The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores.
Historia original de Samtastic 3.0
Traducida y adaptada por mí.
P. D.: Una vez que hayan terminado de leer, les hago la más atenta invitación para que dejen su review, ya que soy alguien que busca mejorar en base a la retroalimentación. De antemano, si quieren pueden hacer lo mismo con las demás historias que tengo en mi perfil.
CAPÍTULO IV
Lincoln no podía creer que estaba haciendo esto.
Gruñía mientras continuaba corriendo hacia su destino, ya sabía que esto estaba tan mal de muchas maneras. Pero él no tenía otra opción.
El aire frío que recorría la noche era penetrante...
Solo quería terminar con esto lo más rápido posible. Quería sentir todo el calor de su casa, sentirse a salvo en su habitación mientras sus hermanas rondaban alrededor, listas para ayudarlo si era necesario.
Se podría pensar que había abarcado una buena distancia... de hecho, dándose la vuelta, pudo distinguir el contorno de su casa al final de la cuadra. Suspiró, sabiendo que pasaría un tiempo antes de que pudiera regresar a casa y meterse en la cama, si no había otra razón más que quedarse quieto toda la noche para que su cuerpo pudiera descansar.
Al menos no tenía que preocuparse por perder el toque de queda, ya que nadie sabía que estaba fuera.
Hace diez minutos...
Habían pasado alrededor de unos dos minutos y medio cuando el muchacho de cabello blanco había terminado de recibir las instrucciones de su extorsionador.
Por un momento, Lincoln se encontró abismado por lo que acababa de escuchar. Simplemente no podía creer en lo que acaba de escuchar.
En sí, la tarea que le impuso ese sujeto le parecía algo inconcebible debido a sus principios, pues el solo imaginarse a sí mismo llevarla a cabo era algo que probablemente lo condenaría a un castigo más o menos pernicioso, en donde sus padres, a lo mucho, lo mantendrían controlado por un lapso de tiempo, y sus hermanas estarían impactadas y, al mismo tiempo, desilusionadas de él.
Cosa que no podría arriesgarse a que pasara, puesto que él mismo les ha demostrado un amor incondicional en base al valor del sacrificio cada vez que siempre hace algo por ellas. Quizás tenía momentos en los demostraba una actitud más ambiciosa ante las circunstancias, pero al final del día siempre lograba redimirse de sus acciones, anteponiendo a su familia y a sus amigos.
Por lo que Lincoln, tomando la iniciativa de acabar con esto de una vez por todas, salió de su cuarto para luego bajar las escaleras lo más pronto posible... pero en el acto, escuchó a sus hermanas charlar en la sala de estar, por lo que bajó cautelosamente las escaleras... Y es ahí en donde frunció el ceño en señal de autodesprecio, pues captó el tipo de conversación que ellas estaban teniendo:
‒ Estaba pensando que tal vez deberíamos hablar con Tetherby, así podremos pedirle que durante la parte en que rinde homenaje a Lincoln, todos nos levantemos y contamos algunos de nuestros recuerdos más apreciados con él ‒ dijo Lori.
‒ ¡Sí! ¡Entonces todas podremos decir lo orgullosas que estamos de Linky! ‒ chilló Leni, con todas las demás chicas asintiendo en una cacofonía de clamores en concordancia.
Nuevamente, Lincoln sintió culpa al tope de la boca de su estómago mientras escuchaba a sus hermanas. El simple hecho de que estuvieran muy orgullosas de él hizo que sintiera más afligido de su decisión.
Quizás se metería en problemas por cometer un simple acto de vandalismo; pero, el riesgo de no obedecer a las órdenes de este desconocido implicaría que éste revelaría una supuesta evidencia en su poder que lo señalaba como el verdadero responsable del incendio.
Y si ya tenía suficientes contratiempos con que toda la comunidad de Royal Woods señalara al incidente del incendio como algo intencional, pero que a la vez todos lo catalogaran como un héroe por accionar la alarma contra incendios... entonces, todo terminaría para él. La evidencia terminaría por hundirlo por completo si esta se supiera por la gente que más ama.
Al final, el chico simplemente decidió que ante situaciones desesperadas se requieren realizar medidas desesperadas.
Tomando una respiración profunda, bajó las escaleras y anunció:
‒ ¡Hola, chicas!
