Eli se acostó sobre su cama, miró hacia el techo y cerró sus ojos, soltó un fuerte suspiró. Todo su día terminó en un desastre; primero lo de la obligada integrante nueva, quien simplemente no pudo tener ninguna palabra amistosa ni cordial con Nico, se la pasaron discutiendo, aunque no culpaba solo a la menor por eso, la pelinegra fue terrible de igual manera. Al llegar a casa habló con su padre para saber si se podía hacer algo al respecto a su nueva situación, pero su respuesta fue totalmente negativa, no hubo espacio para ni la más mínima esperanza. Se fue a su habitación para pensar el tema cuando le llegó un mensaje por parte de Nozomi, quien le decía que al día siguiente no asistiría a clases por atender un asunto familiar.

Se preguntó porque no le gustaba la idea de que Nozomi faltase a clases, y asumió que era porque ella era la única persona a la que le hablaba. Sacudió su cabeza y sacó de su mente ese tema, no le gustaba pensar demasiado sobre lo que le hacía sentir la pelimorada, prefería sólo ignorarlo.

La rubia se durmió intentando encontrar una solución a su problema en la AFS.

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Al día siguiente hizo su rutina de forma normal y en la escuela hizo lo mismo, intentando no pensar mucho en cuanto extrañaba a su amiga.

Cuando llegó la hora de salida, Nico la estaba esperando fuera de su salón.

-¿Tienes trabajo en el consejo? –preguntó la pelinegra en cuanto la vió.

-No, ayer dejamos las cosas casi listas junto a Nozomi -Eli miró a la más baja con curiosidad.

-Genial, entonces vamos en cuanto antes a la Agencia, necesito respuestas y satisfactorias –Nico se puso a caminar en cuanto terminó de hablar.

Eli suspiró y la siguió, debía prepararse mentalmente para lo que se avenía. Nada bueno.

No les tomó mucho tiempo llegar, Nico casi corría hasta la oficina de la profesora Matsuko para demandar explicaciones. Para sorpresa de ambas cuando llegaron estaba la pelirroja allí también, ya hablando con la profesora.

-Ya te dije que no puede ser revocada la decisión –La mujer soltó el aire pesadamente- eres tan testaruda como Yazawa, tal vez si puedan llevarse bien.

-Ni en un millón de años –intervino la pelinegra.

-¿Qué hacen aquí? –la menor las miraba molesta.

-Vinimos a lo mismo que tu, queremos respuestas… y principalmente para que te largues de nuestro equipo –Nico respondió igual de molesta.

-Ya cállense las dos –la profesora se levantó de golpe de su asiento- No hay nada que puedan hacer para remediar esta situación más que se lleven bien, así que les sugiero que se hagan ya la idea, porque esto, su equipo actual, no va a cambiar.

-Pero no entiendo –intervino Eli, con voz calmada y seria- ella es nueva, ¿Cómo es posible que la integraran a nuestro grupo siendo que estamos en grado 6? No tiene sentido

-Eso es porque la joven Nishikino aquí presente es un caso especial –respondió con una sonrisa la profesora- y si quieren saber más pregúntenle a ella, yo tengo una reunión, así que díganle a sus compañeros que la clase comenzará un poco tarde.

Sin más la mujer se fue, ignorando por completo las quejas de la pelinegra.

Las tres jóvenes se miraron, ninguna queriendo romper el hielo. Nico fue la primera en soltar un bufido e irse, Eli la siguió de cerca.

El día pasó, una vez más, entre discusiones principalmente por parte de Nico y la chica nueva, aunque Eli no se quedaba atrás. Fallaron una prueba que les pusieron a las tres, todo parecía que empezó de 0 una vez más. Eli solo quería irse a casa y golpear algo, todo era muy frustrante.

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Pasó el fin de semana y el día lunes se avecinaba con tanta suerte como los días anteriores, pero Eli decidió que esa mala racha se terminaría ese mismo día, no soportaría un día más de peleas, por lo que Nico la miró muy extrañada cuando le dijo que quería hablar con ella una vez que terminaran las clases teóricas. Les daban un receso de 30 minutos antes de comenzar las clases de entrenamiento.

Las dos fueron hasta una de las salas de entrenamiento que estaba vacía, sabía que el gimnasio habrían más personas así que no lo considero una opción. Entraron y se encontraron con una pelirroja mirando por la ventana.

