Disclaimer: Personajes de JK.

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El placer del dolor: Capítulo 8.

Durmiendo con el enemigo.

En el instante en que los brazos de tu captor te agarran sientes un temor indescriptible y una repulsión innata. No quieres que te toque, no quieres verlo y definitivamente no lo quieres cerca. Durante el tiempo en que no fue a la celda tuviste períodos de relativa tranquilidad, ¿qué mas dan las torturas, si lo más importante fue destrozado? Así pensaste por cada maldición lanzada sobre tu cuerpo.

Ahora, con él frente a ti, deseas matarlo. Por Merlín que lo deseas. Por eso te retuerces, pateas, golpeas y arañas a ese hombre que te observa algo impresionado por tu reacción. Tú experimentas una retorcida felicidad al verlo lastimado por tus propias manos; eso parece tranquilizarte lo suficiente como para salir de la mazmorra. Caminas desconcertada por varios pasillos, reconoces la puerta de la habitación en la que dormiste unos momentos al llegar; también observas la cocina tan ostentosa como siempre, con más elfos de los que recuerdas y un olor a carne asada que hace que tus tripas se retuerzan con estrépito, Malfoy lo nota y abrazándote por detrás para evitar que te muevas llama a uno de los elfos.

-Holk.- Pronuncia tranquilo, mirando a una de las criaturas vestidas con lo que parecen sábanas viejas. Ves una pequeña figura alzarse sobre las demás, dando saltitos hasta llegar a ustedes; observas esos enormes ojos de un extraño color gris, las orejas enormes y el cuerpo aparentemente endeble.

-Holk a las órdenes del amo.- Responde, haciendo una reverencia.

-Prepara una bandeja de comida, suficiente para dos personas. Y llévala a mi cuarto.- Tu ceño se frunce al escuchar la orden, pero sería insólito que él hiciera un pedido para ti… Irreal. El hambre está trastornándote.

Con eso, dan la vuelta y salen de allí. Pasan por un enorme salón, diferente al que fuiste llevada cuando llegaste a la Mansión. Este es más grande; con enormes ventanales abiertos por donde entra el sol que te encandila, poco acostumbrada a verlo en los calabozos; muebles anticuados de ébano, sillones de cuero y un hermoso candelabro araña colgando del techo. Te sorprendes de tanto lujo.

Siguen caminando, suben por unas escaleras y llegan a una enorme puerta doble que Malfoy no vacila en abrir. Sin dudas es el cuarto de alguien… Hay una enorme cama de dos plazas con colchas verdes, el escritorio frente a una de las grandes ventanas, un armario de grandes dimensiones que ocupa toda la pared frente a la cama, hacia la derecha puedes ver una pequeña puerta que seguramente lleve a un baño.

Estás tan absorta mirando el lugar que pegas un salto cuando sientes el sonido de la puerta cerrarse a tus espaldas. No te volteas, pero sueltas un suspiro de tranquilidad pensando que tu acompañante se largo.

-Me alegra ver que aún respiras, Granger.- Inmediatamente tu cuerpo se tensa y volteas como impulsada por un resorte. Tus ojos están abiertos al máximo y notas tu respiración demasiado agitada, comienzas a temblar producto del terror y retrocedes poniendo distancia.

Tropiezas con la cama y caes.

El colchón es mullido y las frazadas son suaves y cálidas. De pronto quieres salir de allí, largarte. Volver a la celda y la tortura que eso implica.


La actitud de la chica te tiene totalmente sorprendido. Aún sientes el ardor producto del arañazo que te dio y no logras sacar de tu cabeza la imagen de sus ojos desquiciados cuando entraste en las mazmorras. Ahora que está un poco más tranquila te decides a sacarla de ese lugar y llevarla hacia tu habitación.

Eso es lo que decidiste y lo que harás.

Caminas por la casa llevándola del brazo, y cuando pasan por la cocina sientes su estómago rugir de hambre. Comenzarás a tratarla bien y eso implica la alimentación, así que llamas a tu elfo de confianza; ese a quien le tienes un cariño especial por ocuparse de ti cuando eras un niño, y le pides que lleve una bandeja de comida para dos personas a tu cuarto. Notas, viendo por el rabillo del ojo, como su ceño se frunce seguramente porque piensa que eso es para ti y no para ella. Sonríes sin que te vea.

