Capítulo 7

"El mundo se trata de eso, lo que vemos y lo que no vemos."

—Saki-chan… —dije, mirándola con asombro. Ella se limitó a sonreír, dejando su mirada hacia el vacío.

—Creer no es una tontería, tampoco un pecado. Estoy segura que hay muchas cosas que no comprendo, pero no por ello debo cuestionarlas. Nadie se detiene a cuestionar el por qué de la vida o su propósito, aún cuando es algo de importancia.

—Pero, no puedes creer todo lo que escuchas —interrumpí. Ella se volvió a mi, soltando una risita.

—Es cierto. Lo que acabas de contarme lo creí por la convicción que hay en tú voz. La luz que se ve reflejada en tus ojos cuando lo dices. Tú tampoco estás tan convencida de lo que viviste, pero aún así lo crees.

—Saki…

—No puedo esperar a verte haciendo magia, ¡Estoy segura de que será im-pre-si-o-nan-te! —ay, no puede ser.

—No sigas…

—Tranquila, Hotaru. Se pondrá peor el día en el que finalmente pueda verte. ¡No puedo esperar!

Wah, no debí haberle dicho sobre esto. Ella comienza a hacer una extraña danza, lo que significa que está demasiado emocionada por esto. Yo por otro lado, estoy muy apenada. El escucharme decir cosas como la historia de cómo llegue a la tienda y repetir las palabras de Watanuki-san me hacen avergonzarme. El hecho de no haber sido cuestionada aún por mi cordura me hace preguntarme si no estoy rodeada de un montón de locos como yo. Saki-chan puede que esté loca… ni hablar del sujeto de cuatro ojos… Shigeru está loco. Eso no se cuestiona ni un poco. Madoka parece estar un tanto cuerda… al menos eso creo. ¿Y qué hay de Doumeki?

Me vuelvo a verle sólo para descubrir su típica mirada fría sobre mi.

—¿Qué quieres? —pregunta.

—No te estaba viendo a ti —repliqué.

—Bien. Porque no quiero empezar la mañana con mala suerte por tú culpa.

—¡¿Qué dijiste?!

—Cállate.

¡Ese sujeto no está loco! Es sólo un gran idiota con el que tengo que compartir clases. ¡Es peor el hecho de verlo en la tienda! ¡Me da un terrible coraje!

Uh… ¿Qué hay de Eren? Creo que es la única persona cuerda entre todos. Pero no quiero contarle sobre la tienda, no lo sé, sigue sonando tonto. No sé si él sea una persona escéptica… no, lo mejor será no comentar nada sobre el asunto.


Luego de una mañana cargada de clases, en la hora de almuerzo me dirigía con Saki-chan hacia el patio para poder disfrutar del clima fresco. A Saki sin embargo se le había ocurrido una idea de lo peor.

—Doumeki-san —le había llamado al idiota—. Si no te importa, ¿No te gustaría comer con nosotras afuera? A Hotaru-chan y a mí nos daría mucho gusto de que nos acompañes.

—¡¿Qué?!

—Siempre y cuando ella no sea ruidosa —comentó el idiota, señalándome. Ella suprimió una risilla, asintiendo con su cabeza.

—No te preocupes, comeremos en silencio.

—¡Saki!

Y heme aquí, yendo hacia afuera con el obento que Watanuki-san me había regalado mientras Saki-chan conversaba con el idiota de Doumeki de lo más jovial. Esto me produce aún más coraje.

Si no fuera suficiente, mi amiga se encargó de invitar a alguien más y es la razón por la que ahora yace un poco de arroz en mi uniforme.

—¡Gushiken-san! ¡Por aquí! —gritó Saki hace unos segundos atrás. Al escuchar ese nombre, solté por accidente los palillos.

—Idiota —susurró Doumeki.

—¡¿Quién pidió tú opinión, idiota?!

—Que te den.

—¡¿Eso qué diablos significa?!

