Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCIÓN AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.
Advertencia: Tiene un poco de contenido sexual y un par de palabras ofensivas que tal vez no a muchos les guste.
Presque Toujours Pur
Casi siempre puros
• Capítulo VIII•
Bellum
Julio de 1977
Por un lado, quinto año había sido una auténtica pesadilla y por el otro, un sueño. Milagrosamente, Kreacher había conseguido llevar a Sirius a San Mungo a tiempo para que los sanadores hiciesen su trabajo y le salvasen la vida. Los Potter habían sido llamados tal y como Regulus había insistido. Pronto, su hermano estuvo descansando en una gran mansión en algún lugar a las afueras de Yorkshire, probablemente jugando Quidditch con sus amigos durante las vacaciones y siendo adorado por la familia Potter, a pesar de sus defectos, para compensar su infancia de mierda. Regulus quería sentirse amargado y celoso, pero sabía que Sirius se merecía a alguien que realmente cuidase de él correctamente.
Mientras tanto, él todavía vivía con las consecuencias de dicha infancia de mierda.
Cuando se descubrió que Sirius había escapado de su planificada muerte «accidental», Kreacher había sido castigado severamente por Walburga por permitirle escapar. Ni una sola vez el elfo dijo que él había sido quien en realidad se llevó a Sirius lejos de Grimmauld Place y que había actuado bajo las órdenes directas del mismo Regulus. Ni una sola vez.
—Lo hiciste muy bien, Kreacher, — Regulus susurró al elfo mientras ayudaba a curar las heridas de Kreacher tarde esa noche, cuando sus padres se habían ido a la cama. —Tu lealtad hacia mí será recompensada. Te lo prometo...nunca te pondré en este tipo de peligro de nuevo. — Regulus sintió un vínculo envolverse en torno a su núcleo mágico, uniendo la fuerza vital de Kreacher a la suya a causa de la promesa. El elfo agarró su mano, sus dedos entrelazándose con los dedos llenos de suaves arrugas y cicatrices de Kreacher; el elfo lo miró y el débil susurro de: —Sí, Señor— rozó entre ellos.
Sirius fue eliminado del tapiz de la familia y los Black celebraron una ceremonia privada donde a Regulus se le fue presentado oficialmente el anillo de la familia frente a sus padres, tíos, tías y primos. El tío Cygnus y la tía Druella hicieron un gran espectáculo sobre cómo Regulus habría sido un buen marido para Narcissa, por supuesto, evitando a toda cosa que tales expresiones llegasen a los oídos de Lucius. Regulus sabía que todo era mentira de todos modos. El tío Alphard ofreció sabiduría a la hora de gobernar la familia, y otorgó a Regulus un libro sobre cómo manipular mágicamente el tapiz de la familia en caso de que optase por reintegrar a Sirius y Andrómeda, cuando llegase a la mayoría de edad. Narcissa besó dulcemente sus mejillas y lo felicitó, sin hacer ningún gesto que afirmarse que el nuevo título de Regulus como heredero de la familia tenía nada que ver con los rumores de que Sirius casi había muerto, después misteriosamente terminar en el vestíbulo de San Mungo, cubierto de sangre. Regulus le sonrió cortésmente, le besó los nudillos y estrechó la mano de Lucius, tratando de no mostrar ningún atisbo de emoción cuando el heredero Malfoy lo llevó aparte y mencionó que tenía un amigo que estaba muy interesado en hacer una amistad con el heredero de la familia Black.
Cuando Bellatrix se presentó, los hermanos Lestrange a cuestas, Cygnus y Druella se oían discutir con ella en el pasillo de entrada.
— ¡No puedes simplemente entrar mostrando eso tan abiertamente! ¡Muestra algo de sutileza!
—Bella, cariño, sólo porque todos somos familia no significa que todo el mundo entiende por completo y—
— ¡No me avergüenzo de mostrar mi lealtad!— Bellatrix había chillado antes de entrar en la sala donde se reunió con el resto de la familia. Llevaba un vestido negro de manga corta que era perfectamente adecuado, sobre todo porque no parecía que su marido tenía ningún reparo con su vestuario. Su antebrazo izquierdo, sin embargo, estaba a la vista de todos; su pálida e impecable piel decorada con el dibujo de un cráneo y serpiente en tinta negra.
