Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCION AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.


Presque Toujours Pur

Casi siempre puros

Capítulo XVI

Mendax


Enero, 1997

A pesar de las ansias que tenia de levantarse y huir lo más rápido posible antes de que pudiera romper su corazón, Hermione se había quedado en la Sala de los Menesteres con Draco, apoyada en él, sus cuerpos completamente alineados. Los momentos que habían pasado juntos antes de tener relaciones sexuales habían estado de llenos de ansiedad. Habían pasado meses besuqueándose en secreto en pasillos oscuros y alcobas, algunos armarios de escoba y uno que otro toqueteo debajo de las gradas del campo de Quidditch y aquella vez que él la había lamido con entusiasmo en las duchas del baño de prefectos. Pero todo eso no era nada comparado con esto.

Su cuerpo estaba dolorido, pero cada nervio estaba encendido como un árbol de Navidad, un hervidero de energía nerviosa que la tenía en un momento de excitación y miedo. Sufría de una deliciosa manera que la tentaba a pedirle otra ronda, pero luego de ajustar su posición y sentir una punzada de dolor, decidió replantearse la situación. El temor, sin embargo, remoloneaba en el silencio mientras él descansaba detrás de ella, dibujando perezosos círculos en la piel de su espalda y, ocasionalmente, inclinándose para besar su hombro desnudo.

Dioses, quería llorar. Una cosa era dejar que la besara aquella primera noche cuando se había enfadado con Ron y enojado con el mundo en general. Una pérdida momentánea de su juicio. Reunirse con él una y otra vez, era culpa de las hormonas — porque ni siquiera el gran ratón de biblioteca de Hermione Granger era inmune a la fisiología humana.

¿Pero esto?

Las noches eran una mezcla de largas conversaciones donde él divagaba sobre la física y la aerodinámica en relación con el Quidditch de una manera que casi hacia interesante el deporte. Ella hablaría sobre Aritmancia y cómo algunas variables eran, sin duda, demasiado parecidas a la Adivinación para su gusto, y luego debatirían sobre las Runas Antiguas y su aplicación tanto en Encantamientos como en Pociones. Otras noches —antes de que Harry comenzase a acecharlo con el Mapa del Merodeador — se reunirían en el baño de prefectos y ella le frotaría los hombros que siempre estaban tensos por el estrés, sin embargo el intentaría calmar sus preocupaciones diciendo que no eran más que viejas heridas Quidditch pasando factura. Él le lavaría el cabello, haciendo girar obsesivamente rizos individuales alrededor de sus dedos mientras hablaba, besándola cuando se distraía y luego suavemente golpearía sus costillas con sus dedos hasta hacerla reír. Él se reiría también. Ella encontraba su sonrisa…dioses, era mucho mejor que la mueca enojada que llevaba cuando estaban cerca de otras personas. Pero no podía sonreírle en público. Porque que era un secreto. Su sucio secreto.

Y ella acababa de dormir con él.

Había perdido su virginidad con Draco Malfoy. El chico que la llamó sangre sucia cuando tenía trece años y molestó durante años. El niño que había hechizado sus dientes y había deseado que un basilisco la matara cuando tenía sólo doce años. ¡Doce! ¡¿Qué tipo de odio puede tener un niño de doce años de edad para que pudiese desearle la muerte a un compañero de clase?! Hermione decidió que sin importar cómo se sentía por Draco Malfoy — y esos sentimientos eran excesivamente conflictivos últimamente — sabía a ciencia cierta que despreciaba a su padre, quien había enseñado a un niño de doce años de edad a odiar.

Se quedó dormida en sus brazos y se despertó sin él. Sin embargo, había una nota.

H,

Si Snape me pilla fuera del toque de queda de nuevo, estoy muerto. Eres una prefecta y tienes el lujo de salirte con la tuya. Además, si cualquier profesor te pregunta dónde has estado, sólo diles que estabas salvando el mundo, porque Potter necesitaba de tu capacidad cerebral sumamente superior. Te dejo con pesar, pero, conociéndote, es probable que estés entrando en pánico por lo que pasó esta noche, así que he dejado una Poción Calmante en la mesa.

