NK: -No lo entiendo…- *mirando una obra de Picasso*
Gatt: -Somos tres, los dos y el Sol…- *mirando una ecuación de física cuántica*
NK: -Por favor, no más referencias musicales…-
Gatt: -Demonios, yo no entiendo cómo le haces para entender esta porquería-
NK: -Lo mismo digo de ti, no entiendo qué rayos quiso expresar con todos estos garabatos-
Gatt: -Es sencillo, di algo al azar, y la gente se lo cree… Pero esto… ¡Qué rayos, a mí qué me interesa cuánto tarda en viajar la luz, a mi me interesa TENER LUZ!-
NK: -Si entrevés los ojos de esta forma y hago esto, quizás…- *colgándose de cabeza*
Gatt: -No importa por donde lo mires, es demasiado grande para mí, muy complicado para mi gusto…-
NK: -Quizás, si descompongo los patrones y trato de observar desde otro punto…
Gatt: -¿Sabes qué?, esto no necesito resolverlo; es más, no lo voy a necesitar NUNCA EN LA VIDA, así que, Einstein, Newton, Galileo y todas esas lacras pueden retorcerse en sus tumbas y ¡besar mi SEXY CULO!- *encendiendo el problema con un lanzallamas*
NK: -…¡Ya lo veo, es hermoso, es perfecto, es…!- *la pintura se enciende en llamas y se quema todita*
Gatt: -Puedes agradecerme luego; ¡recuerden niños, cuando no entiendes algo, lo quemas y mandas a todo el mundo al diablo! ¡HA, el mundo es tan fácil cuando incineras lo que no te interesa!-
(Mientras NK busca desesperado un extintor para apagar el horrible incendio que se ha extendido por toda la casa, les aclaramos que no, no es buena idea seguir los consejos destructivos de Gatt, así que por favor, si tienen hijos altamente influenciables por la lectura, EVITEN que lean esto. Todo bajo control. Gracias).
Capítulo 5
-… ¿Le dijiste qué a mi Abuelo?- exclamó incrédula la pobre Zelda.
-La verdad, le dije la verdad, Zelda- respondió Link, encogiéndose de hombros.
-¿Con el detalle de que tu y yo…?-
-¿Dormimos juntos? ¿Quieres que le dé un ataque?-
-Link, esto es serio, él no puede saber que tu y yo salimos…-
-¿Por qué, qué tiene de malo?-. Ella se mordió levemente el labio inferior mientras tomaba su mano.
-Link, soy su nieta, su primera nieta-
-Pensé que Sheik fue el primero, digo, es mayor-
-… Su primera nieta mujer, la primera nenita linda de sus ojos-
-Pues, para mí eres una chica fuerte e independiente, bendecida por Nayru con su inteligencia, amor y belleza, no una nenita de papá-
-Lo sé, y gracias, pero… El Abuelo me ve así, Link, como su bebé…-
-… Y a mí me ve como un muchacho pobre con mala suerte, una familia disfuncional y desesperado por ganarse el pan del día…-
-¡No!, no Link, no te ve así… Te ve como a alguien maravilloso, pero tiene miedo-
-¿Miedo de qué? ¿De que te deje embarazada y arruine tu futuro, como dijo Sheik?-.
De una simple discusión, estaban pasando a una pelea… su primera pelea. Y a ninguno de los dos le gustaba en lo más mínimo hacia dónde se dirigía todo esto. Zelda tenía que solucionarlo; después de todo, en cierta forma, ella lo comenzó todo.
-Link, tiene miedo a que me lastimes, eso es todo… Mi Abuelo ha vivido toda su vida solo, desde que mi padre y mi tío se graduaron de secundaria; ha estado siempre solo. Mi padre murió hace poco, y mi tío vive en las esquinas más recónditas y apartadas del mundo; Tetra y yo somos su familia ahora, lo que más ama. Tiene miedo a perdernos, a que nos lastimemos, a que nos pase algo…-
-… ¿Y yo no?-
-Es diferente-
-No, no lo es: mis amigos son mi familia; Toon y Aryll son mi familia; incluso Midna, Sheik, Tetra y el Señor Hyrule son mi familia… Tú eres mi familia, Zel-
-Lo sé, y tú también eres mi familia, pero esto es un asunto delicado para el Abuelo, y como tal, hay que planteárselo todo con sutilidad… Además, una cosa lleva a la otra, y podría terminar preguntándote dónde has estado viviendo desde que te expulsaron del orfanato; quizás lograste que nadie te preguntara eso hasta ahora, pero, ¿qué le vas a decir a él?-.
Él tenía que reconocerlo, Zelda tenía razón: no podía andar por allí diciéndole al pobre viejito "¡Hey, adivine qué, he estado entrando por el balcón a escondidas, durmiendo en la misma cama que su nieta, y somos novios!". Le provocaría un paro cardiaco, si sobrevivía lo despediría, y además hasta se podría ganar una orden de restricción y una demanda. Eso no sonaba nada bien. Y sólo existía una solución en concreto: conseguirse un lugar para vivir.
