Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCION AUTORIZADAde una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro
Presque Toujours Pur
Casi siempre puros
• Capítulo III•
Memoria
Abril, 1998
Los efectos de estar bajo la maldición Cruciatus habían durado mucho más tiempo de lo que muchos habrían pensado. Una combinación de la experiencia de Bellatrix en el uso de aquel especifico maleficio junto con la cantidad de tiempo que Hermione había sido expuesta al Crucio, hizo casi imposible que la pequeña bruja pudiese pasar las noches, sola. La primera vez que tuvo una crisis mientras dormía, Kreacher había despertado a toda la casa, gritando para que alguien ayudase a su especial damita. La magia del duende podía sanar, sin duda, y Kreacher había hecho todo lo posible con el grabado grotesco en su brazo, pero era mejor dejar algunas cosas al tiempo y a las pociones, ambos de los cuales eran necesarios para la recuperación de Hermione.
Snape hizo lo que pudo, yendo y viniendo entre Hogwarts y Grimmauld Place, agradecido de que los estudiantes no habían regresado a la escuela de vacaciones de Semana Santa, dándole un leve respiro de sus funciones como estaba a la caza de algo, la Varita de Saúco —si se le creía a Harry— y los mortífagos quedaron a su suerte, mientras que su amo estaba en su propia misión. Desafortunadamente, eso dejaba mucho trabajo a la Orden. Cuando el gato no está…
Cuando estaba en Grimmauld Place, Snape preparaba pociones en una habitación del cuarto piso. Severus mantenía a Hermione viva y sin dolor con una variedad de pociones que bebía sin reclamar y mencionando solo una vez que había tenido recuperaciones peores, como aquella al final de su quinto año cuando la maldición de Dolohov la obligado a ingerir un total de diez pociones diarias por semanas hasta que finalmente estuvo curada. Sirius y Snape solicitaron que nunca más hablara de ello y ella seguía sin saber porque.
Sirius apenas había logrado salir del Departamento de Misterios con vida, pero había estado en peores situaciones y batallas y el problema de Snape con respecto al Departamento de Misterios era, bueno, un misterio. Días más tarde, escuchó a escondidas a la Sra. Weasley cuando paso a traer comida para todos. La pelirroja había preguntado por la salud de Hermione.
~•~
—Estará bien, ¿no? —Pregunto la bruja — ¿No es tan malo como la ultima vez?
—Por favor, ni lo menciones — Le rogó Sirius — Poppy nos contó que Hermione pudo haber muerto.
—También pudo morir en esta ocasión — La señora Weasley dijo en voz baja. —Ellos no deberían haber escapado. La Orden debería haber intervenido desde el principio. Maldito Albus, — la mujer maldijo al fallecido director. —Si tan solo se hubiera quedado para decirnos lo que había que hacer.
—Mis disculpas por arruinar su predeterminado horario de la guerra — Snape siseó —Tal vez podría haber retrasado el asesinarlo — Las amargas palabras dirigidas hacia la matriarca Weasley —pero a pesar de la oportunidad, puedo garantizarle que Albus Dumbledore no habría compartido con ustedes nada que él no hubiese querido. Le dijo a los niños sus plan para poner fin a la guerra y, por lo que me he enterado, no les dijo mucho. Era la forma en que el hombre trabajaba. Pequeños fragmentos de información para que siguieras regresando por más. El sabía manejar a todas sus mascotas.
—Nosotros no fuimos sus mascotas — Sirius sostuvo silenciosamente, su tono daba a entender que estaba tratando de mantener el control de su ira.
— ¡Claro que lo fuimos! —Snape gruño —Tú el perro, yo la serpiente — dijo y puso los ojos en blanco — Y por si no lo has descifrado todavía, tenía a tres pequeños corderos, todos listos para la masacre.
