Parte II: La Aprendiz

Capítulo 10

En un sueño, yo vi a una mariposa volar.

Sus alas negras se abrían y cerraban a medida volaba, brillando con la luz tenue del sol.

Cuando quise atraparla, mis pies tropezaron entre ellos. Lloré amargamente, no por el golpe sino porque no podría alcanzar a la mariposa.

Lloré porque yo no podía volar.

Lloré porque me quedé solo.

En mi sueño, vi a un ave llorar.

Estaba solo, herido, yaciendo sobre el frío suelo. Su llanto hizo que mi corazón se entristeciera, por ello quise sanar sus heridas.

—No llores más —le dije. El ave me miró con los ojos aún llenos de lágrimas—. Ya no estás solo.

/1
—Oye Hotaru —me llamó Watanuki. Me encontraba en el almacén de tesoros buscando unos extraños artefactos que él necesitaba para conceder un deseo desde hace varias horas. El lugar está tan invadido de objetos que se ha vuelto una búsqueda detestable, en especial porque después tendría muchas cosas que limpiar y reordenar. No es el tipo de mañana de sábado que esperas, aunque podría ser mucho peor.

—¿Qué sucede? —pregunté, sonando extraña. Me he ganado una alergia endemoniada gracias al polvo. No tengo el mejor historial de salud, a decir verdad, es un milagro que hasta ahora no haya experimentado ningún síntoma.

—Creo que deberías tomarte un descanso. Buscaré el shamisen después con más calma.

—¿Y para qué necesitas un shamisen? —pregunté levemente irritada.

—Es muy importante para cumplir el deseo del cliente.

—¿En serio? —pregunté curiosa.

—No. En realidad sólo tengo curiosidad de saber dónde está. Suelo ser muy ordenado pero últimamente no he revisado el inventario de la tienda, así que seguramente he olvidado dónde he puesto varios objetos. Imagínate en qué lío estoy metido ahora que necesito de los objetos de la tienda.

—¡¿Y para qué me hiciste buscarlo entonces?!

—Tenía esperanza de que lo encontrarías. En fin, supongo que será para después.

¡Ese sujeto!

—¡Tú! —tengo un terrible coraje que no puede ser contenido ni un poco más. Este sujeto sabe cómo destruir mis nervios y cortarlos pedazo por pedazo. ¡No puedo creer que haya soportado toda una hora sin reventar!—. Parece que la edad ya está afectándote —dije ofendida. Watanuki comenzó a reírse estruendosamente, dejándome un poco asustada. Se ajustó las gafas y se acercó un poco a mí, aún sin dejar de reírse.

—Es curioso que lo menciones. Podría ser, he envejecido mucho durante este tiempo…

—¿Qué tan mayor podrías ser? —pensé en voz alta. Watanuki se volvió a verme, tenía un dedo sobre su mejilla.

—¿Cuántos años piensas que tengo?

No lo sé… el sujeto de cuatro ojos era bastante joven. Tenía un rostro bastante juvenil aunque no podía decir lo mismo de sus ojos. Se veían tan solitarios que me preguntaba cuánto tiempo había esperado dentro de la tienda. ¿Quizás 10 años? Era bastante alto y el cabello negro se veía intacto, lleno de vida. Aún cuando no me gusta admitirlo, es un joven buenmozo, bastante guapo. No podía ser tan mayor, pareciera como si él y yo tuviéramos la misma edad. He visto los mismos rasgos en los chicos de la escuela, cada parte llena enfermizamente de vida, como si jamás llegase el momento de madurar.

—No lo sé, ¿22? —mentí. Creía que en realidad era de mi edad aunque era totalmente ridículo. Un chico de mi edad no es un gran mago que cuida de una tienda mágica. Suena a algo que habré leído en un manga. Pensándolo bien, muchos héroes y heroínas en historias son chicos jóvenes. Hacen grandes hazañas a su corta edad y parecen mucho más maduros que otros adultos.

—Ya desearía —susurró él. Sin embargo, pude escucharlo.

—¿Acaso estás cruzando por una crisis de mediana edad? Eso podría explicar por qué a veces eres un gruñón. Tranquilo, encontrarás la paz interior cuando descubras que envejecer no es tan malo como suena. Además, no todos los abuelos se preocupan por eso.

