Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCION AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro.


Presque Toujours Pur

Casi siempre puros

Capítulo XVII •

Traditio


Mayo, 1979

Antes de que las vacaciones de Semana Santa hubiesen terminado, Regulus regreso a Grimmauld Place con un Kreacher casi curado, permitiendo que Marlene pudiese ir a casa de sus padres antes de que se reunieran en Hogwarts durante los últimos meses de escuela. Al menos…así sería si todo salía según lo planeado.

Antes de que sus padres lo llevasen a la estación de King Cross por última vez, Regulus, con la asistencia de Kreacher, escudriño las herencias de la familia Black esparcidas por toda la casa hasta que se topó con un viejo relicario que había sido heredado a través de las generaciones.

—Llamativo— había dicho su madre — ¿Para qué lo quieres?

—Para practicar detección de la transfiguración— mintió él fácilmente —Voy a transfigurarlo en algo más precioso en apariencia y esconderlo entre una colección de originales para ver si mis compañeros de clase pueden detectar cual es el falso.

Walburga le sonrió y besó su frente. —Mi niño brillante— dijo y no dijo ni una palabra más sobre el guardapelo que Kreacher decía que se parecía al que había visto al Señor Tenebroso colocar en un recipiente dentro de una cueva oscura.

El último partido de Quidditch entre Slytherin y Ravenclaw terminó a su favor cuando Regulus atrapó la snitch en un tiempo récord. Pudo haber sido regañado por el capitán por ello, teniendo en cuenta que no le había dado a sus compañeros de equipo una ventaja lo suficientemente decente en puntos, pero aun así habían ganado la Copa con veinte puntos de ventaja y eso significaba que habría celebraciones.

Con sus compañeros de casa borrachos y distraídos, Regulus se dirigió a su dormitorio y cerró las cortinas de su cama con dosel antes de sacar un trozo de pergamino y comenzó a deslizar con nerviosismo la punta de la pluma entintada contra él.

Querida Helena,

Una vez te pedí que fueras la persona que me recordase que era un buen hombre. Me recordase que en algún lugar, en el fondo, sigo siendo puro, sin manchas ni sombras oscuras. A veces me preocupa que tal vez, me haya permitido el estar tan manchado por mis acciones, forzado o no. Personas han llorado, sangró, y muerto por mi culpa y es sólo mi remordimiento por su sufrimiento lo que me mantiene intacto. De lo contrario, temo que mi alma se rompería y ya no sería humano.

Es…es magia oscura con la que ni siquiera yo me atrevería a jugar. Es un tipo de maldad que va más allá de la comprensión.

Si recibes esta carta, es porque, durante estos años, me he contagiado de tu espíritu indomable y valentía y he hecho algo increíblemente estúpido que puede que, con suerte, asegure tu bienestar en los años venideros. Te prometí que me saldría, renunciaría a los mortífagos y al Señor Tenebroso y lo he hecho…Voy a hacerlo. Pero no me puedo sentar y esperar a que otros hagan todo el trabajo duro. No cuando mi familia está en peligro.

Quiero ser un buen hombre, Marley. He pasado años sintiéndome como un cobarde porque le rogué a un viejo sombrero que me ahorrarse el sufrimiento del que fui testigo de la mano de mis padres cuando a mi hermano se le dio una túnica roja y oro en lugar de verde. Qué no daría ahora por llevar esos colores ahora que voy a la guerra. Me gustaría tener un poco de coraje que me ayudase a lo largo del camino. Que no daría por sentirme la mitad de hombre valiente que sé que lo es Sirius. Es un idiota imprudente, pero es feliz. Creo que es feliz. Espero que sea feliz.

Espero que tú seas feliz también. Incluso si no estoy ahí para verte sonreír.

Da a nuestra hija un nombre fuerte. Sí, hija. Yo sé que querías que fuera una sorpresa, pero soy un Slytherin y tengo una particular aversión por no saber las cosas inmediatamente. Me preocupa que necesite un nombre fuerte. Todo lo que pido, es que se sigas las tradiciones de la familia Black, y permitas que su segundo nombre sea en honor a una las estrellas. Astra, tal vez. Significa 'Estrellas' en Latín. Busque en un libro de astronomía, con la esperanza de que un nombre que me hablase, pero nada era lo suficientemente bueno, lo suficientemente grande, o lo suficientemente importante para mi hija. Ninguna estrella era lo bastante brillante. Así que ponle el nombre de todas las estrellas.

