Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCION AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.


Presque Toujours Pur

Casi siempre puros

Capítulo XIII

Ignosco

Septiembre de 1998

— ¡¿Prometidos?! (*) —La voz de Hermione se quebró mientras gritaba, su cuerpo tensándose mientras agarraba su varita instintivamente. Un año escondiéndose de mortífagos y carroñeros le había enseñado a agarrar su varita en cualquier momento que se disparase su adrenalina. Y se había disparado a nuevos niveles— ¡¿Qué quieres decir con prometidos?!

Draco, que parecía mucho menos conmocionado y enfurecido, le sonrió —Prometidos quiere decir destinados a casarse, Granger. Esponsales. Comprometidos.

Ella giró sobre sus talones y apuntó su varita hacia él— ¡Yo sé lo que significa, malvado hurón de mierda! —dijo entre dientes. Minerva se puso de pie y miró a Sirius como si él debiese ponerse de pie y contener a Hermione, pero el animago simplemente sonrió con orgullo por la ira de su sobrina, una parte de él probablemente esperando que ella hechizase al mago.

Draco alzó las manos en alto, mostrando que estaba desarmado, lo que, en sí mismo, era una amenaza a la joven bruja. Una maldición enviada en su dirección y ella sería la que sufriría las consecuencias —No, no soy malvado—dijo con una sonrisa socarrona— Hemos establecido eso antes, ¿no?

Su cara de enojo se tornó en una de tristeza y dolor y las lágrimas finalmente llegaron a sus ojos — ¡Te odio! —gritó y se dio la vuelta, enterrando su rostro en el pecho de Sirius mientras sollozaba, sin darse cuenta de la forma en que Draco brevemente se estremecía al oír sus palabras antes de ocultar sus emociones una vez más.

Sirius, ya no divertido por la situación, levantó la vista y lanzo dagas con la mirada a Draco por hacer llorar a la pequeña bruja.

— ¿Lo ven? —Lucius se puso de pie, estrechando su mirada hacia Sirius y Hermione —Esto tiene que detenerse. Ella está claramente inestable.

—Por mucho que me duela, estoy de acuerdo con el Sr. Malfoy —Hermione murmuró a su tío, negándose a mirar a su alrededor y enfrentarse a la familia de Slytherins— ¿Cómo lo detenemos?

Sirius hizo una mueca —Bueno...no hemos encontrado un hechizo todavía, princesa.

—Deja de endulzar las cosas, Black —Snape arrastrando las palabras—, la chica es lo suficientemente inteligente como para saber cuál es la única manera que hay para poner fin a este contrato.

Hermione se secó las lágrimas de sus ojos y se volvió hacia su padrino. El padrino de ambos. Dioses, ¿qué tanto de su vida se suponía que iba a compartir con Malfoy? Sacudió la cabeza ante sus palabras con amarga comprensión al recordar las notas del diario de Regulus sobre la ruptura de su contrato de matrimonio —Acuerdo mutuo de pasar el compromiso a la siguiente generación —dijo—. Eso significa que si tengo hijos

—Entonces pasaremos la maldita cosa a lo largo de las generaciones por siempre —dijo Lucius, interrumpiéndola, una mirada de absoluto desprecio en su rostro—. El nombre Malfoy no va a ser contaminado por cualquier mestizo que la chica finalmente dé a luz —Tanto Narcissa y Draco se dieron la vuelta y entrecerraron sus ojos.

Sirius gruñó y dio un paso adelante, la varita levantada contra el desarmado rubio — ¡No te atrevas a hablar de mi sobrina de esa manera, hijo de puta!

— ¡Señores! —gritó Minerva, la expresión de su rostro era severa y cada bruja y mago presente sintió vergüenza. El haber enseñado a cada uno de ellos a lo largo de los últimos treinta años le permitió tener ese efecto— Estuve de acuerdo con hacer aquí esta pequeña reunión para evitar hostilidades. ¿Tal vez deberían preguntar a los niños que piensan? —sugirió, volviéndose para mirar a Hermione y Draco que estaban mirándose el uno al otro.

Hermione luchaba por no llorar de nuevo — ¿Cómo pudo hacer esto mi padre?