Todas se volvieron hacia él y le sonrieron. Tratando de mantener un tono de voz conciso y normal, Lincoln comenzó a excusarse con lo primero que se le vino a la mente:
‒ Verán... creo que estoy algo vencido, así que voy a irme a dormir temprano, ¿está bien?
Así, todas las chicas terminaron aceptando su decisión deseándole las "Buenas noches".
Lincoln asintió, antes de volver a subir a su habitación. Sin embargo, cuando colocó su mano en la puerta, escuchó a alguien corriendo escaleras arriba. Dándose vuelta, vio a Luna detrás de él.
‒ Hola, Luna, ¿qué pasa?
‒ Solo... solo quería asegurarme de que estuvieras bien ‒ dijo Luna, acercándose a su hermano y envolviéndolo en un abrazo.
Lincoln NO estaba bien, pero para ocultar su exasperación tuvo que forzar una sonrisa cuando respondió:
‒ Lo estoy, gracias. Es más, creo que estaré bien esta noche. ‒ dijo, envolviéndola a ella también.
Luna sonrió ante esas palabras. Creyó que al fin había logrado hacer que este niño, el cual exclamó su nombre como su primera palabra cuando cumplió los dos años de nacido, dejara de temerle a las circunstancias. Por lo que, ahogando sus impulsos de llorar de alegría, le dijo:
‒ Qué bueno. Sabes que siempre estoy feliz de ayudarte, hermanito. ¿Verdad?
‒ Si, lo sé... Gracias, Luna ‒ replicó él, mientras se separaban.
Cuando ella le dio un beso en su frente, deseándole las buenas noches, bajó las escaleras, dejando a un Lincoln que sintió el impulso de morderse el labio en señal de desesperación.
"Debo decirle", pensó para sí mismo, "Después de todo, ella es mi hermana. Ellas son TODAS mis hermanas. Si explico que fue un accidente, me creerían, ¿verdad? Ellas podrían ayudarme".
Ante esto, Lincoln suspiró cuando entró en su habitación, murmurando para sí mismo:
‒ ¿Ayudarme? ¿Confesar? Claro... eso solo pasará si es que no me den la espalda por ser un incendiario.
Lincoln suspiró miserablemente mientras cerraba la puerta y colocaba un tumulto de ropa debajo de sus sábanas. Luego, abrió su ventana y tiró de la "palanca secreta" para liberar el tobogán inflable y bajar por el costado de la casa. Después, salió corriendo, sabiendo que tenía que actuar rápido.
Lincoln suspiró de nuevo cuando llegó a su destino: la estación de servicio "Flip: Comida y Combustible".
Su chantajista había declarado que su vida sería un infierno si no hacía lo que le dijera. Sin embargo, también dijo que sería "agradable" y que comenzaría suavemente.
Entonces, ¿qué tuvo que hacer el pobre Lincoln esta noche? Sencillo. Lanzar una piedra a través de la ventana del establecimiento, sin que lo atrapasen. El truco fue que Lincoln también tenía que tomar una foto de sí mismo frente a la ventana rota. Además, tenía que ser antes de que la estación de servicio se cerrara, lo que ocurriría a las nueve de la noche, o sea, dentro de diez minutos.
‒ Si esto es lo primero que tengo que hacer, entonces quizás debería seguir corriendo ‒ murmuró para sí mismo, mientras se ponía frente a la ventana de Flip, asegurándose de que estaba fuera del punto de vista de la cámara de seguridad.
Mirando a través de la ventana delantera, Lincoln vio a unas 4 personas adentro del local, incluyendo a Flip. Él realmente no quería hacer esto, pero sabía que si no lo hacía, entonces su chantajista le enviaría la evidencia de su "crimen" a la policía.
Mientras preparaba la cámara de su teléfono y levantaba una piedra del suelo, inmediatamente le vino algo a la mente, un detalle que tal vez no tomó en cuenta desde el inicio:
‒ Por supuesto ‒ murmuró para sí mismo ‒ Si hago esto, entonces le daré MÁS material de chantaje.
Ante eso, Lincoln hizo una pausa, y pensó para sí mismo:
"¿Y si ese es el truco? ¿Qué pasa si este tipo acaba de verme cerca del laboratorio de ciencias y solamente ató los cabos? ¿Qué pasaría si en realidad no tiene ninguna prueba real...?"
» "Entonces, al hacer todo esto... ¡le estaría dando evidencia en mi contra!".
