La Kitsune Traviesa
No me pertenece Naruto ni ninguno de sus elementos.
Capitulo 2
-De acuerdo, mocosas. Yo, Anko Mitarashi, seré su sensei y con eso estoy diciendo que a partir de ahora ustedes harán todo lo que yo les diga-exclamo una voluptuosa mujer de cabellos morados, cuya vestimenta consistía en un abrigo beige que cubría una cota de malla, que dejaba una vista parcial de sus pechos. Todo con una mini falda que permitía ver sus bien definidas piernas.
-Si- respondieron las chicas del equipo 7 que aguardaban en el salón que le había sido asignado para esperar a su sensei.
-Es entendido, Anko-sama- dijo la jounin dando un pisotón intimidante.
-Entendido, Anko-sama- respondieron las jóvenes.
-Muy bien ahora empezando por la chicle. Quiero que se identifiquen, digan sus gustos, sueños y todas esas tonterías que tengo que fingir que me interesan.
-Entendido, Anko-sama- dijo la chica que vestía una blusa roja sin mangas junto a unos pantaloncillos negro, para evitar le regañaran. – Mi nombre es Sakura Haruno. Mis intereses son….bueno, conseguir a un chico muy guapo que se interese en mí, es por ello que mis pasatiempos son ir a salones de belleza y leer revistas de moda y detesto cuando mi cabello se ensucia-dijo ella mientras acariciaba su largo cabello. -Mi sueño es conseguir a mi príncipe azul-dijo como mucha ilusión.
Naruko suspiro al darse cuenta que ella no pintaba en lo más mínimo en la vida de la pelirrosa. Satsuki miro con lastima a su compañera y le consideraría patética, pensamientos que compartiría con Anko que sabría que tendría un largo trabajo entre manos.
-Ahora la mal teñida- dijo Anko refiriéndose a las puntas rojas de Naruko.
-Entendido, Anko-sama-dijo la Uzumaki, solo para seguirle la corriente a la jounin. -Mi nombre es Naruko Uzumaki. Mi mayor gusto es el ramen y odio el tiempo que tarda en cocinarse. Mi pasatiempo es entrenar para ser más fuerte y mi sueño es volverme la primera Hokage de Konoha.
-Ya veremos si estas a la altura. Continuemos con la señorita simpatía.
-Mi nombre es Satsuki Uchiha, el clan más fuerte de Konoha-dijo decida la pelinegra que llevaba una chaqueta azul marina, que estaba abierta al frente simulando un escote, que le salía a la perfección gracias a sus desarrollados senos, y una falda que llegaba a la mitad de sus muslos del mismo color. Ambas prendas con el símbolo Uchiha. -Mis gustos no les interesan y mucho menos mis pasatiempos. Mi sueño, no tengo ninguno ya que lo mío es una meta que cumpliré así tenga que matar a quienes interfieran -dijo la pelinegra mientras la Uzumaki se sentía muy nerviosa por la ultima parte.
-Bastante creidita la mocosa de Mikoto. Ya verás como aprendes a respetarme- dijo Anko lamiéndose los labios. –Ahora presten atención, mañana nos reuniremos en el área de entrenamiento 31 en donde van a demostrarme si son aptas para este equipo.
-¿Acaso el que nos graduáramos no lo hace?- pregunto Sakura.
-Es solo dice si tienen aptitudes como kunoichi, pero cada equipo tiene una función y la prueba de mañana determinara si la pueden cumplir. Ahora lárguense y prepárense- dijo la jounin para abrir una ventana y salir por ella.
-Esa demente será un verdadero fastidio- dijo la Haruno mientras se aproximaba a la puerta.
-Disculpa, Sakura-chan. No te gustaría que fuéramos a tomar algo de ramen. Es que bueno, ahora que somos del mismo equipo deberíamos conocernos mejor.
-Estás loca. ¿Tienes idea de todas las calorías que tiene esa porquería? No entiendo cómo es que tomas eso como una cerda y sigues viéndote normal. Ni en un millón de años iré -respondió groseramente Sakura para entonces salir del lugar.
Naruko decepcionada, hizo lo mismo, mientras que Satsuki observaba la escena con mucha curiosidad. Posteriormente ella tomo rumbo hacia su hogar, estaba segura que su madre iba a querer escuchar cómo le había ido en ese día.
