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Capitulo 1

― ¡Sakura! ¿Qué te ha pasado? ― Exclamó Shizune. Pronto Lady Tsunade miró a mi acompañante, preguntándole con la mirada cuál era el motivo de mi estado.

― Así la encontré ― respondió la pregunta silenciosa ―. Me pidió que la trajera ante usted.

― Bien. Sakura, ¿a qué se debe esto? ― Finalmente su mirada cayó en mí.

― Tengo una petición Hokage-sama ― Todos me miraron expectantes. Tomé aire y decidí cambiar el rumbo de mi vida.

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― Tranquilícese, Lady Tsunade. Estoy segura de que Sakura estará bien. De hecho, me sorprendió su petición. Pero me alegra, creo que está en el camino correcto ― Shizune-san hizo un gesto aprobativo con su mano.

― También yo. Con esa expresión no creo lo contrario ― La Hokage siguió con su semblante pensativo. Hasta que me dirigió su mirada ―. ¡Uchiha Itachi! Supervisarás a Haruno Sakura por un mes, necesito estar segura que podrá arreglárselas.

― Hai ―. Contesté sin rechistar.

― ¿Está segura de esto, Lady Tsunade? Sakura pidió lo contrario ― Mencionó contrariada Shizune.

― Lo sé. Pero tengo que estar segura de que podrá arreglárselas, se lo debo a sus padres. Puedes retirarte, Uchiha.

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Después de la conversación que tuve con la Hokage no volví a ver a ningún ninja en mi casa. Ni desayuno, almuerzo y cena preparados. No más escoltas a mi casa, al no hallarme en ella pasado el crepúsculo. En su lugar, se me confió una cantidad moderada de dinero que pertenecía a los fondos de mis padres y una total autonomía sobre mi vida. Aunque Lady Tsunade dejó muy en claro de que si necesitaba ayuda, no dudara en pedírsela.

Las primeras dos semanas fueron un total desastre. Sobre todo la primera. Hacer la compra de mercancías para la casa fue tan complicado por mi ignorancia. Primero, llené el carrito con cosas que me gustaban y terminé comprando sólo eso. Mi refrigerador y alacena estaba lleno de puro anmitsu, umeboshi y dumplings. Me gasté toda la cuota que me dieron en esa semana y nunca, ¡pero nunca!, se me ocurrió comprar jabón para trastes, papel de baño, bolsas para basura, etc. Afortunadamente todavía quedaba shampoo y pasta de dientes. Cada día que iba a la escuela procuraba no olvidar pasar al baño para contrabandear papel higiénico.

Al quinto día ya estaba harta de comer lo mismo todos los días. Intente hacer arroz, recuerdo haber visto a mi mamá hacerlo y se veía tan fácil; me quedó como una especie de engrudo, está de más decir que no lo volví a intentar.

En la escuela las cosas no iban mejor. Los entrenamientos físicos aumentaron de intensidad, por un instante llegue a pensar que era asmática. Me faltaba el aire. ¡Dios! no entiendo como termine así ― Bueno, si lo sé. Cuando me hundí en mi miseria ―. La mayoría ya había terminado las 5 vueltas alrededor de la pista cíclica. Solo quedábamos Ino, Shikamaru, otra chica y yo. No me di cuenta en qué punto terminaron. Ni siquiera sabía que solo quedaba yo en la pista hasta que el maestro me gritó que lo habían llamado a la oficina, que si él no llegaba antes de que terminara me reportase en ella. ¡Ah! Quizás si no parara cada minuto ya habría acabado las vueltas. Hasta hace una semana solo nos pedían tres vueltas a la pista, y a pesar de que siempre terminaba al último no me sentía a desfallecer como ahora.

Finalmente di el último paso para concluir mi carrera. Apoye mi peso en mis rodillas mientras intentaba recuperar mi aliento ―. Si sigo haciendo lo mínimo nunca me superaré a mí misma ― Tomé otras bocanadas de aire más ―. ¡Bien! Otra vuelta más no me matara.

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― Pase ― Escuché la voz del maestro Iruka.

