Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCION AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro

Presque Toujours Pur

Casi siempre puros

Capítulo XIV

Virgo

Noviembre de 1996

Besar a Hermione Granger no había sido su plan.

Su plan había sido entrar en la Sala de los Menesteres, mientras los Gryffindor celebraban su estúpida victoria en el partido de Quidditch, arreglar el maldito armario evanescente, y celebrar el hecho de que ni él ni su madre serían asesinados debido a su incompetencia. Por desgracia, sin importar cuanto lo intentase, la maldita cosa no funcionaba y luego, en medio de todo, su Marca Tenebrosa empezó a arder.

Le habían dicho que iba a suceder de vez en cuando. No había realmente una manera de convocar a mortífagos individualmente, por lo que cuando los otros fuesen llamados, sentiría el ardiente llamado a pesar de que sabía que no debía dejar Hogwarts. No, teníaque permanecer allí y arreglar el puto gabinete. Teníaque matar a Dumbledore.

El dolor en su brazo había radiado por todo su cuerpo y no le había quedado de otra que correr hacia el baño más cercano y meter la cabeza bajo el agua fría para tratar de mantenerse consciente; sintiendo dolor en el momento como para siquiera pensar en usar un encantamiento refrigerante. Cuando el ardor finalmente se calmó, Draco se seco el pelo y salió del baño, con ganas de volver a las Mazmorras. En el camino, sintió una abrumadora sensación de pánico y cayó de rodillas, sosteniendo su cabeza mientras su cuerpo atormentado se rompía en desesperados y aterrorizados sollozos.

Asífue como Granger lo encontró.

Había estado horrorizado de que lo atrapasen llorando, pero aliviado al mismo tiempo de que no hubiese sido alguien como la comadreja quien lo atrapase en un momento tan débil. Ella era una santurrona come libros, pero extrañamente tenía un raro sentido del honor, y Draco encontró muy poco probable que fuese de chismosa a contarle al resto del castillo acerca de su crisis emocional.

Y luego se había dado cuenta de que ella también había estado llorando. Dioses, odiaba cuando las niñas lloraban. Pansy lo utilizaba como una herramienta de manipulación, lo cual funcionó con bastante frecuencia hasta el final de su cuarto año en el que todos los niños en Slytherin estaban oficialmente artos de sus arrebatos. Cuando Daphne lloraba era algo desgarrador de ver porque Daphne nunca lloraba. Si la atrapaban en un momento muy emotivo, tiraba todo lo que sea que estuviese más cercano con ella hacia los observadores y luego huiría, tapándose los ojos. Astoria era peor porque era mucho más joven. Sólo había visto llorar a su madre una vez: la noche en que tomo la marca.

Resultó, a pesar de que durante los primeros años en Hogwarts solo quiso traer miseria y desgracia a la chica, Draco, irónicamente, odiaba ver llorar a Hermione Granger.

Y maldito Weasley por ponerlatriste, había sido un extraño pensamiento que pasó por su cabeza. ¿Qué le importaba que su corazón se hubiera roto por culpa del estúpido pelirrojo? ¿Qué le importaba que ella hubiera estado llorando hace apenas unos pocos minutos? La odiaba, ¿no es así?

Eresdemasiado atrevido con tus palabras, Draco —Snape le había dicho dos años antes, cuando, en la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos, habían oído a Draco decirle a Viktor Krum que debería haber dejado que la bruja nacida de muggles se ahogase. Alguien, probablemente Dumbledore, lo había escuchado y le pidió a Snape que remediase la situación. Así que Draco se encontraba de pie, al otro lado de la mesa de su padrino, a la espera de una inútil charla que iría a ninguna parte teniendo en cuenta que ambos sentían lo mismo acerca de la chica. Por lo menos así había pensado.

No lamento haberlo dicho —dijo Draco con una sonrisa burlona—. La odio.

Snape lo miró apreciativamente y se puso de pie, caminando alrededor de la mesa y se inclinó contra ella desde el otro lado —Y dime por qué, exactamente, ¿Odias a la señorita Granger?

