Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCIÓN AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.
Presque Toujours Pur
Casi siempre puros
• Capítulo V•
Nomen
Abril, 1998
Sus ojos grises cayeron sobre las palabras de la suave página; los olores a polvo y cuero, algo de almizcle y un toque amargo se juntaban en un agradable tipo de hedor que hacía que Hermione se siéntese como en casa. Los viejos pergaminos, escondidos en la oficina del profesor Snape, su habitación privada o incluso en su casa, probablemente habían estado cerca del maestro en pociones mientras trabajaba; el vapor de los brebajes infiltrándose en el aire y, eventualmente, en las páginas de los diarios de su padre, por lo que olían a viejo y vivos al mismo tiempo.
Recordó la manera que en Harry hablaba sobre el diario de Tom Riddle durante su segundo año. Como, al escribir una pregunta, el pedazo de alma de Voldemort en el interior del diario —el Horrocrux — escribía en respuesta. A pesar de saber que la Magia Oscura había estado involucrada en ese caso en particular, Hermione se sentía a menudo tentada a tocar los diarios de su padre con la tinta con la vana esperanza de que este le hablase a través de las páginas, más allá de su tumba. Por otra parte, no había habido una tumba o un cuerpo. Los Inferi de Voldemort jamás lo liberaron.
Se agotaba a sí misma con la investigación, tratando de ayudar a la Orden. Sirius y Harry siempre sobre sus talones forzándola a regresar a la cama para que descansase cuando estaba claro por sus ojos enrojecidos que había llegado a un límite. Ella no quería contarles que cuando dormía, tenía pesadillas. Las veces que despertaba cubierta en sudor y lágrimas —solo para encontrar a uno o a ambos inclinándose sobre ella, gentilmente despertándola de su angustiante sueño — mentía y decía que Bellatrix se aparecía en sus pensamientos. Eso, podían ellos entenderlo. No harían preguntas pues era más que esperado que Hermione le temiera a la mujer que la había torturado; marcado una parte de su cuerpo.
No les dijo que soñaba con una cueva que nunca había visto; de una isla en medio de un lago y un relicario que había sido desde hace mucho tiempo destruido. Ella no les dijo que soñaba con una sed insaciable y de cómo los no-muertos se levantaban de las aguas y jalaban de ella hacia las profundidades, con ellos. Con él.
No les dijo que soñaba con ahogarse. De morir como su padre murió.
Aspiró el olor de las páginas del diario, obligando a las lágrimas a no caer en luto por un hombre al que nunca había conocido. Dejó que el olor del pergamino la invadiese, le calmase y aliviase sus preocupaciones. Dejó que sus palabras aliviasen sus curiosidades.
17 de marzo 1976
Encontré a Severus primero. Debería haber sabido que estaba planeando algo. A pesar de todas las lecciones que da a los alumnos de años menores acerca de mantener su posición hasta el momento adecuado, observación, preparación, sobre usar los recursos como debería hacerlo un buen Slytherin…sí que actuó como un maldito imprudente Gryffindor. Se ha quejado de Lupin por años; demasiado orgulloso como para dejar pasar el hecho de que alguien tenía un secreto del cual él no podía saber, supongo. Solía pensar que tenía problemas con mestizos y criaturas mágicas, que tal vez estaba preocupado por sus compañeros de estudios. Entonces el lunes pasado, vi a mi mejor amigo mirar a través de la Gran Sala, mientras que Evans compartía su postre con Lupin —que parecía asquerosamente enfermo y pálido — y pude ver el ataque de celos formándose en el interior de mi amigo.
Idiota
Permitir que una niña —una chica que ni siquiera correspondía sus sentimientos — tuviese tanto poder sobre él. Debilidad. Nublaba sus pensamientos y lo hacía imprudente. Cuando lo encontré pálido y temblando en la sala común la noche anterior, pude adivinar lo que había sucedido. Luna llena más un Slytherin furioso con un fetiche por una nacida de muggles y un hombre lobo que ni siquiera pensaba dos veces antes de compartir un pedazo de pastel de chocolate con la chica. ¡Qué indignación! Me atrapo poniéndole los ojos en blanco y me llamó un "imbécil sangre pura" como si fuese un insulto. Que bebé puede ser cuando le rompen el corazón.
