Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCIÓN AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.

Advertencia: Tiene un poco de contenido sexual.


Presque Toujours Pur

Casi siempre puros

Capítulo IX

Anima

1978

¡Locomotor Mortis!— Sirius gritó y las piernas de Regulus se unieron de golpe. Como si eso no fuera suficiente, Sirius se rió y grito, — ¡Colloshoo!— y los zapatos de Regulus se pegaron al suelo. El desplazamiento repentino de su centro de gravedad hizo que el joven heredero Black se inclinase hacia adelante y se estrellase de bruces en el suelo con un ruido sordo.

— ¡Maldito traidor a la sangre!— Regulus gritó, las palabras ligeramente amortiguadas por el frío suelo de piedra.

—Diez puntos menos a Slytherin por maldecir—, dijo Potter con una risa y Pettigrew rió maniáticamente mientras Regulus luchaba para levantarse.

Había pasado más de un año desde que Sirius había sido expulsado del árbol genealógico y Regulus jugó su parte como el odioso sangre pura. Obligado a provocar a su propio hermano a tener duelos de vez en cuando para demostrar que detestaba Sirius –sólo para asegurarse de que nadie más tuviese el placer– y a menudo se dejaban a Regulus magullado y sangrando. Mientras que el mago más joven era mejor en Transfiguración, Encantamientos, y –a la fuerza– con talento en el uso de Imperdonables, Sirius era siempre el mejor duelista.

—Tal vez deberíamos volver su pelo rojo y oro, — Sirius sonrío ante la idea. —Enviarlo de vuelta a las mazmorras con nuestros colores.

Potter se rió entre dientes. —Hazlo.

Regulus suspiró y trató de parecer como si estuviera poniendo una pelea mientras deseaba internamente que hubiera sido sorteado en Gryffindor. A pesar de ser la víctima de sus bromas, podía culpar a los otros magos por disfrutar de su juventud. Mientras ellos hacían bromas –generalmente inofensivas –a sus compañeros porque era divertido, Regulus y Severus ya habían sido enviados en tres jolgorios distintos.

Mientras Sirius lanzaba reducios a las faldas de las brujas de Ravenclaw, Regulus se veía obligado a torturar a muggles bajo la atenta mirada del Señor Tenebroso y los mortífagos que estaban por encima de él. Los mentores, se les llamaba, pero todos sabían que eran guardias para asegurarse de que hacías el trabajo que se te asignaba. Mientras Potter hechizaba la hierba del campo de quidditch para aparecer siempre de color rojo y oro durante los juegos, Severus se veía obligado a asesinar a traidores a la sangre y nacidos de muggles.

Se preguntaba qué dirían los valientes Gryffindor si supieran lo que sus rivales de la escuela hacían durante las festividades.

— ¡Atrás, Black!— Severus dijo mientras aparecía desde una esquina, agitando la varita hacia Regulus, liberando sus zapatos del suelo, permitiéndole girar su cuerpo.

— ¡Snivellus!— (1) Sirius y Potter sonrieron al verlo. —Mucho tiempo sin lanzarte maleficios.

Regulus gruñó a su intruso amigo. — ¡Estoy bien!

—Silencio, Reggie—, dijo Sirius con una sonrisa. —Los magos adultos están hablando. ¿Te animas a un duelo oficial, Snivellus?— preguntó, sonriendo salvajemente. —Por honor de Mago que nos guiaremos por las reglas.

Severus se burló de los chicos. —Como si alguno de ustedes tuviese el honor.

Potter se aferró a su pecho. —Ouch.

—Bueno, eso fue grosero. — Sirius puso mala cara. —No creo que estemos listos para ser los mejores amigos aun, Snivelly.