Porque es una sangre sucia.

Ni siquiera había visto a Snape enrollar una copia de la revista mensual de Pociones,pero sintió cuando le aporreó contra el costado de la cabeza Niño estúpido —dijo Snape, sacudiendo la cabeza con decepción— ¡Qué razón tan imbécil para odiar a una bruja!

¿Q-qué? —Preguntó Draco, estupefacto—Pero... Pero usted también la odia por la misma razón.

Snape frunció el ceño —No pierdo mi tiempo en odiar a niñas de quince años —dijo, poniendo los ojos en blanco como si tal cosa estuviera por debajo de él —Me molesta su presencia y que repita sin parar citas de los libros, pero ¿odio? —Sacudió la cabeza— El odio es una emoción poderosa. Ahora dime, ¿por qué odias a la señorita Granger?

Draco se detuvo y trató de pensar en una razón, pero lo único que se le ocurrió fue: sangre sucia. —Ella es... Ella es una sangre sucia. Se supone que debo odiarla.

¿Por qué tu padre odia a los sangre sucia?— Preguntó Snape.

Draco asintió.

¿Y eres amigo de los amigos de tu padre? ¿Conocido de sus conocidos? —Y entonces la pregunta decisiva — ¿Te atraen las brujas que tu padre—

¡No! —Draco palideció— Yo...la odio por... ¡rompió mi nariz el año pasado!

Snape sonrió. —Ahí tienes. Una razón apropiada. Puedes irte.

Por alguna razón, Draco sintió que su padrino le había estado enseñando algo que aún no captaba. Era molesto. Y había mentido acerca de odiarla por el incidente con su nariz. Seguro, su nariz se había roto y le había dolido, pero no había sido peor que una lesión de Quidditch. Extrañamente, había sentido un atisbo de respeto hacia la bruja en aquellos tiempos.

Así que no, no la odiaba. Y de alguna manera cuando el odio dejo de ser una opción, el burlarse de ella, llamarla con nombres ofensivos o enviar un maleficio en su dirección lo dejaba con un confuso vacio en su interior. ¿Dónde estaba su motivación?

Sin embargo, para besarla si tenía una razón. Quería sentirse normal. Nada de estados de sangre, ninguna guerra, ningún Mortífago o sangre sucia. No era más que un niño y ella era sólo una niña y estaban solos en un pasillo por la noche. Ella era la personificación de la bondad y estaba desesperado por saber cómo se sentía. Como sentía ser normal.

No le había decepcionado.

Él se sorprendió, sin embargo, cuando ella apareció la noche siguiente, tal y como él le había solicitado. Y así, en medio del temor de morir a manos del Señor Tenebroso, trabajar en el armario, planear el asesinato de Dumbledore, y estudiar para los exámenes…Draco Malfoy se sentía normal y bien en los brazos de Hermione Granger. Su padre le habría asesinado en el acto con Avada de haber sabido, lo que en realidad hizo que la rebelde relación –porque era esencialmente una relación– mucho más dulce.

~•~

Enero de 1997

— ¿Qué hacías en la fiesta de Navidad de Slughorn? —le preguntó mientras se sentaban en el interior de un aula vacía.

La blusa aun cubría su torso, pero había conseguido sacarle el jersey, trabajo al que deseaba volver con la esperanza de que la sesión de besos pudiera continuar. Las navidades habían sido una pesadilla en casa, donde había sido interrogado sobre su progreso y había estado varías veces bajo la maldición Cruciatuscuando habían descubierto que no había logrado nada de lo prometido. Besar Hermione era una distracción maravillosa.

Draco le sonrió, admirando el chupete que le había dejado en el cuello y que ella aún no notaba —Haciendo que me atrapasen al entrar sin invitación, pensé que era obvio.

— ¿Pero por qué estabas allí?

Draco suspiró y se pasó una mano por su cabello rubio —Te vi entrar con McLaggen —admitió con sinceridad— A ese idiota se le conoce en todas las casas por pasarse de toques con sus citas.

