Capítulo 6

"Veo brillar las alas de una mariposa negra..."

Dentro de un sueño, una niña vio volar a una mariposa sobre ella.

Era hermosa, brillante, pero difícil de capturar.

La mariposa comenzó a alejarse y la niña se encontró a sí misma corriendo tras ella, apreciando el color de sus alas negras revoloteando.

La mariposa se detuvo de repente y la niña dejó de correr, sus pies se habían encontrado uno con el otro, haciéndola caer.

Ella estaba ahora sola, sollozando sobre el frío suelo.

Un niño de su edad miraba hacia donde ella se encontraba, también sollozando. Podía ver las lágrimas caer incluso tras las gafas redondas que él usaba.

Se fue susurró entre el llanto amargo el pequeño—. La mariposa se ha ido.

Poco a poco comienzo a abrir los ojos, con un dolor de cabeza surgiendo a la superficie sobre los párpados pesados. Las cosas se ven oscuras, aunque se aclaran a medida que parpadeo repetidas veces. Vuelvo a hacerlo cuando no me encuentro en mi habitación.

—¡¿EEEEEEEEEEEEH ?!

¡¿Qué pasó?! ¡¿Dónde estoy?! ¿Me he desmayado sin darme cuenta? ¡Eeeh! ¡¿De quién es esta ropa?! ¡No recuerdo haberme cambiado! ¡¿Qué está sucediendo?!

—Vaya, creí que jamás despertarías —esa voz masculina me sacó de mis pensamientos. Con el corazón acelerado, me volví a ver a la silueta que estaba contra la pared. Ese chico con gafas...

—Ah, si sólo es Watanuki-san —respondí, cambiando totalmente mi actitud. Él me miró con el ceño fruncido, ofendido.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Nada, nada.

—Apresúrate, debes alistarte ya si no quieres llegar tarde a clases.

¿A clases? Pero...

—Creí que a partir de hoy sería ayudante en la tienda —le recordé. Ayer había hecho un trato con el dueño de la tienda, Kimihiro Watanuki-san. Yo sería ayudante en la tienda a cambio de que él borrara los recuerdos de mi cuidadora, Chihiro Yagami. Había prometido instruirme en la magia, de forma que yo pudiera ayudarle con los asuntos relacionados a la tienda y los deseos... o al menos eso creo.

—Desde luego. Inicias tú trabajo hoy. Pero no quiero una aprendiz ignorante —soltó en tono burlón mientras caminaba—. No es adecuado para la tienda.

—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté ofendida. Él comenzó a reírse.

—Apresúrate, trabajadora. La escuela espera.

—Primero, no tienes que llamarme trabajadora, sólo Hotaru. Y segundo, ¿Cómo se supone que vaya a la escuela si ni siquiera tengo el uniforme o mis cosas?

—Es cierto. Eso me recuerda que alguien trajo algo para ti —comentó, señalando una pequeña maleta oculta en la esquina.

—¿Qué es eso?

—Ábrelo y lo sabrás.

Lo hice, aunque cautelosa ya que temía que fuera alguna broma de Watanuki-san. Sin embargo, dentro encontré mis cosas, mi uniforme y un poco de ropa. Creo que mis ojos se iluminaron un poco cuando encontraron ese precioso regalo.

—Muchas gracias, Watanuki-san —agradecí, dándole una pequeña reverencia.

—No tienes que usar formalismos. Y no es a mi a quien debes agradecer, sino a otras personas.

—¿Eh?

—Cinco minutos o te quedarás sin desayuno —exclamó él, saliendo de la puerta. Antes de que se fuera, tenía una pregunta importante qué hacer.

—Este... ¿Podría preguntar de quién es esta ropa y cómo terminé con ella? —pregunté. Mis mejillas ardían, seguramente estaba roja como un tomate.

—Esa yukata es algo que ha estado guardado aquí hace mucho. Maru y Moro fueron las que te cambiaron.

—Uff, me alegra. Con un pervertido como tú es imposible no preocuparse —solté divertida. Él no dijo nada, pero su expresión de incomodidad fue más que suficiente.

—¡Tres minutos! —fue todo lo que gritó antes de irse. No perdería oportunidades de molestar a Watanuki-san.

Me dirigí hacia la maleta con mis cosas, viendo todo su contenido. Las lágrimas intentaron salir cuando la nostalgia me golpeó. Yagami-san, ¿Se encontrará bien? ¿Podría haber sido ella la que preparó esto?

Por primera vez me puse el uniforme con honesta felicidad, le agradecía de alguna forma a Watanuki-san el permitirme quedarme acá y seguir en la escuela. Salí tan pronto terminé y me dirigí a la cocina para ayudar con la comida.

