Disclaimer: Personajes de JK Rowling.

Beta: ILSly.

Advertencia: Capítulo denso de MUY pocos diálogos, mas o menos 5.


El placer del dolor

Capítulo 7: A contrarreloj.

Corres por el bosque usando tus sentidos, intentas no hacer grandes sonidos, controlas tu respiración y tus latidos… Ocultas tu miedo. No pensaste que realmente tuvieras que usar tus nuevas dotes adquiridas en contra de la gente que no quieres lastimar.

Sabes que debes salir de ese lugar cuanto antes… tendrías que haber obedecido a Remus cuando te dijo que no te acercaras a la manada cerca de la luna llena. Pero tú, rebelde y caprichoso, creíste que sería un buen golpe de adrenalina ir a sólo unas horas antes de la transformación. Menuda estupidez.

La jauría de lobos podría descuartizarte con un solo zarpazo del jefe de la manada. Temes ahora por tu vida. Sales de tu escondite y tratas de correr a la mayor velocidad posible para poder escapar, pero una desafortunada rama caída en el suelo te hace tropezar, para peor, el lobo alfa te alcanza y se queda mirándote, casi que midiéndote, antes de saltar sobre ti.

El instinto de supervivencia es más grande que la resignación, lo que te hace flexionar las rodillas para aligerar el peso, una vez que sientes el aliento asqueroso del lobo golpeando tu cara, estiras tu cuerpo en la totalidad, enviando a la bestia por los aires. No entiendes como lo lograste, pero sin pensar demasiado sigues corriendo. Notas que vas a una velocidad alarmante, pero no te preocupas. Tu rival, sin embargo, consigue alcanzarte.

Con un aullido y un salto ataca tu cuello, tú aúllas del dolor y golpeas con una de tus manos al contrincante, hiriéndolo en el proceso. Puedes ver como emana sangre desde su cuello, y como la marca de unas grandes uñas se deja ver. No entiendes, pero no quieres entender. Llamados por los aullidos de la pelea, el resto de los lobos se acercaron formando un círculo, respetando la autoridad de su líder. Quien en esos momentos miraba a todos con el último brillo de vida en sus ojos. Brillo que desapareció en el mismo instante en que poso la vista en Bill, transmitiéndote sin palabras ni sonidos que acababas de ganar y que, a partir de ahora, tú eres el verdadero líder a cargo y que por eso el resto de la manada hará lo que le pidas. Siempre que logres ganar su respeto.


Intenta concentrarse en las sensaciones que cada toque provocan en su cuerpo aunque no puede. Todos los infructuosos caminos que utiliza Astoria para distraerlo no funcionan. Sólo una cosa ocupa su cabeza en esos momentos y no hay nada que lo haga cambiar de parecer… Esta totalmente frustrado de que sus planes no den resultado.

Es consciente del hombre en el que se está convirtiendo, uno que se ha visto obligado a madurar y hacerse cargo de cosas que cualquier otro de su edad no haría. Tiene sobre sus hombros la responsabilidad de la misión que su Señor le encomendó, una tarea difícil que sin embargo él no duda en llevar a cabo. El único problema que se le presenta es la poca cooperación de su prisionera con sus ideas, no puede evitar pensar qué es lo que está fallando, pero igualmente no encuentra una respuesta lógica.

No es que quiera realmente hacer todo lo que hace, es cierto que desea fervientemente destruir a Granger por los años de humillación que le hizo pasar en el colegio, hacerla pagar. Así no puede evitar admitir que ya ha suplido una parte, no la suficiente, mas si la cantidad justa para calmar su sed de venganza. En el instante en que tuvo la oportunidad de llevarla a cabo torció los hechos a su favor, y ahora tiene a la Gryffindor a sus pies; la ha torturado física y psicológicamente, la ha maldecido con todo tipo de hechizos, la ha violado, y la muy desgraciada se mantiene firme en su posición de silencio.

Eso lo preocupa, el tiempo se le agota y no sabe que más hacer. Si hay algo que Draco Malfoy odia con toda su alma es el tener que convertirse en un ser despreciable para ganar, pero como todo buen heredero de su familia está decidido a no perder esa batalla, y si para eso necesita transformarse en un verdadero psicópata lo hará. Esa niña aprenderá quién manda por las buenas o por las malas.

Una mordida en su cuello lo saca de sus propios pensamientos y es entonces cuando su mirada se topa con la verde de Astoria que lo observa con reproche pese a que en sus facciones se puede detectar el deseo. Él sabe que ella espera una noche inolvidable aunque no tenga ánimos para eso. Quizás ese es el detonante para que se levante de la cama en completa desnudez, se calce un fino pantalón de piyama color verde esmeralda y salga de la habitación.

