Capítulo III
El baile
Candy por su parte aparecía frente a su familia y su padre la abrazó con todo su amor, su madre que sabía cómo había desaparecido lanzaba un hechizo sobre su cabeza pero esto desaparecía dejándola asombrada.
- Hija como es que se rompió el hechizo.
- Un joven me compró y me beso.
Al escuchar Jim y Tom sus primos lo que decía saltaron a reír por cómo es que Candy aun siendo comprada estaba muy feliz.
- ¿Candy quien es ese joven?
- No lo sé madre, pero es tan bello su mirada es como el cielo de día y su rostro… Su padre estaba atónito escuchando a su hija la interrumpió
- ¿Te has enamorado otra vez Candy?
- Si tal vez Padre, pero me liberó del hechizo, su madre angustiada agregó
- Pero parece que te hechizó también pues no me deja protegerte, para que no regreses a esa pintura de nuevo. Candy sonreía picara, como ignorando lo que pasaba, pero cerraba sus ojos y en su mente a Albert observaba, cuando menos lo pensó desnudo su mente lo vio. Sin saber frente a sus primos un gran suspiro realizó, todos sonreían porque Candy estaba enamorada. Samantha su madre la observaba y a su esposo le comentó
- Tal vez fue un hechicero del que Candy se enamoró pues mira como la tiene y eso solo sucede en alguien como tú y como yo.
Candy comenzó bailar recordando como Albert tomo el cuadro y comenzó a girar, Tom su primo viéndola tan feliz, tomo su cintura y su mano girando y girando, Jim que los veía hizo un hechizo y los cambio de atuendo haciendo que todos se estuvieran divirtiendo.
Su madre sonreía al menos ahora su pequeña volvía, ella se encargaría de quién era ese hechicero, pues en el mundo de la magia eso se sabe primero, que cuando una hechicera se enamora de la manera en que su hija se encontraba, era seguro que su amor es correspondido, pues sus ojos reflejaban ese brillo que solo su Padre tenía cuando ella lo veía.
- ¡Oh Tom! es maravilloso llamaré a todos para que sepan que Candy ha vuelto a casa, ya no la mandes a estudiar, ella aprenderá más de la vida y de lo que desee ser, hechicera es lo que es y no necesita más.
- Después de este susto y verla en ese cuadro, me ha dejado estupefacto, ni de loco la dejo ir, si un hechicero la ama junto a mí ha de venir y si realmente es lo que pienso, esto ya paso a otro nivel, pues cuando habías visto a Candy bailando con los ojos cerrados, ni de niña la vi así.
- Eso sí… salió a mí. Sonreía la madre de Candy de cuando se enamoro de su esposo Tom, pues ambos de familias de hechiceros, hizo de ese amor algo tan fuerte que nadie jamás con todos los trucos podría separar.
A Escocia llegaba Albert sonriendo enamorado, a todos citaba pues a su amor verdadero había encontrado, era una hechicera, tal vez algo inapropiado para su familia que tanto lo habían negado, pues el ya no tenía padres, y solos habían salido adelante sin embargo en la familia había una gran hechicera, misma que era descendiente Andrew, y la encontraría si fuera necesario hasta bajo las piedras, pues él estaba enamorado.
Elroy Andrew lo miraba y cuando lo escuchó alarmada se puso y un desmayo le dio. George sonriente respondía
-Vamos iremos hablar con tu Tía. Albert sorprendido siguió sonriente a George si algo era urgente es saber a donde su hermosa dama desapareció.
En casa de Betty Berwick sonriendo abría la puerta, antes que ellos tocaran y con una sonrisa chueca ella les contestaba
-Ya la conociste hijo, verdad que es hermosa, puedes creer que es la hechicera más poderosa, mi hermana debe estar gritando desde donde se encuentre, que su único hijo se ha enamorado de una como yo, y mira hijo mío, que tu eres mi sangre y si ella te corresponde, por Dios uniéremos a las hechiceras más poderosas del mundo, pues mi madre lo fue tal como las abuelas de ella.
-Tía dime donde la encuentro que casi no puedo respirar, desde que desapareció mi angustia solo se ha de manifestar, por favor tía perdona si te hicimos algo los Andrew, hijo tu eres mi descendiente y ellos te apreciarán, sabrán que llevas mi sangre y la de la hechicera madre, que fue tu bisabuela Andrew, veras que no te negarán a Candy Wytte. George que escuchaba todo dijo
- ¿Candy Wytte?
- Si George, es hija de Tom Wytte y sobrina de Agatha tu ex novia a la que amaste tanto
- ¡Santo Dios! Me voy a morir dijo con cara de espanto, si se topa al esposo de Agatha, lo mataría. Albert sorprendido vio a George, como es posible que el tuvo una novia y nadie jamás se enteró, hasta pensaban que al otro bando cruzó. George con cara triste agregó - Es Irlandesa, William y es de muy buenas familias, tiene razón tu tía ellos no te la negarán sabiendo que eres descendiente Andrew y conociendo a tu bisabuela y a tu abuela Berwick, con eso todo te respaldará, vamos Betty lánzanos para allá total si me topo frente a mi rival de amores, no pasa que en sapo me convertirá.
- El ya murió George. Dijo con una sonrisa Betty viendo a los ojos a este y el con cara de sorpresa, desapareció de pies a cabeza, junto a Albert, pues Betty un hechizó lanzó y a los dos frente a la casa de Candy colocó. Albert sorprendido comentó
-Quien fue el idiota que de mi tía me separó, prefiero estar junto a ella y viajar así de rápido que continuar viajando tan lento en avión. George sonriendo le respondió
- Tu querida Tía Elroy, un día con Betty discutió y no preguntes como quedó. Albert abrió los ojos y dijo
- Con razón no se parece a la familia quedó bastante feíta.
- Realmente estaba peor, solo que tu madre a Betty le rogo quitarle el hechizo y tu padre asustado, de ella te alejó.
- Entonces no está hechizada
- No ella siempre ha sido así, porque crees que sigue soltera.
