La Kitsune Traviesa

No me pertenece Naruto ni ninguno de sus elementos.

Capitulo 3

Naruko poco a poco recupero su conciencia, a la vez que sentía como su cabeza estaba completamente revuelta. Según pudo apreciar cuando abrió sus ojos, ella estaba en un cuarto oscuro. Con paredes de concreto, sin una puerta visible, al menos desde su posición.

Eso entonces le llevo a darse cuenta que estaba sujeta a una pared. Con las manos y pies sujetos con unos grilletes. Para rematar noto que sus ropas habían sido sustituidas por un simple sostén y un taparrabos blancos. Eso le llevo a pensar que estaba en serio problemas.

-Por fin despiertas.

-¿¡Que ha sucedido, Kura-chan!?

-Me parece que te han drogado y secuestrado.

-¿¡Quien!?

-Las Uchiha por supuesto. Sabía que era un error confiar en ellas.

-Lo siento tanto, no pensé que ellas iban intentar hacer algo contra ti.

-¿No recuerdas lo que viste antes de caer dormida?

-No del todo. ¿Por qué?

-Porque me parece que yo no soy ni remotamente el blanco de ellas.

-¿Qué quieres decir?

Kurami no pudo responderle porque escucho como una puerta empezaba abrirse. La Uzumaki vio como de una trampilla en el techo entro su compañera Satsuki, la cual para su sorpresa estaba vistiendo con una lencería de color negro.

-Me alegra que hayas despertado, Naruko-chan- dijo la Uchiha dándole una gran sonrisa a su amiga.

-¿Qué demonios es esto, Satsuki?

-Te diré la verdad, Naruko-chan. Estoy perdidamente enamorada de ti.

-¿¡Que!?-expreso la rubia completamente impactada.

-Desde que nos conocimos me ha encantado cada aspecto de tu ser. Como caminas, como vistes, como hueles, como sabes…-dijo ella mientras hacía caras raras.

-Satsuki, no puedes estar hablando en serio-dijo la rubia claramente sorprendida y algo perturbada.

-Por supuesto. Siempre me había querido acercar a ti, pero no sabía si me aceptarías. Fue cuando nos dimos ese beso, cuando supe que tú y yo debíamos estar juntas para siempre.

-Estoy tiene que ser una broma- dijo Kurami.

-¿Ya despertó, Satsuki-chan?- se escucho desde el exterior de la habitación.

-Así es madre-respondió la Uchiha para que la trampilla volviera a abrirse. La mandíbula de Naruko cayó al suelo al ver como Mikoto entro en las mismas fachas que tenía su hija con detalle que su ropa interior era roja.

-Menos mal que despiertas-dijo Mikoto. -Por un momento pensé que se me había ido la mano con el somnífero.

-¿Usted fue la que lo hizo?- dijo la rubia asombrada.

-Es correcto. Lamento que te haya traído de esta forma, pero no creí que aceptaras a participar en una pequeña sesión de fotográfica que quería tener contigo.

-¿Qué tipo de sesión? –dijo Naruko para que la Uchiha sacara y le mostrara un álbum que guardaba. La joven sentía todos sus nervios en tensión, mientras que veía como le habían sido tomadas fotos en todos tipo de atuendos. -¿Por qué?

-Supongo que es bueno decírtelo dada las condiciones. La verdad es que yo sentía algo por tu madre, Naruko.

-¿Eh?- dijo asombrada la Uzumaki. -¿Usted sabe quién es mi madre?

-Sí, pero aun cuando se que debe ser algo que quieras saber. Creo que debemos ir a la razón por la que estas en estas habitación.

-No me digan que planean torturarme-dijo Naruko asustada.

-Todo lo contrario-dijo contenta Satsuki.

-Veras, Naruko-chan. Cuando te trajimos aquí descubrimos algo bastante interesante en ti- dijo Mikoto mientras la rubia tragaba nerviosa.

-¿Lo saben?- dijo ella.

-Que tienes un espectacular pene. Si, lo sabemos.

-¿Y no les parece extraño?

-Un poco, pero luego de meditarlo bien, tu eres lo mejor para nosotras-dijo Satsuki.

-¿Qué quieren decir?

-Lo que sucede es que nosotras no teníamos la clara intensión de reconstruir nuestro clan. Especialmente por las condiciones que propuso el Consejo de la aldea-dijo Mikoto dando una sonrisa picara.

-Pero dado que ahora sabemos que tenemos la oportunidad de hacerlo contigo, todo cambia-dijo Satsuki haciendo la misma sonrisa.

-Madara es un santo al lado de estas dos- pensó Kurami.

-No, no. Yo más bien quiero deshacerme de esto. Yo soy una chica-dijo Naruko tratando de liberarse.