Vio la comisura de su boca alzarse ligeramente. — ¿Fuiste a qué? ¿A salvarme?

Frunció el ceño —Cállate, Granger.

Ella lo miró fijamente —Draco

—Hermione.

Ella frunció los labios en señal de frustración —Alguien te vio hablando con Snape después de la fiesta. ¿De qué estaban hablando? — preguntó con voz vacilante.

Joder, pensó, recordando su conversación con su padrino en cuanto a su misión — ¿No vas a usar tu regalo de Navidad? —preguntó, ignorando su pregunta mientras hacía un gesto hacia la caja rectangular que estaba a su lado, el collar de rubíes visible bajo la luz de la luna que brillaba a través de la ventana. —Me costó mucho trabajo escogerlo.

Hermione negó con la cabeza de la misma manera que lo hizo al abrir el regalo —Absolutamente no. Es demasiado caro. La gente hará preguntas.

Draco frunció el ceño, una parte de él se preguntaba si ella sabía acerca de las tradiciones de los sangre pura. No creía que fuese así, pero aún así él quería que lo usase. Ni siquiera la obligaría a cumplir las implicaciones que vendrían con que aceptase tal regalo. No era como si realmente pudiera casarse con la chica algún día. —Me haría muy feliz, Hermione, si utilizases ese collar.

Ella sacudió la cabeza de nuevo. — No te compre nada.

Él rió. —No es necesario —dijo. Como si ella tuviese suficiente dinero para comprarle que él no pudiese permitirse él mismo. Por supuesto, no le importaría si ella le permitiese poner una mano debajo de su sujetador —Si no te vas a poner el collar, entonces es mejor que apacigües mi herido ego de una mejor manera —dijo con una sonrisa lasciva.

En lugar de aparecer disgustada como podría haberlo hecho uno o dos meses antes, ella se rió y lo golpeó en el brazo. —Tienes el más grande ego que haya conocido.

Él le sonrió. —Lo siento, todo lo que escuché fue: Tienes el más grande que he conocido.

Cuando sus ojos se abrieron en estado de shock y abrió la boca para regañarlo, él la besó profundo y por largo tiempo y luego la puso de nuevo en el suelo, empujando el collar y los pensamientos de su significado a un lado mientras ella gemía en su boca y logro, de hecho, deslizar una mano por debajo de su sujetador.

~•~

— ¡¿Un bezoar?! —Draco gritó, golpeando un cubo de basura en la esquina de la biblioteca que la Sala de los Menesteres había construido para ellos. Era la última vez que dejaba a Hermione pedirle a la mágica habitación que crease un lugar para besarse — ¡¿Estás bromeando?!"

Ella se sentó cerca, descansando la barbilla sobre sus dedos entrelazados y los codos sobre la superficie de madera de la mesa delante de ella. —Estoy tan molesta con él como tu —dijo irritada.

Draco se burló —Lo dudo mucho. ¿Sabes lo difícil que es preparar un antídoto adecuado para los venenos? —Preguntó— Y Potter se libra con un puto bezoar. ¿Cómo es que lo logra? —le preguntó, volviendo a ver como la bruja miraba hacia otro lado. Ella sabía cuál era la razón y sea cual sea, le estaba enojando también y aún así, no iba a contarle el secreto de Potter. Maldita sea.

— ¿Qué han estado haciendo Crabbe y Goyle y tú? —preguntó vez y Draco se encogió.

— Cosas de la familia —dijo— Te lo he dicho antes. No es nada de lo que necesites preocuparte.

— Tenemos que utilizar la Sala de los Menesteres a partir de ahora —dijo ella, su tono serio—. Harry está paranoico y no podemos dejar que nos atrape en el baño de prefectos o un armario de escobas.

