Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCIÓN AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.
Presque Toujours Pur
Casi siempre puros
• Capítulo IX•
Poena
Junio de 1998
La habitación estaba oscura, húmeda y lúgubre. Parecía que el tema original todavía prevalecía después de varios miles de años, las paredes de piedra oscura, pareciendo húmedas bajo el parpadeo de las luces de las antorchas sobre las superficies lisas. En altos bancos en un lado de la habitación se sentaban los miembros del Wizengamot; todos vestidos con túnicas de color ciruela, una "W" de plata bordada en la parte delantera que daba a conocer sus honorables posiciones. Alrededor de una veintena de miembros estaban sentados en las filas de atrás, dispersos en grupos que parecían como camarillas de la vieja escuela que con el tiempo se habían vuelto alianzas. Veintiocho asientos estaban en la parte delantera, dando a conocer a los miembros más importantes del Wizengamot: los jefes de los Sagrados Veintiocho.
Veintiocho familias mágicas de sangre pura, datando de mucho antes que el Estatuto Internacional del Secreto de los Magos. A los Jefes de esas casas habían sido dados asientos prominentes en el Wizengamot, que les ofreció puestos en el gobierno de la Gran Bretaña Mágica, así como poder e influencia aparte del de su propia casa. Una gran cantidad de asientos estaban vacíos mientras el Wizengamot se reunía. El asiento de la Casa Shacklebolt estaba vacío ya que su Jefe de Casa tomó su lugar como Ministro de Magia. Otras sillas vacías estaban así porque no quedaba nadie que lo ocupase, como las Casas Crouch y Gaunt. Los asientos restantes estaban vacíos porque sus Jefes de Casa eran indignos de ocuparlos, ya que el Wizengamot se reunía hoy para enjuiciar a Mortífagos conocidos y simpatizantes de Voldemort. Los asientos de Yaxley, Avery, Carrow, Lestrange, Travers, Nott, Rosier y Rowle todos permanecían desocupados porque los mortífagos que desempeñaban como Jefes de Casa pronto serían enviados a Azkaban si el Wizengamot tenía algo que decir al respecto.
Un asiento vacío estaba en el centro y un par de ojos color plata eran incapaces de apartarse de él, la mirada bailando lentamente sobre cada letra grabada sobre el acabado de madera fina.
Malfoy
La gran multitud reunida detrás de Draco y su familia estaba ocupada con susurros y murmullos, ninguno de los cuales le dieron esperanza. Su madre le apretó suavemente la mano en busca de apoyo y, aunque su rostro no delataba una onza de emoción hacia ella, el suave apretón que devolvió era su manera silenciosa de darle el amor y el consuelo que necesitaba de su devoto hijo. Su padre, en cambio, se sentó junto a Narcissa con una mirada de ira petulante pintada en su rostro. Draco frunció el ceño al verlo. Incluso si Lucius Malfoy pensaba que iba a salirse con la suya a pesar de todo lo que había hecho durante la guerra o si creía que podía comprar el resultado de esta audiencia del Wizengamot, era tonto para aparecer como que ya había entregado los galeones por su libertad. Incluso Draco sabía que no debía dejarse ver tan abierto a la interpretación.
El hecho de que estaban siendo juzgados individualmente pero al mismo tiempo era un truco publicitario. Una fotografía de los tres Malfoy siendo arrastrados a Azkaban se vería mejor en la primera página del El Profeta, incluso si eso significaba que los protocolos y reglamentos serían pasados por alto todo por el engrandecimiento del nuevo régimen heroico del gobierno.
Volvió su atención a los asientos del Wizengamot, tomando nota de cada ausencia y contando en su cabeza la última vez que había visto u oído de cada miembro faltante. Un asiento en el extremo de la grada se veía diferente a los demás. Mientras que los veintiocho que le precedieron estaban degastados y envejecidos, éste parecía nuevo. Los ojos de Draco se centraron estrechamente en las letras grabadas y al leer claramente, puso los ojos en blanco con un toque dramático y una burla escapó de su garganta.
Potter
Por supuesto que darían a Potter un estúpido asiento en el Wizengamot. Aunque la familia no había sido considerada como parte de los Sagrados Veintiocho, los Potter eran una larga línea de sangre pura que se remontaba más allá de lo que Draco sabía, a pesar de ya no ser puros. Sólo podía imaginar la imagen del día en que se le presentó el asiento a El-niño-que-nunca-sabía-cuándo-morir. Mientras Draco y su familia compartían una celda de detención en espera de juicio, se imaginaba a Harry Potter siendo dotado de oro, niñas, y la puta Orden de Merlín. Por supuesto que le darían un asiento ancestral en el Wizengamot; él era, después de todo, el única Potter vivo y, por lo tanto, responsable de su Casa. Draco tragó la noticia amarga y volvió su mirada furiosa a la silla vacía de la familia Malfoy, furiosa con su padre por avergonzarlos y dejándola vacío delante de ellos.
Era sólo el conocimiento de que Lucius esencialmente había sido sacrificado al Señor Oscuro por su padre de la misma manera que Draco, lo único que retenía al chico de distanciarse públicamente del hombre que lo crió. Por otra parte, era el mismo hombre que le enseño a detestar a los nacidos de muggles. El mismo hombre que lo elogiaba cada vez que escribía a casa sobre una desagradable cosa llamada Granger, o quien le había enviado una canasta llena de dulces aquel año en que, accidentalmente, le dio a Granger unos dientes que caían más allá de la barbilla. Una recompensa por sus esfuerzos en poner a la sangre sucia en su lugar. Sin embargo, todo cambió en cuarto año, no había tenido el coraje de escribir a casa y contarle a su padre acerca de eso.
