Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCION AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.
Presque Toujours Pur
Casi siempre puros
• Capítulo IV•
Amicitia
Septiembre, 1974
—Tienes que quedarte con mi pupilo de segundo año. — Regulus insistió mientras se sentaba junto a Severus en el Gran Comedor, viendo como su mejor amigo lentamente levantaba los ojos de su copia de Filtros y Pociones Mágicos, la pluma entre dos dedos manchados de tinta mientras tomaba notas en los márgenes del texto.
Dos años con Severus Snape como su "mentor" en Slytherin y Regulus todavía no podía entender cómo podía leer, escribir y comer, todo al mismo tiempo. Por otra parte, con un libro en una mano y una pluma en la otra, dejando uno de los dos en cualquier momento por un breve bocado de comida dejaba poco tiempo para conversar, lo que ayudaba con el pasatiempo favorito de Snape: evitar conversaciones.
Severus alzó una de sus delgadas cejas negras y miró a su amigo. —Si te deshaces de tu aprendiz de segundo, Lucius te asignara otro—, le dijo, la irritación en su tono indicaba que pensaba que Regulus era un idiota. —Es deber de los alumnos de los años más altos, cuidar de los más jóvenes; enseñarles las reglas. Uno no es mejor que los otros, y todos son irritantes, confía en mí— dijo arrastrando las palabras.
Regulus sonrió. —Gracias por el insulto, Severus, —dijo y luego aplaudió tranquilamente. —Soy irritante, bien hecho, — bromeó sarcásticamente.
Su primer año como los mejores amigos "asignados" había sido tenso hasta que Regulus hizo a Severus consciente de que le importaba poco el estatus secreto de Severus como mestizo, y no compartía los mismos puntos de vista que el resto de los alumnos de Slytherin sobre la amistad del chico con una cierta pelirroja. La gran capacidad de atención de Regulus en las clases lo convirtió en el mejor de su año, lo que le permitió la oportunidad de estudiar con Severus sin ser etiquetado como un completo inútil por el muchacho mayor.
Ellos compartían una pasión por la educación y el aprendizaje, libros y Quidditch aunque ninguno había entrado en el equipo de la casa. Sin embargo, fue su disgusto por otros estudiantes el que los unió en mayor parte, y una extraña renuencia a poner fin a su amistad sin importar los temas ofensivos que podían llegar a tocar en sus conversaciones. Con Sirius siendo hermano de Regulus, sus conversaciones a menudo eran acaloradas; aún así, siguieron siendo amigos.
— ¿Qué hay de malo con tu asignado de segundo año? y ¿por qué ahora es queestás tratando de deshacerte de él? — Preguntó Severus, poniendo abajo su libro con frustración, al ver que Regulus no iba a darse por vencido tan fácilmente. —Ha sido tu responsabilidad desde hace un año, ¿no?
—Me asusta y por fin alcancé mi límite—, respondió Regulus. — Se pone demasiado nervioso y le dan tics cuando está en silencio, y cuando no lo está, nunca se calla. Me desperté esta mañana y él estaba de pie junto a mi cama, esperando a que me despertase. Cuando abrí los ojos, abrió la boca y no dejo de hablar hasta que le hechicé con un silencius y tuve que echarle la culpa a un Hufflepuff que pasaba por allí.
Cuando Lucius Malfoy se había parado al frente del grupo de los recién ordenados Slytherin hace un año y le hubo introducido a Bartemius Crouch Jr., Regulus pensó que podría tratar de emular a Severus con su nueva pequeña sombra, pero rápidamente se hizo evidente que el muchacho no tenía el respeto a la autoridad que viene naturalmente al estar en presencia de una persona mayor y Regulus le llevaba un año al chico. Por otra parte, Regulus rara vez ofrecía el mismo nivel de respeto a Severus, pero al menos sabía cuándo cerrar la boca.
—Un segundo año parlanchín, que asquerosidad—. Severus puso los ojos. —Debo decir que necesitas mejorar tu técnica de venta. ¿Por qué diablos iría yo a quedármelo ahora?"
Regulus suspiró con irritación. —Quítamelo de encima y te ayudo con tu tarea Transfiguración.