Camina sin un destino final. Al menos no tiene un rumbo pensado con anticipación, aunque eso no impide que termine frente a la puerta de la mazmorra que custodia Rabastan Lestrange; el lugar en el que yace actualmente Hermione Granger. Inconscientemente ha estado evitando acercaste como si esa celda tuviera la peste, el motivo de peso que tiene para mantenerse alejado de ese lugar es que no se atreve a mirarla a la cara. No por vergüenza o remordimiento, sino porque se conoce, a sí mismo como persona racional y a sí mismo como hombre. Y el simple hecho de que sienta una especie de deseo irrefrenable cerca de ella hace que tema por su autocontrol.

Las ideas van y vienen en su interior, generándole un conflicto interno imposible de pasar por alto. Una lucha se libra entre lo que quiere y lo que debe. ¿Qué es más importante para él, la misión que le encomendaron o la venganza que planeó? No lo sabe con certeza, pero puede asegurar que la decisión que tome va a cambiar su vida. Por dentro se dice que tiene que sacarla de ese lugar y llevarla al antiguo cuarto que ocupaba, y sin embargo otra idea más fuerte se forma en su mente. Llevarla a sus aposentos y dejarla dormir en su cama. Hermione va a negarse, o tal vez no; con un poco de suerte habrá aprendido la lección.

Con ese pensamiento le dice a Lestrange que se aparte y empuja la reja para poder pasar, el chirrido de los goznes es capaz de ensordecer a una persona y una vez abierta el olor a humedad y putrefacción golpea las fosas nasales sin compasión. Es una tortura aguantar todo eso.

Espera a que sus ojos se acostumbren a la oscuridad y entonces escudriña la superficie en busca del bulto que es la mujer, quien se encuentra en la esquina más alejada con el cabello enmarañado y la mirada encendida, agazapada y cubierta de harapos sucios y rotos. Prácticamente desnuda. A pesar de todo, Draco es capaz de notar como sus bajos instintos la encuentran apetecible, eso lo hace sentir náuseas pero esta tan decidido a dejarse dominar por lo que sienta que lo ignora y avanza a paso lento y seguro hasta su objetivo.

Ella intenta apartarse de su trayectoria pero sus movimientos son tan débiles que no alcanza siquiera a levantarse cuando él ya la tiene presa entre sus brazos. Granger golpea salvajemente su pecho con los puños intentando empujarlo, incluso llega a hacerle un arañazo en el cuello y el hombre puede notar los ojos desquiciados de la prisionera, que parece fuera de sus cabales.


Puede decirse lo que se quiera acerca de Ronald Weasley. Que usa ropa de segunda mano, que no resalta entre sus hermanos, que a veces tiene el mismo tacto que una piedra… ¡Incluso que abandonó a sus amigos en plena búsqueda de los Horrocruxes! Pero lo que no va a permitir es que duden de lo siente por Hermione. Es verdad que le costó darse cuenta de lo que sentía, claro que sí, para eso tuvo que pasar mucha agua bajo el puente. Sin embargo al corazón no es posible callarlo para siempre, en determinado momento se hará oír. Eso dicen. Y eso paso.

Contra todo pronóstico pese a lo ciego que puede ser ese muchacho pelirrojo, con pecas y ojos azules, una parte de él hizo que notara la inmensidad de sus sentimientos por aquella que siempre fue su mejor amiga. Verla en la Mansión Malfoy, con una daga en su cuello y con Bellatrix escribiéndole "Sangre Sucia" en el brazo; escucharla gritar producto de los repetidos cruciatus y verse encerrado hizo que se volviera loco. En aquellos momentos quería destrozar todo el maldito lugar a golpes de ser necesario. Sabía que no podía hacer nada, pero una parte dentro de sí creyó que Harry podría rescatarlos a los tres del lugar. Y no fue así.

Cuando Dobby llegó, se apresuro a sacar a Luna, Dean y Griphoock mientras ellos esperaban que alguien volviera para presentarlos frente al Innombrable y por suerte o azar de esa forma se dieron los hechos. Pettegrew bajo a buscarlos, pero estaban preparados. Una vez que lograron salir de allí corrieron guiados por los gritos hasta el salón, justo en el instante en el que el elfo volvía para sacarlos.

Ron se negó a irse, pero nada pudo hacer. Alcanzó a vislumbrar a Hermione tirada en el suelo, aparentemente desmayada, vio la espada de Gryffindor a los pies de Greyback y luego todo se torno borroso, se habían desaparecido.