~•~
—Sólo pensé en extender una mano de amistad y hacerte saber que algunos de mis compañeros de casa te han visto en la biblioteca con Granger, — dijo Draco, acercándose a Viktor Krum, como si fueran viejos amigos. Pasó años enmascarando sus emociones como le habían enseñado a hacer y a pesar de que estar de pie junto al mejor buscador del mundo lo hizo tan feliz como la compra de su primera varita a los once años, Draco mantuvo una cara de calmada indiferencia.
Viktor Krum volvió y miró a Draco. —Malfoy, ¿no?
Draco sonrió. Por supuesto, el mejor buscador del mundo sabía el nombre Malfoy. Eran prácticamente iguales. — ¿Has oído de mí?
Krum se encogió de hombros. —Te preocupas por mis visitas a Hermyninny, ¿por qué?
Ligeramente sorprendido, primero ante la mala pronunciación del hombre del nombre de la sangre sucia -incluso si era un nombre ridículo para empezar - y luego por el propio comentario. ¿Visitas? Pasaba el tiempo con la come libros a propósito. —Tienes una reputación y, como amigo, te estoy ofreciendo consejos para mantenerla limpio. Mantente alejado de la suciedad, como ella. Es una sangre sucia.
La gran patán estaba repentinamente de pie y Draco no se había dado cuenta de lo alto que el joven mayor era hasta que estuvieron casi nariz con nariz, sin embargo, con al Krum tener varios años más que él, era más nariz con pecho. Instintivamente, miró a un lado preguntándose dónde diablos estaban Vince y Greg. Vio a Theo en la esquina de la habitación, pero no había manera de que Nott podría ponerse en peligro para salvar el culo de Draco.
—No hables mal de Hermyninny—, dijo Viktor firmemente en un tono que no dejaba argumento aunque a Draco le hubiera gustado discutir el punto. —Veo una hermosa bruja, bruja inteligente, poderosa bruja... Tú ves la sangre. —Viktor se burló. —Yo prefiero ver a la bruja
Draco había mirado abiertamente el idiota preguntándose brevemente si Granger le había deslizado una poción de amor. Una semana más tarde, cuando se había aparecido colgada del brazo del búlgaro en el Baile de Navidad, su boca se abrió.
—Jodeme...— Blaise había susurrado a la vista de ella.
Draco se burló. —Sabíamos que había estado pasando tiempo con ella. Es apenas una sorpresa que este aquí con él—, dijo.
Blaise se rió. —No estoy sorprendido, realmente lo que espero es que si digo: "cógeme" lo suficientemente fuerte podría ser amable y dejarme acostarme con ella.
—Encantador—, dijo Theo, poniendo los ojos en blanco. (1)
Draco nunca había pensado en ella de esa manera pues lo único que se le venía a la mente al verla era la típica y enorme molestia que su propia existencia le causaba. Sin embargo, las palabras de Krum le habían recordado a años anteriores cuando había conoció a la nacida de muggles y no había pensado en su estado de sangre. Ella había estado bastante animada eso era seguro, además de inteligente y fácil de hablar. ¿Pero hermosa? Draco se burló de la idea.
No fue hasta que lo llevaron delante del Señor Oscuro el verano antes de sexto año y le dijeron que practicara la maldición Cruciatus en una muggle que su tía Bellatrix había recogido a principios de esa semana. La niña tenía el pelo largo, rizado y castaño y ojos color café. A diferencia de Granger, su rostro estaba cubierto de diminutas pecas y era mayor por varios años, pero el verse enfrentando a una muggle en llanto que se parecía tanto a su rival y que le hayan ordenado torturarla…Draco se había congelado.
Recordaba cada insulto, cada broma, cada mirada sucia y cada cosa que había hecho a la nacida de muggles y su estómago dio un vuelco al mismo tiempo que su mano tembló. Sabía, sin embargo, que no podía quedarse ahí parado con el Señor Tenebroso a su espalda, su madre en la esquina de la habitación rodeada de mortífagos que eran más leales a su amo de lo que eran a Lucius Malfoy, quien estaba en Azkaban e incapaz de proteger a su familia.
— ¡Avada Kedavra!— Draco dijo, matando a la muggle al instante.
Le habían puesto bajo la maldición Cruciatus por Bella por su insubordinación, pero su afán de asesinar a los muggles había agradado al Señor Oscuro y fue marcado como Mortífago esa noche. Se desmayó en medio del proceso sólo para despertar en brazos de su madre quien sollozaba en silencio mientras pasaba sus manos por su pelo empapado de sudor, susurrando disculpas.
~•~
Algún tiempo atrás, pensó que no había nada que doliese más que recibir la Marca, pero la idea de que su madre podría ser enviada a Azkaban por delitos a los que la habían forzado a cometer…bueno, eso dolía más.
—Lo siento, lo siento, — un hombre pelirrojo dijo mientras entraba tarde a la sala de tribunales, tomando un lugar firme en la silla marcada "Weasley" al lado del nuevo asiento de la familia "Potter". Draco observó mientras el hombre entraba, pero se negó a hacer contacto visual, ya que sentía que algo se revolvía dentro de su estómago. Se frotó la cara con las manos tratando de borrar la imagen de un futuro en el que Potter y la comadreja se sentaban uno junto al otro en el maldito Wizengamot. Draco no quería vivir en un mundo donde idiotas tomasen decisiones importantes.
