Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCIÓN AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.


Presque Toujours Pur

Casi siempre puros

Capítulo XI

Desponsa

Septiembre de 1998

Con la ayuda de una unida comunidad Mágica, el daño que sufrió Hogwarts durante la batalla fue reparado durante el verano. Y aunque Sirius trató de que Harry y Hermione descansasen y disfrutasen del fin de la guerra, los dos decidieron que no podían sentarse y permitir que Hogwarts –su segundo hogar – fuese reconstruido sin sus propias manos y varitas allí para ayudar.

Cuando llegó septiembre, Sirius hizo un mohín mientras llevaba a Harry y Hermione al Expreso de Hogwarts, pero estaba orgulloso de que ambos hubiesen decidido terminar su educación. Sin embargo, al sentirse incomodo de quedarse solo en Grimmauld Place, les hizo prometer que le escribiesen por lo menos tres veces a la semana. Incluso les compró dos nuevas lechuzas, ya que Hermione, en tono de broma, le había hecho prometer que no utilizase a Buckbeak como pájaro mensajero. Un cárabo pequeño para Harry –aunque nadie jamás podría reemplazar Hedwig –al que había nombrado Eulen, y una lechuza de los campanarios negra y gris para Hermione –para que coincidiese con su nueva apariencia –a la que ella cariñosamente había llamado Leo, porque las plumas alrededor de su cuello parecían la melena de un león.

El viaje a Hogwarts estuvo relativamente tranquilo, sobre todo porque el Trío –junto a Neville, Ginny y Luna – había lanzado encantamientos en torno a su compartimento para ayudar a protegerse de los fans y los potenciales enemigos por igual. Cuando finalmente llegaron a Hogsmeade, hubo un fuerte suspiro colectivo mientras todos los alumnos del segundo al séptimo (y técnicamente octavo) año lograron ver la manada de thestrals esperando para llevarlos a todos al castillo.

— ¿Soy yo o se siente raro estar aquí?— preguntó Ron, mientras todos se sentaban en la mesa de Gryffindor, mirando alrededor del Gran Comedor, como si una batalla no hubiese tenido lugar allí sólo unos meses antes.

Los ojos de Harry de vez en cuando miraban hacia un área de la habitación que todo el mundo sabía que era el lugar donde había destruido al Señor Tenebroso. Una expresión en su cara que decía que estaba consternado pero satisfecho, de que no hubiese nada allí que lo marcase; nada de manchas en el suelo de mármol o sensación extraña cuando alguien se acercaba al lugar.

— ¿Por qué hemos pasado el último año fugados, escondiéndonos en el bosque y en Grimmauld Place, tratando de acabar con un mago oscuro?— Harry respondió y luego sonrió a su amigo. —Un poco.

—Es mejor aquí que en Grimmauld Place, —dijo Hermione.

Ron se encogió de hombros. —No es muy diferente. Un antiguo edificio que se está cayendo a pedazos, escaleras que crujen, problemas a la vuelta de la esquina. — Él y Harry compartieron una risa, de repente sintiéndome como segundos años de nuevo, con ganas de un poco de travesuras.

Hermione les sonrió ante la inocencia que irradiaba de sus rostros en ese momento, pero meterse en problemas era algo que noles iba a permitir. —Nada de problemas. No este año. Por fin tenemos la oportunidad de ser normales y vamos a ser normales—, insistió con la autoridad de un Premio Anual, a pesar de que no lo era. Ese honor se le había otorgado a Hannah Abbott, junto al otro Premio Anual, Ernie Macmillan. Por supuesto, primero le habían ofrecido el puesto a Hermione, pero había rechazado amablemente la insignia, insistiendo en que no quería nada más que mezclarse entre la multitud, presentar sus EXTASIS y ser una adolescente normal.

—Hermione, nunca vamos a ser normales—, dijo Harry con una sonrisa.

nunca serás normal—, dijo Ginny a Harry, sonriendo. —Y mientras que ustedes tres pueden optar por detestar o rehuir de ser el centro de atención, yo tengo la intención de disfrutar el hecho de que –a pesar de odiarlos por ello al principio – no huí con ustedes el año pasado y, por lo tanto, no soy un héroe de guerra. Voy a vivir la vida este año.

Hermione negó con la cabeza, riéndose de la expresión de Ginny, que era terriblemente similar a Fred y George. — ¿No lo has hecho siempre?— pregunto.

La pelirroja bruja se encogió de hombros. —Hubo un par de semanas mientras estaba saliendo con Harry que la vida aquí era solo...Preciosa—, dijo con una sonrisa inocente y Hermione sabía exactamente lo que quería decir Ginny. A pesar de la necesidad de Ron para combatirlo, Ginny había sido una bruja sin preocupaciones, sin vergüenza y con una gran cantidad de confianza. Harry podría haber sido su primer amor, pero fue apenas su primero en algo más. —Pero estoy soltera, estoy de vuelta, y ya no estoy en peligro porque el Elegido está enamorado de mí.

