La Kitsune Traviesa

No me pertenece Naruto ni ninguno de sus elementos.

Capitulo 6

[Dos semanas después]

Lo primero que hizo Naruko luego de su regreso del País de las Olas y recuperarse del viaje, fue pedirle a Sakura que empezara a entrenar con ella. No algo extremo ni agobiante, solo un pequeño régimen que le ayudara a subir su nivel.

La pelirrosa no tuvo que pensarlo mucho en aceptar la propuesta. Le alegro que al menos una persona de su equipo pensara en su bien. Todavía Satsuki y Anko le trataban duramente, pero aquello no le importaba en tanto pudiera relacionarse con la Uzumaki.

Fue un alivio para Sakura que la rubia optara por un entrenamiento que podía considerarse privado al darse en el área de entrenamiento 31. De esa forma podía evitar que su madre supiera que se estaba se llevando tan bien con quien se suponía debía ignorar.

La relación entre Mebuki y Sakura siempre había sido tensa, pero ahora la joven trataba de evitarle con más esmero debido a que no quería notificarle que sus planes con la heredera Uchiha tenían un obstáculo muy grande.

Satsuki no tolero dejar a sus compañeras a solas y se auto-invito al entrenamiento que llevaban. Aunque se suponía que ella le daría apertura a la Haruno, igual se aseguro de mostrar continuamente su lugar junto a Naruko. Esto como es de esperarse, dejo expuesta la relación que había entre esas dos.

El descubrimiento de la sexualidad de la Uchiha no tomo tan de sorpresa a Sakura. Ya Ino le decía todo el tiempo que Satsuki no debía ser igual a ellas, pues apenas compartían gustos y había le descubierto en algunas ocasiones expiando a Naruko. Al mismo tiempo el hecho llevo la pelirrosa a que entendiera la actitud de la Uzumaki hacia ella.

Era extraño para la Haruno pensar que una chica estuviera enamorada de su persona, especialmente cuando parecía tener una relación con otra. Quiso aclararle a Naruko que no compartía ese tipo de sentimientos, pero prefirió callárselo ya que no quería comprometer la relación que había formado con ella.

Era por eso que en esos momentos se encontraba en su hogar estudiando unos pergaminos que le había facilitado Naruko. Eran cosas básicas como dispersión de Genjutsu y algunos Ninjutsu básicos, pero Sakura igual tenía toda su atención en el material.

[En otra parte de Konoha]

En esos momentos la joven Uzumaki tomaba de un relajante baño en las aguas termales de Konoha, que para su gran alegría estaba abandonado en esos momentos. Después de todo, a principio de semana las visitas en el lugar eran mínimas.

Ese pequeño descanso no era a causa de su entrenamiento con Sakura, pues este realmente no exigía mucho. Naruko no quería presionar a su compañera al punto de que terminara rindiéndose.

No obstante, esta tentada a subir el nivel del régimen, pues el control de chakra de Sakura era bastante bueno y con algo de disciplina podría conseguir buenos resultados.

La razón de que la rubia se sintiera agotada era por cómo eran sus días con las Uchiha.

Mikoto no tolero que su hija tuviera un encuentro a solas con la rubia y pidió su turno con ella tan pronto tuvo oportunidad.

Naruko volvió a perder el conocimiento en esa ocasión. Cosa que ahora le estaba empezando a molestar y causar envidia. Como Anko empezó a frecuentar el hogar Uchiha, las conversaciones sobre lo placenteras que resultaban las noches a su lado no faltaban

No quería sonar como una pervertida, pero no le parecía injusto quedar fuera de toda la diversión que aparentemente disfrutaban Satsuki, Mikoto y Anko.

-Muy bien, Naruko. Es momento de que soluciones algunos de los problemas que te aquejan-le dijo Kurami a la rubia.

-¿De qué hablas-pregunto Naruko, sorprendida por el que su amiga le hablara. Últimamente se mantenía callada.

-Has estado ocupada últimamente y no había querido molestarte con algo, pero ahora que tienes un momento a solas, es momento de que llames a unas conocidas.

-¿Quiénes?

-Las Kitsune.

-¡En serio! ¿Conoceré a tu familia?

-No es como tú te lo imaginas. Mi familia es otra. Sin embargo estoy relacionada con las Kitsune al igual que lo estas tu.

-¿Qué debo de hacer?