—Audiencia disciplinaria del seis de junio—, dijo Kingsley Shacklebolt en voz alta, —por los delitos cometidos bajo la orden de Tom Riddle, también conocido como Lord Voldemort por Lucius Abraxas Malfoy, Narcissa Malfoy de soltera Black, y Draco Lucius Malfoy, todos residentes de la mansión Malfoy, Wiltshire, Inglaterra.
Draco puso los ojos en blanco ante la multitud a su alrededor, ya que se quedaron sin aliento y se estremecieron al oír el nombre del derrotado Señor Tenebroso. Estaba muerto. Oficialmente muerto y lo había estado durante más de un mes. ¿Por cuánto tiempo se supone que deberían tener miedo de un nombre? Draco había temido a la persona, si podía llamársele así. Lo había visto cara a cara, se sentó en la misma habitación, vivía en la misma casa, y comía en la misma mesa. Una mesa que sin duda necesitaría ser quemada después, se recordó a sí mismo, si alguno de su familia no terminaba en Azkaban.
—Los interrogadores: Kingsley Shacklebolt, Ministro de Magia; Gawain Robards, Jefe del Departamento de Seguridad Mágica; Hyperion Greengrass, Subsecretario del Ministro y Jefe Warlock; Escribano de la Corte, Percy Ignatius Weasley
Kingsley tomó su asiento y luego Hyperion Greengrass, Jefe Warlock, se puso de pie, con los ojos azules por primera vez en Draco. Trató de devolver la mirada del hombre, pero finalmente rompió el contacto visual, amargamente regañándose a sí mismo por hacerlo. Había conocido al mago sólo una vez en su vida, cuando tenía diez años y un matrimonio había sido arreglado entre él y la más joven de las herederas Greengrass. Un contrato de matrimonio que estaba ahora, más que probable, anulado debido al posible futuro encarcelamiento de Draco en Azkaban. Lo que era mejor para ambos.
—Lucius Malfoy, es acusado de conspirar y escapar de la prisión de Azkaban, de aceptar el título de Mortífago a sabiendas, de manera deliberada y con plena conciencia de la ilegalidad de sus acciones, de llevar la Marca Tenebrosa en su piel, de seguir y apoyar al Mago Oscuro, Tom Riddle. Usted es acusado además del secuestro ilegal y el encarcelamiento de Garrick Ollivander, Luna Lovegood, Dean Thomas, Harry Potter, Ronald Weasley y Hermione Granger en su propia casa.
Draco cerró los ojos para evitar hacer contacto visual con nadie en la sala mientras incluso más acusaciones eran leídas en voz alta. La necesidad de ahogar las palabras, los recuerdos de lo que había hecho su padre en el nombre de un loco, era abrumador. Tenía pesadillas sobre toda la guerra, pero la sola mención de las cosas que se llevaron a cabo dentro de su propia casa dejó su piel con una sensación fría y húmeda.
—Narcissa Malfoy, es acusada de seguir y apoyar al Mago Oscuro, Tom Riddle. Se le acusa además del encarcelamiento de Garrick Ollivander, Luna Lovegood, Dean Thomas, Harry Potter, Ronald Weasley y Hermione Granger en su propia casa.
Draco negó con la cabeza. Él sabía la verdad. Su madre nunca voluntariamente había hecho nada, no como ellos lo estaban poniendo. Sólo había seguido a su padre, confiando ciegamente en la esperanza de que Lucius Malfoy pusiera primero a su familia. La única cosa de lo que era culpable era de ser una esposa obediente.
—Draco Malfoy, — el Jefe Warlock habló y Draco abrió los ojos mientras el color desaparecía de su rostro. —Usted es acusado de planear el asesinato de Albus Dumbledore, el uso de la maldición Imperius sobre Madame Rosmerta de Hogsmeade, el maleficio involuntario sobre Katie Bell, y el envenenamiento involuntario de Ronald Weasley. Usted conscientemente, deliberadamente y con pleno conocimiento de la ilegalidad de sus acciones, tomó el título de Mortífago, lleva la Marca Tenebrosa en su piel, siguió y apoyó al Mago Oscuro, Tom Riddle. Usted es acusado de crímenes durante las redadas de mortífagos, incluyendo el uso de la maldición Cruciatus. Es acusado de crímenes cometidos en Hogwarts bajo la dirección de Amycus Carrow. Se le acusa además del encarcelamiento de Garrick Ollivander, Luna Lovegood, Dean Thomas, Harry Potter, Ronald Weasley y Hermione Granger en su propia casa.
Draco respiró pesadamente por la nariz mientras listaban sus crímenes. Mentalmente reconoció todos ellos, aunque sin duda los habría redactado de manera diferente. Él, de ninguna manera, había tomado la Marca Tenebrosa en su piel a sabiendas o deliberadamente, no era como si hubiese pedido tal cosa. Quería gritar, quería decirles toda la verdad acerca de todo, pero mirando a su alrededor en el Wizengamot se preguntó, ¿quién demonios le creería?
Su concentración se rompió cuando se abrió la puerta a un lado de la habitación y dos Aurores escoltaron a cuatro personas que nunca pensó que vería de nuevo.