Siguen avanzando por diversos lugares de la casa. Pasan por uno de los salones mejor cuidados y libre de cualquier presencia oscura que tu madre se esmera en mantener, la observas mirar todo a su alrededor asombrada. Finalmente llegan a su destino y tú abres la gran puerta doble.

Te das cuenta de que ella suspira cuando siente la puerta cerrarse y una mueca irónica adorna tus facciones al saber que es porque piensa que te has ido. Menuda sorpresa va a llevarse cuando sepa que se equivoca.

-Me alegra ver que aún respiras, Granger.- Ella voltea y te observa con los ojos abiertos desmesuradamente, la respiración agitada provocando que el pecho suba y baje, el cuerpo en tensión… Puedes incluso oler el miedo que expele su aura. Esta aterrada. Se pone a caminar marcha atrás y tropieza con la cama, cae y se queda allí, quieta.

Claro que tú te has visto obligado a respirar profunda y disimuladamente. Te recuerdas que tu objetivo es darle espacio y ganarte parte de su confianza para poder obtener información.

No debes permitir a tus deseos más bajos tomar el control o todo podría irse al infierno. Y sin embargo esa debilidad mostrada consigue, en mucho menos tiempo de lo que podría lograrlo Astoria, que tu cuerpo despierte.

Evitas mirarla pero es imposible, pronto tus ojos están recorriendo la figura tirada en la cama… La poca ropa que cubre su magullado cuerpo no ayuda a tranquilizarte. Tiene el torso desnudo casi al completo; las piernas, ahora con algunos moretones y cortes, se ven firmes y tersas a pesar del deterioro; el estómago plano, los labios carnosos abiertos para permitir el paso del oxigeno. Notas que tiene dificultades para cumplir correctamente esa función vital y te acercas.

Subes a la cama pasando tus piernas a cada lado de su cintura y le tomas los brazos por sobre su cabeza cuando sientes que comenzará a retorcerse nuevamente, eres consciente de que ella podría darte una patada y salir corriendo pero una absurda y extraña corazonada te dice que obedecerá y se mantendrá quieta. Por las dudas decides avanzar con cuidado y advertirle.

-Granger, no te muevas.- Susurras bajo en su oído, sin querer sonar tan ronco y, definitivamente, sin querer estar tan cerca de su cara. Igualmente ella se remueve inquieta y te ves obligado a sujetar más fuerte sus brazos, al punto de sacarle un quejido de dolor. La inspeccionas concienzudamente y descubres que tiene un par de costillas rotas, y necesitaras un sanador para comprobarlo pero podrías jurar que está a punto de coger una pulmonía. Pero no llamaras un médico por una simple impura por muy importante que ella sea para saber el paradero de Potter, tú te ocuparás personalmente de su salud. Así que suspiras y te concentras dispuesto a sanar sus huesos. Aunque no sepas si va a funcionar correctamente. Tomas la varita y apuntas hacia el cuerpo de Hermione, quien comienza a temblar más.- Episkey.

El efecto parece inmediato, un rayo de luz golpea el cuerpo femenino y segundos después puedes sentir el suspiro aliviado escapar de su boca, pronto la respiración se regulariza y ella queda laxa debajo de ti. Te atreves a mirarla en la cara y crees ver una muestra de agradecimiento en su mirada. De pronto te encuentras demasiado cerca para tu propio gusto, pero Hermione parece tener un imán sobre su cuerpo que te atrae irremediablemente… Ella sigue acostada en la cama, semi desnuda. Tú sigues estando encima luchando contra tus deseos para no lanzarte como pordiosero ante un manjar, pero no es una tarea fácil y no sabes realmente si quieres negarte.

