Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece, todo es obra de J.K Rowling. No es mi historia, no es mi idea, nada de lo aquí escrito es mío, es una TRADUCCIÓN AUTORIZADA de una fantástica historia que creí, debían conocer. Nada de esto es con fines de lucro

WARNING: Es una historia clasificada como M por su lenguaje, violencia, Slash y una que otra escena sexual gráfica.


Presque Toujours Pur

Casi siempre puros

Capítulo XIX

Filia


Junio, 1979

Marlene estaba sentada en la mesa con los otros Gryffindors tratando de no temblar ante las susurradas teorías que flotaban a su alrededor con respecto a la desaparición de Regulus Black. Su amigo, su marido, el padre de su bebé no nacido. Se tocó brevemente el estómago antes de mirar a la mesa principal donde hizo contacto visual con la profesora McGonagall.

Regulus había estado desaparecido por semanas. Nadie sabía cómo había logrado salir del castillo, a donde había ido, ni como había terminado muerto.

Muerto.

ElProfeta había informado que Walburga Black había sido vista llorando en las calles después de recibir el informe del Profesor Dumbledore que Regulus había desaparecido del castillo. La vieja bruja había ido al tapiz de la familia para encontrar allí su nombre bordado en negro, la fecha de su muerte tan clara como el día. Marlene había sentido pena por la madre de Regulus hasta que habían citado los gritos de la vieja bruja, — ¡Se acabó, se acabó, la Casa Black está acabada!— sin mencionar el nombre de su hijo muerto, ni el nombre del que aún vivía.

El ejemplar del día siguiente tenía un artículo de primera plana sobre la detención de Sirius Black y Lucius Malfoy, que habían sido detenidos después de una pelea de borrachos en el Caldero Chorreante. Los testigos dijeron que habían oído a cada mago lanzar acusaciones al otro sobre el supuesto asesinato de Regulus.

La profesora McGonagall había hablado con Marlene en privado tres veces para preguntarle si sabía algo, pero la respuesta siempre fue no. La joven Gryffindor prácticamente vivía en la enfermería mientras la señora Pomfrey cuidaba de ella con mucha atención, asegurándose de que el estrés no perjudicara al bebé. Las cartas llegaron volando una mañana de finales de junio. Dos de Lily preguntándole a Marlene si estaba bien ya que había recibido noticias de otros Gryffindors que no se veía bien últimamente. Marlene insistió en que estaba bien y solo era la preocupación por los E.X.T.A.S.I.S no tenía nada que ver con la muerte de Regulus. Después de todo, hasta donde Lily sabía, él y Marlene se odiaban el uno al otro y que no habían sido amigos durante años.

Otro búho voló a través del Gran Comedor, dejando caer una carta frente a la rubia. Marlene la abrió con curiosidad, notando la falta de un sello en el sobre. Cuando abrió un solo pequeño trozo de pergamino, inhalo temblorosamente y se obligo a si misma a en llanto ante la familiar caligrafía:

¡O Helena! ¡Helena! ¡Helena! Esperad un tiempo,
Esperad por un tiempo, oh, quedaos aquí ahora,
¡Hasta que el amanecer llegue y huyan las sombras!
Porque en la alegre luz del sol de vuestra sonrisa
Del cielo o el infierno tengo ningún pensamiento o miedo,
Al ver que conozco ningún otro dios, sino a vos… (1)

Marlene apretó el pergamino en la mano con fuerza y, una vez de vuelta en la torre de Gryffindor, se tiró a la chimenea para deshacerse de la evidencia.

~•~

La graduación fue un asunto sombrío. Muchas personas estaban siendo asesinadas por los Mortífagos y había rumores de que había un plan para un asedio del Ministerio. Marlene se reunió brevemente con sus padres, quienes la miraron en estado de shock cuando se deshizo de los encantamientos que disimulaban su embarazo. Saber y ver aparentemente eran dos cosas muy diferentes. Ella besó a ambos y prometió escribir, insistiendo en repetidas ocasiones que por su propia seguridad no podía decirles dónde vivía o quien era su marido; algo con lo que su padre, sobretodo, tenía serios problemas.

