En la oficina de Asami en el edificio de Industrias Futuro se podía escuchar una fuerte discusión entre la ingeniero y un hombre de avanzada.

- ¡No puedes entrar a las juntas corporativas de esa manera a quitarme credibilidad y autoridad de esta manera, padre!

- ¡No es mi intención hacer alguna de esas cosas que dices! Sin embargo esta es MI compañia, yo la fundé desde sus origenes. Considero que tengo el derecho de compartir mis opiniones respecto a lo cambios que has hecho.

- De acuerdo... - Asami tomó un respiro. Uno muy largo con la esperanza de mantener la calma - Digamos que tienes razón, y mi plan de reestructuración financiera actual es... - hizo comillas con los dedos - "demasiado ambicioso" para economía de la empresa, ¿Qué sugieres tú para modernizar el modelo economico que venímos manejando desde hace 4 años? Necesitamos modernizarnos y crear tendencias, así las acciones iran al cielo y todos querran utilizar el modelo que he propuesto asi como lo hicieron cuando empezamos a manejar el que tenemos. Recuerda que he hecho el doctorado en finanzas corporativas y hemos logrado mucho, es el trabajo de mi vida, sé que funcionará.

Hiroshi Sato miró a su hija con orgullo en sus ojos. Su hija era una de las mujeres más poderosas del mundo y poseedora de una de las mentes más brillantes que pueden existir y a pesar de eso, el siempre ha querido protegerla.

- Asami, tu ganas. Hazlo pero...

- No digas más... - salió del lado del escritorio color ocre que la separaba de su padre para unirse a el en un fuerte abrazo. - Confía en mi.

- Con mi vida, hija. Estoy orgulloso de ti. Eres mi más grande logro. - Él la aprisionó con más fuerza en sus brazos hasta que tan rápido como comenzó también terminó. - Debo irme, ya no estoy para estos trotes. Ven a visitarme más seguido, ¿Quieres?

- Lo haré padre... Gracias por venir.

Con paso lento salió de la habitación.

Hiroshi andaba por los pasillos del edificio de su empresa y logró distinguir una figura femenina conocida.

- ¡Korra! ¡Que gusto verte por aqu!

- Señor Sato, qué gusto verlo.

-Llámame Hiroshi, hija. Me has hecho mas rico de lo que ya era, entonces creo que tienes derecho a llamarme Hiroshi. Leí en el Times que te nombraron CEO de la empresa hace poco. Felicidades.

Korra rió de manera nerviosa y agradeció de manera torpe por lo que el padre de Asami solo rió un poco al notar la reacción de la morena.

- Bueno… ¿A qué debemos tan inesperada visita, Hiroshi? – Korra lo miró con un poco de curiosidad pues sabía que no era común ver al señor después de su retiro. - ¿Hay algún problema?

- No, la verdad no. Solo que me gusta estar actualizado con los avances de la empresa y, bueno, Asami es un poco radical con las ideas que suceden en ese maravilloso cerebro de ella. – Hiroshi enterneció su mirada al recordar que a penas hacia unos minutos le había dicho lo orgulloso que estaba de ella y suspiró – Definitivamente es hija de su madre, Yasuko acostumbraba a llevar al límite todas las ideas que llegaban a su cabeza. Gracias a ella Future Industries es lo que es hoy, sin ella, yo no hubiese logrado todo lo que he logrado al dia de hoy, incluyendo mi adorada hija. Espero que algún dia mi hija eduque a su hijo para ser digno heredero de la empresa y encuentre un esposo que le ayude a ser la mejor versión de ella. Asami tiende a encerrarse en su trabajo y ha cerrado su corazón desde aquel jovencito de la universidad, Mako. Era un buen chico, no sé en realidad porque no funcionó.

Conforme avanzaban las pabras de Hiroshi, Korra se sentía mas y más incómoda por el hecho de escuchar a Hiroshi expresarse asi del futuro de amoroso de Asami. ¿Sería que Hiroshi no conocía las verdaderas preferencias de su hija? Todo parecía indicar que no y en su perspectiva no estaba hacerlo cambiar.

