!

Espero me puedan comentar si ven errores gramáticales, estoy intentando mejorar mucho en eso.