—Lucius, — dijo Bella, saludando a Malfoy primero que era un paso en falso social, ya que debería haber saludado primero al Señor y Señora de la casa, seguido por su Jefe de Casa (a menos que fuesen la misma persona). Regulus sabía que luego del Jefe de Casa seguiría él, siendo el heredero, y la línea iría abajo en la jerarquía.
Regulus se tragó su disgusto por su falta de adherencias sociales pero inmediatamente notó que nadie más presente –excepto, tal vez, el tío Alphard –presto atención a sus acciones. Sentía la ansiedad acumularse en la boca su estómago ante las implicaciones. Esto ya no era una familia. Esta era una reunión de seguidores y, de alguna manera, Lucius y Bellatrix se encontraban en la parte superior de la recién creada cadena de mando.
¿Dónde diablos quedaba él?
Ojos grises oscuros se volvieron hacia él y Regulus alzó la barbilla mientras Bellatrix se le acercaba. —Primito, — ella le saludó con una sonrisa taimada. —Hemos crecido ¿no?
Regulus entrecerró los ojos sólo un toque. —Bastante, — dijo, tomando su mano y la besó rápidamente. —Prima, te vez bien.
Le tomó la mano y se aferró a él, ligeramente clavándole las uñas en el antebrazo como si estuviera enviando un mensaje. —Te ves como un digno heredero de nuestra antigua y noble casa. No como el asqueroso traidor a la sangre que vino antes que tú.
—No hablamos de él, Bella, — Walburga reprendió amablemente su sobrina.
— ¿Y por qué deberían?— Bella dijo con una sonrisa. —De hecho, — regreso su atención a Regulus, —como un regalo para mi precioso primo y heredero de nuestra casa, voy a capturar esa criatura miserable para torturarlo de la manera más espantosa posible. ¿O te gustaría verlo gritando? Me he vuelto muy hábil en la maldición Cruciatus —, dijo con orgullo. —Soy una de las favoritas de nuestro Señor. Él dice que tengo un gran potencial.
—Por mucho potencial que tengas como favorita—, dijo Cygnus con un suspiro ligeramente irritable, —tu lugar es junto a Rodolphus como su esposa y tu deber es el de darle al hombre un heredero.
Bellatrix sonrió. —Oh, sí voy a proporcionar un heredero. — dijo ella con confianza.
Regulus notó el ligero encogimiento en el rostro de Rodolphus. No podía evitar pensar que cuando Bella hablaba de herederos, no se refería a darle herederos a su marido. Regulus se aclaró la garganta para cambiar de tema. —Por mucho que aprecie el gesto, prima, — dijo, mirando a Bellatrix, —ahora no es el momento de llamar atención no deseada, ¿verdad? Él puede ser un traidor a la sangre, pero tal vez deberías poner tus esfuerzos en hacer frente a los muggles y sangre sucia —, sugirió.
Tenía, por supuesto, la esperanza de poder redirigir la ira de su familia hacia aquellos que le importaban poco. Solo conocía a una nacida de muggles y había roto el corazón de su mejor amigo, así que ¿qué le importa? En cuanto a los muggles, nunca había conocido a un antes en su vida. Pero lograba suavizar la posición de la familia Black en lo que respecta a los traidores a la sangre, podía tener esperanzas de que su acuerdo con Marlene fuera reconocido correctamente cuando llegase el momento de anunciarlo públicamente. A la larga, podría ayudar a que Andrómeda y Sirius regresasen al tapiz y formar parte, una vez más, de la familia.
Bellatrix sonrió. —Estas— Hizo un gesto como si sus palabras estuviesen flotando en el aire —, son las palabras de un verdadero heredero de la Casa Antigua y Noble de los Black. Deberías tratar de ser una mejor influencia para tu pequeño amigo mestizo—, aconsejó.
Regulus asintió. — ¿Hablas de Severus?
Bella se rió. —Tiene una pequeña...obsesión por lo que oímos.