—Es en secreto o ningún contacto en absoluto—ella le había dicho, y esperaba que lo entendiera. —. No les voy a prohibir que vean al bebé cuando nazca —prometió—. Pero hasta entonces...Por favor manténganse a salvo.

Sus padres estuvieron de acuerdo, pero su hermano mayor le deslizó un trozo de papel mientras se despedían y Marlene cerró los ojos después de leerlo. Una invitación y una dirección. La ubicación de la Orden del Fénix. Dioses, Reggie iba a matarla si se enteraba.

Cuando por fin llegó a Iliad Cottage, dejó caer todas sus cosas y corrió a los brazos abiertos de Regulus y se agarró a él lo más fuerte posible. —¡Pensé que estabas muerto!—Ella gritó y sollozó en su hombro— ¡Reggie, pensé que estabas muerto!

—Yo también —susurró mientras besaba las mejillas, la frente y la punta de su nariz—, yo también, amor.

—¿Qué pasó?— suplicó.

Sacudió la cabeza. —Estoy muerto. Muerto para el mundo. Hice algo... Algo estúpido e imprudente y ahora... Ahora todo el mundo cree que estoy muerto. El tapiz en Grimmauld Place. Lo hechice solo por si acaso. La Orden de Fénix cree que probablemente fui asesinado por mortífagos, y el Señor Tenebroso cree que fui asesinado por la Orden.

—¿Cómo? ¿Cómo sabes esto?—preguntó con recelo.

—Porque —dijo una voz desde el interior de la casa, arrastrando las palabras—, como dijo, fue estúpido e imprudente—Severus se movió para pararse en el marco de puerta—. Probablemente sea tu influencia. Era mucho más tolerable antes de casarse con un Gryffindor.

—¿Qué hizo?—Marlene exigió y volvió su mirada a Regulus—¿Qué hiciste?

—Sí, Regulus, ¿qué hiciste?—Severus preguntó con rabia—. Dímelo si es que alguna vez decide contarte su pequeño secreto, ¿de acuerdo?—le preguntó a Marlene—. Se aparece en mi puerta empapado y medio ahogado y ni siquiera le dice al hombre que salvó su vida porqué tuve que salvarla en primer lugar.

Regulus sonrió, pero había una tristeza detrás de aquella sonrisa. —Estoy salvando tu vida, Severus—insistió—Me...me he encargado de ello. Ahora mi vida gira en torno a esta bruja —dijo, besando a Marlene brevemente antes de alejarse y poner sus manos sobre su estómago —y nuestro...bebé.

Ella lo miró. —Sabes cuál es el sexo del bebé, ¿verdad?—preguntó.

Él le sonrió y se movió para capturar sus labios en un dulce beso.

Severus, detrás de ellos, puso los ojos en blanco.

~•~

19 de septiembre de 1979

Regulus se culpaba a sí mismo.

El estrés de su fingida muerte y el mes en que Marlene creyó que así había sido, había sido demasiado para ella, estaba seguro de ello. La partera a la que Severus había puesto bajo un Imperius y había llevado a Iliad Cottage insistía en que a veces las cosas simplemente sucedían pero debían celebrar por el bebé habían concebido; celebrar el hecho de que madre e hija estaban vivas.

—Ella estará bien —dijo Severus, poniendo una mano sobre el hombro de Regulus.

—Yo le hice esto.

—Le diste una hija y mantuviste a tu familia a salvo del que Señor Tenebroso. Ellas estarían muertas de otra manera. Además, estás muerto. ¿Un hombre muerto siquiera necesita un heredero varón?

Regulus negó con la cabeza. —No, deja que el apellido Black continúe con Sirius.

—Salazar nos ayude a todos —dijo Severus con sarcasmo—. Dale otra poción re-abastecedora de sangre en una hora y continua así hasta que todas se hayan acabado. Voy a traer más en unos días.

—¿La bebé?

