Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCIÓN AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.
Presque Toujours Pur
Casi siempre puros
• Capítulo XI•
Gravidas
1978
Su séptimo año de Hogwarts había sido todo lo que los años anteriores no habían sido. En lugar de preocuparse o luchar con Sirius, Regulus pasaba tiempo con sus amigos. Severus se había graduado y estaba estudiando una Maestría en Pociones, patrocinada por el Señor Tenebroso. Sin su mejor amigo allí, Regulus se vio obligado a interactuar con otros miembros de su casa. Afortunadamente, era el único mortífago y, a pesar de haber constantes reportes de asaltos, asesinatos y otros ataques en toda la Gran Bretaña Mágica, fue capaz de poner la guerra a un lado –por el momento – y hablar de cosas normales como el Quidditch.
Quidditch. Dioses, era un sueño. Había entrado en el equipo el año anterior como Buscador, lo que debería haber sido un momento de felicidad, pero con todo por lo que estaba pasando, Regulus había jugado terrible durante cada partido. No habían ganado ni una sola vez durante todo el año. Había estado increíblemente sorprendido al descubrir que se le permitía hacer las pruebas por el mismo puesto en septiembre y, a pesar de hubieron dos quintos años participando en busca de la misma posición, Regulus fue el mejor y logro entrar al equipo.
—Solo no la cagues de nuevo, Black —dijo su capitán.
Cuando jugaron contra Gryffindor en noviembre, Regulus pasó la mayor parte del juego desviando la atención del otro Buscador, constantemente haciendo falsas jugadas, volando en picada y una vez incluso voló hasta las gradas de Gryffindor para burlarse de sus rivales. Marlene estaba vestida en rojo y dorado, ondeando una bandera grande de Gryffindor y gritando, — ¡El buscador de Slytherin es una mierda!— a todo pulmón.
Regulus respondió sonriendo y lanzando un gesto grosero con la mano. McGonagall gritó sobre su comportamiento deplorable y, cuando nadie estaba mirando, Marlene le guiñó un ojo.
Volar era la sensación más maravillosa en el mundo; Regulus sonreía al sentir el viento contra su piel mientras cerraba los ojos. Se sentía libre.
Sin Sirius allí como Bateador del equipo de Gryffindor y sin Potter como capitán, Slytherin dominó a Gryffindor en su primer partido. Regulus atrapó la snitch en un abrir y cerrar de ojos.
Su equipo aplaudió, lo llevaron sobre sus hombros, y hubo una fiesta en la sala común donde fue etiquetado como un héroe. Unhéroe, Regulus pensó para sí mismo, le gustaba como se escuchaba eso mientras tiraba de la manga de su camisa, asegurándose de que su Marca Tenebrosa no estuviese a la vista de todos, incluido él mismo.
Cuando fue a la cama esa noche –borracho por el whisky de fuego que habían contrabandeado algunos séptimos años – encontró a su bruja en su cama, esperando por él. Cómo es que la chica era capaz de verse sumisa y presumida al mismo tiempo, él nunca lo sabría, pero estaba allí, vestida con nada más que ropa interior de color rojo y una bufanda de Gryffindor, viéndose como un kneazle atrapando a un snidget (1)
—Irrumpí en la oficina de Filch —dijo con una pequeña sonrisa taimada que le dio ganas de besarla inmediatamente. Sin embargo dudó en hacerlo, ¿Cómo es que había llegado a la sala común? ¿Cómo había logrado esquivar a los prefectos y profesores? Sin embargo, antes de que pudiera preguntarle, ella levantó un familiar pedazo de pergamino. —Mira lo que tu hermano aparentemente dejó cuando se graduó.
—Eres una pequeña ladrona—, dijo Regulus y se echó a reír, saltando sobre la cama y encantando las cortinas para que se mantuviesen cerradas. — ¿Vas a quedártelo?
Marlene negó con la cabeza. —Nos graduamos este año, no lo necesitaremos más, ¿no?