—Buenos días —saludé a Maru y Moro.

—¡Buenos días, invitada!

—¡Buenos días, invitada!

—No es necesario que me llamen invitada. Sólo díganme Hotaru —comenté un poco sonrojada—. Suena mejor.

Maru y Moro se volvieron a ver y sonrieron.

—¡De acuerdo! —exclamó Moro.

—El amo la espera en la cocina —dijo Maru, señalando hacia adelante.

—Lo sé, lo sé. Ya voy —musité, siguiendo a las chiquillas que corrían felices. Es hora de iniciar con las labores que el señor mago Kimihiro Watanuki ose darme. Watanuki-san se encontraba cocinando con la misma gracia de ayer, ágilmente y haciéndolo ver como un arte sencilla.

—Ah, eso fue rápido. Muy bien hecho, trabajadora —dijo él con burla. No pude evitar poner mis ojos en blanco.

—Y sigues con eso —susurré—. Y bien, señor mago Kimihiro Watanuki, ¿Cuál es la primera orden de este día, amo?

—Vaya, qué extraño calificativo para mí... veamos...

—¿Qué hace falta para el desayuno? —pregunté. Watanuki-san negó con su cabeza.

—No te preocupes, yo me hago cargo. Tengo otra tarea para ti —dijo, volviéndose a mi. Su mirada se había vuelto maliciosa. Ugh, eso no es bueno.

—¿Q-q-qué es? —pregunté confundida. Watanuki-san sonrió.

—Quiero que vayas al almacén de tesoros y traigas un objeto.

—De acuerdo. ¿Qué clase de objeto?

—Cualquiera que selecciones.

¿Eh? ¿Será otro tipo de prueba?

—Eh... ¿Qué clase de objeto? —pregunté de nuevo. Si pudiera dibujarse, seguramente tendría sobre mi cabeza un gran signo de pregunta.

—Cualquiera. Que. Selecciones —repitió, enfatizando cada palabra.

—Ya entendí, no tiene por qué ser tan grosero.

—Adelante, trabajadora. Apresúrate si quieres comer el desayuno caliente.

Ese sujeto de cuatro ojos, sí que disfruta esto. Lo sé porque su rostro de felicidad rotunda brilla tanto como una luciérnaga. Ja, esa dulce ironía... y sigue llamándome trabajadora. No es necesario, suena casi humillante por el tono en el que lo dice. Definitivamente no tengo idea de qué haré durante todo el tiempo que tenga que pagar el precio por este deseo. Si tengo poderes mágicos, simplemente debí haber deseado saber cómo usarlos para poder deshacerme de los kamaitachi por mi cuenta, sin que me involucrara más con este sujeto. Soy una idiota definitivamente, creo que hasta puedo escuchar la voz de Doumeki decírmelo también.

Idiota.

Lo hecho, hecho está y ya no puede remediarse.

Caminé por el largo pasillo hasta por fin llegar al famoso almacén de tesoros. Ayer, no tuve la oportunidad de entrar aquí ya que el sujeto de cuatro ojos no me lo permitió, sin embargo, he de admitir que esto parece más una bodega llena de objetos que ya nadie quiere utilizar. Le di un buen vistazo a lo que me rodeaba y quedé bastante extrañada si debo admitir. He encontrado desde pequeños tubos mágicos hasta una especie de báculo. Juzgándolo por su apariencia, pareciera salido de un manga mahou shoujo.

—Vaya. ¿Será que Watanuki-san es en secreto una chica mágica?

Imaginarme al sujeto de cuatro ojos en una transformación me hizo reír.

—¿Qué clase de frase diría? Por el poder del báculo mágico, ¡Transformación! ¡Claro, como si esas cosas sucedieran!

Regresé el báculo a su lugar antes de que él enviara a las chiquillas a vigilarme, o peor aún, que me viera mediante esos poderes psíquicos que tiene. Es increíble que no pueda tener mi privacidad más.

Debo apresurarme antes de que se me siga haciendo aún más tarde y no logre llegar a la escuela. Sino tendré que soportar a ese sujeto durante varias horas extras y prefiero no hacerlo. ¿Qué era lo que hacía aquí? ¡Ah! El objeto.

—¿Qué clase de objeto querrá Watanuki-san?

Hay demasiados objetos acá y lo único que tengo por referencia es "cualquiera que selecciones." Pero, hay muchos para decidirme. Wah, ¿Qué es lo que puedo hacer? Continué mi recorrido, con esperanza en que encontraría algo para llevar. Había decidido que el objeto más vistoso sería mi elección, pero no se sentía bien tomar algo sólo porque sí, como si en realidad algo en específico me esperara. A menos claro que ya hubiera perdido mi cordura.