—Eso último fue muy innecesario, ¿Sabes? Por eso, no compartiré la merienda contigo.

—Estoy segura que ni siquiera pensabas compartirla —respondí cruzándome de brazos. El sujeto de cuatro ojos se volvió a mí con una ceja alzada.

—Parece que Hotaru-chan siempre quiere estar peleando.

—Y Watanuki-san no va a dejar de hacerlo tampoco.

Él no respondió nada por varios segundos, sólo dibujo una sonrisa chueca en su rostro, dejándome confundida. No puede ser causa de lo que yo dije, ¿No es así? ¿Verdad? Quizás sí lo es…

—¿Has escuchado del Baumkuchen? —preguntó, examinando su pipa unos segundos.

—No. Al menos no que lo recuerde.

—Bueno, hoy sabrás que es. Hay baumkuchen de la Tienda del Oso y quizás pedí un poco más de lo usual. Así que dado a que nadie más come en la tienda, pensé en compartirlo contigo.

Eso no sonó en absoluto agradable.

—¿Qué hay de su querido invitado Makoto Doumeki? —pregunté cruzándome de brazos.

—Makoto no vendrá hasta más tarde. Le guardaré una porción, pero, aún así sobrará baumkuchen.

—¿Estás insinuando que voy a comer las sobras?

—No lo dije yo, sino tú.

¡Pero…!

—¡Oye tú! ¡¿No podrías ser al menos un poco más decente?! ¡Qué coraje me da! ¡Eres un maleducado!

—Llegas a la cocina cuando termines de renegar —y comenta eso riéndose. ¡Qué descaro! Soportar vivir en esta tienda con ese sujeto por pagar mi deseo, debo aguantar, no debo mostrar señales de que estoy muy, muy furiosa. Seriedad ante todo, Hotaru. ¡Lo cual es imposible con un payaso como él! ¡Y por si no fuera poco también soporto a Doumeki! ¡¿Por qué tengo que ser yo la que soporte a ese par por igual?! Esperen… y, sin tan sólo… ¿Se habrán puesto de acuerdo para molestarme para poder volverme loca de forma que puedan divertirse?

—Podría ser…

O yo ya era definitivamente una desquiciada antes de entrar a la tienda. Rayos, parece que el trato por huir de los kamaitachi fue bueno para el sujeto de las gafas, pero yo no estaba pasándola bien.

Con un suspiro decidí dar por finalizada mi rabieta, de otra forma seguiría haciendo teorías conspirativas que terminarían matando mis nervios. Eso no significaba que iría a comer baumkuchen. Aunque en realidad tenía mucha curiosidad de saber qué era eso. Debe ser alguna clase de comida extraña… bien, quizás pase por la cocina para probar sólo un poco. Cuando llegué por fin, descubrí un pedazo de pan esperando por mí. Se veía muy bien decorado con leche condensada y hojas de menta en la cubierta. ¿Esto era el baumkuchen?

—Qué hermoso…

—¿Verdad? —la voz de Watanuki-san hizo que me espantara y casi lo golpeara cuando los escalofríos atacaron.

—¡Deja de hacer eso!

—¿A qué te refieres? —pregunta inocentemente. Debo respirar tranquilamente y pensar en cosas lindas, no puedo seguir enfadándome de esta forma a menos que quiera enfermar o morir. No quiero una muerte prolongada, así que es mejor no enfermarme por ahora.

—No es nada. Y… —empiezo a decir casualmente—. ¿Esto es el baumkuchen?

—Sí. De la Tienda del Oso.

—Vaya nombre curioso para una tienda.

—No es de extrañar, su dueño es un oso.

Reí ante el comentario—. ¿No es de mala educación burlarse de una persona por su aspecto?

—No es una burla. El dueño de la tienda es en verdad un oso. Además de hacer el baumkuchen, conoce mucho sobre otros mundos. Su tienda queda en otra dimensión, aunque está esa ave que siempre trae los encargos.

¿Qué estoy escuchando?

—Ya, deja de jugar.

—Olvide que hablo con una incrédula.

—No soy incrédula… bueno, quizás sólo un poco…

Watanuki no dijo nada más, sólo dejó escapar una risa leve. Me ofreció el plato con baumkuchen, esperando mi reacción. Por su mirada inquisidora me obligué a comer un trozo de comida, el cual no pasó desapercibido por mis papilas gustativas. La sensación de felicidad que me produjo comer algo dulce fue única.