-Pero ambas sabemos que te gusta Sakura- dijo Satsuki. –Estoy segura que te gustan las chicas, ¿O acaso no disfrutaste de nuestro primer beso?- dijo ella para que la rubia quedara en silencio toda roja.

-Además, en mi opinión deberías aprovechar a tu amiguito, Naruko-chan-dijo Mikoto. –Después de todo, eres el paquete completo-dijo ella empezando a acariciar la parte inferior de la rubia.

-Espera-gimoteo la Uzumaki que sentido como su miembro reacciono a la mano de la Uchiha.

-No te preocupes, Naruko-chan. Haremos que aprecies todo tu hermoso cuerpo- dijo Satsuki para sacarle toda la ropa interior a la rubia.

Con esto ella sintió como se puso tan roja como las puntas de su cabello, ya que no solo su pecho había quedado expuesto, sino también su miembro, que para ser producto de un fallo era bastante pronunciado, y su vagina, pues en la rara biología de chica, su cuerpo seguía contando con esta.

-Por favor, esto es una locura-rogo la rubia.

-Shhhhh- dijo la Uchiha mayor poniendo un dedo sobre los labios de la rubia. -Tú solo guarda silencio y disfruta.

Satsuki empezó acercando su rostro a la cara de Uzumaki para robarle un beso. Aun cuando quiso resistirlo, la lengua de su compañera ingreso a su boca y atrapo su propia lengua. No quería admitirlo, pero sinceramente había querido volver a sentir los labios de la pelinegra.

El beso se rompió cuando la Uchiha empezó a bajar su lengua por todo el cuerpo de la Uzumaki. El conjunto de lamidas al cuello, senos y estomago demostraron ser mucho para la rubia, que antes de que la pelinegra llegara a su intimidad, no pudo evitar correrse encima de ella, quien fue bañada por el semen de su compañera.

Satsuki recogió tanta sustancia pudiese con sus manos, para luego beberla como si se tratase de un manjar. El cuerpo de la chica se estremeció por la felicidad que ella estaba percibiendo.

-Naruko-chan sabe espectacular-dijo la Uchiha mientras que Naruko solo estaba extremadamente acalorada por lo sucedió.

Si bien era de esperarse que el ser en su interior estuviera furiosa por aquella acción, la verdad en que Kurami estaba igual de caliente que las mujeres presentes en el exterior.

Puede que su jinchuriki fuera bastante sagaz en muchas cosas, pero en temas del amor era muy ingenua, tanto que no había tomado las indirectas que ocasionalmente le había lanzado en los últimos años.

No puso mucho énfasis en aquello, pues de todas formas su relación tendría muchas trabas por su encierro. No quería que al decirle sus sentimientos a la mocosa, esta cometiera una locura liberándola y arriesgara su vida.

Si estaba molesta por el hecho de que esas Uchiha estuvieran robándole la inocencia a Naruko, pero el placer que fluía de esta hacia ella y sus propios impulsos, evitaban que pudiera comunicarse con la rubia. Kurami no quería que la Uzumaki se diera de su estado, aun cuando eso conllevara no darse cuenta de unas extrañas perturbaciones de la Jinchuriki.

Volviendo a la realidad, Mikoto fue la siguiente a ponerse frente al chica atrapada.

-Ahora es mi turno de probar-dijo la matriarca Uchiha.

-Pero yo no he terminado-dijo Satsuki molesta.

-Te permití que fueras la primera, pero mamá también quiere algo de diversión. Acordamos cambiar cada vez que se corriera.

-No es justo. Ella lo hizo demasiado rápido.

-No te preocupes tratare de dejarte algo- dijo la mujer para tomar el miembro de la rubia y empezar a chuparlo.

Naruko apretó los dientes al sentir como la mujer contuvo con toda su boca el miembro, a la vez que lo envolvía con su lengua.

La Uzumaki se había esforzado todo lo posible en ignorar a aquella cosa sobrante de su cuerpo. Eso significaba que nunca había experimentado con ella.

Aun cuando su miembro reaccionaba cuando se excitaba, ella había tenido la fuerza de voluntad no ceder a sus instintos. Aquello era un acto bastante reseñable, ya que su pene solo cumplía funciones sexuales, lo que quería decir, era mucho más sensible que uno normal. Esto se daba debido a que Naruko conservaba la mayoría de su biología femenina original y solo tenía añadidos sobre ella.

El punto del asunto es que Naruko apenas si podía pensar en esa situación. Kurami le había ayudado a controlar sus impulsos en situaciones menores, pero ahora estaba en una situación inmanejable.

Mikoto estaba haciéndole sentir tan bien, que poco a poco sentía como un mundo nuevo se le estaba abriendo.