Estaba espiando entre los estantes cerca de varias katanas cuando de alguna forma sentí el susurro de un silbido detrás de mi. ¿Sería posible que…? Entonces hice caso, volví a ver hacia atrás, con la extraña sensación de haber sido llamada. No había nada ordinario, sólo más objetos colocados en los estantes del almacén. Ese panorama me resultó desesperanzador.

Una caja sin embargo hizo que mi atención se concentrara en ella. No era llamativa, sino de color negra, simple. Me acerqué al estante para tomarla y darme cuenta que seguía siendo igual de sencilla, pero estaba cerrada, no podía ver su contenido. Al tomarla, me dio una sensación diferente a la de los demás objetos, era el objeto indicado. Pero, ¿No estaré equivocándome? Se ve demasiado sencillo y además puede que no tenga nada en su interior.

No, no estoy equivocada. De alguna forma confío en que es el objeto correcto.

Así fue como regresé con aquella caja hacia al comedor.

—¿Lo has encontrado? —me preguntó Watanuki, ofreciéndome asiento.

—E-eso creo.

—Yo.

—Vaya, si es el idiota —respondí al saludo de Doumeki.

—Cállate —fue lo que el contestó.

—Idiota sin modales.

—Sé que son muy amigos, pero, el tiempo no se detiene, Hotaru-chan. Se te hacen segundos más tarde.

—Sí, sí, ya lo sé. Toma.

Entregué la caja a Watanuki, quien le dio un vistazo con una sonrisa grande.

—Mhm… ¿Por qué trajiste este objeto? —preguntó él sin despegar sus ojos de la caja.

—Euh… bueno, porque me pareció el objeto correcto. No quería traer algo sólo porque sí, y cuando vi la caja de alguna forma se sintió diferente. Como si fuera el objeto correcto. ¿Me equivoqué? —pregunté al borde de los nervios. No quiero que este sujeto siga burlándose.

—De ti, no me sorprendería —comentó Doumeki con la boca llena.

—¡Cállate!

—No, no es el objeto incorrecto. Sin embargo… es curioso.

—¿El qué?

—Este objeto… no recuerdo haberlo visto antes. Todos los objetos que se encuentran en el almacén de tesoros vinieron a quedarse porque fueron entregado como pagos y estoy seguro de que puedo recordar a cada uno de sus dueños.

—¡¿Ehhh?! ¡Eso es imposible! Son demasiados objetos los que tienes. No podrías recordarlos a todos.

—Es posible —fue todo lo que dijo, aún cuando no estaba convencido. Lo sabía por el tono de su voz. Aunque tal vez yo estaba viendo cosas donde no habían—. Toma —dijo, entregándome de regreso la caja.

—¿La llevo de regreso?

—No. Ábrela por favor.

—¿Yo? —tenía que ser una broma—. Pero, está cerrada y no tengo una llave o algo para abrirlo.

—No importa. Si el objeto te ha seleccionado, deberías ser capaz de abrirlo.

Y aquí vamos de nuevo con los mensajes por descifrar. No tenía el ánimo suficiente para hacer más preguntas, por lo que intenté abrir la caja. Una parte de mí espera con ansias decirle a Watanuki-san "te lo dije". Para mi sorpresa, la caja negra se abrió sin ninguna dificultad, mostrando frente a mi un hermoso medallón.

—Curioso…

Extendí mi mano para entregárselo al sujeto de cuatro ojos, pero él se negó.

—No. Ese objeto ahora te pertenece.

—¿Eh?

—Esto es un sello. Bastante conveniente dada tú situación, Hotaru-chan —comentó él bastante divertido—. Tal parece que te ha seleccionado.

—Pensé en no pedir una explicación, pero ahora estoy más confundida que antes.

—Es-to es un se-llo.

—¡No necesito ese tipo de explicación! —salté molesta. Watanuki comenzó a reírse, así como Maru y Moro.

—No te preocupes. Toma asiento y te iré explicando —dijo él, sentándose para tomar su desayuno.

—Un sello. ¿A qué te refieres con que este sello me ha seleccionado? —pregunté casi al término de la comida. Watanuki-san le dio un sorbo a su té antes de responderme.