—¡Esto es delicioso!

—¿Verdad?

—¿Será porque viene de otra dimensión?

—No te emociones tanto, Hotaru —respondió él con una mirada sarcástica—. Oye.

—¿Qué sucede? —pregunté con una sonrisa. El baumkuchen me tenía aún flotando por las nubes.

El rostro de Watanuki cambió, volviéndose más severo. Sus ojos me examinaron durante un rato, mirándome como si me examinara. Abrí la boca para decir algo, pero él fue más rápido.

—¿Qué piensas de los sueños? —preguntó. Me quedé pensando unos segundos en mi respuesta, bastante confundida por la pregunta.

—Pues… ¿Son hermosos? —respondí poco convencida. Él se limitó a reír, pero no agregó nada—. No lo sé, que preguntes esas cosas de repente es extraño.

—¿Por qué? —pregunta con una ceja alzada.

—No lo sé... —¿Porque era una especie de demonio con hermosas gafas redondas?—. En fin, creo que los sueños son hermosos usualmente, aunque no estoy segura de ser la persona ideal para hablar del asunto. No suelo soñar.

—¿Estás segura?

—Sí.

—Es una pena.

—¿Por qué? ¿Acaso eres una persona que sueña mucho, Watanuki-san?

—No. Tampoco soy un soñador ávido —por el tono de su voz, un escalofrío me recorrió la espalda. No creo que lo haya dicho en un sólo sentido.

—¿Entonces por qué preguntas sobre el tema? —pregunté con cierto sarcasmo. Él se encogió de hombros, intentando no parecer interesado en responder. Le di una mirada de pocos amigos ante tal respuesta vaga.

—No es importante por qué lo preguntaba, sino por lo que haremos más tarde.

—Alto. Define "haremos".

—Vaya, ¿Estás pensando en que no vendrás?

—Siempre que dices que tenemos algo por hacer, termino en alguna situación extraña. Así que si no hay información, me rehúso completamente a acompañarte.

—Veamos... ¿Quién es la que quería huir de los kamaitachi y por ello aceptó ser mi trabajadora de medio tiempo en la tienda?

—¡No tienes por qué usar eso cada vez que me das una tarea! —grité furiosa. Él se detuvo a reírse, mirándome maliciosamente.

—Lo usaré tantas veces sea necesario —respondió—. Pero de nuevo, estamos alejándonos del punto. Esta noche visitaremos el Mundo de los Sueños.

—¿No es un poco infantil decir eso?

—¿Por qué? Es en serio.

¿Por qué el sujeto de cuatro ojos se pone de un extraño humor de vez en cuando? Decir eso del mundo de sueños suena como algo que habré escuchado en una película o algo que saldría de la boca de mi madre cuando estuviera dándome el beso de buenas noches.

—Buenas noches, Hotaru-chan. Ve al mundo de los sueños, llenos de hermosos momentos, donde todo es posible.

Eso es algo que me imaginaría escuchar de una madre o un padre a su hijo.

—El mundo de los sueños es un engaño popular de los libros y películas. Algo en lo que todos creemos pero que en realidad no existe porque los sueños no pueden ser sacados de la imaginación.

—Es verdad. Los sueños no pueden ser sacados de la imaginación sin un poder. Pero, lo que sí es real es la existencia de otros mundos que esperan. El mundo en el que vives no es el único que existe, Hotaru-chan.

—Quieres decir que así como la tienda de un oso que está en otra dimensión, ¿Hay un mundo que se construye a base de sueños? —dije poco convencida. Él negó con su cabeza, mirándome directamente.

—¿En qué cree Hotaru Miyake? ¿Qué es lo que ella puede ver y puede creer?

Las palabras de Watanuki-san resonaron en mi cabeza. ¿En qué cree Hotaru Miyake? ¿Qué es lo que ella puede ver y puede creer?

¿Qué es lo que yo puedo creer? Nada. Todo.