Harry puso los ojos en blanco. —Gracias, Gin.

— ¿Estás enamorado de mí, Harry?— preguntó mientras volvía la cabeza para mirarlo.

Se ruborizó instantemente. — ¿Qué? Er...

—Ese es exactamente mi punto. No te preocupes por eso, no estoy a punto de romper a llorar—, le prometió.

Hermione sonrió, contento de que la pareja se contentaba con seguir siendo amigos y tenía tal facilidad para hablar sobre su finalizada relación. A pesar de los horrores que enfrentaron en el último año, Harry y Ginny al tener tiempo separados el uno del otro, se habían beneficiado en gran medida.

Ron estaba menos que satisfecho. En Harry, por lo menos, se podía confiar y no estaba contento con la forma en que Ginny estaba mirando alrededor de la habitación con un interés cada vez mayor. —Podrías calmarte un poco y dejar de mirar a los magos de todo el Gran Comedor, — Ron susurró a su hermana.

Ginny soltó un bufido. — ¿Asustado de que este haciendo una lista?

— ¡Sí!

—No regresaron muchos Slytherin —, comentó Hermione, tratando de cambiar el tema para evitar que Ron hiciese una escena. Observo al otro lado del Comedor, donde las banderas verdes y plata colgaban por encima de la última mesa. Slytherin tenía menos de la mitad de estudiantes.

Ron frunció el ceño. —Me gustaría que hubiese menos. Podridos Mortí—

— ¡Ron!— Harry le regañó.

El pelirrojo se sonrojó y miró a su amiga al otro lado de la mesa. —Oh, lo siento, Hermione, — dijo, haciendo una mueca.

Ella negó con la cabeza con leve decepción. —Tienes que superar tus prejuicios, Ronald. Recuerda lo que dijo la directora. Tenemos que ser ejemplos para el resto de los estudiantes—, dijo, sentándose un poco más recta. —Somos considerados héroes de guerra y, por mucho que pienses que te da derecho a nada más que insignias de la Orden de Merlín y escobas gratis de las compañías que quieren nada más que para tomarte una fotografía vistiendo y montando su mercancía—, continuó y rodó sus ojos cuando Harry y Ron sonrieron por el recuerdo de su reciente reunión y posterior sesión fotográfica con el propietario de la compañía que fabricaba las Saetas de Fuego, —también significa que tenemos la responsabilidad de ayudar a establecer el tipo de mundo por el que hemos luchado. Es hora de un cambio y tenemos que ser esos cambios.

—Bien dicho, — Harry estuvo de acuerdo. — ¿Cuánto trabajo será eso?

Ginny y Ron compartieron una risa mientras los ojos de Hermione se estrecharon.

— ¿Ya nos hiciste horarios para ello?— preguntó Ron.

Hermione se mofó. —Casi no he tenido la oportunidad de...— hizo una pausa ya que todos sus amigos se volvieron y la miraron con incredulidad. Ella suspiró y metió la mano en su mochila. —Bien, aquí están—, dijo, entregándoles varios trozos de pergamino cuidadosamente doblado a cada uno de ellos. —No tiene nada que ver con la unidad entre las Casas en la que la profesora McGonagall quiere que ayudemos, pero esto es técnicamente un año EXTASIS y no me importa lo que el nuevo ministro diga ¡Van presentar las pruebas! ¿Entendido?— preguntó.

—Sí, Hermione, — Harry y Ron murmuraron juntos.

Ginny se incorporó y miró a las puertas del Gran Comedor. —Mira, hay viene Remus.

Profesor Lupin, — Hermione corrigió.

Ginny puso los ojos. —Lo que sea, me alegro de que haya vuelto. Snape era un podrido profesor de Defensa y un director aún peor.

—Ginny, era un espía. Tenía un papel que desempeñar, — Hermione recordó a su amiga y luego en voz baja añadió: —Él es, al parecer, mi padrino.

Ron la miró, sorprendido por el recordatorio. — ¿Alguna vez te lo explicó, por cierto?

Hermione negó con la cabeza. —No hasta ahora. Me da la respuesta habitual cada vez que hago preguntas, que es preguntarle a mi padre, lo que significa leer los diarios.

— ¿Encontraste algo bueno?— Preguntó Harry. —No soy un gran fan de los diarios.

—Yo tampoco—, dijo Ginny enviando una sonrisa de complicidad hacia su ex y la pareja compartió una carcajada que puso incómodo a Ron. Estaba inclinado a olvidar que su hermana había sido poseída por el Señor Tenebroso y que su mejor amigo tuvo que matar a una serpiente gigante para salvarla.