El instinto maternal hizo a Narcissa querer acercarse a la chica, pero se contuvo cuando vio las miradas de advertencia procedentes de Sirius y Severus. Ella, en cambio, se quedó mirando a Hermione, observando la forma en que la luz de la lámpara se reflejaba en su pelo negro. Se parecía tanto a su padre que le dolía el mirarla por demasiado tiempo. Había amado a su primo más joven y se le había roto el corazón al enterarse de su muerte.

—Sólo tenía once años —susurró Narcissa.

Hermione levantó la vista y miró ferozmente a los Malfoy —Sí, lo sé. ¡Ustedes lo utilizaron!

Lucius se mofó —No fue como si me hubiese robado asu novia.

—No —, la pequeña bruja espetó— en lugar de eso, amenazó la vida de su hermano para que la sacrificase a ella a cambio de su protección.

Sirius levantó las cejas en estado de shock y confundido pregunto: —Lo siento, ¿Regulus hizo qué?

— ¿No lo sabías, Black? —Preguntó Severus con los brazos aún cruzados mientras se apoyaba contra la pared, viendo con indiferencia la dramática escena ante él— Hubieses tenido muchos accidentes en aquellos primeros años de Hogwarts, si no hubiese sido por la interferencia de tu hermano.

Sirius frunció el ceño; la ira, la culpa y el dolor burbujeando dentro de él, sentimientos con los que claramente no estaba preparado para enfrentarse. —E... Eso no es importante ahora —insistió, enterrando sus sentimientos. —Hermione es importante ahora. ¿Qué quieres que hacer? —Le preguntó— Podemos pasarlo a lo largo de las generaciones si esa es tu elección.

—No, no podemos.

Los ojos de Hermione se abrieron y levanto la vista ante la declaración de Draco — ¿Qué? ¿Por qué no?

El muchacho se encogió de hombros —Porque tiene que ser una decisión mutua y me niego a romper el contrato.

La boca de Hermione se abrió y los ojos de Sirius se ensancharon. Severus se veía contemplativo sobre el anuncio y Narcissa y Minerva ambas parecían intrigadas. Lucius, sin embargo, parecía apoplético — ¿Perdón? ¡Harás lo que te ordenen! —. Le gritó a su hijo.

Draco se giró, pareciendo no tener miedo de su padre—Si mal no recuerdo, yo soy el actual Jefe de nuestra casa. Con el debido respeto, Padre, las decisiones que has hecho en el pasado con respecto a mi futuro no han sido por mi mejor interés. Creo que voy a tomar las riendas de ahora en adelante, gracias.

—Draco —, Severus habló y dio un paso adelante, como para ofrecer protección al niño si Lucius hacía algo estúpido en represalia por la falta de respeto de su hijo. Aunque, el propio Severus parecía bastante orgulloso del joven mago— Esta no es una decisión que deba tomarse a la ligera —aconsejó.

—No —, Draco estuvo de acuerdo— pero ya está tomada. Me niego a romper el contrato —. Repitió, girando su atención hacia Hermione.

Tenía la boca abierta y se esforzaba por recuperar el aliento mientras lo miraba, las lágrimas una vez más caían por sus mejillas. — ¡¿Qué?! ¿Por qué? ¿Por qué harías eso? —ella le preguntó. — ¡Me odias!

Draco sonrió. — ¿Que te dio esa impresión?

—No hagas esto, Malfoy.

Draco bostezó y estiró los brazos por encima de su cabeza. —Creo que voy a volver a mi dormitorio. Ha sido un día muy largo—, dijo y se acercó, besando la mejilla de su madre. —Buenas noches, madre. Por favor, escribe por la mañana para hacerme saber que regresaste a salvo a la mansión.

— ¡Malfoy! — Hermione gritó mientras el Slytherin se dirigía a la puerta.

Se dio la vuelta y sonrió sinuosamente hacia ella. —Buenas noches, futura esposa— dijo y luego salió, cerrando la puerta detrás de él.

El cabello de Hermione chispeó un poco cuando soltó un gruñido y gritó, — ¡Draco!

~•~

Noviembre de 1996

¡Oppugno!

— ¡Ay! ¡Hermione! ¡Suéltenme!