Severus parecía que estaba a punto de sonreír, pero luego cambió de opinión. —Perfecta. Para un Black.

Regulus sonrió y dio un asentimiento de cabeza en agradecimiento a su amigo que se Apareció lejos con la partera —a la que recién le habían borrado la memoria— a su costado. Al entrar en el dormitorio, Regulus miró con nerviosismo a su joven esposa con el bebé en sus brazos—.¿Estás bien?—le preguntó a ella—.Dime la verdad.

Marlene sonrió. —Un poco débil —admitió—. Muy cansada. Pero feliz —dijo con firmeza mientras miraba al bebé en sus brazos—. Ven a verla, Regulus.

Vaciló. —Tengo…tengo miedo. Yo soy la razón por la que—

—Sucede —dijo Marlene, casi con enojo—,Regulus, ven a verla —le ordenó— No necesito más hijos. Es perfecta.

eres perfecta —él respondió mientras daba un paso más cerca de la cama, mirando por encima de la manta suave que cubría a su hija. Era todo un manojo de suaves rizos negros, un par de ojos grises y piel rosada. Él contuvo el aliento y extendió la mano, tocando con ternura la parte superior de la suave cabeza de la pequeña—. Soy...un tonto —dijo y luego se sentó en el borde de la cama, incapaz de apartar los ojos del bebé—. Tenías razón. Ella es perfecta. Nunca supe lo que era el verdadero amor hasta este momento.

Marlene se rió, claramente sin ofenderse. —Qué bobo —dijo con una sonrisa brillante— ¿De verdad estas feliz? ¿Estás de acuerdo con—

—No necesito un hijo —dijo Regulus, moviendo la cabeza—. Será hija única y, por lo tanto, muy malcriada. Los Black que son malcriados son notoriamente horribles. Nada de color rosa —insistió— Sin fiestas de té tontas o unicornios de peluche. Aprenderá a leer bien y...y voy a enseñarle a volar y será brillante y...

Marlene se inclinó hacia delante y le dio un beso para callarlo. —Ella necesita un nombre primero, mandón.

Regulus se inclino sobre su hija e inhaló el aroma de una nueva vida; de un nuevo comienzo— Pues a Helena no le concedieron las deidades otra prole —dijo con una triste sonrisa— que la amable Hermione, que, en belleza, asemejábase a la áurea Afrodita.(2)

~•~

Diciembre, 1979

—Lo haría tan feliz el saber que estás vivo—la profesora McGonagall dijo mientras sostenía a Hermione en sus brazos, mirando desde el otro lado de la pequeña sala de estar a Regulus que estaba dedicando la mayor parte de su atención a pasar los dedos por el cabello de Marlene—Él esta...esta muy triste sin ti. Tu supuesta muerte no fue fácil para él.

—No hasta que todo acabe —Regulus insistió—. Amo a mi hermano y sé que, en el fondo, él me ama. Pero él lo entendería. Esta familia es lo primero. Mi esposa e hija van antes que todo.

—Podrías ayudar —dijo McGonagall; una vieja discusión.

He ayudado. Un día, tal vez usted llegue a ver cómo. Sólo... Dígale a Dumbledore que mate al maldito bastardo y ponga fin a esto—dijo con palabras llenas de enojo y amargura—. Confío en solo tres personas en este mundo, Profesora, y si usted fuera la jefa de la Orden, tal vez me convencería —admitió—. Pero... me quedaré lejos de la pelea. O...en sus límites. Obtengo información de Severus de vez en cuando, tal vez debería reclutarlo aél —dijo con sarcasmo.

El diablo del que hablaban irrumpió por la puerta, empapado por la lluvia. Se veía más enojado de lo que Regulus le había visto nunca y, al mismo tiempo se veía completamente derrotado.—¿Qué pasa?—preguntó Regulus.

Severus gruñó al ver a McGonagall. —Cuando mi ropa esté seca, voy a insistir en que me entregue a mi ahijada—dijo con una mueca.

McGonagall lo miró con el ceño fruncido.—¿Qué te ha puesto en tal estado de ánimo?