No. No, no lo necesitarían. Porque si de Regulus dependiese, dejarían Hogwarts, huirían y se casarían y nunca mirarían atrás. Dejaría el continente y buscaría la manera de mágicamente desconectar la marca del Señor Tenebroso. Se había preguntado recientemente si la Marca Tenebrosa se podría utilizar para localizarlo en caso de que realmente lograse escapar, pero en una reunión durante el verano, el Señor Tenebroso había explotado en una rabieta, gritando sobre porque Abraxas Malfoy no respondía a sus citaciones. No había tenido ni idea de donde estaba el hombre y pasaron días antes de que Malfoy fuese encontrado muerto en algún lugar a las fueras de Francia donde había estado en un viaje de negocios. Viruela de Dragón. Al menos eso es lo que decía el informe oficial; lo que decía Lucius. Regulus no había prestado mucha atención al asunto, aunque si había anotado que debía tener en cuenta que el Señor Tenebroso no pudo utilizar la marca para localizar a su Mortífago faltante y ni siquiera se había dado cuenta cuando este había muerto. La Marca Tenebrosa convocaba a los mortífagos ante su presencia; pero la comunicación iba en un solo sentido.
— ¿A dónde fuiste?— La voz de Marlene lo llamó de nuevo a la habitación, al presente, y al flexible cuerpo debajo de él. —Quédate aquí conmigo.
—Siempre estoy contigo —susurró y besó su cuello mientras simultáneamente tiraba y tiraba de su ropa, usando la estúpida bufanda de Gryffindor que había llevado a su cama para atarle las manos por encima de su cabeza, gruñendo cuando ella se rió en su intento de acto de dominación; como si una leona pudiese ser domada en lo más mínimo.
La bruja era pura magia. Como un sacrificio voluntario en el altar que era su cama, sonriéndole como si él fuese alguien digno por el que valía la pena sacrificarse. La vista fue placentera al principio pero luego se torno casi inquietante y se inclinó hacia adelante, besándola profunda y fuertemente, buscando que ella pelease en respuesta. Cuando ella gruñó un poco y mordisqueó su labio, él soltó la bocanada de aire que había estado conteniendo ansiosamente y luego tiró de la bufanda, liberándola.
Marlene frunció el ceño y lo miro con curiosidad — ¿Reggie?
—Yo...Deberías ser capaz de escapar si quieres—, dijo.
Se mordió el labio inferior y suspiró. —No te vayas a ese lugar—, susurró. —Sólo somos nosotros, siempre nosotros dos.
~•~
Con Severus fuera estudiando para convertirse en un Maestro en Pociones, Regulus se vio obligado a hacer frente a su familia durante las vacaciones de Navidad. Estaba desesperado por escaparse para estar con Marlene, pero ya estaban arriesgándose lo suficiente simplemente con el estar juntos en Hogwarts. Aparecerse en su puerta durante las vacaciones iba a llamar la atención, y teniendo en cuenta que ya no tenía amigos cercanos, que no fueses otros mortífagos, con quienes pasar tiempo, no había excusas para alejarse de Grimmauld Place.
O de la horrible fiesta de Navidad de su madre.
—Regulus, cariño—, dijo Walburga, pasando su brazo a través del de su hijo y fingiendo que él la estaba escoltando alrededor de la habitación cuando, en realidad, ella prácticamente lo arrastrando. —Ven a conocer a algunos amigos de tu padre, — dijo y lo acercó a una familia de cuatro. El padre, un hombre alto, de cabello oscuro parecía increíblemente imponente, pero después de estar en la presencia del Señor Tenebroso, Regulus encontró que temer a hombres normales era bastante inútil. El hombre se puso de pie al lado de una hermosa pero aparentemente enojada esposa, y dos chicas jóvenes que parecían tener la edad de Regulus. Una parecía muy familiar.
—Antonin —Walburga sonrió y permitió que el mago besase sus nudillos en señal de saludo, —María —le dijo a la bruja mayor y los dos besaron las mejillas de la otra. —Este es mi hijo, Regulus. Cariño, estos son Antonin y María Dolohov— dijo ella, presentando a la pareja.
Regulus asintió con la cabeza educadamente y sacudió la mano que Antonin le tendía. —Es un placer conocerlo, señor—, le dijo al mago y luego se inclinó a besar los nudillos de la bruja, —Mi señora.