El cuerpo de Severus se tensó y Regulus pudo ver la rabia acumulándose en su mejor amigo. Aunque Regulus siempre tenía a Marlene que apoyarse después de haber sido obligado a ponerse su máscara de Mortífago, dejando que su varita a sanase sus heridas y su amor a curase su alma, Severus estaba solo. Eso significaba que embotellada todo lo que sentía dentro de sí mismo sólo para desatarlo sobre víctimas inocentes, por lo general a los que tenía la orden de matar. Pero había pasado demasiado tiempo desde su último desahogo y tenía demasiadas cosas reprimidas; Regulus podía ver que el otro Slytherin estaba a punto de estallar.

La varita de Severus se levantó y empezó a decir: —Sectum

Oh, mierda, pensó Regulus y movió su varita a su amigo. — ¡Palalingua!

Cortado por el hechizo, Severus se volvió y miró a Regulus con una mirada de amargo odio.

— ¡¿Qué diablos está pasando aquí?!— gritó Evans, que llevaba su insignia de Premio Anual con el mismo aire de autoridad que McGonagall llevaba sus túnicas. Ella irrumpió por el pasillo y miró a Sirius y Potter. Regulus notó que Lupin estaba cerca, moviendo la cabeza en la decepción a sus amigos. — ¡James! ¡Eres Premio Anual! ¡Se supone que eres que ser mejor que esto!

—Te dije que esa placa se le iría a la cabeza—, dijo Marlene, que apareció caminando por detrás de Lupin, ignorando por completo a Regulus mientras miraba a sus compañeros de casa.

Sirius sonrió. —Hey, McKinnon. Te he encontrado una serpiente mascota—, dijo, señalando a Regulus. —Me parece recordar que te gustaba jugar con ellas.

Regulus gruñó, pero Marlene rió y puso los ojos en blanco. —Eso quisiera, Sirius, — dijo ella y luego miró a Regulus. —Realmente quisiera.

Sirius frunció el ceño. —Aww, pobre Reg. Nunca consigue a la chica.

Regulus sonrió hacia su hermano mayor. — ¿Qué te hace pensar que nunca estuve con ella?— preguntó, señalando a Marlene que se sonrojó, su boca abierta con ira fingida. —Por lo que sabes, estuve con ella en varias ocasiones y le encantó. — Se burló, viendo como todo el humor dejaba los ojos de Sirius y Potter. Evans estaba prácticamente brillando con rabia. —De hecho, creo la he probado bastantes veces y estuvo deliciosa... ¿No, McKinnon?—

Marlene frunció el ceño ligeramente tirando de la cadena de perlas alrededor de su cuello. —Eres repugnante. —

—Y tú solo estas molesta porque me cansé de coger con traidoras a la sangre.

~•~

Dos horas más tarde Marlene se sentaba en el borde de la cama de Regulus en las mazmorras, un mapa mágico robado abierto en el colchón para asegurarse de que nadie supiese que estaba allí. Cómo Sirius y sus amigos habían encontrado tal tesoro, Regulus nunca lo sabría, pero no es como si lo mantuviesen oculto exactamente. Sintió la tentación de quedárselo, pero Marlene se negó. —No te muevas—, dijo mientras limpiaba su partido labio inferior con una toalla. — ¿Realmente era necesario ir llegar tan lejos?

Regulus silbó ante el dolor punzante del corte. — ¿Te ofendí realmente?— murmuró.

Marlene rodó los ojos y se burló. —Sí, mi pobre ego dañado, ¿Cómo sobreviviré?— Dijo ella con sarcasmo. Estabas intentando conseguir que Sirius te golpease, ¿no?— preguntó con curiosidad, levantando una ceja hacia él de esa manera peligrosa que decía que mejor no le mintiese o de lo contrario. Aún le faltaba adivinar exactamente qué «o de lo contrario» implicaba.

—Un quinto año te vio salir de los calabozos la semana pasada—, le dijo. —Tenía que hacer que pareciese que te estaba usando. Ayuda que Sirius tenga un mal genio cuando se trata de defender a pobres doncellas como tú y sé exactamente cómo empujar sus botones para hacer que explote—, dijo y se rió cuando le dio una palmada en el brazo. —Me voy a ver como un héroe en mi casa y para los otros mortífagos, mis lealtades no estarán en tela de juicio por ti ni a mi hermano. El resto de la escuela piensa Sirius es un honorable mago defensor de las mujeres de los lascivos de Slytherin y tú no eres más que una linda bruja atrapada en un drama familiar de los Black Todos los demás van a pensar que sólo soy un gilipollas.