—Como si no lo supiera —dijo con rabia y se fue a la otra habitación, regresando momentos después con ropa seca y una botella de whisky de fuego—. Sirve eso —espetó a Regulus, arrojando la botella en su regazo—. Bastante.—Él extendió las manos hacia Hermione—.Démela.

McGonagall miró a Severus y echó un vistazo a Marlene y a Regulus quienes sólo ignoraron sus preocupaciones. —No beberás con la bebé en brazos —insistió al tiempo que entregaba a Hermione.

—Si tanto quiere jugar con niños, vaya y pídale a los Potter que la nombren madrina de su... hijo —dijo entre dientes—. Embarazada —dijo mientras se daba la vuelta y miraba a Marlene y a Regulus. —Lily está embarazada con el engendro de ese... ese— Hermione hizo un pequeño lloriqueo y Severus la miró —. Silencio —dijo con severidad y asintió con la cabeza cuando ella obedeció—. Buena chica, obediente —dijo, obviamente complacido—. Eres la única compañía femenina que disfruto estos días.

Marlene sonrió con sarcasmo.—Gracias.

—Me atengo a mis palabras. Eres una Gryffindor—dijo, volviendo sus ojos negros hacia Marlene como si ella también le hubiese traicionado—. No son de fiar.

McGonagall puso los ojos en blanco. —Regulus ha sugerido que tal vez sirvas mejor en el otro lado de esta guerra, Severus—dijo y observó divertida mientras Severus se volvió y la miró.

—Prefiero arrastrarme a través del Fuego Maldito.

Regulus resopló.

—No es que tu compañía no sea una adición agradable para mi día —dijo McGonagall, su voz llena de irritación mientras miraba a Snape—, pero tengo muchas cosas que atender antes de terminen las vacaciones de Navidad y los estudiantes regresen.

Cuando McGonagall se fue, Marlene tomó a Hermione en sus brazos y dejó a los dos hombres beber para desaparecer juntos los males de Severus. Regulus volvió a llenar el vaso con whisky de fuego y se lo entregó a su amigo. —Solo para lo sepas, lo siento —dijo—. Pero…sabías que iba a ocurrir. Se casaron justo al salir de Hogwarts. El divorcio en el mundo mágico es —

—Lo sé —dijo Severus con un profundo suspiro—. Comenzaste una tendencia horrible con esta cosa de la crianza. Los Longbottom están esperando también. Y Lucius y Narcissa me han pedido que sea el padrino de su hijo. ¿Por qué todo el mundo espera que yo cuide de sus hijos? Desprecio a los niños.

Los ojos de Regulus se abrieron con asombro. —¿Narcissa embarazada? —preguntó, su voz ansiosa.

Severus lo miró— Sí ¿Por qué?

—¿Acaso ellos...saben lo que es?

El brujo de ojos negros miró a su amigo con cuidado, observando su reacción. —Un niño.

Regulus inhalo con fuerza. —Mierda.

—¿No los he de felicitar? —Severus preguntó con curiosidad—.¿Qué estás escondiendo?

El joven mago se pasó las manos por el cabello y soltó un suspiro de frustración. —Te lo contaré otro día. Cuando...cuando tenga la oportunidad de solucionarlo.

—¿Solucionar qué?

—Yo...hice algo muy estúpido cuando era más joven.

~•~

Enero, 1980

—¡Cálmate, vas a despertar a Hermione!

—¿Ahora es que te preocupas por Hermione? —Regulus le preguntó a su esposa—. ¿Pensaste en tu hija cuando te arrodillabas ante Dumbledore y prometiste tu vida a su jodida Orden? ¡Mierda! Ni siquiera me consultaste sobre esto.

Marlene frunció el ceño. —Habrías dicho que no.