Antonin asintió en señal de aprobación por las costumbres del chico y luego hizo un gesto a las chicas a su lado. —Estas son nuestras hijas, Isabella,— dijo, señalando a una chica de no más de catorce años que tenía el pelo castaño oscuro, casi negro en color, excepto cuando la luz se reflejaba sobre él, levantado en un moño suelto con rizos suaves descansando contra sus pómulos afilados. Antonin luego se volvió a la mayor, una amargada niña que estrechó sus ojos a Regulus. —Y...— Antonin vaciló mientras presentaba a la primeriza de sus hijas —Arielle.
La sonrisa que la bruja más joven le estaba dando, además de la mueca que le había dirigido la mayor hizo que Regulus pusiera formalmente sus manos en la espalda y asintió con la cabeza en su dirección, una forma educada de evitar besar sus manos. Isabella parecía el tipo de persona que tomaría un simple gesto como algo demasiado íntimo, y Arielle parecía dispuesta a lanzarse un maleficio por mero placer de hacerlo. —Damas—, dijo con una voz amable.
—Niñas—, Antonin se dirigió a sus hijas, — ¿Por qué no van a buscar algo de beber para ustedes?— Arielle agarró a su hermana de la mano y la arrastró lejos de la pequeña multitud, dejando atrás a sus padres quienes se veían realmente mortificados. —Mis disculpas, Walburga—, dijo Antonin con un tono irritable, —pretendíamos abandonar a la...Otra en casa, pero simplemente no podemos confiarnos. Ya sabes cómo es. Confío en que no guardes rencor hacia nosotros.
Regulus volvió su mirada brevemente tras de las chicas que se demoraban cerca de una fuente que había sido encantada para verter burbujeante champán que nunca perdía su efervescencia. Isabella miraba ceñuda a su hermana mayor que estaba explorando la habitación, pareciéndose a una presa de animal desesperada por escapar.
—Antonin—, dijo Walburga, estirando y descansando una mano en el brazo del hombre, —lo que he aprendido al criar a un niño terrible es que todas tus esperanzas y sueños por el susodicho solamente son amplificadas por él buen hijo.
Regulus volvió su atención a su madre y le ofreció una sonrisa de agradecimiento. —Me halagas, Madre —dijo mientras mentalmente contaba los días hasta que pudiese regresar a Hogwarts. Se preguntó si sería capaz de lanzar un encantamiento desilusionador sobre sí mismo para que pudiera deslizarse en el compartimiento de Marlene en el Expreso de Hogwarts y arrastrarla a buscar un rincón oscuro donde pudieran intercambiar regalos tardíos de Navidad ya que no había ninguna posibilidad de que fuera capaz de enviarle algo por lechuza.
—La pequeña Arielle...— Walburga explicaba a Regulus a pesar de no haber solicitado más información sobre las Dolohov, —debido a causas ajenas a sus devotos padres, fue incorrectamente seleccionada como ese miserable de tu hermano.
Regulus, a través de años de práctica, escondió la punzada de dolor en el pecho ante la mención de Sirius con una bien colocada sonrisa burlona. — ¿Hermano?— preguntó —No sabía que tenía tal cosa. ¿No soy hijo único, madre? Me atrevo a decir, que siempre he anhelado un hermano.
María Dolohov rió. —Es un encanto.
—Un chico muy guapo, también—, dijo Walburga, estirando y enhebrando sus dedos por el cabello de Regulus. La acción fue desconcertante ya que sólo había empezado a hacerlo en los últimos años. Sirius siempre había sido el hijo que recibiese el afecto, claro, hasta que se convirtió en la decepción de la familia. Y entonces todas las formas de atención física habían sido brutales y violentas. A veces Regulus se preguntaba cuándo, exactamente, su madre se volvería en su contra también. — ¿Te imaginas?— le preguntó a María con un brillo en los ojos.
María asintió. —Tendrá hijos tan atractivos.
Levantó una curiosa ceja. — ¿Son todas las brujas tan vagas en su hablar?— le preguntó en broma. — ¿Sienten que pueden engañarnos, a los hombres, con su belleza y sus palabras? No me parece justo de su parte.
Antonin rió y ambas, Walburga y María, sonrieron amablemente. —Cariño—, dijo su madre, agarrando su brazo y volviéndolo hacia la fuente donde tanto Arielle e Isabella seguían en pie, probablemente esperando a que uno de sus padres les dirigiese a alguna parte. — ¿Qué opinas de Isabella?