—Evans—, dijo. —Una molesta y pequeña sangre sucia—, pronunció las palabras ensayadas lo más natural posible. —Sin embargo, es apenas un problema. Una niña de mierda sin verdadero poder o persuasión. Muy hermosa, o eso me han dicho. — Se encogió de hombros. —Apenas he mirado en su dirección, pero yo digo, permítanle mantener su pequeña mascota. Un búho mal criado sigue siendo útil como un familiar cuando se necesita uno.
Bellatrix rió como una colegiala joven riéndose tontamente sobre su primer amor. Regulus escondió una mueca ante el sonido.
Lucius estaba sonriendo. La vista era desconcertante. —Regulus, tú y Severus están invitados a mi casa el próximo verano. Espero que aceptes la invitación.
Sabía lo que era y sabía lo que se suponía que debía ser su respuesta. No había otra opción. —Me encantaría, Lucius, gracias. Asumo que Severus ya ha aceptado.
Lucius asintió. —Sería un estúpido si no. Cualquier persona sería un tonto de no hacerlo. No hace falta un ser un Legilimens para saber eso.
Un frío cayó sobre su piel y Regulus sonrió cortésmente, adecuadamente disfrazando su miedo. Así que, el Señor Tenebroso era, al parecer, un Legilimens. Eso haría las cosas exponencialmente más difíciles.
~•~
Septiembre de 1977
— ¿Por qué tengo que sacar libros de Oclumancia?— Preguntó Marlene. —No es como si te hubiesen prohibido la entrada a la biblioteca. Reg, ¿eso es un moretón?— Levantó la mano para tocar su mejilla. — ¿Qué diablos pasó?
Él aparto su mando de su rostro. —Estoy bien—, le aseguró. —Tuve un encuentro con Sirius en el camino a Pociones esta mañana, no es nada.
Ella frunció el ceño. —Reg…tal vez deberías decirle—
—No puedo, — dijo, interrumpiéndola. —Sé lo que tengo que hacer con el fin de mantener seguros a todos que me importan. Ya están buscando razones para deshacerse de Severus y –aparte de su obsesión por Evans– no ha demostrado nada más que lealtad y ambición para servir. Tengo que cuidar de él, responder por él. Tengo que saber sus planes para poder mantener a Sirius lejos de todo... y a ti.
Marlene tocó el collar de perlas alrededor de su cuello cariñosamente y Regulus sintió su pecho hincharse de orgullo. —Si ellos... Si alguien se entera de la verdad me convertiré en un objetivo. Me usarían contra Sirius y a él contra mí. Que los dioses prohíban que alguien se entere de ti.
— ¿Soy tu secreta y asquerosa traidora a la sangre?— ella dijo, frunciendo el ceño.
Él extendió la mano y tomó su mejilla cariñosamente. —Tú eres mi tesoro y que me aspen si alguien te aparta de mí—, dijo, con los ojos duros y fríos ante la idea. —Mataría a quien lo intentase.
Ella apartó la mirada de él. —No hables así—, suplicó. —Yo...se supone que debes ser bueno, ¿recuerdas? Se supone que debo recordarte.
Regulus suspiró. —No...No te puedo mentir. Le haría daño a cualquier persona que incluso pensase en tocarte, pero las personas que podrían pensar en una cosa así, merecerían sufrir. Puedo prometerte eso.
— ¿Quién más va a sufrir?— le preguntó con nerviosismo.
Su postura se tensó. —Mucha gente.
Su labio inferior temblaba. — ¿Por tu culpa?
Contuvo la respiración y tragó saliva, tratando de forzar la bilis que se elevaba en la garganta. —Sí—, le espetó y luego rápidamente añadió: —Yo no quiero. Merlín sabe que no quiero nada de eso, pero tienen que pensar que estoy con ellos. No les puedo dar ninguna razón para dudar de mí. Es por eso que dejé que Sirius me atacase con una maldición cortante en el camino a clase y le dejé pensar que soy un idiota. Es por eso que te voy a ignorar públicamente y a llamarte traidora a la sangre a pesar de que eres el aliento que me da la vida.
—Es por eso que harás daño a la gente, — susurró Marlene.
Regulus asintió. — ¿Seré condenado por ello?
Ella negó con la cabeza. —Realmente va a haber una guerra, ¿verdad?