Hermione pensó en los diarios de su padre y suspiró. — ¿Aparte de que tenía una obsesión con el pelo de mi madre?— Puso los ojos en blanco. —No. Nada bueno. — Frunció el ceño profundamente. —Todo de lo que habla es del arrepentimiento y el asesinato y la tortura y el dolor. Me sorprendería ver si logró mantenerse cuerdo cuando termine de leer. Sinceramente no es de extrañar que él sólo...— Tragó las emociones, enojada consigo misma por estar extrañamente unida a un hombre al que nunca había conocido. —Lo siento.

Harry puso una mano en su hombro. —No tienes nada que lamentar, Hermione. Va a estar bien.

— ¿Vas...vas a decirle a la gente?— Ginny preguntó vacilante.

Hermione se encogió de hombros. —Creo que algunas personas ya saben. Pero hasta que Sirius comience a trabajar con la documentación con respecto a mi legitimidad como heredera sangre pura—, dijo con sarcasmo, —lo cual le dije que no era necesario, voy a seguir llamándome Granger. Podría mantener mi nombre de todas formas, dependiendo de lo que las leyes digan. Nunca olvidaré a mis padres, aunque no eran los biológicos—, dijo con firmeza. —Pero tengo la sensación de que el asunto del nombre significaría algo importante para Sirius. Como si significase que no es el único que lleva el peso de la familia.

Harry asintió con la cabeza. —Se puede sentir un poco pesado—, admitió, conociendo la sensación muy bien. —Granger o Black, sigues siendo Hermione. Creo que...creo que tus padres estarían orgullosos de ti. Probablemente ambos pares—, dijo con una sonrisa.

Ella le sonrió y parpadeó un par de lágrimas antes de alargar y apretar su mano en señal de agradecimiento.

— ¿Qué harás con el cabello?— Ron hizo un gesto a su masa de rizos negros. — ¿Puedes encantarlo o algo?

—Creo que es hermoso—, dijo Ginny, alcanzando y pasando sus dedos a través de los rizos de Hermione. —Se parece al cabello de Sirius, — dijo con una sonrisa.

Hermione rió. — ¿Debo preocuparme de que al jugar con mi cabello pienses en mi tío?

La pequeña pelirroja sonrió. —Hazme beber un par de cervezas de mantequilla y pregúntame de nuevo.

— ¡Ginny!— Ron gritó, con la boca abierta como un pez.

— ¿Qué?— Ella miró a su hermano. —Sirius esta en forma.

— ¡Ginny!— Harry y Hermione gritaron al mismo tiempo.

—Ahem.

Los cuatro se volvieron a mirar a Remus que los estaba mirando con el ceño fruncido y ojos llenos de diversión. Hermione miró a su alrededor para ver que todo el Gran Comedor estaba mirándolos y que al parecer se habían perdido la nueva canción del Sombrero Seleccionador. Ella se sonrojó y bajó los ojos. —Lo siento, profesor —susurró.

Remus sonrió amablemente a los Gryffindor y luego se volvió, la lista de los nuevos estudiantes en la mano, y llamó al primer nombre, — ¡Andrews, Michael!

Un bajo, chico rubio se dirigió al taburete en la parte delantera de la sala, se esforzó por sentarse sobre el antes de que Remus colocase el sombrero sobre su cabeza. Se sentó durante unos diez segundos antes de que la apertura en la tela gritase, — ¡HUFFLEPUFF!— y la mesa cercana de tejones emocionados aplaudió ruidosamente.

— ¡Smith, Aarón!

Un niño de piel oscura y brillantes ojos azules se acercó al taburete, fingiendo confianza, pero su expresión vaciló cuando el Sombrero tocó su cabeza. Se quedó mirando nervioso hasta que el Sombrero Seleccionador gritó: — ¡RAVENCLAW!— y el chico dio un suspiro de alivio antes de unirse a la mesa bronce y azul.

— ¡Belby, Nicolás!

El larguirucho mago de pelo negro se sentó en el taburete y el Sombrero Seleccionador apenas había tocado su cabello antes de que gritase: — ¡SLYTHERIN!— y todo el Gran Comedor se quedó en silencio.

Remus sacó el sombrero de la cabeza del niño, pero el chico no se movió. Sus ojos miraron hacia atrás y adelante a través de la Gran Comedor mientras los estudiantes de las otras Casas lo miraban en estado de shock.

Hermione frunció el ceño. —Honestamente, no es como si hubiésemos pensado que esa casa se disolvería, — dijo ella, sintiendo una gran simpatía por el chico que parecía que no sabía a dónde ir. —Slytherin no es sinónimo de Mortífagos.

—Puedes unirte a tu casa ahora—, Remus susurró al primer año, haciendo un gesto hacia el otro extremo del comedor.

Aún así el niño no hizo ningún movimiento.