Severus se erizó y se burló de su amigo. —No necesito ayuda de un tercer año, gracias.
Regulus sonrió ante el desafío. —La necesitas y lo sabes. No actúes como que eres mejor que yo porque eres mayor—, dijo hipócritamente. —Me he enterado de que estás de tutor de dos alumnos de sexto año en Pociones. ¿Qué te dan Mulciber y Avery a cambio de eso?
Los negros ojos de Severus se oscurecieron —Regulus no había pensado que eso era posible — y se volvió y miró a su amigo. —Eso no es asunto tuyo, — le fulminó con la mirada mientras contestaba. Después de tomarse un momento para recomponerse y convertir su rostro en una máscara sin emociones, Severus volvió a hablar: —Quita la orden de cero maldiciones a tu hermano y me deshago de tu irritante alumno de segundo año.
Regulus frunció el ceño. —Sabes que no lo haré.
Severus entrecerró los ojos a través del Gran Comedor, donde Sirius y Potter estaban siendo amonestados por la profesora McGonagall por bailar en la mesa de Gryffindor. —Ya sabes cómo es y sin embargo no haces nada más que protegerlo.
El joven Black se pasó una mano por el pelo largo, notando que estaba casi tan largo como el de Sirius, pero no tan enmarañado. Se preguntó si su hermano poseía algún cepillo o peine, o simplemente dejaba que el pelo se le secase de esa manera para que pareciese rugoso y áspero. A las niñas de Gryffindor y Ravenclaw parecían gustarle. —Está permitido utilizar una retribución normal, no mortal o sin cicatrización permanente por todo lo que haga—, dijo Regulus, sus palabras bien ensayadas y claramente pronunciadas anteriormente —Sabes que si no tuviese la protección de Lucius, Sirius estaría muerto.
Habían pasado menos de dos semanas después de Regulus terminó su compromiso con Narcissa a cambio de la protección de Sirius cuando un grupo de quinto año se sentó junto a él; al parecer Sirius les había gastado una broma el mes anterior. Los Gryffindor —o merodeadores, como se hacían llamar— habían puesto un encantamiento fijador en los zapatos de los Slytherin, pegándolos al piso del Gran Vestíbulo y haciéndolos llegar tarde a clase. Evidentemente, su idea de retribución para una broma inofensiva era robar del almacén de Slughorn, preparar un Filtro de los Muertos y deslizarlo en el jugo de calabaza de Sirius.
Lucius había prohibido la acción por su arreglo con Regulus, y los otros Slytherin habían pasado una hora tratando de convencer al joven Black de eliminar la protección de su hermano. Luego había pasado el resto de su primer año y todo su segundo año en Hogwarts alejando a sus compañeros de casa que estaban ansiosos por intentar y eliminar a Sirius de forma permanente. Era impactante ver y escuchar lo que magos de su edad estaban dispuestos a hacer, pero, de nuevo, el Diario El Profeta había estado informando sobre las cosas en el mundo real que parecían igual de malas, si no peor. Asaltos, robos, torturas y asesinatos. Trató de evitar leer el periódico. Su madre le enviaba recortes que ella encontraba importante de todos modos, y no tenía deseo de conocer el resto.
Severus miró al otro lado de la sala mientras Sirius trataba de ligar su salida de la detención con McGonagall, la vieja bruja lo miró severamente, con los brazos cruzados sobre el pecho, pero incluso desde la mesa de Slytherin podían verla luchar contra su decisión. Era demasiado difícil no caer preso de los encantos de Sirius Black. —Tal vez alguien debería simplemente…
—Cuidado, —el tercer año silbó a su amigo, su tono normalmente relajado ahora tenso. —Podrás ser mi mejor amigo Severus, pero Sirius es mi hermano.
—Es un Gryffindor.
—Evans también, — Regulus señaló, haciendo un gesto hacia la bruja pelirroja que estaba discutiendo con Potter, mientras que Sirius coqueteaba con la subdirectora. —Y también negociaste una protección sobre ella. No creas que no sé nada del tema, sin embargo, no estoy del todo seguro sobre lo que renunciar a cambio de ella.
Severus hervía de rabia —Es distinto — insistió —Por un lado, ella no es una amenaza para el resto de la escuela, y en segundo lugar, sabes muy bien que mi protección para ella no tiene absolutamente nada que ver con que ella sea una Gryffindor.