— ¿Seré condenado por sacrificar a otros por–
— ¿El bien mayor?
Regulus se burló. —A la mierda el bien mayor, estoy egoístamente haciendo esto por mis propias razones. Y esas razones deben mantenerse en secreto del el Señor Tenebroso, que es un Legilimens. Lo que significa que necesito que leas libros de Oclumancia, que aprendas como mantener a Dumbledore fuera de tu cabeza si alguna vez sospecha. Sin embargo, Severus y yo tenemos que empezar a aprender de inmediato. Sólo tenemos hasta el próximo verano.
Su rostro palideció. — ¿Qué pasa después del verano?
En lugar de responder de ella como hubiese querido, Regulus se inclinó y la besó, tirando de ella hacia la alcoba oscura y lanzando un rápida encanto desilusionador para distraer quien pudiera verlos mientras hacia su mejor esfuerzo para distraer a su bruja de pensar en la creciente guerra, su lugar en ella, y el horror que tendrían que enfrentar el próximo verano…
Cuando recibiese la Marca.
~•~
Febrero de 1978
Legeremancia, descubrieron, era algo natural para los dos jóvenes Slytherin. Sin embargo, las consecuencias de un talento tan natural estaban convirtiéndose más y más irritantes.
—Nunca pasaras tu examen Transfiguración si simplemente te sientas a mirar fijamente Evans durante la clase, — dijo Regulus molestando a Severus que estaba tomando una Poción Vigorizante después de su último período de sesiones en aprender Oclumancia. —Y ni siquiera lo niegues, vi el recuerdo. —
Severus lo miró. —Entonces, cuando te topes con un recuerdo de ella, busca otro. ¿Crees que me gusta ver tus recuerdos con McKinnon?
Regulus sonrió.
El primer día en Hogwarts después de Navidad tenía a Regulus apoyando a Marlene contra una pared en un aula vacía al final de un largo pasillo que había sido cerrada debido a Peeves, quien había inundado el baño más cercano. El agua había sido limpiada, pero habían cambiado los salones de las clases hasta que se repara todo el daño. A medida que su mano se deslizaba bajo la falda de Marlene, su pulgar rozó la parte inferior de un pecho, Regulus hizo una nota mental para hacer algo bueno por el pronto maravilloso Poltergeist.
Tan delicioso como sus labios eran y por mucho que se deleitaba besándola –especialmente cuando descubrió el encantador ruido hacia siempre que mordía suavemente su labio inferior–estaba desesperado por tocar y probar el resto de ella. Cada vez que él expresaba sus pensamientos sobre esas cosas, ella se reía y le decía que él era más como su hermano de lo que pensaba.
Regulus se molestaría por la sugerencia de que él se distraía tan fácilmente con la niñas como Sirius, pero luego Marlene le preguntaría con una ecuación Aritmancia de tercer año mientras cepillaba su rodilla contra el interior de su muslo, y él se pondría a balbucear sobre traducciones de Runas Antiguas en un esfuerzo por demostrar que estaba prestando atención. Ella reiría y él gruñiría y tragaría sus sonidos.
Cuando ella gimió mientras el palmeaba su pecho, no podía dejar de preguntarse si la potencia sexual era un rasgo característico de los hombres de la Casa Black, teniendo en cuenta que su inexperiencia le parecía ofrecer unos momentos de insuficiencia. Su ego se desinfló rápidamente cuando pasó cinco minutos tratando –exasperadamente – de desenganchar el sujetador.
La primera vez que tocó su piel desnuda con las manos, gimió ante su suavidad. La primera vez que tomo un pezón entre sus labios, ella gimió ruidosamente y solo el sonido lo hizo acabar. Él hizo todo lo posible para ocultar su expresión de placer eufórico seguido por la mortificación completa enterrando su cara entre sus pechos –que era su nuevo lugar favorito en el mundo – y murmurando un muy silencioso Fregotego sin dejar sus cuidados orales mientras sus dedos se clavaban a través su cabello.
Severus había hecho una mueca de disgusto cuando se topó con el recuerdo. — ¿Podrías ser más presumido?—, espetó con sarcasmo. — ¿Está siquiera tratando de poner tus escudos de Oclumancia, o se trata de un juego enfermo cuya finalidad es echarme en cara tu vida sexual con McKinnon?