» "¡Claro! Tal vez no tenga evidencia sobre el incendio, pero me haría ver como un vándalo... ¡Diablos, por qué no pensé en eso antes!"
» "Tal vez su plan es hacer que parezca que el estrés del fuego me afecta, y sólo me estoy volviendo loco poco a poco".
Lincoln frunció el ceño, mientras dejaba caer la roca.
Una vez, él había hablado con Lisa sobre el saber arriesgarse (fue hace unos meses cuando su padre atrapó un caso de "fiebre de la lotería", durante el cual siguió comprando toneladas de boletos de lotería para ganar un bono de ciento cincuenta mil dólares).
Su hermana genio había explicado que, en el gran esquema de las cosas, el azar no era en realidad aleatorio. De hecho, si uno jugara bien sus cartas, fácilmente podrían adivinar el azar... y también dijo algunas otras cosas, pero todo eso fue bastante difícil de recordar para Lincoln.
Lo principal en este momento era que Lincoln tenía que tomar una decisión: ¿quería correr el riesgo de que su chantajista no tuviera pruebas de que él había iniciando el fuego? O... ¿quería arriesgarse a arruinar su vida, de cualquier forma que él decidiera?
De vuelta en la residencia Loud, las chicas se estaban preparando para ir a la cama. Como era costumbre, todas estaban abarrotadas frente al lavabo del baño. Y a pesar de estar tan amontonadas, todas estaban haciendo lo suyo.
Cuando salían del baño, la puerta del dormitorio de Lincoln se abrió. Todas se detuvieron cuando notaron que su hermano tenía una expresión triste en su rostro.
Pero antes de que pudieran decir algo, él suspiró y las miró, para rematar con lo siguiente:
‒ Escuchen, chicas. ‒ dijo, con la voz agotada. ‒ Solo quería decirte otra vez cuánto te amo y aprecio.
Luego, sacó algo de detrás de su espalda:
‒ Lana, ¿podrías destruir este walkie-talkie para mí?
Lana se sorprendió por la petición aparentemente fuera de la nada. Se volvió hacia sus hermanas, que también tenían miradas de confusión en sus caras. Volviéndose a su hermano, ella dijo:
‒ Ahh... Yo... eh... supongo. Lo haré a primera hora de la mañana.
‒ Gracias ‒ suspiró Lincoln, lanzándole el walkie-talkie directamente a sus manos. ‒ Bueno, terminé por esta noche. Nos vemos por la mañana, chicas.
Ante eso, Lincoln se volvió y se dirigió a su habitación, exhalando cada suspiro de cansancio que le faltaba.
Todas las chicas se miraron entre sí, inseguras de qué hacer con lo que acababa de pasar.
‒ ¿Por qué me pidió que destruyera esto? ‒ preguntó Lana, mirando el dispositivo en sus manos. ‒ Podría haberlo tirado a la basura.
‒ No lo sé. ‒ dijo Lola, encogiéndose de hombros ‒ Tal vez él solo asumió que tendrías un par de minutos de diversión desmantelando o aplastándolo.
Si eso habría sido cierto, entonces Lana no habría discutido contra esa lógica. Por lo que, también encogiéndose de hombros, y siguiendo observando el aparato con curiosidad, las gemelas se dirigieron a su habitación.
A pesar de la ligera rareza de la situación, el resto de las chicas también se encogieron de hombros y se dirigieron a sus propias habitaciones, sin pensar demasiado en ello.
Bueno... Todas, excepto Lucy. Ella frunció el ceño mientras miraba hacia la puerta de su hermano. Sabía que algo andaba mal, y tenía la sensación de que tenía algo que ver con el incendio.
Para cuando el reloj dio las once de la noche, Lucy se sentó sobre su cama.
De manera discreta, ella había estado acostada en la cama durante dos horas, mirando hacia el techo, esperando a que su familia se quedara dormida.
Quizás Lucy no era alguien condescendiente con nadie más que no fuera ella misma; a pesar de que tenía que obedecer a sus padres y a su hermana Lori, por lo general, ella prefería seguir sus propias normas en base al estilo de vida que tenía bien concretado, todo debido a que ella no se sentía cómoda con el mundo que tenía alrededor suyo, en el cual la mayoría de la gente era displicente con ella.