Me reuní con Marlene en el desayuno, haciendo caso omiso de los susurros provenientes de mis compañeros de casa. Todos piensan que me la estoy cogiendo, lo cual es despreciable a pesar de las supuestas costumbres de los jóvenes magos sangre pura. He estado observando desde las sombras mientras Lucius corteja a Narcissa, deseoso de asegurarme de que está a salvo y feliz a pesar del hecho de que ya no tengo ningún derecho sobre ella. Y nunca, — ¡ni una sola vez! — Malfoy se pasado de la raya con otra bruja. Costumbres de Sangre pura, si claro. Tal vez para los sangre pura inferiores. Familias respetables como los Black y los Malfoy no tienen la necesidad de manchas sus nombres y sus cuerpos al acostarse con tantas brujas como fuese posible antes del matrimonio. Bueno…excepto Sirius.
Que mis compañeros de casa crean lo que quieran. Si piensan que Marlene no es más que una estúpida escoria con la que me estoy acostando, al menos sabrán que está tomada como mínimo y la dejaran en paz. Si no…dioses no quiero siquiera pensar que podría pasar. Ya es bastante malo que piensen que soy muy suave con mi propio hermano, que lo soy, pero ¿que ellos crean que estoy enamorado de una Gryffindor traidora a la sangre? Ambos estaríamos muertos.
Y yo sí la amo.
Dioses…sueno como Severus.
Al menos Marlene me corresponde.
Me pregunto cuánto durara eso.
— ¿Dice un montón de mierda sobre mí ahí dentro?
Hermione jadeó ante la intrusión y cerró el diario, dirigiendo sus ojos grises hasta la puerta de su habitación para ver a Sirius parado allí con una sonrisa en su rostro. Se preguntó si su padre tenía la misma sonrisa. Mirando al hombre, su tío, de repente estaba abrumadoramente contenta de que ella nunca se sintió atraída por él como lo estuvo Ginny por un verano. Cierto, ella había estado ocupada pasando sus noches pensando en cierto hombre lobo que permanecería en el anonimato y enterrado en lo profundo de los recovecos de su subconsciente para siempre.
— Él te quería mucho, — dijo Hermione, señalando el diario en sus manos mientras Sirius entraba en la habitación y se sentaba al lado de su cama. —Incluso si eras…—
— ¿Un egoísta y arrogante gilipollas? — Sirius sonrió.
Hermione rodó los ojos, pero sonrió suavemente. —Algo así.
Él miró el diario, tocando la cubierta brevemente antes de tirar de su mano y de volver su atención a la bruja. — ¿Cómo estás, niña? —preguntó, sonriéndole y cariñosamente metiendo un mechón de pelo negro detrás de la oreja.
Ella sonrió a sus atenciones, la sensación de ser amada y apreciada por una figura de paterna de nuevo se sentía bien. Sus palabras, sin embargo…ella no estaba lista. En realidad no. — ¿Cómo van los planes para la batalla? — preguntó ella con curiosidad.
Sirius se rió entre dientes. —El cambio repentino de tema, que no presagia nada bueno —, dijo y sonrió cuando su nariz se crispó al ser capturada. —Los planes van bien —, le dijo. —Por lo que sabemos, Voldemort sigue buscando la Varita de Saúco y no sabe que cuatro de los siete Horrocruxes fueron destruidos y sabemos la identidad de los otros tres.
Hermione se estremeció ante los números. — ¿El profesor Snape está seguro sobre el último?—preguntó ella, obligando a su labio inferior no temblar. ¡Era una Gryffindor por amor a Godric!
Sirius frunció el ceño y asintió, pasándose una mano por el pelo. —No estoy feliz por eso tampoco, pero tiene sentido. — Suspiró, el peso de Azkaban y años de guerra envejeciéndolo en aquel momento de reflexión, en el momento en el que ambos reconocieron en silencio lo que ambos sabían: Harry era un Horrocrux. —Nunca he confiado en el idiota, pero...Los recuerdos de un pensadero son difíciles de alterar sin que se note. Además, tomó Veritaserum voluntariamente, uno que no preparó el mismo. Peleó al principio, pero lo tomó.
Hermione asintió con la cabeza, procesando sus palabras mientras su cerebro trabajaba horas extras. — ¿Y estás seguro de que Harry va a sobrevivir? —le preguntó con preocupación.
— ¿Yo? No lo sé...— sacudió la cabeza, — pero... Snape y Lunático e incluso tú han investigado como locos en busca de toda la información disponible. No puedo mentir y decir que no estoy preocupado. Estoy malditamente aterrorizado.
— ¿Confías en el profesor Snape ahora? — ella le preguntó.
