Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCION AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.
Presque Toujours Pur
Casi siempre puros
• Capítulo VI•
Fratres
Mayo de 1976
Realmente, realmente no había querido pasar su decimoquinto cumpleaños en una pelea, pero el cabrón de Severus al parecer había decidido hacer que el mundo entero girase a su alrededor –lo que era un gran cambio para Regulus –y de repente cada condenado movimiento hecho entre Gryffindor y Slytherin tenía algo que ver ya fuese con el ridículo arrebato de Severus por el Lago Negro o los histéricos sollozos de Evans sobre la disolución de su amistad.
—Tiene que detenerse, — Marlene decía mientras Regulus se abría camino hacia el lago. Estaba decidida a gritarle a fin de arrastrarlo a la teatralidad que sus amigos habían creado y él no estaba dispuesto a dejar que lo hiciese en medio del Gran Comedor, como claramente tenía previsto hacer.
—Reg, — dijo ella cuando finalmente se encontró con él, tirando de la manga de su túnica para llamar su atención. —La ha estado siguiendo por todos lados y está llegando a un punto en que los demás van a involucrarse —le dijo ella, y él sabía exactamente lo que quería decir. Con otros se refería a Potter, Sirius, Lupin, y probablemente a Pettigrew, pero sólo porque él siempre estaba ahí, siguiéndolos y aplaudiendo como un títere idiota. —Amenazó con dormir fuera de la torre de Gryffindor y la Dama Gorda se quejó. Alice amenazó con buscar a McGonagall y Mary tuvo que llevarse a Lily a un lado para contarle todo sobre el reloj que le dio en caso de que él intentase invocar alguna costumbre sangre pura indicando que tenían algún…—
—Él no haría eso, — dijo Regulus, defendiendo a su amigo. Severus era un montón de cosas –un absoluto idiota en este mismo momento– pero no era alguien que tratase de engañar a una nacida de muggles a un compromiso con el fin de llamar su atención. —Además, Severus es un mestizo, — afirmó con calma, como si eso hiciese alguna diferencia.
Los extremos de los rizos de Marlene comenzaron a chispear y él hizo todo lo posible para ocultar el hecho de que estaba mirando hacia donde estaba escondida su varita en caso de que ella tratase de hechizarle por sus comentarios. — ¡No me importa si es el hijo de un hipogrifo y un kneazle!— gritó, — ¡La está acechando!
Regulus puso los ojos en blanco. —Bueno, ¿por qué no habla con él?
— ¡Por que la llamó sangre sucia!— Marlene dijo, pisando el suelo para agregar algún efecto. Supuso que ella pensaba que la hacía parecer más enojada cuando en realidad le daba el aspecto de una niña con una rabieta, y él estaba teniendo dificultades para no admitir que le resultaba adorable.
Cuando ella le gruñó por su falta de respuesta, Regulus suspiró dramáticamente. —Todo el mundo la llama san...— comenzó, pero vio el fuego en su mirada y retrocedió un poco, el instinto de conservación al frente de su mente. —Pero yo no, por supuesto que no. Simplemente…mierda, Marly, Evans no puede dejar de lado años de amistad con Severus sólo porque la llamó de tal manera en un de debilidad.
Ella frunció el ceño. — ¿Te dijo lo que pasó?
— ¿Lo que Potter y mi hermano hicieron? — preguntó, y negó con la cabeza. Ningún mago que se aprecie admitiría abiertamente que le bajaron los pantalones, públicamente, delante de un grupo de compañeros y que tuvo que ser rescatado por una bruja. —No, tuve que sonsacar la información de un par de Ravenclaw que vieron todo. Pero eso es exactamente por lo que no puedo hacer nada, Marly. Fue mi hermano quien lo hizo. Agregándole la situación con el hombrelo— se detuvo a la mitad de la palabra, maldiciéndose por estar demasiado concentrado en el momento y maldiciendo a Marlene por llevarlo a eso.
Ella levantó una ceja rubia. — ¿Qué dijiste?
— ¿Qué? Nada.
—Ibas a decir hombre lobo. ¿Por qué dirías hombre lobo?
— ¿Por qué? —le preguntó, notando el tinte rosado de sus mejillas. — ¿Que sabes?
— ¿Que sabes tú?
Se miraron el uno al otro durante un largo momento de silencio, Regulus cuestionando su inteligencia, la cual sabía que era más alta que la mayoría de sus compañeros leones. Por otra parte, estaba realmente sorprendido de que la mayoría no hubiese ya descubierto el secreto de Lupin. —Sé que soy un Slytherin y que me aspen (1) si crees que voy a renunciar a la información sólo por el placer de hacerlo, — dijo y le sonrió.
Ella cruzó los brazos sobre su pecho, desafiante. — ¿Qué quieres a cambio?
— ¿De parte tuya?— Él sonrió. —Un poco menos ropa podría ser una opción ¡Ay!— espetó y retrocedió mientras ella le daba un puñetazo en el hombro.
— ¡No actúes como tu hermano!— ella le espetó.
Regulus realidad se rió de su furia. — ¿Por qué no? Lo que sea que haga claramente funciona para él.