Desde que era más pequeña, siempre tuvo dificultades para encajar en algún grupo social o inclusive hacer nuevos amigos, dado a lo tímida que era. Aún así, a pesar de que le costaba trabajo socializar, siempre contó con la compañía de su hermano mayor. Muchas veces, tanto ella como él se juntaban para jugar o pasar el rato; incluso, cuando ambos tuvieron que encargarse de sus propios intereses, de vez en cuando se reunían o se apoyaban cada vez la situación lo ameritaba.
Sin dudas, si había alguien que siempre la quiso, aún con su nuevo estilo de vida gótico, ese era Lincoln. Por lo que, si él había hecho todo lo que fuera a su alcance para que estuviera segura y despreocupada, ella pensó que era tiempo de devolverle el favor.
Para cuando vio que Lynn estaba profundamente dormida, la cual agarraba su balón de fútbol de la suerte como si fuera un oso de peluche, la niña gótica procedió a entrar en sus asuntos.
Con cuidado, arrojó su manta al borde de la cama, revelando la tabla de Ouija que de alguna manera había logrado convencer a sus padres para que la obtuviera para una Navidad pasada.
Mientras que preparaba silenciosamente todo lo esencial para iniciar una sesión espiritista, y mirando de vez en cuando a Lynn para asegurarse de que no la despertara, al final, Lucy se puso su turbante y comenzó a murmurar un cántico:
‒ ¡Oh, espíritus, escúchenme! ‒ murmuró ella ‒ Por favor, quiero saber si Lincoln, mi querido hermano mayor, está ocultando algo, algo malo que lo está devorando por dentro. Por favor, para que lo ayude, díganme qué es.
Espero por un momento... y no pasó nada.
Por lo general, Lucy oía a los espíritus inmediatamente después de llamarlos. ¿Acaso ella no lo había dicho de la manera correcta? ¿Había sido ella demasiado exigente? Imposible... cada vez que hablaba con espíritus, la clave era ser amable, pero también demostrar que no iba a retroceder.
Sin embargo, la tranquilidad del momento no duró mucho, pues Lucy saltó ante lo pareció ser un profundo y sonoro lamento espiritual, llamándola por su nombre. No sabía de dónde venía esa voz, pero estaba completamente segura de que no sonaba como ningún espíritu con el que se había comunicado antes.
‒ S... sí ‒ murmuró, tratando de no parecer asustada. A pesar de haber estado haciendo esto durante más de dos años, hablar con nuevos espíritus todavía la asustaba de vez en cuando.
‒ Lucy ‒ chirrió la voz misteriosa ‒ No te preocupes por el querido Lincoln. Él es genial. Sólo dale uno o dos días, y él estará bien. ¿Entiendes?
‒ Sí ‒ asintió Lucy, a pesar de que era exactamente lo contrario de lo que había estado esperando escuchar.
‒ Ahora... ‒ continuó la voz ‒ Saca diez dólares de tu extraña alcancía con forma de araña y déjalos en el lado de la mesa de noche de tu impresionante compañera de cuarto.
Lucy se sobresaltó desconcertada ante la extraña petición. Claro, los espíritus de vez en cuando pedían pequeños favores a cambio de su ayuda, pero nunca involucraron dinero... y ni siquiera darles dinero a sus hermanas.
Gimiendo molesta, Lucy se volvió hacia la cama de Lynn, donde Lynn estaba claramente despierta, con los ojos cerrados y mordiéndose las mejillas en un intento de no echarse a reír.
‒ ¡Lynn! ‒ bufó Lucy en voz baja ‒ ¡Esto es en serio! Honestamente, pienso que algo está molestando a Lincoln, y necesito que los espíritus me digan de qué se trata.
Con un suspiro, Lynn abrió los ojos y se sentó, mirando a su compañera de habitación con una mirada desinteresada en su rostro:
‒ O bien, podrías preguntarle qué sucede. O mejor aún, podrías darte cuenta de que ser aclamado como un héroe no va a deshacer automáticamente el TEPT por el que está pasando después del incendio.
» Lo más probable es que no haya estado durmiendo bien luego de que en todo el día no han parado de elogiarlo, por lo que probablemente esté a punto de resolver todo.
‒ No lo sé... ‒ respondió una Lucy incómoda ‒ Siento que hay algo más que lo está molestando.
‒ Bueno, si no estás tan segura de eso, solo pregúntale ‒ dijo Lynn, encogiéndose de hombros.
Luego de bostezar un poco, la deportista le dijo:
‒ Ahora, si no te importa, intentaré volver a dormir.