Y dile que su padre la amo desesperadamente.

Y que quiso a su madre más que estrellas hay en el cielo.

Voy a la guerra ahora, mi Helena. Una batalla secreta con la esperanza de que no me descubran.

Perdóname.

Dioses, por favor, perdóname.

Regulus

Se pasó el dorso de su mano contra los ojos con enojo y dobló el pergamino, lo selló con cera y sacó otro pedazo, apresurándose por escribir.

Severus,

Confío sólo en ti para que le hagas llegar esta carta a mi esposa si no me pongo en contacto contigo dentro de una semana. Si lo hago, entonces no dudes en llamarme un imbécil que ha caído preso de sentimentalismos dignos de un Gryffindor. Si no lo hago, entonces puedes pensar lo peor. Ayuda a mi madre a planear mi funeral y mantén a mi mujer lejos de todo ese asunto. Protégela Severus, y a mi hija.

Has sido el más fiel amigo y a menudo doy gracias a los dioses por haber sido seleccionado en Slytherin, aunque sólo sea, porque fue el lugar donde te conocí. Solo te ofrezco unas pocas palabras de despedida, solo que espero que encuentres la felicidad de alguna forma y que sobrevivas a esta guerra y tengas la oportunidad de una vida mejor. Una en donde tus decisiones serán solo tuyas.

Tu siempre agradecido amigo,

Regulus

Selló las cartas y se dirigió a la lechucería a enviarlas, esperando que Severus estuviese todavía con su profesor de pociones, y no en la Mansión Malfoy o cualquier otro lugar donde estuviese el Señor Tenebroso ideando su plan para dominar el mundo. Y la inmortalidad. No puedo olvidarme de la inmortalidad.

Antes de salir a la oscuridad de la noche, Regulus sacó otro trozo de pergamino y frunció el ceño hacia las palabras que había escrito sobre el papel.

Al Señor Oscuro:

Sé que moriré mucho antes de que usted lea esto, pero quiero que sepa que fui yo quien descubrió su secreto. He robado el verdadero Horcrux y tengo la intención de destruirlo en cuanto pueda.

Afronto la muerte en la esperanza de que cuando encuentre su igual usted será mortal una vez más.

R. A. B.

Con un suspiro tembloroso, Regulus tocó con la varita la parte superior de su cabeza, lanzando un encantamiento desilusionador sobre sí mismo y rápidamente se dirigió a las puertas delanteras de Hogwarts — ¡Kreacher!—. Llamó y sonrió suavemente cuando el elfo apareció ante él. Se deshizo del desilusionador para que el elfo pudiera verlo y, al ver a su maestro, Kreacher sonrió.

— ¿El amo Regulus llama a Kreacher?

Regulus asintió— Kreacher, quiero que me lleves donde el Señor Tenebroso te llevo. Para la cueva al lado del mar, y más allá de la cueva, al interior de la caverna de la que hablaste. La que tiene el lago negro, y...y la isla —dijo las palabras con pesar mientras Kreacher comenzaba a temblar y a agitarse.

— ¿El a-amo quiere que Kreacher vuelva?

Regulus suspiró— El amo quiere que Kreacher lo lleve a la cueva —. Dijo con firmeza y luego estiro una mano para que elfo la tomase.

—Kreacher vive para servir a la Noble Casa de los Black — dijo el elfo con voz ronca y tomó la mano de Regulus, Desapareciéndolos a ambos lejos, muy lejos de Hogwarts.

~•~

A primera vista, la cueva parecía una pintura en movimiento, resplandeciendo bajo la luz de la luna. Una fresca brisa rozó su piel y le dejo la piel de gallina tras su estela. Regulus miró hacia abajo desde el acantilado donde se encontraba para ver dentadas rocas, el agua espumante batiendo y estrellándose contra el afloramiento de piedras afiladas. Regulus comenzó de inmediato la bajada, haciendo caso omiso de las súplicas de Kreacher quien rogaba con tono preocupado mientras Regulus descendía las rocas con determinación.