Pero él no quería dejarla, jamás había sido tan feliz desde esa noche en que Zelda aceptó sus sentimientos y empezaron a salir juntos. Sabía que ella estaba a otro nivel, siempre lo supo, y su única esperanza de tan siquiera estar cerca de ella eran las noches en que ambos compartían el sueño con un "Buenas Noches". Sabía que sus mundos, sus destinos eran diferentes, y sólo un frágil hilo los mantenía unidos: su amor mutuo. Personalmente, él ya lo tenía claro, la amaba, quería pasar el resto de su vida con ella, pero… ¿cuánto duraría, ella se sentía como él? Uno nunca sabe lo que deparará el futuro, y lo más cercano a satisfacer sus deseos, era estar junto a ella, día y noche… sin embargo…
-Lo haré, tendré tacto y no le diré las cosas de golpe… Y en cuanto al problema de dónde viviré, ya pensaré en algo- suspiró, resignado.
-Sabes que no quiero que te vayas-
-Lo sé Zel, pero tarde o temprano esa pregunta va a salir de la boca de alguien, así que, ¡trabajaré muy duro para que recuperes tu habitación!, ¿de acuerdo?-. Link no se esperó el abrazo, y quedó aún más sorprendido con el beso en la mejilla que Zelda le dio como respuesta, pero se sintió feliz.
-¿Quieres ver la ciudad?, puedo guiarte sin problemas a donde quieras- sonrió Zelda.
-Veamos, Kakariko… ¡Ya sé!, ¿podemos ir al antiguo pozo, o al viejo cementerio?-
-¿Dices el Pozo de la Verdad, y el Panteón Arcano? ¿Para qué quieres ir allí?-
-Ya lo verás… ¿Me llevas?-
-Bueno, no veo por qué no, ¿qué podría salir m…?- comenzó a decir ella, pero Link le tapó la boca.
-Mejor no lo digas, esas palabras tientan a la suerte…-.
-… Y es por eso que nunca debes lavarte el cabello con una tostadora y un cortaúñas- concluyó la viejita de Twinrova, caminando con su escoba como si fuese un bastón.
-… Esta es la última vez que le pregunto cómo le fue en el fin de semana…- gruñó Byrne, con una cara que expresaba el posible trauma causado por el estrambótico relato de su profesora.
No estaba seguro de por qué se había ofrecido a ayudarla a llegar a la dirección que ella le dijo pertenecía a su nieto, pero en los últimos veinte minutos se había estado preguntando por qué no la abandonaba a su suerte.
-¡Oh, pero si me pasó esta mañana! Es un milagro que esté viva, tomando en cuenta que el cortaúñas estaba dentro de la tostadora… ¡Pero me han pasado peores, jovencito!, ¡Ehehehehe!-
-Profesora, usted es una señora desquiciada-
-Oh vamos Byrne querido, si sólo soy una pobre viejita despistada, a todo el mundo le pasa de vez en cuando estas cosas-
-…Profesora, usted es la única mujer que conozco que una vez tuvo un Keese viviendo en su nariz-
-No era en mi nariz, era en mi-
-¡Mire, allí está, el apartamento de su nieto!- interrumpió convenientemente el joven, que no deseaba terminar en el psicólogo (agradezcan a mi generoso ser que no dejé que la loca terminara la frase…).
-Oh, sí es, sí es… ¿me ayudas a subir las escaleras?-
-Pero si sólo son dos peldaños y medio…-
-Cuando ya casi llegas al siglo, Byrne querido, hasta subir la acera es difícil, ¡Ehehehe!-.
"Oh demonios, que Majora me arrastre a los infiernos con tal de no tener que pasar un segundo más con esta señora, ¡por los Vientos de Farore, y yo pensé que en el Instituto esta vieja era terrible! ¿Cómo carajo es que todavía trabaja, que nunca se jubila?" se quejaba mentalmente mientras le tendía la mano a la ancianita y le ayudaba a subir muy lentamente los escaloncitos.
-Ah, mucho mejor… y ahora, a tocar…- sonrió Twinrova mientras miraba hacia la puerta, algo que Byrne interpretó como una alusión al timbre y sus ganas de tocarlo, una proeza casi imposible considerando su baja estatura.
-Yo lo hago, Profesora…-
-Zape, que yo puedo ¡Soy vieja, pero me creo perfectamente capaz de tocar a la casa de mi nieto, niño Byrne!-
-Profesora, usted mide lo mismo que un chiquillo de cinco años. Incluso si saltase y no se rompiese la cadera, no alcanzaría el timbre-
-¿Tocar el timbre? ¿Y quién dijo que tengo que saltar, para qué crees que traje la escoba?-
"Ya está, va a tocar el timbre con la escoba…" se dijo a sí mismo mientras le daba paso.
-Está bien, proceda entonces usted, Profesora…-
-De acuerdo- *SWISH*, con un veloz movimiento, Twinrova agarró la escoba como si se tratara de una lanza.
-¡FUEGO EN EL HOYO!-
*CRASH*, la escoba voló y atravesó la ventana de la puerta.
-¿¡Pero qué demonios?!- exclamó Byrne.
Fuertes y pesados pasos se escucharon dentro de la casa, acercándose. Byrne tragó saliva con nerviosismo: pasara lo que pasase, tenía que afirmar que él no fue. El pomo de la puerta giró lentamente, y en el umbral se dibujó una gigantesca silueta.
-Abuela, otra vez rompiste la ventana de la puerta…-comentó con voz profunda el extraño.
-Ay Ganny, ya sabes que mis pobrecitos huesos no alcanzan a tocar el timbre-
-¿Pero sí a arrojar una escoba y atravesar una ventana?-
-¡Ehehehe, exactamente!-
-¿Y arrastraste a este pobre hombre hasta aquí?... Vaya, pero si es Byrne Lokomo…- comentó el gigante, mirando con algo de curiosidad al pobre Byrne.