Él se encogió ante las palabras pero milagrosamente se mordió la lengua. Se preguntó si tenía algo que ver con ella, esa extraña tregua que había surgido entre los rivales de toda la vida. —Yo... No sé, Hermione—, admitió con sinceridad.
—Creo que deberías, — dijo. —Creo que... Creo que también tuvo una vida demasiado dura."
Sirius levantó una ceja. — ¿También?
Hermione tocó el diario de su padre. —Él... Er... Regulus, — dijo ella, frunciendo el ceño, — fue muy detallado sobre su infancia. Tu infancia.
Sirius se vio vulnerable por unos segundos e instintivamente tocó una pequeña cicatriz cerca de su clavícula. No parecía darse cuenta de que lo estaba haciendo, pero los ojos de Hermione miraron con asombro, preguntándose si ese era uno de los muchos huesos que Walburga Black había roto. —Mierda, — Sirius murmuró con amargura. —Yo...no le digas a Harry…a nadie, ¿de acuerdo?— le rogó.
—No pienso mal de ti por culpa de ello— dijo. —Tú estabas siendo fiel a ti mismo. Protegías a Andrómeda, a tus amigos y. . . a tu hermano.
Sirius asintió en silencio, sin dejar de mirar incómodo. Obviamente no estaba acostumbrado a nunca sentirse o parecer débil, y menos delante de una bruja; una bruja a quien le había pasado las últimas semanas diciendo que iba a proteger y amar como si fuera su propia hija.
—Tal vez…tal vez fue bueno que fuese criada por muggles, — dijo en voz baja. —No sé las estadísticas exactas, pero los niños que son criados en hogares abusivos podrían crecer hasta llegar a ser…
—No lo hagas, — Sirius dijo interrumpiéndola, su tono frío y firme. —Regulus no era cruel —, el insistió— Él era un pequeño arrogante de mierda cuando quería serlo. Inteligente y sin miedo a frotártelo en la cara. Era Slytherin, así que era astuto y egoísta a veces. Y los dioses, como peleábamos, especialmente en aquellos últimos años. Sin embargo, tú...—Sirius hizo una pausa y respiró para calmarse. — Hermione, he llegado a un montón de conclusiones apresuradas acerca de mi hermano en el pasado y han tenido que restregarme la verdad en el rostro. Él nunca te hubiese lastimado.
—Era un Mortífago.
—Sí — Sirius asintió, dolor persistente en los ojos. —Sí, lo era.
— ¿Estás seguro de eso?
Miró hacia abajo. — Vi la Marca Tenebrosa yo mismo, — confesó, pero no dio más detalles. —Realmente era uno de ellos.
Ella frunció el ceño y luego trató de razonar, — El profesor Snape también lo era y ahora es de los buenos. Regulus al final también fue de los buenos, ¿no?
Sirius asintió pero luego murmuró, —Mucho que le sirvió.
Ella estuvo amargadamente de acuerdo con el — Ahora...ahora no tengo un padre. Ni siquiera me conoció— Su pecho se sentía apretado mientras pronunciaba las palabras, pero trató de mantener el control de su respiración. Lo último que necesitaba era que Sirius pensara que era más frágil de lo que ya creía que ella era. —Murió meses antes de que yo naciera.
El gran animago envolvió sus brazos alrededor de la pequeña bruja y la mantuvo cerca, frotando su espalda y besando la cabeza. —Me tienes a mi—, prometió, apartándose para mirarla a los ojos – gris, como los suyos. —Oficialmente soy tu patriarca, el paterfamilias de tu casa y, sin Reg aquí, eso quiere decir que...me perteneces en su ausencia. —Antes de que tuviera la oportunidad de oponerse a la terminología, aclaró, —Significa que voy a cuidar de ti. De ti y Harry. Una vez que esta guerra de mierda termine y Voldemort está muerto, vamos a ser una familia. Una verdadera familia. — Él sonrió dulcemente y ella no pudo evitar devolver la expresión.
Una verdadera familia sonaba maravilloso en este momento.
Un pensamiento se le ocurrió. —Iré con Harry cuando vuelva a Hogwarts a buscar la diadema.
Sirius gruñó en voz baja, pero luego suspiró ruidosamente. —Temía de que dijeras eso. Siempre muy deseosa de sacrificarte por el bienestar de los demás.
—Tal vez soy como mi padre —, sugirió, con un toque amargo en su tono.