Regulus tragó. —Es una chica encantadora—, dijo rápidamente. —Sin embargo, no la reconozco.
—Cuando Arielle fue... seleccionada incorrectamente—, dijo Antonin, —no queríamos correr el riesgo de otro problema, así que, en lugar de Hogwarts, enviamos a Isabella a Durmstrang.
—Inteligente decisión, — dijo Regulus con un tono de aprobación en su voz. — ¿Supongo que tienes un punto, madre?
Walburga le sonrió. —Estábamos pensando en un acuerdo entre tú y la joven Isabella.
Su mente gritó una lista de obscenidades que estaba seguro de que nunca antes habían pasado por sus labios, tres de las cuales estaba absolutamente seguro de que Sirius había inventado el mismo. — ¿Un acuerdo? ¿Matrimonio?— preguntó con la imagen de Marlene con un collar de perlas alrededor de su cuello en su mente. La empujó hacia atrás, escondiéndola como un tesoro detrás de sus escudos de Oclumancia. —Con todo respeto señor y señora Dolohov, su hija es mucho más merecedora de un marido que tenga tiempo para ella. Mi madre debe ser consciente de que mi tiempo está muy ocupado—, dijo y, con la mano derecha, estiro su brazo sobre el pecho y ligeramente rasco su antebrazo izquierdo, asegurándose de que su madre se diese cuenta del movimiento.
Walburga sacudió las excusas. —Esa es la belleza de este acuerdo, — dijo alegremente. —Antonin ha estado fuera del país durante varios años, por lo que todavía no ha ido a visitar y conocer a sus compañeros.
Regulus alzó la vista para hacer contacto visual con el hombre quien le sonrió y repitió el gesto de Regulus de rascarse en el antebrazo izquierdo. Joder, Regulus pensó y fortaleció sus escudos de Oclumancia.
—He escuchado muchas cosas buenas sobre ti, Regulus, — dijo el hombre.
El mortífago más joven sonrió cortésmente e inclinó la cabeza en un gesto de respeto antes de hablar con sobriedad: —Me siento honrado de saber que nuestro Señor habla bien de mi persona— Hizo una pausa para mirar a las chicas Dolohov, pareciendo como si estuviera observando a Isabella con interés cuando en realidad mentalmente se preguntaba cómo podía salirse de esta situación. —Y... ¿él aprueba esto?— preguntó. —Nunca me tomaría el atrevimiento de tomar cualquier decisión con respecto a mi vida sin Su decisión.
Walburga sonrió y Dolohov parecía aprobar la obvia lealtad inquebrantable de Regulus. —El tema se planteara antes de que te gradúes de Hogwarts, — el hombre le aseguró.
Regulus asintió con la cabeza y forzó una sonrisa de agradecimiento en los labios. —Bueno, entonces, esperare con interés por su correspondencia.
~•~
1979
Sus planes para seducir a su novia en el Expreso de Hogwarts se quedaron sin cumplirse. La mañana que iba a volver a Hogwarts, sus ojos se abrieron de golpe en la oscuridad que todavía rodeaba su dormitorio ya que su antebrazo quemaba como hierro caliente. Regulus siseó de dolor y saltó de la cama, gritando por las escaleras a su madre para que inventase una coartada para su tardío regreso a Hogwarts.
Regresó del asalto a las afueras de Surrey en algún momento después del mediodía sólo para engullirse la cena de la noche anterior mientras los recuerdos de gritos atormentaban sus pensamientos. Una familia de cuatro había sido torturada y asesinada. El padre, un trabajador del Ministerio con una inclinación a meter la nariz donde no debía, había tropezado con una información que el Señor Tenebroso quería desesperadamente. Regulus nunca preguntó qué era. No era su deber hacer ese tipo de cosas. Su deber era seguir las órdenes, y sus órdenes había sido hacer daño a la esposa y los hijos delante del hombre hasta que entregase la información.