-Profesora, *GULP*, pudo haberme comentado que su nieto era Ganondorf Dragmire…-
En carne y hueso, Ganondorf se encontraba allí, parado en el umbral… y dedicaba toda su atención al muchacho, escrutando con sus ojos dorados cada movimiento.
-No me pareció un detalle importante. ¡Ganny, dónde están tus modales! ¿Qué te he dicho de mirar así a la gente, sin invitarlos a pasar?-
-¡No, no gracias, ya me iba, en serio!- comenzó a retroceder el joven.
-Pues ahora te quedas, Byrne Lokomo… Tengo que agradecerte por ayudar a la Abuela Rova- sonrió el pelirrojo, sonrisa que, en ese momento, le pareció maléfica a Byrne. "Oh Espíritus, ¿en qué me han metido ahora?".
¿Nunca te ha ocurrido, querido lector, que conoces a alguien especial?, ¿ese alguien que te hace sentir que eres único?. Ahora, una pregunta más compleja para ti, querido lector: ¿alguna vez has sentido que no puedes estar con ese alguien especial, debido a la cosa más estúpida posible?. Todos tenemos a alguien especial en nuestras vidas, desde la pequeña hormiga que nos distrae en clases, hasta una persona especial que nos dice lo mucho que nos quiere con su sola presencia.
Pero, ¿y si esa persona indicase una cosa muy distinta al aprecio?, ¿y si tu relación con ella estuviese basada en la competición, en las discusiones, en el sarcasmo?, ¿y si tuvieses miedo a cambiar esa relación, porque temes que esa persona no te corresponda?. El día en que todos tengamos las respuestas a todas estas preguntas del corazón, entonces dejaremos de ser humanos, querido lector, porque cada quien tiene sus propia forma de verlas, y su propio camino para resolverlas.
Midna estaba haciéndose todas esas preguntas, una detrás de la otra, y sin hallar respuesta a ninguna, como un examen de opción múltiple, en que te contestas primero lo que sabes, y lo demás lo inventas en el camino… el problema era que no se sabía ni jota de nada de esto, y eso le impedía ambas opciones, quedándole sólo la tercera y más peligrosa de todas: copiarse.
Copiarse en un examen es muy parecido a copiarse en la vida: estás siempre alerta a que nadie se dé cuenta, vives con miedo hasta que escribes todo, entregas la hoja, y entonces te sientes mal contigo mismo hasta que aprendes a ignorar el sentimiento de culpa, o confiesas. Sin embargo, es muy difícil encontrar a alguien de quien copiarse en la vida, a diferencia del examen, donde sueles tener un compañero al lado.
Pero mi trabajo no es aburrirte con filosofía complicada sacada de una demasiado compleja mente adolescente, querido lector, así que cortaré aquí mis ideas, y procederé a narrar, aunque espero que siempre medites bien mis palabras, y no me incineres si no entiendes, pues todo llega a su tiempo.
"Link, tú fuiste el primero. No sabes cuánto lo agradezco en mi interior, y cuánto me arrepiento de lo que te hice. Pero parece que las Diosas han decidido que ya es tiempo de castigarme… Si es así como te sentías, espero que algún día puedas perdonarme…" pensó Midna, con un creciente dolor de cabeza.
-¿Qué pasa Twili?, ¿estás mareada?- preguntó Sheik con impertinencia.
-No pasa nada, una migraña. Nada que me mate, para tu desgracia- sonrió ella, dándole unas palmadas en la espalda.
-Más que una desgracia, una bendición: si tu cabecita no te molesta demasiado, detective, ¿te gustaría comer algo conmigo?-
-¿Me estás invitando a almorzar?-
-Algo de comer quizás te quite la jaqueca, y además, no es divertido comer solo-
-¿Estás tratando de seducirme otra vez, Sheikah?-
-¿Yo? ¡Me ofende usted, señorita!, un refinado caballero como yo, seduciendo a una dama que apenas conoce, ¡impensable!- fingió el poeta con exagerados gestos sarcásticos.
-Ya, ya, deja el drama, hippie- se rió Midna, tomándolo por una oreja y guiándolo por el Festival, en busca de una buena comida.
-¡Mira mamá, un ingeniero de trenes y una pirata!- dijo un niñito sin un diente, halando de la falda de su madre y señalando hacia Toon y Tetra.
-¡Capitana pirata para ti, grumete!- saludó la aludida con un guiño. Iban juntos de la mano por todas partes, entusiasmados con su ropa nueva (conté los votos cuidadosamente el miércoles 10 de agosto de 2011, a las 8:15 pm, hora de Colombia y Panamá, por si querían saber…).
La estaban pasando genial, haciendo bromas, posando para las fotos, comiendo cosas y subiéndose a diferentes atracciones. Hubo un pequeño factor, sin embargo, que a Tetra le pasó desapercibidamente, hasta que fue demasiado tarde…
-¡KYYYAAAH!, ¡QUÉ LINDOOOOOO!- gritaban las chicas cuando veían a Toon con su atractivo y adorable traje de ingeniero maquinista de locomotoras.
-¡Largo barracudas, es mío, búsquense su propio chico!- gruñía ella para apartarlas. Pero no lo logró, y la jauría de locas agarró a Toon y lo alzaron, haciendo que soltase la mano de la chica.