—¡Por supuesto que habría dicho que no! He visto el otro lado. Sé lo que ellos... lo que yo le hice a miembros de la Orden. Y eres...—Se sentó y se puso la cabeza en las manos recordando las redadas con Macnair quien arrastraba a las brujas por el pasillo, el sonido de los gritos que resonaban en la casa que se les había ordenado atacar—. Marley, te matarán, tienes una hija y un marido y…

—Y no soy mejor que las otras esposas y madres que los mortífagos están atacando ahí fuera. Regulus, tengo que hacer algo, puedo ayudar—insistió—. Mis amigos y mi familia están ahí afuera, mi hermano y mis padres están en la Orden, no puedo quedarme sin hacer nada mientras ellos están en peligro. Tu hermano está ahí, ven conmigo…

—No —sacudió la cabeza—. Y no digas ni una palabra sobre mí cuando estés allí, ni sobre Hermione, no quiero que nadie se entere de ella, no confío en ellos. Sólo en Severus y McGonagall y en tu familia. Hazlos jurar también. El Señor Tenebroso...quería espías en la Orden. No...no sé si alguna vez encontró uno, pero si alguien llega a sospechar que estoy vivo y que tú y Hermione son…—sus manos temblaban— Joder... ¿por qué no puedes sentarte y dejar que otros peleen esta maldita guerra?

—Porque no soy así.

~•~

Mayo, 1980

—Él cree que se trata de Lily —dijo Severus con su cara pálida y ojos vacíos. Regulus nunca lo había visto peor. Se veía roto, culpable y aterrorizado, y aunque Severus no estaba casado con Evans —Potter ahora—, Regulus podía entender el miedo que su amigo estaba experimentando—. Regulus, él piensa que el hijo que no ha nacido de Lily será su perdición, y yo...le traje la profecía directamente.

—La adivinación es—

—Lo sé —exclamó Severus—. Es una locura, pero... ¿y si es verdad? ¿Y si no es verdad y acabo firmar la orden de ejecución de un niño? Y...la matará. Él mismo me lo dijo, los quiere muertos. Le supliqué, le rogué con mis manos y de rodillas que le perdonara la vida.

Regulus suspiró recordando años anteriores cuando habían hablado de tomar la marca, unirse a los mortífagos y sus razones para hacerlo. Severus había querido salvar la vida de Lily. Salvarla de la oscuridad al dejarse consumir por ella; convertirse en ella—. ¿Qué dijo?—preguntó con voz tranquila.

Severus dejó escapar una risa fría y enojada. —Pensaría en ello, y me sugirió que me casara con la hija de Dolohov. La que rechazaste.

—La va a matar —dijo Regulus.

—Ve con Dumbledore —dijo una voz desde el pasillo.

Regulus y Severus levantaron la vista para ver a Marlene mirándolos fijamente, con lágrimas en los ojos y Hermione apoyada en su cadera. —Severus, ve con Dumbledore, cuéntale todo, él protegerá a Lily, a James y al bebé.

Severus gruñó. —Me vale un comino Potter o su—

—¡Madura! —gritó ella, y Hermione gimoteó suavemente ante el áspero sonido de la voz de su madre—. Es un bebé, Severus, ¿y si la profecía fuera sobre Hermione?

Severus la miró con enojo, un breve atisbo de auténtico remordimiento en sus ojos ante la mención de su ahijada.

—Yo misma te llevaré con Dumbledore —le prometió Marlene.

~•~

Septiembre, 1998

—Así que —dijo Snape mientras miraba a Hermione y a Sirius, el par parado delante de la puerta de su habitación con el diario de Regulus en mano—, por primera vez en la historia, en lugar de terminar un libro para encontrar las respuestas, ¿Ha decidido hacerme preguntas?

—Snape —gruñó Sirius.

Los ojos grises de Hermione estaban anchos y llenos de ansiedad y Severus luchó para sacar de su mente la imagen de ella como un bebé en sus brazos, recordando en cambio a la castaña sabelotodo que era una constante piedra en el zapato, robaba de sus armarios, y quien una vez puso sus túnicas en llamas.

—Por favor, señor...está... está Regulus...

Puto Regulus.