~•~
Harry dormía a su lado cada noche para asegurarse que estaba segura. Hermione pensaba que era más para la tranquilidad de él que de ella. Habían comenzado a compartir la cama cuando Ron los había abandonado durante la búsqueda. Por semanas habían intentado mantenerse bajo un horario. Uno de ellos descansaba mientras el otro montaba guardia, pero después de un tiempo, estaban demasiado exhaustos y una mañana se despertó para encontrar el brazo de Harry cubriéndola protectoramente y al chico roncando a su lado. Recordó sonreír —por primera vez en semanas — y sentirse segura. Sentirse amada y parte de algo en conjunto. Familia. Harry era familia. Era algo que, en su momento, se sintió casi ajeno. Ella había perdido a sus padres gracias al obliviate, y por eso se aferró a Harry desesperadamente para llenar ese vacío en su vida.
Un vacío con el que estaba empezando a familiarizarse de nuevo.
Cuando no estaba descansando de sus heridas o pidiendo información de la Orden o, al menos, con algo que hacer, había optado por mirar fijamente el tapiz de la familia Black en la pared.
Sus dedos suavemente acariciaron el nombre bordado de Regulus Arcturus Black, intentando sonsacar la información de la pared y llevarla a su mente. ¿Quien era él? ¿Cómo era él? ¿Por qué tenía que morir? ¿Quién era su madre? ¿Por qué la dieron en adopción? ¿Por qué a muggles? Los Black, Regulus incluido, habían sido puristas de sangre. Sirius y Andrómeda habían sido las únicas excepciones ¿no?
Su recuperación dio un paso en la dirección equivocada una noche en que Harry había sido convocado de nuevo a Shell Cottage para hacer planes con la Orden. Se despertó en medio de la noche sintiéndose sofocada sólo para encontrarse a Sirius sosteniéndola con fuerza mientras su cuerpo se retorcía en sus brazos. Cuando dejo de convulsionar, Hermione trató de contener sus emociones, pero inundaron sus sentidos y sollozó como una niña contra su pecho mientras él acariciaba sus largos rizos negros, besando su frente y murmurando disculpas, como si él hubiera sido el culpable.
Sirius le susurró promesas de protección. Le dijo que nunca la dejaría ir, que ella era una parte de él y una parte de su familia y que haría todo lo posible para cuidar de ella de ahora en adelante, cueste lo que cueste.
Las lagrimas de Hermione se secaron mientras aspiraba el reconfortante aroma de Sirius, una envolvente sensación de seguridad recorriendo su cuerpo por primera vez en años, desde que era una niña y su padre –Richard Granger – la abrazó con fuerza después de recogerla en la estación de King's Cross después de su cuarto año en Hogwarts cuando Cedric había muerto y regresado Voldemort.
En el fondo, había estado aterrorizada, cubriendo sus miedos con la valentía de los Gryffindor, pero en el momento en que su padre la envolvió con sus brazos se volvió pequeña y frágil, sintiéndose libre de realmente dejarse ir, permitiéndose tener miedo y que él ahuyentase aquellos temores como monstruos en el closet o el coco debajo de la cama.
Sirius la hacía sentirse así de nuevo. Pequeña pero segura.
Ella estiro su pequeña mano y le acaricio el cabello. Suave en textura como el suyo y rizos tan negros como la medianoche.
Se preguntó si el cabello de Regulus había sido igual. Se preguntó si él olía a cuero y madera de sándalo como Sirius y, de ser así, ¿era algo que la habría calmado a ella cuando niña? ¿La habría abrazado y sostenido y calmado sus miedos, aliviado sus pesadillas, y le habría dicho que iba a ahuyentar a los monstruos? Hermione quería pensar que si.
Regulus Black había sido un mortífago, de eso estaba segura. Pero también había desafiado al Señor Oscuro; trató de derribarlo al robar e intentar destruir un Horrocrux. Pero había fracasado, y su acto de rebeldía le había costado la vida.
A Hermione le había costado un padre.
Los abrazos de Sirius eran ambos un consuelo amable y un doloroso recordatorio para la bruja.
Cuando las convulsiones finalmente se detuvieron y pudo dormir sola por las noches, Hermione trataba de llegar a los primeros pisos tan rápido como pudiera antes de que Kreacher se apareciera con una bandeja de docenas de comidas distintas para ella comiera en cama. Había tratado de suplicarle al elfo que la dejara bajar pero la criatura insistía que su damita especial necesitaba sus fuerzas; parloteaba sobre cómo le habían negado el privilegio de cuidar de su damita especial y como su honorable padre Regulus…
~•~
—Le gustaba comer avena con arándanos, y le gustaba el tocino, los tomates y las judías, pero que no le gustaban los huevos. ¿A la damita le gustan los huevos?