Regulus se burló. —A diferencia de mi hermano, estoy muy contento de mantener mis asuntos personales privados, gracias.
Ambos negaron con la cabeza con disgusto.
—No puedo creer que no lo expulsasen—, dijo Regulus pensativo.
Severus lo miró. —No parezcas impresionado de las habilidades de tu hermano—, dijo, regañando del joven mago. —No hace falta ser un genio para ser capaz de convencer a una Hufflepuff de follar en un armario de escobas. — (1)
Regulus sonrió. —No, pero ¿ser atrapados por el director y sólo terminar con dos semanas de detención? Tienes que admitir que es bastante impresionante.
Severus puso los ojos. —Si crees que es impresionante que te obliguen a caminar de regreso a tu habitación común sin los pantalones, entonces sí, muy impresionante—, dijo sarcásticamente, —abromadamente impresionante.
Compartieron una risa a costa de Sirius, el Gryffindor no parecía perturbado por la historia legendaria que circulaba en la escuela sobre la forma en que había dejado atrás un par de pantalones en un armario de escobas y se alejó con bragas negras y amarillas para agregar a una peculiar gran colección.
Al terminar de reír, la pareja regresó a sus clases privadas de Oclumancia y tuvieron un golpe de éxito cuando se dieron cuenta que necesitaban buscar recuerdos llenos de vergüenza para que funcionase. Regulus sólo logro ver cinco segundos del recuerdo de Severus de ser colgado boca abajo en calzoncillos por Sirius y Potter antes de que los escudos de Oclumancia se alzasen tan fuertes que casi se sentían permanentes. Severus vio incluso menos del recuerdo de Regulus de encontrar a Sirius casi muerto en su habitación.
— ¿Crees que será suficiente?— Preguntó Regulus.
Severus asintió. — ¿Para entrar sin sospechas de donde descansan nuestras lealtades? Sí—, confirmó. —Además, sólo estamos buscando conseguir sobrevivir a la reunión antes de que nos marquen. Y no es como si estuviésemos buscando acabar con su operación desde el interior—, razonó.
Regulus asintió. —No. Deja que el hombre conquiste el mundo por lo que me importa, siempre y cuando nos dejen tranquilos a mí y a los míos.
~•~
Julio de 1978
Severus y Regulus esperaron a las puertas de la Mansión Malfoy hasta que un mortífago se acercó, dejándolos entrar sin decir una palabra. Caminaron el largo camino a través de los terrenos hasta que llegaron a la vieja mansión para ser recibidos por un sonriente Lucius y su padre, Abraxas, un hombre con pelo corto blanco pálido a diferencia del de Lucius, que permanecía largo y recogido con un pedazo negro de cuero. Abraxas era, sin embargo, tan intimidante como su hijo y mucho menos encantador.
Pero no era nada en comparación con el hombre que se conocieron después.
Lucius los llevo al gran salón donde Regulus vio a la usualmente relajada Narcissa, las manos temblando ligeramente mientras servía el té para un hombre alto de pelo negro sentado en la cabecera de la mesa, con una túnica de seda de acromántula, como si fuera señor de la casa, que, Regulus suponía, técnicamente era. —Mi Señor, permítame presentarle a Regulus Black—, dijo Lucius, señalando al Slytherin de dieciséis años de edad, —y, por supuesto, ya conoce a Severus Snape.
Regulus asintió cortésmente con la cabeza, Severus hizo lo mismo.
El Señor Tenebroso se volvió y observo a los jóvenes con interés. Se veía como cualquier otro mago, pero, a pesar de que no podían verlo con sus propios ojos, el aura a su alrededor era más negra que el nombre de Regulus y el aire de la habitación era más frío por la mera presencia de aquel hombre. —Ah, sí—, por fin habló, —el chico cuyo corazón sangra para los nacidos de muggles—, dijo, poniendo su atención primero a Severus.
El muchacho mestizo tragó el poco orgullo que en realidad poseía, reconociendo la provocación y respondiendo de la única manera que sabía sin parecer débil. —Me siento honrado de ser recordado, mi Señor.