—Muerto según tengo entendido —dijo Severus amargamente, imaginando que eventualmente la chica leería suficientes diarios para juntar las fechas. Regulus habría sido un mejor novelista en lugar del Mortífago en el cual se había convertido. Severus siempre había encontrado un poco divertido que mientras el padre ponía palabras en pergaminos y la hija las absorbía rápidamente, cada uno pasó su juventud con la nariz enterrada en libros. La mirada desesperada de la niña y el rostro de Black decían que querían respuestas, y en vez de leer los libros como él le había dicho, casi habían derrumbado su maldita puerta exigiendo respuestas. Los Gryffindors carecían de paciencia.

—Las circunstancias que rodean su... crianza con muggles se harían si Regulus, de hecho, era asesinado y no quedara nadie que cuidase de usted —le dijo con firmeza—. Ya que fue reubicada y criada por muggles, puede estar segura de que está muerto.

El rostro de Sirius entristeció y Severus se esforzó por no sonreír, ya que en realidad sentía una extraña sensación de empatía por el hombre, aunque nunca lo admitiría.

Hermione levantó el diario. —Pero la fecha—

—¿Acaso importa cuando murió? —Severus preguntó, su tono un poco más suave—. Seguirá estando muerto.

Sirius se volvió y gruñó ante el Maestro en Pociones. — Es mi hermano de quien estás hablando—

Algo finalmente se rompió y Severus dio un paso adelante, su postura alta e imponente y los dos brujos de pelo negro se encontraron cara a cara, demasiado cerca para el gusto de cualquiera. —¡Y era mi hermano también! —Snape alzó la voz, mucho más alto que lo que solía reservar para regañar a los niños incompetentes.

Sirius se sorprendió por el tono y las palabras y en realidad dio un paso atrás después de un largo momento. —¿Cuándo... cuándo murió? —preguntó.

Severus suspiró. —La última vez que vi a Regulus Black fue el 31 de octubre de 1981.

Los ojos de Hermione y Sirius se abrieron con asombro. —P-pero eso es—ella tartamudeó.

—En efecto.

Hermione tragó saliva — ¿Y...y mi madre?

Severus miró hacia abajo. —Murió mucho tiempo antes.

—¿Cómo? —ella preguntó.

—La familia McKinnon fue asesinada en una redada —dijo Severus—. Aproximadamente un año después de la profecía y mi deserción. Se sospechaba que estaban aliados con la Orden, lo cual era cierto. Marlene había estado involucrada con la Orden, para el descontento de Regulus —agregó–, durante unos seis meses antes de que yo buscara a Dumbledore, fue Marlene quien avaló por mí. Pero en ese momento, a pesar de ser un espía, el Señor Tenebroso no quería confiar demasiado en un solo individuo, así que no me dieron conocimiento previo sobre el ataque. Pettigrew se encargo de eso, supongo —dijo y compartió un gruñido con Sirius al mencionar al hombre—. El asalto sobre el cual sabía, se lo reporté a la Orden, así como a Regulus.

Sirius levantó la vista.—¿Por qué a Regulus? Fingió su muerte para esconderse. ¿Por qué querría él—

Severus entrecerró los ojos. —Por ti, imbécil perrucho —dijo con desdén—. El segundo asalto, y del único que sabía de antes de tiempo, era contra una reunión de Aurores. El mayor defecto de Regulus era su debilidad por ti. Dejó su casa para ver de lejos, proporcionar ayuda si podía jugar al noble vigilante —dijo y puso los ojos en blanco—. Encerrado dentro de una casa con una mujer imprudente y un niño pequeño balbuceando podría conducir a cualquier hombre a buscar atención en otra parte. Regulus trató de deshacerse del ejército del Señor Tenebroso mientras estaba bajo los efectos de un Desilusionador —sacudió la cabeza—. Todavía no estoy completamente seguro de si esa fue la influencia de casarse con una Gryffindor o la famosa inestabilidad mental Black que se filtraba.

Hermione suspiró frustrada. —¿Qué pasó?