La Uchiha también se encargo de jugar con las partes femeninas de joven que estaban igual de mojadas que las propias. Tenía deseos de parar su felación y deleitarse de aquella parte, pero prefería esperar porque sabía que no faltaba mucho para que la Uzumaki llegara a su límite.

Mikoto casi se atragantaría por la carga de semen que llego a su boca. Su hija chillo envidiosa por no ser la que gozaba de ello, mientras una de sus manos estaba en sus empapadas bragas.

-¿Qué me dices, Naruko-chan? ¿Te gustaría estar con nosotras?-dijo la Uchiha mayor a la rubia que tenia la mirada baja.

La mujer se preocupo por un instante al pensar que la joven no estaba reaccionando bien a la experiencia, pero cambio su reacción a una de sorpresa cuando sintió que el Chakra de la joven diera una drástica subida.

Antes de que las Uchiha se dieran cuenta, la Uzumaki ya había desapareció de la pared en donde era retenida. Hecho que le dejo muy conmocionadas.

-¿Qué ha pasado?- pregunto una alarmada Satsuki

-No lo entiendo. ¿Cómo se escapo de los grilletes?

-Tengo mis trucos- dijo Naruko detrás de ellas.

Las mujeres se dieron la vuelta y se encontraron con la sorpresa de que la joven estaba en completa libertad. No obstante, lo que más llamo su atención fue la apariencia que había tomado Naruko.

Las marcas faciales en la Uzumaki se habían acentuado con un color naranja. Su cabello había invertido sus colores, pasando a ser pelirrojo con unas puntas rubias. De igual forma sus senos habían subido al menos una talla y sus ojos se habían tornado naranja con el iris rasgado.

-Ustedes han sido malas conmigo, así que es hora de que tengan su castigo- dijo lujuriosamente Naruko mientras lamia sus labios con su lengua y enseñaba sus garras.

Segundos después, las ropas de las Uchiha cayeron en pedazos en el suelo.

Ellas no entraron en pánico, en cambio sintieron como sus piernas temblaban ante la emoción de que el pene de la pelirroja les estaba llamando.

Naruko fue primero contra Satsuki, haciendo un rápido movimiento que le ubico a sus espaldas. Con lo mojada que esta ella, a la pelirroja no le fue difícil clavar su bestialidad en la Uchiha que dio un chillido al sentir como de un solo golpe había perdido su virginidad.

-¡Qué emoción! Debo tomar fotos para conmemorar el momento-dijo Mikoto para sacar una cámara de quien sabe dónde y empezar a capturar el momento en que su hija estaba convirtiéndose en una mujer completa.

Quien sabe porque las Uchiha tenían tal obsesión por las fotos, pero lo cierto es que era un hecho de que estas no hacían nada santo con ellas, pues Satsuki estaba bastante preparada para aguantar el intenso movimiento al que Naruko le empezó a someter.

-Vamos, Naruko-chan. Lléname con tu amor-dijo la Uchiha cuya emoción era tan fuerte que sin percatarse su Sharingan había sido activado.

-Muy bien, Satsuki. Ten lo que deseas-dijo la pelirroja para soltar una descarga de semen dentro de su compañera que hizo que ella diera un gran grito de placer.

Con esto las piernas de la Uchiha menor fallaron y ella cayó al suelo con una expresión de absoluta felicidad.

–Ahora le toca a usted-dijo ella mostrando su miembro aun firme a Mikoto.

-Por favor-suplico la Uchiha que se lanzo al suelo en cuatro para abrir su intimidad a la Uzumaki.

Naruko le complació y penetro a la Uchiha con una fuerte embestida. Luego la rubia empezó a moverse en el interior de la mujer mientras ella empezaba a decir como estaba disfrutando de aquel momento.

Satsuki volvió a la acción y apunto hacia la vagina de su compañera para empezar a lamer los jugos que de allí brotaban.

-No debemos desperdiciar nada-dijo la pelinegra.

-Yo tampoco lo hare- dijo la pelirroja para hacer aparecer dos copias tuyas, en donde una por la boca de Mikoto y otra por el trasero de Satsuki. –Después de todo tengo que ir acostumbrándome a esto.

[Tiempo después]

El sonido de una alarma fue lo que por fin despertó a la Uzumaki que yacía rendida en una cómoda cama. Ella no sintió ganas de levantarse de aquel lugar, le era demasiado placentero como para hacerlo. Fue por ello que entonces que se sintió algo extraña. No recordaba que su cama y almohada fueran tan suaves y cómodas.

Cuando la rubia empezó abrir los ojos y se dio cuenta de que el que objeto en el que descansaba cabeza eran en realidad eran los pechos de una pelinegra que la tenía fuertemente abrazada. Esto provoco que la rubia se levantara agitadamente, pues también se percato que tanto ella como Satsuki estaban completamente desnudas.