No había cuestionado la nueva realidad que vivía desde que había entrado a ella, como si hubiera esperado el momento desde hace mucho tiempo, como si estuviera segura de que ese instante era el que había esperado toda mi vida y ahora que por fin había tocado a mi puerta, lo abrazaría tan fuerte como pudiera, sin dejarlo ir, porque era el sueño de toda una vida vuelto realidad. Porque quería distinguirme de los demás, quería que mi sueño no fuera algo común, sino algo diferente. Quería que esa realidad me envolviera y me hiciera abrir los ojos a nuevos horizontes de los cuales yo no pudiera haber imaginado.
Pero, no era lo que yo pensaba en realidad. Lo que había sucedido seguía pareciéndome irreal, no era algo que quisiera vivir en realidad. Pero, si no lo había cuestionado había sido por una razón que tenía un nombre y un alma, Kimihiro Watanuki. Porque la soledad que se mostraba en su rostro cada vez que mencionaba a esa persona que él esperaba era el reflejo de mi misma soledad, por esa razón me sentía cercana a él aunque ambos tengamos diferentes perspectivas de lo que es el mundo. Él conoce más sobre lo oculto mientras yo sigo aprendiendo sobre lo que veo. Por esa razón, sigo siendo incrédula del mundo que me rodea, porque todo es un sueño.

—Hotaru Miyake no sabe qué creer —respondí con una sonrisa triste—. Porque ella es otra niña perdida del mundo. Lo que ella vive es su sueño, mientras que lo que ella sueña es lo que en realidad vive.

—¿Por qué? —fue lo que él preguntó. Sin ninguna emoción, una pregunta limpia.

—No lo sé, aún sigo buscando esa respuesta.

—¿Eso es lo que en verdad deseas?

No, quise responder. La ignorancia es felicidad.

—¿Qué es lo que hay en el Mundo del Sueño? —pregunté, volviéndome a él—. ¿Por qué quieres llevarme allí?

—Ya te lo he dicho, ¿No es así? Si tú eres la persona que va a ayudarme en la tienda, debo saber que puedo contar contigo sin importar la dimensión que sea.

—¿Ahora vas a decirme que debo viajar entre dimensiones para pagar el precio de mi deseo? —pregunté divertida, él negó con su cabeza.

—No. En realidad sólo es simple curiosidad. Espero que no te importe que quiera saber más sobre ti. Antes de que digas algo, no es curiosidad mórbida. Si sigues reprimiendo lo que sabes existe, jamás vas a encontrar lo que buscas.

—¿Y qué es eso?

—La verdad. El mundo de ensueño que Hotaru-chan no quiere pero al cual pertenece.

—¿Y eso que te hace ganar a ti? —pregunté con una ceja alzada. Watanuki soltó una carcajada.

—Ya te lo he dicho, ¿No es así? Necesito saber en qué puede ayudarme la trabajadora que he contratado —responde con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Ese sujeto!

—¡Tú…!

—Si sigues peleando, seguiré repitiendo nuestro convenio, Hotaru-chan. Así que es mejor no pelear por ahora, ¿No crees?

Este idiota…

—Ya, ya. He entendido a la perfección, señor dueño de la tienda. Pero, ¿Cómo pretendes que vaya al famoso Mundo de los Sueños si ni siquiera tengo idea de cómo usar un poco de magia?

—Ah, eso déjamelo a mí.

/2

Mientras Maru y Moro correteaban de un lado a otro, Watanuki-san y yo estábamos en el cuarto donde él solía pasar todo el tiempo cuando concedía deseos largos, su estudio privado. Un gran sillón de color rojo adornaba el centro de la habitación de paredes color amarillo oscuro. El chico con gafas estaba al otro lado, arreglando varios objetos sobre la mesa, mientras yo miraba desde la entrada. Estaba esperando a Maru y Moro para que me entregaran un lazo.

—¡Listo, ya está! Sólo hace falta amarrar la puerta para que nadie entre mientras estemos en el Mundo de Sueño.

—Oye, ¿Estás seguro de que es buena idea entrar al mundo de los sueños? Me refiero a que si no iré a causar problemas. Además, yo no sé cómo viajar por dimensiones.

—No te preocupes, no creo que ocasiones algún problema en el Mundo de los Sueños. Y, sobre viajar por dimensiones, tengo la solución al problema.

—Dime que no debo pagar un precio por acompañarte —comenté casi abatida. Estaba pagando suficiente con ayudar a este sujeto con cada locura nueva que se le ocurría. Él negó con su cabeza, mirándome divertido.