Ella dejó de limpiar el corte en el labio y se inclinó para besarlo suavemente. — ¿No te cansas de jugar a ser el malo de la película?— susurró.

Regulus frunció el ceño. —Yo no soy el malo de la película—, dijo en voz baja. —Estoy haciendo lo que puedo para mantener al verdadero malo de la película lejos de ti.

Marlene presionó su frente contra la suya y suspiró. —Después de Hogwarts, ¿podemos huir?— ella pregunto.

Él sonrió. —Nada me gustaría más que huir contigo. — Regulus se inclinó hacia delante y presionó sus labios contra su boca, separando sus labios con la lengua y saboreándola. Ella gimió cuando sus manos cosquillearon en su camino hasta el interior de su muslo por debajo de la falda.

Ella rompió el beso, riendo mientras él enterraba la cara en su pelo, mordisqueando el lóbulo de su oreja mientras sus dedos se arrastraban a lo largo del borde de sus bragas. — ¿Pensé que estabas cansado de coger con traidoras a la sangre?— bromeó.

Regulus la empujó hacia atrás contra el colchón y se situó entre sus muslos, inclinándose hacia adelante para mordisquear su cuello mientras se deslizaba un dedo en su calor de terciopelo. —Nunca me cansaré de ti—, dijo, mirando con gran interés como su espalda se arqueaba y jadeaba en busca de aire. Nunca se cansaría de esa mirada en su rostro mientras él la tocaba con sus manos. Esa expresión sólo palidecía en comparación con la que mostraba cuando estaba dentro de ella.

Su primera vez, por supuesto, había sido un absoluto desastre.

Ella había estado ridículamente tímida cuando se había desnudado, insistiendo en que él no la mirase. Regulus echaba vistazo de vez en cuando, pero había estado tan paranoico y temeroso de que los atrapasen que se alegraba de que no necesitaba buscar a tientas los botones de su blusa o los estúpidos ganchos del sujetador, ya que sus manos temblaban con nerviosa expectación.

En lugar de las bromas compartían ahora –susurros de palabras sucias en la oscuridad de las mazmorras– eran cómicamente ineptos en sus primeros intentos de poéticas cosas dulces, pronunciadas en el calor del momento.

¿Va a doler?

¿Qué? ¿Cómo diablos voy a saberlo? ¡Nunca he hecho esto antes!

¡Bueno, yo tampoco! ¡Y no me grites!

No te estoy gritando solo... Mierda...solo se quédate quieta.

¿Te acuerdas del encantamiento anticonceptivo?

¡¿Qué?! ¡¿No estás utilizando la poción?!

¡Por supuesto que no estoy utilizando la poción! ¡¿Por qué me tendría que estar utilizando la poción?!

¡Porque estamos teniendo sexo!

Todavía no, y con esa actitud…

¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! No te vayas por favor. Sé el encantamiento, lo juro.

¿Se supone que hormiguea de esa manera?

Creo que sí. Eso significa que está funcionando...tal vez.

¿Tal vez?

...

...

¿Qué pasa, Marley?

Es sólo que...estás desnudo.

Bueno, no soy un experto, pero así es por lo general cómo funciona esto. He leído libros. Tenían diagramas. —

Idiota. Acabo de decir... Oh, eso se siente bien...Te ves... Te ves muy bien.

Te ves sexy.

Poeta. Esta… ¿Ya está adentro?

...

¿Reggie?

¡¿Qué quieres decir con que si ya está adentro?! ¡No, no está adentro! ¡Sabrás muy bien cuando este adentro, te lo garantizo!

Disculpas a tu pobre ego.

No tienes que ser sarcástica... Oh mierda, oh eso se siente... Marley, ¿estás bien?