—Los huevos están bien, Kreacher, gracias, realmente no tienes que molestarte en…
—El amo Regulus, el honorable padre de la damita, le gustaba el zumo de calabaza en la mañana pero té en la tarde ¿A la damita le gusta el zumo de calabaza en la mañana pero té en la tarde? —Le pregunto.
Sus ojos azules la miraban de la misma forma que un alumno de tercer año a su primer unicornio en Cuidado de Criaturas Mágicas. La hacía sentir increíblemente triste e incómoda. Quería decirle que se fuera pero estaba aterrorizada de ofenderlo o peor, causar que el elfo pensase que había hecho algo malo y terminase castigándose a sí mismo.
Hermione le ofreció una pequeña sonrisa — ¿No bebe todo el mundo zumo de calabaza por las mañanas? —le pregunto conversadoramente.
Kreacher frunció el ceño —El amo…como el sucio, mocoso, traidor a la sangre que es —siseo el elfo —bebe café —Hablo en un todo odioso y desafiante, escupiendo las palabras, como si el café fuera la peor cosa del mundo simplemente porque Sirius lo bebía.
Hermione frunció el ceño —Kreacher…—Dijo ella dubitativamente y luego trago —Me…me gustaría mucho si dejarás de hablar mal de Sirius.
El elfo la miro con confusión.
—Por favor —Le rogo ella y frunció el ceño cuando el elfo retrocedió unos paso como si ella le hubiera golpeado. Hermione suspiro en frustración. Nunca antes había querido un elfo domestico, mucho menos este específicamente pero no podía dejar de pensar que alguien en el mundo mágico debería haber escrito un manual del propietario sobre cómo tratar con ellos. —Kreacher —ella se aclaro la garganta —Te…te ordeno que trates a Sirius con respeto —dijo — No más nombres insultantes a nadie. — expreso ella.
Kreacher la miró fijamente, con la boca abierta y los dedos retorciéndose en el pelo largo y blanco que sobresalía de sus orejas. Hermione se encogió ante la vista y luego agregó: —Y por favor, lávate las manos antes de ir a la cocina —, dijo nerviosamente.
—Por supuesto damita, Kreacher vive para servir a la noble Casa de los Black — dijo y se inclinó ante ella.
Hermione hizo un mohín con aire de culpabilidad. —P-pero...— tartamudeó, —no dejes que nadie te trate mal. Y sólo haz las cosas si realmente quieres. Y si Sirius te hace daño de alguna manera... yo... te doy permiso para...—trató de pensar en algo no tan terrible que provocara aún más la extraña animosidad entre Maestro y elfo doméstico. — ¡Te doy permiso para darle té en lugar de café!
Kreacher la miró con diversión, como si ella acabase de darle permiso para envenenar a Sirius. Una parte de ella inmediatamente comenzó a preocuparse de que tal vez su recién descubierto tío fuese alérgico a las hojas de té.
~•~
Para el momento en que Kreacher había llenado su plato tres veces, Hermione le ordeno dejarla sola, algo que aún la hacía sentir culpable, pero que aparentemente se hacía más fácil con el tiempo. Lentamente se hizo camino escaleras abajo, hacia la biblioteca, desesperada por hacer algo distinto que no fuese mirar por la ventana de su dormitorio, preguntándose cómo iba la guerra ya que nadie estaba dispuesto a ofrecerle alguna información por temor a estresarla.
—Se supone que debería estar descansando, Srta. Granger — Snape arrastró las palabras mientras ella estaba en la puerta de la biblioteca, ni siquiera levantando los ojos negros para saludarla, en su lugar, dedicó su atención a un libro en una mesa frente a él; con pluma en mano, hizo notas en los márgenes.