Dejas de lado la parte racional unos momentos, los suficientes como para bajar tu cara hasta la suya y aspirar su aroma. Delineas con tu nariz todo el rostro y te detienes justo en la intersección del cuello y la clavícula. Allí es un lugar apetecible para ti; rodeas con tus labios una pequeña porción de piel y haces presión, suficiente para dejar una marca que no demora en aparecer.

La notas tensa debajo de ti y sabes que es por la cercanía, que los hechos anteriores no son olvidados y que probablemente ella te odie por profanar su cuerpo. Pero ahora no es eso lo que te empuja hacia ella, no, es algo más. Intentas respirar y alejarte pero no puedes, pese a todos tus intentos vuelves a sucumbir y terminas recorriendo con tus manos su figura. Su frágil cuello, sus delicados hombros, su pecho… La cintura podría ser el lugar perfecto para elegir como destino, sin embargo algo te impide detenerte y sigues bajando.

Anclas cada una de tus extremidades en su cadera con fuerza, buscas acomodar las piernas mejor para no aplastarla pero no encuentras una posición y terminas pasando tu rodilla entre sus piernas, abriéndolas. Ella no opone resistencia sino que simplemente se deja guiar y ese pensamiento de que está a tu merced termina de encender tu cuerpo.

Estás a punto de besarla, no por una venganza, sí porque lo deseas. Y entonces el sonido de un pequeño plop te trae nuevamente a la realidad. Giras la cabeza tan rápido que el sonido de tus vértebras se escucha claro en el cuarto. Y allí ves a Holk con una gran bandeja de comida para dos personas, donde fácilmente comen seis, la criatura te mira temerosa de haber interrumpido y hacerte enojar. Nada más equivocado.

-Holk trae la comida que el señor le pidió.- Dice, con sus orejas caídas y sus ojos puestos en el suelo.

-Está bien, Holk. Asegúrate de que la señorita se alimente y consigue una poción para la pulmonía, que la beba.- Afirmas, agradecido de que te hubieran detenido a tiempo.- Estás a cargo de nuestra invitada, volveré en la noche.

Sales de la habitación sin mirar atrás… Si lo hicieras podrías ver la mirada confundida de la mujer, quien no entiende tu actitud. Pero tú tienes otra preocupación en mente, una que sin duda merece tu atención más urgentemente y que puedes mantener oculta gracias a la túnica de mago. Debajo el pantalón te aprieta debido a la erección que tienes y que necesitas borrar. Sientes frustración de estar en esas condiciones por una impura y es allí cuando te planteas cómo rayos vas a hacer para dormir en esa cama si con solo verla una hora acostada terminaste en esos términos.


Ves salir a Malfoy del lugar y entonces te permites llorar en paz. No te importa que un elfo te vea. Estás destrozada internamente y temes que pronto no puedas soportar más. Él es capaz de cualquier cosa para doblegar tu espíritu y lo está consiguiendo, cuando notaste la forma en la que se posiciono entre tus piernas una parte en tu interior quería luchar, pero otra que ya ha luchado antes y sabe el resultado te obligo a mantenerte quieta y dejar que hiciera lo que quisiera. Después de todo sano tus costillas.

Y te violo, recuerdas amargamente.

Las lágrimas saladas empapan tus mejillas y tu cuerpo convulsiona en espasmos. Tiemblas y dejas salir todo el dolor que te embarga y no expulsaste nunca desde que llegaste a esa casa, quieres que alguien te abrace y te diga que pronto todo estará bien, pero sabes que no será así. Un grito te desgarra la garganta y con furia y rencor arañas tus brazos, tus piernas y tu torso. Quieres lastimarte, desfigurarte para que ningún hombre se te acerque.

Sientes el ardor de las magulladuras y lo haces con más fuerza, pero de pronto tus brazos quedan rígidos y tú sientes una falsa tranquilidad llenarte. Allí observas a la pequeña criatura que parece consternada con lo que acaba de hacer, una poderosa lástima te embarga al verlo desquiciado por tus acciones y entonces intentas hablar. Pero se te adelanta.

-Holk debe cuidar de la invitada del amo, sino el amo se enojara y Holk será castigado, Holk no quiere que la señorita se haga daño. Tuve que hacerlo…- Miras con tus ojos marrones la forma en la que se balancea y consideras oportuno hablar.