D

Temblando de nervios como él había predicho, Hermione hizo una mueca cuando se puso de pie, observando con curiosidad que el Slytherin había lanzado un hechizo limpiador sobre ella y el suelo antes de marcharse. Extraño, pero ella no iba a quejarse de eso. Tomó la Poción Calmante, contemplando el hecho de que estaba bebiendo ciegamente una poción que Draco Malfoy había dejado para ella y luego esperó a los efectos. Fueron casi instantáneos y se sintió ligeramente más relajada, pero lo suficiente como para dormir de nuevo. La poción hizo desaparecer sus nervios, pero su cerebro todavía seguía zumbando.

Zumbó todo el camino de regreso a la torre de Gryffindor, donde se encontró con Ginny en la sala común besuqueándose con Dean Thomas. Confundiendo la expresión de su cara por una de desaprobación, Dean ofreció una disculpa a Hermione, dio las buenas noches a Ginny y luego se precipitó por las escaleras hasta el dormitorio de los chicos. Cuando Hermione se sentó en silencio en el sofá al lado de la pelirroja, ella siseó de dolor y luego se esforzó para cubrir el rubor que subió por sus mejillas.

— ¿Mione? —Ginny preguntó con una mirada de preocupación en su rostro — ¿Estás bien?

—Sí, estoy bien —Hermione dijo en voz baja y luego rápidamente se echó a llorar.

—Hermione... — Ginny envolvió a su amiga en sus brazos, acariciando el cabello de Hermione, ofreciendo palabras de confort —Está bien...todo está bien... ¿quieres que vaya a buscar a Harry? —. Preguntó ella, sin molestarse en ofrecerse para buscar a Ron ya que todavía no se dirigían la palabra.

—No —Hermione negó con la cabeza enfáticamente —Oh, dioses, Harry... Harry no puede... Ginny no le digas que estaba llorando, ¿por favor? Va hacer demasiadas preguntas y luego sospechará y... —

— ¿Quieres decirme qué pasó? —Ginny preguntó con nerviosismo. —No le voy a decir a los chicos. Honor de bruja.

Antes de que tuviera la oportunidad de detenerse a sí misma, Hermione dejó escapar el secreto como si su vida dependiera de ello —Tuve sexo con Draco Malfoy —dijo y casi al instante el peso sobre sus hombros se aliviano y dejó escapar un profundo suspiro.

Los ojos marrones de Ginny se abrieron. — ¿Qué? ¿Acaso él…te…?

Hermione negó con la cabeza. —Fue consensual —aseguró a su amiga.

—Oh —dijo Ginny pensativamente, con los labios entreabiertos y sus ojos parpadeantes como si estuviera tratando de averiguar exactamente qué decir. —Bueno... Umm... ¿Qué tal estuvo?

Hermione rió, lloró de nuevo en los brazos de Ginny y le confesó toda la historia. Como Ron le había hecho daño deliberadamente después del partido de Quidditch utilizando a Lavender, como se había encontrado a Draco en el pasillo y que se habían besado. Dejó ciertos detalles como lo que pasó en el baño de prefectos y la única vez que le había masturbado en un rincón de las mazmorras, ambos ocultos con un buen Hechizo Desilusionador. Le habló de esa noche y cómo había sido extrañamente dulce y suave pero curiosamente mandón y cuidadoso al mismo tiempo. Le habló de la Poción Calmante y del Hechizo Limpiador y cómo había besado su hombro antes de que ella se quedase dormida.

—Wow — dijo Ginny y luego respiró hondo varias veces. — ¡Eso es increíble! —Agregó con entusiasmo —Esto es igual que esos terriblemente dramáticos libros de romance que lee mi madre.

Hermione frunció el ceño —Las parejas de amantes nunca tienen un final feliz, Ginny.