Ante eso, Lynn cerró los ojos y se acurrucó bajo las sábanas.
Al ver que la sesión no resultó más que un fracaso, Lucy frunció el ceño mientras colocaba su tablero de Ouija debajo de su cama, antes de volver a meterse debajo de las sábanas y apoyar su cabeza sobre su almohada.
Mientras más seguía despierta, más se sentía inquieta. Lynn tal vez tenía sus razones para creer que Lincoln estuviera actuando raro, pero pasa y resulta que no contaba con la misma sensibilidad que ella como para pensar en lo que podría estar pasándole a los demás, y eso era algo que simplemente no podía tolerar.
Tal vez su hermano podría actuar de manera estrafalaria dado a sus preferencias, pero no podía dejar de sentir que había algo muy malo sucediéndole en estos momentos, algo que en realidad lo... obligó... a actuar de esa manera extraña frente a las demás chicas.
Al no saber darle una explicación de lo que sentía, la niña gótica simplemente suspiró derrotada:
‒ Lincoln, sólo escúchame... quiero ayudarte. Solo dime qué sucede. Tan sólo di lo qué es lo que te sucede. ‒ susurró ella, casi de manera tan audible como para la pudieran escuchar las paredes.
Después de eso, ella fue cerrando lentamente sus ojos hasta quedarse dormida.
Lincoln era un chico inteligente. No tan inteligente como Lisa, pero aún así es muy inteligente. Como tal, pensó que, incluso con la enorme cantidad de estrés y culpabilidad que estaba atravesando, solo sería cuestión de tiempo antes de que comenzara a sentir la fatiga de sus noches de insomnio y su estómago vacío. Como tal, Lincoln decidió intentar dormir aunque sea una mísera vez... sólo para terminar desistiendo de ello, no podía dormir si su mente estaba ocupada con asuntos más agobiantes.
Desesperado, intentó pensar en otra alternativa para tratar de olvidarse de los problemas y así dormir con más facilidad. Después de pensarlo por un momento, decidió comenzar haciendo algo básico.
Debido a que su mente corría un millón de millas por hora, llena de pensamientos sobre el incendio, su chantajista y sus hermanas, Lincoln decidió hacer algo para distraer su mente; pensó que lo mejor que podía hacer era algo que odiaba: escribir. Cada vez que Lincoln tenía que escribir, se sentía tan aburrido y, por lo tanto, somnoliento.
Ante esa idea, Lincoln se acercó su computadora portátil a la cama, la encendió, abrió un nuevo documento de texto y comenzó a escribir. Nada serio, solo tratar de escribir oraciones coherentes hasta que su mente estuviera tan agotada que se durmiera. Sin embargo, después de unos minutos de esto, se dio cuenta de que necesitaba una dirección para que su mente pudiera concentrarse por completo. Simplemente escribir basura al azar le permitió a su mente vagar con demasiada facilidad. Entonces se le ocurrió algo.
"[...] así que después de eso, aprendí a apreciar más el hecho de que tengo diez hermanas."
¡Funcionó!
Después de escribir un par de horas sobre sus aventuras recientes, que incluyen cubrir a sus hermanas en el día de limpieza de primavera, obtener cuatro citas para el baile de Sadie Hawkins y su sueño desquiciado en donde tenía diez hermanos, finalmente estaba listo para quedarse dormido. Pero primero…
‒ Tengo que ir al baño ‒ murmuró para sí mismo, guardando el documento de texto y apagando su computadora portátil, antes de saltar de la cama y apurarse por el pasillo.
Para cuando salió del baño, Lincoln pudo respirar con más profundidad y tranquilidad. Mientras que sus niveles de estrés habían bajado, todavía estaba preocupado por tener una pesadilla, lo que probablemente lo haría despertar gritando, despertando a toda la casa. No quería eso, porque sabía que lo más probable es que sus padres lo enviaran de vuelta con la terapeuta.
‒ Va a estar bien ‒ suspiró ‒ Solo necesito comenzar en pequeño. Tomaré... una siesta de media hora, y quizás entonces escriba un poco más. Sí. Mientras lo mantenga simple, puedo lidiar con esto.
Él asintió con la cabeza, lleno de nueva determinación mientras se dirigía de nuevo a su habitación.