-¿Qué hace ella aquí? –Nico miró a la rubia con el seño fruncido.

-Ella está aquí para que pongamos fin a todo esto –respondió Eli. Caminó hasta el centro del salón y se sentó en el suelo, hizo un gesto para que Nico hiciera lo mismo, quien aceptó refunfuñando- Nishikino, por favor ven.

La menor miró a la rubia y luego a la pelinegra, suspiró y se acercó, sentándose junto a ambas así formando un triangulo.

-Ya tenemos claro que nada cambiara como esperamos, sin importar cuanto lo intentemos, la decisión está tomada –Eli comenzó a hablar con un tono calmado y fuerte- lo mejor que podemos hacer es llevarnos bien y avanzar juntas.

-Odio aceptarlo, pero estas en lo correcto –habló Nico, mirado a la menor- será mejor comenzar a llevarnos bien, porque nos guste o no, seguiremos estancadas juntas por un buen tiempo.

-¿Estás de acuerdo? –Eli miró a la pelirroja que parecía un poco recelosa.

-De acuerdo –respondió al cabo de unos segundos.

-Bien, comenzaremos por lo básico –Eli le sonrió- mi nombre es Eli Ayase, tengo 16 años.

-Yo soy la gran Nico Yazawa –la pelinegra se presento con superioridad – y también tengo 16 años.

-Soy Maki Nishikino –respondió la pelirroja- tengo 14 años.

-Dinos, ¿a qué se refería la profesora con que eres un caso especial?

-Eso es porque siempre he sido buena controlando mi poder, mis padres me han puesto tutores desde muy pequeña al ver la capacidad que tenía –Maki no parecía ni feliz ni orgullosa al contar su historia- uno de esos tutores es el profesor Hisame, quien por hacer un favor a mis padres me recomendó y con muy buena referencia de mi, pero como dije, sólo fue por mis padres, nunca nos llevamos bien, él era…

-¿Un idiota y engreído? –preguntó Nico con una sonrisa.

-Básicamente –Maki dio un atisbo de sonrisa.

-Bueno tenemos algo en común, detestamos a ese hombre –dijo Nico cruzándose de brazos.

-Dejando eso de lado, espero que no te sea un problema quedarnos después de clases a entrenar- habló Eli.

-¿Entrenar? –preguntaron las otras dos.

-Debemos volver a reforzar nuestro trabajo en equipo –Eli se puso de pie- si vamos a hacer esto juntas, deberás adaptarte a nosotras como nosotras a ti. Queremos ser las mejores y no permitiré que nadie me retrase en ese objetivo.

Eli miró fijamente a la menor, quien se quedó callada.

-Me parece bien –respondió al fin- tampoco me gusta la idea de ser una mediocre.

-Perfecto, entonces a partir de hoy nos quedaremos después de clases –Anuncio la rubia.

-Demostraremos que no deben subestimarnos, seremos lo mejor que haya visto esta Agencia –Nico sonrió con mucha confianza- ¡todos nos alabaran, en especial a mí!

Maki la miró con desagrado y bufó.

-Sí, claro –dijo con sarcasmo, se puso de pie y fue hasta la puerta.

-¡¿Disculpa?! –Nico la miró indignada.

Maki se detuvo en la puerta se giró un poco, miró a la pelinegra y le sonrió.

-Disculpa aceptada –la pelirroja movió su cabeza un poco hacia arriba y se fue.

Eli se sorprendió al notar que Nico no le respondió ni gritó, por lo que la miró, la más baja estaba mirando con un notorio sonrojo, su expresión era para reírse, parecía que fuese a estallar por lo que la rubia solo soltó una risita y se fue tras la menor. A pocos pasos de haber salido del salón escucho un fuerte gruñido de la pelinegra, volvió a reír.

Los entrenamientos después de clases fueron más expeditos de lo que esperaba la rubia. Maki resulto ser casi tan buena estratega como ella, aunque no funcionaban tan bien juntas al pelear, por la simple razón de la polaridad de sus poderes, Eli manejando el hielo y Maki teniendo la capacidad de crear y manipular el fuego con sus manos casi a su antojo. En cambio con Nico, al mezclar sus poderes creaban una gran explosión y desastre, por lo que acordaron no volver a combinarlos en lugares cerrados.