—Pobrecito, alguien debería— Hermione comenzó a decir, pero sus palabras se detuvieron cuando vio una cabeza de pelo rubio blanquecino salir de la pequeña multitud de Slytherin.

Draco se dirigió hacia la parte delantera del Gran Comedor, con la cabeza bien en alto mientras susurros se intercambiaban entre las mesas llenas de gente al verlo. Él los ignoró y se acercó, hizo una seña a Remus en saludo antes de colocar una mano sobre el hombro del más nuevo Slytherin, palmeándole una vez antes de llevarlo de vuelta a su mesa.

—Wow—, dijo Neville, pasando rápidamente a través la mesa para sentarse al lado de Ginny. —Nunca pensé que vería a Malfoy hacer algo...bueno.

—Lo hizo por otro Slytherin, — dijo Ron, como si eso hiciese alguna diferencia.

Ginny frunció el ceño a su hermano. — ¿También tomó una maldición por Hermione o no recuerdas eso?— preguntó ella, cruzando los brazos sobre su pecho y viéndose demasiado como su madre cuando estaba decepcionada.

—También me dio la varita que utilice para derrotar a Voldemort, — señaló Harry.

Ron se erizó. — ¡Está bien, vamos a elegirlo como maldito Rey de Hogwarts!

— ¡Podrías hacer silencio!— Hermione dijo entre dientes.

¿Por qué Malfoy tomo esa maldición por ti, Hermione?— Harry susurró.

Hermione negó con la cabeza, claramente incómoda con la discusión. — ¿Porque debería saberlo?— ella respondió rápidamente. — ¿Por qué mi padre trató de destruir a Voldemort? Los mortífagos hacen cosas locas cuando están tratando de redimirse—, dijo bruscamente, con la esperanza de alejar las preguntas.

Ron resopló. —Buena suerte con... Quiero decir...— Hizo una pausa y se vio ligeramente avergonzado. —Tu padre era diferente, es todo. Él murió como un héroe.

Hermione negó con la cabeza. —Él estaba...triste y deshecho. Desesperado. No creo que realmente haya héroes en el mundo. Tan sólo gente que lucha para elegir entre una multitud de decisiones difíciles y luego cosecha las consecuencias sin importa qué.

—Harry es un héroe—, señaló Ron.

El niño que vivió se quejó en voz alta y Hermione le sonrió.

—Todo lo que estoy diciendo es...Hay una diferencia entre lo que Regulus hizo y lo que Malfoy hizo—, dijo Ron, encogiéndose de hombros. —Regulus dio su vida por la causa justa al final.

— ¿Qué pasa si Bellatrix hubiese lanzado una maldición asesina a Hermione en lugar de un Cruciatus?— Preguntó Ginny. —Malfoy estaría muerto. Sería un héroe de acuerdo contigo.

Los ojos de Ron se abrieron. — ¡Eso es completamente diferente!

— ¿Podemos no hablar de Malfoy ni de mi padre ni maldiciones o la guerra?— -preguntó Hermione, una mirada desesperada en su rostro. — ¿Por favor? Nos hemos perdido el resto de la selección—, dijo, mirando hacia arriba mientras Remus se sentaba en la mesa principal y la profesora McGonagall se situaba en el podio.

—Bienvenidos, bienvenidos estudiantes, nuevos y recurrentes—, dijo la directora. —Antes de que engullamos un maravilloso festín, me gustaría aprovechar este momento para hablar sobre el pasado y el futuro. Estos últimos años han sido terribles para muchos de nosotros. Una guerra nunca es fácil y muchas vidas se perdieron. Aquellos que sobrevivieron, durante la guerra se vieron obligados a enfrentarse a innumerables horrores, pero han llegado con la cabeza en alto. Somos fuertes. Estamos vivos y tenemos un futuro brillante por delante. No lloramos a los muertos, pero en su lugar los honraremos al vivir en paz unos con otros a partir de ahora.

—Dicho esto, me gustaría introducir nuevos y antiguos miembros del personal. Por favor, den la bienvenida de nuevo al profesor Remus Lupin, quien se hará cargo de su antiguo puesto como el Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, — dijo la bruja y Remus se encontró con un aplauso que resonó en la sala con un volumen ensordecedor, —y el profesor Severus Snape, que reanudará su posición como profesor de Pociones. — Hubo mucho menos aplausos, pero Hermione sonrió y aplaudió por su padrino, algo que a él pareció molestarle mucho.

—Después de un año lejos,— McGonagall continuó, —también nos gustaría dar la bienvenida al profesor Rubeus Hagrid, que volverá a enseñar Cuidado de Criaturas Mágicas.— Harry y Ron aplaudieron aun más fuerte este anuncio, y Hagrid se sonrojó detrás de su gran barba.