- Si… Asami es un poco… intensa con respecto al trabajo. Justo a eso vengo, traigo algunos planos para que ella los revise y me de su punto de vista. – comentó Korra para cambiar de tema.

- oh, no sabia que trabajaban juntas en algo.

-No lo hacemos, pero le he pedido que me ayude con consejos de como mejorar algunos planos de un cliente muy importante y solicitado parte del financiamiento para este. Todo parece ser de ensueño. Tendremos 75% de ganancias netas y el 25% es de Future Industries. El 25% que falta es de los inversionistas externos. En definitiva me siento optimista con este proyecto Hiroshi, nos puede abrir muchas más puertas al mercado europeo con empresas que no había querido trabajar con nosotros.

- Pues, adelante hija. No dejes que este viejo retirado te detenga de hacerme ganar unos cuantos millones mas – rió Hiroshi mientras extendia su mano para realizar una despedida de cordialidad con la joven pero al tomar su mano la empujó hacia el y le dio un abrazo haciendo que la joven descansara su mentón en el hombro de él y ahí la retuvo. – Oh, antes que te vayas, me han comentado que tienes… ciertas preferencias que pasaré por alto por ser quien eres. Pero, ten cuidado, soy un hombre muy tranquilo pero también muy conservador y tradicionalista. Puedes acostarte con todas las mujeres que quieras, excepto mi hija, no te acerques tanto a ella. Tengo entendido que las jovencitas de su edad tienden a experimentar por curiosidad pero ella, no es como las demás.

Korra, molesta, con delicadeza se alejó de el y lo miró directo a los ojos y asintió.

- No te preocupes, Hiroshi. Yo no soy de quien debes estar preocupada. Tu hija, Asami, es una mujer hecha y derecha y sabe lo que quiere en la vida. Ni yo, ni nadie, ni tu podrían hacer cambiar sus ideas. De eso debes estar seguro.

La morena siguió su camino en busca del elevador para llegar en minutos a la oficina de Asami. En su cabeza se repetia una y otra vez que debía mantener la calma y tranquilizarse si no quería que la joven bailarina le descubriera molesta e iniciara a indagar en el asunto. Pero con las palabras de Hiroshi tan frescas en su cabeza lo único que conseguia era enojarse mas. Escuchó el timbre que le indicaba que había llegado al piso deseado asi que tomó un suspiro y lanzó una exhalación tan sonora que parecía un toro al que le estaba a punto de salir vapor por las orejas y narinas. Al terminar, salió del pequeño cubículo ascensor y se encontró con la secretaria de Asami quien la anunció y le permitió el acceso a la oficina de la jefa. Al entrar la morena y la puerta se cerrara, Asami mostró lo que a Korra tanto le gustaba: su sonrisa.

- ¡Hola, Ingeniero! ¿Qué la trae por aquí? – Asami rodeo su escritorio hasta donde estaba la morena y depositó un beso en la comisura de los labios de la mas pequeña quien sintió que el coraje se disipaba poco a poco, segundo a segundo. - ¿Esta todo bien? Te noto un poco seria.

- Oh si, si, si! No te preocupes, es solo que estaba… bueno… en realidad acabo de tener un pequeño malentendido con un imbécil entrando en el edificio y pues me molestó lo que dijo. Pero no es nada, no te preocupes, todo bien. Te traigo unos planos para que me ayudes a revisarlos.

- umm, ok. ¿Deberia llamar a seguridad para que le prohíban el acceso al edificio? – Asami dudó de la veracidad de las palabras de la morena. Korra, en una de sus tantas noches hablando por teléfono le había contado que había pasado una temporada con monjes en un internado para el control de la ira que le habían enseñado a no enojarse y de ser asi, controlarse por lo que es un poco difícil hacer que la morena se enoje.