-Tetra, ¡ayúdame!- gritaba el pobrecito mientras la ola se lo llevaba cada vez más lejos, sin que pudiera hacer nada.
-¡LIIIINK!-
-¡TETRAAA!-
Era como una escena extra del "Titanic". Y entonces, a lo lejos, una nube de polvo y un grito: ¡el Llanero Solitario!, digo, ¡Sheik!.
-¡Suelten al niño, despiadadas!- anunció cual súper héroe de película el poeta, con pose y todo.
-¡Primo Sheik!- exclamó esperanzada Tetra.
-¿Qué nos das por él?- sisearon las víboras a coro.
-… No había pensado ése detalle… ¿Les gusta el strip tease?, si me consiguen un tubo o poste…- sugirió Sheik, rascándose la barbilla, sin saber realmente qué hacer.
-Allí hay uno- señalaron todas a la izquierda: efectivamente, allí se encontraba un faro de luz.
-… Ay, pero qué rayos… ¡Midna!, ¿me puedes dar una mano?- rogó el poeta a su camarada, sentada en una mesa comiendo ensalada a un metro de allí.
-Lo siento hippie, pero a mí también me gusta el strip tease, y es una oportunidad demasiado buena como para desaprovecharla- confesó la detective, encogiéndose de hombros.
-¿Que acaso todos son pervertidos en este mundo?, ¿o es que las Diosas tienen de repente algo contra mí?- (de hecho, se llama "fanservice", queridísimo Sheik, y estoy dispuesta a conseguir esos 80 reviews, aunque sea a costa de tu preciada dignidad, porque eres uno de los personajes más cotizados que tengo… Soy tan mala que da miedo, tan mala que da risa…).
-Menos charla y más baile, Toon no va a ser rescatado solo- sonrió Midna con un toque pícaro.
-Tetra, me debes una muy grande… tápense los ojos, niños, esto es para mayores de 18 años…- advirtió el pobre de Sheik mientras se acercaba al poste, de luto por dentro gracias a la futura muerte de su dignidad y orgullo. Ser adorable es peligroso, querido lector, pero ser guapo es letal.
"Ser, o no ser, he ahí el dilema", dijo una vez Hamlet en su famoso monólogo sosteniendo el cráneo en su mano… algo que el extravagante personaje nunca se preguntó, sin embargo, es "lo digo, o me callo la jeta, ésa es la cuestión". Personalmente creo que todo el mundo debe siempre hacerse esa pregunta en los momentos críticos de la vida, en que todo depende de nuestras cuerdas vocales, la lengua y la voluntad.
He ahí la verdadera cuestión, querido lector, una de las infinitas preguntas a las que encontramos respuesta demasiado tarde, o demasiado temprano, pero nunca a tiempo. Pequeñas preguntas, como la de tu prima que antes de ir al baile te dice "¿me veo bien?", causan que uno deba tomar difíciles decisiones que podrían herir a las personas que amamos tarde o temprano… porque si tu no le dices a la cara a tu prima que va al baile, que parece un aborto de los infiernos, entonces se lo dirá alguien más.
En ese momento, Link no sabía si callarse la bocota, o decir algo, pero tenía que decidir algo rápido antes de que la pobre Zelda le preguntase qué estaban haciendo en el viejo cementerio de Vieja Kakariko.
"¿Debería decirle lo que estoy buscando, o debería contarle cuando la encuentre?" se preguntaba por dentro una y otra vez mientras pasaban por todas esas lápidas. Ya habían ido al pozo y, como dictaba la tradición, habían arrojado un Rupee con la esperanza de volver algún día a Kakariko. Ahora, él buscaba algo que, incluso si era muy importante para él, nunca la había visto, y sólo recordaba pedazos.
-¡Ah, allí está!- exclamó de repente, reconociendo un árbol que en los retazos de su memoria aparecía, y junto a él… corrió hasta allí, tomando la mano de Zelda con más fuerza.
-¿Qué es, Link?- le preguntó Zelda, observando el objeto frente a ellos: una lápida de piedra blanca… LA lápida de piedra blanca.
Link tomó una margarita del suelo y la puso sobre la tumba, mientras se arrodillaba frente a ella.
-Hola Mamá, hace mucho tiempo que no nos vemos… Traje conmigo a alguien especial; quería que la conocieras, se llama Zelda- sonrió él, aludiendo al parecer a la persona a quien pertenecía la tumba… su madre.
-Zelda, ella es mi madre, quería más o menos presentártela…-
-Link… esa tumba…-
-No había podido venir a verla desde el entierro, cuando ella murió; mi padre nunca nos dijo qué lugar era éste, no quería que la visitásemos…-
-Link…-
-Mamá murió cuando yo tenía 10, Toon y Aryll casi ni la recuerdan, tenían apenas los 5… Papá no quería que la recordasen; no sabía qué hacer con nosotros, así que prefería evitar todas las cosas que pudiesen hacernos llorar… Pensé que sería lindo que la vieras…-. En silencio, Zelda se agachó a su lado, inclinando la cabeza en señal de saludo.
-Señora, gracias…- dijo ella, sonriendo. Confundido, Link le dedicó una mirada inquisitiva.
-De no ser por usted, jamás habría conocido a Link; si no hubiese nacido nunca, quién sabe qué sería de mí en este momento… Probablemente estaría sola, pero… Junto a su hijo, señora, me siento siempre con fuerzas para mirar hacia el mañana sin llorar…- concluyó ella, ante la sorpresa de Link, cuya mirada cambió lentamente a incredulidad.