Estoy…estoy bien...Reggie, puedes moverte. Estoy bien. Te amo.

Te amo.

Regulus le sacó las bragas por las piernas y las arrojó a un lado de su cama donde desembarcaron en una pequeña cesta junto con una revista de Quidditch y algunos envoltorios de caramelos. —Más te vale que me las devuelvas— susurró Marlene, enhebrando sus dedos por su pelo mientras él llevaba sus labios entre sus pechos, besando la suave piel de aquel valle. —Será mejor que no estés coleccionándolas como lo hace Sirius.

Regulus rió y lamió su pezón derecho para distraerla mientras que él cogía la hebilla de su pantalón. —Si estuviese manteniendo una colección, la mía sería mucho menos repugnante. Sólo tengo las de una bruja—, dijo, con una sonrisa jugando en la esquina de su boca.

—Idiota—, ella se rió y luego gimió cuando sintió, duro y caliente contra su centro, frotándose arriba y abajo mientras se alineaba y se inclinaba para besarla mientras empujaba dentro, dejando lentamente que su cuerpo lo envolviese, sonriendo cuando ella se quedó sin aliento contra sus labios como lo hacía cada vez. Cuando llegó al clímax minutos más tarde con su nombre en sus labios como una oración, Regulus guardo el sonido a su memoria; algo a lo que aferrarse a cuando fuese convocado nuevamente por el Señor Tenebroso.

~•~

Fue a principios de agosto, en una noche extrañamente fría cuando Severus Snape se apareció en el patio trasero de la casa de verano de los McKinnon. Marlene insistió en quedarse allí para estudiar con anticipación para sus EXTASIS a pesar de que sus padres y su hermano mayor estaban ansiosos por un viaje a Grecia. En realidad, estar a solas con Regulus había sido una oportunidad que no quería perder.

Pero esto no era lo que ella esperaba.

— ¿Snape?— Dijo a la oscuridad cuando reconoció una cabeza familiar de pelo negro. —Snape dónde está... oh, Godric...— Marlene corrió hacia la puerta y cayó al suelo junto a Regulus que se sostenía sólo por el puñado de ropas que sujetaba Severus en las manos. — ¿Qué pasó?

—Fue castigado, — Severus dijo soltando la túnica de Regulus lo que provocó que el muchacho cayese al suelo en un golpe demasiado suave. —Hubo un ataque esta noche. Sólo que en vez de muggles, el Señor Tenebroso había nos hizo ir tras...miembros de una determinada sociedad. —Marlene apartó la mirada de él y Severus se burló de ella. —De la cual claramente ya sabías acerca. ¿Supongo que planeas entrar en la Orden una vez que te hayas graduado?

—Quiero ayudar, — susurró, pasando su varita sobre el cuerpo de Regulus, lanzando hechizos de diagnóstico.

Severus le gruñó. — ¡Si quieres ayudar, permanece oculta para que él no termine muerto tratando de salvarte! ¡El Señor Tenebroso quiere que destruir a la Orden! ¡Dumbledore está creando un ejército para luchar contra él, y es un tonto por siquiera intentarlo! Todos estarán muertos dentro de unos pocos años.

Marlene lo miró. — ¿Vas a matar a Lily tu mismo?

Severus parecía que estaba a punto de vomitar. —Ella... Potter se hará cargo de ella ahora—, dijo, aunque las palabras estaban llenas de dudas. —Algo a lo que va a estar bien preparado por ahora... Ahora que sabe...

— ¿Sabe qué?— ella pregunto.

Regulus tosió y se esforzó por incorporarse, desgarrando sus vestiduras. — ¡Quítamelas...quítamelas!— grito. — ¡No las quiero!

—Oh, Merlín, está ardiendo—, dijo Marlene y se puso de pie, agitando su varita a Regulus para atarlo para que dejara de luchar, levitándolo hacia la casa y por las escaleras hasta el cuarto de baño. Con Severus detrás de ella, comenzó a quitarle la ropa a Regulus, bajándolo en la bañera, que llenó con agua fría. — ¿Qué le pasó?—preguntó de nuevo.