No había tomado más que una amenaza para conseguir que el mago dijese todos los detalles de todos los papeles que había visto en el Ministerio; cada palabra de los chismes que había oído en los ascensores y por los largos tramos de corredores. Avery había estado a cargo de los interrogatorios, dejando la tortura de la familia a Lucius, Regulus y Macnair. Cuando hubo recogido la información, Avery mató al mago y les dijo a los demás que hicieran lo que quisiesen con el resto, siempre y cuando los matasen al final, antes de aparecerse lejos de allí.
Macnair agarró a la mujer por el pelo y la arrastró por el pasillo, gritando. Regulus se volvió con los ojos abiertos para ver a Lucius en guerra consigo mismo mientras los niños lloraban y gritaban tan fuerte que con el tiempo el rubio tuvo que poner un hechizo silenciador sobre ellos con el fin de enfocarse.
—Lucius...— Regulus susurró.
—Hazlo tú, — el hombre ordenó. —Yo...tengo cosas que hacer y a asesinar a niños está por debajo de mí—, insistió, a penas ocultando su propio miedo mientras dejaba el trabajo sobre los hombros de Regulus.
El mortífago más joven sintió que empezaba a entrar en pánico. — ¡Malfoy!
Lucius se volvió y miró al joven mago. —Hazlo antes de que Macnair termine con la esposa—, instruyó. —No es uno de los que se sacia con facilidad, y...— le echó un vistazo a los niños —, las líneas que muchos de nosotros se niegan a cruzar, él las cruza con mucho gusto.
Lucius se desapareció dejando que Regulus limpiase el desorden. Podía oír a la bruja gritando por el pasillo y una parte de él se preguntaba si era posible matar a Macnair y de alguna manera salirse con la suya. Mientras luchaba por encontrar una manera de salir de la situación, los gritos se detuvieron, lo que significaba que sus decisiones ya no importaban. Había perdido su oportunidad de hacer lo correcto.
— ¿Queda alguien más con quien jugar?— La voz de Macnair llamó desde el pasillo.
Presa del pánico, Regulus se giró y envió dos rápidos e indoloros Avada Kedavra a los niños y observó como caían al suelo con golpes repugnantes.
—Mi pobre hijo se enfermó y lo he llevado a San Mungo, — Walburga escribió una rápida carta y la envió vía lechuza a Hogwarts. —Su padre lo va aparecer a Hogsmeade cuando este bien de nuevo.
Sus palabras no habían sido mentira. Regulus casi les rogó que lo llevaran a San Mungo donde sabía que el Señor Tenebroso nunca pondría un pie dentro. Dejó que los sanadores le llenasen con Pociones para el dolor y pociones para dormir sin soñar. Se sentía enfermo cada vez que pensaba en los niños muertos y las risas a mandíbula batiente de Macnair en medio de los gritos y las arcadas le hicieron llorar. Cuando terminó de vomitar todo el contenido en su estómago, incluyendo todas las pociones que le habían dado, lloró porque lo necesitaba. Porque no podía parar.
Querido Severus,
La pócima para dormir sin soñar que Pomfrey mantiene es basura comparada con la tuya y no confío en preguntarle a Slughorn por los ingredientes de mierda que tiene a la mano aquí en la escuela. Estaría muy agradecido si podrías pensar de tu amigo que tiene E.X.T.A.S.I.S a los que prepararse y enconados sueños púberes, aunque fueron divertidos durante el sexto año, me distraen cuando tengo que enfocarme.
R.A.B
La carta estaba llena de mentiras y códigos secretos que cualquiera probablemente podría descifrar, pero tiempos desesperados…
Al menos tenía una luz en su mundo.
Sin embargo, esa dulce luz se había vuelto extrañamente en un bocado amargo de rabiosa oscuridad cada vez que Regulus miraba en su dirección. Estar en diferentes casas realmente tenía sus problemas. La comunicación con Marlene era condenadamente casi imposible a menos que ella fuese capaz de colarse en la sala común de Slytherin, lo que no había hecho desde que regresaron a la escuela.
Había tenido una pelea verbal con ella en el pasillo; la había llamado traidora a la sangre y una escoria, que bien podría haber sido traducido en palabras poéticas de amor y pasión. Era la forma en que trabajaban y en la que habían hablado entre sí los últimos tres años. Así que ¿por qué ahora ella lo ignoraba? —Ten cuidado el próximo fin de semana, McKinnon, — le dijo. —No querrás que lo que sea que habita la Casa de los Gritos venga y te secuestre—, amenazó frente a varios de sus compañeros de casa y algunos de los de ella.