El Señor Tenebroso rió en silencio ante las palabras de Severus y Regulus brevemente espero que ninguno de ellos se desmayase al oír el sonido. Sus nervios se habían disparado y ambos se habían visto en la necesidad de beber un Filtro de la Paz antes de llegar a la casa, sólo lo suficiente para aliviar los nervios, pero no tanto como para nublar la mente, y sin querer bajar sus escudos de Oclumancia, que eran casi perfectos. —Al menos tiene un sentido del humor. Dime joven Sr. Snape, ¿cómo está tu pequeña sangre sucia?
—Todavía no me habla, mi Señor, — dijo Severus casualmente como si hablara a un viejo conocido.
Regulus resopló, no iba a dejar que Severus se llevase toda la atención, sobre todo porque si lo presionaban, era más que probable que estropease todo para ambos. Era mejor dividir la atención del Señor Tenebroso por igual. —Es mejor para él—, dijo Regulus. —La chica tenía una tendencia a parlotear.
Voldemort sonrió, volviendo su atención a Regulus. —Y el joven heredero Black. He querido conocerte desde hace bastante tiempo. Dime, ¿cuáles es tu opinión sobre la pequeña mascota de tu amigo?
Regulus se encogió de hombros, el breve movimiento revolvió suavemente el contenido de su estómago que ya amenazaban con salir debido a sus nervios. —No sé cómo crían a los mestizos, mi Señor—, dijo, dirigiéndose al mago oscuro —, pero ¿no animan a los sangre pura a practicar sus habilidades en las brujas no dignas antes de encontrar una esposa adecuada? Tal vez si todas las nacidas de muggles sirviesen para tal propósito, no buscasen constantemente llegar a posiciones demasiado altas para su sangre.
Voldemort asintió pensativamente mientras se llevaba la pequeña taza de té a la boca. Regulus echó una mirada a Narcissa quien veía al hombre de cerca, como si esperara que en cualquier momento el hombre declarase que ella había intentado envenenarlo y la asesinase. Cuando dejó la taza vacía en la mesa, sus hombros se relajaron con evidente alivio. — ¿No crees que todos los sangre sucia deberían ser erradicados?— pregunto el Señor Tenebroso. —Debo decirte, joven Regulus, esa opinión no será popular entre mis...amigos.
Regulus negó con la cabeza. —El hecho de que un elfo doméstico tenga menos magia que un mago, no significa que no sea útil—, dijo, citando prácticamente su madre. —Tengo la capacidad para fregar los pisos en caso de necesidad, pero ¿por qué iba yo a hacer nunca una cosa así cuando tengo un perfecto sirviente a la mano?
—Ya veo, — dijo el Señor Tenebroso, con una expresión de contemplación. —Crees que las sangres sucias tienen un lugar en nuestro mundo. La servidumbre.
—Matar a todos crearía un lío, ¿no?— Regulus dijo sonriendo astutamente.
— ¿Y los traidores a la sangre?— Voldemort le preguntó rápidamente. — ¿Como tu hermano?
Regulus estaba preparado para el tema de Sirius. Era probable que desde el momento en que su hermano había sido sorteado en Gryffindor, Bellatrix hubiera ido parloteando sin cesar sobre su primo traidor a la sangre y ¿podía favor sacrificarlo en nombre de su señor Tenebroso para una bonita palmadita en la cabeza? Regulus parecía emocionalmente afectado. —Sería una gran tragedia contra la magia en sí derramar sangre tan pura, mi Señor. Los traidores a la sangre son niños perdidos que necesitan una mano fuerte para traerlos de vuelta al redil. Si cada hipogrifo díscolo fuese sacrificado, pronto toda la manada perecería.
—Ah—. Voldemort sonrió y Regulus podía sentir las manos de Severus apretándose ante el cambio repentino de expresión. —Por lo tanto, ¿el cuidador es quien tiene la culpa? En el caso de tu hermano, ¿no serían tus propios padres?
—Así que dice usted, mi Señor, — dijo Regulus inmediatamente. —Culpe del cuidador, o tal vez, el ladrón que viene en la noche y abre la puerta—, sugirió, su implicación en este caso siendo Dumbledore, por supuesto.