—Testigos de la defensa, Harry James Potter y Hermione Jean Granger, — Sirius Black hablaba mientras caminaba con Potter, Granger y Weasley detrás de él. Se separó de los magos más jóvenes y la bruja para tomar su asiento entre el resto del Wizengamot. Weasley separó de sus amigos y se dirigió a los asientos de los espectadores, parando una vez para mirar a Draco en el proceso. Granger y Potter entraron al centro de la sala, delante del Wizengamot. De alguna manera, su cabello era más negro que el de Potter y fue entonces que Draco recordó la batalla final cuando Severus Snape, su padrino, afirmó que la niña era una sangre pura, y no cualquier sangre pura…
A Draco le costó pensar en otra cosa aparte de las palabras que acababa de oír. ¿Dijeron testigos de la defensa?
Diez minutos más tarde, Potter se sentó a un lado entre el Wizengamot y el resto de la multitud, los Malfoy incluidos, y todos los ojos estaban sobre él mientras era interrogado. — ¿Y está usted seguro de lo que presencio Sr. Potter?— Greengrass pregunto con claridad.
—Sí—, Potter asintió. —Draco Malfoy dijo al profesor Dumbledore que él había recibido la orden de matarlo porque él y su familia estaban siendo amenazados.
—Pero, ¿admitió conspirar para matarlo?
—No lo habría hecho, — Potter insistió. —Dumbledore se ofreció a proteger a la familia Malfoy y Draco bajó la varita. Él no iba a matarlo. Lo sé.
—Pero sus acciones condujeron a la muerte de Albus Dumbledore. Él orquestó el asedio de Hogwarts, ¿o no?— Gawain Robards interrumpió.
—No hubiera importado—, insistió Harry. —He presentado memorias en un pensadero como evidencia para este juicio, así como para la exoneración de Severus Snape.
La multitud estalló en gritos detrás e incluso el rostro de algunos miembros del Wizengamot se puso rojo y comenzaron a gritar improperios en señal de protesta. Draco palideció ante la mención de su padrino a quien no había visto desde la batalla final.
— ¿Y el Señor Snape está demasiado ocupado para honrarnos con su presencia?— Robards dijo sarcásticamente, claramente enojado porque el profesor de Pociones había resultado ser un doble agente, obteniendo así su libertad por los crímenes que se le acusaban.
—No, — dijo Potter, mirando al hombre. —Todavía está recuperándose en San Mungo después de que casi muere a manos de Tom Riddle.
—Un receso rápido para mirar esta nueva evidencia, — Greengrass habló y pronto la sala se llenó de Aurores, algunos escoltando a miembros del Wizengamot hacia fuera, otros montaban guardia sobre los Malfoy mientras Potter y Granger fueron llevados junto con el Ministro de la Magia y a través de la puerta. Tuvo que esforzarse para no ver como la masa de salvajes rizos negros de Granger rebotaba mientras caminaba, luchando contra el impulso de no alabar públicamente a Merlín –o más exactamente y asquerosamente, a Potter –porque de alguna manera, la bruja había sobrevivido milagrosamente a una guerra en la que había sido personalmente perseguida sólo por su mera existencia.
Una media hora pasó y Draco estaba visiblemente ansioso, su pierna rebotaba y sus dedos jugueteaban con las cadenas que ataban sus manos. — ¿Qué recuerdos podría tener Potter?— susurró en voz baja.
—Si conozco Severus tan bien como creo que lo hago, — dijo Narcissa, su voz esforzándose por contener la emoción. —Entonces uno de tus crímenes está a punto de convertirse en uno mío.
— ¿Qué dijiste?— La amplia mirada plateada de Draco se volvió hacia su madre. Lucius, que había escuchado sus palabras, mantuvo su mirada fría hacia delante, mirando a los bancos ahora vacíos del Wizengamot.
—Perdóname, — Narcissa levantó una mano y acarició su mejilla cariñosamente. —No era tu trabajo protegerme—, insistió. —Era mi trabajo protegerte.
—No entien—
Las puertas de las cámaras se abrieron una vez más y los miembros del Wizengamot regresaron a sus asientos, pero no antes de que el Ministro de Magia y el Jefe Warlock estrechasen la mano de Harry Potter, dándole las gracias por traer la evidencia. Mientras los susurros de la multitud se calmaban, Greengrass retomó su lugar entre los asientos y habló.
—A la luz de esta nueva evidencia, — sus ojos se volvieron hacia Draco, —corregiremos los registros para demostrar que Narcissa Malfoy es acusada de ayudar en el complot para asesinar a Albus Dumbledore. — Draco respiró. —Dicho esto, no encontramos ni a Narcissa Malfoy ni a su hijo culpable del asesinato real de Albus Dumbledore, pero las acusaciones se mantendrá en los registros por el bien de la posteridad. Ahora, vamos a continuar—, dijo y señaló a Gawain Robards que miró a Potter.
Draco se sentó en silencio mientras el equipo de la fiscalía siguió cuestionando al niño-que-vivió. El había planeado el asesinato de su ex director, sin duda y, aunque fue Snape quien había lanzado la maldición asesina, Draco se culpó a sí mismo por ella. Sin embargo, cualquiera que fuesen los recuerdos que Potter había entregado como prueba habían implicado de alguna manera a su madre también, y de alguna manera ni él ni ella fueron encontrados culpables del delito real. Draco no podía dar sentido a todo lo que había sucedido hasta ahora en el juicio. Su atención regreso a la sala cuando escuchó las palabras "Mansión Malfoy" hacer eco en toda la sala de tribunales.
