Capítulo 9 (Parte I)
El mundo frente a mí es diferente de que conozco.
Este mundo está vacío, listo para ser llenado con los trazos que el soñador desee pintar. Y dado a que yo soy el soñador, mi mente dibuja el frente de la tienda, encontrándome sentado en el balcón para apreciar el baile delicado de los pétalos de cerezo con el viento. Ya ha pasado un tiempo desde que entré al Mundo del Sueño y sé que no es coincidencia estar aquí hoy.
—Ya ha pasado un tiempo, ¿Verdad?
Esta voz familiar me hace volverme hacia atrás. Sonrío de oreja a oreja, reconociendo su rostro al instante. Un sentimiento de nostalgia me invade por reencontrarnos nuevamente.
—Es verdad. Supongo que no todos sueñan tanto como quisiera —dije. Él se ríe, dándome una palmadita gentil en el hombro.
—Vaya, ¿Estás quejándote, tenchou-san? —Haruka Doumeki-san era una persona tenaz cuando se lo proponía, no me extrañaba dado a su naturaleza juguetona y amable. Él era, desde luego, pariente de Makoto, aunque, debo admitir que no tienen mucho parecido. Sin embargo, comparten los mismos ojos.
—No, no lo llamaría una queja —respondo sonriendo—. El mundo en el que vivimos ha dejado de creer, es por eso que los sueños ya no importan.
—No estoy de acuerdo. Las personas nunca dejan de soñar, siempre que haya esperanza. Aún el corazón más incrédulo tiene la habilidad de creer, es una chispa que sólo espera a despertar.
—¿De verdad es así? —pregunto mirando hacia el cielo.
—Al menos es lo que quiero creer.
—Haruka-san, ¿Puedo preguntar la razón por la que nos hemos encontrado hoy?
—Sí, desde luego. Creí que querías ver algo que he descubierto hace poco.
—¿Qué es? —pregunté confundido. Haruka-san mantiene su sonrisa honesta, sin dejar escapar un solo detalle. Le da una larga calada a su cigarrillo y se levanta, dejándome atrás.
—¿No vendrás, jefe?
—Después de usted.
Ambos caminamos hacia las afueras de la tienda para encontrarnos con un mundo completamente diferente. La sensación de estar fuera de la tienda es una curiosa mezcla de emociones encontradas, nostalgia y felicidad, preocupación y timidez. Incluso siendo un sueño, dado a que pocas veces dejo la tienda me siento como un ave volando por primera vez, yéndose de casa para conocer el mundo que le rodea. Aún cuando mis poderes son lo suficientemente fuertes, no puedo dejar la tienda. He temido antes que el encuentro con esa persona pasará desapercibido, nunca lo sabré y jamás podré verla. Temo el no poder regresar a la tienda, porque, temo que si salgo, será para siempre. Es un miedo irracional, llenado sólo por la inseguridad de una persona que no ha dejado su hogar por tanto tiempo.
El exilio es una de las cosas más curiosas que existe en este mundo. La barrera entre las personas y el mundo que les rodea es tan fuerte y como se desee, y una vez te aferras a ella, ser parte del exterior ya no es una opción. Porque ya no le perteneces al mundo que ves afuera, temes de él porque es desconocido para ti.
—Te vez muy pensativo.
—Sólo un poco —comenté, aún manteniendo mi mirada baja—. Pero, no es nada de importancia.
—¿Estás seguro?
—Sí.
Haruka-san me mira poco convencido, sin embargo, trato de mantener una sonrisa para desviar su atención. Quiero saber el motivo de nuestro encuentro sin importar qué.
—Bien, sigamos entonces.
—Sí.
Las calles de repente comenzaron a desvanecerse y el sueño comenzó a transformarse en un lugar que conocía muy bien. Era la casa donde solía vivir Doumeki… Shizuka. Shizuka fue mi amigo durante muchos años, años en los que tomé la decisión de quedarme en la tienda para esperar a esa persona. Ese idiota, pensar en él ahora me hace sonreír aunque no haya felicidad verdadera en esos recuerdos.
—¿Qué es lo que quiere mostrarme, Haruka-san? —pregunté después de un rato, no pudiendo detenerme. Él simplemente rio, volviéndose por fin hacia mí.
—Pareces un niño —comentó divertido—, un niño con ávida curiosidad.
—Lo lamento. Es sólo que no puedo evitarlo.
—No, no tienes por qué disculparte, Watanuki. ¿Sabes? Yo también suelo ser una persona muy curiosa. En realidad lo que quiero mostrarte es algo que me dejó sorprendido, dado a que extrañas veces ves casos como este.
—¿A qué se refiere?
—La barrera que separa a los diferentes mundos con el Mundo del Sueño es delicada, no necesita ser fuerte para ser traspasada, dado a que todos los seres vivos sueñan. Pero, para poder entrar a este mundo, no todos tienen la habilidad de entrar sin antes haber viajado por dimensiones o tener el don.
—¿El don?
—La afinidad con el mundo del sueño.
—No lo entiendo. ¿Por qué es extraño, Haruka-san?
