El frío traspasa mis huesos y el ruido, oh! el ruido, es tan molesto. Al gélido contacto del agua hace que mi torso se enerve, y mis ojos se abran rápidamente. Miró a mi lado derecho. Nada. Delante mío. Nada. Y es ahí cuando ocurre, cuando mi vista decide su próxima parada, mi lado izquierdo. Hay un hombre, joven por su apariencia, pero sus ojos... sus ojos grises, debajo de aquellas muy fruncidas, están vacíos. No hay nada en ellos. Por un segundo, al mirar sus ojos, una tristeza me invade, pero luego recuerdo que mi cuerpo aún tiembla por el desagradable despertar y al recorrerle con la mirada distingo en su mano derecha un pozal vacío.
Furia. Eso es lo que siento, una furia intensa que hace que le grite maldiciones y mi cuerpo arranque contra él. Sorprendido por mis acciones no me detiene al principio, pero después de unos muy pequeños, a mí parecer, segundos de satisfacción pegándole con los puños cerrados su cabeza parece haber reaccionado y me aprisiona con una llave que no sabría definir, pero que me deja inclinada hacía delante con los brazos aprisionados en sus manos sobre mi espalda.
-¡Suéltame!-Mí pequeña suplica no parece conmoverle y tira un poco más fuerte de mis brazos provocándome una sensación de dolor, que gracias a mis queridas heridas, se agudiza bastante.
-¿Quién eres?¿Qué haces aquí?¿Por qué estas así?-Su mirada es inquisidora, penetrante. En definitiva da miedo. Forcejeo intentando aflojar su agarre, craso error, él aumenta su fuerza contra mí y, cogidito de la mano, el dolor también aumenta.
-Sí me contestas con sinceridad-Oh! ¿Eso era ironía?- te soltaré.
-Está bien. Me llamó Desiré, Desiré ...mmm...-Oh, mierda! He dudado, tengo que ser más rápida pensando...Esperó que no se haya dado cuenta- William. Tengo 18 años. Me he perdido y de casualidad he encontrado lo que creo es tú... casa? Bueno estoy así vestida no por voluntad propia, que quede claro, pero si me sueltas te mostrare mis heridas para que comprendas el porque de mi situación actual.
-Sabes, Desiré, no?-Asiento con la cabeza- Créeme cuando te digo que he tenido una experiencia bastante extensa respecto a ciertos asuntos que me permiten de cierta forma saber diferenciar expresiones del ser humano que indican muy sutilmente cuando una persona, como tú, Desiré, miente o dice la verdad.-Oh, mierda! Mierda, mierda y más mierda, mí respiración es agitada, mientras que la suya cada vez se vuelve más tranquila, casi silenciosa.-Y tú mi querida Desiré, no es que digamos que- Su voz esta cada vez más cerca de mi oído.-seas muy- Notó un peso extra sobre mi espalda y como su cara , sus labios, se acercan cada vez más a mí oído.-persuasiva.-
Mí celebro grita, grita muy fuerte en mi cabeza.-Ahora! Haz algo ahora!- No lo pienso dos veces , pierna derecha se dobla y pega rápida y certera contra sus partes "nobles". Me suelta, gimiendo de dolor y aprovecho para salir corriendo.
Fuera de la cueva subo por la cuerda que él ha debido utilizar para bajar, ya arriba encuentro un caballo,negro como la misma noche, anudado. Lo desato y monto. Cabalgo lo más lejos que puedo.
Llevo una hora montando cuando el caballo decide gastarme una broma. Me tira de él de una coz y se tumba delante de mí. Me giró hacia él dispuesta ha desahogarme con un par de maldiciones, cuando lo veo. Veo la razón de todo, la razón de porque el caballo me ha tirado al suelo, la razón de porque se ha puesto delante mía, protegiéndome. Mi cuerpo actúa involuntario buscando nuestro salvavidas. Lo cojo con las dos manos y nos cubro. Acarició el cuello del pobre caballo intentando calmarlo. Solo espero sobrevivir de...