Código: Nos vemos por la Casa de los Gritos el próximo fin de semana en Hogsmeade.
— ¡Oye!— gritó mientras intentaba alcanzarla en su camino de regreso al castillo desde Hogsmeade. Había estado esperando frente a la condenada Casa durante tres horas sin ver a su bruja. Cuando su enorme cabeza de rizos rubios apareció, dejó caer toda pretensión y la siguió como un cachorro perdido en busca de un trozo de comida. — ¿Por qué no me esperaste en nuestro lugar de encuentro? ¿Marly?— corrió tras ella, entrecerrando los ojos mientras ella se negaba a mirarlo — ¡Marlene!— dijo y extendió la mano para agarrar su brazo.
Ella se aparto de su agarre, con lágrimas en sus ojos mientras se volvía a mirarlo. — ¡Aléjate de mí!
No llevaba las perlas. Un dolor como ningún otro se filtró en su pecho y comenzó a envenenarlo desde sus adentro. — ¿Qué diablos hice?— preguntó con ojos suplicantes.
Ella gruñó, — ¡No actúes todo inocente!— y luego metió la mano en el bolsillo, sacando el collar de perlas y lanzándolo en su dirección. — ¡Y ten esto de vuelta!— gritó, su voz ahogada en un sollozo.
— ¡Marly!— gritó, atrapando las perlas y corriendo hasta agarrarla antes de que ella se fuese corriendo de nuevo. Ella luchó contra él, pero Regulus era mucho más fuerte y la mantuvo en su lugar, casi lanzándolos sobre el banco de nieve más cercano en el proceso mientras él hacia todo lo posible para asegurarse de que no alcanzase su varita. — ¡No vas a ir a ninguna parte hasta que no me des una maldita explicación!
— ¡Isabella Dolohov!— ella gritó en su cara.
Regulus la soltó e hizo una mueca. — ¿Qué?
Marly frunció el ceño y luego lo golpeó en el pecho. — ¡Su hermana Arielle es una Ravenclaw y una de mis amigas! ¡Y me dijo con gran detalle lo emocionada que está de que el miserable Regulus Black eligiese a su hermana en lugar de ella! ¡Te vas a casar!
¿De eso se trataba todo esto? Regulus pensó con incredulidad. — ¡Con la verga! (2) Mi madre intentó arreglar algo, y el padre de Isabella es otro mortífago, — trató de explicarle. —No podía decir: "Gracias señor, por ofrecerme la mano de su hija en matrimonio y, por cierto, en el raro caso de que no sea asesinado por el Señor Tenebroso por no seguir las órdenes y tener simpatías de traidor a la sangre, ¿cree usted que, por favor, podría seguir follando con mi novia de Gryffindor?"— Dijo con tono burlón.
Los dos se quedaron en silencio, respirando profundamente mientras él trataba de alejar su ira y culpa y ella trataba de hablar sin llorar. — ¿Qué vamos a hacer?— Marlene preguntó mientras lágrimas frescas se acumulaban en sus ojos azules, lo que los hacía ver como el cielo de primavera que se reflejaba sobre el agua del Lago Negro.
Regulus suspiró, contento de que ella se hubiese calmado lo suficiente como para utilizar los pronombres plurales. —Voy a convencer al Señor Tenebroso que no quiero una esposa y que cualquier interés romántico en este momento sería una distracción— le prometió. —Sólo tengo diecisiete años, así que es probable que me crea— dijo con una sonrisa y levantó la vista para ver a su tembloroso labio y las lágrimas derramándose sobre su rostro— ¿Por qué estás llorando, amor?— Alzó la mano y limpio las lágrimas de sus mejillas, haciendo caso omiso del frio en sus manos. Su piel estaba tan caliente como su temperamento había estado minutos antes, y ambos parecían disfrutar el cambio de temperatura que el otro proporcionaba.
—Sólo tenemos diecisiete años, — susurró Marlene. —Regulus, ¿qué vamos a hacer?