—Parece que he llegado en buen momento —dijo Eren con una sonrisa de oreja a oreja. Yo por mi parte estaba totalmente sonrojada.

—E-Eren-san.

—Hola, Hotaru-chan. Es un hermoso obento. ¿Tú lo hiciste?

—¿Eh? ¡No! Yo sólo… yo…

—Es imposible que alguien tan torpe pueda hacer algo como eso.

Maldito Doumeki.

—¿Trajiste tú obento? —le pregunté al rubio, ignorando por completo los comentarios desagradables de Doumeki.

—No, compré un poco de yakisoba.

—Ya-ya veo.

Itadakimasu —dijo Saki, mirándome con una sonrisa ganadora. Algún día golpearé a esa chica por hacerme pasar estas vergüenzas.

Comimos relativamente en silencio, sólo escuchando los grotescos sonidos que provenían de Doumeki cada que masticaba. No tengo idea de cómo lo hemos soportado tanto. En medio de aquel silencio, Saki profirió un grito ahogado, mirando a su alrededor.

—¿Qué sucede? —le pregunté. Ella no respondió, sólo se volvió a ver su alrededor y finalmente hacia arriba.

Yo también lo hice y vi la oscuridad que cubría el cielo. No es de extrañar, estamos en Junio y este mes suele verse así la mayoría del tiempo. Aunque, creo que sabía el por qué mi amiga se había sobresaltado.

Gotas comenzaron a caer sobre nosotros, haciendo que rápidamente saliéramos huyendo a buscar refugio. Algunos chicos comenzaron a correr despavoridos, gritando. No pude evitar sonreír ante la escena. La ciudad que huye de lo que cae del cielo.

Ploc.

Ploc.

Ese sonido… los recuerdos que me trae la lluvia…

Ploc.

—Es una pena que se haya estropeado el almuerzo —dice Saki haciendo un puchero.

—Sí —le responde Doumeki—. ¿Se mojó, Himuro-san?

—No, por suerte sólo fueron unas cuantas gotas sobre mi cabello. ¿Qué hay de usted?

Ploc. Ploc. Ploc. Los recuerdos de la lluvia…

Mis ojos se concentran en la caída de las gotas de lluvia, viendo cómo entre ellas pasan las personas, huyendo de lo que cae del cielo. La ciudad solitaria…

Splash.

Splash.

Ploc, ploc.

Ese es el sonido de una ciudad solitaria. Una ciudad que huye para encontrar refugio de lo que cae del cielo.

Entre las finas gotas, una chica sigue caminando; lleva en brazos una bolsa que protege con su gabardina.

Splash.

Bajo ella, el encuentro de sus zapatos con el asfalto mojado reproduce una sinfonía uniforme, la cual aumenta y disminuye su ritmo con cada paso.

Splash. Splash. Splash.

Ploc. Ploc. Ploc. Ploc.

La chica que va en la calle solitaria se ve cansada, fuera de sí, débil. Ella se siente débil, a duras penas y logra sostenerse en pie. Debería estar fría como un témpano por toda la lluvia que ahora corre sobre su ropa, cabello y rostro, sin embargo, hierve por la fiebre que ha reducido cada uno de sus pasos.

—Sólo un poco más.

Pero le era imposible seguir. Sería cuestión de tiempo para que su cuerpo le demandara descansar. Caminó unos cuantos pasos más hasta que sus piernas no respondieron más y se desvaneció, cayendo como una pluma despegada del cuerpo de un ave. Sin menor premeditación.

Aún así, la chica quiso seguir. Se arrastró para cubrir la bolsa de comprados y evitar que se dañara el contenido. Un impulso no fue suficiente para que ella se levantara, las fuerzas habían dejado su cuerpo y ahora era una figura inmóvil que yacía en el suelo. Le pareció haber dormido una eternidad, al menos hasta que una voz le llamo.

—¿Te encuentras bien? —logró escuchar a duras penas. Abrió con dificultad sus pesados párpados, permitiéndole ver el retrato de un joven hermoso. Los cabellos dorados se comienzan a humedecer, sus ojos azules como el cielo de verano yacen sobre ella, mirándole con preocupación verdadera.