Hermione arrugo el rostro ante la vista mientras se decía a si misma mentalmente que cualquier libro con notas de Snape en los márgenes debería examinarse con precaución considerado los problemas que les había traído cuando uno de ellos cayó en las manos de Harry el año anterior. —Black — dijo en voz baja mientras entraba en la habitación y se sentaba frente a él.
Snape la miró, levantando una ceja. — ¿Perdón?
—Señorita Black — Le corrigió ella — ¿No es eso lo que soy? ¿Una Black? ¿O está equivocado el tapiz? ¿Soy solo una hija bastarda a la que dejaron en el umbral de la casa de una familia Muggle; un naufrago de la Noble y Antigua Casa de los Black? ¿Es que a mi padre alguna vez le importo una mie…?—
Snape cerró el libro ruidosamente, interrumpiendo su diatriba furiosa. Ella lo miró con los ojos grises, girando nerviosamente un mechón de pelo negro entre dos dedos. Estaba enfadada porque nadie quería informarla acerca de la guerra, lo que sólo servía para recordarle que aparentemente había sido mantenida en la oscuridad en cuanto a sus propios orígenes, pero desde luego no había tenido intención de estallar de aquella manera frente al maestro en pociones.
Antes de que tuviera la oportunidad de pedir disculpas, Snape se aclaró la garganta y luego habló en un tono ligeramente amenazante, —Tenga cuidado de elegir sus próximas palabras señorita... Black. —
Hermione asintió con disculpas antes de preguntar: —Así que ese es mi nombre, ¿no? —
Snape suspiró y se apretó el puente de la nariz. —No es una...bastarda, señorita Black —, le aseguró. —Sus padres biológicos se casaron. Estuve presente para la ocasión—, añadió poniendo los ojos en blanco.
— ¿Estuvo en su boda? —preguntó con interés.
Snape asintió y luego se burló. —Por la fuerza —
Ella vaciló antes de finalmente convocar valor para preguntarle: — ¿Quién era mi madre? El tapiz no lo dice.
—Me imagino que su padre lo habrá encantado para que así fuese, — respondió Snape abriendo su libro una vez más y mojando la punta de su pluma en el tintero —de la misma manera que lo encantó para mantener su nombre fuera de él hasta que Potter decidió dejarle sangrar por los pisos mágicamente encantados. En cuanto a la identidad de su madre, eso no me corresponde a mí decírselo —dijo arrastrando las palabras.
Hermione frunció el ceño con amargura. El hombre sabía claramente la respuesta a su pregunta, pero mantenía deliberadamente la información para sí mismo. ¿Significaba eso que su madre era una persona terrible? ¿Alguien que estaría horrorizado al descubrir había dado a luz a una persona como ella? Entró en pánico brevemente ante la idea de que su madre podría haber sido Bellatrix Lestrange. La Casa de la Black era conocida por la endogamia y no era un secreto que se habían casado entre primos y... ¡oh, dioses! Hermione palideció. Descendía de personas que se casaba con sus primos hermanos.
—No era una Black, — dijo Snape con irritación.
Hermione dejó escapar un suspiro de alivio. — ¿Cómo...?
—Los Gryffindor son insoportablemente transparente con sus pensamientos. Casi hace los años que pasé aprendiendo Legeremancia, una pérdida de tiempo— dijo.
— ¿Por qué me mantuvo en secreto?— Hermione le preguntó al maestro de pociones. — ¿Por qué yo no estaba en el tapiz hasta que 'sangré por los pisos mágicamente encantados', como usted dice?
—No me corresponde a mí decírselo.
—Entonces, ¡¿quién puede decírmelo?! —espetó ella. —Tengo preguntas, ¿quien me las puede responder?
Snape la miró y levantó una ceja. —Después de seis años de aguantando que usted supiera todas las respuestas a mis preguntas—, dijo en un tono de enfado, —Me parece este nuevo lado de su personalidad mucho más intolerable. Sin embargo, al menos cesó de la levantar la mano incesantemente.
— ¿Es que no hay nada que pueda decirme?— ella le suplicó.
Él gruñó. —No me…
—Corresponde a usted decirme— Hermione frunció el ceño, —sí, lo sé.