Regulus asintió comprendiendo. Eso era cierto. A pesar de que solo se susurraba en clase y en los pasillos, la palabra «sangre sucia» se escuchaba casualmente en la sala común y Lily Evans —la bruja más inteligente en su año —al parecer había irritado las escamas de un par de serpientes que querían desangrar a la chica aunque sólo fuese para mostrar lo sucia que de verdad era su sangre. Regulus evitaba conversaciones de ese estilo, simplemente poniendo los ojos en blanco a las declaraciones. Cuando se le preguntó si le gustaría unirse en caso de que, finalmente, consiguieran a la chica sola, Regulus evadió la oferta hablando de lo difícil que era conseguir manchas de sangre en el uniforme. Esas, sorprendentemente, fue una respuesta aceptable. Era lamentable lo cercanos que eran sus militantes padres sangre pura con los padres de otros alumnos de su casa.
—Los otros están comentando, — Regulus habló en voz baja, advirtiendo a su amigo. Una cosa era hablar y amenazar a una sangre sucia de otra casa, una Gryffindor, pero parecía que los estudiantes mayores estaban empezando a tomar nota del afecto de Severus por la niña, y eso no se toleraría.
Severus se burló. —Déjalos hablar.
Regulus suspiró al ver la cara obstinada de Severus. —Cuando Lucius se gradúe el próximo año, los dos estamos jodidos. Irán tras Sirius y tu pequeña bruja pelirroja el momento en que pongan sus pies en el tren e irán por nosotros por siquiera pensar en tratar de mantenerlos a salvo. Nos veremos obligados a tomar una decisión.
— ¿Y qué vas a elegir? — Preguntó Severus, sin dejar de mirar a través de comedor, pero en lugar de fijar su mirada en Sirius y Potter, sus ojos negros se establecieron en la pelirroja en cuestión. Ella, a su vez, estaba recogiendo sus libros en sus brazos, lanzando miradas irritadas al mago de pelo desordenado que le estaba sonriendo desde su asiento en la mesa entre Sirius y Lupin.
—A largo plazo — Regulus pensó en voz alta— Creo que lo mejor será cortar lazos.
— ¿Con la casa o la sangre?— Preguntó Severus, regresando su atención a su amigo.
— ¿En apariencia? Sangre, —contestó. — Si ellos piensan que soy leal a uno de los miembros de mi familia que ya está en camino a perder la herencia, entonces va a ser mucho peor para los dos. Por lo menos en este lado que puedo tratar de controlar lo que le suceda.
—Lo odio, sabes.
—Y por una buena razón, lo entiendo. — Regulus asintió. —Pero yo no le doy la espalda a la gente que me importa.
Severus se rió entre dientes, —Que Hufflepuff de ti.
Regulus puso los ojos en blanco —Dice el tipo toqueteando el reloj muggle en su bolsillo que su novia le consiguió la pasada navidad—, bromeó en voz baja.
Los ojos de Severus se abrieron y luego se estrecharon en un lapso de medio segundo. —Ella no es mi novia—, dijo entre dientes.
—Te regalo un reloj, —dijo Regulus como si eso lo explicara todo. —Por supuesto, es una horrible cosa hecha de muggles, pero sigue siendo un reloj. ¿Siquiera le explicaste las implicaciones de tal regalo a la pequeña bruja nacida de muggles, o solo lo aceptaste como un idiota? —preguntó, sonriendo cuando pudo ver el más mínimo toque de tinte rosado en las mejillas de Severus.
—No significa nada, — el alumno de cuarto año de Slytherin insistió.
—No para ella.
— ¿Y qué le diste a tu pequeña leona? — Preguntó Severus.
Regulus se erizó, pero mantuvo la expresión de suficiencia en su rostro. Él y Severus se conocían uno a otro el tiempo suficiente — y lo suficientemente bien — para saber qué botones que podían tocar. Lily Evans había sido siempre el mayor botón de Severus y su única vulnerabilidad. Regulus, por supuesto, tenía Sirius. Sirius y...