-Tranquilo Holk, no hiciste nada malo…-Desconoces ese sonido que sale de tus cuerdas vocales y estás segura de que si no fuera porque sabes que eres tú creerías que hay alguien más en el lugar.- Hiciste lo correcto en no dejarme seguir lastimando.

-La señorita debe alimentarse, Holk trajo la comida que el amo pidió. Mientras la señorita come iré a buscar la poción.- Asegura el elfo, apresurándose a salir. Lo ves irse y entonces una extraña alegría te invade, olvidas la comida y aprovechando que estás sola corres hasta la puerta con la intención de escapar. Forcejeas con el pestillo hasta que te das cuenta que Malfoy no va a dejarte la posibilidad de fugar servida en bandeja, desanimada volteas sobre tus pasos decidida a dormirte hasta morir.

Sin embargo no llegas a la cama, la comida parece llamarte y tu hambriento organismo te pide que te alimentes. Así te acercas a la bandeja de fina plata cubierta de manjares. Hay carne asada, pollo relleno… Incluso ves fideos con salsa carusso. También están las tostadas y diversas mermeladas para untar; fresas, manzana, membrillo, calabaza… Tocino y huevos revueltos, café, zumo, torta de melaza.

La boca se te hace agua y optas por comer primero unas tostadas con mantequilla y zumo. A eso le siguen los huevos revueltos con el tocino y por último eliges un poco de carne con lo que parece ensalada griega. Estás acabando cuando Holk vuelve con las pociones y te ves prácticamente obligada a tomarlas.

Una es de color azul, no la reconoces del colegio y temes que sea alguna poción prohibida, pero descartas la idea con rapidez cuando piensas que es una criatura inocente la que te la está dando. La otra es una pócima blanquecina que según tu acompañante va a permitirte dormir mientras que tus heridas internas sanan.

Compruebas la verdad de sus palabras cuando el sueño invade cada fibra de tu ser. Caminas sin ver en realidad hasta toparte con la cama y una vez acostada puedes sentir la suavidad de las sábanas de seda y las colchas envolverte. El ambiente cálido, opuesto al de la celda, te abraza con si fuera a velar por tus sueños. Poco a poco puedes sentir como la fuerza vuelve a tus órganos y pasas a ser consciente de que llevas demasiado tiempo durmiendo poco y mal.

Cierras los ojos y te abandonas a los brazos de Morfeo.


Luego de ubicar a tu tía y comentarle acerca de tus planes con Granger, una vez acabada la tarea de preparar misión y ya libre de tener que ir a torturar muggles subes a tu habitación.

La túnica negra y la máscara plata cubren tus facciones y te hacen sentir pesado. Por un momento te planteas el sacarte esa vestimenta para que la mujer que está allí no te vea, pero así como lo piensas lo descartas. Vas a abrir la puerta cuando Holk aparece a tu lado.

-Holk hizo lo que el amo le ordeno. La señorita comió, luego tomo las pociones que el amo preparo, durmió unas horas…- Lo que más te importa es que ella haya tomado las pociones, ahora que sabes que lo hizo puedes estar algo más tranquilo.- Después Holk ayudo a la señorita a bañarse y cambiarse con la ropa que fue elegida para ella y por último le di la poción para dormir, señor.- Miras esos ojos grises, peculiares para ese tipo de ser, y asientes. Abres la puerta y pasas.

La observas dormir en tu cama, ataviada con la nueva ropa que le pediste a Bellatrix te cediera. Un vestido rojo sangre se atañe perfectamente a las curvas femeninas, sus labios pintados de rojo y su pecho bajando y subiendo parsimoniosamente.

Está por despertarse y quieres que te vea tal como lo que eres. Un Mortífago. Un asesino.

Un ser despreciable.

Le diste una poción para sanar sus heridas internas y detener la enfermedad respiratoria que la aquejaba. Sin embargo, la pócima azul es un invento tuyo y aún no la bautizaste; sus efectos varían según la persona y la situación supones que en ella funcionaría como un Imperio. Esperas que así sea.