Cuando alcanzo el agua, Regulus estiró una mano hacia abajo y la retiró rápidamente, sorprendido de las temperaturas heladas —Kreacher, aparécenos en la cueva —. Instruyó al elfo. No hay necesidad de morir congelado antes de terminar latarea, pensó para sí mismo.

Cuando Regulus abrió los ojos después de que Kreacher le tomase la mano, miró alrededor de la cueva oscura y rápidamente saco la varita del bolsillo de su túnica. —Lumos —susurró y miró alrededor de las recubiertas paredes de alisado musgo de la cueva, notando con curiosidad que no podía ver la caverna de la que le había hablado Kreacher. —Kreacher, ¿ahora hacia donde? —preguntó.

El elfo dudó.

—Kreacher, me llevarás a la caverna con el lago negro— ordenó.

Kreacher jugó con sus manos antes de asentir lentamente y luego se acerco hacia una pared en el lado opuesto de donde estaba Regulus. —Necesita sangre —Kreacher susurró, tocando la piedra con su mano.

Regulus siguió a Kreacher hacia el otro lado e igual que el elfo, puso su mano sobre la piedra y suspiró. —Magia de sangre —, murmuró— Siempre magia hecha con sangre—. Extendió la palma de su mano y apuntó con su varita a su piel. —Diffindo —, dijo entre dientes y siseo cuando la magia abrió un corte a través de su carne y la sangre comenzó a acumularse en el centro de su mano —Como si no he derramado suficiente sangre en su nombre —, dijo con amargura y en voz baja antes de colocar el puño lleno de sangre contra las rocas y vio como un destello de plata brillaba por un momento antes de los bordes de un arco aparecieran.

Entró en silencio a la oscuridad para llegar, finalmente, a la orilla de un lago negro, sólo iluminada por un nebuloso resplandor verde en el centro, reflejándose sobre la completamente inmóvil superficie de agua. Las manos de Regulus temblaban de terror mientras miraba hacia el agua inmóvil, con miedo a acercarse demasiado porque sabía lo que se escondía debajo.

—Manos muertas —Kreacher susurró, señalando el lago inmóvil.

—No toques el agua—, instruyó al elfo que obedeció inmediatamente retrocediendo y caminando hacia un sendero estrecho a lo largo del borde de la caverna. Regulus lo siguió cuidadosamente. —Hay un barco, Amo Regulus —. Susurró Kreacher— enterrado en las aguas, allí —dijo, y señaló el lugar con un largo dedo nudoso.

—Yo digo que evitemos el agua a toda costa, no estás de acuerdo, ¿Kreacher? —Regulus preguntó con ansiedad y Kreacher asintió.

—Kreacher llevará al amo a la isla —dijo y luego tomó la mano de Regulus, una vez más, apareciéndolos directamente en frente del recipiente de color verde brillante.

Regulus miró hacia el líquido esmeralda luminiscente y tragó con fuerza. Sé valiente como Sirius, pensó una y otra vez al alargar una mano para tocar la poción de la que Kreacher le había hablado. Cuando sus dedos entraron en contacto con nada, Regulus frunció el ceño en confusión y miró hacia abajo para ver al elfo sostiendo una pequeña copa de cristal que probablemente había quedado atrás desde la última vez que había estado en esta misma isla.

—Kreacher, dame eso —dijo y le tendió la mano.

Kreacher sacudió la cabeza y apretó su agarre sobre la copa —Kreacher no debe —dijo con firmeza.

Regulus suspiró de irritación. Su valor fue desvaneciendo rápidamente. —Kreacher, te ordeno que me das la copa—, dijo, y observó como el elfo luchó y luchó para retener la copa, pero aún así se la tendió al final. Regulus frunció el ceño ante la vista, sobre todo cuando las lágrimas empezaron a caer desde grandes ojos del viejo elfo. Regulus tomó la copa y la dejó al lado del lavabo y luego se volvió a arrodillarse delante de la pequeña elfo.