Su mal humor casi al instante se calmó y se acercó para ponerse detrás de su silla, haciendo girar un mechón de su pelo marrón alrededor de su dedo —Realmente me gustaba baño del prefecto —dijo y luego se inclinó para susurrar contra su oreja —Por otra parte, supongo que la habitación podría crear un baño, ¿no? —preguntó y luego cerró los ojos, pidiendo tal cosa. Cuando los abrió, sonrió cuando vio una nueva puerta en la esquina de la habitación. — ¿Te sientes con ganas de ensuciarte para que pueda ayudar a limpiarte?

Hermione rodó los ojos. —Eres repugnante.

Draco sonrió. —Te encanta —dijo y luego giró su silla, chocando sus labios contra los de ella y besando el aire de sus pulmones.

Nunca llegaron al baño en la esquina, en su lugar, quedaron tirados en el piso extrañamente suave rodeado de pilas de libros y de alguna manera, milagrosamente, la encontró acostada ante él como un encantador sacrificio en un altar, con nada más que sus bragas, los brazos cruzados sobre el pecho y el labio inferior entre los dientes. Estaba temblando de nervios… o miedo. Mierda…había hecho que ella le temiese porque los últimos meses no podían borrar los últimos seis años. Era un imbécil.

—Draco...nun...nunca he…

—No voy a hacerte daño —susurró la promesa, inclinándose para besarla suavemente, poco dispuesto a mostrar exactamente lo nervioso que estaba en ese momento. —Lo sé, viniendo de mí, eso es poco creíble —Frunció el ceño.

—Ni siquiera me has dicho que lo lamentas, no me has pedido disculpas —le dijo— Por todo.

Él parpadeó un par de veces, dejando que sus palabras hiciesen efecto en él. — ¿Ayudaría? —Preguntó con honestidad— ¿Acaso dos pequeñas palabras compensarían todo lo que he hecho? —preguntó, pensando en "lo siento", aunque otras dos palabras molestaban en su conciencia. Las aparto de su mente. —Prefiero ser un hombre de acción.

Sus cejas se fruncieron — Pero… ¿Lo lamentas?

Ella tenía miedo de él. Temía que la hiriera. Sí, sí, que lo sentía. Era un pedazo de mierda.

—Sí —admitió. Cuando ella miró hacia otro lado y exhaló en lo que esperaba fuese alivio, él bajó la mirada hacia su antebrazo izquierdo, contento de que el desilusionador que había puesto allí no hubiese desaparecido, le había tomado una buena hora para que funcionase.

—Soy una Gryffindor —dijo mirándolo, hablando mientras él se quitaba el último trozo de tela que los mantenía separados, lo arrojó a un lado y se acomodó en el espacio entre sus muslos. —Se supone que no debería tener miedo.

Draco le sonrió. Una sonrisa genuina. —Soy un Slytherin, — dijo, colocándose en su entrada. —No debería ser tan impulsivo.

Tragó saliva, esperando a que ella diese una última confirmación y ella asintió con ansiedad. Se inclinó hacia delante y la besó dulcemente, un beso lleno de promesas que sabía que tendría que romper eventualmente, hizo una sola y fuerte estocada, cubriéndose por completo dentro de ella y encogiéndose mientras ella gemía.

Hizo lo que pudo para compensar el dolor, una parte de él se preguntaba si podría compensar todolo que alguna vez le había hecho a la chica. Cuando finalmente se separaron, completamente saciados y sudados, la atrajo contra su cuerpo, tratando de no entrar en pánico cuando vio la mancha sangre entre ellos. Sangre inmunda, la voz de su padre hizo eco en su cabeza y luchó para alejarla.

~•~

Mayo de 1997

Cuando Weasley casi muere por beberse el veneno destinado a Dumbledore, ella supo que él tenía algo que ver con ello. Habían discutido y él había negado todo, naturalmente, y ella no le dirigió la palabra por el resto del mes. Había estado tan concentrado en ella que cuando el Señor Tenebroso entró en su mente durante las vacaciones de Semana Santa, apenas había logrado alzar sus escudos de Oclumancia a tiempo. Pero el Señor Tenebroso había visto suficiente para saber que había una chica, una distracción, y se hicieron amenazas para ayudar a motivar a Draco. Gracias a Salazar y a Merlín que el Señor Tenebroso no había visto su rostro.