Planeas doblegarla sin que lo sepa, dominar sus pensamientos para poder manejarla a tu antojo. Simplificar la tarea sin sentir remordimientos.

Un quejido acompañado de movimiento te hace volver a observarla. Está despertando. Los ojos almendrados observan tu figura, no sabe que eres tú, pero parece atemorizada solo con ver el traje. Levantas la máscara y sus ojos chocan con los tuyos, parece querer gritar pero te adelantas, dispuesto a comprobar si tu nuevo plan funciona.

-Silencio.- Ella cierra la boca y las lágrimas se hacen visibles a ti. Notas que parece luchar contra los efectos de lo que tomo pero es en vano.- Shh, Granger, no sirve de nada pelear.- Sus puños golpean con renovada fuerza en tu pecho y tú no te molestas en ocultar la carcajada furiosa que sale de tus labios.

Ella parece tentarte a golpearla, a maltratarla. Estás intentando por todos los medios ser gentil pero no es una tarea fácil si no te ayuda. Cada uno de sus golpes y movimientos te rozan incitándote, lo ocurrido en la mañana demasiado presente en tu memoria y en tu cuerpo. Aún estás caliente como el infierno y ella parece redoblar la apuesta.

Te rindes. Dejas que el instinto gane esa batalla y no haces nada por evitar los golpes que te propina. Sabes que una sola orden y ella acatara sin chistar, pero quieres ver de lo que es capaz por sí sola.

Eres consciente de que te ha volteado y está encima de ti, sus manos siguen golpeando cada parte a su alcance, pero tú solo puedes percibir el movimiento que sus caderas hacen justo encima de tu entrepierna. Con cada golpe ella pega un salto y cae sobre ti nuevamente, sus piernas están a cada lado de tu cintura y si no fuera por la ropa sabes que sus sexos se rozarían. Estás pasando un trabajo duro para no gemir, sin embargo no puedes ocultar tu excitación, es demasiado patente. Si Hermione no se ha percatado aún es porque la rabia recorre su cuerpo, parece desahogarse con cada puñetazo.

Ya no aguantas el sentir como te roza, como sus movimientos parecen hechos para provocarte, intentas mirar y concentrarte en otra cosa pero la sensación del pantalón apretado y tu miembro punzante de placer está amenazando con hacerte perder los papeles.

De pronto te aburres de jugar, tus manos se clavan en su cintura y la haces moverse, ella no tiene tanta fuerza como para luchar y realiza lo que quieres. Gimes cuando la apoyas contra ti con fuerza y haces que te sienta. Ahora ves sus ojos abiertos desmesuradamente, parece desconcertada y no puedes culparla.

-Esto es para que veas lo que provocas, niña.- Dices en una especie de gruñido. Ella vuelve a retorcerse para salir de allí pero ahora no vas a jugar, no más.- Quieta.

Obedece, tal como una mascota. Sonríes.

-Escúchame bien y sé atenta porque no voy a decirlo dos veces. Te guste o no, eres mi prisionera y estás en mis manos. Quieras o no, Granger, solo estás segura conmigo. Cualquier otro ya te habría matado y dejado en manos de Greyback para que devorase tu cuerpo, así que más te vale obedecerme. Ahora vas a hacer todo lo que te diga y vas a disfrutarlo, querida.

La levantas con tus manos y dejas que vuelva a caer encima de ti, una y otra y otra vez, tú la sigues y te mueves con ella, en cada caída hay un embiste de tu parte y pronto cierras los ojos, dejando que los sentidos tomen el control nuevamente.

-Desvísteme.- Dices con voz queda. Frunces el ceño al notar que ella no parece hacer caso y entonces vuelves a abrir la vista. La mujer está negando con la cabeza en un intento desesperado por acabar con eso que la domina.- ¡Desvísteme!- Pronuncias con fuerza. Ella se doblega. Con furia arranca tu túnica y camisa, quizás como venganza araña tu pecho, encendiéndote; los pantalones siguen el mismo camino que lo anterior y los zapatos salen volando y los escuchas golpear contra algún mueble.