Pasaron varios minutos en silencio antes de que Snape terminara de escribir algo al final de una página y cerrase el libro, poniendo su pluma a un lado antes de tapar el tintero. —Su padre tendría las respuestas que busca, —le dijo.
—Sí, bueno, está muerto, ¿no? —Hermione dijo con ira.
Snape entrecerró muy brevemente sus ojos ante su declaración. —Obviamente —, dijo con un poco de tristeza en su voz.
Ella levantó la vista, captando su cambio de humo. — ¿Usted lo conocía? — preguntó y él asintió con la cabeza. — ¿Cómo…como era?
—Más tolerable que su hermano...—Snape dijo al instante y luego añadió, —y su hija.
Hermione sonrió burlonamente. — ¿Necesita la orden ayuda con la investigación? —preguntó, mirando a la portada del libro en el que había estado escribiendo, percatándose que se trataba simplemente de un viejo libro de pociones. —Sirius y Harry no me dejan ayudar con todo lo demás, debido a las... convulsiones—frunció el ceño — No puedo preparar pociones porque puedo volar la casa si se me cae un ingrediente, y ni siquiera puedo luchar porque mi varita fue…— suspiró cuando metió la mano en el bolsillo para sacar la varita de nogal de la túnica que hasta hace poco pertenecía a Bellatrix Lestrange. Harry aparentemente le había permitido a Tonks utilizarla durante el saqueo de Gringotts, pero Hermione se despertó una mañana y le habían devuelto el arma como si le perteneciese a ella.
La odiaba.
— ¿Esa es su varita? — Snape hizo la bruja. —Extraña cosa a la qué aferrarse. Un recuerdo del tiempo en que fue prisionera.
—Yo no fui prisionera— Le corrigió la bruja —Ron y Harry lo fueron. Yo fui torturada.
—Prisionera de todas maneras. La ausencia de barrotes no implica libertad, todo lo contrario —insistió Snape como si supiera por experiencia propia lo era estar preso. — Tal vez no sea una prisión, pero una jaula o una correa muy apretada.
Hermione frunció el ceño mientras miraba a la varita en su mano. —La guardé porque necesito una varita y ésta estaba disponible. Ahora... ¿Hay algo que pueda investigar?
—Dejé una pila de libros en su habitación, — dijo Snape, haciendo un gesto hacia la puerta.
—No es mi habitación—, se tragó. —No vivo aquí. Además, me he... reubicado.
Había sido idea de Kreacher por supuesto, pero una a la que Hermione no pudo oponerse. Una tarde después de tomar un baño, se envolvió en una toalla suave y salió del baño para volver a la habitación de invitados, donde había estado viviendo sólo para encontrar que todas sus cosas habían desaparecido. Cuando finalmente las localizó, ella se dio cuenta de que habían sido cuidadosamente dobladas y apiladas en una silla detrás de una puerta de madera que decía: "Prohibido pasar sin el permiso expreso de Regulus Arcturus Black"
Entro de todas maneras y se acomodo en la vieja habitación de su padre, arrancando de las paredes cada cosa que mencionase a Voldemort. Dejo intactas el resto de la decoración y las fotografías. El verde y la plata cubrían la cama, las paredes y las ventanas; se sentía medio tentada a convertir todo aquello al rojo y oro como una extraña manera de desafiar a su padre, algo de lo que claramente le habían privado mientras crecía. Sus padres muggles habían sido siempre tan agradables y cada vez que ella estaba en casa de Hogwarts, les gustaba disfrutar de las vacaciones junto a ella y de ponerse al día con la vida escolar de Hermione. Se preguntó qué habría pensado Regulus Black de que su única hija fue sorteada fuera de Slytherin.
Sin embargo dejo todo de color verde y plata, para el disgusto de Harry. Cuando le preguntaron porque se rehusaba a cambiarlos, Hermione se encogió de hombros y, sin más explicaciones, dijo, —Me siento cómoda aquí.
—Así me dijeron —Snape asintió —Aún así, si no puede llevar los libros a su nueva…locación, imagino que el elfo estará encantado de ayudarle.
Hermione hizo una mueca —No me gusta que siempre espere por mis órdenes.