— Sí, eso es porque es un hazmerreír, risueño, e idiota Gryffindor.
— ¿No son todos Gryff?—
Ella alzo el dedo frente a su rostro y él estuvo medio tentado a morderlo. —Cuidado, —amenazó. —Y tú eres un Slytherin. Si utilizas las líneas de tu hermano, te salen... No sé, espeluznante, — dijo ella, haciendo caso omiso de la expresión ofendida que cruzó su rostro. —Él se sale con la suya.
Regulus frunció el ceño. —Él se sale con la suya demasiadas veces. ¿Puedes...no sé, hacer que Potter o Lupin le frenen o algo así?
Marlene se burló. — ¿James? Imposible, es peor que Sirius y ahora que Snape llamo a Lily de esa manera—
—Es sólo una palabra —, insistió él. A pesar de que había visto el impacto de tal difamación a través de sus años en Hogwarts, le había tomado mucho tiempo comprender de verdad el significado. Al crecer en un hogar con costumbres sangre pura le habían enseñado que eran los muggles y las sangres sucias, pero fue sólo al llegar a Hogwarts que entendió cómo es que ambos estaban conectados. Él nunca había sabido lo que un nacido de muggles era hasta que finalmente se había encontrado uno. Sin embargo…eran sólo palabras a él.
— Jamás lo dejara tranquilo, — Marlene continuó, ignorando la interrupción de Regulus por completo. —Y ahora que Lily no está ahí para defenderlo. Y no es sólo una palabra, — dijo ella, saltando de nuevo a su declaración, —Significa algo para las personas que son perjudicadas por ella. ¡Las palabras pueden herir a la gente, Regulus!—
Su paciencia se estaba agotando. Las palabras no herían a la gente. Puños y varitas y armas herían a la gente. Los huesos rotos y labios ensangrentados que Sirius sufría en manos de sus padres…eso dolía. Lily Evans no sabía el significado del dolor.
— ¡Esta siendo un bebé!— dijo enojado. — ¡Es sólo una maldita palabra, Marlene! ¡Evans no tiene ni idea de lo que es el verdadero dolor! ¡Vive una vida muggle cómoda, con dos padres que la adoran, que ni siquiera se preocupan de que ella sea una bruja! ¡Luego llega a Hogwarts y se vuelve la consentida de todos los profesores porque es una sabelotodo come libros! ¡Va alrededor de la escuela haciendo caso omiso de nuestra cultura y costumbres como si estuviera por encima de nosotros, a la vez arrastrando a Severus consigo como si fuera un plan de respaldo en caso de que no logre engancharse con uno de los ricos e idiotas sangre pura que jadean tras ella, como Potter! – dijo entre dientes y luego espetó: — ¡Y ni siquiera me hagas hablar de Potter!
Marlene dio un paso atrás y observó su diatriba, luego, cuando hubo terminado, lo empujó con fuerza en el pecho, casi lo derribó. — ¡No me grites, idiota! ¡Y no hables de mi amiga así! ¡No tienes idea de cómo es su vida! ¡No te atreves a juzgarla!
— ¡Y tú no sabes cómo es la vida de Severus! ¡O de mi hermano! — disparó hacia ella, furioso con Severus por causar este problema, con Evans por ser dramática, y con Sirius prender fuego a todo el asunto, para empezar. —¡Ustedes malditos Gryffindor son tan felices de ir pensando que son mejores que todos porque Dumbledore les da una palmadita en la cabeza cuando hacen algo bueno, y son rápidos para juzgar cuando cualquier otra persona pisa fuera de la línea, especialmente si no es de su propia casa!
— ¡Sólo cuando se trata de magia oscura, sí!— Marlene dijo, tomando nota de la forma en que se estremeció Regulus brevemente ante las palabras. — ¡Somos rápidos para juzgar! ¿Crees que fue una palabra lo que puso fin a la amistad de Lily con Severus? No es débil. Pero si es observadora. Ha estado viendo como Severus lee libros de Artes Oscuras, libros que no están disponibles aquí en Hogwarts, incluso en la Sección Prohibida, lo que significa que o los compró en el Callejón Knockturn—
Regulus puso los ojos en blanco. —No seas dramática.
— ¡U otro Slytherin se los dio! ¡Tu hermano podrá ser un mujeriego, un alborotador y, sobre todo, un acosador cuando quiere serlo, pero al menos no es un futuro Mortífago! — escupió.
El pánico inundó su pecho y él se acercó a la bruja, colocando una mano sobre su boca, sus ojos muy abiertos mientras la miraba con incredulidad. — ¡Mantén tu voz baja!–-le siseó. — ¿Estás loca?— preguntó, su mirada vacilante por los jardines, vigilante de cualquier persona que pudiera estar al alcance y pudiese oírlos.
Marlene luchó contra su agarre y finalmente se liberó cuando hundió sus dientes en su palma. — ¡No! Mantén a Snape lejos de mi amiga, — gruñó. — Quién sabe qué cosas horribles podría hacer con ella ya que no es nada más que una asquerosa sangre sucia ¿no?— ella dijo, mirándolo antes de girar sobre sus talones y correr de vuelta al castillo.