-Gracias a Link, ahora soy mucho más fuerte, y quiero decirle que realmente es el chico más especial que he conocido. Lo amo con todo mi corazón, a pesar de sus defectos, porque sus virtudes son más grandes que sus errores… Me hace sentir… mágica… Y quiero que siga así, por mucho, mucho tiempo- confesó Zelda, apoyando su cabeza en el hombro de Link, con el visible color rojo encendido en su cara.
A veces, querido lector, las palabras salen en el momento justo… eso es algo que Link y Zelda aprendieron en ese momento, frente a la tumba de su madre, con todas esas palabras que significaron tanto, que espero difícilmente se borren de tu cabeza y que esta humilde escritora no quede en el olvido, porque hay todavía mucho más que quiero que recuerden de mí.
Los litros de sangre que se perdieron ese día eran suficientes para llenar cinco bancos de sangre; hubo una horriblemente grande cantidad de hemorragias nasales en toda esa zona, gracias a cierto poeta, a cierto tubo, y a cierto bailecito sucio que lamentablemente no quiero describir, porque eso significaría que necesitaría una fuente de inspiración… y por el momento mis ojitos vírgenes quieren quedarse así, gracias, así que entrego todo a la imaginación de las lectoras y… ehem… lectorcitos, supongo… o todo aquel que quiera, ya no tengo ni idea.
-Mi dignidad… mi preciosa dignidad…- lloriqueaba el pobrecito de Sheik, caminando por el campo de jovencitas desmayadas y narices sangrantes… incluso Midna, a su lado, se las estaba viendo negras para mantener el líquido rojo dentro de su cuerpo y que no se escapase por sus fosas nasales.
-Oh vamos, lloras como si hubieses perdido tu virginidad…- gruñó la pelirroja, tratando de disimular sus propios problemas.
-Es que... me siento violado…-
-¡No digas más, que nadie te obligó ni te puso una mano encima, tú mismo te ofreciste!-
-Pues no pensé que aceptarían, pensé que unos cuantos autógrafos bastarían…-
-¡Pues no, supéralo y ya!, además, fue por tu voluntad propia que hiciste todos esos movimientos raros, ¡es imposible que sea la primera vez que haces de stripper!-
-De hecho sí es la primera vez… El problema con las fans jamás me había arrastrado tanto como ahora, jamás había tenido que recurrir a una solución tan… indignantemente erótica…-.
Por su parte, mientras esos dos discutían, Tetra estaba muy ocupada con su propia pareja como para andarle prestando atención a los asuntos de su primo: tenían que apartarse de allí con cuidado de tropezarse con las chicas noqueadas en el suelo a causa del "show" que Sheik ofreció para salvar la castidad de Toon.
-Gracias a las Diosas me tapé los ojos, esto parece un campo de batalla…- exclamó la niña, sin soltar la mano del chico.
-Igual yo, sospecho que si hubiese visto aunque sea dos segundos, me habría quedado un trauma de por vida…- respondió Toon.
-O habrías perdido tu adorable inocencia y serías un pervertido, alguna de las dos…-
-¿Piensas que soy adorable?- preguntó Toon con sorpresa.
-Es una de las muchas cosas que me gustan de ti- respondió Tetra, con su característico guiño.
Ganondorf trajo té y galletas para su abuela y el aterrado, digo, invitado. El pobre de Byrne no sólo le tenía inmenso respeto al pelirrojo, sino que le temía, y con toda la razón del mundo: Ganondorf Dragmire era un gigante de dos metros y algo, musculoso, inteligente y con gran talento en diferentes artes, incluido el combate… Por algo era el instructor del Club de Esgrima, y durante sus años en el Instituto no había alma o cuerpo que le derribase, excepto claro, por una persona: Nabooru Gerudo, pero esa debilidad era mutua; el punto flaco de Ganondorf era ella, y el de Nabooru, era él.
-Ganondorf querido, ¿dónde está Nabooru?- preguntó Twinrova, sorbiendo algo de té.
-Está arriba, durmiendo: anoche estuvo trabajando hasta tarde, y me pareció que estaba mal despertarla…- contestó el gigante.
-Pobre criatura, se esfuerza tanto… Joven Byrne, ¿conoces la historia de Nabooru?-
-No, no la conozco, Profesora…- respondió con poca voz el aludido, sintiendo todas las miradas posadas en él.
-Esa niña, pobrecilla, fue abandonada en la puerta de mi casa… Ganny y ella crecieron juntos, siempre compitiendo el uno con el otro, hasta que inevitablemente pasó: dejaron su rivalidad a un lado para ser la pareja que todos conocen. Pero Nabs y Ganny siempre fueron como polos opuestos, ella siempre tan llena de energía y movimiento, cuando él se la pasaba todo el día tranquilo y calmado, haciendo algo sólo para sacarla de problemas… Ah, bellos recuerdos…- contó la ancianita, bebiendo su té.
-Ese cuento no me lo sabía- confesó Byrne, sorprendido.
-Es porque nadie lo sabe excepto la Abuela Rova, Nabooru y yo… Si te confió éste secreto a ti, Byrne Lokomo, es porque confía en ti, y debe permanecer secreto, ¿entendido?- dijo Ganondorf con voz de trueno.
-*GULP*… Sí señor…-
-No entiendo tu escándalo por una historia así, Ganondorf, a mí me parece bonita- comentó Nabooru, bajando por las escaleras.