—Chocolates —, dijo encogiéndose de hombros. —Porque ella es una sangre pura y sabe las implicaciones de un regalo—, añadió con una sonrisa satisfecha. —Ten una charla con Evans antes de que comience a regalar pisa-corbatas y gemelos a los magos de su propia casa, — aconsejó con genuina preocupación. Merlín sabía qué pesadilla sería si la nacida de muggles y amor de Severus accidentalmente se encontrara a sí misma comprometida con alguien. —Mi hermano se burlaría de ella sin piedad, pero al menos él se negaría y, sin importar si te cae bien o no, Lupin es lo suficientemente honorable para educarla si ella hace algo tan ingenuo e ignorante como darle dicho regalo.
Los hombros de Severus se pusieron rígidos. —Algo está mal con él.
—Ya me lo has dicho, —Regulus respondió con irritación. No hacía falta ser un completo idiota para averiguar lo que estaba mal con Lupin, pero Severus siempre había querido pruebas. Una prueba de la licantropía era una tontería. Sería un tonto muerto si tenía un éxito.
—Como decía...— Regulus continuó, —si ella da a Potter, Pettigrew, o incluso algo a Longbottom, no dudo de que sus padres se elaborarían un contrato en el acto. Confía en mí cuando te digo que es un maldito sacrificio librarse de uno de esos.
— ¿Qué es lo que sacrificaste para romper el compromiso nupcial con Narcissa?— Severus preguntó con curiosidad.
Regulus frunció el ceño. —No es asunto tuyo.
Estaba a punto de ser atacado por un aluvión de preguntas, sin duda, cuando —de todas las criaturas inverosímiles— una nacida de muggles vino a su rescate. La pelirroja de piernas largas se acercó a su mesa con la valentía temeraria de un león ciego. Cada serpiente se volvió a mirarla a excepción de Severus y Regulus, quien la saludó con un ligero movimiento de cabeza, manteniendo cualquier atisbo de una sonrisa al mínimo.
— ¡Hey, Sev! — Lily le saludó alegremente, su misma aura podría brillar incluso en la más brillante de las luces. Era cegadora. — ¿Estás listo para ir a la biblioteca?
Severus asintió mientras recogía sus libros. —Casi termino.
—Black, — Lily saludó Regulus con una sonrisa.
—Evans.
— ¿Vienes a estudiar con nosotros? —preguntó ella, como siempre, una educada propensión que había comenzado años atrás cuando Severus había introducido a regañadientes la pareja. Regulus nunca los acompañaba.
—Me veré con alguien, — dijo, declinando su oferta.
Ella sonrió con conocimiento. — ¿Es alguien que conozco? —pregunto.
Sus ojos grises se estrecharon ante la implicación en su tono. ¿Es que acaso es de un incumbencia?
Ella bajó su tono una octava y su mirada verde brillante se volvió un poco dura. —Si es mi amigo o amiga, entonces sí, sí lo es, — insistió.
Leona, madre de una manada de cachorros pequeños y revoltosos. Regulus no podía dejar de preguntarse cuántos se perderían tristemente gracias a las lesiones y detenciones, mientras que su leona protectora ingenuamente juega con serpientes. Él se burló de ella. —Bueno, ella fue mi amiga primero, por lo que...allí tienes.
Lily rió, sus ojos brillando mientras lo hacía. — ¿Cómo es que eres un pequeño listillo sarcástico y sin embargo, todavía eres más tolerable que tu hermano? —le preguntó con una sonrisa dulce que le hizo sentir incómodo.
— ¿No soy un Gryffindor? — el sugirió.
Ella sonrió, poniendo los ojos en blanco. —Muy divertido.
—También lo soy
Lily negó con la cabeza — ¿Cómo es que tienes sólo trece años?
—A los magos bien criados, se les enseña a hablar con propiedad desde una edad temprana, —le informó sólo para conseguir una mirada en respuesta. Él suspiró dramáticamente al darse cuenta de lo que había dicho y sacudió la cabeza. —No, de esa manera... No quise decir "bien criado", como en... La sangre. Si realmente pensase de esa manera, crees que siquiera te hablara?
— ¿Cuál es tu opinión sobre la pureza de la sangre? — ella le preguntó, con voz demasiado alta.