—Draco, ¿está todo bien? —Hermione le preguntó mientras estaban sentados en un sofá en la sala de los menesteres que había tomado la forma de la sala común de Slytherin. Él había ofrecido convertir todo a rojo y oro, encogiéndose mientras hablaba, pero ella sólo sonrió y dijo: —No, estoy a gusto aquí —antes de disculparse por pensar que había intentado asesinar a su amigo –a pesar de que, accidentalmente, casi fue así– y él la había perdonado y la besó como si fuese la última vez —Has estado...actuando de manera extraña desde que volviste de vacaciones de Pascua —. Ella le dijo.

Draco suspiró, estrés grabado en su cara, bolsas bajo sus ojos, sus ropas colgando de su cuerpo demasiado delgado. —Sólo estoy preocupado por mi madre, no te preocupes.

Ella frunció el ceño. —Draco... ¿Has estado comiendo? ¿Has logrado dormir? Te ves...

— ¿Hermoso? ¿Sexy? ¿Encantador?

—Enfermo —dijo y él miró hacia abajo, frustrado —Estoy preocupada —. Explicó, mordiéndose nerviosamente el labio inferior.

—Estoy bien, Granger.

—Draco...

—Estoy...Hermione, estoy bien. Solo son...asuntos familiares.

—Muy bien —dijo ella, derrotada, un poco de irritación en su voz que le aseguraba que no iba a tener sexo aquel día, lo que era una decepción porque el armario aún no funcionaba y Draco opinaba que sería encantador ser sacrificado después de un muy buen polvo. —Estoy aquí si necesitas hablar con alguien —dijo después de ponerse pie desde el sofá y recoger su mochila. —Lo sabes ¿no?

Él asintió con la cabeza, extrañamente agradecido de que la chica que seguramente lo había odiado de la misma forma en que él había pensado que la odiaba, de alguna manera parecía preocuparse por su bienestar a pesar de su excesivamente ardua labor de mantener vivos a Potter y Weasley. —Vete —le dijo —Sé que estás estresada por ese ensayo de Aritmancia.

Ella sonrió — ¿Te veré esta noche?

—Nos veremos de nuevo aquí.

Después de eso, pasó otra hora tratando de trabajar en el armario y cuando todavía logró hacerlo funcionar, se desplomó de rodillas en otro ataque de pánico al recordar las amenazas que el Señor Oscuro le había hecho durante la Pascua y de la forma en que otros Mortífagos y Greyback, el hombre lobo, habían susurrado cosas sugerentes que les gustaría hacer a las mujeres de su vida. Olvidando cómo Hermione le había calmado aquella ultima vez, Draco salió corriendo de la Sala de los Objetos Ocultos y se dirigió al cuarto de baño donde se agarró al borde de la pileta y lloró, preguntándose si el Señor Oscuro simplemente le lanzaría una maldición asesina o si primero lo torturaría.

—No lo hagas —Myrtle la Llorona le arrullaba desde uno de los cubículos— No...¿Qué paso?...Yo puedo ayudar...

Draco sacudió la cabeza y dejó que los sollozos invadiesen su cuerpo —Nadie me puede ayudar —, dijo al fantasma —No puedo hacerlo. No puedo... No va a funcionar... Y si no lo hago pronto...Dice que va a matarme...—inhalo en busca de aliento y se volvió para mirar hacia arriba, con la esperanza de no verse como un total y completo desastre. Fue entonces cuando vio que un rostro con gafas le devolvía la mirada en el espejo.

Conmocionado, avergonzado y enojado, Draco giró sobre sus talones, varita levantada y lanzó el primer hechizo que se le ocurrió el cual fallo solo por pulgadas –maldito fisgón– y, en su lugar, rompió una lámpara en la pared. No oyó el hechizo que Potter lanzó hacia él, le molestaba que el Chico Maravilla supiese un par de hechizos no verbales, pero Draco lanzó un rápido y silencioso Protego, justo a tiempo para desviarlo.

