La até a la cama usando unas tiras de pieles curtidas para que las cuerdas no hiriesen su piel. Observe su rostro. Este estaba enmarcado en unos incontrolables rizos castaños rojizos, su nariz y sus pomulos estaban manchados por unas graciosas pecas. Sus labios carnosos habían perdido algo de color. Hasta sus pestañas me parecieron preciosas.
Sacudí mi cabeza y me pegué con ambas manos en el rostro.-Draco Malfoy, ¡Concentrate! -Me aseguré de que las cuerdas estaban bien atadas, cuando estube satisfecho con mi trabajo volví a coger el cubo que había utlizado antes de que se escapase. Lo llené con el agua fría de la tinaja, me acerque a su rostro y vacie el cubo encima de su cabeza. Sus ojos se habrieron de golpe, cogio aire fuertemente y me miro confundida. Sonreí -Buenos días, Desire.
Miró sus cuerdas e intentó estirar de ellas. Su mirada era ahora enfadada. -¿Quien coño eres?- ''Vaya así que la gatita tiene garras.'' -Soy tu principe azul.- Me mira, frunciendo esas bonitas cejas y abriendo sus labios en una graciosa mueca cuando, sin previo aviso, me escupe. Supongo que aquel montón de saliva iba dirigido hacia mi cara, pero, gracias a una pequeña deshidratación, acaba en una pequeña gota que cae por su barbilla. Me rió. Ella como verdadera loca empieza a maldecirme, a mi y a toda mi estirpe. Entre risas le suelto -Para ser tan pequeña tienes una boca muy grande.- De repente se calla, hincha sus mofletes y se sonroja frunciendo graciosamente sus labios. Paro de reir. Me quedo embobado observandola. De mi mente solo surge una palabra: ''Preciosa''.
Volviendo en mí, cojo un trapo y le limpio la barbilla. Ella únicamente me mira.-Mi nombre es Draco Malfoy y, al contrario que tu, pequeña intrusa, yo no miento sobre quien soy.- Vuelve a fruncir su rostro, mientras dejó el trapo sobre la mesa. Ella me contesta con voz enfadada.-Yo no te he mentido.
-Sí, si que lo has hecho. Ahora quiero saber tu verdadero nombre.
-Ya te lo he dicho. Mi nombre es Desire.
-¿Y porque será que no te creo?.-Voy hacia la pequeña cocina. Cojo un cuchillo para deshuesar. Sonrió de la forma más siniestra que sé. La miro fijamente. -Pequeña, te has metido en la casa del lobo.
-Tú… tú eres El dragón dorado?.- Su voz tiembla. No me extraña que me haya reconocido, pues hay millones de carteles con mi rostro al maravilloso precio de un millón, vivo o muerto, aunque en ese cartel no habían retratado mi cara más amable, justo la que estoy poniendo en estos instantes.
-Bueno, preciosa, ¿me vas a decir tu nombre o tendré que hacer una muestra de mi reputación?- Diciendo esto pasaba el cuchillo de mano a mano sin apartar la mirada de sus ojos color miel.
Frunce el ceño, mira hacia abajo y alza la mirada, desafiante -Mi.. mi nom.- Carraspea fuertemente mientras intenta incorporarse un poco. -Mi nombre es Hermione Jane Granger.
-Muy bien. Y dime Hermione, que haces en mi cueva con tan poca ropa. ¿Es, quizás, una invitación?
-¡Malnacido! ¡Idiota! Estoy así porque no he tenido más opción. He atravesado un desierto, sin agua ni comida, he descendido hasta tu asquerosa cueva gracias a mi cancán y me curado con los restos de mi ropa. Siento mucho que mi actual estado te desagrade tanto, pero no he tenido muchas opciones.
-Y dime Hermione, ¿porqué has tenido que atravesar un desierto sin agua ni comida?.-De pronto cierra sus labios, casi herméticamente. Claramente no me va a contestar. Oscureciendo la mirada lanzo el cuchillo hacia el aire, este da un par de vueltas hasta acabar otra vez en mi mano.-¿Porqué?
-No es de tu incumbencia.
-Si que lo es. Estas en mi casa y robaste mi caballo. Por no habla de mis pobres chicos.-Digo poniendo la otra mano en mis testículos dramáticamente.
De repente sus mejillas volvieron a hincharse y comenzó a reírse. ¡Dios, que ternura! Tenía los ojos cerraros, las mejillas sonrosadas y de su boca salía unas hermosas risas interrumpidas por un gracioso sonido de cerdito. La miré, empanado, con la boca semi abierta. ''¡Espabila Draco!'' Me grita mi mente. Vuelvo a poner una mueca seria.
Ella deja de reír con un suspiro lento y contesta.-Esta bien, esta bien. Me medio abandonaron y me medio escape. Más escaparme que abandonarme.-Soltó una pequeña risa contenida acompañada de un fuerte suspiro.-Me iban a casar con mi tío.-Me miro desafiante.-No me voy a casar, y menos con mi tío.-Sentencio.