Hermione salió del vacío salón de clases, cerrando la puerta detrás de ella e inmediatamente se encontró con una sonrojada Lavender Brown, cuyos labios todavía estaban hinchados. La bilis amenazó con salir a la vista de su compañera de dormitorio –y al parecer la nueva novia de Ronald Weasley– y la bruja de pelo rizado se abrió paso entre la rubia y corrió por el pasillo más cercano, decidida a no llorar delante de la otra chica.

¡Como se atreve! ¡Cómo se atreve! Pensó para sí misma una y otra vez mientras volaba por los pasillos oscuros, sin siquiera molestarse en encender su varita con un Lumos. Habían sido amigos por más de cinco años, y ella podría haber jurado que había algo…pero ¿un incidente menor con un poco de Felix Felicis – ¡Maldito Harry por hacer trampa para conseguir que la poción!– y Ron tiraba todo por la borda besándose con la primera chica de sonrisa tonta que le apretase los bíceps y le dijese lo brillante que era?

¡Maldito seas, Ronald Weasley!

Hermione se volvió y con rabia pateó la pared más cercana, haciendo una mueca por el dolor que se esparció por su pie. Se apoyó contra la fría piedra y cayó al suelo, tirando de sus rodillas contra su pecho y en silencio, sollozó en sus brazos. No era como si amase a Ron, ella era lo suficientemente lógica como para saber que eran demasiado jóvenes para tales emociones. Pero…lo que sea que tuviesen, él lo había tirado fácilmente por la ventana, junto con su amistad. ¿De verdad esperaba ser amigo de ella después de esta traición? ¿Después de usar otra chica en su contra como una…una herramienta?

Hermione frunció el ceño y un breve destello de lo que parecía ser venganza fluyó por su mente. Quería vengarse y hacer que se sintiese tan tonto como él la había hecho sentir a ella. Durante años, se había aguantado sus rabietas. El asunto con Scabbers en tercer año, por no hablar de provocar a Harry a alejarla y no hablarle durante semanas por lo sucedido con la Saeta de Fuego. Se había aguantado todo, se lo había tomado con calma, tratando de ser lógica. Ella se había disculpado cada vez que sintió que realmente se había equivocado, y así había sido esa misma tarde. Hermione había pensado –al igual que Ron– que Harry había mezclado su bebida con Felix Felicis. Así que ¿por qué era a ella a quien estaban lastimando deliberadamente? Ella no creía en él, así había dicho él. Estaba cansada de aplacar el frágil ego de Ronald. Ahora, de hecho, quería desinflarlo.

Mentalmente comenzó a preguntarse si Cormac McLaggen todavía estaría dispuesto a ir a la fiesta de Slughorn con ella. ¡Eso ciertamente le enseñaría a Ron una lección!

Hubo un ruido alrededor de la esquina que le llamó la atención y se dio la vuelta, blandiendo su varita y poniéndose de pie. No estaba de guardia, pero seguía siendo un prefecto.

— ¿Quien está ahí? —preguntó ella, murmurando un rápido Lumos y se volvió hacia el ruido, sólo para encontrar una cabeza de rubio cabello en un rincón oscuro. El mago estaba encorvado sobre sus rodillas, manos agarrando su cabello y sus hombros agitados — ¿Malfoy? —. Susurró.

El Slytherin volvió, sorprendido de ser atrapado en aquel lugar y Hermione pudo ver al instante que sus ojos estaban húmedos. Impresionada ante la vista, su boca se abrió y ella se quedó allí, sin saber qué otra cosa hacer. Malfoy se dio la vuelta, se limpió la cara y luego la miró de nuevo con una mueca avergonzada —Granger ¿Qué coño quieres, Sang —. Se detuvo en medio de la palabra, viéndose casi avergonzado y tragando saliva antes de continuar. — ¿Qué quieres?

¿Qué quería? Quería que sus amigos la tratasen con respeto. Quería no pasar su noche llorando en los pasillos. Quería que Ronald Weasley conociese el dolor y la humillación que había sentido cuando ella entró en la torre de Gryffindor y lo vio besándose con Lavender. En cuanto a Malfoy, quien se levantaba, ajustando su túnica y readquiría ese aire de suficiencia que llevaba consigo…Hermione quería que el mundo fuese un mejor lugar en el que ella no fuese una cosa asquerosa a quien los magos como él mirasen como si fuesen superiores a ella. — ¿Por qué estás fuera de tu sala común? — pregunto.