Sirius le sonrió. —Tal vez. Sin embargo, tu madre era un Gryffindor también — dijo.
Hermione lo miró con los ojos muy abiertos. — ¿La conociste? —preguntó ella, desesperada por información. No había nada en el tapiz de la familia y el profesor Snape no había dejado que escapase de su boca ni una sola palabra sobre su madre, por lo que todo lo que Hermione tenía eran pequeñas pistas en los diarios, pero incluso entonces había tantos y todavía no los había leído todos.
— ¿Marlene? — Sirius sonrió y confirmó lo que los diarios le habían hecho creer. —Sí, fuimos amigos. Ella era brillante. Inteligente y divertida y ella no aguantaba nada. Amigable también. Tú...puedo ver que eres su hija.
— ¿Estás seguro de que ella es mi madre? — preguntó Hermione, encontrando extraño lo fácil que era decir la palabra «madre» en referencia a una mujer a la que apenas conocía. El reconocer Regulus Black como su padre, en voz alta, aún le costaba. — Es que...apenas se hasta su cuarto año en Hogwarts, — dijo ella, mirando hacia el libro encuadernado en cuero en sus manos.
—Mi hermano sólo alguna vez tenía ojos para una bruja y esa era ella. — Sirius sonrió, una mirada de feliz nostalgia se instaló en sus ojos y Hermione sonrió. —Desde el primer momento en que se conocieron en el tren. Era raro que un Slytherin fuese amigo de un Gryffindor. Si...Quiero decir, es obvio que tu existes, así que de alguna manera hicieron que funcionase, al menos por un tiempo. A pesar de ser de dos casas rivales.
Hermione asintió con la cabeza y luego le susurró: — En la hermosa Verona…
— ¿Qué es eso?
— Una obra muggle — le dijo. —Romeo y Julieta. ¿La conoces?
Sirius se burló, ofendido antes de hablar de manera dramática —Dos familias de igual nobleza, arrastradas por antiguos odios, se entregan a nuevas turbulencias, en que la sangre patricia mancha las patricias manos. De la raza fatal de estos dos enemigos vino al mundo, con hado funesto, una pareja amante, — (1)
—Cuya infeliz, lastimosa ruina llevará también a la tumba las disensiones de sus parientes —Hermione terminó el verso con el ceño fruncido. Sirius tragó saliva y asintió cuando se hizo el silencio entre ellos. Hermione se preguntó si el dolor volvería a disminuir. Dolor por sus padres muggles a quienes perdió para siempre; dolor por sus padres muertos a quienes jamás conoció, y un dolor persistente que se había quedado en ella durante demasiado tiempo y si sólo pudiese deshacerse de él. —Las parejas amantes nunca tienen un final feliz, ¿verdad?— ella le preguntó.
Sirius frunció el ceño. —No puedo traer a tu padre de vuelta, y no puedo traer de vuelta a tus padres muggles, pero voy a darte una buena vida a Hermione, — le prometió. —Yo sé que ya no eres realmente una niña, pero —
—Me gustaría serlo—, admitió. —La guerra me arrebato la infancia. Creo que me gustaría mucho que me la devolviese.
Él sonrió ampliamente. — ¿Te gustaría un pony, niña? Con gusto te daría un pony.
Ella se rió en voz baja, la primera risa genuina que había tenido en las últimas semanas. —Voy a tomar tu hipogrifo si le puedes decir que permanezca en el suelo en todo momento.
Sirius se quedó sin aliento. — ¿Me quitarías a mi Buckbeak? Cruel, bruja cruel—, le reprendió en broma antes de pararse y besar la parte superior de la cabeza. —Descansa un poco, cariño. Estaremos infiltrándonos en Hogwarts muy pronto.
Mientras Sirius salía de su dormitorio, pasó a Harry quien estaba en la puerta y se inclinó, besando la parte superior de la cabeza del niño también. Hermione sonrió a la vista, nunca antes sintiéndose tan hermana del niño que vivió como en ese mismo momento.
—Hey —, dijo mientras se acercaba a ella, las manos torpemente metidas en los bolsillos. — ¿Cómo te sientes?
Hermione se encogió de hombros y se acercó para permitirle espacio para escabullirse en la cama junto a ella. —Mejor—, admitió. —No más convulsiones, muy poco dolor. Estoy lista para saltar de nuevo a la aventura contigo.