Pasaron dos semanas para que pudiesen trabajar las tres de forma satisfactoria, aunque les costó bastante, principalmente porque a la pelirroja le costaba comunicar sus pensamientos, lo cual no es bueno para el trabajo en equipo. Otra razón eran las discusiones entre Maki y Nico, quienes la mayor parte del tiempo estaban discutiendo, y si no lo hacían, era la pelinegra quien le gustaba mostrar su superioridad y hacerse notar, el problema recaía en que tanto Eli como Maki solían ignorar cuando lo hacía, y volvían las discusiones. Dejando casi una rutina cómica que tenían, desde el punto de vista de Eli, su trabajo en equipo, determinación, ímpetu y otros era muy bueno.

-Si seguimos así, en 3 meses podremos lograr hacer que alguien nos apoye para subir de grado –dijo Eli una vez que terminaron su entrenamiento.

-¿No será muy pronto? –Preguntó Maki- siendo realistas de grad toma al menos 7 meses

-Y nosotras lo haremos en tiempo record, como siempre –dijo Nico con una gran sonrisa- ¿Cuál es tu punto?

-Solo el estar seguras que podremos hacerlo y no haremos el ridículo –replicó la menor.

-Hasta ahora lo hemos hecho perfectamente bien –Nico la miró seria- si crees que no eres capaz de seguirnos el ritmo entonces quédate atrás y no estorbes.

-P-Por supuesto que puedo –Maki se sonrojó algo indignada- no me tomes a la ligera, he entrenado con ustedes y soy más que capaz de seguirles el ritmo.

-Entonces no habrá problema –sonrió la pelinegra.

-Lo lograremos, estoy segura –Eli también sonrió, mirando a sus dos compañeras que le devolvían la sonrisa.

Debía admitir que desde que Maki se unió al dúo, las cosas eran más dinámicas y alegres, conoció un lado diferente de Nico, las prácticas se les hacían más rápidas y fáciles. Eli estaba segura de que lograrían su objetivo, el que secretamente se había planteado con la pelinegra y aún no le decían a la nueva integrante, y eso era que aspiraban a graduarse antes de salir de su tercer año en la escuela, por lo que les quedaba sólo un poco más de un año para lograrlo; con Maki junto a ellas, esa ilusión se hacía cada vez más real.

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Las vacaciones de invierno llegaron y Eli no podía sentirse más estresada que nunca, la razón era simple, no había nada interesante que hacer. Odiaba estar sin hacer algo productivo, después de tanto tiempo llevando una vida más o menos ajetreada, el tener tiempo libre le incomodaba. Los primeros días no fueron tan malos, solía levantarse temprano para entrenar con su padre, limpiaba y ordenaba la casa, por la tarde se reunía con Maki y/o Nico para entrenar un poco más, por la noche leía o estudiaba y así se mantenía algo ocupada, pero eso fue durante los primeros 4 días, después de eso su dos compañeras ya no se podían juntar porque Nico estaba ocupada con algo y Maki tuvo que ir en un viaje con sus padres. Por lo que además de estar extremadamente aburrida durante el día, también estaba ese otro tema que le molestaba. Nozomi. Dos días antes de que finalizaran las clases ella dejó de asistir, lo que le inquietó a la rubia fue que no le avisara sobre su ausencia ya que lo solía hacer, sumándole a eso, no la había contactado para nada durante las vacaciones ni había respondido sus mensajes.

Eli yacía sobre su cama leyendo, sin nada más interesante que hacer, en el momento que recibió un mensaje por parte de Nozomi, preguntándole como la estaba pasando en sus días libres. La joven leyó tres veces el mensaje antes de pensar en una respuesta, por un lado se sentía feliz de volver a tener contacto con la pelimorada y por otro estaba molesta por desaparecer de un día para otro. Mando un mensaje de vuelta diciendo lo aburrida que ha estado para luego ponerse a pensar en algo que había rehuido hasta ahora, sus sentimientos por Nozomi. La mayor se había vuelto alguien importante en su día a día, ambas se conocía casi a la perfección, se complementaban de muy buena manera, todo eso agregando que la rubia consideraba a Nozomi una persona muy agradable, linda, inteligente, graciosa, algo traviesa, con una hermosa sonrisa, extremadamente adorable cuando estaba nerviosa…

Eli sacudió la cabeza al notar cómo se desviaron sus pensamientos. Miró hacia el techo de su habitación.