—También me gustaría dar la bienvenida a tres individuos que, obviamente, no necesitan presentación, —dijo McGonagall y Hermione se volvió, empujando a Harry y Ron. —Ronald Weasley, Hermione Granger y Harry Potter estarán asistiéndome en la implementación de cambios en Hogwarts. — Al decir sus nombres, cada uno se puso de pie. —Mientras que el Sombrero Seleccionador ha colocado a muchos de ustedes en sus nuevas casas, ya no se les limitará a permanecer allí. Las mesas aquí en el Gran Comedor ya no llevaran las banderas de su casa, — McGonagall declaró y luego agitó su varita. Las banderas rojas y doradas por encima de la mesa de Gryffindor cambiaron a la cresta genérica de Hogwarts, y las otras banderas de todo el Comedor siguieron su ejemplo. —Las salas comunes también se han abierto a todos los estudiantes con el fin de nutrir las amistades. Debo recordarles a todos que se trata de privilegios y luchar con otras Casas, especialmente dentro de sus propias habitaciones, será penado con el más estricto de los castigos. Ahora, por favor elijan una mesa y a comer.

Tal como estaba previsto, Harry, Ron, y Hermione dejaron la mesa de Gryffindor.

Harry se dirigió a la de Hufflepuff donde fue recibido rápidamente por los Premio Anual, con los que quería sentarse para discutir los planes para el proyecto de la unidad entre las Casas. Ron, el más incómodo sobre los nuevos cambios, se dirigió a Ravenclaw donde se sentó entre Luna y Terry Boot. Hermione irguió los hombros y se dirigió al otro extremo del Gran Comedor, encontrándose a sí misma de pie al final de la mesa de Slytherin mirando a Draco Malfoy que estaba mirando hacia ella, con una ceja levantada.

— ¿Puedo sentarme?— pregunto.

Antes de que Draco tuviera la oportunidad de responder, el otro lado de la mesa se ajustó para hacer espacio para ella y Hermione sonrió cortésmente hacia Theodore Nott y Daphne Greengrass antes de tomar asiento junto a la bruja. —Gracias—, dijo.

—Granger—, dijo Theo en señal de saludo, —Bienvenida a Slytherin.

—Ya no es la mesa de Slytherin, — Hermione corrigió educadamente. —Técnicamente.

—Debería serlo—, dijo Pansy Parkinson amargamente desde unos pocos asientos mas allá.

—Cállate, Pans, — dijo Blaise Zabini, poniendo los ojos en blanco.

—Yo…— Hermione comenzó, sintiéndose incómoda ante la atención que recibió cuando comenzó a hablar. —Me gustaría decir...Estoy muy contenta de que todos ustedes...sobrevivieran.

Algunos de los Slytherin resoplaron ante su evidente incomodidad, pero Theo les calló rápidamente con una mirada antes de volver su atención de nuevo a la bruja. —El sentimiento es mutuo—, dijo con una sonrisa. — ¿Vas a estar con nosotros cada comida? Sería bueno hablar de otras cosas aparte del Quidditch; el resto de estos idiotas no puede seguirme el ritmo—, dijo, señalando a sus compañeros de casa.

Draco se burló de su amigo. — ¿Disculpa? Yo puedo seguir el ritmo de tus conversaciones muy bien, Theo.

—Y a algunos de nosotros nos gusta hablar de Quidditch, — Daphne argumentó.

Theo la miró fijamente. —Ni siquiera juegas.

—No—, dijo Daphne y luego sonrió, —pero me gusta ver. — Ella le guiñó un ojo y se volvió para sonreír a Hermione que no podía dejar de reír con la chica.

Theo puso los ojos y sacudió la cabeza. —No me vas a provocar, Daphne. Mira todo lo que quieras—, dijo y movió la mano como si le concediera a Daphne una dispensa real para comerse con los ojos a los jugadores de Quidditch.

Daphne se rió e inclinó la cabeza a Theo. —Que amable de su parte—, dijo con una voz dulce y en tono de burla.

Hermione sonrió y luego se aclaró la garganta ante la interacción. —Me siento como si estuviese perdiéndome algo importante—, dijo pensativa. En respuesta, Daphne se volvió y le tendió la muñeca en la que llevaba un encantador brazalete de diamantes. — ¡Oh, qué bonito!—, dijo Hermione y sonrió.

Draco rodó los ojos. —Ella no sabe lo que significa, Daph.

—Oh, —Daphne frunció el ceño, —Me olvidé de que eres nacida de muggles.

Varias personas se echaron a reír y Blaise se inclinó sobre la mesa para la molestia de Pansy, ya que no le permitía ver. — ¿Se te olvidó que la más famosa nacida de muggles es una nacida de muggles?— le preguntó a su compañera de casa.

Daphne lo miró. —Cállate, Blaise. Quise decir que me olvidé de que ella no sabría lo que significa—, insistió, dándole la espalda al chico y mirando a Hermione. —Theo me dio esto—, explicó.