La sonrisa del Señor Tenebroso se ensanchó y él soltó una carcajada que sobresaltó tanto a Severus como a Regulus e incluso algunos de mortífagos marcados que estaban cerca, Lucius incluido. Narcissa casi dejó caer la taza de té ante el sonido. — ¡Es por esto que necesito sangre fresca! ¿Ves Abraxas?— Voldemort dijo, señalando a Regulus. —Hay poco propósito en una masacre sin sentido cuando tenemos conquistadores en medio de nosotros. Dime, Regulus. ¿Te gustaría sentarte en un trono?
El heredero Black nunca había estado más contento de que Severus supiese como preparar un Filtro de La Paz a la perfección. ¿Un trono? ¿Un puto trono? ¿Era una broma o una prueba? ¡Regulus ni siquiera quería el anillo de la familia! Inclinó la cabeza con curiosidad y sonrió de una manera que ocultase sus crecientes náuseas. —Siempre he estado un poco en el lado pequeño, mi Señor. Un trono podría ser demasiado grande para mi cuerpo. Por ahora, estoy bastante feliz con solo montar una escoba y jugar Quidditch. Si usted quiere darme un trono, estaría más que feliz de pedirle que lo mantuviese caliente para mí.
Severus finalmente alejo su mirada de Voldemort y volvió sus incrédulos ojos a su amigo, un silencioso, ¿es que has perdido la cabeza? Escrito en la cara.
El Señor Tenebroso simplemente sonrió y tomó su tasa vacía. Narcissa saltó para volver a llenarla rápidamente para alivio evidente de Lucius. —Siempre me ha gustado la familia Black, — Voldemort admitió. —Siempre muy inteligentes. Lucius, trae a nuestras invitadas—, dijo, haciendo un gesto hacia el heredero Malfoy. —Estas no son ni hipogrifos caprichosos ni útiles elfos domésticos—, dijo a Regulus mientras Lucius desaparecía por una puerta regresando momentos más tarde con dos chicas jóvenes, atadas con una cuerda y amordazadas.
Voldemort se puso de pie y caminó por la habitación para verlas de cerca y Severus y Regulus caminaron detrás de él. —Muggles, ambas—, dijo con un grave tono de desprecio. —Dime, Regulus, en tu opinión, en nuestro mundo ¿qué lugar ocupan los muggles?
Miró a los ojos del Señor Tenebroso y vio la verdad allí. Los traidores a la sangre podrían ser reeducados, los sangre sucia podrían servir para un propósito, pero Regulus pudo ver que los muggles eran nada más que una enfermedad en los ojos del Señor Tenebroso, y nada de lo que dijera cambiaría la opinión de Voldemort sobre eso. Esta era la prueba. La prueba que, si fallaba, los mataría a él y Severus. —Son una plaga, mi Señor, — dijo Regulus, imitando la mirada de disgusto del mago oscuro.
—Muy bien, muchacho. Una plaga, ¿han oído?— El hombre se agachó y miró fijamente a las llorosas muggles que habían sido obligadas a arrodillarse a sus pies. —Por favor, cuiden de la alfombra cuando las exterminen para mí—, el Señor Tenebroso dijo mientras se daba la vuelta y pasaba por delante de los dos iniciados.
Regulus se puso tenso y su respiración se incrementó. Severus se dio cuenta de inmediato y trató de intervenir. —Mi Señor, quisiera pedir el honor de disponer de ambas ya que mi amigo sigue siendo menor de edad y tiene el Rastro en su varita.
Voldemort chasqueó los dedos y un Mortífago de la esquina se acercó a los chicos, extendiendo una varita negra a Regulus. —Entonces, utiliza una vara diferente.
Regulus tomó la varita, haciendo su mejor esfuerzo para no dejar que su mano temblase. —Es de lo más atento, mi Señor—, dijo y luego miró a las chicas arrodilladas delante de ellos. Habían hablado de esto antes, cuando habían discutido los diferentes escenarios que podrían ocurrir. Severus mencionó que había oído hablar de un Hechizo Adormecedor para ayudar a aliviar la carga de un Crucio en caso de que se viesen obligados a torturar a alguien. Ambos estuvieron de acuerdo en aparecer ofendidos en caso de que se les pidiera mancharse a sí mismos por haber violado a nadie, pero asesinar...simplemente no había forma de evitar eso. Regulus trató de razonar que, si las dejaba con vida, las chicas a sus pies las otorgarían a los mortífagos más inclinados a disfrutar de ellas. Aún así, estaba aterrorizado.