Regulus sintió que Severus se tensaba a su lado. Se preguntó si deberían aprender Legeremancia para momentos como este. Así, tal vez, él podría mirar a los ojos de Severus y de alguna manera silenciosa decirle a su amigo que necesitaba mantener a su mascota Gryffindor bajo control antes de que la chica consiguiera asesinarlos a todos
—Mi opinión es que está perfectamente bien que intercambie palabras contigo en público, — respondió, su tono corto y ligeramente frío. —Pero no esperes entrar en un debate político conmigo en medio del Gran Comido en mi propia mesa—, murmuró entre dientes, con la esperanza de que el punto fuese fácilmente recibido. —Mejor aún, hazles un favor a ti y a Severus y ni se te ocurra tocar el tema en absoluto.
Lily frunció el ceño y Regulus no podía dejar de sentir como si estuviera decepcionada de su respuesta, como si ella esperase lo mejor de él. Lo mejor de un Slytherin que apenas conocía. Dioses, si sus padres supieran que estaba hablando con ella, sin siquiera insultarla, le golpearían como a Sirius.
Ella suspiró. —Tu hermano puede ser un montón de cosas, pero a él no le importa que yo sea una nacida de muggles. Creo que seríamos realmente amigos si yo lo dejase.
Regulus se burló. —Sí. Recordare eso cuando ambos intercambien brazaletes de amistad y mi madre lo utilice para estrangularlo hasta la muerte. —, dijo con sarcasmo, pero sus ojos decían la verdad. La dejó ver que había en su mirada, con la esperanza de que tal vez ella lo entendiera. —Eso es lo que pienso de la pureza de la sangre, Evans. Sev, siempre es un placer, —dijo mientras se levantaba, agarrando su mochila. —Si vez a Crouch, hazle saber que salté al lago y me ahogué y es más que bienvenido a unirse a mí.
Él salió del Gran Comedor, agradecido de saber que todavía le quedaba una hora antes del comienzo de su siguiente clase. El pensamiento de silencio era agradable después de esa mierda de conversación. Delante de toda la mesa de Slytherin no menos. ¡¿Qué estaba mal con la chica?!
—Oye, ¿qué te pasa? —una voz desde detrás de él y Regulus saltó, tomado por sorpresa.
Suspiró cuando vio a la bruja rubia detrás de él. Él le sonrió, algo que pocas personas podían extraer del joven Slytherin. La mera visión de la chica era motivo para sonreír sin embargo. Su cabello era un desastre gigante de locura rubia. Estaba positivamente seguro de que ni un solo rizo apuntaba en la misma dirección. Lo llevaba más largo que la primera vez que la había visto en el Expreso de Hogwarts, en aquel primer viaje en tren a la escuela cuando se habían peleado por los dulces y se habían convertido en amigos instantáneamente. Había visto a su gran masa de risos mientras ella tomaba asiento en el taburete, preguntándose cómo diablos el Sombrero cabría en la cabeza. Cuando había gritado "¡GRYFFINDOR!" sintió un nudo en el pecho, acompañándolo y amargandolo por una semana hasta encontrarse con ella durante una clase de Pociones doble. Ella se sentó junto a él, para la gran sorpresa de ambas casas.
Al recordarse de lo que lo separaba de la bruja, él frunció el ceño. —Tu compañera de cuarto es lo que me pasa.
— ¿Lily? — preguntó ella con curiosidad, enterándose de que la chica había ido a la mesa de Slytherin. — ¿Que dijo?
—Nada —, dijo entre dientes mientras caminaba, ralentizando sus pasos instintivamente para que ella caminase a su lado. — ¡Solo se acercó a la mesa y empezó a preguntarme, frente a mis compañeros de casa, cuál era mi opinión sobre la pureza de la sangre!"
La chica suspiró dramáticamente. —No lo entiendo a los Slytherin. ¿Por qué no pueden...solo ser amigos en vez de futuros aliados o adversarios políticos?"
Se burló. —Debido a que no es así como funciona.
— ¿Es que, por lo menos, disfrutas la vida? —preguntó ella, estirando su mano y tirando de un mechón de su cabello. Él se dio la vuelta e hizo lo mismo con ella, torciendo el rizo rubio alrededor de su dedo antes de tirar suavemente de él. — ¿Te gusta estar en Hogwarts? ¿Acaso los Slytherin se divierten?