-Debes realizar el Jutsu de Invocación para traer una. No son una especie con un contrato plenamente establecido, ya que son bastante cautelosas con los humanos, pero confió en que si puedo canalizar mi Chakra, una de ellas hará presencia.

-Entiendo. Supongo que es mejor que me cambie.

-Con una toalla será suficiente. Encontraras que la vestimenta no es su fuerte.

Naruko suspiro y salió del agua para envolver su cuerpo con el trozo de tela. Asegurándose que tenía bien ejecutado el Kitsune Henge para evitar dar una mala primera impresión, la chica mordió uno de sus pulgares para que luego su mano se cubriera del chakra de su inquilina.

-Jutsu de Invocación- exclamo la chica para que se marcara una matriz de invocación en el suelo y todo el baño se llenara con una pantalla de humo.

-Arara. Ya estaba siendo tiempo que nos volviéramos a ver Kurami-chan- escucho Naruko de una voz femenina que no se podía distinguir claramente por el humo.

No puede ser! De todas las Kitsune, porque tenía que ser justo ella- se quejo la pelinaranja.

-¿Quién es Kura-chan?-pregunto la chica mientras empezaba a distinguir la persona frente a ella.

La Uzumaki dejo caer su mandíbula al suelo al tiempo que podía ver a una mujer de voluptuosas proporciones. Ninguna tienda en Konoha tendría una talla de sostén para los senos que dejaba esa mujer al aire. De igual forma tenía una cadera espectacular, que debía ser tan amplia como su trasero. Un lacio y largo cabello blanco caía hasta la mitad de su espalda. En su cabeza reposaban dos orejas zorrunas destacaban al igual que nueves largas colas espectrales color blanco que bailaban tras ella.

Era extremadamente difícil para la rubia no sentirse hipnotizada por el hermoso cuerpo de ese ser que ahora se acercaba hacia ella.

-Naruko reacciona- le indico a Kurami a la jinchuriki que estaba que babeaba.

-Ups. Lo siento creo que debo bajar un poco mi aura-dijo la blanca Kitsune para chasquear sus dedos.

-¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde estoy?-dijo la rubia que de repente se sintió desorientada.

-Siento los problemas. Tengo tiempo que no me presento ante un humano y me olvido que no pueden con mi belleza.

-Presumida- se quejo Kurami.

-¿Quién eres? –dijo Naruko aun asombrada por la mujer ante ella.

-La Kyubi no Kitsune, Shirai-dijo la peliblanca que luego se traslado hasta la aguas termales. –Espero que no te importe que aproveche la ocasión para un baño.

-No- le respondió Naruko mientras veía como la mujer dejaba caer su cuerpo en el agua. -¡UN MOMENTO! COMO QUE ERES LA KYUBI- exclamo ella al internalizar las palabras de la Kitsune.

-Tal como lo oyes.

-Es imposible. Kurami es…

-Un error común de los humanos. Siéntate aquí y trae a tu amiguito

Naruko se sonrojo al observar que a pesar de su toalla, quedaba muy evidenciado su miembro. La sola imagen de Shirai había tumbado la técnica que le ocultaba.

La rubia entonces procedió a quitarse la toalla que ya no tenía caso usar y volvió al agua, en donde se sentó junto a la peliblanca que le tomo con un abrazo.

-¿Sabes que un Kitsune?

-Un espíritu zorro con grandes poderes.

-Bingo. ¿Y sabes cómo se miden sus fuerzas?

-Por el número de sus colas.

-Bingo de nuevo. Las colas de un Kitsune miden su sabiduría, longevidad y poder. ¿Ahora, sabes cómo las obtuvo Kurami?

-No lo sé. ¿Acaso no las tenía todas desde el comienzo?

-Exacto. Ella hizo trampa-dijo Shirai que apretó un poco a la Uzumaki.

-¿Trampa?

-No voy a entrar en los detalles de cómo ella nació, pero resulta injusto haya conseguido todas sus colas de una cuando a mi me tomo mil años alcanzarlas.

-¡Mil años!

-No me tomes como una anciana. En años Kitsune aun soy bastante joven- aclaro la mujer peliblanca. – El punto es que no es justo que ella lleve ese título cuando hay quienes luchan muy duro por él.

-Siento que mi padre he haya facilitado las cosas, pero hay cosas que necesito discutir contigo-dijo Kurami desde Naruko.