Su hogar se trataba de una pequeña vivienda de dos pisos que curiosamente quedaba bastante cerca del edificio de apartamentos donde vivía Naruko. Allí fue recibida por su madre, Mikoto. Y por triste que pareciera, en ese recibidor estaba la totalidad del gran clan Uchiha.
Aun resultaba insólito pensar como había ocurrido tal situación. Un día cualquiera su hermano mayor decidió que debía probar sus habilidades y la forma en que se le ocurrió hacerlo, fue asesinando a cada miembro del clan al que pertenecía. No importaba si eran civiles o shinobi, Itachi Uchiha asesino a cada uno de los que habitaban en el complejo.
Su padre no tomo nada bien esa ofensa y se enfrento a su hermano en un intenso combate que al final cobro la vida de ambos, dejando como únicas sobrevivientes del clan, a Mikoto y Satsuki.
Aquella situación pintaba ser mala para ellas, pues el Concejo pediría que ambas estuvieran en un programa para restaurar el clan. Fue gracias a la negativa del Tercer Hokage y la fuerte voluntad de su madre, que la propuesta fuera rechazada. Fue oportuno, pues la joven prefería estar muerta antes que caer en manos de algún degenerado con la "noble" intención de ayudarle a renacer su clan.
En el almuerzo Satsuki le platico a su madre de cómo había quedado conformado su equipo y aunque esta temió por el hecho de que la Mitarashi fuese su sensei, se alegro por que Naruko fuese su compañera, ya que así no podía rechazar la invitaciones a comer que le hacía continuamente.
La hija de Mikoto no entendía él porque la algarabía por invitar a su rival, no obstante ella también tenía que admitir que estaba feliz por la asignación. De esa forma podría mantener un ojo en quien le motivaba a seguir adelante, pues tenía que admitir que a veces el entusiasmo de Naruko era contagioso.
Luego de agradecer por sus alimentos ella se retiro a su santuario personal, pues todo parecía indicar que tendría que hacerle expansiones al lugar.
[En el puesto de Ichiraku Ramen]
Un repentino escalofrió corrió por la espada de Naruko haciendo que casi se ahogara con los fideos que comía en esos instantes.
-¿Sucede algo?-pregunto Kurami.
-Creo que nada, aunque sentí como si mi integridad estuviera en peligro- comento la chica mientras observaba sus alrededores para constatar si alguien le estaba observando.
-Solono me digas que sigues mal por lo de esa idiota de Sakura. Te he dicho que ella no vale la pena.
-Ya te dije que no me rendiré con ella.
-Solo no vengas llorando cuando enfrentes la realidad- le reprendió la Kitsune. –Por otro lado tengo que preguntar ¿Qué piensas de tu nueva instructora?
-Ni la menciones. Esa mujer da miedo.
-Tienes que cuidarte de ella. Me parece que le estaba dando una buena revisión.
-Eso será un problema, especialmente por como viste. Pensé que con una simple brisa iba a ver sus pechos.
-De todas formas, me parece que es una arrastrada. Seguro que anda de zorra con toda la aldea.
-No estoy segura de que tú puedas usar ese insulto, Kura-chan.
-Error mío.
-No entiendo porque te pones así con todas las chicas que me acerco. Por ejemplo a Hinata siempre le dices vaca.
-Solo come de una vez y prepárate para mañana. Ten en consideración que no es necesario que te contengas más.
-Está bien-dijola rubia extrañada de la actitud de su amiga para volver con sus preciados fideos.
[Al día siguiente, en la zona de entrenamiento 31]
Ya el equipo 7 se había reunido en el lugar asignado a eso de las ocho de la mañana. La zona cuestión se trataba de un espacio boscoso con árboles de tamaño gigantesco, razón por la que el área era cariosamente llamada como el hermano menor del Bosque de la Muerte. Su jounin les esperaba en la cima de una enorme rama cerca de la entrada del lugar.
-Me alegro de verlas. Pensé que se acobardarían-dijo Anko con una sádica sonrisa. -Bien, mocosas. La cuestión es esta. Tengo conmigo tres cascabeles, los cuales tienen que buscar para aprobar-dijo ella mostrando los mencionados objetos.