— ¿Por qué lo estas tu? — él respondió.

— Soy un prefecto.

—No estás de guardia —, dijo —puede que no sea un Prefecto este año, pero Pansy lo es y sé el horario. ¿No se supone que deberías estar celebrando con los otros idiotas? —preguntó con tono amargo. Ustedes ganaron el juego después de todo.

Hermione se burló. — ¿Crees que me importa el Quidditch?

Cruzó los brazos frente a su pecho y se apoyó contra la pared. —Estas presente en todos los partidos.

— Mis amigos están en el equipo. Quiero asegurarme de que están a salvo— dijo.

Malfoy puso los ojos en blanco — Potter juega. Nunca es seguro.

Sabía que no podía amenazarlo lo suficiente como para que volviese a su sala común, y si solo le quitaba puntos a su casa era probable que él acabase por hacer que Pansy se vengase después. Sin embargo, el no se movía de su espacio en la pared y su curiosidad se activo. — ¿Por qué no estás jugando este año?

Su ceño fruncido regresó. — No es de tu puta incumbencia.

Instintivamente, Hermione alzo aún más la cabeza y dijo — Quince puntos menos a Slytherin por estar fuera del toque de queda.

Él entrecerró los ojos y dejo de cruzar los brazos. Hermione se aseguró de ver sus manos para ver si iba a por su varita. — ¡No puedes hacer eso! ¡Estás fuera del toque de queda también!

—Soy un Prefecto —dijo Hermione fríamente, oficialmente cansada de que los magos actuasen como si simplemente pudiesen caminar por encima de ella. —Me pregunto a quién le creerá el profesor Dumbledore.

Malfoy la fulminó con la mirada, pero una sonrisa tiraba de la comisura de sus labios. La expresión la ponía nerviosa en un nivel extremo —Devuélveme los puntos y te diré por qué no estoy en el equipo de este año —Un trueque, una jugada digna de un Slytherin.

—Bien —dijo, encogiéndose de hombros. Ella no había querido quitarle los puntos para empezar y con este acuerdo, era probable que no tendría que escuchar a sus compañeros de casa quejarse más tarde acerca de Pansy atacando aleatoriamente a un pobre Gryffindor para quitarles puntos sin razón alguna. —Adelante.

—Tengo cosas más importantes que hacer.

Hermione suspiró con irritación. —Eso no es una respuesta, Malfoy.

Se encogió de hombros con indiferencia. —Esa es la respuesta que te estoy dando.

— ¿Por qué lloras? —preguntó ella con voz serena, como si estuviera tratando de preservar algo de su dignidad por si alguien más rondaba en los pasillos aquella noche. ¿Por qué quería ella ahorrarle al joven alguna otra vergüenza? No tenía ni idea. Él nunca había pensado dos veces antes de humillarla o insultarla.

Malfoy la miró en silencio por un largo tiempo antes de preguntar: — ¿Por qué lo estabas ?

Sus mejillas enrojecieron y se preguntó qué tan terrible se veía. Sus ojos probablemente estaban hinchados y rojos. Tendría que pasar por el baño de prefectos antes de regresar a su dormitorio para que ninguno de sus compañeros de casa tuviese una razón para creer que había estado en absoluto afectada por lo sucedido con Ron en la fiesta. — ¿Honestamente? —Preguntó y luego pensó «Qué importa» —Porque mi mejor amigo piensa que no creo en él y, después de un malentendido, decidió besar a una chica delante de mí porque pensó que me haría daño.

Malfoy se rió. — ¿Alguien realmente besuqueó a Potter? ¿De buena gana?

Hermione se encogió. —No estoy hablando de Harry.

Malfoy entendió y luego palideció inmediatamente ante el pensamiento. —Asqueroso —dijo—. Bueno, si estas tratando de vengarte, has hecho un trabajo pésimo. Llorar sólo le hará darse cuenta de que ha ganado.

Se encogió de hombros, derrotada —Tal vez así es. ¿Por qué estabas llorando?

Su mandíbula se tensó por un momento antes de que bajara la mirada y murmuró. —Problemas familiares.

Ella frunció el ceño e instintivamente le dijo: —Lo siento.