-Yo también. Por ello acepte tu invocación.

-¿La puedes escuchar?- pregunto Naruko refiriéndose a Kurami.

-Sobreestimas mis poderes

-Espero que lo hagas valer. Quiero que ayudes a mi compañera.

-¿Exactamente con qué?-dijo Shirai fingiendo confusión.

-No te hagas la lista-replico molesta la pelinaranja.

-¡Ah! Te refieres a esta belleza-dijo la mujer señalando al pene de Naruko que se sonrojo. –Me parece encantador. ¿Cuál es el problema?

-¡Que no es normal!

-Por supuesto que no. Es mucho más grande y grueso que uno ordinario. Ella debe ser el alma de las fiestas-bromeo la Kitsune a la vez que Kurami estaba pateando todo en su jaula.

-Disculpe. A lo que ella se refiere es quiero volver a ser una chica normal-dijo Naruko que ya parecía un tomate.

-Temo que eso no es posible- respondió Shirai para decepción de Naruko. –Al menos no de forma permanente.

-¿¡Qué!?

-Te explicare, chiquilla. Tu amiga jugó con algo que no debía. Es verdad que ella tiene los poderes de una Kitsune, pero no tiene la experiencia para usarlos apropiadamente. Además metió la pata a combinarlos con una Uzumaki.

-¿Qué quieres decir?- pregunto Kurami.

-Los Uzumaki son dueños de los cuerpos más vigorosos y longevos que existen, al cual debemos sumarle la enorme pasión que tienen con sus amados. Estas cualidades hicieron que se multiplicaran por mil los poderes que desarrollo Naruko cuando fue curada de ese feo incidente.

-¿Poderes?-pregunto Naruko.

-No sé si ya lo sabías, pero eres una Kitsune como yo y Kurami.

-¿¡Disculpa!?

-Bueno, aun te falta lo más importante. No obstante, ya prácticamente eres una de nosotras.

-No puedo creerlo-dijo la impactada Uzumaki

-¡Explícate mejor!-exigió la pelinaranja.

-De acuerdo- dijo Shirai. –Los Uzumaki tienen un factor de curación muy superior al de los humanos normales, lo que les permite tener una resistencia mucho mayor. Sin embargo, este no se desarrolla de forma inmediata. Cuando Naruko fue herida no contaba con el chakra necesario para curarse.

-Lo sé. Es por eso que le facilite mi chakra.

-De allí vino el problema. Dado que Naruko era solo una niña, tu chakra se mezclo con el suyo. Eso provoco que ella tomara muchas de tus características.

-Entendido, pero no creo tener que explicar que yo no tengo ningún problema con ningún miembro adicional-reclamo Kurami.

-Allí entra una de las consecuencias de hacer trampa con tus colas-se burlo la peliblanca. –Como no sabias el poder que contenías, lo diste indiscriminadamente a Naruko. Eso causo que ella perdiera el control de las habilidades de Kitsune que gano. Específicamente la de transformación.

-Pero si ese es el caso, ¿no podría volver a la normalidad ganando control sobre esa habilidad?-dijo Naruko.

-No es tan sencillo-dijo Shirai suspirando. -La habilidad de transformación de un Kitsune consta de dos formas básicas, la de zorro y la humana. Con esta última puedes asumir la apariencia de cualquier persona de tu mismo género. Si decides cambiar tu género la cosa se complica, pues las Kitsune hembra tienen habilidades distintas a los machos.

-¿Cómo cuales?-pregunto Kurami.

-Ellos tienden a ser más bestiales y tienen mayor control sobre el fuego que nosotras, pero eso no es algo muy importante. El punto es que los genes Uzumaki de Naruko lograron romper esa brecha levemente e hicieron que Naruko quedara en un punto intermedio entre ambos géneros.

-¿Y eso en qué situación deja a Naruko?

-En una complicada. Tomara años antes de que pueda cambiar desarrollar la habilidad de cambiar de forma permanente y dado que ella está en una forma mezclada, será un proceso más complicado.

-Que mal-dijo la rubia desesperanzadamente.

-Claro que no todo está perdido para ti. Puedo ayudarte mejorar las transformaciones temporales de las que ya tienes control.

-¿En serio?

-Por supuesto. Tu Kitsune Henge podrá soportar mejor los estímulos externos y no cederá ante emociones fuertes. Incluso no sentirías que estas usando la técnica.