—El precio ya está siendo pagado —respondió él con su mirada aún fija en mí—. Ahora, mencionaste algo que es importante. Aunque aún no sabemos si tienes el poder de cruzar dimensiones, yo sí puedo. Es por eso que irás conmigo. Para no perderte de vista dado a que sueles ser bastante torpe…

—¡No seas maleducado! —exclamé molesta.

—… como decía, dado a que eres torpe, he encontrado un método para que no sea difícil localizarte.

—¿Cómo que un método?

—Con esto —dijo, mostrándome una venda. Fruncí el ceño, un tanto confundida, intentando encontrar la trampa en el asunto. Sin preguntar, él de repente tomó mi mano. Las mejillas comenzaron a arderme, me sentía extrañamente apenada por sentir el calor de la mano de él. Watanuki sin embargo no se percató, estaba ocupado amarrando la venda alrededor de mi muñeca izquierda hasta terminar por mis nudillos—. De esta forma, si huyes, te metes en líos y no sabes cómo salir o te pierdes, sabré encontrarte.

—¡Oye!

—Yo tengo el otro extremo. Si estamos demasiado alejados, entonces el hechizo que he puesto sobre la venda se activará. Los extremos siempre se buscarán hasta encontrarse, puesto que para ello han sido creados.

—¿Y qué tal si me meto en un problema y estamos lejos? —pregunté preocupada. El chico de las gafas simplemente se echó a reír.

—Te aseguro que el Mundo de los Sueños es un lugar muy tranquilo. Aunque si sigues dudándolo, entonces te recomiendo no perderte en el camino.

Esa era otra forma de decirme torpe. Antes de que pudiera pelear con él, Maru y Moro aparecieron felizmente correteando por la habitación hasta llegar a Watanuki. Él las recibió con los brazos abiertos. Puse mis ojos en blanco por ese gesto.

—Muchas gracias —les dijo a ambas niñas, dándoles un beso en la frente a cada una—. ¿Puedo pedirles un favor más?

—¡Por supuesto! —cantaron ambas al unísono.

—Por favor no dejen entrar a nadie a esta habitación. Si Makoto-kun llegase a venir, permítanle entrar a la tienda pero menos a este lugar.

—¡Lo entiendo!

—¿Por qué el idiota no puede entrar? —pregunté curiosa. Watanuki me dio una mirada maliciosa mientras alzaba una ceja.

—Se ve que extrañas mucho a Makoto, ¿Eh? Lo sabía, ese odio que ambos se tienen en realidad es amor.

—No seas idiota —salté rápidamente—. No hay la más remota posibilidad de que me enamore de Makoto Doumeki en el mundo. Además, ya hay una persona especial para mí —solté con una sonrisa ganadora.

—¿El chico de la lluvia? —pregunta conservando la actitud maliciosa. Sabía que estaba tratando de ponerme incómoda para burlarse en mis narices, pero no se lo permitiría en absoluto.

—¿Quién sabe? Pero, eso no es lo que pregunté. ¿No se supone que el idiota tiene un poder de purificación? ¿No es eso algo bueno?

—Sí —respondió él, caminando hacia la puerta deslizable—. Makoto ciertamente tiene la habilidad innata de la purificación. Es algo que ha heredado de su familia. Sin embargo, Makoto carece de habilidades mágicas verdaderas. Si lo trajera con nosotros, tendría que pagar un precio.

—Creí que sólo los deseos eran los que debían tener un pago.

—No hay nada que surja de un vacío. Todo proviene de un lugar o circunstancia para mantener el balance. Así como sucede con los deseos, pasa en la vida cotidiana. Dime, si tú tuvieras que llegar temprano a un lugar, ¿Cuál sería el pago para lograrlo?

—Levantarme más temprano, supongo.

—Todo debe tener una compensación para no perder el balance. Las personas que poseen habilidades mágicas pagan también un precio por el simple hecho de poseerlas.

—El poder siempre es acompañado por la desgracia, ¿A eso te refieres? —pregunté con el ceño fruncido. Él se detuvo a reír, volviéndose a mí.

—No diría que el poder se acompaña siempre por el infortunio, aunque ambos se atraen.