—¿Eres el ángel que vendrá a llevarme? —pregunta ella con voz divertida. Él no responde, sólo sonríe después de un rato.

—Vamos, te llevaré a tú casa.

—Pero…

—No te preocupes. Estarás bien, lo prometo.

Con la chica en brazos, el ángel la llevó hasta su hogar, donde por primera vez la cuidadora pareció realmente preocupada por ella. Le agradeció el gesto al muchacho, la niña habría muerto si no le hubiera ayudado.

—¿Hotaru-chan?

La voz de Eren me saca de mis pensamientos. Me vuelvo a él y noto la preocupación en sus ojos.

—¿Sucedió algo? —pregunté preocupada. Él dejó ir una carcajada, mirándome con... ¿Dulzura? ¿Era eso?

—No. Sólo me preguntaba qué pensabas, estás muy distraída.

—Ah, no es nada. Sólo vino a mi mente un recuerdo hermoso —comenté con una sonrisa. Sus ojos azules claros se posaron sobre los míos por un instante—. ¿Sucede algo?

—No. No es nada. A mi también me gusta la lluvia.

—Es hermosa, ¿No es así?

—Sí. Aunque no todos los recuerdos bajo la lluvia son hermosos —su mirada se perdió en la lluvia, su rostro perdió la sonrisa que había dibujado.

—¿Estás bien?

—¿Eh? Desde luego —responde él, sonriendo nuevamente—. Lo siento, debe ser el clima el que me ha puesto así.

—Ya veo. Oye…

—Dime.

—Si alguna vez quieres hablar de algo que te atormente, no dudes en decírmelo. Tal vez no pueda ser de mucha ayuda, pero, algunas veces hablar de las cosas que nos preocupan alivia más el pesar.

—Muchas gracias, Hotaru-chan. Aunque no entiendo por qué lo dices.

¿No querrá preocupar a alguien con lo que le sucede?

—Nada en especial. Creo que sólo son cuestiones del clima —respondí, abrazando la caja de obento—. Deberíamos terminar de almorzar, el tiempo se nos agota —dije, aunque adentro me sentí un poco mal. No conocer el secreto de una persona que quieres, ¿Te vuelve una mala persona? Desear conocer todo sobre esa persona, ¿Es egoísta?

No lo sé, no soy capaz de responder la pregunta con un comentario brillante. Tal vez quizás porque son respuestas que preferiría no escuchar. Pero, ¿Qué hay de la tristeza que transmite ese silencio?

—Oye Hotaru, ¿No vienes? —la voz de Saki me hace salir de mis pensamientos por un segundo. Asiento pero sé que no dejaría ir el asunto tan pronto.

—Oye —me llama Doumeki—. ¿Estás bien?

—No me digas que ahora te interesas en cómo me siento.

—No.

—Entonces no preguntes cosas que no quieres saber.

—¿Es cierto que sabes tiro con arco?

—¿Y tú cómo sabes eso? —pregunté sobresaltada.

—Es algo que escuché. ¿Es verdad?

—Pues… sí. Pero no lo hago hace mucho. Dejé de practicar en la secundaria cuando Yagami-san enfermó. ¿Por qué me lo preguntas?

—Es sólo que me era difícil creer que una tonta como tú sea capaz de tener una flecha y un arco en sus manos sin que nadie termine lastimado.

—¡¿Y ESO QUÉ QUIERE DECIR, BASTARDO?!

—Eres muy ruidosa. Además que te ofendes rápido. Eso si puede llamarse ofensa a una verdad.

—¡Tú eres el irrespetuoso que se pasa molestándome! ¡Yo no soy ninguna tonta o idiota o torpe!

—Quién sabe.

—¡Idiota!

—Vaya, si iban a estar de buenos amigos entonces iré a terminar mi almuerzo en el salón —comentó Saki divertida. Ella estaba sola, no había rastro de Eren.