-¿¡Qué demonio paso!?- se pregunto la chica bastante sorprendida y confusa.

-Entenderás que la respuesta a esa pregunta es algo que es demasiado vergonzoso para describir, por eso me ahorrare los detalles, pero básicamente contribuiste mucho a la resurrección del clan Uchiha- dijo Kurami bastante colorada.

-¿¡Que!? ¿¡Cómo!?-le dijo Naruko sin comprender una pizca de lo que hablaba su amiga.

-¿¡En serio!? ¿Necesito recordarte como pasaste todas esas horas en celo con esas aprovechadas?

-Solo recuerdo a Mikoto diciendo algo de mi madre, luego de allí todo está en blanco.

-¡Por favor dime que estás jugando!-dijo la Bijuu impresionada por la revelación.

Naruko no tuvo tiempo de responderle, pues la puerta de la habitación se abrió y Mikoto apareció con su natural atuendo de ama de casa llevando una bandeja que al parecer traía el desayuno.

-¿Ya despertaron las bellas durmientes?- dijo la mujer.

-Unos minutos mas-dijo una soñolienta Satsuki que empezó a darse cuenta que no tenía a la rubia en sus brazos.

-De eso nada. Recuerda que hoy tienes que reunirte con tu sensei.

-¿¡Cómo!?- exclamo la rubia.

-Satsuki dijo que se encontrarían con Anko luego de tres días, pues ya el tiempo pasó.

-Eso no puede ser posible.

-Parece que el tiempo voló mientras disfrutábamos-bromeo la Uchiha mientras que la rubia quedaba piedra al comentario.

-No te preocupes si te cuesta recordarlo. Yo también tendría problemas para pensar bien luego de todo lo que hicimos. Lo bueno es que tenemos montones de fotos para recordar el momento- le dijo sonriente Satsuki.

-Luego podrás verlas con tranquilidad. Ahora deben alistarse para salir.

Naruko actuó de forma automática a partir de de ese momento. Su cerebro no estaba procesando la realidad como se debía.

Comió su desayuno, se dio un baño y se vistió con un conjunto exactamente igual al que ella siempre usaba. En algún momento este había sido hecho por Mikoto, quien al parecer tenía mucho tiempo libre, pues que le quedaba perfectamente a la medida.

Para rematar las cosas, Kurami no estaba ayudándole casi en nada. No le había dirigido la palabra desde luego de que despertara. Esto le molestaba pues su cabeza ya estaba llena de muchas incógnitas.

Le costaba creer que había tenido sexo con Satsuki y Mikoto, especialmente porque estas dejaban muy en claro que su miembro había sido el principal protagonista de tal hazaña.

Ellas también hicieron bastante énfasis en que el que ahora las tres estaban en una relación, lo cual a la rubia le asustaba un poco. A pesar de que le tranquilizara que ellas no hubieran reaccionado negativamente a su condición, no podía ignorar lo perturbador que resulto descubrir sus verdaderas personalidades.

Tanto Naruko como Satsuki fueron a la tienda de dango donde la madre de la última les dijo que era el sitio en donde encontrarían a la jounin el 90% del tiempo. Allí se toparon con Anko y Sakura, quienes ya les esperaban.

-¡Se tardaron mucho, mocosas!-exclamo la mujer pelimorada.

-Lo siento, tuvimos….inconvenientes-dijo Naruko algo apenada.

-Espero puntualidad para la próxima.

-¿Qué haremos hoy?- pregunto Satsuki.

-Por desgracia, nos toca llenar nuestra cuota de misiones rango D y por ello me refiero a que ustedes deben hacer un montón de cosas aburridas y molestas- dijo la mujer para empezar a caminar en dirección a la torre del Hokage, mientras las kunoichi a su cargo le seguían.

En cierto momento Sakura se cruzo enfrente de Naruko cortándole su camino.

–¿Sucede algo, Sakura chan?- dijo la rubia sin entender que le pasaba a su compañera.

-Desapareciste todos estos días y no pude darte esto-dijo ella dándole una pequeña caja con galletas.

-¿Qué es esto?

-Es una disculpa y un agradecimiento-dijo ella algo apenada.

-¿Eh?

-Lamento la actitud que tuve. Fue muy mala de mi parte, siendo que luego me salvaste de esa serpiente.

Una sonrisa se dibujo en el rostro de la rubia que acepto con facilidad el paquete.

-Gracias-dijo a Sakura.

-¡Hey, mocosas. ¡No se pongan a perder el tiempo!- les reclamo Anko. –Las quiero completamente concentradas en sus tareas. No quiero accidentes.

-No se preocupe, sensei. No ocurrirá ningún accidente- le respondió Satsuki mientras en sus ojos aparecía un sospechoso brillo.