—Y había conocido a los Sres. Malfoy antes, señor Potter?
—Sí, en los últimos años, — Potter asintió.
— ¿Y cómo es que no lo reconocieron?
—Hermione me lanzo un embrujo punzante justo antes de que fuésemos capturados. Me desfiguró un poco—, respondió Potter.
Draco tuvo que reprimir un bufido. ¿Un poco?
— ¿Pero ciertamente Draco Malfoy hubiera sabido que era usted?— Robards insistió. —Los dos asistieron a la escuela juntos durante seis años, y hay pruebas sustanciales de que muchos altercados se produjeron entre los dos a lo largo de los años.
—Sí, que me imagino que fue por eso que insistieron en que fuese él quien me identificara. Pero no lo hizo. — Ojos verdes brillantes se reunieron los de plata de Draco y Potter casi parecía sonreír con la mirada. Draco frunció el ceño en respuesta simplemente por costumbre, pero luego negó con cabeza para apartar la mirada y respondió levantando una ceja, confundido, al chico de cabello negro.
— ¿Él no lo reconoció?— Preguntó Robards.
—Oh, sí lo hizo. — Potter asintió con entusiasmo. —Incluso si no me parecía a mí mismo, Malfoy... Er... Draco, — Potter corrigió y Draco hizo una mueca por el uso de su nombre de pila. —No dijo con firmeza que reconoció a ninguno de nosotros. Mintió.
— ¿Por qué haría eso?
—Porque él sabía lo que pasaría. Bellatrix Lestrange llamaría a Voldemort para vernos y luego matarnos. Voldemort quería matarme él mismo, pero Ron y Hermione no se habrían salvado. Ron era un traidor a la sangre y Hermione era un nacida de muggles —, dijo Potter, echando un vistazo a la bruja en cuestión que se puso rígida ante las palabras. —Todos hubiésemos muerto si no fuera por Malfoy.
No lo hice por ti, las rebeldes palabras flotaban en su mente mientras miraba a la cabeza de pelo negro. Claramente escuchó un fuerte resoplido detrás de él. Tenía que ser la Comadreja, sobre todo teniendo en cuenta cómo la mirada de Granger se volvió hacia el ruido y envió una mirada enfadada en su dirección.
— ¿Y alguno de los Sres. Malfoy intento desviar la atención de Bellatrix Lestrange? Como usted ha dicho, ella parecía a cargo de la situación—, comentó Greengrass, viendo a Lucius que parecía burlarse en respuesta.
—No, — dijo Potter con claridad a pesar de que parecía algo conflictivo. —No, ellos se proponían averiguar si era realmente yo aunque el señor Malfoy especialmente quería ser quien me entregase—. Potter miró a Lucius. —Y aunque la señora Malfoy no era menos insistente, ella salvo mi vida—, añadió rápidamente. —Y me gustaría que el Wizengamot tomase esto en consideración. En el Bosque Prohibido, cuando Voldemort preguntó si estaba muerto, fue Narcissa Malfoy quien le mintió, miró a Voldemort y dijo que lo estaba cuando en realidad no era así. Si no fuese por ella, — Potter se detuvo. —Yo no habría logrado salir del bosque. No habría derrotado a Voldemort.
Una vez más, la multitud estalló en susurros y murmullos, esta vez durante tanto tiempo que el Jefe Warlock tuvo que utilizar un Sonorus para atraer la atención de todos en la sala. Draco se volvió a evaluar brevemente las reacciones de sus padres ante la declaración del Elegido, pero tampoco delataban nada. Por desgracia, tuvo que volver la atención hacia el Wizengamot ya que Potter se había ido y tomando su lugar estaba una chica que apenas podía mirar a los ojos, lo que no parecía ser un problema para ella quien estaba determinada a no mirar en su dirección.
—Señorita Granger, sé que esto es un tema delicado—, Robards habló en voz baja, como si Granger fuese una flor delicada, y Draco rodó los ojos. Había visto a la mujer en acción y sabía que si el ex Auror hacia un movimiento en falso, sería hechizado en su espalda más rápido de lo que volaba una Saeta de Fuego. —Pero ¿es cierto que usted fue torturada en la casa de los Malfoy?
Las palabras desencadenaron náuseas inducidas por el estrés, algo a lo que Draco se había acostumbrado como parte del riesgo laboral por ser Mortífago en los últimos dos años, y apartó la mirada de la bruja para evitar ponerse peor. Mirarla siempre hacía que todo se volviese peor.
—Sí, — dijo ella. —Aunque dudo mucho que sea la única persona a la que le haya sucedido. Bellatrix Lestrange me golpeó con la maldición Cruciatus, — dijo ella, deliberadamente dejando de lado el hecho de que la tía loca de Draco también marcó su brazo. —Y también me atacó en la batalla final.
—Con todo el respeto—, dijo Robards, tratando de guiarla de nuevo a su pregunta, —No estamos tratando de Bellatrix Lestrange. Está muerta. Estamos aquí para hablar de los Malfoy.