-¡Eso es perfecto! ¿Qué tengo que hacer?

-No tan rápido. Antes de que te de toda mi ayuda, necesito que ustedes dos me hagan un favor.

-¿Eh?

-Veras, las Kitsune tenemos un inconveniente algo delicado. Nuestro números se han reducido drásticamente- dijo Shirai dejando sorprendidas a Naruko y Kurami. –Nuestra especie no está exenta de la presencia de machos, pero su nacimiento resulta raro. Tanto que no se ha dado uno en siglos. Incluso con el nacimiento de uno, se tardaría mucho tiempo para que él fuera acto para la reproducción de nuestra especie.

-¿Y eso qué? Sé que también usan a los humanos para reproducirse- dijo Kurami algo molesta porque sabía que iba a insinuar la otra Kitsune

-No te confundas. Eso era antes de que aquella loca comiera el Fruto de chakra.

-¿Quién?

-No te puedo habla mucho de ella, por una promesa que hice- dijo la mujer para dejar de lado ese tema. –El punto es que luego de ese evento. Los humanos que nacieron fueron distintos y ya no eran compatibles a nosotras.

-¿Y eso porque?-pregunto inocentemente Naruko.

-Las Kitsune manejamos la energía espiritual en bruto. Esto hace difícil que podamos relacionarnos con quienes usan el chakra. Algunas cuantas como yo, si pudimos aprender a usarlo y establecimos un sistema de invocación como otras especies. El resto tuvo que partir al Mundo Puro al considerar que este plano ya no era apto para ellas.

-¿Murieron?-dijo impactada Kurami.

-No seas tonta-bromeo Shirai. –Las Kitsune somos seres que podemos viajar con cierta libertad entre ambos mundos.

-¿Y cómo entramos nosotras en todo esto?- pregunto Naruko.

-Por la naturaleza de Kurami y lo sucedió contigo, he estado pensando que es una buena idea usarlas para crear más Kitsune.

-Entonces has estado expiándonos constantemente-dijo molesta la pelinaranja.

-Es tan solo uno de los beneficios de conseguir las colas como se debe.

-¿Y cómo quieres que hagamos eso?

-Como ya saben, Kurami tiene la capacidad de transformar a personas en Kitsune con su chakra. Mi intención es que usen esa cualidad para convertir a algunas humanas en Kitsune y hacer que unan a nuestras filas.

-Hay un gran problema con tu plan. Primero, no voy a estar regalando mi chakra a cualquier humana y segundo, es un compromiso muy grande como para molestarnos con eso.

-No tengo ningún problema en ayudarle, pero no puedo hacer nada si Kurami se niega-dijo Naruko.

-Ya veo. Supongo que entonces tendré que darles un pequeño incentivo para hacerles cambiar de parecer- con estas palabras lo ojos de Shirai se tornaron completamente rojos y sin que Naruko pudiera evitarlo la mujer clavo una de sus manos en su estomago causándole mucho dolor.

Extrañamente no había ninguna una herida, simplemente la mano de la peliblanca atravesaba justo en el lugar donde estaba el sello que encerraba a la Bijuu.

Kurami se encontraba igual de adolorida que su jinchuriki, pero aquella sensación era lo que menos le incomodaba. Para su desconcierto, sintió un fuerte jalón que le propulso al agua hirviente de los baños termales.

Una bomba de emociones detono en su corazón al constatar que estaba en el exterior. Se suponía que debía estar feliz por estar libre, pero el sentimiento fue eclipsado por el miedo del estado de Naruko por su extracción.

-¿¡Acaso sabes qué acabas de hacer!?-dijo furiosa la pelinaranja.

-Por supuesto. He hecho a dos nuevas Kitsune- dijo confiada Shirai mientras levantaba a Naruko, que había quedado inconsciente por la extracción de su Bijuu.

Kurami entonces vio con sorpresa como detrás de la rubia ahora relucía una cola espectral de color amarillo a la vez que encima de su cabeza ahora relucían dos orejas zorrunas, en sustitución a las humanas que había perdido.

Eso le causo mucho agrado a Kurami, pues ahora la Uzumaki era prácticamente igual a ella.

La pelinaranja entonces se dio cuenta de lo que ondeaba a sus espaldas y encontró con gran desagrado que sus colas se habían reducido a solo tres. Demás estaba decir que la "Kyubi" se puso roja de la ira.