Hermione sonrió con leve comprensión. —Oh, ¿por lo que están saliendo?

Draco resopló y Daphne lo fulminó con la mirada antes de volverse hacia la otra bruja. —Estamos comprometidos.

— ¡Oh!— Hermione dijo en voz alta. —Debería haber sabido. De hecho, hace poco leí acerca de los regalos que se intercambian entre una bruja y un mago para significar un entendimiento—, dijo al recordar el diario de su padre donde había escrito sobre la costumbre.

—No me di cuenta de que existían libros sobre la cultura sangre pura—, dijo Theo pensativo.

Los ojos de Draco se estrecharon con curiosidad a Hermione. —No existen.

—Lo leí en un viejo diario, — dijo Hermione a la defensiva.

— ¿El diario de quién?— el rubio cuestionó.

Podía sentir la rabia formarse dentro de ella. Dioses, apenas podía mirarlo —No es asunto tuyo, Malfoy.

Theo levanto una mano a su amigo. —Relájate, Draco. Hemos terminado con la mierda de los prejuicios, ¿recuerdas?

Draco se volvió y miró a Theo. — ¡No estoy siendo pre juicioso!— dijo, claramente ofendido.

—Bien, — Daphne dijo mientras llevaba un vaso de jugo de calabaza a sus labios y bebía un sorbo. —Hemos terminado con la mierda de idioteces

— ¿Snape estaba diciendo la verdad?— Draco susurró, haciendo caso omiso de sus amigos mientras se inclinaba hacia adelante, mirando fijamente a los ojos grises de Hermione.

Theo estaba intrigado. — ¿Qué dijo Snape?— preguntó.

—Él es su padrino, — Draco soltó.

Los ojos de Hermione se abrieron y ella miró al niño con total desprecio, obligándose a no llorar por la forma en que la miraba, y el hecho de que acababa de contar un secreto que había sido suyo para contar.

— ¡¿Qué?!— Daphne se volvió hacia Hermione. — ¿Snape tu padrino? ¿Cómo sucedió eso?

Hermione apenas le prestó atención a la otra chica. —Eres un gilipollas y te odio—, dijo a Draco y se puso de pie, agarrando sus cosas y haciendo su camino rápidamente al otro lado del Gran Comedor para sentarse con Neville y Ginny. Harry y Ron se fijaron en cada movimiento y se volvieron, centrándose en Malfoy y dándole al niño una mirada audaz. Draco vio al dúo y lanzo un gesto grosero con la mano en respuesta.

Theo golpeó su mano y le llamó la atención. — ¿Qué fue eso?— demandó.

Draco frunció el ceño hacia su plato de comida, de repente no muy hambriento. —Granger no es una nacida de muggles—, confesó. —No sé cómo ni qué pasó exactamente, pero algo que...Que le pasó en la guerra...— se detuvo, su expresión enojada desvaneciéndose a una de náuseas al recordar el sonido de sus gritos en el piso de su sala de dibujo mientras su tía la torturaba, cortaba, y se abría paso a través de sus encantos, revelando el pelo negro y ojos grises que ahora conformaban su apariencia. Por supuesto, ahora su aspecto tenía sentido. —Ella es la hija de Regulus Black.

Los cubiertos de plata golpearon los platos ruidosamente y las conversaciones que rondaban por la mesa de Slytherin se estancaron ya que todos los ojos se volvieron hacia Draco. Blaise maldijo rápidamente y fulminó con la mirada al resto hasta que los estudiantes más jóvenes tomaron la indirecta y reanudaron sus actividades. — ¿Black? ¿Black como la familia Black?— dijo entre dientes. —Mierda. — Se quedó boquiabierto. —Eso es...Ellos son la realeza Mágica.

Draco se burló. — ¿No es una linda princesita?—, dijo con amargura.

—Draco, — Theo advirtió a su amigo. —Hemos hablado de esto antes. Déjala en paz.

El rubio levantó la vista y miró. — ¿Por qué todos piensan que voy a hacerle daño?

— ¿Porque lo hiciste antes?— Theo ofreció.

Daphne estaba frunciendo el ceño mientras observaba el intercambio entre los dos chicos, viendo la forma silenciosa en que se comunicaban con palabras sutiles que claramente tenían doble sentido. — ¿De qué estás hablando?

—Nada—, Theo y Draco respondieron al unísono y sin mirarla.

Daphne se burló. —Bien, — dijo, claramente irritada. —Para que lo sepas, cuando estemos casados, esta mierda del secretismo no te va a funcionar.