Volvió a alzar la vista y la miró. — ¿Perdón? Ustedes son la razón por la que mi padre está en Azkaban— susurró el.

Voldemort es la razón por la que tu padre está en Azkaban —. Gruñó devolviéndole la mirada.

El rostro de Malfoy palideció y retrocedió —No digas su nombre —. Declaró con voz amarga y llena de tanta ira; por una vez, nada de ello iba dirigido a ella. Su mirada se centró en él mientras su pecho se movía rápidamente y se dio cuenta de que estaba teniendo un ataque de pánico. Él se apartó de ella, murmuró varias palabrotas bajo su aliento y dio un puñetazo contra la pared mientras jadeaba en busca de aire.

—Malfoy, siéntate —, ordenó y cuando no se movió, ella –con frustración– lo agarro por sus hombros, le hizo darse la vuelta y lo empujó ligeramente hacia abajo, mirándolo mientras descendía lentamente, probablemente demasiado centrado en tratar de respirar como para darse cuenta que una sangre sucia estaba tocándolo. Una vez que estuvo sentado, lo obligo a ponerse derecho— Siéntate con la espalda recta y toma respiraciones lentas y profundas—instruyó—, no vas a morir —, le dijo— Estas teniendo un ataque de pánico. Si dejas de respirar, te desmayaras y en ese momento tu cuerpo automáticamente comenzará a respirar de nuevo. Eso es lo peor que le podría pasar, te lo prometo. Mientras estés sentado, no te golpearas la cabeza contra algo si te desmayas. Vas a estar bien. No...No te dejaré.

Cuando su respiración volvió a la normalidad, él la miró, sus ojos moviéndose rápidamente como si tratara de encontrar una manera de salir de aquella embarazosa situación.

—No tienes que tener miedo, sabes —susurró Hermione.

Malfoy bufó. —No sabes qué es el miedo, Granger.

Ella sacudió la cabeza con exasperación. —Aun así, lo siento. No por lo que le paso —admitió—, después de todo, trató de matarnos, a mis amigos y a mí. Pero...Lamento que las malas decisiones de los demás puedan, de alguna manera, hacer daño a las personas cercanas a ellos. No es justo.

— ¿Cómo supiste que era lo que me estaba pasando? —le preguntó.

—Después del año pasado —susurró ella, sin mencionar específicamente lo sucedido en el Departamento de Misterios. —Me despertaba sin poder respirar. Me preocupaba demasiado, pensaba demasiado y pasaba horas tratando de encontrar la manera de evitar que malas cosas volviesen a suceder. Con el tiempo, me di cuenta de que a veces las cosas malas le suceden a la gente buena.

Él se volvió y la miró y la expresión de su cara le provoco dolor. Su cabello caía sobre sus ojos, no peinado hacia atrás como lo había estado usando durante años. No le estaba frunciendo el ceño o despreciándola o diciéndole sobrenombres y, por un segundo, se acordó del chico que conoció en el Expreso de Hogwarts ese primer día. Dónde habían hablado acerca de la escuela y de la magia y la compra de sus primeras varitas. Se habían dedicado un par de sonrisas y se habían dado la mano y rieron juntos antes de que todo se arruinase cuando él descubrió que ella era hija de muggles.

— ¿Eres buena, Granger?— Malfoy susurró — ¿Eres una buena persona? Llena de bondad y luz.

Hermione no sabía si él estaba tratando de burlarse de ella. —No soy mala —dijo—, no completamente.

—No soy malvado — insistió el mago.

Ella frunció el ceño y luego puso los ojos en blanco por su teatralidad. —Nadie piensa que eres malvado, Malfoy —dijo y luego lo miró mientras él levantaba una ceja con incredulidad. —Bueno, bueno, tal vez Harry y Ron —ella encajó—. Actualmente, tienen una apuesta en cuanto a si eres o no un—

me llamaste malvado —dijo él, interrumpiéndola—, tercer año.

Ella suspiró ruidosamente —No quise decir eso —dijo—, y para ser justos, trataste de hacer que mataran a Buckbeak

—Esa cosa me atacó —él argumentó.

Ella negó con la cabeza —Fuiste grosero y lo sabes. Te merecías que te golpearan —dijo y levantó la vista para ver como se rascaba la nariz. Ella sonrió cuando vio una pequeña cicatriz allí, reflejada ante la luz de la luna.