Ella le sonrió y él se obligó a pasar por alto el hoyuelo grabado en la mejilla derecha, pero no en la izquierda. Odiaba las cosas que no eran simétricas; le llamaban la atención y lo agarraban con la guardia baja. Ese diminuto hoyuelo le había estado plagando desde el primer año.
—Me divierto contigo —, admitió.
— ¿Y si tus compañeros de casa pensasen que soy algo más que una compañera de estudio?" ella le preguntó.
Se tragó las palabras que amenazaba con vomitar. — ¿Lo eres? —preguntó con curiosidad.
Ella resopló. —No seas un idiota.
Él decidió empujar su suerte y preguntó: — ¿Alguna vez considerarías darme un reloj como regalo de Navidad?
Sus brillantes ojos azules se abrieron y ella se volvió y lo miro, mejillas rosadas y los labios entreabiertos. Regulus no podía evitar preguntarse si esto era lo que Sirius buscaba todos los días. Las niñas lo miraban constantemente, boquiabiertas ante algo ya sea halagador u ofensivo que hubiese dicho. Independientemente de las palabras, acaban besándose, algo que hacía a Regulus sentirse un poco triste por las brujas en general y un poco decepcionado —y al mismo tiempo impresionado — con su hermano.
— ¿Q-qué? — la bruja rubia tartamudeó. —¿Un...un reloj? ¿Por qué? ¿Quieres un reloj? ¿De mí parte? —preguntó, sabiendo claramente el significado de tal regalo. Fue un alivio, la verdad.
—Pregunta hipotética —, respondió Regulus.
—Hipotética respuesta...Yo…No sé.
Regulus asintió como si su respuesta no significase nada para él cuando en el interior se sentía enfermo con la ansiedad y el miedo al rechazo. —Debes hablar con Evans sobre su comportamiento. Le dio un reloj a Severus la pasada navidad.
Ella se rió en voz alta. — ¡Madre de Merlín! ¡¿Y él lo acepto?!
Él le sonrió. —Sí. Pero es lo suficientemente inteligente como para entender que ella no quería decir nada con eso más que un regalo para un amigo.
— ¿Y aun así lo utiliza? —preguntó, su voz sonaba demasiado como el tono que utilizaba para cotillear y él no era una de sus pequeñas amigas de Gryffindor.
—No —, insitió —Lo mantiene en el bolsillo.
—¡Gracias a Godric!— Ella se rió. —Eso sería un desastre.
Él asintió con la cabeza, pero luego por curiosidad le preguntó: — ¿Por qué dices eso?
—Porque ella piensa en él como un hermano.
—Ese sentimiento, te lo aseguro, no es correspondido —, respondió, negando con la cabeza en señal de dolor por su pobre amigo. Tal vez debería pedirle a Narcissa que le encontrase una chica a Severus. Alguien que sacase a Evans fuera de su mente. Sirius iba de bruja en bruja como Calderos de Chocolate, ¿seguramente una no era mejor que el otra?
— ¿Qué hay de mí? — la bruja a su lado le preguntó.
— ¿Qué? — Regulus parpadeó ante ella, sacado de sus pensamientos, sus ojos grises atraídos hacia la sonrisa torcida que le estaba dando. La curva de su labio levantado en el lado con el hoyuelo. Era una maldita distracción. Tragó saliva y luego le sonrió. —No sé si Evans piensa en ti como una hermana. No somos tan cercanos—, dijo y se rió cuando ella le dio un puñetazo en el brazo. —¡Ay! ¿No se supone que eres una educada bruja de sangre pura? — bromeó. — ¿Acaso tus padres nunca te dijeron que era de mala educación golpear a un mago?
Ella se sonrojó. — No seas idiota, sabes de lo que hablo.
—No lo sé. Eres solo…— vaciló, —Eres mi amiga.
Ella frunció el ceño. —Oh.
—Y... — Se aclaró la garganta. —Me gustaría que tú no seas la amiga de nadie más.