Harry frunció el ceño cuando pasó un brazo alrededor de sus hombros, haciendo girar un mechón de su pelo negro alrededor de su dedo índice y suavemente tirando de el distraídamente. — ¿Qué pasa si...? Tal vez deberías quedarte, —aconsejó.
Ella entrecerró los ojos. —Harry Potter.
Hizo una mueca ante su tono. —Hermione, no puedo perderte yo pensaba que iba a morir y que habría sido mi —
—No es tu culpa —, ella siseó. — Estoy en esto sin importar que. Harry, incluso si no fuera por ti, yo todavía sería un objetivo porque soy una
—Sin embargo, no lo eres — dijo una voz, interrumpiéndola desde la puerta. Harry y Hermione se volvieron a ver a un Ron mirando nervioso allí de pie, con las manos en los bolsillos, visiblemente ansioso por poner un pie en la sala. —No eres una nacida de muggles. Ya no es así.
Hermione sonrió con tristeza y le inclinó la cabeza en un gesto que en silencio le invitó a entrar. Él sonrió y entró, tomando el lado opuesto de la cama, dejando a la bruja entre los chicos. —Lamento que me tomase tanto tiempo en aparecer, — murmuró Ron y Hermione sonrió con comprensión silenciosa y el perdón con la mirada.
Bajó la mirada hacia un solo rizo de pelo que caía sobre su hombro mientras Ron le daba vueltas alrededor de sus dedos, un hábito nervioso reciente, se había dado cuenta, que había cogido de Harry. El pelo era negro, el color de las alas de un cuervo, el color del cielo de medianoche, de la obsidiana y ónice. Negro, como su apellido en español (2). Ya no era Hermione Granger. Era Hermione Black, sangre pura. Ella no sabía cómo ser una sangre pura, especialmente no en esta guerra, cuando todo se reducía a la sangre. Se suponía que las cicatrices en su antebrazo que fueran un recordatorio; algo que le dijese constantemente a sí misma quién y qué era y su valor en el mundo de los magos que querían nada más que para oprimirlas, apartarla, o asesinarla. Ahora las palabras eran una burla de algo que sentía que solía ser.
—No me importa —, dijo, más para sí misma que para los chicos. —Yo... No importa cuál es mi estado de la sangre. Estoy en esta guerra y yo estoy en el lado correcto y voy a luchar por ese lado no importa qué. No los voy a dejar solos en esto. Nunca. — les prometió.
Harry tristemente asintió con la cabeza, —Sirius no quiere vayas— dijo y luego sonrió. —Para ser justos, no quiere que vaya, tampoco
Ella puso los ojos en blanco. —Es obstinado.
Ron resopló. —Ni siquiera pregunten lo que mi mamá piensa acerca de todo esto. En cualquier momento en que saca el tema, le digo que por lo menos Ginny está escondida en Hogwarts. Agarra su pecho dramáticamente y comienza a alabar a Merlín.
—Me gustaría saber cómo mantener a todos a salvo, — Harry confesó.
Hermione frunció el ceño. —Es una guerra, Harry. La gente va a salir lastimado.
—Lo sé. Simplemente... Espero que no se ninguno de nuestra gente—, dijo y Ron asintió con la cabeza.
Hermione hizo una mueca. —Harry... Mi...Padre, Regulus...Era un Mortífago.
Ron apartó la mirada, evidentemente aún no del todo cómodo sobre la noticia de que uno de sus mejores amigos había resultado ser un sangre pura. Y no cualquier sangre pura, pero una familia malditamente cerca a la realeza mágica. No es como que los Weasley le prestasen atención a tales cosas. La noticia de que su padre había sido un mortífago obviamente había ido carcomiendo el estricto pensamiento blanco y negro de Ron.
—Lo sé, — dijo Harry y se sentó para darse la vuelta y mirarla, dándose cuenta de que sus palabras debían haberla ofendido. —Pero no lo era...Quiero decir, él cambió. Luchó por el lado bueno al final. Murió como un héroe."
—Pero todavía era un mortífago, — dijo ella. — También lo fue el profesor Snape ¿Qué…? ¿Crees que…? ¿Crees que todos son malos? ¿Malfoy no nos delató cuando Bellatrix...?
Los ojos de Harry y los de Ron tanto ensancharon. —Trató de matar a Dumbledore. Él utilizo el imperius en la Señora Rosmerta, maldijo a Katie Bell, y enveneno a Ron, — dijo Harry. —No creo que hubiera matado al profesor Dumbledore al final... Pero dejo entrar a los mortífagos a Hogwarts.