-Pues yo tengo una reputación que mantener, Nabooru. ¿Qué pensaría la gente si se enterasen que fuiste algo así como una hermana rival que llegó por pura coincidencia de la vida?-
-No me importa lo que los demás piensen de nosotros, el pasado está allí para recordarlo, reírse de él y continuar avanzando, ¿no es así, Byrne?-
-A mí por favor no me incluyan en sus conversaciones, prefiero quedarme calladito y tranquilito- contestó el pobre, sudando la gota gorda.
Caminando por el cementerio de Kakariko, de vuelta al Festival porque faltaba apenas media hora para su gran concierto, Zelda se tropezó con algo, y habría caído de bruces al suelo, de no ser porque Link la atrapó.
-¿Estás bien, Zel?-
-Sí, no pasó nada, Link… ¿qué es eso?-.
El objeto con el que se había tropezado la chica era bastante extraño: parecía una especie de lupa, una bastante extravagante.
-Se ve viejísima…- comentó Link, llevándola hacia su cara para ver a través de ella. Una extraña sensación recorrió su espalda.
-Si es antigua, el Señor Máscaras puede decirnos qué es- comentó Zelda.
-Bien, en ese caso, vallamos con él; no sé por qué, pero creo que es algo importante…-
-¿No que el Señor Máscaras te daba escalofríos?-
-Así es, pero recuerda que dentro de poco es el concierto, y tocar así vestidos no es lo mejor… Y dejamos con él nuestra ropa-
-Buen punto, vamos-.
En el camino, una sensación cayó sobre el estómago de Link: sentía una presencia, y estaba muy cerca… De repente, una extraña niebla comenzó a extenderse… La figura de una especie de niño, con tez pálida, ojos rojos, y un color indefinido de cabello, apareció sigilosa entre las lápidas del cementerio. Link ubicó su mano frente a Zelda para detenerla, y se colocó protectoramente delante de de ella, mientras la figura se acercaba.
-Debo admitirlo, fue difícil encontrarlos en el Festival, ya me iba a dar por vencido… Tengo suerte de que me gusta revisar en todos lados- comentó el extraño niño.
-¿Quién eres?- masculló Link, manteniendo a Zelda detrás de él.
-La verdadera pregunta debería ser: ¿qué vas a hacer?... Pero como siempre, los mayores creen que es más importante saber los nombres que los motivos… Un fastidio para la gente como yo, pero como hoy será un día especial, te daré un dos por uno: mi nombre es Vaati, el "Mago del Viento", Sabio número 6, y vine a matar a Link Ordon Kokiri, es decir, a ti-. La neblina sobrenatural se arremolinó debajo de los pies de Vaati, mientras una sonrisa de sorna aparecía lentamente en su rostro.
-Zelda, mantente detrás de mí- ordenó Link, ahora tenso, desenvainando su réplica de la Espada Maestra con su mano derecha: era sólo una copia, pero era de acero, y estaba afilada; seguramente le serviría para defenderla a ella, a pesar de que no era su mano dominante.
-Oh, tenemos un caballerito de armadura brillante… ¿Qué, acaso crees que ese disfraz de Héroe te hace uno?, ¡no me hagas reír!... A diferencia de DarkLink, a mí no me gustan las víctimas que se dan de listas conmigo y piensan que soy un niño ¡Soy Vaati, el "Mago del Viento"!-. Una extraña brisa soplaba con fuerza, agitando los cabellos dorados de Zelda, que se refugió detrás de su novio mientras rebuscaba en su bolsillo por alguna clase de arma.
La neblina se tragó a Vaati, y entonces envolvió todo el terreno: no se veía nada.
-Link, esto es magia perdida, no es cualquier truco… Es imposible depender de tu vista, hay que estar atentos al sonido…- explicó Zelda, encontrando lo que buscaba: un paquete de gomitas, y una liga.
-Confío en ti Zelda, y sé que saldremos de esta, pero no podemos limitarnos sólo a escuchar, tiene que haber otra forma… A menos que… ¡La lupa!-. Link tomó la extraña lupa con su mano izquierda y miró a través del curioso cristal azulado: la niebla desaparecía a través de ella, y podía ver perfectamente el terreno.
-Zelda, creo que esta lupa es el Lente de la Verdad que aparece en las leyendas de folklore…- susurró el rubio con una sonrisa.
-Viene por la izquierda…- le alertó ella. Link dirigió su vista hacia allí: podía ver la silueta de Vaati gracias al Lente de la Verdad.
-Necesito que lo ciegues: dispara a las nueve en punto de tu reloj, a la altura de los ojos de Toon- indicó él. Así como él le ordenó, Zelda disparó la gomita en forma de frijol.
-¡AGH, MI OJO!-
-¡Ahora Link, ya es visible!-
Con un veloz movimiento, Link corrió hacia el que se suponía era su agresor, y de un par de golpes con la empuñadura de la espada le hizo perder el equilibrio, y lo inmovilizó en el suelo.
-¡Quítate de encima, me aplastas!-
-¿Se supone que eres el número 6?, ¡porque DarkLink al menos me dio pelea, y me rompió el brazo!-
-¡Revisa mi espalda si quieres!, ¡nunca nadie había sido capaz de ver dónde me encontraba! ¡Sabía que debí atacar en la noche, pero si se supone que sólo son un par de babosos adolescentes!-
-Nos subestimaste…-
-¡Pues, ni te des de la gran cosa, físicamente soy más débil que ustedes! ¡Además, mi magia es la que me consiguió el puesto, soy un poderoso mago que domina la Magia del Viento!-
-Para mí eres más bien un mocoso sobrevaluado…-. Efectivamente, en la espalda de Vaati estaba la Trifuerza invertida con el número 6 y las alas de dragón.