~•~

Septiembre, 1998

Hermione gritó cuando irrumpió en la torre de Gryffindor para ver a sus amigos sentados en el sofá delante de la chimenea. Ron y Harry se voltearon a ver con los ojos abiertos a su mejor amiga mientras actuaba más como una Black y menos como una Hermione mientras pataleaba y gritaba, apretando los puños a su lado y haciendo un berrinche.

La risa de Ginny rompió su concentración y Hermione se dio la vuelta y se quedó mirando a la pequeña pelirroja. — ¡Tú! —La señaló— ¡Arriba, ahora! —ordenó y luego se volvió y se dirigió hasta los dormitorios de las niñas a la habitación en la que ahora compartía con la menor de los Weasley.

Ginny cerró la puerta detrás de ella y con cautela se dirigió a la cama donde se sentó y esperó a ver la reacción de la castaña — ¿Mione? ¿Estás bien?

— ¡No! —admitió Hermione con enfado. Quería llorar, pero en su lugar se encontró a si misma demasiado furiosa para hacerlo. Continuó caminando de un lado a otro con nerviosismo, retorciendo un mechón de pelo negro en sus dedos mientras trataba de encontrar la manera de hablar sin gritar.

—Um... ¿Quieres que me vaya y tal vez vaya por Harry? —Ginny ofreció, sabiendo que a veces la pareja tenían una forma de comunicación que otros simplemente no podían entender.

Los ojos grises de Hermione se abrieron — ¡¿Qué?! ¡No! ¡Harry puede no saber acerca de esto! Todavía no —. Gimió— Oh, dioses, de todas maneras, Sirius probablemente vaya a decirle.

— ¿Decirle qué?

—Estoy... Estoy comprometida con Malfoy.

— ¡Oh, mierda! —Ginny gritó y se puso de pie. —Santo... Puto infierno... ¡¿Cómo carajos pasó eso?!

Hermione sacudió la cabeza y murmuró demasiado rápido como para que Ginny pudiese entender en cada detalle. Algo acerca de padres, su padre, Mortífagos, magia de sangre— Y el hurón se niega romper el contrato. Él va a casarse conmigo, Ginny ¡¿Por qué querría casarse conmigo!? —. Preguntó con rabia.

Ginny resopló — Um... ¿Porque está enamorado de ti?

Hermione miró a su amiga con incredulidad— ¿Qué? ¿Te has golpeado en la cabeza por una bludger?

—Muchas veces. —Ginny sonrió— Hermione, Draco y tú tuvieron una relación a finales de sexto año.

—Eso no era una relación—, insistió Hermione.

Ginny puso los ojos en blanco —... Lo que usted diga, señorita Black o debería decir Señora Mal —Hermione se volvió y la miró. Ginny se estremeció— Madre de Merlín, ese temperamento Black seguro es aterrador. Por lo menos sabes que lo peor que obtendrás de un Weasley es una charla optimista y tal vez un par de fuegos artificiales bajo la almohada. Ustedes, los Black sin embargo... Francamente dan miedo.

— ¿Qué voy a hacer?

—Enfrentar el pequeño idiota —sugirió Ginny— Nunca me gustó, pero estuve de acuerdo por un tiempo, porque parecía ser amable contigo cuando dos salían...Er se veían mutuamente en habitaciones oscuras alrededor del castillo en secreto —, dijo con una sonrisa afectada— Pero recuerdo la noche en que te rompió el corazón. Estuve medio tentada a bajar a la enfermería y terminar el trabajo que Harry comenzó en el baño de Myrtle. No sé por qué rompió contigo de esa manera, pero claramente todavía tiene... sea cual sea su equivalente a sentimientos. No los delato con Bellatrix y recibió una maldición en tu lugar durante la batalla—, ofreció Ginny— Probablemente está usando este contrato de compromiso como una forma de volver contigo. Quiero decir, sin los dos dispuestos a acabar con el contrato, el compromiso no puede terminar, ¿verdad? Así que prácticamente lo está haciendo para que no tengas otro remedio que estar con él. Es una forma muy Slytherin para obtener una segunda oportunidad contigo sin el riesgo de que lo mandes al infierno.