—Pero… —quería hacer la pregunta correcta, aunque no estaba segura en realidad de cuál era ésta. Me lo había dicho cuando llegué la primera vez a la tienda, esas mismas palabras, pero, ¿Por qué tenía que ser así? Tenía sentido, no lo cuestionaba. Alguien poderoso dentro de las finanzas siempre está rodeado de personas que le cuiden porque siempre estará bajo la amenaza de alguien que desee sus riquezas. Una persona completamente normal y sin poderes mágicos podía sufrir la misma situación. Aunque escuchar eso no me hacía feliz en lo absoluto.

—Bien, todo listo.

—Entonces, ¿Qué es lo que tengo que hacer? —pregunté divertida, aunque ya imaginaba la respuesta.

—Nada. Sólo quedarte dormida. Lo demás lo haré yo.

—Pero, ¿Qué tal si no tengo sueño? —era bastante temprano, aunque no tenía el reloj a la mano intuía que no serían más de las siete.

—No te preocupes. También puedo ayudar con eso.

—¿Cómo? —pregunté alarmada. Él conservó su sonrisa mientras tocaba mi cabeza.

—Buenas noches, Hotaru-chan.

/3

El vacío. La oscuridad. Es lo primero que veo dentro del Mundo del Sueño. Esperaba ver una imagen diferente, sin embargo, todo era negro, vacío. Mi cuerpo se siente ligero, flotando en el aire. Siento como si estuviera soñando, aún con los ojos cerrados. Pero, todo esto que ahora me rodeaba era real.
Dándole una mirada de reojo a lo que me rodeaba, me sentí extrañamente familiarizada con este lugar. Era curioso, dado a que esta era la primera vez que visitaba un mundo que no fuera el mío. La tranquilidad de este mundo me hace sentir feliz, no hay nada de qué preocuparse.
La venda en mi mano comienza a brillar, estirándose y marcando hacia el norte. Al menos eso creo. Sabía que eso significaba que Watanuki-san estaba cerca. Lo mejor es buscarlo antes de que me empiece a llamar torpe y descuidada. Ese sujeto es poco sutil.
Mientras más pasos daba, comenzaba a diferenciar algo a lo lejos. Pétalos de flores de cerezo comenzaron a caer más y más, hasta que la tienda de los deseos apareció finalmente frente a mí. ¿En realidad era esta un sueño?

—Has llegado —dijo el chico con gafas. Estaba sentado en el pórtico de la tienda, vestido con las mismas ropas de esta tarde. La venda que sostenía en su mano también brillaba, ambas volviendo a la normalidad cuando finalmente estuve frente a él.

—¿Ves que fácil fue encontrarnos? Te lo dije, déjame el resto a mí —dijo con cierta arrogancia. Le di una mirada sarcástica, esperando otro comentario como ese—. Y bien, ¿Qué te parece?

—Extrañamente familiar —respondí, aún dándole una mirada de reojo a lo que me rodeaba—. Oye, ¿Por qué estamos en la tienda?

—Porque este es el espacio que he imaginado. Usualmente es el lugar donde solía encontrarme con Haruka-san.

—¿Haruka-san?

—Es un familiar de Makoto-kun —me explicó—. Aunque Haruka-san murió hace muchos años, aún puedo verle dentro del Mundo de los Sueños.
Algo dentro de mí se estremeció. Una alegría repentina por las palabras de Watanuki-san.

—¿Eso quiere decir que personas muertas pueden visitarse en este Mundo?

—No. Una vez el alma de una persona duerme, no puede encontrarse en otro lugar hasta que el momento de volver a despertar llegue —comentó él. Su mirada cayó al suelo, se veía bastante triste. ¿Será posible que la persona que espera en realidad esté…? Pero, si es verdad que las personas que se van vuelven de la muerte…

—¿Quieres decir que los humanos son capaces de resucitar?

—No te confundas. Una vez algo se va, no regresa de la misma forma. ¿Recuerdas cuando hablamos de las leyes inquebrantables? —asentí levemente. Esa conversación aún seguía presente en mi cabeza por el tono sombrío en el que él me había explicado cómo funcionaba—. La muerte es una ley inquebrantable, por ello, no existe una resurrección como tal. Más bien, renace el alma, pero conserva parte de los recuerdos del cuerpo al que perteneció. El cuerpo sirve como un recipiente, después de un tiempo muere como todo lo que vive. Sin embargo, el alma no es algo que perece fácilmente.