Hasta que Lincoln se detuvo en el medio del pasillo, justo afuera de la habitación de Lynn y Lucy, cuando escuchó a su hermanita Lucy gruñir el nombre el nombre de su compañera de cuarto. Estaba confundido al escuchar el estallido silencioso de su hermana menor, ya que pensó que era la única persona despierta hasta estas horas de las noches.
"¿Qué estarán haciendo y por qué discuten ahora?"
De cualquier forma, él continúo escuchando mientras Lucy continuaba:
‒ ¡Esto es en serio! Honestamente, pienso que algo está molestando a Lincoln, y necesito que los espíritus me digan de qué se trata.
En ese momento, los ojos de Lincoln se abrieron de par en par. ¿Lucy sabía que todavía estaba angustiado? ¿Y ella estaba tratando de descubrir qué pasaba? Esto podría ser un problema. Si bien Lincoln nunca había creído del todo en las prácticas espirituales de Lucy, sí tenía que admitir que la posibilidad de que los fantasmas fuesen reales no era demasiado descabellada. Pero aun así, no necesitaba a Lucy tratando de hacer que los espíritus descubrieran qué le pasaba.
Escuchó más mientras Lynn le decía a Lucy que se calmara, y que todavía estaba molesto por el incendio y que probablemente no había estado durmiendo bien. Lucy expresó sus dudas, pero Lynn respondió que debería preguntarle a ella misma.
Cuando las dos finalmente se calmaron, Lincoln suspiró, esperando que hubieran terminado por el momento. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de ir a su habitación, escuchó a Lucy murmurar:
‒ Lincoln, sólo escúchame... quiero ayudarte. Solo dime qué sucede. Tan sólo di lo qué es lo que te sucede.
Lincoln se congeló, sus emociones lentamente comenzaron a abrumarlo. Lo único que pudo hacer es intentar no quebrarse antela supuesta súplica que le había mandado su hermanita, mientras se apresuraba a entrar en su habitación.
Una vez dentro, cerró la puerta y saltó a su cama, llevándose la almohada a la boca para cubrir su llanto.
Sabía que Lucy tenía razón. Tenía que decirle a alguien lo que estaba mal. No podía comer ni dormir, y ahora existía la amenaza constante de que se descubriera que él había iniciado el incendio. Simplemente era algo insoportable, y ahora se estaba volviendo loco por mantenerlo de esta forma.
‒ ¿Pero a quién puedo decirle? ‒ gimió Lincoln, después de que finalmente se calmara.
Sabía que la solución a su problema era muy difícil de llevar a cabo, por lo que sintiendo un fuerte desasosiego, se dejó caer de nuevo en su cama y miró hacia techo. Ahora, con todos sus escritos hechos en un burdo intento para resolver su mente siendo desperdiciados, sintió que ya no tenía forma de que se durmiera pronto.
Aún así, el muchacho no podía rendirse fácilmente. Es así que, suspirando, se levantó de la cama, agarró su computadora portátil y la encendió mientras volvía a escribir. Esta vez, decidió hacer una lista de a quién podría contarle sus problemas.
‒ OK, hagamos esto ‒ murmuró, mientras empezaba escribiendo todos los nombres de sus hermanas y amigos más cercanos.
Era un día nuboso pero apacible, y Lincoln se encontraba caminando en la acera camino a la escuela. Al mismo tiempo se encontraba mirando a su alrededor, esperando a que se apareciera algunos de sus amigos.
Sin embargo, algo no cuadraba a la perfección con su entorno actual.
Por un lado, se suponía que al obtener una limusina de regalo como resultado de sus "hazañas heroicas" debía de utilizarla para trasladarse a su escuela en vez de tener que extenuarse con una caminata hacia su destino. Aún así, no le importó eso, la limusina era sólo un objeto material que sólo le hacía recordar algo insufrible para él.
Pero por el otro (y esto era lo más turbante para él), mientras más miraba a su alrededor en busca de alguna persona que conociera, lo que le prestó más atención era que el vecindario tenía un aspecto más lóbrego y parecía estar totalmente silencioso. Ni siquiera los pájaros cantaban y no se oía a los perros ladrar.
‒ ¿Hola? ‒ llamó, en un intento por llamar la atención.
Eso fue extraño. No había personas, ni autos, ni animales. Huelga decir que Lincoln estaba teniendo un mal presentimiento sobre esto.
Pero las cosas se volvieron más pesadas para él cuando llegó a su destino, presenciando una imagen devastadoramente sombría.
‒ ¡Pero... ¿Qué diablos?! ‒ exclamó Lincoln.