Maldito Severus.
~•~
Regulus pretendía regresar a las mazmorras para enfrentarse a su amigo y sacarlo de su estado de ánimo sombrío por la fuerza si era necesario, eso si el séptimo año no lo hechizaba primero. Cuando entró en la sala común y se dirigió hacia los dormitorios de quinto año, vio a un grupo de séptimo año de pie fuera de la habitación de Severus. — ¿Que está pasando aquí?—preguntó mientras se acercaba a todos ellos, tomando nota de la mirada extra pálida en la cara ya pálida de Severus.
Mulciber giró y sonrió a Regulus. —No es asunto tuyo, Black.
—Vete a la mierda, Mulciber, — dijo Regulus, no estaba de ánimo para tratar con el chico mayor —No te tengo miedo.
El mago fornido se acercó en un intento de intimidar al Slytherin más joven. —Tal vez deberías. Tal vez ese hermano tuyo debería temerme. — Mulciber amenazó, sin molestarse en ser sutil.
Regulus suspiró con decepción. A veces, estaba claro que el Sombrero Seleccionador sólo tomaba en cuenta la familia de los alumnos, al colocarlos en una casa. Tenía pensado escribir a la Junta de Gobernadores, sugiriendo que, además de Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff, implementasen una quinta Casa simplemente llamada, «Otros» para gente como Mulciber, demasiado estúpidos para ser correctamente ubicados.
— ¿Acaso parezco como si estuviese metiéndome en tu camino? — Regulus preguntó finalmente, cansado que todo el mundo asumiese que era el perro guardián de Sirius. Lucius Malfoy se había graduado de Hogwarts y la protección ofrecida a Sirius en nombre de Regulus había sido levantada. Estaba claro, sin embargo, desde el comienzo del año, que el resto de la Casa Slytherin había estado utilizando a Lucius y Regulus como una excusa para no atacar al merodeador.
—Existe un pequeño problema, Sirius nunca está sin su pequeña pandilla de felices inadaptados, —Regulus continuó y sonrió al chico mayor. —Es una pena que a pesar de parecer idiotas, son muy adeptos a los duelos. ¿Acaso no te superó Potter en Defensa la semana pasada?—preguntó a Mulciber que ahora le estaba gruñendo. —Te dejó con el culo en el piso con un Melofors (2) y estuviste caminando por ahí con una calabaza en la cabeza durante toda la tarde. —Se rió ante el recuerdo mientras el rostro de Mulciber enrojecía. — ¿No es un hechizo que todos aprendimos a emitir y contra hechizar en segundo año?
—Estas caminando en la cuerda floja, Black. Podría trapear el piso contigo si quisiera.
— ¿Si quiera puedes costearte un trapeador?— Preguntó Regulus. —Si no es así, estoy seguro de tener unos cuantos sickles de repuesto por allí.
Mulciber susurró, —Te voy a matar, pequeño—
—Podrías intentarlo —, dijo Regulus, claramente sin miedo. Incluso si el resto de la Casa Slytherin no lo tratase como a un príncipe, –que si lo hacían– los Slytherin eran leales a sus compañeros de casa y que Mulciber amenazase abiertamente Regulus en presencia de testigos, no hacía nada por su propia reputación. Seria etiquetado como un traidor y eliminado.
—Por otra parte, creo que en realidad quieres hacerlo, — dijo Regulus, poniendo a prueba para ver hasta dónde podía empujar al chico mayor antes de que finalmente se rompiese. —Lo puedo ver en tus ojos. Ira. Nada te encantaría más que hechizarme hasta la muerte. — se burló. —Pero no lo harás. Porque puede ser que sea más joven, puede ser que esté relacionado con el gran idiota de Gryffindor, pero soy un maldito Black, Regulus Black, y no me acobardo ante campesinos como tú, sangre pura o no.
Ya fuese por la confianza de Regulus o la mención del nombre de su familia –que era de tan alta alcurnia como se podría conseguir sin ser un Malfoy –Mulciber retrocedió, todavía enojado, pero lo suficientemente inteligente como para saber que no debía atacar a un Black, un Black Slytherin. Los séptimos años todos se volvieron y dejaron la habitación de Severus, cerrando la puerta detrás de ellos.
— ¿Los Black hacen enemigos a donde quiera que van? — Preguntó Severus.
—Somos gente muy encantadora, — Regulus comentó secamente mientras se abría paso en la habitación, dejando a un lado los libros de Severus para hacerse espacio en la cama junto a su amigo. —Deberías conocer a mis padres. Por otra parte, eres un mestizo que en su opinión es tan malo como cualquier traidor a la sangre o sangre sucia—, admitió. —Hablando de sangres sucia...
Severus se volvió y miró a su amigo. —No uses esa palabra delante de mí.
— ¿Por qué no? — Regulus se encogió de hombros. —He oído que te has convertido muy aficionado a ella.
El otro chico frunció el ceño. —No quise hacerlo—, dijo en voz baja.
Regulus asintió. —No. Lo entiendo. Pero ella no lo hará—, insistió. —Así que hazle un favor a la escuela y deja de estar abatido en la sala común, ten cojones y, por el amor a Salazar, deje de acecharla fuera de la torre de Gryffindor. Haces que todo el mundo piense que eres un idiota.