-¿Y cuál es la trampa?- pregunto Satsuki.
-Me alegra que lo preguntes- dijo la Mitarashi lanzando los cascabeles al aire. Acto seguido unas gigantescas serpientes salieron de la nada haciendo que Sakura diera un chillido. Tres reptiles engulleron enseguida los objetos y luego volvieron a esconderse en el bosque. –Son un escuadrón asalto, así que deben demostrar que tan fuertes son sus habilidades de ataque para recuperar el objeto de su misión. Tienen hasta el mediodía- dijo ella desapareciendo del bosque.
Inmediatamente la Uchiha se lanzo a la arboleda, a la caza de unos de los ofidios y la Uzumaki le siguió pues estaba determinada a terminar primero que ella. La Haruno se quedo sola en la entrada, pensado en que si debía o no entrar al lugar. Era cierto que había querido volverse una shinobi, pero solo fue para tener mejores oportunidades para conseguir pareja.
[Minutos después]
-Debería conseguir dos cascabeles para darle uno a Sakura-chan- pensó Naruko mientras olfateaba el olor de las serpientes.
-¿No es mejor dejar que sea devorada por una? Seguro que así consigues una compañera mejor-dijo la Bijuu, mas su portadora ignoro por completo aquel comentario.
Naruko entonces dio con la primera de las serpientes. El enorme ser de piel marrón le observo con unos enormes ojos amarillos y luego se abalanzo contra ella.
La kunoichi evito al animal que buscaba devorarla y apoyándose en las ramas de los arboles se elevo hasta quedar en lo alto de la cabeza del reptil.
-Arte Kitsune: Garras Carmesí- dijo ella mientras las uñas de su mano pasaban a ser garras que luego se tornarían rojas. Luego Naruko se dejo caer para hacer una serie de rápidos movimientos con sus manos.
Segundos después lloverían trozos de serpiente que iban estallando en humo a medida que tocaban el suelo.
-Fue fácil- dijo la rubia que luego busco el cascabel que debía haber quedado en el suelo del bosque.
-No por nada te has matado tanto en tus entrenamientos.
-Ahora vayamos por la segunda.
-Sabes que así estas perjudicando el progreso de tu compañera.
-Que va. Estoy haciendo trabajo en equipo.
La Bijuu suspiro ante la terquedad de la Uzumaki y observo como la chica empezó a buscar el rastro de la siguiente serpiente.
[En la oficina del Hokage]
-¿¡Qué tú hiciste qué!?-exclamo Hiruzen llevando sus manos a la cabeza al escuchar lo que le dijo cierta jounin de cabello morado.
-No seas aguafiestas. Ellas necesitan de buen reto para probar de qué son capaces.
-Mebuki se va a enfurecer cuando se entere.
-Pues debió pensarlo mejor cuando inscribió a su princesita en la academia. ¿En serio era necesario poner a esa mocosa en mi equipo? Sé que pedí un equipo de solo kunoichi, pero no solicite carne de cañón.
-Hubiera preferido que no, pero el consejo pidió que pusiera a la hija de la jefa civil con la heredera Uchiha.
-¿Y desde cuándo le hace caso a esos idiotas?
-Fue la forma de hacerles callar por la graduación de Naruko.
-Oh sí. La mocosa de puntas rojas. ¿Cuando le dirá la verdad? Más de uno tiene que haberse dado cuenta que se parece a mucho Kushina.
-Veras. Dado que "oficialmente" el legado Namikaze y Uzumaki está muerto, los bienes de ambos fueron usados para la reconstrucción de la aldea después del ataque del Kyubi. Claro que todo lo referente a técnicas es custodiado por mi persona.
-¿Ósea que la chica tiene muy poco de su herencia? Kushina y Minato no eran muy pretensiosos, pero tenían una buena suma de dinero por todas las misiones que realizaban.
-No exactamente. Poco a poco me he encargado de preparar un nuevo hogar para ella. Debía estar para su graduación, pero se retraso debido a que su padrino no ha vuelto a la aldea y no ha hecho algunos arreglos que necesita el lugar. Estimo que falta al menos un mes para que pueda ser terminado.