― Maestro, ya terminé las vueltas. Me voy a casa ahora, con permiso ― Sino fuera porque descanse un poco antes de venir juro que me caigo de rodillas frente al profesor. Mis piernas me tiemblan.

― Me alegra que las terminaras Sakura. Quiero que sepas que he notado un cambio positivo en ti en esta semana. Sigue así ― Me sonrió mientras me revolvía mi cabello. No pude evitar regresarle la sonrisa ―. ¡Gracias!

― Nos vemos el lunes Sakura ― Se despidió de mí y cerró la puerta.

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― Gracias por el favor que me hiciste, Menma. Ella nunca ha hecho trampa, pero hoy la vi muy fatigada y pensé que la tentación podría ser muy grande. Me avergüenzo de mi pensamiento. Puedes retirarte a tu casa.

― Maestro Iruka ― Lo llamé.

― ¿Si?

― Hizo siete vueltas en total ― No sé porque me quede esperando un comentario al respecto.

― ¿Uh? ¡Oh!, eso es nuevo. Quizás Sakura esta encontrando su motivación. Hay que apoyarla para que continúe así.

― ¿Por qué? ― No pude evitar preguntar ―. No es mi amiga.

― Bueno, cuando alguien se esfuerza mucho por cumplir una meta te dan ganas de animarlo ―. Me miró como si fuera la cosa más obvia del mundo ―. Claro que a veces ese sentimiento depende del trasfondo de la persona en cuestión.

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Desperté al día siguiente muy relajada, afortunadamente es sábado y pude dormir hasta tarde ―. Bien, hoy no tengo que ir a la escuela. Me prepararé para ir a comprar las cosas necesarias. Lo primero es desayunar.

Cuando terminé mi lata de anmitsu me dirigí a cambiarme para salir y en eso note el cesto de ropa sucia completamente lleno, a rebosar, mejor dicho ― Cierto, no he lavado mi ropa. Bueno, será mejor que lo haga de una vez. Todavía es temprano ― Preparé la lavadora lo más rápido que pude. Terminé y estaba a punto de salir, pero vi las latas de comida sobre la mesa ―. Bueno… Sigue siendo temprano.

Éra temprano. Éra, porque cuando termine de recoger la basura me volvió a dar hambre. Comí un paquete de dumplings de anko y me volví alistar para salir.

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Ya en el supermercado me encontré con una cruda realidad. Tenía que decidir entre seguir viviendo con base a productos enlatados y comida de caja o a partir de comida de verdad; lo que implica aprender a cocinar. Además, si sigo comiendo mi comida favorita como hasta ahora terminaré por odiarla para siempre ―. ¡Ah! Que tristeza la mía ― Suspiré ―. Aunque tampoco sé muy bien que llevar ya que no sé qué se supone que cocine. Quizás sería conveniente pedir ayuda a Shizune-san, la Hokage tendrá cosas más importantes por hacer que concentrarse en una niña. Estaba tan ensimismada en mis pensamientos que no noté que una persona que se me acercó.

― Hola, Sakura-chan ¿cierto? ― Dijo la mujer de largo cabello rojo de la otra vez.

―Si…

― Gracias por decirme donde estaba mi hijo la vez pasada, dattebane ―. Me sonrió y volteo a ver mi cesta de compras con ojo crítico ― Y dime, ¿Cuáles son tus planes para hoy?

― ¿Eh?

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― Kushina-san. No era necesario que… ― Empecé a hablar cuando paramos en la puerta de su casa mientras Kushina-san buscaba las llaves.

― Tonterías, ¡dattebane! Además, es un crimen que a tu edad no te nutras apropiadamente ―. Insistía mientras me empujaba alegremente dentro de su casa.

― Pasa, adelante, deja las bolsas por ahí al lado de la puerta. Ahora vamos a la cocina. Hoy te enseñare a cocinar algo básico ―. Decir que no me intimido su energía abismal sería mentir. Pero fue esa misma energía la que después me relajo.

― Ya vez Sakura-chan, sólo necesitabas práctica y un poco de tutoría ― Dijo Kushina-san mientras me daba un "golpecito" en la espalda que casi me saca el alma ― Bueno, el arroz ya está listo. Solo hay que esperar que la carne termine de cocerse. Mientras vamos a relajaros un poco. Siéntate mientras nos sirvo té.