-La cosa esta así. La mayor parte de tu poder sigue en Naruko-chan. Encuentro más conveniente que ella sea la encargada de crear más Kitsune que tu. No te preocupes por tus colas, a medida que el tiempo transcurra, ellas volverán. No es como si ellas fueran tan fáciles de quitar una vez que las obtienes.

-De acuerdo. No creo a estas alturas pueda objetar-respondió la pelinaranja molesta.

-Me alegra que nos entendamos—dijo Shirai sonriendo. -Por ello te también te diré unas cosas que son de tu interés. Su apariencia real solo es visible para otras Kitsune o seres sobre naturales, así que no tienen que preocuparse por ocultarla. Me encargue de cubrir tu liberación así que no te preocupes por ese detalle-dijo causando alivio en Kurami. Lo último que quería era que el Hokage y todos los jounin de la aldea empezaran perseguirle. - Las Kitsune podemos jugar con las mentes humanas, siendo capaces de entrar en sus sueños, alterar sus recuerdos, etc. Además están nuestras habilidades zorrunas, que como ya sabes, incluyen el uso de nuestras garras y segregación de feromonas. Todo eso choca un poco con la sangre Uzumaki, haciendo que pueda jugar en contra de Naruko. Ahora que ha cambiado a una Kitsune completa no debería afectarle tanto, pero advierto que si está rodeada de demasiadas chicas calenturientas, puede caer con facilidad en su estado "divertido".

-Comprendo-dijo Kurami que solo temió por las Uchiha.

-Ahora un último favor-dijo la peliblanca para con un chasquido transportar Kurami y Naruko al antiguo departamento de esta. –Nos veremos pronto-dijo ella para desparecer.

Kurami solo suspiro por cómo había acabado todo. Decir que no estaba agradecida era decir mentira. Ella esperaba que las Kitsune le recibiera de una forma muy hostil por las riñas que tuvieron en el pasado, pero al final resulto para bien ya que por fin le había aceptado como una de los suyos.

Lo único que le perturbaba era todo el poder de Shirai, pues la facilidad con la que burlo el sello del Cuarto Hokage era ridícula.

Por otro lado, agradeció que Naruko lograra convencer a las Uchiha de conservar su apartamento. Pues eso le daba algo de privacidad.

En el lugar no había casi nada. Solo quedaba un espejo que estaba unido a la pared y la cama, en donde la pelinaranja se encargo de recostar a la rubia todavía dormida. En verdad quería darle un golpe a esa loca de Shirai por haberla sacado de forma tan imprevista.

Su ropaje todavía estaba húmedo por el caer en el agua, por lo que Kurami se quito el kimono y dejo al descubierto su exuberante cuerpo. Nos que ella se consideraba muy coqueta, pero decidió tomar la oportunidad y se miro en el espejo de la habitación.

Uno pensaría que el estar atrapado en un mismo lugar por décadas podía que la apariencia se deteriorara, pero Kurami mantenía la misma belleza que había adquirido con los años.

No era fácil admitir que incluso Satsuki tenía un mejor trasero que el suyo, pero al menos tenía una figura mejor definida cuyo mayor rasgo eran sus senos, los cuales para su decepción no eran mayores que los de Shirai.

Lo bueno es que Naruko era alguien que solo se embobara por la apariencia de la personas y sabia que de todas formas apreciaría ese cuerpo.

Algo que le llamo la atención en ese momento, fue el encontrar que su cabello naranja ahora era más corto. Solo dos mechones llegaban a sus hombros y ahora tenía todo el pelo desordenado.

No es que le molestara, pero trataba de que Naruko tuviera una imagen pulcra y refinada de su persona. Después de todo, ella era su modelo a seguir.

Eventualmente Kurami no pudo evitar estirarse al sentir el placer de estar libre y ser consciente del exterior. Eso casi le hizo vomitar por el asco que llevo sentir las emociones de los residentes de Konoha, pero la tranquilidad que percibía en ellos le decía que en verdad aun no estaban conscientes de su salida. Existía el gran inconveniente de cómo Naruko podría explicar ese hecho en el futuro, pero confiaba en que todo saldría bien.