~•~

Esa noche, después de que todos se habían instalado de nuevo en la torre de Gryffindor, Hermione, Ginny y Luna permanecieron en la sala común ahora que los estudiantes podían moverse con facilidad entre las casas siempre y cuando respetaran el toque de queda. Ron, Harry y Neville estaban jugando Snap explosivo con Terry Boot y Justin Finch-Fletchley que habían ido desde Ravenclaw y Hufflepuff. Una lechuza pequeña se asomó por la ventana, voló y aterrizó delante de Hermione donde dejó caer una pequeña nota.

—Ese es uno de las lechuzas de la escuela, — Luna comentó pensativo. —Vi a los Premio Anual en la lechucería temprano esta noche enviando mensajes a los Prefectos. Al parecer, es mucho más fácil utilizar las pequeños lechuzas que realizar un seguimiento de todo el mundo en el castillo. Sobre todo ahora que se nos permite estar dentro de la otras salas comunes.

Hermione abrió el sobre pequeño, acariciando al pequeño búho en la cabeza, que le acarició la mano antes de alzar el vuelo de nuevo. —Es de la directora. Me tengo que ir.

— ¿Está todo bien?— preguntó Harry, mirando hacia arriba.

—Estoy segura de que está bien. — Hermione sonrió. —Probablemente vio mi salida dramática de la mesa de Slytherin y quiere hablar conmigo de ideas sobre cómo integrarlos al proyecto de unidad de las Casas.

Cuando llegó a la gárgola de piedra fuera de la oficina de la directora, Hermione frunció el ceño al ver una cabeza familiar de pelo rubio blanquecino. — ¿Qué estás haciendo aquí, Malfoy?— preguntó con un tono amargo, todavía molesta que de que él arrojase sus asuntos personales a sus compañeros de casa en la cena.

Draco se volvió, con las manos en los bolsillos de sus pantalones viéndose demasiado casual. —Oh, ¿soy Malfoy otra vez?— le preguntó, —divertido, creo recordar que me llamaste Draco cuando recibí la maldición por ti.

Ella frunció el ceño, indecisa entre sentirse enojada por escupirle algo así en su cara, y culpable de no sentirse agradecida por sus acciones en la batalla. — ¿Qué quieres? ¿Un gran gesto de mi gratitud? Te salvé la vida en la Sala de los Menesteres. Estamos a mano. En realidad, no—, se corrigió. —No estamos a mano. Fuiste una pesadilla durante años y luego viniste y...— Su voz se atascó en su garganta y apretó los dientes con fuerza mientras trataba de mantener sus emociones bajo control. —No puedes simplemente...Solo...

— ¿Qué estás haciendo aquí, Granger?

Sacó el pequeño sobre de su túnica. —Fui convocada.

—Igual yo—, dijo, blandiendo una nota similar.

Ella frunció el ceño. —Eso no me preocupa en absoluto—, dijo nerviosamente, susurró —Coraje—, a la gárgola y ascendió la escalera delante de él, haciéndose camino a la oficina donde su mirada se posó en la directora detrás del gran escritorio, el profesor Snape de pie junto a ella, así como otros tres sorprendentes invitados.

McGonagall se levantó y sonrió con fuerza a la pareja. —Bienvenido, señor Malfoy, señorita Granger, — dijo y luego comenzó. — ¿Sigues queriendo ser referida como señorita Granger?

Hermione asintió con la cabeza. —Por el momento. Al menos hasta que lo discuta con mi familia—, dijo, haciendo todo lo posible para referirse a Sirius como tal; la hacía sentirse menos sola. Ante sus palabras, notó, que el Profesor Snape puso los ojos en blanco.

La profesora McGonagall asintió cortésmente. —Por favor, tomen asiento, — dijo e hizo un gesto a las dos sillas directamente en frente de ella.

Draco se volvió y se quedó boquiabierto al ver a sus padres que se sentaban cerca de la chimenea. — ¿Padre, Madre? ¿Cómo es que están aquí?— preguntó, temiendo que algo malo hubiese sucedido. ¿Mortífagos fugados habían regresado a la mansión en busca de venganza? ¿Había muerto alguien más? ¿Por qué estaban en Hogwarts?

—Se les dio permiso para reunirse aquí—, dijo una voz desde el otro lado de la habitación. Draco se volvió para ver a Sirius Black recostado en una silla grande, botas de dragón reposando en el borde del escritorio de McGonagall. —Circunstancias especiales.

— ¿Sirius?— Hermione dijo en un tono preocupado.

Él sonrió a la bruja a pesar de que la alegría no llegó a sus ojos. —Hola corazón.

— ¿Que está pasando?

—No sé toda la historia—, dijo y trató de no sonreír cuando McGonagall se inclinó hacia delante y empujó las botas de su escritorio —, pero te prometo que voy a arreglar esto. — Sirius se adelantó y tomó las manos de Hermione en la suya, viéndose como si estuviera a punto de dar malas noticias, como si estuviera programado para una ejecución.