—Los padres de Potter están muertos—, dijo Severus en voz baja. —Nosotros... No sabíamos que... Pero Regulus, siendo el idiota que es, abiertamente se negó a participar. Uno no dice que no al Señor Tenebroso sin ser puesto como ejemplo. Los otros se abalanzaron sobre él como una manada de lobos. Mayormente Cruciatus, pero...hubo algunos maleficios cortantes.

Se pasó el dorso de la mano por los ojos para eliminar las lágrimas y quitó el hechizo sobre Regulus, permitiendo que su cuerpo se relajase contra el agua, con la esperanza de que bajase la fiebre. — ¿Reggie? ¿Bebé?

Regulus lentamente abrió los ojos, parpadeando para aclarar su visión. Miró hacia abajo, notando su estado de desnudez y se dio la vuelta, con la cabeza colgando a un lado mientras miraba hacia la hermosa bruja. —Sé que te gusta de mi ropa, mi amor, pero realmente no creo que esté listo para un polvo por el momento...dame diez minutos, tal vez quince.

Marlene se rió y la besó en la frente, tirando de él contra su pecho. Severus puso los ojos en blanco. —Ayúdalo—, dijo. —Pero no cures las cicatrices. El Señor Tenebroso querrá prueba de que fue castigado.

¿A dónde vas?— Marlene volvió cuando Severus salió de la habitación.

—A recibir mí castigo. Sólo se me permitió salir porque él estabasangrando por todas partes. Las alfombras realmente son muy difíciles de limpiar —, dijo con amargura, repitiendo claramente las palabras de otro. — Esperemos que sepan los límites esta vez—, dijo y luego desapareció de su vista.

—Voy a estar bien, el amor, — Regulus insistió, temblando ligeramente mientras el agua fría empezaba a sentirse cada vez menos reconfortante menor será a medida que baja su temperatura. Marlene le besó en la frente, lanzo otro hechizo de diagnóstico, y luego dreno el agua de la bañera. —Marley...—, dijo y extendió su mano. Ella la apartó al instante, ahogando un sollozo que trató de escapar de su garganta. —Marley...

— ¡No!— se volvió y le gritó. —... ¡Reg, fuiste torturado! La gente muere a manos de...de Mortífagos—

—Como yo.

Ella negó con la cabeza. —No. Verdaderos Mortífagos que piensan que tú eres uno de ellos y—

—Yo soy uno de ellos. El hecho de que no esté de acuerdo, no significa que no partici—

— ¡Ellos te torturaron y mataron a otras personas!— sollozó. —Personas buenas, James podría ser un imbécil a veces, pero sus padres...dioses...se trata...esto es una—

—Guerra.

— ¡Somos niños! ¡Somos demasiado jóvenes y no quiero que te mueras! No quiero que vayas a la guerra—, dijo, con la voz quebrada.

Se sentó y envolvió sus temblorosos brazos a su alrededor, pequeñas contracciones nerviosas restantes de la maldición Cruciatus. Regulus apenas consiguió un empujón de la varita de Bellatrix y temía pensar en la recuperación que hubiese necesitado si la bruja finalmente hubiese explotado y hubiese dejado correr todo su poder a través de la maldición. —Amor—, susurró. —No voy a morir, y la guerra era inevitable. Tú eres mi Helena, ¿recuerdas? La mujer por la que hombres fueron a la guerra. ¿No había algún príncipe encantador que se la llevó lejos?

Marlene puso los ojos. —París y murió en la guerra—, dijo con tristeza.

Regulus suspiró ruidosamente. —Es una pena. Ella dedicó su vida a él después, ¿no? ¿Siempre fiel y pura hasta el final?— preguntó en broma. Conocía las historias, por supuesto. Ser nombrado después de que las estrellas que sostenían orígenes en la antigua mitología griega y romana significaba que mucho antes de que aprendiese a levitar plumas en Hogwarts, aprendió la posición de cada estrella en el cielo, su origen, y las variaciones de cada historia.