En mi camino al comedor vi fotografías en un mueble. Eran de Kushina-san junto a un hombre rubio de ojos azules y Menma ―. Tiene la misma sonrisa que le vi el primer día de clases.

― ¡A que tiene una hermosa sonrisa, dattebane! ― Me espanté cuando escuché su voz y sentí sus manos en mis hombros zarandeándome.

― Mmm, ¡Kushina-san!

― Kushina, será mejor que sueltes a esa pobre niña si no quieres que vomite ― Una voz misteriosa sonó desde la puerta.

― ¡Minato! No te escuche entrar ― Ah, El hombre de la foto. El papá de Menma.

― Lo noté ― Se acercó a Kushina y la saludo con un beso. Después me miró, tiene una mirada muy amable ―. Buenas noches, Haruno Sakura. ¿A qué debemos el honor de tu compañía? ― Antes de que pudiera contestar Kushina-san se me adelanto.

― ¡Sakura me estaba ayudando a cocinar! ― Antes de que alguien pudiera agregar algo más, se escuchó otra voz desde la puerta.

― Ya llegué ― Esa voz si la reconozco, era la voz de Menma. ¿Qué hago? Yo no debería estar aquí.

― Bienvenido, ¿Cómo te fue hoy en tu entrenamiento? ― Le pregunto casualmente Minato-san mientras se sentaba en el comedor. Parece ser que Menma todavía no me ha visto.

― Bien, estuvo… ―. O creo que ya lo hizo ―. ¿Qué hace ella aquí? ― Dijo mientras me señalaba.

De pronto una ola de color rojo vivo paso delante de mis ojos y se escuchó una queja de dolor por parte de Menma ―. No seas un maleducado, Menma. Saluda a Sakura. Ella es una invitada, dattebane.

― Kushina-san, se lo agradezco, pero creo que es mejor que…

― ¡Nada! Te quedaras con nosotros a cenar, ¿no es así? ― A pesar de su sonrisa siento una inmensa energía negativa proveniente de ella… creo que Minato-san también puede sentirla. Sólo alcance a asentir con mi cabeza rápidamente.

― Muy bien, está arreglado. ¡Menma! Ve a cambiarte mientras ponemos la mesa ―. Menma me miro unos segundos más y reanudo su camino hacia una de las puertas cercanas.

Bueno, la cena no termino tan mal como esperaba. Fue muy agradable de hecho, claro, después de que se me pasó la incomodidad. Kushina-san es muy divertida y me hizo sonreír ante sus ocurrencias. Menma tiene mucha suerte.

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― Veo que te agrada Sakura, Kushina ― Comentó de buen humor Minato mientras terminaban de lavar los trastes.

― Claro que sí, es una niña muy bonita y agradable. ¡Me encanta su cabello rosado! Y esas mejillas, ¡me dan ganas de estirárselas!

― Hm ― Minato se acercó y envolvió en un abrazo a su esposa ―. ¿Y esto no tiene que ver con que sea la hija del cuarto?

― En parte sí. Debe ser difícil crecer sin padres. Gracias al cuarto y a su esposa podemos estar junto a Menma. Siento que les debo esto.

― Tienes razón.

― Además, si Menma estuviera en el lugar de Sakura… Me gustaría que hubiera alguien dispuesto a ayudarlo, muchos amigos en los que apoyarse ― Minato se sorprendió de este comentario, pero después sonrió y le dijo a su esposa: ― Sabes que te amo, ¿Verdad?

― Y yo a ti, ¡dattebane!

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Ya estamos a martes y otra vez me encuentro corriendo en el circuito. Una de las amigas de Ayame, Kana, me "metió" el pie "accidentalmente" mientras corríamos. Claro está que me caí y me raspé un poco la rodilla. Creo saber por qué paso esto, todo empezó cuando Sasuke-kun me "salvó la vida"…

Sakura, tienes la agujeta de tu pie izquierdo desatada ― Me dijo Sasuke al inicio de la clase ―. Permíteme arreglarlo por ti ― Se hinco y comenzó a hacer el nudo apropiadamente ―. Listo, así no tendrás problemas en la clase. Ten cuidado, no te sobre esfuerces ― Me guiño su ojo y se fue. Debo admitir que se ve muy bien. Casi siento mi rostro calentarse… casi, hasta que sentí un balde de agua fría cuando vi que Kana observó la escena.