—Kreacher,— dijo y extendió la mano para tomar la mano del elfo. —No voy a dejar que sufras más por causa de mí—, prometió. —Voy a beber esta poción.

—¡No!— Lloriqueo Kreacher— ¡El amo no debe! ¡Quema las entrañas! ¡Quema!

Regulus comenzó a temblar de nuevo ante la descripción que Kreacher le estaba dando en cuanto a lo que la poción en el interior de la vasija hacia a una persona, o por lo menos a un elfo, al ingerirla. Sé valiente comoSirius, pensó de nuevo y cerró los ojos para concentrarse en ese pensamiento, permitiendo que le guiase.

— ¡Kreacher silencio —espetó con rabia y esperó a que el silencio reinase en la cueva una vez más antes de hablar— Voy a beber la poción—, dijo y esperó a ver si Kreacher le iba a interrumpir una vez más. Cuando el elfo permaneció en silencio, salvo por un par de estornudos, aquí y allá, Regulus suspiró —Y vas a asegurarte de que lo beba todo. Cuando está vacío, necesito que agarres el guardapelo al fondo de la cuenca, cámbialo por éste—. Dijo y extendió la antigua herencia de la familia Black, —y aparécete de nuevo en Grimmauld Place.

El elfo negó con la cabeza. —Kreacher no dejará a su Amo.

—Kreacher hará lo que se le dice,— Regulus dijo con firmeza. —Porque es un buen elfo,— dijo con un tono de voz más suave. —Y haría a su amo muy feliz el ver que al buen elfo dejar este horrible lugar para nunca volver. No pienso morir aquí, Kreacher—, dijo —pero si en algún momento te digo que te vayas, lo harás. Volverás a Grimmauld Place, destruirás ese guardapelo como sea, y no dirás ni una palabra de esto a la familia. No le digas a mi madre, ni siquiera si ella lo ordena. ¿Entiendes?

Kreacher levantó la mano, agarro la punta de una de sus orejas y tiró de ella con nerviosismo. —Kreacher vive para servir a la Antigua y Noble Casa de—

—Kreacher vive para servir al Amo Regulus —aclaró Regulus —Quién es el heredero de la Antigua y Noble Casa de los Black. ¿Correcto?

Kreacher se tomó un momento para pensar en las palabras y luego, lentamente, asintió con la cabeza. —Kreacher vive para servir al Amo Regulus.

—Ahora, ¿cuáles son tus órdenes?

El elfo tragó y luego extendió la mano, tomando el guardapelo Black de las manos de Regulus. —Kreacher debe mirar al beber la poción que le muestra cosas terribles, y cuando el amo ha bebido todo, Kreacher arrebatará y cambiará los medallones. Entonces... Entonces...— vaciló. —Entonces Kreacher espera a que el amo le diga que se vaya. Luego vuelve a su casa y destruye el medallón y no habla con su Ama.

Regulus asintió. —Bien— dijo, y luego se levantó y bajó la vista a la poción que brillaba intensamente. —Mierda—, murmuró y sumergió la copa de cristal en el líquido, viendo como se arremolinaba en su interior. —Por favor, que sepa como el whisky de fuego—, rogo en voz baja antes de llevar la poción a sus labios y tragó tan rápido como se le fue posible. No sabía al whisky de fuego.

Tenía el sabor delfuego.

Regulus siseó de dolor cuando el calor se apodero de su boca, su garganta y recubrió todo dentro de él. Se aferro a uno de sus costados y se apoyó en la vasija en busca de soporte. Sintió el roce de algo y se volvió para ver a Kreacher, aterrado, acariciando suavemente su brazo de la forma en que el viejo elfo solía hacer cada vez que Regulus y Sirius estaban enfermos; cuando eran muy jóvenes, mucho antes de que el asunto de las Casas de Hogwarts y los estados de la sangre significasen algo dentro de las paredes de Grimmauld Place.

—Kreacher se queda con el Amo— el elfo canturreó suavemente y continuó acariciando el brazo de Regulus.