Ella sonrió mirándolo y de repente se dio cuenta de que había una diferencia de alturas. ¿Siempre había sido tan baja? ¿Así de pequeña y frágil? Pero, de nuevo, el creciente moretón en el brazo, decía lo contrario.
—Eso es un poco egoísta de tu parte, ¿no te parece? — ella pregunto.
Se encogió de hombros, no ofendido por sus palabras en lo más mínimo. —Soy egoísta con las cosas... Y la gente...que me importa.
—Aww, — ella le susurró, apoyando la cabeza en su hombro mientras caminaban, —Regulus Black, ¿te preocupas por mí?"
—Cállate —, dijo entre dientes.
— ¿No se supone que eres un educado mago de sangre pura? —preguntó ella, burlándose de él mientras ella se quedaba sin aliento y saltaba hacia atrás lejos de él, aferrándose a su corazón de forma dramática. ¡Dioses, los Gryffindor eran tan teatrales! — ¿Acaso tus padres nunca te dijeron que era de mala educación decirle una bruja que se calle?
Regulus sonrió. —No podría decir si lo hicieron. Mamá grita tan fuerte que para cuando tenía ocho años, ya me había quedado sordo.
La bruja se rió y enlazó su brazo con el de él mientras seguían caminando. —Ven mi educado mago sangre pura —, dijo en broma, —Vamos a hasta el lago donde tu estudiaras cosas de años superiores y yo seré una educada princesa sangre pura y te sonreiré bobamente mientras me agasajas con cuentos de tu vasto intelecto.
— ¡Hey, ricitos de oro! —Sirius gritó mientras corría hacia ellos, poniendo un brazo sobre los hombros de la bruja. — ¿Qué estás haciendo con este pequeño imbécil? — sonrió a su hermano pequeño.
—Teniendo una conversación encantadora acerca de cuál de los hermanos Black es más atractivo —, respondió ella con un guiño.
—Oh. — Sirius dio un paso atrás, ajustando su túnica y se pasó una mano por el pelo negro. —Bueno, es evidente que hay una gran diferencia—, dijo y movió las cejas burlonamente.
—Sí, enorme como tu cabeza. — Ella se rió de él. —Es tan grande que creo que te descalifica y Regulus gana.
—Ouch. — Sirius se aferró a su corazón. —Me hiere, mi lady.
La bruja se rió y puso los ojos en blanco, soltando el brazo de Regulus y seguía su camino hacia el lago, dejando atrás a los hermanos Black. Sirius sonrió y se inclinó junto a Regulus, envolviendo un brazo alrededor de sus hombros.
—Largate —Regulus gruño.
—Es agradable — Sirius sonrió, haciendo caso omiso de su hermano. —Me gusta.
— ¡Vete, maldita sea! — Regulus espetó.
Sirius sólo ensanchó su sonrisa ante el temperamento de Regulus. — ¿La has besado? ¿Besuqueado en un armario de escobas? El que está en el cuarto piso es especialmente grande, aunque, es agradable cuando son pequeños.
—Eres repugnante. — Regulus negó con la cabeza. — ¿Cómo consigues siquiera que las chicas besen tu cara de tonto?"
—Porque me veo así — dijo Sirius con una sonrisa y señaló a su cara, parcialmente oscurecida por la corbata roja y el oro que había envuelto alrededor de su cabeza.
Regulus frunció el ceño. —Yo me veo igual, sólo que menos estúpido.
—Sí, pero yo no me la paso con el ceño fruncido todo el tiempo, ¿verdad? — Sirius sonrió. —A ellas les encanta cuando sonríes, Reggie. Vamos, danos una sonrisa —, dijo y empujó sus dedos contra las mejillas de Regulus, tratando de hacerlo sonreir.
— ¿Podrías…—Regulus hervía de enojo mientras su hermano tocaba su rostro, — ser un adulto por una vez en tu vida?
—No —, contestó Sirius instante. —Tengo catorce. Feliz de no ser un adulto todo el tiempo que pueda.
— ¿Puedes ser…—
— ¿Serio? (1)
— ¡Vete a la mierda! — Regulus gruñó y se alejó de su hermano. —Por favor, sólo... Vuelve a tu pequeña y alegre banda de idiotas —, dijo e hizo un gesto a los merodeadores que estaban en el otro lado de los invernaderos, jugando bruscamente unos con los otros.