-Eso es un alivio. De lo contrario iba a tener que castigarlo en nombre mi sensei- dijo Anko haciendo una sonrisa sádica que hizo que el Hokage se estremeciera. Con esa mujer era difícil saber cuándo iba en serio.
-Ahora podrías ir asegurarte que todas tus alumnas siguen vivas.
-No, primero voy por unos dangos- dijo ella para desaparecer en un Shushin.
-Sera mejor que vaya formulando la disculpa para esa latosa de Mebuki-dijo el Hokage para tomar una hoja en blanco de las pilas de informes que había en su escritorio. –Maldito papeleo.
[En el área de entrenamiento 31]
Ya Naruko tenía a la vista a otra serpiente que poseía un cascabel en su interior, aunque esta se encontraba bastante tranquila. De hecho, la serpiente tan calmada que parecía estaba durmiendo.
-Jovencita, hay otra buena razón por la que el reptil puede estar en reposo.
-¿Y esa seria?
-Que esté haciendo la digestión-dijo la Kitsune con algo de risa.
Naruko se puso pálida ante las palabras de la Bijuu y rápidamente se lanzo contra boca de la serpiente, la cual fue abierta sin que el ofidio pudiera evitarlo. Para el terror de la rubia, ella encontró la esencia de su compañera en medio del desagradable olor de la serpiente.
-Puedo sugerir que hagas lo mismo que hiciste con la otra.
-¡Estás loca! Mataría a Sakura-chan en el proceso.
-¿Y hay un problema con ello?
Naruko molesta por la sugerencia de su compañera, tomo una gran bocanada de aire y….
-No estará pensando en…-dijo Kurami para presenciar como la chica se lanzao al interior de la serpiente.
[Varios asquerosos e indescriptibles minutos después]
Sakura estaba en posición fetal cubierta de restos de serpientes murmurando cosas como que su vida estaba arruinada y que nunca podría casarse, mientras que su compañera rubia estaba del otro lado con la chaqueta naranja fuera, tratándose de quitar la baba.
-Ahora fijo que me deshago de estas ropas- pensó Naruko quitándose los asquerosos restos que no habían desaparecido de la invocación.
-Estas mal de la cabeza.
-Son cosas que uno hace por amor.
-Sin comentarios.
Entonces la rubia se puso en guardia a sentir un raro sonido. Sonaba como una rama rompiéndose, pero era mucho más leve y rápido. -Sera que viene la otra-pensó la chica.
-Con que ya terminaron- dijo Anko apareciendo cerca de las chicas.
-Sensei.
-Sentí que ya las invocaciones fueron deshechas y vine a revisar. ¿Tienes mis cascabeles?
-Yo ya tengo el mío-dijo Naruko mostrando el objeto.
-Yo también- dijo Satsuki apareciendo en el lugar.
-¿Cuándo llegaste?
-Hace nada- respondió la pelinegra secamente.
-¿Qué nos dice la princesita?- dijo la mujer viendo como Sakura se paraba furiosa hacia ella.
-Esto es inaceptable, como osa ponerme en semejante peligro ante esas monstruosidades- dijo la Haruno.
-Esto fue tan solo un chiste comparado con lo que harás en futuro.
-De ninguna forma, yo renuncio.
-No lo creo- dijo Anko mientras removía el cascabel que estaba pegado del pelo de la genin. –Parece que pasaste y eso significa que ya no puedes renunciar por la forma normal ya que eres oficialmente parte del equipo 7.
-¿¡Qué!?
-Además me entere que no hay un buen reemplazo para ti por el momento. En lo que lo consigamos, podemos discutir tu renuncia con el Hokage.
-Eso no cambia lo que sucedió. Mi madre sabrá de esto.
-Haz lo que quieras- respondió la jounin con desgano para dirigirse a Naruko y Satsuki. –Ahora ustedes dos hicieron un buen trabajo. Las veré dentro de tres días para comenzar con nuestras misiones como equipo oficial. Espero su mayor esfuerzo.
-Entendido, Anko-sama- respondió Naruko, mientras que la Uchiha solo dio un bufido.
Anko se retiro y Sakura se largo a su hogar echando chispa. Cosa que decepciono un poco a Naruko, pues esperaba que ella estuviera un poco mas agradecida por sus acciones.