—Eso quiere decir que personas que han muerto pueden vivir ahora entre nosotros, ¿No es así?

—¿Quién sabe? Aunque, preferiría creer que las almas van hacia otras dimensiones antes de regresar a la que pertenecieron alguna vez.
Una sonrisa se dibuja en mi rostro al imaginarme a mamá y papá de regreso a la vida. Pensar en la posibilidad de que están en otro lugar me hace sentir melancólica, pero, si ellos son felices, comparto esa felicidad. Confío que vuelvan a reencontrarse en el momento que ambos despierten. Confío en que ambos despierten nuevamente en el mismo instante para poder verse de nuevo.

—¿Es por eso que la gente cree en las almas gemelas? Ya sabes, ¿En personas que no se conocen de antes pero de alguna forma sienten que ya se han visto?

—No estoy seguro, aunque, podría ser así.

—Me alegra escuchar eso.

—¿Por qué quieres saber eso, Hotaru-chan? ¿Crees que hay una persona con la que debes reencontrarte?

—¡¿Eh?! —la pregunta me toma por sorpresa. Me he puesto roja como tomate de sólo pensarlo. No he sentido esa sensación con ninguna persona, así que debo suponer que aún no he tenido una persona especial. Pero, espero que la persona que más ame y yo nos reencontremos en una próxima vida si existe. Que al momento en el que esa persona y yo nos veamos, tenga una cálida sensación en el pecho aunque no sepa la razón.

—No te preocupes, no cuestionaré ese tipo de asuntos. Sé que hay mucho romanticismo en algunos de tus recuerdos —comentó con una sonrisa maliciosa. Ya sabía hasta donde quería llegar.

—¡Tienes razón! Ese asunto no es de tú incumbencia.

—Aunque, deberías ser honesta con el chico de la lluvia. ¿Quién sabe? Podría ser el alma gemela por la que anhelas.

—¡Oye! ¡No te metas en mis pensamientos! Se supone que este viaje para conocer más sobre este mundo, no para que hablemos de asuntos privados.

—Perdón, es sólo que el asunto se vuelve divertido por tus expresiones. De verdad te sonrojas cuando hablo de ese chico. ¿Cuál era su nombre?

—De acuerdo, es hora de seguir explorando el Mundo de los Sueños —dije un tanto exasperada, huyendo de allí. No es divertido que alguien te diga que es divertido verte sonrojándote por la persona que te gusta. No puedo evitarlo y ojalá pudiera encontrar una forma de hacerlo. El vacío comenzó a dibujarse nuevamente a medida me alejaba de Watanuki, aunque aún seguía un poco confundida sobre lo que tenía que hacer—. Eh, Watanuki-san…

—¿Qué sucede?

—¿De esto se trataba la visita? —pregunté, volviéndome a él. El sujeto comenzó a reírse como si le hubiera contado el mejor chiste del mundo, lo que me hizo fruncir el ceño por confusión y molestia—. Oye, tómalo en serio.

—Apenas estamos iniciando, Hotaru-chan. No comas ansias.

—Rayos.

—¿Traes el medallón que escogiste del almacén de tesoros? —preguntó, mirándome con expectativa. Asentí, sacando el medallón de mi camisa—. Muy bien, lo primero que haremos en el Mundo del Sueño será usarlo.

—¿Acaso no lo estoy usando ya?

—No —respondió él lacónicamente—. Quiero que en este Mundo dejes atrás cualquier duda que tengas sobre lo que eres y lo que puedes hacer. Al fin y al cabo este es el Mundo de los Sueños. No digas nada por ahora, sólo concéntrate.

Esa es la peor solicitud que pueden hacerme.

—Pe-pero…

—Cierra los ojos —ordenó. Tenía miedo de obedecer pero aún más miedo de desobedecer. No estaba convencida en absoluto de lo que haría aquí—. Muy bien, ahora, concéntrate. Debes aprender a escuchar al poder que yace dentro de ti. No pienses en ello, sólo escucha el silencio.

—Si sigues hablando, no habrá ni un poco de silencio —comenté divertida. Aunque no tenía los ojos abiertos, no tenía que ser genio para descifrar que el sujeto me había dado un pequeño golpe en la cabeza—. Concéntrate.