Rápidamente sus manos van a tu bóxer, pero la detienes. No aún.

La miras, con tus ojos abnegados en deseo y te ocupas de arrancar de ese cuerpo la tela que tanto te molesta. Gruñes al darte cuenta de que no tiene ropa interior y te lanzas a besar, lamer, probar y marcar ese pequeño oasis que descubriste. Poco después sus pezones están erectos, sientes gracias al roce de piel con piel que esta excitada y escuchar los gemidos escapar de sus labios.

Pero cometes un error al mirarla a los ojos. Pese a que todo su cuerpo reacciona, ves como las lágrimas bajan por su cara. Está llorando aunque su cuerpo lo disfrute. Eso te enfurece. Tú mismo te terminas de desnudar y con velocidad te impulsas en la cama para quedar sentado con ella encima. Sus piernas te abrazan por detrás, tú la tienes bien sujeta y entonces, antes de terminar de romperla, le hablas.

-No vas a llorar. Es una orden, vas a disfrutar esto como la puta que eres… Vas a jadear mi nombre, vas a gemir con cada embestida y sobretodo vas a explotar en un orgasmo por mí, Hermione.

Dicho eso la penetras de una estocada. Merlín estás en el cielo. El aire no llega a tus pulmones pero no por eso te detienes, no. Sigues, fuerte y duro. Besas y muerdes sus senos… Devoras su cuerpo como un hambriento.

Ella gime y grita, con cada golpe de tu pelvis contra la suya sientes como tu nombre escapa de sus labios, percibes cada movimiento que hace y escuchas cada sonido que produce. Sus uñas están enterradas en tu espalda, sus pies te agarran con fuerza empujándote más al interior. Lo está disfrutando.

Estás al máximo, sabes que explotaras en unos instantes y no quieres hacerlo dentro suyo, pero no puedes evitarlo. Una estocada profunda hace que ella se aferre con más fuerza a ti. Otra más la hace decir tu nombre en tu oído, gutural, sensual, excitante. Y una más consigue que sus paredes se contraigan a tu alrededor, ella grita de nuevo mientras que tú te esfuerzas en aguantar. No lo logras.

Te liberas y sientes la forma en la que tu simiente es escupida en ella. Jadeas intentando recuperar el oxigeno y pronto estabilizas tu respiración. Puedes verla en las mismas condiciones, solo que ella opta por voltear y darte la espalda. No te molesta esa vez.

-Espero que no sea una costumbre, porque dormirás aquí cada noche. Harás esto cuando yo quiera y, Merlín lo sabe, será siempre igual.- La ves girar y mirarte, sus ojos furiosos.

-Antes tendrás que matarme, Malfoy.


Hola! Bueno pues, sé que no me esperaban pero quería darles una sorpresa^^. Nuevamente el capi está recién terminado y sin corregir. T_T. Aún así quiero darles este regalo antes de Fin de Año. También es porque las musas están muy buenas, tanto que no paro de escribir.

Tengo algo bueno que decirles: ¡El fic está nominado en los Dramione Awards! Lo sé hace tiempo pero siempre me olvido de decirlo. Para votar por el tienen tiempo hasta el 13 de enero. Está en la categoría de "Mejor Long Fic Drama" y "Mejor Dramione 2012". Esto me tiene en las nubes, así que tengo inspiración. :)

El link para votar pueden encontrarlo en Facebook, haciendo "Me gusta" en la página "El placer del dolor D&H" es del fic^^. La hice hace poco y estoy colgando los capítulos con imágenes allí.

Ahora vienen los agradecimientos a: malfoyforever, AlexiaRiddle, Oschii, ILSly, Abytutis, Basileya, azu23blood, Nanis88arg y Elvis que me dijo por fb su opinión^^. De paso, gracias a todos los favorites y alerts^^ y a quien lea en la sombra. ;)

La vez pasada respondí todos los revs menos los que no están registrados, así que para quienes no tengan cuenta: o me dejan un correo así les contesto, o me dicen en la página, sale? Y para quienes sí la tienen y no respondo, lo siento. A veces no puedo. T_T.

Saludos,

Ceci.