Severus volvió y entrecerró los ojos al joven. —No sabía que te importaba.
— ¿Por ti?— Regulus se burló, insultado, —No seas estúpido, — dijo. Eran los mejores amigos, a pesar de que Severus aparentemente reservaba ese título para la pelirroja que actualmente estaba maldiciendo su propia existencia. —Tus travesuras han provocado una avalancha de mierda que finalmente cayó a través de mi puerta.
El mayor levantó una ceja negra. — ¿McKinnon? — preguntó, y Regulus asintió. —Pido disculpas por la interrupción de su gran historia de amor—, dijo Severus sarcásticamente. —No tendrás que preocuparte más por eso. Ya he terminado de avergonzarme a mí mismo por Lily.
¡Alabado Salazar! Regulus pensó para sí mismo. — ¿Finalmente? Bien por ti. Sigue adelante. Olvida el incidente.
—Dudo que esa opción esté disponible, — Severus arrastrando las palabras. —Mulciber vino a entregarme una carta.
—Se ve un poco inepto para ser una lechuza, — Regulus comentó pensativo. — ¿De quién es?
—Lucius Malfoy.
— ¿Y qué quiere el gran Príncipe de Slytherin de ti?—preguntó, tratando de no parecer demasiado intrigado por el hecho de que Lucius Malfoy había escrito personalmente a un mestizo todavía en Hogwarts, amigos o no.
Severus miró la carta en sus manos y le susurró en voz baja: —Él quiere conocerme.
— ¿Se ha olvidado ya de ti? — Preguntó Regulus, apoyándose en sus codos y viéndose demasiado relajado, pareciéndose demasiado a su hermano, algo que irritaba a Severus —Que vergüenza. Pensaba que habías dejado un gran impresión en—
—No Malfoy, — Severus susurró. —Él quiere conocerme.
El silencio llenó la sala y la conducta relajada de Regulus cayó a favor de una actitud defensiva y rígida. No hacía falta ser un idiota para averiguar a quién se refería Severus. — ¿Por qué? — Preguntó finalmente.
Severus tragó saliva, mirando hacia la puerta cerrada, lanzó un específico hechizo silenciador, uno que Regulus reconoció como una de las creaciones de su amigo. —Mulciber y Avery...Le escribieron a sus padres y les dijeron lo que le dije a Lily. Al decirlo públicamente….pensaron que por fin había elegido un lado. Al parecer, Slughorn también ha estado hablando acerca de mis habilidades en elaboración de pociones a la gente equivocada. O las personas adecuadas, depende de cómo lo veas— Frunció el ceño ante el pensamiento.
— ¿Cómo lo ves tú?
Severus comenzó, —No...No creo que pueda hacerle daño—, admitió. —Sé que no podría hacerle daño.
—Tendrás que hacerle daño a alguien, — Regulus le recordó.
Se preguntó cómo era en otras casas. Se imaginó que en Ravenclaw todos se reunían para prepararse para los exámenes, interrogándose unos a otros. En Hufflepuff probablemente se sentaban frente a la chimenea, trenzándose el cabello uno al otro. Todo el mundo sabía que los Gryffindor jugaban al Snap Explosivo y hablaban de Quidditch sin parar. Los Slytherin, al menos a partir del último año más o menos, discutían sobre el Señor Tenebroso y si sería o no ventajoso unirse a su causa. Había rumores e historias y mitos sobre el mago de cuyo nombre no se suponía que debía ser pronunciado aunque no tenía ni idea de por qué. Algunos decían que quería hacerse cargo del Ministerio. Otros hablaban de sus planes para erradicar a los nacidos muggles y retornar el mundo mágico a las manos de los Sagrados veintiocho. Nadie parecía saber cuál era la familia del hombre o qué buscaba recibir a cambio de sus esfuerzos. Lo que todo el mundo si sabía, era que unirse a su causa, significaba sacrificio; violencia, derramamiento de sangre, y un tatuaje mágico en el brazo que te vinculaba a él. Regulus no quería reflexionar sobre la importancia de tal hechizo.
—A pesar de la desafortunada circunstancia de tener un padre muggle, — Severus dijo con desdén. —La antigua familia de mi madre, antes de ser desheredada, era considerada un tanto impresionante en su tiempo. Slytherin todos y puristas. Están reclutando entre las viejas familias.
— ¿Cuales viejas familias?
Severus miró a su amigo con desaprobación, como si estuviera cuestionando su inteligencia. —Las más antiguas. Malfoy ya ha sido marcado—, dijo en voz baja. —Al igual que tu prima y su marido.
Regulus miró en estado de shock. — ¿Cómo sabes eso? Dudo que Lucius pusiera ese tipo de cosas en una carta. —Por supuesto, no era un secreto que Bella estaría ansiosa por saltar a bordo. Su disgusto por todas las cosas muggle era ampliamente conocido y si alguien estuviese entregándole a ella un buffet libre para la matanza de sangres sucia, lo tomaría sin hacer preguntas. Pero Malfoy nunca se pondría bajo el pulgar de cualquier otra persona sin que hubiese algo para él, y con todo el poder y el dinero en el mundo ya en sus manos, sólo podría significar que el Señor Tenebroso tenía algo más; era probable que el padre de Lucius ya estuviese atado al hombre.