Tan rápido como pudo, Regulus sumergió la copa de nuevo en la poción y se lo bebió, siseando, tosiendo, asfixiándose cada vez que se obligaba a tragar. Le faltaba el aliento, el fuego dentro de él ardía flameantemente con cada nuevo sorbo y cada trago adicional. Sus ojos se cerraron y se desplomó hacia adelante contra la cuenca, deslizándose hacia abajo hasta que él estaba acostado en la isla de piedra, sus brazos se cerraron en torno a su estómago, su cuerpo temblando.

Su visión se torno borrosa delante de sus ojos y en lugar de un gran lago negro con tranquilas aguas, vio la antigua habitación de Sirius en Grimmauld Place. En lugar de la oscuridad, una poción brillando intensamente en la vasija sobre de él y Kreacher sollozando a su lado, vio a Sirius, yaciendo allí en un charco de sangre.

—No... Sirius... —Gimió Regulus— N-no…no puedo dejarlo morir…—. dijo, con la voz temblando mientras el fuego seguía ardiendo— Levántate…Sirius levántate…

—Amo—, dijo a Kreacher, flotando sobre el cuerpo de Regulus y llorando con grandes lágrimas que caían, humedeciendo las mejillas y el cuello de Regulus.

—Kreacher... Sálvalo...salva a...—Regulus parpadeó un par de veces, obligando a su visión a enfocarse. —Kreacher —, tragó y se aclaró la garganta—Ayúdame.

El elfo hizo lo que se le dijo y ayudó a Regulus apoyarse contra la cuenca donde metió la mano y la copa de cristal de nuevo en la poción — Kreacher... No dejes que deje de beber esto. ¡No lo hagas!— Gritó y Kreacher se estremeció en respuesta, pero asintió con la cabeza rápidamente, sus orejas aleteando con el movimiento mientras observaba, horrorizado, como Regulus bebía rápidamente otras dos tazas llenas de poción antes de dejar escapar un grito de agonía y caer de rodillas.

—Sé valiente como Sirius,— sollozó, sin siquiera sentir que cuando sus rodillas golpearon la piedra del suelo, algo se rompió, un hueso probablemente. El dolor en el pecho y en el estómago se encontraba mas allá de las palabras y su visión se torno borrosa de nuevo. —Valiente como...como...—

—¿Sirius?— una voz habló y Regulus alzo la mirada para ver a Marlene allí de pie delante de él, un bebé en sus brazos envuelto en un lana, la cara oculta. —¿Cómo puedes ser valiente como Sirius?— preguntó su voz. Regulus sabía que era un espejismo, una visión de cosas que no eran reales, pero el deseo de ver la cara del niño era tan grande que apenas podía recordarse a sí mismo que la imagen era falsa.

—Marley...

—No eres valiente como Sirius. Sirius Black no es un asesino,— dijo y frunció el ceño. —Mira la sangre en tus manos, Reggie.

Regulus miró sus manos y, por supuesto, estaban bañadas en sangre. Se atragantó al verlas, sentía que se estaba ahogando, sin saber que más allá de la visión forzada que estaba teniendo, Kreacher estaba siguiendo órdenes y deslizando la poción en su garganta. —No, no, no,— Regulus sollozó mientras trataba desesperadamente de limpiar la sangre de sus manos con su túnica, pero estaba adherida sobre su piel como la Marca Tenebrosa.

—No lo hice... Yo no...—

—¿No asesinaste a personas?— Preguntó Marlene. —Lo hiciste.

—No sabía cómo decir que no. Ellos... Te habrían matado... Matado a Sirius...— levantó la mirada hacia el bebé en los brazos de Marlene. —Ellos la habrían matado.

—¿Así que vale más destruir otras vidas solo para salvarnos?

—¡SÍ!— Regulus gruñó en voz alta y comenzó a asfixiarse de nuevo mientras Kreacher deslizaba otra taza de poción en su garganta. El fuego quemaba y la sangre en sus manos se mantuvo y Marlene lo miró con lástima.

—Amo debe tragar,— Kreacher susurró en el oído de Regulus. —Amo debe beber. Le dijo a Kreacher. Ya está casi hecho. Casi listo.