Y bueno, así es como termine en esté estado. Poco a poco los demás niños acabaron la rutina y volví a quedarme sola. Termine la vuelta que me faltaba e Iruka-sensei se retiró. Sólo planeaba dar una vuelta más, una única vuelta más.

Para cuando terminé estaba prácticamente muerta en el piso, estuve ahí un buen rato. Respira-exhala, respira-exhala. Hasta que casi me ahogo por un chorro de agua que cayó en mi cara. Me senté y empecé a toser. Luego me cayó una toalla en mi cabeza. Cuando me recuperé volteé a ver quién era el desgraciado que casi me sofoca.

― ¡Menma!, por qué hiciste esto, casi me ahogo ― Mencione mientras me secaba con la toalla que me arrojo.

― Creí que te vendría bien refrescarte.

― Podrías haber sido más delicado ― El cínico solo levanto los hombros y le restó importancia.

― Hm ― Casi puedo sentir como mi temperamento comienza a ebullir con cada no palabra que sale de su boca.

― Lo hiciste a propósito… ― Me miró pensativamente, haciendo caso omiso a mis palabras. Creo que estaba debatiéndose si contestarme o no. A decir verdad, no entiendo que fue todo esto, el agua y la toalla, quizás esta…

De pronto interrumpió mis pensamientos cuando comenzó a hablar ―. Hm, sabes… te recomiendo que cuando corras y te canses no pares, solo baja el ritmo; camina si quieres, pero no pares. Ganaras condición más rápido. Además, parar de correr de golpe ocasiona un descenso brusco en la presión arterial, podrías colapsar.

― ¿Eh? ― No puedo creer que Menma me este dando consejo. No sé qué pensar, quedé un poco sorprendida de que me ayudara, creí que le caía mal. Otra vez mis pensamientos fueron interrumpidos cuando una libreta me golpeó en la cara.

― ¡Ay! Mi nariz, ¿Qué es esto? ― Dije mientras presionaba mi mano contra mi nariz para aminorar el dolor.

― Dios, también necesitas trabajar en tus reflejos, y en tu agilidad mental. Como que te cuesta procesar la información. Y eso es una libreta. ― Dijo con obviedad.

― Ya sé que es una libreta

― Entonces para qué preguntas.

― … ― No iba a perder los estribos, el silencio sería mi mejor aliado. Es como dicen, combate fuego con fuego y silencio con silencio. Uno de los dos tendría que romperlo y esa no sería yo. Nos miramos fijamente un minuto entero hasta que él decidió explicarse más.

― Mi mamá te lo manda. Contiene varias recetas de cocina.

― ¡Oh! ― Rápidamente recogí la libreta del suelo y la empecé a limpiar ―. Un recetario, por qué no se me había ocurrido comprar uno… ― Pensé en voz alta.

― Por tus problemas de agilidad mental ― Dijo Menma seriamente. Este chico es irritante, no sé si se está burlando de mi o realmente eso es lo piensa e intenta ayudarme.

― ¡Arg! Escúchame tú rubiecito… ―Me interrumpió, de nuevo, para variar.

― Bueno, eso es todo ― Dio media vuelta y comenzó a irse por donde vino. No puede creer que él sea el hijo de la amable Kushina-san. Ah, Kushina-san, ¡el recetario!

― ¡Hey! ― Grité y me escuchó, lo sé porque volteó a verme ―. Dile a Kushina-san que se lo agradezco ―. Si ― Me contestó de regreso.

Y así se fue como ese día terminó, cuando regresé a mi casa noté que en mi mano sostenía la toalla que me tiro en la cara. Se me olvido regresarla, pensé. Mañana la regresaré, la lavaré de una vez.

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Al día siguiente no regresé la toalla. Lo admito, me asustó la expresión de Hinata. Estuve observando a Menma los últimos minutos de la clase para no perder en qué momento se retiraba del salón y así poder darle la toalla. Cuando estuve a punto de alcanzarlo alguien me jaló del hombro, y cuando digo alguien me refiero a Hinata Hyuuga.