Él arqueó una ceja y la miró fijamente. —Te acabo de decir. Yo me encargo de los mortífagos y del Señor Tenebroso, y tu solo mantente a salvo y fuera de su radar. Cuando nos graduemos, vamos a encontrar la manera de simplemente huir hasta que termine la guerra.
Ella negó con la cabeza. —No puedo huir contigo.
Sus ojos grises se estrecharon y brillaron con ira. — ¿Qué quieres decir con que no puedes huir conmigo?— Exigió y luego, antes de que tuviera la oportunidad de hacer más daño por ser una absolutamente imprudente Gryffindor, coloco las perlas de vuelta alrededor de su garganta. —Y ponte tu maldito collar de nuevo. Espero nunca ver que te lo quitas de nuevo.
—Reggie...— susurró.
Regulus frunció el ceño. — ¿Qué demonios te pasa? Estás empezando a preocuparme.
Ella lo miró con devastación en su mirada. —Estoy embarazada.
~Ω~
(1)Snidget: El Snidget Dorado es un pájaro muy escaso y protegido. Con cuerpo redondo, plumas de color amarillo y ojos de color rubí. Antiguamente era usado en partidos de quidditch hasta que fue sustituido por la snitch dorada.
(2)¡Con la verga!: Se que la palabra "verga" tiene muchos significados distintos en el español. En mi país, la utilizamos casi para todo. Ejemplos: "Pásame esa verga" "Verga si eres bobo" "¡Vergacion! ¿Viste ese gol? Estuvo vergatario" Pero sé que es unos países puede ser una palabra muy ofensiva o el significado al que yo estoy utilizando en esta frase. La expresión original es "The hell I am" y lo que Regulus quiere decir es que no se va a casar, sobre su cadáver. En mi país, cuando no quieres hacer o no hiciste o no harás algo una expresión coloquial es "Con la verga" por ejemplo: "A: ¿Entraras a la atracción de la casa embrujada? B: Con la verga, nuuu esa verga me da mucho miedo. No no, con la verga entro." En fin, por eso utilicé esta expresión porque es la que conozco que representa tal sentimiento o situación.
Y disculpen las expresiones ofensivas, solo estoy intentando aclarar un punto.
Translator's Note: ¡Buenas! Primero que todo, quiero pedir disculpas por la tardanza en subir el capítulo. Tengo a mi mamá enferma desde el martes y bueno, cuando eres la mayor en la casa, te toca hacer de mamá y tomar las responsabilidades de la casa y bueno no tuve tiempo para terminar la traducción. Y segundo, veo que muchos quedaron sorprendidos con el capítulo pasado. Yo tuve la misma reacción que Uds. cuando leí por primera vez este fic. Si sospechaba que estarían comprometidos, pero igual fue una sorpresa cuando lo dijeron. ¡Los adoro, besos de menta! Y gracias, gracias por sus reviews. ¡Shaya está muy contenta de que les guste el fic!
Martina271299: ¡Hola! No me quede sin frases de ASoIaF es solo que, bueno, soy estudiante de lenguas modernas y soy así como una aficionada al francés y a la historia (aunque no es mi fuerte) y bueno, he estado leyendo lemas de familias por investigación personal y pues, encontré este último bastante interesante. El original es: Notre sang teint les bannières de France Su traducción es: "Nuestra sangre tiñe las banderas de Francia" ¡Pero me alegra saber que te has estado fijando en mis lemas! Y más aun me alegra ver que eres aficionada a GoT.
Actualización: El próximo capítulo de esta historia será publicado el miércoles 14/10. El octavo capítulo de mi otra traducción Tying The Nott de ShayaLonnie se supone que debía publicarlo hoy jueves 08/10 pero como dije, tengo a mi mamá enferma y pues, la familia viene primero. Así que por ahora pondré la misma fecha, el miércoles 14/10 aunque tal vez lo publique antes.
Anuncio: Un espacio de publicidad gratis solo por hoy jaja. Vengo a anunciar, que he subido mi perfil como Beta Reader para unirme a la comunidad de betas que ayudan a formar las increíbles historias que pueden encontrarse en FF, así que, si alguien desea o necesita un beta, estoy a la orden. ¡Estoy a un pm de distancia! ¡Besoos!
Los quiero,
Lyanna Malfoy
"Hear me roar!"