Ya la rubia se disponía a retirarse, cuando fue detenida por la Uchiha. La Uzumaki pensó que su compañera aprovecharía el momento para desquitarse por la situación en la academia, pero para su sorpresa, ese no fue el caso.
-Naruko. Mi madre vuelve a extenderte una invitación para comer en mi casa-dijo Satsuki viendo a fijamente a la Uzumaki.
-Lo siento, no puedo…-dijo la rubia.
-No tienes excusa que valga esta vez. Recuerda que ahora somos compañeras y debemos socializar mejor.
-No estoy segura de que deba.
-Solo ten presente que estarás destrozando su corazón por enésima vez.
-No creo que sea para tanto.
-Tienes razón. Tal vez todo el esfuerzo que tomo para elaborar ese dichoso plato fue simplemente un mero capricho. Que haya pasado toda la noche estirando la masa de los fideos y la mañana trabajando en ese caldo hasta que estuviera en su punto óptimo, fue solo un impulso - dijo Satsuki actuando de una forma un tanto dramática.
-¿Caldo? ¿Fideos? ¿Acaso tu madre está haciendo ramen?- dijo Naruko ahora profundamente interesada en la invitación.
-No lo sé, ella me pidió que comprara algo de cerdo, pero no tengo idea para que es- dijo la pelinegra, mientras ya a Naruko se le hacía agua la boca.
-Esta demás decirte que debes rechazar la invitación. Sabes que deber evitar….-le dijo Kurama, pero rápidamente fue interrumpida.
-Está bien, ¿a qué hora debo de ir?-dijo la rubia emocionada.
La Bijuu se dio una palmada en la cara por la actitud de su portadora. Podía ser muy fuerte, pero aun tenía unas debilidades demasiado ridículas. Sakura y el ramen.
-A las seis estaría bien. No olvides arreglarte-dijo Satsuki antes de retirarse.
-Te tengo que recordarte, que te dije que no puedes ir a esa casa.
-Estas siendo miedosa, Kura-chan. No va a pasar nada. Después de todo, solo iremos por algo de ramen.
La Kitsune tenía sus reservas con todos los Uchiha, debido a que estos tenían un largo historial con ella siendo usada para causar destrucción. Por esto se puso particularmente feliz al enterarse de que ese clan casi había sido erradicado.
Que Mikoto Uchiha sobreviviera era algo que no era de su agrado, no solo por el hecho anterior, sino debido a que sabía que ella tuvo una relación de rivalidad/amistad con su anterior portadora y no quería a esa mujer se le fuera la lengua sobre los progenitores de Naruko.
Kurami había evitado decirle la verdad sobre sus orígenes para evitarle el estrés que conllevaba saber ciertas cosas. En su momento le diría, pero aun faltaba para ello.
[En la casa Uchiha]
Naruko llego puntual al sitio indicado, luego de haberse dado una intensa ducha y cambiado las ropas que tenia por un mono rojo y una camisa azul claro. Siempre había sentido pena por rechazar las invitaciones de Mikoto, especialmente debido a que su casa estaba tan cerca, pero ella obedecía todo lo que decía Kurami. Considero que ese día podía ignorar sus palabras, debido a que ahora era una genin oficial y estaba en la capacidad de protegerse ante cualquier eventualidad.
La Uchiha mayor le recibió amablemente con el acostumbrado atuendo de ama de casa que siempre llevaba. La Uzumaki siempre se había preguntado por qué la pelinegra tenía tan buen trato con ella, pero no le daba muchas vueltas al asunto, ya que le basta con saber que no todos en la aldea eran unas basuras como a veces parecía.
Satsuki no le mintió ante el hecho de que Mikoto había preparado su platillo favorito, por lo que podría disfrutar de una buena cena que tenía un sabor mucho más agradable al tener ese toque casero y familiar que nunca podía disfrutar.
Naruko escucho de la Uchiha consejos de cuando ella era shinobi para cuando salieran en misión, los cuales a pesar de serle poco útiles, les prestó mucha atención debido a que le gustaba que alguien se estuviera preocupando por ella.
Su compañera no dijo mucho durante la comida, era de esperarse que solo hubiera actuado amistosamente por su madre. De todas formas fue agradable tener un momento de tranquilidad en donde no tuviera que preocuparse por nada.