—Mulciber tiene una boca grande y se jacta demasiado para su propio bien—, respondió Severus. –Va a tomar la marca este verano. Supongo que me llevarán para ver si—
— ¿Vas a hacerlo? — Preguntó Regulus, interrumpiéndolo.
Severus se encogió de hombros. —Tal vez si le pruebo mi lealtad, pueda pedirle que haga una excepción con—
Los ojos grises se abrieron. — ¿Estas demente?— Regulus preguntó con incredulidad. —Severus...has leído El Profeta cada mañana. Tú sabes lo que hacen. Tú sabes cuál es su objetivo. ¿Y estás dispuesto a unirte tan fácilmente? — ¿Y todo con la esperanza de que el Señor Tenebroso realmente no le importase si un mestizo mantuviese a una nacida de muggles como mascota?
— ¿Tengo alguna opción?— su amigo le preguntó con amargura.
Regulus negó con la cabeza, sin saber la respuesta. Sin embargo, planteo otra pregunta. — ¿La tendré yo?
~•~
Junio de 1976
Se había sorprendido al descubrir que su madre aceptaba perfectamente que se reuniese con Severus durante el verano. Había pensado en mentir y decir que necesitaba ayuda con una revisión temprana de sus T.I.M.O's, pero decidió probar la verdad primero. Sorprendentemente, Walburga Black no tuvo reparos en que su hijo favorito pasase tiempo en el Callejón Diagon con un mestizo.
Se puso instantáneamente ansioso cuando dio un paso a través de la chimenea con un nuevo caldero y varios libros a cuestas para encontrar que sus padres lo esperaban; su madre parecía maniacamente feliz y su padre con un vaso de whisky de fuego permanentemente unido a su mano.
—Regulus, cariño—, dijo Walburga al chasquear los dedos a Kreacher, que en silencio se llevo las cosas de Regulus, desapareciendo de la vista. — ¿Tú y tu amigo la pasaron bien? He oído cosas maravillosas acerca de ese niño Snape. —
Sorprendido por la declaración mientras su madre lo llevaba por los hombros al comedor donde la cena ya estaba servida, Regulus espetó: —Es un mestizo, — en un intento de poner a prueba los límites de la tolerancia recién descubierta de su madre.
Ella hizo caso omiso de sus palabras con un movimiento similar que solía utilizar para sacudir a los doxies. —Hay cosas que no se pueden evitar.
Regulus frunció el ceño. —Pero siempre has dicho que—
—Piensa en ello de esta manera, — dijo ella, interrumpiendo a su hijo. —Los elfos domésticos son pequeñas criaturas que mantenemos bajo nuestros pies. Tienen magia, pero no es para nada tan poderosa como nuestra magia. Algunos elfos domésticos son útiles para hacer el trabajo sucio. Algunos elfos domésticos tienen raros talentos que quieres tener a la mano. Y luego otros elfos domésticos deberen ser expulsados de su miseria, — dijo y señaló a la pared de los elfos decapitados. — ¿Lo entiendes?
Levantó una ceja, forzándose a hacer una expresión divertida para complacerla. — ¿Severus es, aparentemente, mi elfo doméstico?
Walburga se rió y el sonido era demasiado alto para su gusto. Orión, sentado frente a su esposa, se encogió. —No seas tonto, querido, — ella susurró, acariciando su cabello cariñosamente. —Él será el elfo doméstico de alguien mucho más importante que nosotros.
Sintió esa misma frialdad en la boca del estómago que obtuvo cuando Severus mencionó que le habían invitado a la Mansión Malfoy para conocer al Señor Tenebroso. Él sabía que el evento ya había tenido lugar, pero Severus no lo había mencionado ni una sola vez durante su salida y Regulus no podía decidir si realmente quería saber los detalles. — ¿Acaso ya no somos las personas más importantes del mundo, madre?
Orión miró a su hijo. —Cuida tu boca—, advirtió.
Regulus asintió con la cabeza. —Mis disculpas, no quería ofender—, prometió y luego levantó la vista cuando sus padres empezaron a comer. — ¿No estamos a la espera de Sirius, o ha huido con sus amigos ya?
—Tu hermano no se siente muy bien, — dijo Walburga, llevando un vaso de vino a los labios. —Está en su habitación.
Regulus brevemente miró hacia la escalera que podía ver a través de la puerta abierta, su ritmo cardíaco acelerándose ante el tono dulce de su madre al hablar de Sirius. Era un tono de advertencia que había aprendido hace mucho tiempo. — ¿Qué...qué está mal con él?
—Oh, va a estar perfectamente bien, estoy segura, — insistió. —Sin embargo, yo sugeriría que te mantengas lejos de él, —dijo ella, una amenaza evidente en sus palabras. —Ahora, tenemos un regalo para ti, cariño.