—Porque raras veces las almas de los vivos duermen en el Mundo del Sueño —explica, moviéndose para dejarme ver a una hermosa chica que duerme suspendida en el aire. Su rostro sereno se ve rodeado por su cabello oscuro como la noche y sus manos entrelazadas yacen sobre su pecho. No puedo evitar quedarme atónito, mirándole.
—Hotaru-chan…
—¿La conoces?
—Sí. Ella vive en la tienda.
—Vaya —responde él sorprendido. Logré detectar un poco de picardía en sus palabras—. De verdad ha pasado ya bastante tiempo sin vernos, Watanuki-kun.
—No sé qué está imaginándose, pero, esta chica llegó a la tienda pidiendo un deseo. Como pago, ella sería mi ayudante. Le permití quedarse, ya que en realidad mentí sobre el pago. Su cuidadora había llegado con anterioridad a la tienda y había deseado olvidar sus recuerdos con esta chica —agregué rápidamente, intentando de una forma bastante tonta justificar mis acciones. Haruka-san pareció darse cuenta de inmediato, ya que se echó a reír.
—Es curioso… le has dado un hogar —comentó, mirando a Hotaru-chan—. Aunque, es aún más curioso que esta chica terminara llegando a la tienda. ¿Cuál fue el pago de la cuidadora por su deseo?
—Su libertad. No pudo moverse con sus piernas durante cuatro años —él no respondió, sólo asintió con su cabeza levemente. Dado a ello, decidí continuar la historia de Chihiro Yagami—. Quería cortar todo vínculo con esta chica, dado a que ella no quería involucrarse en el futuro que espera.
—Cualquiera que se involucre con esa chiquilla, está destinado a un terrible desenlace.
Me había dicho eso cuando vino a la tienda con anterioridad, aunque ciertamente no sabía a qué se refería. Dado al caso, pensé que quizás Hotaru tenía una suerte peculiar como Himawari, pero, nada en el aura de ella emitía algo diferente más allá de los poderes que yacían en su interior, fuertes poderes que no han despertado. Al menos no en su totalidad. Sin embargo, tenía mucha curiosidad por saber por qué Yagami-san estaba segura que el futuro que le deparaba al lado de Hotaru sería terrible.
—Yo lo vi —respondió en aquella ocasión. Parecía fuera de sí, bastante molesta—. He visto muchas cosas, pero nada comparado con lo que le espera a esa niña. Es por eso que quiero interferir con mi futuro.
—Si hace eso, podría cambiarlo. Supongo que sabe lo delicado del asunto.
—Lo sé. Aunque, también estoy segura que mi interferencia no cambiará el futuro que está por venir. Como dice usted, es inevitable.
—Aún sigo preguntándome a qué sucesos se refería su cuidadora —comenté, dirigiéndome hacia Haruka-san—. No entiendo qué podría ser tan malo para desear la muerte de una persona.
—Como le mencionaste a la señora, el futuro es delicado. Si ella te hablaba sobre ese futuro, seguramente habría una distorsión en los hechos que sucederían. Quizás esta chica estaría muerta ahora. O quizás…
—¿Quizás?
El hombre dejó que el cigarrillo colgara de sus labios. No respondió a mi pregunta, así que supuse que la conversación había terminado.
—¿Por qué no te pagó con la habilidad de ver el futuro? —me preguntó Haruka-san al cabo de unos segundos. En realidad no estaba seguro, yo había pedido el precio de su libertad como pago dado a que se negó rotundamente a entregar tal don—. Esa mujer, aunque quiera cortar su vínculo con esta chica, ambas se encontrarán nuevamente. El no querer entregar la habilidad de ver el futuro tal vez sea una forma de recordarla aún si ella misma no está consciente de ello.
—¿Por qué entonces no alejarla de su vida y permitirse pagar un precio alto?
—Porque no hay un peso como el de la culpa. La culpa es una carga que ningún humano quiere, el corazón es egoísta y no quiere sufrir el peso de sus propias decisiones. Buscar un alivio para esa carga tampoco es fácil, es por ello que aunque la culpa haya sido quitada, jamás es removida totalmente. Es como una herida que no sana. La muerte, la culpa, la locura, el silencio, cada uno representa el peso que pocos pueden llevar.
Me quedé sin una respuesta en ese momento, tal vez porque Haruka-san estaba en lo correcto y no quería admitirlo.
—Dime algo. Si ella podía ver el futuro, ¿Crees que hubiera permitido que los eventos del día en que la chica llegó a la tienda hubieran sucedido? Si ella hubiese visto un futuro amargo para la muchacha, seguramente hubiera interferido. Pero, al ver que llegaría a la tienda donde el mago que la había atendido antes, seguramente debió haberse sentido tranquila. Imagina qué hubiera sucedido si ella te hubiese pagado con su don, estaría intranquila aún cuando su mente no pudiera recordar la razón.
—Vaya que sí es curioso —respondí con una sonrisa—. Supongo que era inevitable.
—Entonces, ¿Estás intentando revivir antiguas glorias? —preguntó Haruka-san con una sonrisa pícara. En aquel momento seguramente debí haberme sonrojado un poco. No era en absoluto el propósito, aunque sí se sentía como un falso dejá vù. Yo era el que estaba al otro lado del espejo y ahora era esta chica que había llegado huyendo a la tienda también.