Luego de un rato y haber consumido el postre preparado por la ama de casa, la Uzumaki considero que era hora de irse. Mikoto le dijo que podía quedarse si deseaba, pero la rubia dijo que no era necesario.
Antes de salir del lugar decidio ir un momento al baño del lugar, para evitar que lidiar con el suyo, debido a que este necesitaba de una limpieza exhaustiva, luego de tener que usarlo para quitarse los restos de serpiente.
-Vez, Kura-chan. No hubo problema alguno-dijo Naruko a su amiga, una vez que termino de lavarse las manos.
-Puede que haya exagerado. Igual vámonos de una vez-le contesto la Bijuu.
-De acuerdo- respondió la rubia mientras salía del cuarto que quedaba en el pasillo del primer piso de la casa. –Es extraño, siento que mi aroma sale de una de esas habitaciones.
-Seguro es porque te la pasas peleando con la Uchiha.
-Es ridículo. Creo debo echarle un vistazo- dijo la rubia entrando al sitio en cuestión.
- Solo date prisas.
Naruko se dio cuenta que posiblemente Kurami tenía razón, pues la habitación en cuestión debía tratarse de la perteneciente a Satsuki.
Esta era bastante sencilla. Estando pintada con pintura blanca y azul oscura, con una cama individual junto a un escritorio. Varios blancos con kunai clavados en algunas dianas y un estante lleno de todo tipo de libros.
-Me imagine que la habitación de Satsuki sería así. Es algo aburrida.
-Ciertamente le falta algo de estilo. ¿Ya terminaste?
-Deja los nervios de una vez- le dijo Naruko acercándose al librero. –Quiero conocer que lee mi rival.
-Recuerda que puedo detectar las emociones negativas. Desde que entramos, he sentido unas lecturas muy extrañas de esta casa.
-Exageras-le recalco la Uzumaki cuando dio con un libro que le llamo la atención. -1000 Formas Para Hacer Ramen. ¿Me pregunto porque Satsuki tendrá este libro?- dijo ella jalándolo.
La chica entonces oyó como una especie de cerradura se abría, para luego ver como el estante se movía y daba paso a una habitación detrás del mueble.
La curiosidad entonces no dejo tranquila a Naruko y ella entro al lugar que estaba a oscuras, pues de allí venia el olor que había detectado. Ella tanto en las paredes hasta dar con el interruptor de la luz y al prenderlo, tanto su persona como Kurami quedaron completamente asombradas y aterradas.
Las paredes del lugar estaban completamente repletas de fotos suyas. Allí se podian observar fotos desde cuando tenía trece años en donde se apreciaba cada vestuario diferente que había usado si importar lo deteriorado que estuviera ordenados perfectamente según la estación del año. Solo había un espacio en blanco debió a que decía bikini, donde la Uzumaki se imagino que solo estaba vacío porque ella nunca había usado uno.
Una línea de tiempo que parecía medir el crecimiento de su busto le dejaría especialmente asustada, ya que estaba junto a una que media el de su trasero. Por las imágenes se apreciaba que el que las había tomado le seguía de cerca, pues había algunas que la ubicaban saliendo de su casa y otras en la academia.
Las que parecían más recientes eran otras que daba miedo, pues eran de esa mañana, justamente de cuando se había quitado la chaqueta en el área de entrenamiento y estaba cubierta de los restos de la serpiente. ¿Quién rayos tomaba una foto en un momento como ese?
Naruko entonces vio lo que parecía la joya de lugar, pues está en pedestal pegado a la pared. Allí ella tomaría lo que recordaba que era un pañuelo que ya ni siquiera recordaba cuando lo había perdido.
-Naruko-chan- escucho la rubia sintiendo que toda su piel se ponía de gallina.
Ella se giro y entonces vio a Satsuki parada en la salida del lugar.
-Eres una chica mala, Naruko-chan-dijo la pelinegra mostrando una expresión nada santa.
-¡Satsuki! ¿Qué significa….?-la Uzumaki entonces empezó a sentir bastante sueño y se tambaleo al no poder estar de pie apropiadamente.
-¡Este no es momento para quedarse dormida!-advirtió Kurami bastante alterada. –¡DESPIERTA, NARUKO! ¡NARUKOOOOO!