Orión introdujo la mano en el bolsillo y sacó una caja de terciopelo negro con el escudo familiar visible en la parte superior. —Tu madre y yo creemos que eres lo suficientemente mayor como para llevarlo, —dijo, empujando la caja sobre la mesa hacia su hijo menor —, y tu lo llevarás con honor y orgullo.
Regulus abrió tímidamente la caja y se obligó a no vomitar al ver. —Este es el anillo de la familia Black—, dijo en voz baja al recordar la primera vez que lo había visto. Tenía nueve años y el decimoprimer cumpleaños de Sirius acababa de tomar lugar. Toda la familia se reunió delante del tapiz donde sus padres hicieron una gran ceremonia de presentación del anillo de la familia a su hijo mayor y heredero. Sirius lo había aceptado y usado durante años y, hasta este momento, Regulus había estado bajo la impresión de que todavía estaba en la mano de su hermano.
Sacó el anillo de la caja para observarlo de cerca. Sus padres podrían haber pensado que estaba admirando los detalles cuando en realidad estaba buscando sangre.
— ¿No es maravilloso? — Walburga sonrió. —Fue hecho por duendes, por supuesto, y está encantado para cambiar de tamaño automáticamente para adaptarse al usuario. Creo que cuando vuelvas a la escuela en septiembre, será la comidilla de la sala común. Todas las jóvenes brujas de la sociedad estarán ansiosas de verlo. El heredero de la Noble y Ancestral Casa de los Black.
—Este es el anillo de Sirius, madre, — dijo Regulus sin pensar.
—No, querido, — le corrigió. —Este es tu anillo. Tú eres el heredero de la Noble y Ancestral—
Podía sentir las paredes de cerrarse sobre él, su visión borrosa. —Sirius es el heredero. El primogénito. Este es el anillo de Sirius.
Orión entrecerró los ojos. — ¿Está discutiendo con tu madre? ¿Por tu derecho de nacimiento?
¿Derecho de nacimiento? Regulus tragó —No...Me refiero, por supuesto que no, padre—, se aclaró la garganta y tomó un largo trago de agua de su vaso con la esperanza de detener la formación por de sudor en la frente. —Me sorprendió. Me siento honrado, en verdad, — mintió, pero lo hizo con impresionante práctica. —Ambos me honran con un regalo como este y un título para que coincida. No voy a fallarles.
Walburga sonrió. —Sabemos que no lo harás.
~•~
Cuando sus padres finalmente se fueron a una recaudación de fondos del Ministerio para ayudar a apoyar las mejoras se estaban realizando para la prisión de Azkaban, Regulus corrió tan rápido como pudo y subió las escaleras para encontrar la habitación de Sirius bloqueada. — ¡Mierda!— murmuró y corrió varios pisos más arriba hacia el dormitorio de sus padres donde comenzó a buscar a través de los cajones hasta que encontró lo que buscaba: la varita confiscada de Sirius.
De regreso por las escaleras, Regulus apuntó la varita hacia la puerta de Sirius, — ¡Alohomora!— y suspiró con alivio cuando se abrió. Una lechuza de la Oficina Contra el Uso Indebido de la Magia, probablemente llegaría con el nombre de Sirius en la carta, pero Regulus esperaba que para entonces no tuviese que preocuparse por ello.
—Madre de Merlín...— Regulus se quedó sin aliento al ver dentro de la habitación. En lugar de enfermo en la cama como había insistido su madre, Sirius estaba tirado en la alfombra en el centro de su habitación en un charco de carmesí. Había una gran herida en la parte posterior de su cabeza donde el cabello negro se mezclaba con la sangre seca, y un moretón morado cubría el lado derecho de su rostro. — ¡Sirius! —Regulus gritó mientras caía de rodillas al lado de su hermano. —Sirius, abre los ojos. Estúpido hijo de... ¿Qué les dijiste? ¿Qué les dijiste esta vez?
Los ojos de Sirius se abrieron. —Q-querían que fuera a casa de los Malfoy, — murmuró las palabras. —Yo n-no quise. Sé lo que...lo que quieren que haga.
—Necesitas un sanador.
Sirius negó con la cabeza, haciendo una mueca cuando el dolor –que al parecer había disminuido temporalmente –regresó. — ¿Enviarías una lechuza a...Los Potter?
Los ojos de Regulus se agrandaron. — ¿Estás loco? ¿Nos quieres a ambos muertos?
Sirius trató de incorporarse, pero la pérdida de sangre era demasiado grande. —No me voy a quedar...aquí.
—Entonces estamos de acuerdo en algo, —Regulus le espetó. —Si no te llevo a San Mungo, te vas a desangrar en la alfombra y Kreacher morirá tratando de limpiarla.
Sirius débilmente rió. —La sangre de un traidor a la sangre, — murmuró y luego perdió el conocimiento una vez más.
Las manos de Regulus temblaban mientras miraba a su hermano, que probablemente estaba muriendo frente a sus ojos. —Solo es sangre —murmuró. —Es sólo una palabra, es sólo sangre, es sólo... ¿Por qué todo el mundo tiene que hacer tanto alboroto por una...? Mierda. ¿Sirius?— Miró hacia abajo y dio un codazo a Sirius con la varita de castaño en la mano. — ¡Sirius!, mierda, mierda, mierda. ¡No te mueras! ¡No te mueras! ¡Kreacher!