Hermione asintió con la cabeza mientras masticaba la uña de su pulgar.

Ginny sonrió. —Yo digo, ¿por qué no haces que Malfoy lamente la idea de casarse contigo?

Hermione parpadeó y miró a su amiga y luego, lentamente, imitó su sonrisa.

~•~

Draco se paseó por la sala común de Slytherin, sintiéndose una vez más como si estuviera en la cima del mundo. Ya no era un asqueroso y podrido mortífago, ni un fracaso horrible. No, era Draco Malfoy, el futuro marido de Hermione Granger. . . er. . . ¡Black! Había planeado, por supuesto, el tratar de recuperar el afecto de la chica. Ella había sido el único punto luminoso de un horrible sexto año y él había tirado todo por la borda, por una buena razón, por supuesto. Ella estaría muerta de otro modo. Pero él la había herido y sabía que tomaría una seria cantidad de esfuerzo para recuperar su confianza. Ahora, sin embargo…bueno, ahora no era como si tuviera que esforzarse mucho. Todo lo que tenía que hacer era, literalmente, negarse a romper un contrato y ella sería suya.

—Te ves demasiado feliz para tu propio bien—, comentó Theo nervioso. —Esa mirada en tu cara nunca funciona para el resto de nosotros.

Daphne, posada en el muslo de Theo miró a Draco con curiosidad. —Se ve como el gato que atrapó al canario.

Draco se giró y sonrió a sus amigos. —Al contrario. Soy la serpiente que capturo al león—, dijo con aire de suficiencia.

— ¿Qué hiciste?— Preguntó Pansy, con los brazos cruzados sobre el pecho mientras se acercaba a él. — ¿Y por qué estás tan feliz? Es...desconcertante. Ya basta.

—Damas y caballeros—, dijo y luego agrego —, y Blaise—. Mantuvo los brazos abiertos y he hizo una rápida vuelta, la cabeza en lato en señal de victoria. —Ustedes están mirando al futuro marido de Hermione Black.

— ¡¿Granger?!— Pansy chilló. — ¡¿Vas a casarte con Granger?! ¡¿Cómo coño ocurrió eso?!

—Dioses, ¿podría alguien silenciarla? — Theo hizo una mueca.

Blaise se acercó a Draco. — ¿Cómo lo hiciste?

Draco se echó hacia atrás la cabeza y rió. —Nuestros padres. O bien... Mi madre y su difunto padre, que descanse en paz este brillante hombre, tenían un contrato de matrimonio. Hecho con magia de sangre como la familia Black disfrutaba utilizar en los viejos tiempos. No se puede romper, pero puede transmitirse de padres a hijos —dijo con una sonrisa.

Theo negó con la cabeza. —Esto está tan mal.

— ¡Esto es tan brillante!— Draco declaró. —Ni siquiera tengo que esforzarme mucho ahora.

— ¿Esforzarte en qué? —Preguntó Pansy— ¿Realmente ibas a tratar de salir con Granger?

—Black—, le corrigió. —Pero sí, Granger—

—Pero es una Sangre —

Draco se volvió y entrecerró los ojos a su amiga de una manera peligrosa que recordó a todos que a pesar de su inocencia, seguía siendo, en un momento dado, un mortífago. —Ya no lo es. Está en una posición más alta en los Sagrados Veintiocho que tú, Pansy.

Theo se burló. —Incluso si no lo estuviera, él seguiría estando detrás de ella—, declaró con firmeza, con lo que una mano posada suavemente alrededor de la cintura de Daphne. —Después de todo, él pensaba que era una hija de muggles durante el tiempo que estuvieron juntos en sexto año.

Pansy chilló tan alto que ensordeció momentáneamente a todo el mundo en la sala común y en algún lugar, al otro lado del castillo, Sirius Black siseó de dolor cuando un sonido de tono alto le rascó los tímpanos.