—Yo estoy discutiendo sobre los Malfoy, — dijo ella, entrecerrando los ojos al hombre. —Harry esta en lo cierto. Draco Harry no nos identificó cuando estábamos en la casa. Y cuando llegó el momento de la batalla final, Draco le dio a Harry la varita que derrotó al Señor Tenebroso. Él también...— Hizo una pausa. —También me salvó. Cuando Bellatrix me ataco, Draco tomó la maldición que había dirigido a mí.
Por alguna razón sentía vergüenza ante sus palabras a pesar de la verdad en ellas y apartó la mirada de ella, haciendo todo lo posible para ahogar el sonido de su voz, ya que le recordaba el sonido de sus gritos resonando en su salón. De alguna manera, funcionó y pronto vio que la bruja se retiraba a un asiento al lado de Potter.
—Ahora le pido al Wizengamot, — gritó Hyperion Greengrass, —que levanten la mano si creen que los crímenes de Narcissa Malfoy de soltera Black merecen una condena en Azkaban.
Draco estuvo gratamente sorprendido cuando no se elevo una sola mano. Sonrió genuinamente al sentir la mano de su madre apretándose con fuerza alrededor de la suya y escucho un pequeño gemido escapar de sus labios, aunque se apresuró en hacer silencio y regresar a su expresión de piedra.
—Muy bien— Greengrass miró al ministro quien asintió, dando permiso para continuar. —Encontramos a Narcissa Malfoy de soltera Black culpable de planear el asesinato de Albus Dumbledore, y culpable del encarcelamiento de rehenes dentro de la Mansión Malfoy. Será condenada a un año de arresto domiciliario, durante el cual será confiscada su varita, para ser devuelta al finalizar de su sentencia.
Dos aurores se acercaron a la familia Malfoy desencadenar a Narcissa y Draco frunció el ceño mientras su madre se aferraba desesperadamente a sus manos, sin molestarse en dar a su padre una mirada mientras trataba de permanecer junto a su hijo a pesar de ser alejada para probablemente le quitasen su varita y le colocarán un Rastro sobre su persona antes de que enviarla a la Mansión.
—Ahora le pido al jurado—, gritó Hyperion Greengrass, —que levanten la mano si creen que los crímenes de Draco Lucius Malfoy, merecen una condena en Azkaban
Draco dejó escapar un suspiro de alivio cuando sólo dos manos se levantaron, de gente que nunca antes había visto, sentada en asientos situados al fondo de la sala, frunciendo el ceño hacia él y a su padre, que permanecía sentado a su lado. Pensó que tomar nota de sus nombres cuando se parasen para recordar este momento, pero decidió deleitarse con el hecho de que de alguna manera, a pesar de todo lo que había hecho, no iba a ir a Azkaban.
—Encontramos a Draco Lucius Malfoy culpable de planear el asesinato de Albus Dumbledore, culpable por el uso de la maldición Imperius, y los ataques involuntarios a Katie Bell y Ronald Weasley. — Greengrass dio una larga pausa. —Sin embargo, dada su edad y las circunstancias en las que se le fue otorgada la Marca Tenebrosa, es –al igual que muchos – una víctima de la guerra. Se le declara inocente de todos los demás delitos relacionados con ser un mortífago, — anunció con claridad.
La multitud detrás estallo en indignación y Draco visiblemente retrocedió, no queriendo romper el contacto visual con el Jefe Warlock, pero preocupado por su propio bienestar considerando el gran grupo de magos enojados que gritaba a su espalda. ¿Quién sabía cuántos de ellos estaban dispuestos a maldecirlo por el pronunciamiento de su inocencia?
—Por esto será condenado a seis meses de magia a prueba donde su varita se examinará mensualmente para buscar signos de Magia Oscura. Usted está obligado, por el Wizengamot, a hacer restituciones a la comunidad mágica, incluida la financiación de la reconstrucción de Hogwarts.
Draco asintió en señal de aceptación. A pesar de que había planeado hacerlo desde un principio de forma anónima si se le presentaba la oportunidad, Draco ya estaba más que dispuesto a hacer una gran donación a la escuela que le había enseñado todo lo que amaba de la magia. Aunque a menudo se había quejado al respecto, deseando poder haber ido a Durmstrang, los últimos años le habían enseñado que Hogwarts debería haber sido su lugar de refugio contra la oscuridad que se había ido extendiendo en su casa.
Antes de que pudiera oír lo que le sucedería a su padre, Draco fue desencadenado de su asiento y lo sacaron por las puertas de la sala, donde su madre lo estaba esperando en el pasillo. Narcissa rápidamente cayó en sus brazos y lloró en su hombro.
— ¿Qué ha pasado? ¿Qué sucederá contigo?— ella le suplicó.
—Nada— Draco negó con la cabeza. —Umm...Seis meses de libertad condicional y tengo que reconstruir la escuela, — las palabras salieron de su boca mientras trataba de procesar su sentencia correctamente. Su madre respondió llorando aún más fuerte y apretándolo fuertemente en un abrazo y él sólo pudo sonreír nerviosamente, acariciando su cabello para consolarla.
Pasado menos de veinte minutos, un Auror salió al pasillo y les susurró a los guardias.
— ¿Qué ha pasado?— preguntó Draco.
—Lo necesitan adentro—, dijo el auror y mantuvo la puerta abierta para él.
Draco palideció ante la idea de que podría ser llamado a declarar en el juicio de su propio padre, pero por las miradas del Wizengamot, ya habían tomado su decisión con respecto a Lucius. La mayoría de los miembros del Wizengamot parecían molestos pero petulantes, nadie más que Sirius Black que estaba mirando a Lucius. El público, por su parte, parecía disgustado.
