¡Feliz Navidad a todos, principalmente a mi querida amiga secreta, Jacque-Kari! :3

Conjunto de drabbles para la actividad "Intercambio Navideño" del foro Proyecto 1-8.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Pareja: Yamakari.

Género: Ciencia-ficción.

Summary: Todos necesitamos un norte, un guía, una luz que nos conduzca durante una noche de nieve; sin darse cuenta, el hombre del bar se volvió eso para la chica del banco y sin que ella lo pudiera saber, su olvidada sonrisa generó cosas que creían perdidas: Constelaciones y Galaxias.

Cantidad de palabras: 1000.


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Capítulo 3

«La luna y el cielo nocturno»

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─¿Te he contado de la vez en que la Luna bajó del cielo nocturno y él fue a buscarla?

Ella negó, por supuesto.

Takeru sonrió.

Cuenta la leyenda que la Luna buscaba algo más, alguien más. Bajaba la vista a la tierra con la esperanza de hallarlo, pero sencillamente, fracasaba. Ella decía que era por la distancia que no lograba ver bien y por ese motivo, una noche, bajó del cielo a buscarlo.

Pero ella pertenecía al cielo nocturno, así que él bajó a buscarla porque él también pertenecía a ella.

Porque, ¿qué era el cielo oscuro sin una luna que lo iluminara? O, ¿una luna solitaria sin un cielo que la abrazara?


La nieve parecía hacer más difícil todo, principalmente, encontrar algo en plena noche. Hikari Yagami buscaba algún indicio de luz que iluminara realmente, más allá de los alumbrados públicos o las luces de tiendas y coches. Ella buscaba algo más, ella buscaba a alguien más. O eso era lo que el hombre solitario del bar admiraba desde su cálido interior. No era la primera vez que veía a la joven de cabello corto y mirada perdida sentarse sola a la tenue luz de un alumbrado público frente al bar donde él trabajaba.

─Oh, te refieres a Hikari Yagami. ─Fueron las palabras de un cliente asiduo del bar─. Perdió a su hermano hace unos años, desde entonces suele venir a sentarse allí y mirar el cielo. Es bastante extraña, es como si esperara que algo apareciera.

El hombre del bar pareció comprender un poco más a la mujer cuyo nombre era Luz pero carecía por completo de ella. Ese descubrimiento hizo que el hombre preparara una taza humeante de chocolate caliente y encaminara sus pasos toscos hasta ella.

No dijo mucho cuando ella lo miró sorprendida, sólo extendió la taza y pudo reconocer que la mujer tenía frío por el color de sus manos y el temblor en éstas. Ella parecía ausente y comprendió las palabras del cliente: "Es como si esperara que algo apareciera".

Con cierta torpeza, Hikari dirigió la taza caliente a sus labios y aunque él no lo admitiese, observó cada movimiento, cada detalle en ella de soslayo, a la distancia porque temía espantarla. Ella, en cambio, ante el primer sorbo de calor, sus labios despertaron una ligera sonrisa y sus ojos buscaron los del hombre del bar.

─Gracias.

El agradecimiento no sólo se debía al gesto de traerle algo caliente en esa noche de intenso frío. Él sólo asintió torpemente, quizá por el frío, quizá por la mirada que le dedicaba Hikari, nunca lo sabría. Él se levantó del banco, metiendo las manos dentro del bolsillo de su chaqueta con clara intención de marcharse, mas sus ojos volvieron a encontrarse con los de la menuda joven.

─No sé cuál es tu intención al estar aquí, no es asunto mío ─Dijo, tan tosco como siempre─, pero puedes entrar al bar de enfrente. Está menos helado que aquí afuera.

Ella volcó su vista a la taza a medio terminar que traía entre sus, ahora, tibias manos. Él no dijo nada más, sólo continuó caminando hacia el interior del bar.