Su rabia fue acumulándose en su interior a lo largo del duelo. Estaba enfadado con el chico de pelo negro por no matar al Señor Oscuro la primera vez, o por ser el ingrediente secreto que lo trajo de vuelta al final del cuarto año. Enojado porque, aunque Harry Potter fuese quien generaba el odio y la ira del Señor Oscuro, era Draco quien tenía que acarrear con la peor parte ya que el psicópata estaba viviendo en su casa. ¡Voldemort era la razón por la que su padre había acabado en Azkaban y estaba probablemente, en aquel mismo momento, aterrorizando a su madre y no había nada que pudiera hacer al respecto porque el maldito armario no funcionaba!

Myrtle estaba pidiendo a gritos que el par se detuviese y Potter lanzó un maleficio que rozo el oído de Draco y acabo rompiendo la cisterna detrás de él, desbordando el agua. Draco jadeó al sentir el agua fría y al instante recordó la última vez que había estado en casa cuando su tía Bellatrix le había puesto bajo la maldición Cruciatus hasta que perdió el conocimiento y luego lo despertó poco después al tirar agua fría en su rostro.

Confuso y enfadado, atrapado en el flashback, Draco levantó su varita y gritó: —Cruci —pero se detuvo cuando el hechizo de Potter lo golpeó primero.

¡Sectumsempra!

La sangre brotó de su rostro y pecho y un dolor agudo se esparció por su cuerpo. Se tambaleó hacia atrás y se desplomó en el suelo con un gran chapoteo, su varita cayo de su inerte mano derecha. Vagamente oyó Potter gritar, — ¡No! —pero a medida que su visión se tornaba borrosa, inclinó la cabeza hacia un lado, observando cómo su sangre se esparcía a su alrededor. A medida que su visión se oscurecía, se dio cuenta de que su sangre era del mismo tono que la de Hermione cuando le reclamó por primera vez.

~•~

— ¿Draco?

Abrió los ojos y vio a la pequeña bruja parada a los pies de su cama en la enfermería. Recordó a Snape llevándolo hacia allá, susurrando un hechizo de curación que sonaba como una canción y de repente el mareo disminuyó lentamente, pero el dolor siguió abatiendo su cuerpo por mucho más tiempo —Va a quedar con una cicatriz— había dicho Madame Pomfrey. Ellos habían dado detenciones a Potter y le habían quitado el Quidditch y Draco no podía dejar de pensar que si hubiese sido al revés y fuese Potter en la cama, pasando un dedo sobre la herida en su pecho, Draco estaría durmiendo en una celda en Azkaban ahora mismo. Sin embargo, no se molestó en quejarse ¿Cuál era el punto? Draco sabía que iba a estar muerto antes de fin de año de todos modos.

¿Qué? ¿Qué quieres? — dijo, frunciendo el ceño a Hermione.

Tenía los ojos enrojecidos. Ella había estado llorando. Draco se sintió en calma al saber probablemente la causa fuese él. No vio a la niña llorar por las detenciones de Potter o la falta de Quidditch, pero… ¿descubrir que su novio secreto fue casi accidentalmente asesinado por su mejor amigo? Eso probablemente le provocó un poco de tristeza.

—Me enteré de lo que pasó —, dijo con nerviosismo. Con miedo. Odiaba que ella le tuviese miedo, incluso ahora, después de todo lo que había pasado durante los últimos seis meses. —...Quería ver si estabas—

— ¿Aún con vida? —Él se burló— Sí, no gracias a tu amigo. Espero que el Señor Oscuro lo asesine. El mundo estaría mejor sin él.

Ella abrió la boca y se enojó por su conmoción ante sus palabras. —No digas eso. Es mi amigo y yo—

Tu amigo, casi me mató, Granger.

—Y no lo estoy defendiendo —insistió— ¡Pero él dice que intentaste utilizar una imperdonable contra él!

Él la miró, viéndose como el chico que solía ser hace años —Y me gustaría hacerlo de nuevo —admitió aunque no acabó por creer sus propias palabras —La próxima vez tal vez no fallé.