Regulus se asomó y en las negras y aun tranquilas aguas había una multitud de rostros sin vida. Sus víctimas. Las chicas muggles que él y Severus habían asesinado aquella primera vez cuando habían tomado la marca tenebrosa. —No—, negó con la cabeza. —¡Tuvimos que hacerlo! Ellos habrían...habría sido mucho peor para ustedes si...— murmuró en voz baja mientras los cadáveres se acercaban más a él. Los hombres y las mujeres y. . . y los hijos del trabajador del Ministerio que Lucius no había podido asesinar por haber sido demasiado cobarde. —Macnair... Lo que les habría hecho...— sollozó, pidiendo perdón, su alma atormentada por el remordimiento.

—¡Se ha ido!— Kreacher gritó de alegría. —Amo se ha acabado. ¡Kreacher lo tiene!

Regulus se quedó sin aliento mientras la visión de Marlene flotaba sobre el agua, sus víctimas justo detrás de ella. —Sediento…

—¿Qué se supone que deba decirle, Reggie?— Preguntó Marlene. —¿Cuando pregunte por ti?

Regulus se arrastró dolorosamente lento hacia el agua, desesperada por algo para ahogar el fuego dentro de él. —Dile que…—

—¡Amo!— Kreacher gritó desde detrás de él y Regulus pudo sentir algo que tiraba de su túnica, intento alejarlo del agua.

—Dile…— dijo, mirando hacia el espejismo de Marlene. —Que lo intenté.

Sintió la punta de sus dedos tocar el agua helada y él anhelaba beber de ella, para aliviar el fuego en su interior. Sin embargo, antes de que pudiera formar una copa con su mano para tomar un trago, algo lo agarró y sus ojos se abrieron.

—¡Manos muertas!— Kreacher gritó y Regulus trató de moverse hacia atrás, pero más manos emergieron a la superficie del agua y agarraron su ropa, tirando y tirando y lo arrastraron más cerca.

Regulus gritó para pedir ayuda, pero se volvió a tiempo para ver a Kreacher agarrando firmemente el guardapelo original y recordó por qué había ido allí. Valiente como Sirius, pensó y luego gritó: —¡Kreacher vete!— mientras las manos sobre su cuerpo lo llevaban al agua.

El aullido de Kreacher llenó sus oídos justo cuando era hundido debajo de la superficie del agua. Sus ojos se abrieron ante la vista que se encontró. Inferi; un ejército de muertos como perros guardianes de los tesoros del Señor Oscuro. Sentía un mínimo sentimiento de satisfacción al saber que a pesar de todo esto, le había robado al Señor Oscuro — ¡Voldemort! — su Horrocrux, a pesar de los muchos obstáculos que había puesto en su lugar. Esa sensación de victoria fue dominada por el miedo y Regulus luchó contra las manos que sujetaban de él, pateando y aruñando hasta que logro salir a la superficie del agua otra vez, sin aliento.

Sus ojos se volvieron hacia la isla para ver que Kreacher había desaparecido, según lo ordenado.

Y entonces el peso de sus enemigos se torno demasiado para él. Su fuerza demasiado grande para luchar contra ella. A medida que el agua fría lo envolvió una vez más y le robó el aliento de sus pulmones, Regulus cerró los ojos y trató de encontrar un pensamiento alegre al que aferrarse. Algo que lo llenase y le quitase el miedo. Algo tan fuerte que podría convocar un Patronus si supiera cómo. Un recuerdo feliz. Un pensamiento alegre.

Todo lo que podía pensar era en ella. Un bebé en brazos de Marlene, envuelto en lana.

Algo por lo que valiera la pena morir.

~Ω~


Translator's Note: Siento que cada vez que subo un capítulo tengo que escribir una laaaarga disculpa por mi ausencia, pero aquí va otra, porque es lo menos que puedo hacer después de todo el apoyo que me han dado. Mil mil mil disculpas, esta vez no tengo excusa más que la pereza y las ocupaciones muggles. Por favor, discúlpenme.

Actualizacion: El próximo capítulo será publicado el día viernes 30/09

SE BUSCA: Se busca Beta Reader para mis historias, necesito a alguien que me ayude con las correcciones de los capítulos y me regañe por no cumplir con mis fechas. Hay una vacante para quien quiera llenarlo.


Los quiero,

Lyanna Malfoy

"Toujours Pur…"