—No son idiotas —, dijo Sirius, en defensa de sus amigos.
Regulus miró a su hermano con incredulidad. —Potter esta acostado en la tierra en este mismo momento, sosteniendo su ingle porque hizo un salto de rana sobre Pettigrew y se golpeo contra la cabeza grande del gordo idiota, — señaló.
Sirius volvió la cabeza rápidamente para mirar y, por supuesto, James estaba gimiendo en el suelo con las manos entre las piernas. Peter estaba agarrando la parte superior de su cabeza, y Remus se reía en voz alta, sosteniendo sus manos contra su costado. —Él salta demasiado pronto. — Sirius suspiro decepcionado y sacudió la cabeza. —Tienes que usar los hombros para darte un impulso extra.
Regulus miró boquiabierto a su hermano. —¿Cómo es que pasan sus clases? ¿Cómo es que ninguno tiene daño cerebral?
—Remus nos mantiene en la línea cuando es necesario.
— ¿Puede tratar de evitar que hechices mis compañeros de casa? — Regulus espetó.
Sirius frunció el ceño. —Yo no comienzo.
— ¿Puedes...Sirius, por favor... — Regulus suplicó. —Por favor, detente. Sólo pretende que los Slytherin no existen. ¿Podrías no hacer las cosas más difíciles?
Sirius ignoró los ruegos y miró hacia el lago, donde la pequeña bruja rubia estaba sentada debajo de un árbol, mirando hacia atrás en los hermanos, expectante. —Tu pajarita se ve sola. Ve a besarla —, dijo Sirius, empujando a Regulus hacia ella.
—Ella no es mi... — Él gruñó, mirando mientras Sirius corría de nuevo a sus amigos. —Idiota de mierda, — murmuró en voz baja mientras llegaba al árbol y a su única amiga de Gryffindor.
— Si te hace sentir mejor, yo sí creo que eres más apuesto que tu hermano. —Ella le sonrió mientras él se sentó a su lado, tratando de no dejar que el color llegase a sus mejillas y lo delataran.
—Es... No me preocupo por eso —, insistió.
—Reg? —susurró, y cuando sus ojos grises se encontraron con el azul, ella sonrió suavemente. —Lo haría.
— ¿Hacer qué?
—Consideraría darte un reloj como regalo para Navidad.
Él le sonrió. Una sonrisa genuina.
Cuando ella abrió la bolsa de libros de alcanzar para su tarea, Regulus miró sus propios libros y frunció el ceño al ver el escudo de la familia Black que su madre había hecho a los elfos coser en su mochila. Reloj en navidad o no, sentimientos o no, no había manera de que sus padres — como puristas de sangre que eran — alguna vez aprobarán una unión con Marlene McKinnon.
~Ω~
(1) Juego de palabras: En la version en ingles, esta parte de la conversación es un juego de palabras que se pierde un poco en la traduccion. El nombre de "Sirius", suena igual que "Serious", ques la forma en ingles de la palabra "serio",:
"Can you please be —"
"Serious?"
"Fuck off!" Regulus growled and pulled away from his brother.
Translator's Note: Una vez más gracias por los reviews. Le mandaré a Shaya sus mensajes. Me alegra anunciar que pronto publicaré mi nueva traduccion, Tying The Nott tambien de ShayaLonnie, probablemente la proxima semana, depende de como se desarrollen las cosas en estos días. Quize publicar este cap ahora porque mañana no estaré en mi casa y bueno, espero que les guste. Besos y abrazos de mi parte y sobre todo de la increible autora ShayaLonnie.
Recomendación de la semana: Nueva sección, probablemente no estará en todos los capitulos pero bueno. Esta semana recomendaré, en ingles, The Muddy Princess de Colubrina, es una de las autoras preferidas de Shaya y esta en mi lista de Fics Por Leer. En español, Lawliet. Hanabi esta haciendo la traducción de esta historia bajo el nombre de The Muddy Princess (Traducción) así que las invito a pasarse por allí.
Actualizacion: El capitulo 5 será publicado el proximo jueves 03/09
Besos y abrazos de menta para todos.
Los quiero,
Lyanna Malfoy
"Fire and Blood…"