—No, ella regresó a Esparta con su esposo, el rey Menelao, — Marlene susurró las palabras mientras Regulus pasaba sus dedos por sus rizos rubios, girando una alrededor de su dedo.

Regulus sonrió. —Ah, un rey—, dijo. —Eso es mucho mejor que un príncipe, ¿no te parece?

Ella frunció el ceño al mago. —Cuando llevó a Helena de regreso a Esparta, amenazó con matarla por haberlo dejado, pero ella era demasiado hermosa así que él bajó la espada, — dijo con un tono de indignación y justicia que generalmente le molestaba.

—No me dejarás, ¿No?— dijo Regulus, rozando un mechón de pelo de su cara y besándola suavemente. —Siempre serás mi reina.

Marlene resopló. —Eres apenas un rey...O un príncipe—, añadió antes de que tuviera la oportunidad de discutir. —Pero sí, — dijo en voz baja. —Estaré contigo hasta que la muerte nos separe, que, como se trata de una guerra, es un escenario muy probable.

Regulus ignoró la forma teatral con la que le gustaba exagerar y la besó de nuevo. —No hay nada en el mundo que ame tanto como a ti. — Cuando ella le echó los brazos al cuello y hundió la cara en su pecho, suspiró. —Y...si la muerte nos separa, como tan delicadamente lo pones, nos encontraremos en alguna Isla Afortunada (2) en el más allá. ¿Trato?

~•~

20 de agosto de 1978

Por la mañana, me desperté en los brazos de mi Helena. La casa de verano de los McKinnon es hermosa y maravillosa y llena de luz. Es todo lo que Grimmauld Place no es, y me gustaría lanzar un encantamiento Fidelius, hacer de un gato callejero el guardián secreto, elusivo e inmortal, atrapar a Marlene en el interior de la casa y nunca irme de aquí. Su cama –nuestra cama hasta que volvamos a Hogwarts –está debajo de un gran ventanal circular por donde se ve la salida del sol. Cuando me despierto por la mañana, veo la cresta de sol sobre el horizonte, sus rayos reflejándose sobre su piel. Su pelo es el color de la miel y me hace pensar en escribir poesía ridículamente cursi que, si ella la leyese, se burlaría de mí sin piedad.

¿Algún hombre ha amado a una mujer más que yo?

Me odio por manchar su alma solo por mirarla, hablar con ella, tocarla. Ella es la perfección absoluta y la pureza cuando veo el beso la luz del sol a través de su rostro dormido. Entonces ella se despierta, abre esos hermosos ojos azules y maldice a mi propia existencia por no despertarla con café. Ella se sienta y vuelve la cabeza para comprobar el tiempo tan rápido que esos rizos color miel golpean mi cara. Es un peligro para la seguridad. Odio despertarme en medio de la noche con la boca llena de ese pelo.

Pero cuando el día o de la noche han sido malos...y pueden ser muy malos. No hay nada en el mundo más pacífico que enterrar mi cara y los dedos en esos rizos.

Hoy fue un mal día. Demonios, este año ha sido un mal año. Pero hoy fue una mierda horrible. Desconocido para Severus y para mí, Sirius y su banda de inadaptados en luto estaban en el Caldero Chorreante. Encantos y maldiciones inofensivas que solían pasar en Hogwarts se volvieron maleficios cortantes y particularmente crueles –pero no Imperdonables – maldiciones cuando entramos en el establecimiento en busca de comida y encontramos a Potter en duelo por la muerte de sus padres. Muertes por las que todavía sufrimos porque elegimos no participar. No los detuvimos tampoco, y a veces creo que seré condenado por las vidas que ignoré más que por las que me he visto obligado a tomar.