- No es necesario. – Korra la miró de nuevo con su mirada tranquila y azul mientras le regalaba una sonrisa completa. – Solo es un imbécil, se tragará sus palabras con el tiempo.

Korra se acercó a ella y la abrazó por la cintura. Asami quitó el porta planos del hombro de la morena y lo aventó al sillón que estaba a unos metros de ellas y después colocó sus brazos sobre los hombros de Korra y se acercó a ella y depositó un tierno y esporádico beso en los labios de la otra para después asentir. Korra al sentir la calma que Asami le irradiaba sentía que no quería separarse de ella. Con hambre, besó los labios rojos de la mas alta y la aprisionó con fuerza entre sus fuertes brazos. Asami, al sentir este cambio exploró el cuello de la morena con sus manos y poco a poco bajó sus manos a la espalda de la morena. Korra aflojó su abrazo y tomó a Asami por la cintura dando un poco de espacio entre ellas y así la mas alta, en otro movimiento acercó sus manos al frente de la morena para desabotonar su saco de corte ejecutivo color negro e introducir sus manos para sentir los musculos de la morena sobre su camisa de vestir. La situación empezaba a calentarse poco a poco y torpemente se acercaron al sillón no sin antes pasar el seguro a la puerta. El saco de la morena quedó en el camino hacia el sillón asi como los tacones de Asami. Botones iban desapareciendo del camino con ansias por lo que ya se podía observar el sujetador de ambas y sus cabellos eran evidencia de que la situación empezaba a tornarse más comprometedora. Korra se recostó sobre el sillón y Asami se colocó a horcadas sobre ella sin dejar se besarse. Las caricias y los besos iban y venían de los labios al cuello, del cuello a las orejas, de las orejas al cuello y del cuello hacia el pecho descubierto de cualquiera de las dos. Era casi una lucha por el dominio de la situación sin ningún contendiente a la cabeza. Estaban tan concentradas en lo que estaban haciendo que dieron un salto cuando escucharon el intercomunicador encenderse y emitir la voz de la secretaria de Asami.

- Señorita Sato, el señor Hiroshi volvió y quiere entrar.

Al escuchar esto, ambas se miraron con curiosidad y un poco de sorpresa. Asami se apresuró al botón del intercomunicador y dijo: - Si un segundo, estoy un poco ocupada con la ingeniero Water-Tribe.

Rápidamente extendieron los planos sobre el escritorio y acomodaron sus ropas y cabello. Se miraron mutuamente y Asami le señaló el cuello de la camisa de Korra, tenia una marca de labial que se notaba muy poco pero sabia que su padre no pasaría nada por alto.

-¡¿Qué haremos con esto?!- simuló gritar en silencio la morena mientras señalaba la marca de labial.

Asami miraba hacia todos lados y en su escritorio encontró la solución al problema y silenció un "lo siento por tu camisa" y le aventó tinta negra a la camisa roja de Korra. La morena la observó sorprendida y silencio un "¡Que demonios estas pensando, es una Armani!" Asami solo se acercó al intercomunicador y oprimió el botón.

-Leila, Dile a mi padre que espere unos minutos mas. Es que hubo un pequeño incidente con la tinta y la camisa de la ingeniero. Por obvias razones no puede entrar en unos minutos, pregunta si puedes tomar su recado o si desea esperar. – Soltó el botón y esperó la respuesta mientras Korra seguía quejándose en silencio por su camisa carísima y Asami solo gesticulaba "lo siento, te lo compensaré, lo prometo" una y otra vez para calmar a la morena.

- Señorita, su padre dice que esperara unos minutos más.

- Esta bien. ¿Podrias llamar a la tintorería para que lleven la camisa antes de que se seque la tinta y traerme una de las que se encuentran en mi locker del gimnasio del piso de arriba?

- Por supuesto, señorita.