—El parece disfrutarlo bastante. ¿Le negaría a la pequeña bestia un poco de felicidad? — la acusó, claramente divertido cuando ella jadeó en respuesta. — ¿Lo dejara bajo el cuidado del perro callejero a quien odia servir y una vez intento asesinar?
Hermione negó con la cabeza, sabiendo que él estaba tratando de provocarla, posiblemente para su propio entretenimiento. — ¿Cómo puede Kreacher ser tan dedicado a...Regulus, pero no a Sirius? —preguntó, sin referirse al fallecido ex mortífago como su padre, algo con lo que lidiaba constantemente en su mente mientras luchaba contra la urgencia de apartarse del hombre pero al mismo tiempo deseosa de conectarse con él. — ¿Eran tan distintos? —Pregunto Hermione — Mí…padre — miró hacia abajo mientras pronunciaba la palabra en voz baja —No podría haber tenido más de dieciocho años de edad cuando murió. Sé que era un Mortífago, pero…fue bueno al final. Al igual que usted.
Snape frunció el ceño —No asuma que lo sabe todo sobre mi, Señorita Black.
—Él tenía solo dieciocho...
—Draco Malfoy es un joven de dieciocho años de edad, mortífago, dígame, ¿qué piensa de él?—, Le espetó.
Hermione retrocedió ante las palabras y apartó la mirada del profesor de Pociones, ansiosamente girando un mechón de su pelo entre sus dedos antes de susurrar —No…no quiero hablar de Draco Malfoy.
Él la observó, molesto por los gestos que ella hacía. — Curiosamente, yo no deseo hablar de Regulus Black. Si desea saber más sobre su padre, lea los diarios.
Ella levantó la mirada con repentino interés. — ¿Hay diarios? ¿Sus diarios personales?
—Obviamente o no los habría mencionado —Se quedó mirando a la chica con incredulidad mientras se ponía de pie, recogiendo sus pertenencias en sus brazos.
— ¿Por qué tenía usted los diarios de mi padre? —Pregunto ella con curiosidad.
—Me los dieron.
— ¿Por qué él se los…?— ella comenzó, pero fue interrumpida cuando Snape siseó de dolor y se agarró a su antebrazo
—Me tengo que ir.
—La Marca Tenebrosa, —susurró — ¿Lo está llamando?
Snape asintió. —Sí, y por una vez en mi vida estoy muy contento de estar en compañía de él ya que me libera de la suya — Él le gruñó pero Hermione pudo ver la extraña preocupación en sus ojos negros.
Se puso de pie para decir adiós. —Umm, tenga cuidado….señor — dijo en voz baja.
Pensó en bajar a los primeros pisos en busca de alguien más a quien molestar por un trabajo o información sobre lo que estaba sucediendo fuera de Grimmauld Place, pero cuando oyó la risa proveniente de la sala, frunció el ceño. Podía oír las voces de Remus y Sirius, este último, su tío, hablando sobre una broma o de otra que el padre de Harry había hecho en Hogwarts
Sonidos de alegría resonaron por los pasillos y las escaleras y Hermione frunció el ceño deseando que Sirius estuviese sentado con ella, contando sus recuerdos de Regulus.
«Tal vez, se preguntó, Sirius no tiene ningún recuerdo bueno de él.»
Hermione regreso a su habitación —el cuarto de Regulus — con sus diarios en sus brazos y se sentó en la cama verde y plata, ignorando el gran escudo de la familia Black que había sido pintado sobre ella. Cogió el libro encuadernado de cuero, abriendo la tapa con delicadeza y mirando fijamente al área en el interior que señalaba el nombre del propietario y el año.
~•~
1ero de Septiembre, 1972
Me senté con Sirius y sus amigos en el tren a pesar de que Madre dijo que no debería. Es una mala influencia, continúa afirmando y, después de ver la cantidad de Dungbombs que mi hermano y sus compañeros han recogido, no puedo evitar preguntarme si ella estaba en lo correcto. Cuales fuesen los rasgos que mis padres encontraban desagradables en la personalidad de Sirius antes de que fuera a Hogwarts, se han agravado por sus amigos.