El hombre del bar era conocido por ser el dueño de éste, así que las sonrisas y saludos no se hacían esperar cuando éste cruzó el umbral hasta regresar a su puesto tras la barra con aroma a madera vieja y licor.

Entonces, los sonidos de la puerta con el acompañamiento musical de adornos inútiles, propios de la época, llamaron a las miradas de los clientes. Cuando él levantó los ojos de su trabajo para mirar a la entrada, se encontró con los grandes ojos castaños despojados de calor y luz, con la nieve descansando sobre su cabello corto, al igual que sobre los hombros de su chaqueta poco abrigada, llevando entre sus manos la taza de chocolate ya vacía que él le había dado.

El dueño del bar trató de no sonreír al verla acercarse hasta la barra y sentarse frente a él. Todo el bar regresó a sus asuntos, todos hablando con fuerza y riendo por la ebriedad, ninguno notó a la chica despojada de luz sonreír tímidamente al admirar las paredes del lugar.

─¿Ese es Leo? ─Preguntó Hikari, rompiendo el silencio entre ambos, señalando una de las paredes del bar en donde se encontraban dibujadas constelaciones.

El hombre del bar miró de soslayo la dirección a la que Hikari le indicaba, asintiendo para regresar su atención a su preparado de chocolate caliente con una pizca de alcohol para ayudarla a entrar en calor.

─Me gusta su constelación* ─Siguió hablando ella─. ¿Cuál es tu favorita?

─No tengo una. ─Ella asintió como comprendiendo su respuesta así que regresó su atención a las constelaciones dibujadas en las paredes, reconociendo la mayoría de éstas─. Supongo que La Osa Mayor, ya sabes, ayuda a encontrar el norte. Es muy útil.

Ella lo miró y una sonrisa ligera se dibujó en sus labios, obligándolo a bajar la atención de regreso a la taza de chocolate caliente que le extendió finalmente, intentando ocultar todo lo que causaba en él cuando ella lo miraba.

Hikari Yagami comenzó a hacerse asidua al bar Hoshisora**, pero ya no sólo se sentaba frente a la barra, sino que comenzó a trabajar allí levantando pedidos, siendo cada vez más conocida por los demás empleados y clientes. De a poco, la luz en la joven y solitaria Hikari parecía regresar, al igual que sus sonrisas cada vez más notorias.

─Es como si esa niña regresara a la vida ─Le comentó uno de sus empleados cuando Hikari cruzó frente a ellos─. Quizá encontró lo que buscaba, ¿no lo crees, Yamato?

Ella había encontrado su Norte, una razón para continuar a pesar de las pérdidas; él sólo quería verla sonreír cuando lo mirase, encerrarla en su inestable universo, pero sabía que eso era egoísta. Ella estaba formando más que constelaciones, creaba galaxias con sólo sonreír.

Los ojos castaños de Hikari viajaron hasta los azules suyos y una sonrisa fue compartida entre ambos.

─Quizá.


Notas de la Autora:

*Pequeña alusión a Taichi por la constelación de Leo, pues creo que sería el que lo caracteriza más.

**Hoshisora: cielo estrellado, de ahí las constelaciones dibujadas en las paredes.

¡Feliz Cumpleaños, mi querida Jacque! :3 Te deseo todo lo mejor de éste mundo para ti y que todos tus sueños se cumplan *3*

Éste Yamakari es el broche que finaliza éste regalo navideño para mi amiga ya no secreta xD Y que está inspirado en los personajes de la dibujante Chiara Bautista, de la mujer luna y el lobo-cielo que, en más de una ocasión, mencioné que es tan yamakari para mí jajaja

Uno de sus trabajos fue la inspiración principal para la frase que dice Takeru en el capítulo anterior sobre la historia de la Luna y el cielo nocturno. Les recomiendo el trabajo de ésta dibujante, es adorable e increíble.

Espero que les haya gustado éste capítulo final y que tengan todos, un excelente inicio del 2018.

¡Un beso a todos!