Severus le dedicó toda su atención, haciendo todo lo posible para ignorar a Sirius. —Se suponía que debía regresar al Señor Tenebroso y esperar a ser enviado con los demás para atacarte —dijo mirando a Sirius—, así como a Potter y a los Longbottom si estaban allí. Los McKinnon...Marlene estaba de visita con sus padres, llegué con el segundo escuadrón. Respaldo. Demasiado tarde.

La boca de Sirius se abrió. —El incendio...Yo...lo recuerdo.

—Yo también. Fui yo quien lo causó

Los ojos de Sirius se abrieron. — ¡¿Tu qué?!

Hermione extendió una mano para sosegar el ánimo de su tío.

—Tres mortífagos tenían que tener sus recuerdos alterados, ya que la habían visto —dijo Severus, señalando a Hermione—. Todos los adultos estaban muertos cuando llegué, Marlene incluida, pero, por algún milagro, no parecía haber un hombre alrededor dispuesto a asesinar a un bebé. Removí la memoria de Hermione de sus mentes, puse el lugar en llamas para eliminar cualquier señal de que ella alguna vez hubiese existido entre la familia y la lleve de vuelta a su padre. Lo sabrías si hubieses terminado los diarios —dijo, arrebatando el libro de la mano de Hermione, cerrándolo y empujándolo hacia ella.

Hermione se mordió el labio inferior y Severus luchó para no sentirse culpable por molestarla. — ¿Cómo... como murió mi padre realmente? —preguntó—. ¿Cómo escapó de los Inferi?

Severus suspiró al recordar el recibir la carta de Regulus pidiéndole que cuidara a Marlene y al bebé. No había pasado más de unas horas después de recibir la lechuza cuando el muchacho apareció en Spinner's End (3), tosiendo agua y afirmando estar muriendo de sed. Estaba muy magullado y tenía rasguños en todo el cuerpo y Snape tuvo que ponerlo en un sueño profundo sólo para sacar el agua de sus pulmones sin que él luchara contra los hechizos. Cuando Regulus despertó una semana más tarde, mucho después de que Walburga Black se hubiera ido gritando por las calles de Londres, anunciando su muerte, el muchacho se sentó, se aclaró la garganta y se negó a contestar una sola pregunta.

Snape suspiró y miró a la pequeña bruja que tenía las mismas preguntas que él.

—No tengo ni idea —le respondió.

~Ω~


(1)Poema a Marlene: Este es un fragmento del poema "La Nueva Helena" de Oscar Wilde. Quisiera decir que es una traducción oficial pero, no conseguí ninguna a la mano por lo que tuve que traducirla yo misma. Espero que haya quedado bien.

(2)Hermione: Esta frase es de la traducción oficial del Canto IV de "La Odisea" de Homero.

(3)Spinner's End: Se que en español la calle donde vive Snape se llama "La calle de la Hilandera" y, de hecho, me gusta mucho más como suena en español, pero como he dejado Iliad Cottage y Shell Cottage en su idioma original, quise mantener el ritmo y dejar esta igual.

Translator's Note: Todos ya han leído la nota que estuvo antes, para quienes no lograron leerla deben saber que de ahora en adelante aquí en FF encontrarán la versión censurada de las traducciones. La razón, quejas contra Shaya, por ende, decidí tomar el mismo que ella. La versión completa la conseguirán en archiveofourown, me encontrarán bajo el mismo nickname LyannaMalfoy. Para nuestra suerte, esta historia no necesitará censura, así que por ahora podrán estar tranquilos. De necesitar censura, yo les avisaré aquí en esta sección. Aún no he subido la traducción a la otra pagina, yo les avisare para quienes quieran visitarla. Como verán, he decidió poner un warning al inicio de este capítulo y estará en los capítulos por venir, necesiten o no la advertencia. Besos de chocolate, mis readers. ¡Gracias por su apoyo!

¿Como creen que escapó Regulus de los Inferi? ¡Vamos, quiero leer sus teorías!

BetaLove: Todo mi amor para mi bella beta Aoi Apfel.

Actualización: Nos vemos el próximo viernes 11/11


Los quiero,

Lyanna Malfoy

"What does love mean if we would deny it to others?"