Potter le anima a través de la competencia, uno tratando de superar al otro. Pettigrew aplaude todos sus movimientos hasta el punto en que no pude no poner voltear los ojos. Por mucho que ame y admire a mi hermano, ni siquiera yo podría besar su trasero también como lo hace Pettigrew. Lupin parece ser la única mente lógica del montón y sin embargo, sigue siendo un Gryffindor que, según Madre, basta para etiquetar a una persona como traidor a la sangre. Pero es un mestizo, por lo que realmente no importaría. Lo sé porque le pregunte y luego recibí miradas de cada uno de los amigos de Sirius como si los hubiese maldecido.
Sirius dice que el estado de la sangre no importa en Hogwarts.
No puedo dejar de sentir que, independientemente de cuáles sean mis opiniones personales sobre la pureza de la sangre, de hecho, si importa. Especialmente ahora que he sido sorteado en Slytherin. No pude hacerlo. El Sombrero Seleccionador parecía como si quisiera dejarme tomar la decisión pero no…no soy como Sirius. No soy valiente o tonto como Sirius. Él puede aguantar los golpes, los moretones, los huesos rotos y el llanto pero yo tengo en mí la voluntad de convertirme en mártir.
No por principios que no entiendo totalmente.
Conocí a una niña en el tren cuando me enviaron a buscar el carrito de dulces. Peleamos por la última varita de regaliz y me llamó un imbécil cuando la compre. Negoció tres ranas de chocolate a cambio del dulce y se echó a reír cuando traté de besar su mano después de que se presentó.
Fue sorteada en Gryffindor
Sirius estaba equivocado
Todo importa.
~•~
Cuando Hermione se despertó a la mañana siguiente, el diario de Regulus estaba abierto en su regazo, bostezó y cerró el libro, con ganas de guardarlo antes de Kreacher se presentase y comenzase a llenar comida su estomago. La bruja se volvió a colocar el diario sobre la mesa junto a la cama y se quedó sin aliento al ver a su varita de vid sobre una nota que decía:
Señorita Black
Creo que esto le pertenece.
S.S
~Ω~
Translator's Note: Hola mis hermosos lectores, gracias por sus reviews. ShayaLonnie los estuvo leyendo y está encantada que su historia haya gustado tanto. Y esta agradecida por sus palabras. Estaré pasándole sus reviews a ella así que quien quiera dejarle algo, pues bienvenido sea. Mil disculpas por no actualizar el 19/08, pero tuve problemas con la computadora y el archivo del capítulo se borro por lo que volver a traducir todo una vez más. Mil mil disculpas.
Ahora StiCy preguntó si estaré traduciendo Tying The Nott (TTN) de ShayaLonnie. Y la verdad es que pretendía guardarme esta información para más tarde pero la respuesta es SI.
De hecho traduciré dos historias más de Shaya. Tying The Nott, un Hermione/Theodore Nott muy interesante y la primera historia que leí de Shaya, no está terminado por lo que estaba esperando adelantar un poco con PTP antes de comenzar con TTN. Luego paso a dejarles el summary de esta gran historia. Y luego, cuando Shaya termine con el proceso de edición, estaré traduciendo la historia que yo considero su obra maestra, The Debt of Time. La termine de leer el lunes por la noche. Es un Sirius/Hermione, con un poco de Remus/Hermione, de 154 capítulos, cada uno mejor que el anterior. Un Time- Turner Fic, el mejor fic de viaje en el tiempo que he leído, una Hermione como nunca antes la han visto, un Remus amante de los dulces y sinceramente hermoso y un Sirius espectacular. Es simplemente increíble y será un gran reto para mí como traductora, debido a su extenso contenido y otros detalles pero estoy segura valdrá la pena. Luego pasare a dejar el summary de este fic también.
Una vez más gracias por sus reviews.
POLL: Okey, como notaran en este capitulo, los dialogos no esta en cursiva como en los anteriores y quería saber si los preferian en cursiva o como esta en este formato. Dejen sus opiniones en sus reviews, por favor y gracias(:
¡Besos de chocolate para todos!
Actualizaciones: La próxima actualización será el día miércoles 26/08
Los quiero,
Lyanna Malfoy
"Valar Morghulis…"