¡Silencius!— dijo Daphne, apuntando su varita hacia la boca de Pansy. — ¡Agárrala, Greg!— ordenó a su amigo que inmediatamente agarró los brazos de Pansy y la obligó a quedarse quieta mientras fulminaba con la mirada a Daphne. —No me mires así—, dijo la bruja rubia. —Se te dio una advertencia razonable. Ahora, — se volvió y miró a Draco con calma. — ¿Qué es eso de que tu y Hermione Granger estuvieron juntos?

Draco tenía el ceño fruncido a Theo. —Nosotros no estuvimos juntos…juntos.

—Dioses, ¿dormiste con la bruja?— Preguntó Blaise, los ojos muy abiertos.

La mandíbula de Draco tembló con nerviosismo. —Por supuesto que no, — mintió, haciendo caso omiso la incrédula mueca de Theo —Ella es una bruja de sangre pura con la que estoy comprometido. A pesar de que su padre no está vivo, Sirius Black si y Snape es su puto padrino. Si llegase a tocar a la bruja de manera indecorosa, me deshonrarían y probablemente me golpearían hasta la muerte. Razón por la cual no lo hice…—. Dijo claramente, sus ojos puestos sobre Theo que estaba sacudiendo la cabeza con decepción de la misma manera que Snape a menudo hacia cuando Draco no lograba conseguir que su Filtro de Paz obtuviese el tono adecuado de color turquesa.

—Sin embargo, no sabías que era una sangre pura en ese entonces —Blaise señaló— ¿Por qué no dormiste con ella? ¿Por qué pensabas que era una sangre sucia?

—Deja de decir eso, — siseó Draco. —Y no... Yo sólo...Obviamente estaba ocupado ese año—, espetó. —Ese no es el punto. La cuestión es que me voy a casar con Hermione Granger, o Black, como decida llamarse. La voy a recuperar. Los dioses me han perdonado—, dijo con un tono de alivio y algo parecido a verdadera felicidad. A continuación, un pensamiento se le ocurrió y la alegría casi lo levantó en el aire. — ¿Se imaginan lo furioso Potter va a estar cuando se entere?— dijo, incapaz de detener que su sonrisa se alargase.

— ¿Crees que se vea así de furioso?— Preguntó Daphne, haciendo un gesto hacia la puerta de la sala común donde estaba Hermione, mirando a Draco.

El mago giró para enfrentarse a la bruja, los extremos de su pelo negro se parecían estar casi en llamas mientras se dirigía hacia él. Él hizo todo lo posible para ocultar su miedo. —Hermione... amor —dijo con una sonrisa— ¿Qué haces aquí? ¿No podías estar lejos de mí?—

Daphne se volvió y dio una mirada a Theo, preguntando en silencio si Draco realmente era tan estúpido. Él respondió moviendo la cabeza y suspirando ruidosamente.

—Oh, Draco, — dijo Hermione con una sonrisa aterradora. — ¿Es que acaso no prestaste atención al discurso de la directora? Debemos promover la unidad entre las casas…querido —dijo entre dientes— Y pensé en venir a prestarte una visita...cariño— dijo ella, gruñendo, —Y comenzar nuestra unión con esta nueva tarea en mente. Dejemos la negatividad del pasado, en el pasado, ¿de acuerdo? Sólo concentrémonos en los buenos momentos que hemos compartido.

Draco sonrió— Creo que eso es muy maduro de— ¡SMACK! El rubio gritó de dolor y cayó hacia atrás sobre su trasero, llevándose una mano a la nariz. — ¡Hermione!— él gritó. —Creo... Creo que se ha roto.

—Mmm— Hermione gimió ligeramente —Dioses, eso se sintió casi tan bien como la primera vez —dijo mientras se acercaba a él. —Tengo que decir Draco... corazón, este es el momento con mayor placer que he tenido de cualquier encuentro que tú y yo alguna vez ha tenido juntos.

Desde el sofá, Theo enterró su risa en el hombro de Daphne.