Sé valiente como Sirius, pensó mientras levantaba su varita. — ¡Avada Kedavra!
El dolor del desgarro en su alma rivalizaba con la de la angustia física que vino con la toma de la Marca. La punta de la varita del Señor Tenebroso le tocó el brazo y puso una maldición sobre su piel que se sentía como el hierro caliente. En lugar de una quemadura que con el tiempo va entumeciéndose por el dolor, el hierro se mantuvo caliente y su piel quedó inocente como si estuviese luchando con voluntad propia, a pesar de que Regulus suplicaba que simplemente aceptase la marca y así poner fin al dolor.
—Está bien si lloras, — Lucius susurró cuando recibió la orden de llevar a Regulus y Severus un vaso de agua para ayudarles a superar la peor parte; sus gargantas al rojo vivo por dolor lacerante. —Todos lloramos. Es normal.
Regulus lloró
Grito y lloró y gimió. Cuando se sentía como si hubieran pasado dos horas, vomitó en un gran cubo que Narcissa había conjurado para él y, cuando la maldición hubo terminado y el antebrazo llevaba la marca del Señor Tenebroso, miró a Voldemort a través del pelo negro lleno de sudor y le dio las gracias por el privilegio de sufrir a sus pies.
Severus se recuperó primero y ayudó Regulus a ponerse de pie, ambos fueron dados un traje negro y una máscara de plata. Se inclinaron ante su Señor y se les dijo que disfrutasen del siguiente año en Hogwarts, pero esperasen que sus vacaciones estuviesen muy ocupadas. Gentilmente se despidieron antes de que Severus los apareciese con una aparición conjunta en el Callejón Diagon donde adquirieron habitaciones privadas para la noche en el Caldero Chorreante y lloraron hasta quedarse dormidos.
~Ω~
(1) Comentario ofensivo contra las Hufflepuff: Primero, quiero aclarar que ni Shaya, ni yo, tenemos algo en contra de la casa de los tejones. Sé que la frase es muy ofensiva, sobre todo desde que pottemore existe y cada quien puede identificarse con una casa. Pero es parte de la personalidad que Shaya ha querido darle a Snape, sobre todo en esta época de su vida en que esta tan lleno de odio hacia el resto del mundo. Porque Snape, aunque fuese el héroe al final, sí odiaba a James y a Sirius y sí tenía una personalidad un tanto desagradable. Y eso que Severus es por mucho, uno de mis personajes preferidos.
(2) Capítulos 6 y 7: Veo que no muchos entendieron el hilo entre el capitulo 6 y 7. Se que la batalla llego demasiado pronto, pero deben entender que no es una historia sobre Hermione y Draco durante la guerra. Es más una historia entre padre e hija. Si, draco es parte importante de todo esto. Pero más que todo, es el camino de Hermione mientras conoce a Regulus, sus ansias por saber de él. Por otra parte, sí, hay cosas que aún no se han explicado, porque se explicaran más adelante. Es trabajo de Draco y Regulus aclarar ese espacio en blanco que todas sabemos que esta allí. Es una historia de 38 capítulos, así que aún nos falta camino por recorrer.
Translator's Note: Ahora que traigo a colisión el tema de las casas, su traductora es una Ravenclaw muy orgullosa. ¿Alguien por aquí está también en Pottermore? ¿Qué casa? ¿Algún compañero/a águila? ¡Saludos! Y recuerden: No es mi historia, es una traducción de la historia original de ShayaLonnie.
Actualización: El noveno capítulo de esta historia será publicado el miércoles 23/09. Así mismo, el cuarto capítulo de mi otra traducción, Tying the Nott de ShayaLonnie será publicado el mañana viernes 18/09
Los quiero,
Lyanna Malfoy
"A Lannister Always Pays His Debts"