—Ah, el joven Sr. Malfoy, por favor, dé un paso adelante—, el Ministro de Magia habló con una sonrisa. Draco titubeó por un breve momento antes de hacer lo que se le indicaba, echando una mirada a su padre que parecía realmente enfurecido.
—Lucius Malfoy, después de haber sido encontrado culpable de todos los delitos, el Wizengamot lo sentencia a tres años de arresto domiciliario. Debido a la naturaleza de sus crímenes atroces contra el mundo mágico, así como la puesta en peligro de su propia familia, queda despojado de los privilegios de poseer una varita, —Greengrass lanzó la sentencia.
Los ojos de Draco se abrieron y su padre hervía de rabia. Era una apenas una severa pero ligera sentencia considerando todas las cosas que había cometido, y supuso que habían sido comprados suficientes votos para mantener a su padre fuera de Azkaban, pero no lo suficiente para evitar otra pero igual de castrante condena. Draco sabía que su padre había perdido su varita por el Señor Tenebroso, pero había planeado sustituirla, al igual que el resto de la familia Malfoy. Ahora parecía que Lucius tenía prohibido hacerlo.
—Debido a que utilizó su influencia y nombre para promover el poder del Mago Oscuro, Tom Riddle, — Greengrass continuó. —Por la presente le despojó de esa influencia y nombre. Su asiento en el Wizengamot, participaciones financieras, inversiones, propiedades, posiciones y títulos se retiran oficialmente de su persona, nombre y magia, y se pasará inmediatamente a su hijo, Draco Lucius Malfoy.
Jadeos se escucharon por toda la habitación y de inmediato Draco careció de la capacidad de mirar a su padre. En cambio, sus ojos se encontraron con los de Hyperion Greengrass que sonrió sinuosamente hacia él, seguido de Kingsley Shacklebolt que se puso de pie y extendió su brazo hacia Draco.
— ¿Aceptas esto, Draco?— Preguntó Kingsley.
—Yo…— La boca de Draco se abrió.
—Debes aceptar a través de un enlace y tomar el juramento de mago—, explicó el ministro.
Draco no podía hablar, pero se limitó a asentir, sin saber qué otra cosa hacer.
— ¿Señor Potter?— el Jefe Warlock llamó. —Si usted está todavía dispuesto, como habíamos acordado antes...
Potter se puso de pie entre la multitud, recibiendo lo que parecía ser una expresión de aceptación de Granger y una mirada escatimada de Weasley antes seguir su camino, acercándose a Draco y los dos magos mayores.
—No entiendo, — Draco murmuró en voz baja mientras Potter se acercaba, sus instintos todavía diciéndole que el muchacho era un enemigo y que tenía que estar alerta, sospechoso de cualquier movimiento. Como una serpiente, Draco mantuvo sus ojos en Harry Potter, como si esperara que atacase.
—Para tomar el juramento de mago, se necesita una varita—, explicó Kingsley.
El corazón de Draco saltó a su garganta al ver que Harry Potter sacaba una varita de su túnica. Su varita. La mano del joven Malfoy se sacudió mientras se movía rápidamente para tomarla, atraída por el objeto con gran anhelo. Justo antes de que sus dedos pudieran envolver el mango, se detuvo y miró como esperando permiso.
—Es tuya, Malfoy, — Potter insistió, entregándole la varita de espino de diez pulgadas con un núcleo de pelo de unicornio. El momento en que el pequeño trozo de madera conectó con su mano, Draco dejó escapar un lento suspiro cuando sintió el curso de magia de vuelta a través de él, llamándolo como si la varita estuviera reconectándose con su amo, disfrutando de la sensación de plenitud de nuevo. Incapaz de pronunciar una palabra de agradecimiento, Draco se limitó a asentir con silenciosa gratitud, su mirada buscando brevemente sobre el hombro de Potter, donde hizo contacto visual con Granger; ella sonrió y Draco sintió una extraña calma sobre él.
—Esa es la varita que derrotó a Voldemort, — Potter se apresuró a señalar y los ojos de Draco se ensancharon. Casi lo había olvidado. —Haznos un favor a todos, Malfoy, y mantén su tendencia de buena magia.
Incapaz de mirar al chico de pelo negro un momento ya que el orgullo de Draco amenazaba con caer, el rubio le dio una breve inclinación de cabeza antes de volver su atención hacia el Ministro de Magia, que tendió la mano con que utilizaba su varita. Draco la tomó, y los dos se tomaron del antebrazo del otro, nada entre ellos excepto sus varitas. Greengrass apuntó su varita por encima de ellos y mientras hablaba, dos largas cadenas de luz color plata surgieron de la punta, envolviéndose alrededor de las manos de Draco y del Ministro.
— ¿Usted, Draco Lucius Malfoy, acepta las responsabilidades como el nuevo Jefe de su Casa? ¿Acepta de buena gana las posiciones, títulos, propiedades y todos los poderes unidos a la Cabeza de la Casa Malfoy?
—Lo acepto, — dijo Draco casi susurrado las palabras.
— ¡Esto es indignante! ¡Es apenas un niño y no está listo!— Lucius gritó detrás de ellos.
—Encadénenlo si es necesario antes de colocar el Rastro sobre él—, insistió Greengrass mientras dos Aurores se movían rápidamente para asegurar a Lucius.