Mi corazón se aceleró

Se sobresaltó al escuchar su teléfono, lo tomó y confirmo que era un nuevo mensaje de Nozomi.

Mi pobre Elicchi~~ aburrida porque la obligaron a descansar

No pudo evitar soltar una risita, la oji-esmeralda siempre sabía cómo animarla. Escribiendo una respuesta apareció otro mensaje.

Si estas muy aburrida, podrías venir a verme.

Estoy en el templo que está cerca de la escuela.

Intentaré desestresarte con mi poder espirituaaal~ ;)

Una vez más Eli sonrió ante las ocurrencias de su mejor amiga. Envió un mensaje de vuelta confirmando que iría a verla, se arregló, tomó algunas cosas y salió de su casa.

Su andar fue intermitente, entre rápido y lento, estaba segura de que las personas que la veían pasar la miraban raro. Tenía muchas ganas de ver a Nozomi y por eso aceleraba el paso, pero a su vez estaba nerviosa por hacerlo, no estaba segura de la razón pero la idea de volver a verla después de casi dos semanas le producía cierto cosquilleo en el estomago. Dejó esos pensamientos de lado y se concentró en llegar a su destino.

Se encontró antes de lo esperado frente a las escaleras que llevaban al templo donde estaba Nozomi. Al llegar al templo se encontró de inmediato con su mejor amiga, vestía un traje tradicional de miko, su pelo recogido en una coleta baja y con una escoba en sus manos barriendo las hojas caídas de los arboles circundantes.

En el momento en que la pelimorada levantó su vista encontrándose con la suya, Eli sintió una sensación como de cosquilla que nació en el estomago y se disparó al resto del cuerpo, al igual que un calor que provenía de un latido de su corazón y llegó directo a sus mejillas. Nunca antes se había sentido así ante la presencia de alguien y mucho menos la de Nozomi.

La sacerdotisa le sonrió y caminó hacia ella. Para Eli su andar casi parecía en cámara lenta.

Se ve hermosa.

Pensó y una vez más sintió sus mejillas arder.

-¿Elicchi, estás bien? -la rubia ni siquiera se dio cuenta cuando Nozomi ya estaba frente suyo mirándola preocupada.

-Sí –respondió, recuperándose de la sorpresa inicial- estoy bien, sólo no me esperaba encontrarte vestida… ¿Así?… ¿Desde cuándo trabajas aquí?

-Desde hace una semana –respondió la pelimorada soltando una risita.

Esa respuesta hizo que Eli recordara la parte de ella que estaba molesta.

-¿Por qué no fuiste a los últimos días de clases? –la voz de la ojiazul fue sería, pero no fría, más bien sonaba casi herida- ¿O por qué no habías contestado mis mensajes hasta ahora?

Nozomi le dio una triste sonrisa y le dio la espalda.

-Sígueme –dijo sin más.

La agente en entrenamiento la acompañó hasta un sitio donde podían sentarse y hablar con tranquilidad, un poco más lejos de la plena vista pública.

-Lo siento –habló Nozomi después de pasar un par de minutos en silencio sentadas una junto a la otra.

Eli sólo la miró y esperó a que prosiguiera.

-Mis… padres llegaron el ultimo día que fui a clases, me dijeron que irían de viaje y yo debía ir con ellos –la joven miró sus manos y luego a Eli- quería avisarte, pero…

-Entiendo –le cortó. Si algo había un tema que hasta ahora nunca habían topado era la familia y el pasado, para Eli era mejor así y parecía que para Nozomi también, por lo que llegaron a una especie de resolución silenciosa, ninguna lo dijo propiamente tal, pero era un tema que simplemente no se tocaba y punto- sé que no debería pedirte, casi exigirte explicaciones, pero estuve preocupada.

-Lo puedo notar –se sonrieron mutuamente.

-Me alegra volver a verte –Eli la miró con calidez y una sonrisa amable- te extrañé.

Eli estaba segura que Nozomi se sonrojó, esta bajó la mirada avergonzada.

-También te extrañé –murmuró de vuelta.