—Estoy contando los días para la boda, — dijo Hermione brutalmente y luego se inclinó hacia delante, le dio un beso en la frente y luego golpeo suavemente su mejilla, enviando pequeñas descargas de dolor a través de su rostro. —Buenas noches, amor— ella dijo con aire de suficiencia y luego se alejó.

— ¿Estás segura de que no quieres quedarte, Hermione?— Daphne preguntó dulcemente.

—Por favor, — dijo Blaise con una sonrisa. — ¿Y tal vez una repetición?— preguntó mientras se reía de Draco que estaba sangrando sobre toda su ropa.

Hermione sonrió. —Tal vez otra noche. Me gustaría reunirme contigo más tarde, Daphne. Soy muy nueva en el mundo de sangres puras y tengo que admitir que me gustaría mucho aprender las costumbres y tradiciones de un compañero en lugar de dejar ese tipo de instrucción en manos de mi tío o padrino. ¿Han oído de ellos? —preguntó a los Slytherin pero sus ojos estaban en Draco. —Mi querido tío Sirius Black, supuesto asesino. Y mi padrino, Severus Snape. — Sonrió cuando vio a Goyle temblar en la esquina donde se encontraba sosteniendo en sus brazos de Pansy Parkinson.

Hermione le dedico una mirada severa a Draco— No están muy contentos contigo— dijo y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de ella.

— ¡Declaro que Hermione es mi nueva mejor amiga!— Daphne expresó con entusiasmo.

Blaise se rió y miró a Draco, que ahora estaba acostado sobre el frío suelo de piedra, todavía sosteniendo su nariz rota —Amigo, estas tan jodido.

~•~

Hermione regresó a su habitación, sonriendo brevemente a Ginny, pero sin dar detalles y lanzando obvio encanto curativo en sus nudillos, que se había hinchado sólo un toque. Ginny rió y dijo: —Esto va a ser muy divertido —luego se dio la vuelta en la cama para dormir. Hermione, por el contrario, estaba completamente despierta e impaciente por la adrenalina y los nervios sobre todo lo que había sucedido esa noche.

Comprometida con Malfoy. Ella miró con rabia la pila de diarios que había pertenecido a su padre, descansando allí mezclados con sus otros libros. Molesta, agarró un diario encuadernado en cuero al azar y lo abrió. El leer los diarios había sido agradable al principio, pero el hacerlo cronológicamente le estaba causando su dolor. Sabía que todo eventualmente terminaría en la muerte de su padre, algo que ella temía, como si no hubiera ocurrido ya.

Regulus Black estaba muerto.

Había sabido eso mucho antes de que se hubiese descubierto que él era su padre. Pero leer sobre su vida de esta manera había sido emocionalmente agotador. Como apegarse a un personaje de ficción en un libro, aprender a amarlos a través de las palabras. Sabiendo lo que venía en la historia de la vida de su padre…apenas podía pasar las páginas y había, en cambio, comenzado a leer al azar durante momentos en los que sentía que necesitaba conectar con él.

Él, de alguna manera, la había, tal vez por accidente, comprometido con Malfoy. Necesitaba estar enfadada con él.

13 de abril de 1979

Me casé con el amor de mi vida en una pequeña casa que heredé del tío Alphard que Marlene que ha decidido llamar Iliad Cottage (1) porque mi dulce Helena piensa que es muy inteligente. La casa es pequeña y cómoda y hay grandes ventanas en cada habitación que ofrecen tanto una vista ventajosa de la nada que nos rodea, y luz. Una luz que Grimmauld Place e incluso Hogwarts nunca podrían ofrecer.

Ella, también, es luz.

Marlene duerme a mi lado, pacífica, excepto cuando comienza a roncar y me veo obligado a emitir Encantos Silenciadores en ella con el fin de conseguir algún descanso. Aunque no lo hago. Descansar. La miro, me preocupo por ella y el bebé dentro de ella. Mi bebé. Dioses, no tengo idea de lo que estoy haciendo y espero que Marlene no pueda verlo en mis ojos. Todo lo que quiero hacer es mantenerla a salvo, mantenerlos a los dos a salvo, pero mi novia es una terca Gryffindor y no a la princesa Espartana le digo que es. Quiero encerrarla, esconderla del mundo, pero ella es demasiado audaz, demasiado valiente, demasiado terriblemente imprudente. Odia la guerra y quiere pelear y estoy seguro de que si no fuera por el bebé, estaría pidiéndole a Dumbledore que la dejase entrar en esa estúpida orden.