Draco observó como las hebras de plata alrededor de él y Kingsley pulsaban, hinchándose de magia antes de desaparecer y quitó su varita, colocándola firmemente en su túnica, con la esperanza de no perderla nunca de nuevo.
Al Wizengamot se le dio permiso de marcharse y Draco fue llevado de regreso a su madre donde se sentó, custodiado por Aurores cuando parte del público fue llevado hacia el atrio. Cuando Sirius Black paso a través de las puertas, apartándose mientras Potter y Weasley caminaban a ambos lados de Granger, llevándola lejos rápidamente, Draco se puso de pie para ver a dónde iban sólo para encontrarse con Aurores actuando como si fuera a luchar con las personas que acababan de salvar su vida– de nuevo.
—Cissa, — dijo Sirius, empujando a los Aurores y abrazando a la bruja que luchaba por no romper a llorar. —Todo va a estar bien ahora que esto ha terminado. Tengo una larga lista de basura que tengo que arreglar antes de que la herencia y propiedades Black se resuelvan correctamente, pero una vez que haya terminado, voy a asegurarme de que estés bien. — Se volvió y miró a Draco. —El Wizengamot siente que debes regresar a Hogwarts cuando se vuelve a abrir este otoño para retomar tu séptimo año. Te dará espacio entre tú y Lucius para que puedas llevar el mandato de tu casa sin su influencia. Habrá un montón de gente disponible si necesitas ayuda—, dijo.
Draco asintió, sin gustarle nada lo que se había dicho, con la excepción de no vivir en la mansión por un año más. Aún así, volver a Hogwarts no había estado en sus planes.
—Sirius—, susurró Narcissa. —Nosotros...Tenemos que hablar. Algo...es la chica...
—No voy a hablar de eso—, dijo Sirius, su expresión oscureciéndose.
—No pretendo hacerle daño, — Narcissa insistió.
— ¿No?— Sirius miró. —Dejaste que eso lo hiciera Bellatrix ¿no?— dijo, y luego se volvió de inmediato y se alejó.
— ¡Sirius!— Narcissa lo llamó. — ¡Sirius, no sabes todo sobre Regulus!
Sin mirar atrás, gritó: — ¡Nadie lo hace!
~Ω~
(1) Comentario de Blaise: Aquí hay algo que se pierde un poco en la traducción. En la versión original, Blaise dice "Fuck me" que puede tener millones de significados. En este caso, en la versión en inglés, el significado que le quiso dar Blaise es el de "cógeme" pero Draco lo mal interpreta como el "no me jodas" que he escrito en mi traducción. Creyendo que Blaise está sorprendido por ver a Hermione, le explica que ya la habían visto con Krum así que no es ninguna sorpresa que haya ido con él al baile. Luego Blaise aclara y dice que no está sorprendido, al contrario, solo cree que si dice "Fuck me" en su versión de "cógeme", Hermione dejará hacerlo. En mi traducción, no se entiende muy bien porque Draco mal interpreta el comentario de Blaise, ya que No me jodas y Cógeme, son expresiones que nada tienen que ver entre ellas. Quise poner el "cógeme" en ambas oraciones pero creí que después el comentario de Draco no tendría sentido, porque a mi parecer, no es una expresión de sorpresa. Tuve que sacrificar una cosa para poderle dar un poco de sentido a la conversación. Abajo esta la versión original para ilustrar un poco lo que quiero decir:
"Fuck me . . ." Blaise had whispered at the sight of her.
Draco sneered. "We knew he'd been spending time with her. It's hardly a surprise that she'd be here with him, — he said.
Blaise laughed. "I'm not shocked; I'm actually hoping that if I say, 'fuck me' loud enough she might be kind enough to let me get a leg over.
**Actualizado**
Ya he cambiado el "no me jodas" por el recomendado "jodeme"
Translator's Note: Primero que todo, no publique ayer ya que estuve sin internet todo el día. Quise asesinar a mi compañía de internet pero después no podría seguir con este trabajo que me encanta. Habiendo aclarado eso, debo decir que amé traducir este capítulo. Es el que más me ha gustado traducir y uno de los que más me ha costado. El ejemplo de arriba es un ejemplo de ello. Tal vez el reto es lo que me ha gustado. Me gusta mucho la política y las reglas de sociedad que Shaya ha querido establecer en esta historia y creo por eso amo el fic y amo traducirlo. Espero que les guste tanto como a mí. ¡Saludos! Y recuerden: No es mi historia, es una traducción de la historia original de ShayaLonnie.
¡Oh! ¡Y me ha encantado que haya tanta población en pottermore! ¿Ya vieron la nueva actualización? ¿Qué tal les ha parecido? ¿Vieron que en un futuro podremos saber cuál es nuestro patronus? ¿Están ansiosos por ver a Eddie Redmayne como Newt Scarmander? ¿Qué tal les parece el cast? ¿Ya vieron el tráiler de The Danish Girl con Eddie Redmayne?
Actualización: El decimo capítulo de esta historia con seguridad será publicado el jueves 01/10. El quinto capítulo de mi otra traducción Tying The Nott de ShayaLonnie será publicado el sábado 26/09. No suelo publicar los fines de semana pero hare una excepción, porque se los debo y se lo merece. Y… ¡Saldrá Theodore Nott!
Los quiero,
Lyanna Malfoy
Vincit qui patitur