― ¿A dónde crees que vas?, ¡¿Por qué miras mucho a Menma?! Más te vale que te alejes de él ― Es raro ser amenazada por Hinata, por Ayame es muy común. Pero nunca me he metido con Hyuuga. Y en sí no tengo nada contra ella.

― Pero yo sólo quería… ― No me dejo terminar.

― ¿Querías? ¡Qué! Acaso ibas a confesarte a Menma, no lo permitiré ― Dijo efusivamente.

― ¡Ah! Olvídalo, es inútil hablar contigo… ― Oh, creo que la enoje, me tomo por los hombros y se acercó a mí. No creo que sea buena señal sudar frio.

― ¡Eh! Menma, ¡hola! ― Saludé a la nada con la esperanza de engañarla y escapar. Funcionó, al instante me soltó, empujó, y busco a Menma con su vista. Aproveche ese instante para huir. Afortunadamente salieron más alumnos y pude camuflajearme entre ellos mientras buscaba donde ocultarme, no soy tan tonta como para no saber que Hyuuga me superaba. Aunque no sé de qué huyo si no he hecho nada malo.

Alguien me jaló en un cuarto vació, y unos segundos más tardes vi pasar a Hinata por el pasillo donde estaba corriendo. Me di la vuelta para agradecer a quien me ayudo, pero ya no encontré a nadie.

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La verdad no intenté volver a regresarle la toalla a Menma, hasta que pasó una semana. Mientras la estuve usando en clases de deporte. No creo que eso afecte; estará bien con que la entregue limpia y en buen estado al final. Aunque sé que estoy siendo un poco sin vergüenza, quizás mucho.

― Menma, espera ― Lo llamé antes de que se fuera.

― ¿Qué? ― Dijo con esa misma expresión neutra.

― Olvidé regresarte la toalla que me disté-tiraste la otra vez ― Empecé normal pero mi tono fue irritable al decir tiraste. No pude evitarlo, de sólo recordar su actitud ―. Toma.

― Ah ― La miró en mis manos, pero no se movió para alcanzarla ―. La has estado usando.

― Um ― No pensé que se diera cuenta ―. Pero la lavé muy bien. Disculpa, no tenía otra a la mano ― Me está poniendo nerviosa, mirándome fijamente y sin decir nada, sopesando su siguiente acción.

― Si te molesta tanto puedo comprarte otra como disculpa ― dije, al fin y al cabo, fue mi culpa. Fui desconsidera y maleducada ―. No debí tomarme tantas libertades, lo siento.

― No es necesario. Si te sirve úsala, puedes quedártela. Tengo otra. Adiós ―. Siguió caminando sin mirar atrás. Creo que Menma tiene un punto respecto a mi falta de agilidad mental. En el dialogó final me deja con las palabras en la boca, o en el pensamiento mas bien.

― ¡Gracias! ― Grité, no sé si me alcanzó a oír. No dio señas de escucharme ―. Wow, no eres tan mal chico como pensaba.

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Espero les guste, la temática avanzará algo lenta (o esa es la idea). E igual todavía no me acostumbro a escribir y por eso hay partes mas fluidas que otras en el texto, pero es divertido escribirlo. Gracias por sus comentarios (espero no sean tan lejanas las actualizacione "Kazuyaryo", jeje)

Y "naruto", respecto a lo que dije sobre como me inspire para hacer esta idea: Pues en el capitulo de Tenten; Hinata y Sakura se pelean por Menma y eso me recordó a Ino y a Sakura peleando por Sasuke y al final la que estaba en el equipo con él se quedó con él (así es, me inspire en una escena X jaja). Aunque no pretendo seguir totalmente esa línea, eso fue lo que me metió esta idea y se me hizo interesante. Y quizás en el canon se quedan juntos Menma-Hinata y Charasuke-Sakura, pero esto es un fanfiction, ficción del fan. Así que las parejas pueden cambiar n.n

De hecho, de todas las parejas ficticias nunca pensé que escribiría sobre esta. Mi yo anterior se sorprende.