—La razón por la que te envié al almacén de tesoros es para que seleccionaras un objeto que te ayudara a canalizar tus poderes. Dado a que empezarás a usarlos, es necesario que uses algo que te permita controlarlos con facilidad. Los objetos que están allí guardados como te expliqué antes, son de personas que los entregaron como pago por sus deseos. Algunas veces, esos objetos regresan a la tienda, algunas veces con nuevos poderes adquiridos. Algunas veces, estos objetos regresan a sus dueños, otras veces simplemente llegan a manos de un nuevo dueño. El objeto puede seleccionar a su dueño dependiendo de sus necesidades o de la afinidad que puedan tener. Es así como el sello ha llegado a tus manos.

—Eso quiere decir que este sello va a reprimir mis poderes, ¿No es así? —escucharme decir que tengo poderes me hace sentir un tanto tonta.

—De alguna forma, puede considerarse así.

—Eso es bueno. Conociendo lo torpe que ella puede ser, es mejor que controles sus poderes.

—Tus comentarios como siempre, Doumeki, son tan innecesarios.

El idiota sólo se limitó a sonreír.

—Llévalo contigo y no te lo quites por ninguna razón —ordenó Watanuki, entregándomelo. Lo hice tal cual me lo pidió, pero, no me sentí en absoluto diferente—. Bien, se les hace tarde para la escuela. Es hora que se vayan.

—¡Un minuto! ¿Nos? ¿Por qué tengo que ir con este? —reclamé. El sujeto de cuatro ojos sonrió.

—Es conveniente para ti irte con Makoto, aunque no te guste.

¡Allí está de nuevo! ¡Esa sonrisa ganadora de oreja a oreja que muestra toda una burla descarada!

—Lo entiendo. Con gusto iré con Doumeki-kun —respondí, fingiendo una sonrisa. Watanuki no disimuló ni un poco su diversión por el asunto, pero tenía que enfrentar esto de buena forma para dejar de ser el objeto de diversión de este sujeto—. ¿Nos vamos? —pregunté en tono dulce.

—Sí —dijo el chico de cabello café—. Nos vemos, Watanuki.

—Ve con cuidado. Hotaru-chan, espera.

He aquí, mis lágrimas.

—¿Qué sucede? —pregunté derrotada.

—Deberías dejar de ser un poco dramática. Disfruta la escuela, trabajadora.

—Sí, sí, como digas.

—Toma —dijo, entregándome un objeto envuelto. ¿Un obento?

—Pero… Watanuki-san…

—Un pequeño presente. Ve con cuidado —dijo con una sonrisa corta. Se fue sin decir nada más luego de despedirse. Yo sin embargo me quedé atónita, mirándole mientras se iba. Una sonrisa se dibujó en mi rostro, seguida de una cálida sensación en mi pecho. Gracias, pensé. Si de alguna forma él podía saber lo que pensaba, quería hacerle saber mi agradecimiento.

¡Apresúrate! —gritó Doumeki desde afuera. Aún con mi sonrisa dibujada, salí corriendo hacia la entrada.


El camino hacia la escuela había sido bastante silencioso. Ni Doumeki ni yo hablamos, creo que no sabíamos que decir. Había decidido esperarme para entrar juntos al salón y al hacerlo, la cara de sorpresa de Saki y Eren fue lo primero que vi.

—Vaya, qué cosa más curiosa. Cuando dije que te llevaras bien con Doumeki-kun no creí que siguieras el consejo al pie de la letra y de tan buena forma —dijo mi amiga con una gran sonrisa.

—No es lo que piensas, Saki. Ocurrieron muchas cosas extrañas ayer.

—¿Quieres contarme sobre ello?

—Sí, lo haré. Pero en…

Mis palabras se vieron interrumpidas cuando una mano golpeó mi asiento. Un chico yacía frente a Saki y yo con una extraña pose, haciéndole ver bastante tonto. Sabía con perfección de quien se trataba.

—¿Qué es lo que quieres, idiota? —pregunté fríamente.

—No es contigo con quien quiero hablar, sino con la belleza de cabello corto.

No puede ser.

—Ella no quiere hablar contigo —respondí. Él cambió su pose a una ridícula expresión.

—Yo no sé qué clase de hechizo hayan puesto sobre ti, pero, es imposible que con una belleza como yo, no hayamos cruzado palabra antes.

Ese era Shigeru Mihara, el casanova del salón 2. Mi compañero de clases desde hace unos años atrás y un completo tonto. Cada semana buscaba una nueva víctima, chicas de las diferentes clases que fueran muy hermosas. Tristemente, él terminaba siendo la víctima de sí mismo.

—Eh… Mihara-san… —Saki se veía bastante incómoda, por lo que interrumpí una vez más.

—Vete. Saki no quiere hablar contigo.