—Ya entendí, ya entendí. Sólo termina de decirme el discurso para poder avanzar —respondí, tentada a abrir los ojos. Decidí no hacerlo para evitarme otro golpe. No me había dolido, más bien me había parecido divertido.

—Escucha la voz en tú interior y permite que el poder fluya. Las primeras palabras que escuches deberán ser las que puedan liberar parte de los poderes que posees.

Concentración, concentración, concentración.

Hay suficiente paz para poder concentrarme, pero sigo sin escuchar nada. Quizás carezca del poder que Watanuki cree poseo. Háblame, háblame medallón. ¿Qué debería hacer? ¿Qué debería decir?

¡Ah!

Parece que siento algo... es tenue, pero... sí, es algo curioso. Algo nuevo. ¿Será esto lo que llaman presencia? Escucho al fondo una melodía, no, son palabras. Las palabras que despertarán mi poder.

Con todas mis energías entonces grité lo primero que vino a mi cabeza:

—¡Por el poder del medallón mágico, TRANSFORMACIÓN!

—¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESO?! —preguntó Watanuki casi colapsando de la rabieta que estaba haciendo.

—Dijiste que las primeras palabras que escuchara, serían las palabras que liberarían mi poder.

—¡Tonta! ¡Eso ni siquiera es un comando!

—Claro que lo es —dije, cruzándome de brazos. Él puso sus ojos en blanco, negando exasperado con su cabeza—. Sólo estás celoso de que mi estilo sea como el de una mahou shoujo.

—Si existieran, serías la peor mahou shoujo del mundo —dijo, mirándome molesto—. ¿Y bien? Si has decidido que ese será el comando para despertar tus poderes, quiero que los uses en este instante.

—¿Eh? —¡No puede ser! En realidad no me sentía tan diferente de hace unos segundos atrás, pero estaba demasiado desesperada por no poder escuchar nada que respondí en realidad lo primero que vino a mi cabeza. No tengo ni idea de cómo despertar este maldito sello ni los tan famosos poderes que tengo—. Pff, claro.

Seré el hazmerreír de este sujeto en lo que me reste de vida.

—Sigo esperando —dijo fríamente, cruzándose de brazos.

—Es... es sólo que el medallón tiene fallas por ahora. Deberíamos intentar más tarde, ¿No crees?

—Por Dios. Supongo que tendrás que pagarme con trabajo arduo el resto de tú vida y la próxima. No puedo creer que buenos poderes sean desechados de esa forma.

Era una forma de decir lo muy decepcionado que él estaba. Me preguntaba porqué, en realidad debería ser yo quien esté decepcionada de mí misma por no poder usar esos "dones" especiales. Además, quien tendría que sufrir por servir una vida entera era yo, ¡No él! ¡Yo debería estar enfadada, no él!

—¡¿Por qué te importa tanto?!

—No es que importe en realidad. Sólo tenía una pequeña esperanza que acaba de esfumarse completamente. Aunque, supongo que no es tú culpa, Hotaru-chan.

—¿Eh?

—Creo que es hora de regresar por hoy. Intentaremos esto en un futuro no tan lejano.

Ahora era yo quien se sentía decepcionada por defraudar a alguien. No entendí porqué me sentí tan mal cuando ese sujeto se decepcionó de mí, su gesto era tan real que me afectó.

¿En realidad me tenía que tomar en serio esto de los poderes?


Bueno, luego de una larga desaparición que seguirá permanente, quería publicar toda la segunda parte de la historia, pero bueno... Surgen cosas que quedan fuera de la mano de uno y así. Espero les guste este capítulo, confío en que para terminar de subir toda la segunda parte no me debería tardar tanto. Gracias a la gente que aún se toma el tiempo de leer la historia ^^ ¡Hasta el próximo capítulo!

Respondiendo a los reviews:

inary. go: Hola :D Ya ha pasado un tiempo. Será de ver si la misma Hotaru decide hacer uso de sus poderes o reniega de ellos por lo que acabas de leer. Esperemos y sí se anime. Como siempre, gracias por leer :D

Kuba: ¡Hola! Un gusto tenerte por acá :D Lamento mucho que las actualizaciones tarden su tiempo. Como dije arriba, será de esperar a ver si ella quiere "liberar" esos poderes. Aunque posiblemente con un poco de ayuda se anime. Espero te guste la historia, mil gracias por leer y por el review :3