—Ya te dije que no somos amigos —musité, ella simplemente rió.

—Tranquila, tranquila. No hay de qué avergonzarse.

—No sigas, por favor…


En la tarde, la lluvia había cesado bastante. Me dirigía a la tienda sola, Doumeki tenía práctica de tiro con arco. Saki-chan práctica de danza. Yo, bueno, tendría que cumplir con el pago por mi deseo. Podía esperarme muchas labores de parte del señor mago Kimihiro Watanuki.

Wah, vaya vida…

—Ya regresé —musité. Watanuki-san estaba en la entrada junto con Maru y Moro, haciendo nada en absoluto.

—Bienvenida, Hotaru-chan —saludó él con una extraña sonrisa. Maru y Moro me miraron divertidas, pero no dijeron nada, sólo salieron corriendo.

—¿Me perdí de algo?

—En absoluto. Nosotros llegamos a tiempo para disfrutar del dorama bajo la lluvia.

—¿Eh? ¿Watanuki-san ve doramas?

—No. Me refería a la linda historia de amor en la que una chica conoce un chico bajo la lluvia.

¿Se estaba refiriendo a…?

—¿CÓ-CÓMO LO SUPO?

—Lo compartiste conmigo, lo cual agradezco. Veo que Hotaru-chan tiene un corazón detrás de esa actitud tsundere.

—¿Eso qué quiere decir?

—No te preocupes. Todos somos víctimas del amor alguna vez en la vida, eso nos transforma.

—¿De verdad? —Watanuki-san asiente, dándole una calada a su pipa—. Watanuki-san, ¿Usted ha cambiado por un amor?

—No.

—¿Alguna vez ha tenido un amor? —pregunté con sarna. Qué puede comprender alguien que no ha vivido jamás el amor en carne propia, ¿No es así?

—Sí, hace mucho tiempo. Luego de esa persona, no he conocido a alguien más a quien le haya dicho que la quiero. ¿Por qué? ¿Eso te hace sentir celosa, Hotaru-chan?

—Esto… ¿Perdón?

—Tranquila. Es sólo una broma.

—Vaya pésima broma. Un minuto, no intentes persuadirme del tema. ¡¿Cómo es que supiste sobre esos recuerdos?! ¡En ninguna parte del contrato leí que no tendría más mi privacidad!

—No es como si quisiera inmiscuirme en los recuerdos de una chiquilla de 16 años. Es sólo que… por alguna extraña razón puedo saber qué es lo que piensas. Y ya que pensaste en ese recuerdo, no pude dejar de verlo.

—¡¿Cómo. Lo. Haces?!

—Ya te lo dije, ¿No es así? Sólo puedo escuchar tus pensamientos, aunque no todo el tiempo si es lo que te estás preguntando.

Mis mejillas comenzaron a arderme, estaba furiosa y apenada. ¡No quiero que lean mis pensamientos! ¡Eso no está bien!

—Pero, ¿Por qué sólo mis pensamientos?

—No lo sé. No sé si exista el poder de leer mentes en realidad.

—Bueno, ¿No eres acaso un mago poderoso? Deberías saber la respuesta.

—No soy un mago poderoso. He ganado cierto nivel de magia con el tiempo que he pasado en la tienda. Sin embargo, el mundo en el que habito cambia constantemente y cada día nacen personas con poderes extraordinarios. Tú eres un ejemplo de ello. Decir que alguien tiene más poder es absoluto, siempre hay personas que crecen más y más. Sólo conozco el caso de una tan sola persona que fue muy poderosa, lo suficiente para poder romper una ley inquebrantable. Pero también, eso fue hace mucho tiempo.

—¿Una ley inquebrantable? ¿Te refieres a los pecados?

—No, no precisamente.

Watanuki-san se movió para permitirme sentarme junto a él. El humo salió por sus labios, mientras miraba a la lejanía.