Ella empezó a respirar fuerte, conmocionada y horrorizada y fue entonces que Draco supo. Supo que herirla ahora haría que no acabase por herirla aun más en un futuro. Ella probablemente celebraría su muerte si lograba comportarse como un absoluto y completo idiota. Tal vez si ella volviese a odiarlo, dejaría de tener miedo de que él le hiciese daño. Por desgracia, para conseguir que ella lo odiase, tenía que hacerle daño.

— ¿Quién... ¿Quién eres? —le preguntó entre lágrimas.

Él sonrió hacia ella — ¿No te has dado cuenta? Soy el malo de la película.

Ella negó con la cabeza porque tenía que hacer las cosas difíciles y discutir con él. —No. Tienes miedo y estás ocultando algo y tienes que dejar que alguien te ayude. Déjame ayudarte.

—No quiero tu ayuda, Granger. No necesito de la ayuda...—se sacudió mientras luchaba por respirar—de una asquerosa sangre sucia de mierda.

Ella lo miró fijamente, con lágrimas en sus ojos y él se aferró a las sábanas para no romper su resolución — Te odio —. Dijo finalmente, y a pesar de que doliese mucho más que la maldición de la que estaba actualmente recuperándose, se sintió aliviado.

—Bien. Ahora lárgate de aquí.

Sin decir una palabra más o lanzar una mirada en su dirección, ella se fue y Draco cayó contra sus almohadas, golpeando violentamente el colchón debajo de sus puños. — ¡Mierda!— gritó para parar de llorar.

—Eso estuvo un poco dramático— dijo una voz desde la camilla de al lado.

Draco abrió la boca y se volvió para ver a Theo acostado, con las manos detrás de la cabeza, bostezando como si no tuviese ni una sola preocupación en el mundo. —Vete a la mierda, Theo. ¿Por estás aquí?

—Snape dijo que podía quedarme —dijo— Probablemente para asegurarse de que nadie llamase a los Aurores a sus espaldas para hablar de el pequeño encuentro entre Potter y tu —Se sentó y suspiró— Hiciste lo correcto, ya sabes. Fuiste un completo idiota al respecto, pero probablemente acabas de salvar su vida

Draco suspiró —Ella habría discutido si no me hubiese comportado como un idiota. Estoy muerto. No tengo razones para arrastrarla conmigo.

Theo asintió comprendiendo —Si alguien supiese –si tu padre supiese...— negó con la cabeza, un obvio escalofrío corriendo por su columna vertebral.

Draco asintió en silencio, pero no hizo ningún movimiento, apenas un sonido antes de que finalmente decir —Ahora ella va a vivir. Ella va a vivir y voy a ser el idiota al que va a odiar lo suficiente para que cuando muera, ella ni siquiera se sienta mal por ello.

Theo se burló —No te engañes, compañero. Por alguna razón que de verdad no entiendo, esa bruja te ama. Y tú la amas.

Draco frunció el ceño e hizo una mueca mientras trataba de darse la vuelta, finalmente decidiéndose por cerrar los ojos para bloquear su amigo —Vete.

~Ω~

Translator's Note: Después de muuuuucho tiempo, vuelvo por aquí con un nuevo capítulo para demostrar que no he dejado olvidado mi trabajo, solo me tome un tiempo de descanso para arreglar un par de asuntos muggles que invadían mi vida y mi tiempo. No me gusto mucho traducir este capítulo porque creo que Hermione toma actitudes muy fuera de la Hermione del libro. Pero aún así, amo a la Hermione que Shaya ha plasmado en cada una de sus historias. Me encanta su forma de narrar y espero poder plasmar ese mismo encanto en mi traducción. ¡Espero que les guste este cap!

Próxima Actualización: La próxima actualización será el jueves 17/12. Intentaré apresurarme en las traducciones, así podré recompensarlos con el tiempo perdido.

Los quiero,

Lyanna Malfoy

"You look like a movie; you sound like a song…"