Desde que puso un pie en El Refugio se ha dedicado a esquivar a Harry. No quiere hablar con él, lo culpa indirectamente de que su amiga este prisionera en esa casa, sufriendo quién sabe qué tipo de torturas y demás; claro que noto también la manera en la que el "Niño que vivió" se aislaba de cualquier compañía. El único con quien sabe que ha hablado fue Bill.

Es esto lo que lo hace acercarse a su amigo, quien está en la tumba de Dobby, y apoyarle el brazo en la espalda. Potter voltea y lo observa entre confundido y aliviado, con sus ojos verdes empañados de lágrimas no derramadas.

-Nunca pensé que extrañaría a un elfo doméstico, Ron.- Dice con voz temblorosa y de forma pausada, seguramente pensando qué pasos seguir por temor de perder ese momento con su amigo.

-¿Sabes, Harry? Nadie piensa a quién extrañara cuando ya no esté… Puede ser un elfo, una lechuza, una persona, incluso un recuerdo. Yo nunca pensé que sentiría este hueco en el pecho sin Hermione cerca, de veras. No lo hice hasta que me fui de esa tienda de campaña ni hasta ahora que no sabemos qué pasó con ella.- Y allí está tu confesión. La amas, aunque no lo dirás en voz alta. Esto no quita que sientas tus hombros más ligeros ahora.

-Lo siento, siento haber sido tan idiota como para decir ese nombre, siento no haber podido rescatarla… Y siento que estén metidos en esto. Entenderé si quieres volver e irte a casa, créeme.

Tú estás shockeado por esas palabras. Las últimas que esperaste escuchar. Conoces a ese chico con la determinación de un hombre y sabes que lo que está diciendo es cierto. Él prefiere continuar solo esa búsqueda antes que seguir exponiendo gente, está tomando una actitud tan altruista digna de admirar que resulta difícil intentar siquiera parecerte a una persona así.

Probablemente ese sea el motivo que te hace confirmar tus deseos de seguir siendo parte de esa aventura. Quieres hacer algo para vivir en un mundo mejor, deseas con toda tu alma ser alguien en el mundo. Pero no es ese tu objetivo primordial, no. Lo que te hace convertirte en un hombre de golpe es la realidad que quieres para tu vida.

Fuiste criado en una familia con amor, grande, ruidosa; verdadera. Y eso quieres. Anhelas una vida como la que tuviste y si para lograrlo tienes que pasar primero por una guerra, lo harás.

-No te abandonaré. Lo hice una vez, ¿Recuerdas? Y no volverá a suceder. Herms no querría eso, yo no quiero eso. Y desde luego tú no quieres eso. Así que te exijo, Potter, que me digas lo que piensas porque de lo contrario me veré obligado a sacártelo a golpes.- Y por primera vez en meses ríen por un chiste, algo tan común y corriente que parece como si hubieras olvidado la sensación de tu boca ensanchándose para formar una sonrisa, la vibración de tu pecho por las carcajadas y la visión borrosa por intentar mantener los ojos abiertos cuando no puedes.

Una vez menguado el ataque, Harry te mira serio. Mucho más de lo que recuerdas. Es como si de pronto hubiera madurado veinte años, y es cuando notas que tu amigo ha pasado tanto dolor y sufrimiento en su vida que posiblemente él tenga en su consciencia más años de los que tiene en la vida terrenal. Parece evaluarte para saber si decirte o no, y eso hiere tu orgullo, pero cuando lo notas suspirar entiendes que no es que desconfíe sino que teme arriesgarte innecesariamente.

-Te diré lo mismo que a Bill.- Observaste el rictus de su boca, y supiste que si confió en tu hermano mayor no fue porque realmente quisiera involucrar a más personas. Lo dejaste hablar, escuchaste todo el relato y cuando termino ya sabías lo que le seguía.

-Así que… lo siguiente es entrar a la bóveda de Bellatrix Lestrange y robar Gringotts.


Bienvenidos al capítulo que más me costó escribir. Por Merlín, un mes para terminarlo en menos de una semana. A veces me odio. Pero no estoy acá para decirles eso. No. Quiero desearles una Feliz Navidad y Próspero Año nuevo. Espero que sus deseos se cumplan y que este capítulo sea un agradable regalo.

No está corregido, sin mentirles lo acabo de terminar. La beta no tiene pc porque se rompió su pantalla, así que creo que lo vera junto con ustedes. Cualquier error sepan disculpar.

Muchas gracias por estar allí.^^ Y especialmente para: Serena Princesita Hale, Lucrecia (por dos! Espero que esta forma... diferente de darte Dramione en este capi te haya gustado.), Malfoyforever, AlexiaRiddle, Azu23blood y Nanis88arg. También a los alerts y favorites que me han llegado.

Nos vemos dentro de un mes, mas o menos. Intentemos que más menos que más. :)

Besos,

Ceci.