—Un país está regido por reglas específicas, ¿No es así? —asentí. Está en lo correcto—. El mismo universo en el que vives está regido por leyes también, ¿O me equivoco?

—No, no te equivocas. Pero, no lo entiendo.

—Así como existen leyes en cada uno de los mundos, aquellos con poder tienen restricciones porque no pueden interferir en los límites existentes. El futuro, la muerte, son leyes que si se quebrantan pueden provocar desastre. Los deseos de las personas tienen limitantes también, no todo deseo puede verse cumplido a pesar de que el precio sea el indicado.

—¿Por qué?

—Desear es algo poderoso, puede causar felicidad o infelicidad para la persona que desee.

Me encuentro atónita, en total silencio, admirando al sujeto con gafas frente a mi. El humo se extiende poco a poco, su rostro no parece inmutarse ni un poco.

—Esta es la primera lección, Hotaru-chan.

—¿Lección de qué?

—De lo que debes saber del universo que te rodea. Aunque no pareces creer en él, de alguna forma sí sientes que estás apegada a él, ¿No es así?

—Bu-bueno…

—No hay de que apenarse. Hay muchas cosas en este mundo que no todos pueden comprender.

—¿Significa que no me estoy volviendo loca? —pregunté divertida. Él negó con su cabeza, sonriendo.

—En absoluto. Ahora, ¿Qué tal si traes un poco de té?

—S-sí.

—Tienes mucho que hacer, Hotaru-chan. Quiero saber si tú también puedes escucharme como yo a ti. Es absolutamente fascinante que no haya visto un caso como este antes. Y mira que llevo muchos años en esto.

¿Muchos años? ¿Qué significa?

—Por favor, ve por el té, Hotaru-chan. No hay tiempo que perder.

Allí está el típico sujeto molesto de cuatro ojos.

—Ya te oí, no tienes por qué repetirlo.

—¡Rápido! ¡Rápido!

Respira, respira, respira. Lo malo no puede durar para siempre, ¿Verdad?

¡Rápido! ¡Rápido! —se unen Maru y Moro, cantando la orden que estaba cumpliendo. Un suspiro salió de mis labios, las palabras de Watanuki-san seguían resonando en mi cabeza.

Leyes inquebrantables y recuerdos. Había mucho más para procesar esta noche con la almohada.


Glasses-chan dice: ¡Hola! Una gran disculpa por no haber publicado la semana pasada, pero, créanme, han sido días bastante movidos y difíciles. El capítulo iba a ser más largo, pero decidí dejarlo hasta allí para que no se pierda el hilo de lo que sigue. Les agradezco mucho a quienes sigan leyendo este doujinshi escrito xD Ahora, tengo una pequeña noticia. Dejaré de actualizar cada sábado como había prometido. Déjenme decirles el por qué. Si bien es cierto que gran parte de Hitsuzen está ya escrito, antes de publicar voy revisando y quitando cosas o corrigiendo, ya que la trama de la versión original era completamente distinta a la de la versión revisada. Por ello, me tomo mi tiempo xD Algunas veces es casi una tortura :v pero quiero subir algo que valga la pena leer (igual, sé que no es la gran historia, pero quiero hacerlo bien dentro de lo que cabe (? si eso tiene sentido xD)

Cabe decir que no sé en cada cuánto estaré actualizando, por lo que les pido nuevamente disculpas. Espero que cuando termine este ciclo, en vacaciones me quede tiempo de trabajar en la revisión y poder subir capítulos más seguido, al menos para terminar de subir a FF la primera parte de Hitsuzen (aunque en serio ya quiero llegar a la parte dos y tres xD). Espero su comprensión en el asunto. Les agradezco muchísimo a todos los que leen :D Espero leer qué les ha parecido este capítulo.

Respondiendo a inary. go: Pues no, no sale nada de ese huevo :( Aunque esperemos que algo bueno llegue para Watanuki. Y será de esperar a ver qué le depara el futuro a Hotaru... ¿Será que logrará el objetivo? ¡Gracias por leer!