Con un pop suave, el demacrado elfo apareció a su lado. — ¿El Joven amo Regulus llama a Kreacher?
—Kreacher quiero que aparezcas a Sirius en San Mungo.
El elfo frunció el ceño hacia el cuerpo ensangrentado de Sirius y luego silbó con saña. — ¡Kreacher no se supone que se acerque a la asquerosa mancha de la Noble y Ancestral casa de los Black!—
Regulus gruñó defensivamente. — ¡Tú eres mi elfo doméstico y estás obligado a obedecerme y yo te estoy dando una orden directa!—, dijo, notando la mirada de incredulidad en el rostro del elfo. Sus padres habían dado claramente a Kreacher la orden de mantenerse alejado de Sirius, lo que significaba que sabían exactamente lo que pasaría si lo dejaban solo. Sirius moriría. Un desafortunado accidente. Lo lamentarían públicamente y Regulus sería prácticamente deificado a raíz de la muerte de Sirius. Oh, mierda. Esto estaba muy bien orquestado.
—Kreacher, — dijo Regulus, bajando su tono y poniéndose la máscara de indiferencia que había perfeccionado durante los años bajo la tutela de Severus y Lucius. —Aparece a mi hermano a San Mungo y...Y déjalo allí, — dijo, crispando la nariz con disgusto fingido. — ¿No puedes ver? Está sangrando por toda la alfombra y manchando aún más nuestra honorable casa. No soportare este tipo de cosas. Sácalo de aquí y dile a los sanadores que te reciban que llamen a los Potter, — dijo y a continuación, añadió, —Los traidores a la sangre se merecen unos a otros, ¿no es así?—
Kreacher parecía demasiado contento con sus órdenes y explicaciones, aplaudiendo de alegría, sin darse cuenta que Regulus deslizaba la varita de Sirius en el bolsillo de los pantalones vaqueros de muggles que su hermano llevaba. El elfo doméstico finalmente detuvo su pequeño baile y se inclinó ante Regulus. —Kreacher vive para servir a la noble Casa de los Black—, dijo, agarrando un puñado de pelo empapado de sangre de Sirius, y los dos desaparecieron.
Regulus vomitó al instante.
~•~
Para cuando se presentó en la casa de Marlene, ya se acercaba la medianoche. Había ordenado a Kreacher guardar silencio acerca de llevar a Sirius a San Mungo, dejando que sus padres creyesen que de alguna manera su hijo mayor se había recuperado lo suficiente como para salir de su habitación, recuperar su varita, y salir corriendo. Cómo escapó Sirius no importaría. Sería cortado del árbol independientemente, y Regulus, muy lejos visitando sus amigos para mostrar su nuevo anillo —al menos eso era lo que indicaba la carta que había dejado atrás — era inocente de ayudar a su hermano.
— ¿Reg? — Marlene dijo mientras salía cuando escucho a su madre mencionar que había un niño en el porche. — ¿Cómo has llegado hasta aquí?
—Autobús noctámbulo, — murmuró, pegado a las sombras.
Ella dio un paso adelante, una expresión de preocupación en su rostro. — ¿Está…Reggie? ¡Oh mi dios! ¡Estás sangrando!— Ella abrió la boca y se acerco él para buscar una herida.
—No es mía.
— ¿Que…que hiciste…?
—Él no puede saber. — Regulus negó con la cabeza. —Necesitaba decirle a alguien, no puedo mantenerlo más en secreto—, dijo, con la voz quebrada mientras luchaba por respirar. —Trataron de matar a mi hermano. Mis padres…trataron de matarlo. Para reemplazarlo conmigo. Logre sacarlo, pero...No puede saber. Marly, si creen que yo le ayudé…—. Negó con la cabeza, incapaz de pensar en lo que harían. —Lo sacarán del árbol cuando se enteren de que se ha ido. Ya no es mi hermano. Querrán que diga que ya no es mi hermano. — Sus ojos grises estaban llenos de lágrimas sin derramar, y cuando ella levantó la mano para tocar su mejilla, parpadeó y el agua corrió libre por su rostro. —Él no puede saber. Tengo que...él necesita odiarme ahora. Va a ser más seguro.
—Debemos decirle a alguien lo que pasó. Un Auror, — susurró Marlene.
Sacudió la cabeza. —Mi padre puede comprar a los Aurores. Sirius ha terminado tantas veces en San Mungo a lo largo de los años y sé que los sanadores hicieron las denuncias. Están obligados a hacerlo, pero aún así...No pasa nada. No se detiene. Nunca se detiene. Creo que...Creo que va a ser mucho peor, — dijo, tratando de alcanzar las dos manos de la chica, llevándoselas a los labios donde colocó besos a sus dedos, ignorando el hecho de que no era apropiado hacerlo. —Creo que ellos quieren que haga algo malo—, admitió.
Los ojos de Marlene se agrandaron. —No querrás decir... Regulus, por favor no me digas...—Ella entró en pánico y las lágrimas comenzaron a hormiguear en las esquinas de sus propios ojos.