Se quedaron en silencio, nerviosas y avergonzadas antes de que la pelimorada se levantara y volviese a sus labores como sacerdotisa. Eli se quedó cerca para hablar sobre lo que habían hecho durante los días que no se vieron, aunque como era de esperarse, la rubia omitió ciertas partes.

Nozomi terminó su trabajo poco después de que anocheciera, una vez concluida su jornada, ambas fueron a tomar un té antes de despedirse e irse cada una para su casa.

-La próxima vez podríamos ir a ver alguna película o a comer –propuso la mayor mientras caminaban- me gustaría juntarme contigo cuando no esté trabajando.

-Es una buena idea –sonrió la rubia- ¿Qué tal si nos juntamos donde siempre, este miércoles?

-Perfecto –le devolvió la sonrisa- ¿Estará bien a las 4?

Se detuvieron donde sus caminos se separaban.

-Estaré esperando con ansias.

-Nos vemos entonces –Nozomi cruzó la calle y desapareció entre la gente.

Eli suspiró cuando ya no la vio y sonrió para sí, se sentía muy feliz de haber vuelto a ver a su mejor amiga y pasar tiempo con ella.

-Eso fue cursimente gay –la voz de Nico la sobresaltó.

-¿Nico? –Eli la miró sorprendida- ¿Qué haces aquí?

-Vine a comprar unas cosas –levantó una bolsa de tela que llevaba en su mano- y me topé con ese momento tan romántico.

-No fue nada de eso –infló un poco sus mejillas y se sonrojó.

-Tu cara de hace unos momentos no decía lo mismo –se burló- y la de ahora tampoco.

-No molestes –frunció el ceño.

La rubia comenzó a caminar en dirección a su hogar, de cerca la seguía la pelinegra quien la miraba con una picara sonrisa y lanzando ciertos comentarios sobre su "cita" con Nozomi.

-Que no es una cita –dijo después de un rato de escuchar las insinuaciones de su compañera.

-Como quieras –sonrió Nico- pero no puedes negar que quieres volver a verla pronto.

-Eso… -Eli se sonrojó.

-Je ya sabía que te gustaba Toujou –dijo con una gran sonrisa.

-¿Qué? –la ojiazules se detuvo en seco.

-¿Qué de qué? –preguntó la pelinegra frente a ella.

-¿Me gusta… Nozomi? –la cara de confusión y sorpresa de la rubia le daban ganas de reír a la mayor, pero se contuvo.

-No me digas que hasta ahora te das cuenta –Nico puso una mano sobre su cadera y la miró incrédula.

-Pues yo… no lo había pensado de esa manera –bajó su mirada sopesando esta nueva forma de ver esas sensaciones que tenía al estar con su mejor amiga.

-Eres más densa de lo que esperaba –comentó la pelinegra- te dejaré para que pienses sobre el tema, de todas formas se me hace tarde.

Sin más la más baja se fue dejando a Eli con un torbellino de ideas y sentimientos. Decidió que la mitad de la calle no era un buen lugar para meditar sobre el tema por lo que retomó su camino hasta su casa. Al llegar se fue directo a su cuarto y se acostó sobre su cama, buscó una fotografía en su celular, donde salía ella junto a Nozomi, esta la había obligado a sacarse una juntas.

Volvió a pensar en lo que le hacía sentir la pelimorada, los cuales encajaban muy bien con la descripción que solían salir en las novelas de romance. Ese género de libros no los leía muy seguido, pero si le gustaban.

Se movió de un lado para otro intentando aclarar su mente. Al final soltó un gran suspiro y cerró sus ojos.

Me gusta Nozomi.


No tengo escusa por tardarme dos meses en actualizar, lo siento :c

Tuve un bloqueo y cuando por fin me decidí a escribir me di cuenta que ya estaba en exámenes para la uni c:

Dejando eso de lado, espero que les gustara el cap, se que parece algo rápido, pero la verdad es que fue para aclarar algunas cosas y dejar atrás esta "intro" y llegar al fin donde lo bueno empieza :D

Muuuchas gracias por el apoyo y sus reviews/fav/follow c:

Que estén bien

PD: Se que puse que haría un cap extra para no tan simple, pero con lo del bloqueo y la uni... le di prioridad a este fic

PD2: intentaré no tardarme en subir un nuevo cap ;w;