Al cabo de un rato la rubia empezó a recuperar el conocimiento a la vez que sentía como le zumbaban los oídos, le resultaba muy extraño ya que escuchaba las voces de muchas personas a su alrededor. El que una fuerte peste asaltara su nariz fue lo que termino despertarle, en donde quedo sorprendida al darse que el hecho anterior era debido a que estaba en su apartamento cuyas condiciones ahora eran algo deplorables.

Claro que eso no fue nada, cuando se percato que frente a ella estaba con quien había estado compartiendo toda su vida.

-¿¡Kurami!?-dijo Naruko impresionada por ver a Kurami en el lugar.

-Me alegro ver que has despertado-dijo la pelinaranja con una sonrisa en el rostro.

La rubia necesito de un muy cargado recordatorio de todo lo que había pasado en los baños termales, en donde no hubo una forma de aliviar toda la conmoción que la chica experimento por eventos ocurridos.

Ella simplemente no tenía palabras ante el hecho de que ya no era humana. No es que lo considerada como algo malo, ya que ahora podría entender mejor a Kurami, pero era raro sentir esos nuevos cambios en su cuerpo.

Sus sentidos se habían afinado aun más a la vez que sentía algo muy raro a su alrededor. La otra Kitsune le explico que era debido a que ahora podía sentir las emociones de las personas a su alrededor y que luego se lo explicaría con detalle.

La Uzumaki siempre se había preguntado porque las colas de su amiga se veían con una apariencia fantasmal y que tan reales eran. Ahora comprendía que estas palpables para cualquier ser espiritual y que eran capaces de ser incorpóreas, evitando así que tuviera molestias al vestir cualquier prenda.

En ese sentido no pudo evitar ruborizarse ante el hecho de que la pelinaranja estaba completamente desnuda ante ella. Siempre había considerado a Kurami hermosa, pero ahora frente a frente era particularmente radiante.

-Lo siento, Naruko-chan. Espero que puedas con esto. No era mi intención complicar más tu vida-dijo la mujer algo afligida.

-No tienes por qué disculparte, Kura-chan. Estas libre, eso hace que todo valga la pena- respondió la rubia con una sonrisa.

-Gracias-dijo la Bijuu para dar un suspiro y tomar fuerzas. –Naruko. Hay algo que no puedo callar más. No puedo soportar que estés con otras. No, sin que al menos me des una oportunidad.

-¿Kura-chan acaso tu estas…..?- dijo la rubia completamente sorprendida.

-¿Declarando mi amor? Sí, eso hago.

-Yo-yo-yo no sé qué decir. Siempre he sabido que has tenido aprecio, pero no pensé que a este nivel-respondió la rubia con un sonrojo a más no poder.

-Sí. Me siento muy extraña en cuanto ello, ya que te veía como una hija, pero desde hace tiempo he entendido que mi aprecio por ti es distinto. Espero que no te moleste.

-De ninguna forma me puedo molestar. En todo caso, soy yo la que me tengo que reprenderme por no entender porque no te gustaba que me interesara por Sakura. Estaba ciega ante tus sentimientos.

-La culpa también es mía. Debí haber sido más honesta. Te he mentido sobre muchas cosas.

-No te preocupes por eso. Tú siempre haces lo mejor para mí.

-De todas formas no seguiré mintiéndote de aquí en adelante.

Entonces de improvisto para la Kitsune naranja, Naruko se abalanzo sobre ella y estampo un beso sobre sus labios. Kurami no dudo en responderle, pero cuando sintió como la lengua de la rubia intentaba entrar en su boca, no pudo evitar separarse un poco.

-¡Naruko!

-Siento mi atrevimiento, Kurami. Pero me percatado de algo muy importante. Te he forzado a ver cada vez que tengo sexo con alguien sin que puedas hacer algo al respecto. Es evidente que te he hecho sufrir mucho.

-No pienses eso.

-No. Es mi deber compensarte esos momentos.

-Suenas algo pervertida, Naruko-chan-dijo la pelinaranja ahora con un tono juguetón.

De improvisto antes que las chicas hicieran otro movimiento, ella se vieron trasportadas a una nueva habitación de estilo japonés.

-¿Shirai que significa esto?-dijo Kurami muy molesta.

-Lo siento. Es que había un enorme instinto asesino viniendo hacia ustedes y me pareció una buena idea echarles una mano- se escucho desde afuera de la habitación.

-Maldición. Satsuki debes estar buscándome- dijo Naruko algo pálida.