-Tenemos que llevarlo con Midna, ella sabrá qué hacer- sugirió Zelda.
-¡Ha!, una oficial de policía no me hará decir nada…- se burló Vaati.
-Créeme cuando te digo que es mejor que nos lo gigas todo a nosotros, a que ella te lo saque a golpes: no eres el único con trucos mágicos…- contestó Link, estrujándolo más contra la tierra.
-¿Ella sabe hacer magia?... Eso no es bueno del todo… tantito, ¿es una Twili?-
-Exactamente, la magia Twili es muy ruda-
-Lo sé… ¿Y la Twili es sexy?-
-¡¿Qué clase de niño raro eres tú?-
-Uno MUY pervertido cuya magia le ayuda a ver debajo de las faldas de las chicas- sonrió el niño, chasqueando los dedos: una ráfaga de viento sopló y le alzó el vestido a Zelda.
-¡KYAAAH!-
-Música para mis oídos- canturreó Vaati.
-¡Que es mi novia, maldito!- le gritó el rubio mientras le daba madre golpazo en la cabeza; mientras el enorme chichón aparecía, el viento desapareció de golpe.
-¡Ayayay! ¡Eso duele!-
-¡Y yo pensé que DarkLink era raro, renacuajo infeliz!-
-Es que DarkLink es asesino, ¡yo sólo soy un maestro espía, jamás he matado a nadie!, cuando tienes sólo 14, no tienes familia y necesitas el pan del día, aprendes muchas cosas que en su mayoría depravan a las personas, ¿tienes idea de cuántos "jueguitos sucios" tuve que espiar Y escribir en los informes, antes de conseguir la información necesaria? ¡Es agotador para la mente y el alma… aunque no tanto para el cuerpo, si sabes a lo que me refiero!-
-¡A callar!- *Paff*, otro coscorrón.
-¡Ayayay!, ¡está bien, está bien, me han vencido!, pero por favor, mátenme, ¡mátenme o alguien más lo hará! ¡Es más, prefiero unirme a su grupo, se los suplico!-
-¿Cómo sabemos que no nos estás engañando para recolectar información y luego dársela a los "Hijos del Rey"?- preguntó Zelda.
-Si tanto quieres que te haga espionaje, sólo deja la puerta abierta de tu baño y hasta te tomo fotos en la ducha, primor-
*Paff*
-¡AY!, ¡de acuerdo, me rindo, llévenme a donde quieran!, total, estaré más seguro con ustedes cuando se enteren de que he fallado, ¿qué podría salir mal?-.
Y como borreguito, Vaati se dedicó a seguir a sus nuevos opresores, y que en un futuro, posiblemente, serían sus amigos, pero esa es otra historia para contar más tarde, querido lector.
-¿Dónde están Link y la princesa?- se preguntaba una y otra vez Mikau, caminando de un lado al otro, nervioso.
-Deben estar en camino, recuerda que aún faltan cinco minutos- dijo Navi, tratando de relajarlo un poco: Tael y Tatl asintieron detrás de ella.
-Maestro Sheik, ¿está bien?- le preguntó Malon a su ídolo, que todavía andaba deprimido por su dignidad.
-Estará bien, créeme, no fue la gran cosa…- le respondió Midna por décima vez.
-No es contigo, bruja-
-Cuida tu lengua, que no estoy de humor…-
-Ya ustedes dos, parecen pareja divorciada- les regañó Lulú.
-El señor Hyrule tampoco se ve muy bien que digamos, ¿será cosa de familia?- dijo Darmani, señalando a Daphnes, atrás suyo, igual de deprimido y posiblemente hasta peor.
-Sólo espero que Toon y Tetra estén bien- suspiró Aryll, que nunca había estado tanto tiempo sin su gemelo.
-¿Nos buscaban?- saludó Tetra, apenas llegando, tomada de la mano con Toon. Parecían haber pasado todo el día de maravilla, a diferencia de la mayoría del grupo.
-¡Tetra!- exclamó Daphnes, su rostro iluminado mientras agarraba a la desprevenida niña, la alzaba en los aires y le daba tremendo abrazo estrangulador, de esos que te dan las tías gorditas en Navidad y Año Nuevo.
-Abuelo… no respiro…-
-Oh, perdona linda, ¡estaba tan preocupado!- se disculpó el anciano, mientras apoyaba a su nieta en el suelo. Una vez allí, y luego de que recuperase el aire a bocanadas, Tetra carraspeó la garganta:
-Bueno, quiero hacer un anuncio muy importante a todos ustedes- dijo con tono serio; todos fijaron su vista en ella, esperando a que dijera la cosa tan importante.
-Bien, no soy buena con las palabras en casos como éste, así que dejaré mi siguiente movimiento a su libre interpretación- refunfuñó, notando la impaciencia en su público. Agarró a Toon por el cuello de su uniforme de ingeniero, lo haló hacia ella, y lo besó en la boca, frente a todos. (Griten, fans, griten como nunca habían gritado, ¡que el mundo les oiga!, pulgares arriba por los besos repentinos que te dejan WTF).