—Sé que estás enamorada de mí, Miyake. Hace tantos años que me confesaste tú amor y no puedes superar que no eres mi tipo. Descuida, alguien perfecto como yo aparecerá para ti… eso si es que hay alguien más perfecto que yo —soltó, pasando una mano por su cabello castaño claro, haciendo una pose ridícula.

—Jamás he estado enamorada de ti, Shigeru. Además, Saki es mi novia, así que aléjate de ella si no quieres meterte en problemas —mentí. Desde luego que Saki-chan y yo no teníamos otro vínculo más allá de nuestra amistad, pero me gustaba ser una molestia para este chico. Si hay algo que puede molestarle, son chicas bonitas con novias. Mis palabras habían sorprendido a Saki y a Shigeru, tanto que comenzó a dramatizar una puñalada en el pecho hasta caer frente a nosotras.

—Hermosa señorita Himuro, ¿Por qué?

—Porque Saki-chan prefiere a chicas hermosas como yo —respondí con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Estás mintiendo! ¡Himuro-san es un ser puro y hermoso! Muy diferente de ti que ni un poco de clase tienes.

—Vaya, no sabía que conocías esos terminos, Shigeru.

—Agradezco mucho sus palabras, Mihara-san. Pero, yo no estoy interesada. Lo siento mucho —dijo Saki, ofreciéndole sólo una sonrisa. Mi compañero de clase comenzó a dramatizar una muerte falsa que resonó por el salón.

—¿Ya empezaste a hacerte el idiota? —desde el otro lado del salón, Madoka Eikyuu corrió hacia Shigeru para tomarle de las orejas—. Lamento si las molestó —dijo ella, llevándose al chico casi a rastras.

—¡Suéltame! —comenzó a renegar él.

Madoka y Shigeru eran amigos de la infancia, así que ella era la única que le ayudaba cuando hacían burla a su amigo. Aún cuando era un tonto, Shigeru era bastante agradable e inteligente, muy bueno en matemáticas. Madoka era bastante hermosa, aunque su atención siempre estaba sobre él, ese idiota parece no darse cuenta de que debería comenzar a buscar frente a él y no a su alrededor.

—Perdón Saki —dije después de un rato—. No quise decir que eras mi novia.

—No te preocupes, Hotaru-chan. Sé que lo hiciste para ayudarme un poco y para molestar al joven Mihara. Aunque no sería desafortunada si tuviera una novia tan linda como tú —comentó ella divertida.

—No seas tonta.

—Bueno, ¿Me contarás lo que ha sucedido ayer?

—Sí, sí. Cada detalle.

Y así lo hice. Conté desde mi persecución hasta la tienda de deseos y lo que había ocurrido esta mañana.

—Todo suena interesante, salido de un libro de ficción —comentó ella con un brillo en los ojos. Saki era aficionada a la ficción, así que contarle esto tal vez no haya sido una buena idea—. Y pensar que tú tienes poderes mágicos, ¡Eso es aún más interesante! ¡Es fascinante! ¿Serás ahora como una chica mágica y dirás frases conmovedoras?

—B-b-basta, por favor…

—Si algún día haces uso de tus poderes mágicos, quiero que me avises. Aunque yo no pueda hacer nada, estaré apoyándote.

—¿En verdad crees todo lo que te he dicho? —pregunté incrédula. Saki sonrió.

—¿Por qué no? El mundo no es un espacio limitado. Aunque no todos seamos capaces de ver cosas increíbles o hacer cosas maravillosas, no deberíamos cerrarnos a la posibilidad de creer. Si no fuéramos capaces de creer, mucho no existiría el día de hoy.

—¿Aún si se trata de algo que no se puede ver?

—Exacto. El mundo se trata de eso, lo que vemos y lo que no vemos.


Las notas de Glasses-chan: Holi :) Perdón por la semana de ausencia (aunque creo igual nadie la notó :v)

Este capítulo se siente como los de xxxHOLiC Rei, cortos (aunque lo siento como que de relleno), pero bueno, había que explicar ciertas cosillas por allí. En fin, espero leer sus comentarios sobre este capítulo y qué esperan del siguiente.

Respondiendo al review de inary. go: Sobre lo que contiene el huevo que Yuuko le da a Doumeki, ella le explica que no es como el que se le entregó a Watanuki, de donde surgió Tanpopo, el pajarillo que le regala a Himawari, ya que de él no saldría nada. Le ayudaría en los eventos futuros a Watanuki, que era precisamente el momento de su muerte. Desgraciadamente sí sirve para borrar los recuerdos de él, pero, será de esperar a ver si Makoto hará uso de él o no. Muchas gracias por leer :D