-Pues se quedara con las ganas. Ahora si nos disculpas-dijo Kurami a Shirai.

-Oh claro, debo darles privacidad. Sigo siendo casi omnisciente, pero no piensen mucho en ello- se escucho de la peliblanca para que luego su presencia no fuera sentida por la Bijuu.

Las Kitsune hicieron caso a peliblanca a la vez que Naruko volvió a tirarse sobre la Bijuu, esta vez recostándole contra el tatami en el que estaban.

Kurami le había explicado que a la rubia que ahora no perdería tan fácilmente el control sobre sí misma y estaba segura que Naruko quería comprobarlo teniendo su primera experiencia sexual completa. En donde la pelinaranja se sentía más que complacida, ya que ella era la escogida para el momento.

Las Uchiha solían acariciar a Naruko como una mera provocación o juego. Las Kitsune en cambio, intercambiaron caricias para conocer el cuerpo de cada una. Claro que sus instintos no le detuvieron allí. No bastaba con tocar, tenían que ver, oler, probar e incluso oír cada reacción que tenían sus interacciones.

Cada una quedo encantada con el sabor de la otra. La pelinaranja no sintió pena alguna cuando sintió la lengua de Naruko en el interior de su intimidad y no mostro condescendencia con sus vigorosas chupadas al pene de la rubia.

Sus corazones estaban a millón cuando tuvieron un orgasmo al mismo tiempo. No solo por lo que hicieron, si no por los nervios de que en verdad la joven Uzumaki conservara el control.

El beso que luego intercambiaron, le dijo a Kurami que era la rubia de puntas rojas que tanto quería.

-Naruko, te amo-dijo la pelinaranja tan pronto se separaron para tomar aire.

-Igual yo- le respondió la otra chica para luego unirse en otro beso.

El momento no estaría completo si Kurami no mostraba que iba en serio con Naruko, por lo que la primera se acostó boca arriba y le pidió amablemente que hiciera los honores. Sin mayores preámbulos, Naruko introdujo su virilidad en su compañera.

No era ni remotamente parecido al sexo oral de Satsuki o cuando Anko usaba sus senos para excitarla. Entendía que no era propio ir al acto principal sin antes estimular a su pareja, pero ahora se daba cuenta de que se estaba perdiendo la mejor parte del sexo.

Ya Kurami y Naruko se habían sentido como una sola por su relación Bijuu-jinchuriki, pero lo ahora era completamente distinto. Ya no le unían unas cadenas, sino el amor que se profesaban.

Ambas se sintieron en el cielo cuando la rubia se vino en la otra Kitsune y por deseo propio decidieron dejar el momento hasta allí, pues no era la lujuria lo que les impulsaba en esos instantes. Era el simple hecho de esta juntas.

[Al día siguiente]

La Kitsune pelinaranja despertó con los rayos de sol dando a su rostro, un sentimiento que extrañaba y que le era satisfactorio, aunque no tanto como lo era despertar junto a quien amaba.

No paso mucho antes de que la Kitsune rubia también despertara y sonriera al ver a su amiga feliz por la experiencia que tuvieron.

-Tengo una gran duda, Kura-chan. ¿Qué haremos con Satsuki-chan y Mikoto-chan?

-Sera difícil lidiar con ellas, pero algo se nos ocurrirá. De momento usare tu viejo apartamento para mantenerme al margen.

-Pero ese lugar esta todo sucio y feo.

-Tienes razón. Tal vez debamos limpiarlo y venderlo. Luego compramos un lugar secreto.

-Me gusta ese plan.

-Por cierto hay otra cosa de la quería hablar contigo. Otra cosa que te oculte.

-Sé que me dijiste que no mentirías mas, pero no es necesario que…..

-No. Yo cumplo mis promesas. ¿Recuerdas ese sujeto que rescato a Zabuza en Kiri?

-Por supuesto. Es extraño que al final no nos hayamos cruzado de nuevo con ellos-respondió la Uzumaki algo dudosa.

-En realidad si lo hiciste. Ese enmascarado se apareció en el yate y resulto ser una chica.

-Espera, no querrás decir que…-dijo Naruko nerviosa.

-Temo que sí. Para resumir las cosas, no creo que esa chica se pueda casar con alguien jamás.

Con esta frase la nueva Kitsune quedo pálida y cayó desmallada, mientras que la mayor trataba de despertarla pensado que había sido demasiado honesta.