Cuando él la atrapado mirándolo, él le sonrió —Tal vez sólo quería que me tocases —dijo sugestivamente.

Hermione se encogió y apartó la mirada, tratando de ocultar el rubor que se deslizaba hasta sus mejillas. Él era una persona terrible, horrible en muchos sentidos y su padre era claramente el modelo a seguir en base al cual él vivía su vida. Pero Hermione no era ciega, ni era una muy buena mentirosa, ni siquiera era buena mintiéndose a sí misma. Draco Malfoy estaba en forma. Ella lo sabía, todas las otras chicas en Hogwarts lo sabían, y lo peor de todo, él lo sabía. —Si ese es el caso, entonces eres más retorcido de lo que pensé —dijo ella rápidamente, pero luego añadió: —Pero no eres malvado.

—No soy malvado, pero tampoco soy bueno —admitió Malfoy— Tú eres buena. Siempre has sido buena.

Se dio la vuelta y lo miró, sorprendida por la extraña actitud abierta del chico. Lo que sea que le molestaba claramente era algo que tenía que sacarse del pecho si estaba confiando en ella de todas las personas. Por otra parte, si después de esto, iba por el castillo diciendo a la gente que había encontrado a Draco Malfoy llorando en los pasillos, ¿quien le creería? —Podrías ser bueno si lo intentases— susurró.

Él giró su cuerpo hacia ella. — ¿Qué se siente? —preguntó, con los ojos llenos de curiosidad.

— ¿Ser bueno? Yo... —Ella frunció el ceño —Creo que no lo sé —No se había dado cuenta en qué momento Malfoy se había acercado tanto. Ella estaba sentada en el frío suelo con las piernas estiradas frente a ella y cruzadas en los tobillos, inconsciente que él se había movido para posarse sobre sus rodillas. Su añadida estatura lo hacía aún más intimidante y ella probablemente habría apuntado su varita contra él si hubiese alguna una expresión de ira en su rostro, pero parecía confuso y curioso y su completa falta de una mirada fulminante la tomo por sorpresa.

Cuando Malfoy se acercó, pudo oler la hierbabuena de su respiración. —Me pregunto a que sabe la bondad —susurró y se movió hacia adelante.

Impresionado por su proximidad y palabras, Hermione se quedó sin aliento, que fue lo peor que pudo hacer. Sus labios se separaron cuando, nerviosa, tomó aire y de repente tenía la boca de Malfoy sobre la de ella. Congelada por el shock de sus acciones, Hermione no se movió para alejarlo, que era exactamente lo que su cerebro le decía que hiciera. Tampoco participó en el beso que era lo que otras partes de su cuerpo estaban tratando desesperadamente de alentar. ¡Era Malfoy! ¡Draco Malfoy! ¡El vil, torcido y prejuicioso (1) Slytherin que le había tomado el pelo durante años y la estaba besando! ¿Por qué la estaba besando? Preguntas y una serie de teorías corrieron a través de su cerebro mientras trataba de liberarse del estado petrificado en el que se encontraba.

Cuando sintió su lengua moverse en su boca, probó la hierbabuena que había inhalado anteriormente y en respuesta, una extraña y nueva calidez se agrupo en su vientre. Sus hombros se relajaron y un escalofrío recorrió su espina dorsal y de repente se dio cuenta de que le estaba devolviendo el beso. No era como los dulces y pequeños castos momentos que había tenido con Viktor, ni el incidente torpe y accidental con Fred debajo de un muérdago el año anterior en Grimmauld Place durante Navidad. Esto era algo secreto y prohibido y…y… Fuego. ¿Cómo podía una serpiente sentirse tan caliente? Pensó para sí misma.

Se derritió, repentinamente consciente de que él tenía un brazo alrededor de su cintura y apoyaba su espalda contra el suelo, flotando sobre su cuerpo. Malfoy gimió un sonido profundo y satisfecho y ella sintió una extraña oleada de orgullo por el ruido, gimiendo cuando sus dedos rozaron su cadera. Sus propios sonidos la sacaron del aturdimiento y se apartó de él rápidamente, rompiendo el beso.