Hermione le puso una mano en el hombro de Harry hacerle saber, silenciosamente, que ella entendía y que no estaba tratando de defender las acciones del Slytherin, pero ella tenía un punto de hacer. — El profesor Snape mató a Dumbledore."
Harry frunció el ceño. —Él explicó por qué.
Ron se burló en respuesta.
— ¿Crees que ha matado antes?— le preguntó a su amigo, viendo como luchaba emocionalmente contra la pregunta. — ¿Cree que sólo reparten oscuro Marcas para el placer de hacerlo? ¿Qué basta con mostrar tus credenciales de sangre pura y de repente estas dentro del círculo íntimo de Voldemort? ¿Qué hicieron para entrar, Harry? ¿A quién hicieron daño? ¿A quien asesinaron? Creo que es muy poco probable que el profesor Snape se haya quedado elaborando pociones mientras que el resto de los mortífagos salía a fiestas y matar y torturar a las personas —, dijo con enojo. — ¿A quién crees que mi padre asesino para ganar su Marca? — preguntó ella, alzando la voz y rompiéndose al mismo tiempo.
—Hermione...— Harry la tomó en sus brazos y la abrazó con fuerza. —No hagas esto. Él...Hay perdón. Él se redimió. Snape se redimió.
— ¿Qué pasa con los mortífagos que vamos a estar peleando? — ella pregunto.
Harry negó con la cabeza. —Son diferentes. —
— ¿Por qué? — suplicó ella, con el corazón apretado dolorosamente. — ¿Porque no se han redimido todavía? ¿Qué pasa si...? Harry vamos a luchar contra estas personas y no sabemos quiénes son o por qué están haciendo nada de esto. Yo no sé por qué mi padre era un Mortífago. ¿Y si vamos a la batalla y asesino a uno de ellos? ¿Qué pasa si mato al padre de Pansy Parkinson? El padre de Theo Nott es un mortífago, pero Theo siempre fue amable conmigo. ¿Qué pasa si yo mato a su padre? ¿Qué pasa si yo mato Malf…?—
—No vas a matar a nadie—, dijo Ron con firmeza.
—No quiero que nadie muera—, le dijo. —Todos ellos merecen juicios. Juicios justos a diferencia de lo que le sucedió a Sirius.
Harry asintió comprendiendo pero luego sonrió mientras tiró de uno de sus rizos rebeldes, — ¿Qué pasa con Voldemort?— preguntó.
Hermione rodó los ojos y se echó a reír. —Voy a hacer una excepción con él, creo.
~Ω~
(1)Romeo and Juliet: Esta escena se entiende un poco mejor en ingles, no hay ningún juego de palabras pero la referencia de Hermione sobre la pareja de amantes se pierde un poco, no mucho, en la traducción. En la versión original, el verso de Hermione es mucho más corto y Sirius hace referencia a un par de jóvenes enamorados y Hermione dice "que se quitan la vida" lo que en la traducción oficial no lo dice tan explícitamente. De allí que Hermione haga referencia a que los jóvenes enamorados nunca tienen finales felices. Los versos los tome de la traducción oficial de la obra de William Shakespeare, igual que Shaya utilizo los originales de dicha obra.
(2)Negro, como su apellido en español: De la frase "Black as her name"
Translator's Note: Por si las dudas, Marlene si es la madre de Hermione. Este fue un capítulo difícil de traducir, porque aunque no dice mucho, tiene un lenguaje medio complicado, espero que se haya entendido lo mejor posible los puntos. Besos y abrazos de fresa.
Actualización: El capítulo 6 será publicado el miércoles 09/09.
Recomendación de la semana: Esta serie de historias se las recomendare con todo el gusto del mundo. La saga de fanfics y la primera entrega de esta maravillosa entrega se llama Cuando la primavera tiñe al sauce de M. Mayor es una historia sobre los merodeadores y su última entrega es sobre Harry. Presentan a un personaje que he amado casi tanto como a los personajes del canon, Dian. Debo advertirles que el último tomo es un Harry/Hermione, pero es genial. Pasen a leerla (;
ANUNCIO DE ULTIMA HORA: Son todos bienvenidos a pasarse por el primer capitulo de mi nueva traduccion. Una historia de ShayaLonnie, se llama Tying The Nott. Un Hermione/Theodore que amarán tanto o incluso más que esta historia.
Los quiero,
Lyanna Malfoy
"Valar Dohaeris"