Si alguna vez tuviste una bonita infancia que incluía un VHS y la película de "La Sirenita" de Disney, entonces, querido lector, quiero que traigas a tu mente la escena en que a Sebastián el cangrejo se le cae la quijada durante la primera canción de Ariel, después de rescatar al Príncipe Eric y llevarlo a la costa. Muy bien, ahora imagínate a todos nuestros queridos personajes con esa misma expresión incrédula. Si estás riendo tanto como yo, entonces mi objetivo está cumplido.
-¡Sentimos mucho llegar tarde, estamos listos para…! ... ¿Están bien todos?- dijeron Link y Zelda a coro, apenitas llegando con Vaati atrás de ellos.
-Wah, ¿éstos son sus amigos?, tienen cara de haber visto una escena hecha completamente al azar por una adolescente con demasiado tiempo libre- comentó Vaati. (¡Justo en el clavo!).
-¡Y ahora, damas y caballeros, tenemos un anuncio! ¡Los "Indigo Go" no han podido venir, pero en su lugar tenemos a este grupo que promete mucho, conformado por Mikau Greatbay, Darmani Snowhead, Link Kokiri, Zelda Hyrule y Lulu Zora! ¡UN APLAUSO PARA "NEW WAVE"!- anunció un señor en el escenario.
-¡Es nuestro turno! ¡Vamos chicos, a dar lo mejor!- gritó emocionado Mikau, saliendo de su extraño trance y arrastrando consigo a Lulu y a Darmani hacia su momento de gloria.
-Midna, te encargo a Vaati: que no se te escape, es el número 6…- le indicó Link a la Twili antes de agarrar la guitarra y tomar a Zelda de la mano, llevándola consigo hacia el escenario.
Ubicados en sus lugares, frente a una gran cantidad de personas, con el corazón en la garganta y la adrenalina a mil por hora, se prepararon para tocar.
-¡Buenas noches, Kakariko! ¡Somos "New Wave"!- gritó Mikau al micrófono, recibiendo gritos de ovación y silbidos. Indicó a Darmani con una seña para que marcase el tiempo, y comenzaron a tocar.
-_-_-Fin del Capítulo-_-_-
Gatt: -Hasta que al fin, acabamos con ese Festival de pacotilla…-
NK: -Fue duro, pero lo logramos… ¿quieres comer algo?-
Gatt: -¿Y cuándo no?, siempre tengo hambre, escribir es duro…-
NK: -Oye, ¿recuerdas al chico del grado de más arriba, ese tal José?-
Gatt: -Aha, la otra vez me sacó de la clase de Español en medio de un examen porque la Profesora de Computación e Informática quería hablar conmigo-
NK: -¿Lo que nos lleva a…?-
Gatt: -Pues, resulta que José está desarrollando un programa de computadora con juegos matemáticos para los niños de primero y segundo grado, y me ofrecieron la oportunidad de hacer las ilustraciones-
NK: -Es una gran oportunidad para que el Profesor de Deportes deje de regañarte por rallar el puesto-
Gatt: -Sí… La verdad es que mi verdadera vocación no es la de escritora, sino dibujante, ¡y ahora tengo la gran oportunidad de demostrarle a ese montón de fracasados que mis manos valen! ¿Quién es la inútil ahora, eh, Profesora Cecilia de Matemáticas de Segundo Grado? ¡Búrlese ahora de mi bigote recortado, puede meterse sus números por el ano!-
NK: -¿Todavía con ese trauma?, fue tu culpa por ponerte a recortar un bigote de papel en su clase y ponértelo…-
Gatt: -¡Pero no tenía que llamar a mi mamá ni a la psicóloga escolar por un bigote muy bonito! ¡Lo que pasa es que estaba celosa porque mi bigote falso era mil veces más cool que su mostacho mal afeitado!-
NK: -Pero ya en serio, vamos al grano: si todo sale bien, el programa que José está desarrollando saldrá en la Semana de la Ciencia de la Escuela, y TÚ eres la encargada de las ilustraciones, así que necesitas tiempo-
Gatt: -Así es… Necesito tiempo para trabajar en mis diseños para el programa, y lamentablemente tendré que restárselo a mi tiempo libre para escribir, porque además se acercan de nuevo los horribles exámenes trimestrales, y tengo que salir bien este año, porque en mi mugrosa escuela de mierda, el Tercer Año de Secundaria es cuando te gradúas del Básico, y el maldito Quinto es cuando gano mi diploma de bachillerato y me gradúo…-
NK: -el lado positivo es que pasaré menos tiempo contigo, loca retorcida-
Gatt: -Ni tanto, emo de pacotilla: recuerda que eres mi álter ego, y a donde yo voy, tu vas… Además, eres la parte de mí que le gusta todo eso de las computadoras y los estudios… trago duro mi orgullo, pero te necesito-
NK: -Vale, tranquila chica, que juntos somos invencibles… Jamás pensé que diría esto, pero trabajemos en equipo, y todo saldrá de pelos-
*Chocan la mano*
(Mientras nuestros escritores se preparan para un par de duras semanas, les confirmamos que, debido al importante proyecto, además del tiempo de estudio necesario, es posible que de vez en cuando se atrasen un poco los capítulos, pero se tratará lo posible: por favor, rogamos su apoyo en todo esto, su infinita comprensión, y paciencia, porque esto es muy importante para nuestros escritores. Todo bajo control. Gracias)