Jadeó, tratando desesperadamente de recuperar el aliento mientras lo miraba a los ojos, esperando ver repulsión pero en su lugar, vio una extraña pasión. — ¿Qué estás haciendo? —preguntó con una temblorosa exhalación.

Él la miró con curiosidad, combatiendo consigo mismo, y extendió la mano para pasar la yema de su pulgar contra su labio inferior. Cuando él movió su mano, la observó mientras ella tiraba ansiosamente de ese labio con sus dientes. Él sonrió al ver el gesto — ¿Ayudándote a hacerle daño a Weasley y vengándome de mi padre al mismo tiempo? —sugirió y se inclinó para besarla de nuevo, esta vez más fuerte, presionando su cuerpo contra el suyo en el piso frío.

Hermione no se congeló esta vez. Se sorprendió así misma acercándose a él y gimiendo ante el sabor de sus labios. Draco en cambio, descubrió que su fruto prohibido sabía a cítricos y menta y olía a hierba de limón y pulidor de escoba. Él entrelazó los dedos por su grueso cabello castaño mientras la besaba fuerte y profundo y no pudo evitar notar que no era tan…bueno…baboso como Ron lo había hecho ver más temprano aquella noche con Lavender. Claramente, no es tan experto en besos como Draco…espera… ¡¿Draco?! Ella rompió el beso una vez más y él dejó escapar un gruñido de desagrado.

Quería decirle que se fuera. No, ella quería querer decirle que se fuera, pero no era así. Ese era un pensamiento sorprendente. Ella sabía que ella debía sólo levantarse y escapar. Pero cuando abrió la boca, todo lo que salió fue: —Nadie puede saber acerca de esto.

Malfoy le sonrió, satisfecho con sus palabras y se inclinó, rozando sus labios ligeramente contra ella de una manera que la dejó mareada. —No diré nada si tu no lo haces— Su tono de voz carecía de disgusto. Como si ella y este momento –este beso– fuese un secreto para él de la misma manera que era para ella. Un secreto, no por lo que la gente podría pensar de ella, sucia e indigna de él, sino porque los demás no lo entenderían.

Estaba mal y era prohibido y… y…pecaminoso.

Por la intercesión de vuestros labios, así, se ha borrado el pecado de los míos (2), pensó en las palabras de Shakespeare, comprendiéndolas mejor que nunca. Bondad. Él quería saber a qué sabía la bondad y luego la había besado. ¿Estaba tratando? ¿En realidad estaba tratando de cambiar? ¿Tratando de encontrar en sí mismo algo que veía en ella? Se preguntó cuáles eran sus problemas familiares con Lucius encerrado en Azkaban. Tenía que ser terrible. Se preguntó si es que acaso el mago había visto que la forma en que su padre vivía solamente llevaba a la cárcel, y ahora quería vivir de una manera diferente. Él tiró ligeramente de su labio inferior y ella volvió a gemir. Volvedme el pecado otra vez. (3)

Cuando él rompió el beso, ambos jadearon buscando aire para respirar y ella espero a que él se apartase de ella, pero en lugar de eso llevó sus labios a su cuello y dejo suaves besos por su garganta, murmurando, —Dioses, ¿por qué sabes tan bien? —en un tono de voz ronco que le dejó la piel en llamas. —No debería desearte, pero... Mierda...—gimió y movió su rodilla entre sus piernas.

De vuelta a la realidad cuando algo duro presiono contra su muslo, Hermione puso sus manos en su pecho y empujó ligeramente —Tenemos que parar. Malfoy...

Él mordisqueó un lugar detrás de su oreja y ella gimoteo. —No me llames así, Granger.

Ella se echó a reír. —Hipócrita —murmuró y maulló cuando sintió sus dedos deslizarse por debajo de su falda, piel sobre piel— Draco, detente —dijo con pánico y observó, en estado de shock, como él se sentaba inmediatamente, poniendo sus manos lejos de ella. Hermione lo miró con los ojos muy abiertos. —Tú…te detuviste.

Él le dedico una mirada fulminante — ¡Por supuesto que me detuve! —dijo, claramente ofendido. —Dijiste que parará. No soy el tipo de hombre que toma a una bruja en contra de su voluntad. No soy malvado ¿recuerdas?

Hermione no pudo evitar reírse. —Tampoco eres bueno.