Draco frunció el ceño y miró de nuevo a sus padres. — ¿Que está mal?— preguntó, notando que su madre parecía demasiado emocional y su padre tenía cara de ofendido.

—Bueno, no es ningún secreto ahora que Snape decidió dejar escapar la verdad en medio de la batalla, —dijo Sirius, mirando hacia el maestro de pociones quien no reaccionó en absoluto —pero Hermione es mi sobrina. Hija de mi hermano, Regulus.

—Y mi ahijada, — añadió Snape.

Sirius puso los ojos. —Sí, y eso. De todos modos, cuando estaba revisando los papeles de la herencia Black—, dijo, dirigiéndose a hablar con Hermione, —Uno de mis trabajos como tu Paterfamilias es asegurar tu dote (1) si alguna vez decides casarte.

Hermione se molestó con las palabras y Sirius se rió suavemente, removiendo lentamente su mano del increíble apretón de la bruja. —No me mires así, sabes que odio esta mierda de sangre puras más que nadie. Pero, si alguna vez realmente quisieras, quería asegurarme de que estuviese fácilmente disponible para ti. Tu elección. Cuando fui a ver a nuestro gerente de cuenta para arreglar todo, me enteré de que no se me permitía establecer una dote.

Hermione frunció el ceño, repentinamente ofendida. — ¿Es porque fui criada por—

—Es porque tu dote ya había sido arreglada de forma automática, — Narcissa interrumpió.

Hermione se volvió y miró con los ojos abiertos a la bruja — ¿Perdón? ¿Qué significa eso?

Narcissa miró con tristeza. —Cuando era joven, estuve comprometida con tu padre. Él era...un niño adorable. Lo quería mucho, — ella dijo como si estuviera ofreciendo condolencias a Hermione por su pérdida.

La bruja más joven observo la mirada de sinceridad en el rostro de la rubia y se volvió hacia su tío, viendo que se encontraba igual de emocionalmente impactado. Parecía que, Mortífago o no, Regulus Black había tenido la habilidad de dejar una impresión. Mortífago o no, su familia, estas personas, todavía lo lloraban mucho. —Se del compromiso, — dijo ella, volviendo su atención a Narcissa. —He leído sus diarios, er... Bueno, la mayoría de ellos—, admitió. —Él escribió que había realizado un hechizo para romper el compromiso para que usted pudiera casarse con el señor Malfoy.

Narcissa asintió. —Sí. El contrato de matrimonio al que estábamos obligados era vieja magia de sangre. Como sin duda has aprendido, nuestra familia estaba muy, muy involucrada en este tipo de cosas. Romper el contrato involucraba un ritual en que ambas partes tenían que estar de acuerdo, otro pretendiente necesitaba estar disponible, y era necesaria una promesa para hacerlo.

Draco podía ver hacia dónde iba y sintió que su visión se tornaba borrosa y con el corazón acelerado. Rozó suavemente sus dedos contra la varita en el bolsillo, preguntándose si sería lo suficientemente rápido como para desviar un maleficio de Granger y, de ser así, el Wizengamot lo juzgaría como autodefensa, especialmente con tantos testigos en la sala. — ¿Qué promesa?— preguntó a sus padres.

Lucius frunció el ceño. —El contrato no desaparece. La magia de sangre no funciona de esa manera.

La boca de Hermione se abrió. — ¡Oh, dioses!

Sirius se levantó y puso una mano consoladora en su hombro. —Hermione, el compromiso es una promesa entre las familias. Entre dos partidos y cuando se rompen, entonces se transmite de una generación a la siguiente, la promesa sigue intacta.

Narcissa dio un paso adelante, agarrando las manos de su hijo suavemente dentro de las suyas, se mantuvo de pie y se dirigió a él formalmente. —Draco, — dijo en voz baja, —estas y has estado desde tu nacimiento, comprometido con Hermione Astra Black.

~Ω~


(1) Dote: La dote es el patrimonio que la futura esposa o su familia entregan al novio, siendo en muchos casos proporcional al estatus social del futuro esposo. Su significado, según diferentes culturas, bien sería el de contribuir a la manutención de la propia novia o contribuir a las cargas matrimoniales. En todo caso, la dote se otorga al hombre quien la administra durante la duración del matrimonio y de producirse el repudio, la separación o el divorcio tendría que devolverla.

Translator's Note: ¡Felicitaciones a aquellos que adivinaron desde mucho antes, que Draco y Hermione terminarían comprometidos! Espero que les haya gustado el capítulo tanto como a mí. El próximo, es un capítulo de Regulus bastante interesante. Nos leemos (: Besos y abrazos de menta.

Actualización: El próximo capítulo de esta historia será publicado el miércoles 07/10. El séptimo capítulo de mi otra traducción Tying The Nott de ShayaLonnie será publicado el jueves 08/10.

Los quiero,

Lyanna Malfoy

Notre sang teint les bannières de France