Unos minutos mas tarde y ya con todo en su lugar (excepto la camisa de Korra que se encontraba sobre la silla del escritorio) estaban tranquilas esperando a que Leila volviera con la camisa para la morena. Tocarón la puerta de nuevo y Asami se acercó a abrir. Era Leila. Despues de que Korra se puso la blusa, Hiroshi entró a la oficina de Asami.

- Oh, hola Korra, no sabía que estabas aquí. – Saludó Hiroshi como si no la hubiese visto antes.

- Si, hola señor Sato, que gusto verle. – Korra lo miró con rencor por lo que había sucedido antes. Esto no pasó desapercibido por Asami quien solo se limitó a observarlos y hacer como que no lo había notado.

- Bien, padre, ¿qué te trae de vuelta? Creí que ya te habias ido. – Korra estaba segura que había vuelto a ver que "no indujera al mal camino a su hija". – como dije hace un momento, estoy algo ocupada ahora. Ayudo a Korra con estos planos. Hiroshi rió de manera suave y confiada.

- No es nada, solo quería ver si dejé mis anteojos por aquí. – Hiroshi miró hacia todos lados y descubrió la blusa roja manchada de tinta de Korra sobre la silla. – Lamentable accidente el de la tinta. Esa camisa, es una Armani.

- Si, es algo cara pero esas cosas pasan – respondió Korra. -tropecé con la pata de la silla y la tiré sobre mi ropa, Asami tuvo la amabilidad de prestarme ésta.

- bueno, debe ser un poco mas precavida la próxima vez señorita Water -Tribe. Al parecer no deje mis anteojos aquí asi que me voy. Espero verte pronto, hija. Un gusto verte, Korra.

Y asi Hiroshi salió de la oficina y cerró la puerta.

- ¿Qué pasó contigo y mi padre esta tarde? ¿o me negarás que el es el imbécil con quien te encontraste en el pasillo? – Asami tomó posé inqusitora y autoritaria ante Korra, quien solo suspiró en resignación.

- Si, el es el imbécil. Me lo encontré, platicamos un momento y después, cuando se despedia de mi me amenazó que no me metiera contigo porque "no eres como las chicas de tu edad que les gusta experimentar mi estilo de vida". Solo respondí que eres una adulta que tiene sus gustos e ideas bien establecidas y que ni yo, ni el, ni nadie te puede hacer cambiarlas.

Asami solo la observó y notó la sinceridad en sus ojos.

- Mi padre es un verdadero imbécil. Lo siento mucho, Korra.

- No es tu culpa. Esta bien, no te preocupes.

- Aun asi, esto te puede traer problemas.

- No hay que hacerlo mas grande de lo que es. Ademas, tu y yo, solo somos una aventura y eso no lo sabe nadie. Excepto los chicos que piensan que es con Lady Flames con quien salgo a escondidas. Asi que tranquila.

Asami tomó otra pose y sintió en su pecho, mejor dicho, en su corazón una punzada que no sabía si identificar como dolor físico o emocional. Ella es quien había establecido esas reglas, nada serio. ¿Porque habría de cambiar de opinión? O ¿por qué habría de molestarle el hecho de que Korra tenga claro la situación entre ellas? No tiene, y entonces sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, Korra empezaba a gustarle cada vez mas y eso no era parte del plan.

- En fin, creo que necesito ayuda. Creo que necesito un asistente.

- Si, si. Asistente. – la mirada de Asami estaba ida y se notaba que sus ideas andaban por otro rumbo.

- Sami, ¿me ayudas a encontrar a alguien?

- Oh si, si. ¿Cuando? – reaccionó al escuchar ese diminutivo.

- Mañana, ¿te parece? Por ahora debemos avanzar con estos planos.

- Perfecto, empecemos. – Se levantaron a trabajar.


Qué onda, damas y caballeros? Cómo han estado? No me he muerto. je, bueno. Otro capitulo. Hiroshi es malote. Algo me dice que va a intentar averguar más de que se traen estas dos entre manos *je, je, je, je* - risa malota. Saludos, Jovenes. No dejen de leer. Despues de mil años pero habran actualizaciones.