Estúpidamente me acerqué a ellos, contento de que Lupin estaba en su sano juicio y me recibió con una agradable bienvenida, insistiendo que éramos adultos ahora, todos mayores de edad y todo el mundo menos yo, estaba fuera de Hogwarts. Por una fracción de segundo, pensé que tal vez podría deshacerme con la personalidad falsa que me he visto obligado a utilizar en estos últimos años. Tal vez podría acercarme a mi hermano, a la Orden, pedir ayuda. Dioses, destruirían mi orgullo por completo, pero no creo que pueda ver a Marlene curar mis heridas si alguna vez tengo la osadía de negarme a seguir una orden de nuevo. ¿Qué pasa si la próxima vez no soy castigado por mis propias transgresiones? ¿Y si se castiga a alguien más y me obliga a ver?

Ofrecí condolencias a Potter y, aunque no dijo ni una palabra, hasta Severus asintió en dirección general del hombre, probablemente tratando de ignorar las preguntas en cuanto a si o no había llorado hasta quedarse dormido en los brazos de Evans cuando se le informó del fallecimiento de sus padres. Necesito del estímulo de Lupin, pero Sirius me dio la mano y... Joder, casi lloro. Y él sería un mentiroso si dijera que no estaba tentado también. Vi sus ojos un poco vidriosos. También me extrañaba. Me extrañaba. Pasado. Como muestra de camaradería, tomé las manos de Potter y Lupin –no como amistad; ¿tregua? –Y todo parecía que podría ir bien por una vez. Entonces...ese maldito idiota de Pettigrew se levantó, se limpió las manos grasientas en su túnica, y me sonrió como viejos amigos, me tendió la mano y se resbaló, agarrando la manga de mi túnica en el proceso, rompiéndola y revelando mi marca tenebrosa.

Mierda.

No hay nada que hacer al respecto ahora. No tengo ningún hermano. Tuve una vez, pero estoy bastante seguro que he roto su corazón. Ahora soy la bestia, el villano, el monstruo que se llevó a su hermano lejos de él y él es probable que tome venganza, si tuviera la oportunidad. No se le puede culpar. Él está reaccionando a una pieza del rompecabezas sin saber el resto. Me pregunto si nosotros –los Mortífagos –estamos haciendo lo mismo. Lucius, probablemente. Cautivo en su jaula dorada y criado para ser la imagen de su padre. Bellatrix simplemente disfruta del caos. Ella probablemente había lucharía por el lado que le permitiese hacer el mayor daño. No importa sin embargo. Mortífagos, miembros de la Orden, todos somos asesinos y manipuladores y vamos a morir al final de todo esto. No hay esperanza aquí. Todo esto y todavía tengo que volver a Hogwarts, sentarme en las clases y pretender que no soy un soldado en el lado equivocado de una guerra.

Así que voy a enterrar a mis pecados y mis secretos en estos diarios y enterraré mi nariz y mis dedos en el cabello de Marlene y rezaré para que algún día nunca salga de allí. Lo que es probable, porque estoy bastante seguro de que esa melena rebelde un día me ahogara mientras duermo.

Vaya manera de morir.

~Ω~


(1)Snivellus o Snivelly: Esta es el sobrenombre original que Sirius utiliza con Snape. Sé que en la traducción de Salamandra, el sobrenombre de Snape es Quejicus, pero sinceramente, me gusta más como suena en ingles, así que he decidido dejarlo. Ustedes me dicen si les agrada o no. Esta palabra es la mescla de la palabra inglesa Snivel que significa lloriquear, y el nombre Severus.

(2) Islas Afortunadas: También llamadas "Islas de los bienaventurados" son el lugar donde, según la mitología griega, las almas virtuosas gozaban de un reposo perfecto después de su muerte. Algo así como el equivalente del Paraíso.

Translator's Note: Una pequeña sorpresa antes de tiempo, espero que hayan disfrutado el capítulo (: ¡Gracias por sus consejos, los he seguido y he cambiado la expresión del capítulo anterior!

Actualización: Ya que he subido esta capítulo antes, subiré el próximo capítulo el viernes 02/10. Ese mismo día subiré el próximo capítulo de mi otra traducción Tying The Nott de ShayaLonnie.

Los quiero,

Lyanna Malfoy

Notre sang teint les bannières de France