¿Qué esperaría ella que hiciese si nos encontramos unos contra otro? Ambos estaríamos muertos.

Severo, como el maldito intratable que es, aceptó ser el padrino. Me siento un poco aliviado, tengo que admitir. Es positivamente insoportable, pero no es nada más que un hombre honorable que se pega a su palabra. Él protegerá a mi hijo.

Niño. Bebé. Ellos. Eso.

Marlene quiere estar sorprendida cuando nazca y se negó a emitir el encanto que nos diría el sexo del bebé. Yo respeto sus deseos de no saber. Es por eso que esperé hasta que ella estuviese dormida para hacerlo yo mismo.

Voy a tener una hija.

Una niña.

Mierda.

Una niña a la que voy a tener mantener viva durante esta guerra y a la que debo criar de tal manera que sea capaz de protegerse a sí misma contra miserables canallas como Sirius. Tiemblo de temor ante la perspectiva de fiestas de té y unicornios de peluche y una sobreabundancia de color rosa. Dioses, si se parece en algo a su madre estoy positivamente muerto.

Hermione frunció el ceño ante las palabras porque le daba ganas de sonreír, le hizo desear que estuviese vivo, y con amargura secó una lágrima que caía en la mejilla antes de dar vuelta a la página.

14 de abril de 1979

Kreacher se apareció en Iliad Cottage.

Marlene lo encontró, medio muerto en el porche y sus gritos de terror me envejecieron al menos diez años. Tendré unos veintisiete años, pasando veintiocho. En el momento en que nazca el bebé, es probable que este tan viejo y decrépito como Dumbledore. Si... si llego a sobrevivir lo suficiente como para llegar a su nacimiento.

Kreacher vivió gracias a la rapidez de mi brillante esposa y, al parecer, mi orden directa de que debía regresar a mi cuando el Señor Tenebroso terminase de utilizarlo. Este elfo ha sufrido demasiado por mí. Se despertó lo suficiente como para decirme lo que pasó. Una cueva, una poción, un relicario.

Esta guerra no terminará de la forma en que lo necesito.

No si el Señor Oscuro ha hecho lo que creo que ha hecho. Lo que Kreacher me dice que ha hecho.

Mierda.

Ni siquiera Dumbledore no puede matarlo ahora. No sin…y no con… ¡Mierda!

El Señor Oscuro es una mancha en este mundo como la Marca Tenebrosa es una mancha sobre mi alma. Tengo que limpiar este mundo y purificarme. La redención no es una opción para mí. No si eso significa lo que creo que significa.

~Ω~


(1) Iliad Cottage: La traducción del nombre es Cabaña Ilíada. Ilíada es el nombre de la obra de Homero, donde sale Helena de Troya, nombre que utiliza Regulus para llamar a Marly. Decidí dejarlo en ingles, al igual que Shell Cottage.

Translator's Note: Mil mil disculpas mi lindos lectores, mil mil millones de disculpas. Hubo ciertos cambios en mi vida muggle, me mude de mi casa, me mude de estado, me cambie de universidad. Ufff, un montón de cosas que me han quitado tiempo para todo. Si merlín, voldy y morgana me lo permiten, este es la primera de muchas actualizaciones semanales por venir. Como les he dicho antes, no voy a abandonar el fic.

Con respecto a Tying The Nott, shaya lo tiene en hiatus y yo quiero concentrarme primero en PPT, así le doy chance a Shaya a que lo continúe y así no alcanzarla. ¡Besos de menta y chocolate y otra vez, mil disculpas!

Los quiero,

Lyanna Malfoy

"It does not do to dwell on dreams and forget to live…"