—Te amo.
Su boca se abrió. — ¿Qué?
Sus ojos se encontraron con los suyos y el estiro su brazo, metiendo un rizo rubio detrás de su oreja. —Te he amado desde que tenía once años de edad—, admitió. —Tenía todo lo que el dinero podía comprar al crecer, pero no tuve amor. No tuve amistad. Sólo tenía a Sirius y ahora se ha ido. Tenía a Severus, pero ellos…también lo reclutarán y no sé si puedo confiar en él si eso sucede. No, a menos que me hagan...todo lo que me queda en el mundo eres tú.
Su labio inferior tembló ante la declaración y su corazón se llenó de admiración y afecto y miedo y simpatía por el chico frente a ella, empapado en la sangre de su hermano y rogando porque ella guardase sus secretos para salvarlos a él y Sirius de un destino peor. —Yo... Yo también te amo, Regulus, — susurró. —Mucho. Eres mi mejor amigo.
Sus hombros se hundieron en alivio y suspiró ruidosamente, liberando sus manos y metiendo su mano en el bolsillo. —Entonces…hazme el honor de aceptar este regalo, — dijo y sacó una simple cadena de perlas. —Sé que debería ser algo mejor. Diamantes, esmeraldas, rubíes o, — dijo en voz baja. —Pero dicen que las perlas son las lágrimas de los dioses. Tal vez tú eres mi Afrodita.
—No soy una diosa, — dijo Marlene con una breve carcajada.
—Entonces Helena de Troya —Regulus insistió mientras colocaba el collar alrededor de su garganta. —La mujer más hermosa del mundo.
Marlene tragó, no estaba acostumbrada a que él fuese tan abiertamente dulce. —Hombres fueron a la guerra por su culpa.
Regulus asintió. —Tal vez tú evitaras que los hombres vayan a la guerra—, sugirió. —Perlas blancas—, dijo, tragando las emociones burbujeantes. —Es por la pureza...Y...—
—Reggie...
—Marly, no sé lo que va a suceder, y yo nunca te pediriá que me siguieses a...Donde voy a tener que ir—, le prometió. —Pero voy a hacer mi mejor esfuerzo para protegerte. Necesito que lo sepas. Necesito que sepas que a pesar de todo lo que podría hacer o decir... Tú sabes quién soy en realidad.
Las lágrimas finalmente cayeron por sus mejillas. —Eres una buena persona, Reggie. Eso lo sé.
—Por favor, ¿me lo recuerdas, si se me olvida?— le rogó.
Ella asintió y se inclinó hacia delante, rozando sus labios suavemente contra los suyos. Regulus respondió inmediatamente al beso. Su primer beso. Su primer beso. (3) A pesar de ser inexperto, hizo lo que pensó que Sirius haría y tiró de la bruja, apretándola contra él, separando sus labios con los suyos y bebiendo de la dulzura de su aliento. Una mano presionada en la parte baja de su espalda, la otra en su cuello donde hacia girar un rizo de su cabello alrededor de su dedo. Su lengua presionó sus labios y ella gimió en respuesta y de pronto comprendió todo lo que su hermano le había dicho alguna vez a él en lo que respecta al tema de las brujas.
Se sentía suave y cálida contra sus manos, y ella sabía a bondad.
Sus padres querían ofrecerlo como sacrificio al Señor Tenebroso.
Marlene McKinnon sería su salvación.
~Ω~
(1) Aspen: sinónimo de torturar, mortificar.
(2) Melofors: Es una jinx que convierte la cabeza de la víctima en una calabaza. Intente buscar a ver si había una traducción pero no la hay.
(3) El beso entre Marly y Reg: Esta parte, es algo confusa porque pareciese que se repitiese la oración. En ingles dice: "His first kiss. Their first kiss". His un pronombre posesivo, masculino. Por lo que la primera frase se traduciría a "El primer beso de él" pero no me gustaba como se leía. El their es el pronombre posesivo, plural. Por lo que la traducción literal sería, "El primer beso de ellos". Por lo que en el original, se nota la diferencia entra ambas frases. Aquí, en mi traducción, decidí dejar la misma frase, haciendo la distinción con la cursiva.
Translator's Note: Un pequeño regalito, lo termine mucho antes de lo esperado. Así que allí está el capítulo 6 de la historia de ShayaLonnie. Hina230 para que leas el fin de semana. De nuevo, NO es mi historia. Yo solo la traduzco con todo el amor del mundo (: ¡Gracias por sus reviews! A todos, mil gracias de mi parte y de ShayaLonnie.
Actualización:El capítulo 7 será publicado el miércoles 09/09. El segundo capítulo de mi nueva traducción de Tying The Nott de ShayaLonnie será publicado el jueves 10/09. Tal vez antes, quien sabe (;
ANUNCIO DE ÚLTIMA HORA: Son todos bienvenidos a pasarse por el primer capítulo de mi nueva traducción. Una historia de ShayaLonnie, se llama Tying The Nott. Un Hermione/Theodore que amarán tanto o incluso más que esta historia.
Los quiero,
Lyanna Malfoy
"Unbowed, Unbent, Unbroken"