Se encogió de hombros. —Dice la chica que acaba de ser besada y tocada por el enemigo de su mejor amigo.

Ella se sonrojó y luego frunció el ceño. —Malfoy... Draco, no eres el enemigo.

— ¿No lo soy?

— ¿Lo eres?

Él no le respondió, sino que se puso de pie y rápidamente la ayudo a ponerse de pie, ajustando la corbata de Gryffindor y el cuello de su camisa por ella, frunciendo el ceño por los colores, antes de tomar su mejilla y sonreír maliciosamente. — ¿Nos vemos de nuevo aquí mañana por la noche?

Ella se mordió suavemente el labio inferior y él gruñó al verla, inclinándose hacia adelante para besarla de nuevo.

—Esto no es una buena idea —dijo cuando se separaron de nuevo.

Malfoy –Draco – le sonrió. —No es una mala idea tampoco.

~Ω~


(*): En el capítulo anterior de Hermione, se que dije "comprometidos" pero luego de una extensa búsqueda para dar con el significado correcto de betrothed resulta que la palabra es prometido.

(1)Prejuicioso: Ok, esto es más como un dato curioso. La palabra prejuicioso al parecer no existe, al menos no en ninguno de mis diccionarios y tengo muchos por ser estudiante de idiomas. Me di cuenta porque Word me la marcaba como incorrecta y para mí no lo era. Al parecer no hay una palabra exacta para denominar a una persona con prejuicios en general. Porque, una persona con prejuicios hacia las mujeres, sería llamado machista o alguien con prejuicios hacia el color de la piel sería racista. O al menos esos fueron dos de los ejemplos que conseguí. Entonces, debido a sus prejuicios contra la sangre, creo que la palabra que mejor describiría a Draco sería racista pero me pareció muy fuerte ¿no lo creen? Aunque en esencia lo es, porque desprecia a las personas por el estado de su sangre pero…no sé, no me pareció el mejor ¿adjetivo? No sé. Así decidí quedarme con este error.

¿Saben de alguna otra palabra así? ¿De esas que creían que existían y resulta que no? ¿O que pensaban que tenía un significado y resulta que tenía otro? De esta última pregunta yo se me una súper divertida. La palabra bizarro por definición es un sinónimo de valiente, generoso, lucido, espléndido. Sin embargo, tiende a emplearse como se entiende en ingles: Bizarre –que al menos para mí, NO sería la traducción de bizarro porque por definición son distintos– se utiliza en ingles para hablar de extraño, curioso, estrafalario, extravagante, chocante, raro.

Me parece divertida porque mucha gente dentro de la sociedad potterhead, al menos personas cercanas a mí, llaman a Luna, bizarra, queriendo llamarla extraña y rara cuando en realidad es valiente, generosa y espléndida. ¿Entienden la ironía? Espero que si xD

(2) y (3) Romeo and Juliet: Los versos los tome de una traducción española de la obra de William Shakespeare, igual que Shaya utilizo los originales de dicha obra.

Translator's Note: Ok, tiempo de las disculpas. Una vez más quiero pedir disculpas por el atraso. Como les dije ó creo que les dije, mi mamá estuvo enferma unos días y termine con ella en el hospital. Gracias a dios ya la tengo en mi casa pero ha necesitado de mis cuidados durante estos días. A sus 49 años y muy a pesar de su energía, es la peor de las pacientes y no entiende el significado de reposo, así que esta personita aquí ha tenido que portarse como la mamá y andar detrás de ella para ayudarla y obligarla a hacer caso a las anotaciones del médico. El cuidado de mi mamá, de mi casa y de mis hermana y mi hermano (quienes son menores que yo) me ha quitado tiempo de traducir. Quiero creer que ahora que mi mamá no necesita tanto de mi ayuda como en las últimas semanas, tal vez tenga un poco más de tiempo para sentarme y seguir con las traducciones de PTP y TTN. Mil disculpas de nuevo, espero y entiendan mi ausencia. Y una cosa, NO voy a dejar de traducir las historias, los capítulos tal vez tarden un poco más de tiempo pero si seguiré. ¡Los amo!

Actualización: Hasta el próximo aviso…seamos optimistas y esperemos que sea el próximo miércoles 28/10. Tying The Nott…esperemos que para el mismo día.