—Seré un buen jefe —comenté divertido—. Seré mucho más flexible, excepto cuando de asuntos especiales se trate. Si Hotaru-chan lograse descubrir sus habilidades, podría ser de mucha ayuda en la tienda.
—Estás dentro de un sueño, jefe. Debería ser este el punto de inicio.
Me vuelvo a ver a Hotaru, sin embargo, sigue dormida. Verla así hace que sus rasgos se vean delicados, mucho más tiernos que cuando se altera. Estoy a punto de hacer una pregunta cuando el sueño comienza a desfragmentarse.
—El sueño es el inicio —son las últimas palabras que logro distinguir a la lejanía. El mundo a mi alrededor comienza a volverse oscuro, silencioso. Vacío.
Abro mis ojos de golpe, encontrándome de regreso en la tienda. Aún con un poco de dolor de cabeza, siento una felicidad interna luego de haber visto a una persona que no había podido ver desde ya hace varios meses. Además, he hecho un muy útil descubrimiento que me daba la oportunidad de idear un nuevo entrenamiento. Curioso, una trabajadora con cualidades interesantes. Definitivamente puede ser de mucha ayuda tener a Hotaru-chan colaborando en la tienda.
Pasos suaves me hacen volverme a la puerta. Me he percatado pronto que son Maru y Moro, al parecer aún no se dan cuenta de que ya desperté o quizás ya han venido antes. Me coloqué las gafas redondas y me levanté rápidamente, para asegurarles a mis pequeñas ayudantes que aún sigo con vida.
—Watanuki, ¡Buenos días!
—¡Buenos días!
—Buenos días —saludo dándoles un beso a ambas en la frente. Ambas comienzan a hacer un alboroto por el asunto.
—Watanuki, el desayuno está listo.
—Hotaru-chan te espera en la sala.
—¿Eh? —¿Cómo es que esa chiquilla despertó antes? Maru y Moro me toman de la mano y me llevan con ellas. Quizás aún esté durmiendo, por esa razón no me siento totalmente dentro de la tienda. Sin embargo, veo a mi joven asistente con un vestido verde moverse de un lado a otro.
—Ah, por fin has despertado —comenta ella sin volverme a ver—. Te lo dije, deberías dejar de beber tanto.
—¿En qué momento mencionaste eso? Además, un "buenos días" podría haber sido una forma más cortés de saludo, ¿Sabes?
—Buenos días. Debes dejar de beber tanto, de otra manera la resaca no te permitirá atender como se debe a tus clientes.
—¿Cómo es que te has levantado de tan buen humor? —pregunté. Aunque si bien ella no había despertado del sueño, me preguntaba cómo es que tenía energía suficiente para rondar de un lado a otro sin cansarse. Debo admitir que el olor a comida me ha desesperado un poco. Anoche bebí un poco más de lo normal y no se me da beber cinco botellas de sake como Yūko-san. Además de que estuve rondando por el Mundo del Sueño, me sentía un poco cansado.
—Porque yo no bebo —respondió ella con una sonrisa de oreja a oreja—. Desayuna antes que se enfríe, parece que te hace mucha falta.
—¿Ah, sí?
—Sí. Debes dejar tus adicciones de lado o no podrás tratar a tus clientes como se debe.
—Tú sí que eres irreverente, ¿No es así? —comenté divertido. Hotaru-chan apenas y rió, dejándome solo en el comedor. Por un segundo dudé en seguirla para poder preguntarle si ella recordaba algo de su sueño, pero, había decidido esperar. Si ella no tiene la confianza suficiente de creer en el mundo que la rodea, el intento sería en vano.
Planearía definitivamente la próxima clase, una clase que fuera certera e inolvidable. Pensar en ello me hace reír, pareciera que disfruto mucho el molestar a mi pequeña asistente. Sin embargo, luego de mi conversación con Haruka-san, hay algo de lo quiero asegurarme. Tengo que encontrar la forma de hacerlo aunque no pueda salir de la tienda.
¡Hola! ¿Cómo van? Ha pasado ya un rato desde la última actualización. Hoy les traigo un capítulo corto, el cual tendrá continuación más adelante en la historia. ¿Qué les ha parecido este corto capítulo? Espero que me cuenten en sus reviews o a través de mi FB WatanukisGlasses
Intentaré actualizar lo más pronto posible el siguiente capítulo, puedo adelantarles que se trata de una visita de un nuevo cliente ;)
Respondiendo a YiyaFujoshi: ¡Hola! Es un gusto tenerte por acá :D Muchas gracias por tú review y espero no decepcionar con la historia :s
Inary. go: Sí, por un par de problemillas me estoy tardando en actualizar, espero sin embargo terminar de actualizar lo más pronto posible xD ¡Muchas gracias por leer!
James Birdsong: Dunno if you're still following the story or if you will see this, but thanks a lot! Hope you like the rest of the story!
Y sin olvidar, darle siempre las gracias a Eri y Daiana por la paciencia y no matarme aún por tardarme xD ¡Hasta la próxima!