Simplemente no lo podía creer... ¡Todo el edificio había desaparecido, no había nada más que una pila humeante de escombros! Desesperado, Lincoln comenzó a mirar a su alrededor en busca de cualquier señal de una persona que pudiera contarle lo sucedido.
Al principio no vio a nadie. Pero al dar un giro completo, notó una figura parada a unos pocos pies de él. La figura era alta, y llevaba una gabardina marrón y un sombrero de fieltro, cubriendo todo su cuerpo y ocultando su identidad.
Sin importarle las consecuencias de su decisión, el chico se apresuró a preguntarle a ese desconocido, temiendo que pudiera perder el único contacto cercano que pudiera ayudarle:
‒ ¡Señor! ‒ gritó ‒ ¡¿Usted sabe qué es lo que pasó aquí?!
La figura no dijo nada, pero avanzó hacia el chico nervioso. Lincoln dio un paso atrás, pero la figura siguió avanzando. Finalmente, la figura estaba justo en frente de Lincoln, mirándolo.
‒ ¿Qué es lo que pasó aquí? ‒ repitió la extraña figura, y es ahí donde Lincoln sintió que su sangre se detenía cuando reconoció la voz de su chantajista. ‒ Bueno, ya sabes lo que pasó, Sr. Héroe. Quemaste la escuela, matando a todos los que estaban dentro.
‒ No ‒ dijo Lincoln, retrocediendo un par de pasos. ‒ Yo... no lo hice. ¡No podría...!
‒ Pero lo hiciste, Lincoln ‒ dijo la figura, riéndose entre dientes y avanzando hacia él. ‒ Has quemado tu escuela, y ahora estás siendo tratado como un héroe. Dios mío, ¿es qué tan complicado entender eso?
Ante eso, la figura dejó escapar una risa macabra.
Lincoln no pudo más. Rápidamente se dio media vuelta y se echó a correr, decidido a escapar de su fatídico encuentro. Sin embargo, justo cuando llegó al final de la cuadra, vio que se dirigía directamente a la escuela otra vez. Patinando hasta detenerse, dio media vuelta y corrió hacia otro lado, solo para encontrarse de nuevo dirigiéndose hacia la escuela y a su chantajista. Durante unos buenos cinco minutos Lincoln intentó esto, huyendo repetidamente, solo para terminar justo donde comenzó.
Finalmente, no pudo correr más, y cayó de rodillas, exhalando y sollozando violentamente. A pesar de estar al final de la acera cuando colapsó, al levantar la mirada unos segundos después, Lincoln vio que estaba justo frente a donde una vez estuvieron las puertas, justo al lado de su chantajista.
‒ No puedes huir de tu culpa, Lincoln ‒ dijo el chantajista, riéndose mientras sonaba serio al mismo tiempo. ‒ No importa lo que hagas, confía en mí, confía en tus hermanas o amigos, o incluso huye, SIEMPRE tendrás que enfrentarte al hecho de que por tu la culpa incendiaste tu escuela, poniendo en peligro la vida de todos tus compañeros de clase.
‒ Pe-pe-pero... ¡pero fue un accidente! ‒ exclamó Lincoln, mientras sollozaba lentamente.
‒ ¿Realmente crees eso? ‒ preguntó el chantajista, con un tono de voz ambiguo ‒ Después de todo, tienes diez hermanas con sus propias personalidades y futuros descubiertos, y sí eso incluye a esa bebé... en cambio, tú... tú nunca has logrado encontrar tu propia vocación.
» Tal vez esa sea la razón por la que iniciaste el fuego, ya que querías ser tu propia persona. Pero francamente, esa persona más que un héroe, es un fraude.
Ahora, más que nunca, Lincoln estaba estupefacto.
Ese entrometido se estaba jactando de tener razón en algo que él claramente sabía que no fue más que un accidente. Sin dudas, esa era una cosa que no iba a tolerárselo tan fácilmente...
Pero, aún así... ¿y si era cierto? Sus hermanas, incluso Lily en cierto modo, parecían tener sus vidas resueltas. ¿Para qué era bueno? Sólo en leer cómics en ropa interior y en ver programas de fantasmas.
De hecho, ahora que estaba haciendo un examen de conciencia, una vez cometió una severa falta a sus vidas íntimas sólo para ganar un trofeo en un concurso de vídeos, y lo hizo en un intento desesperado por replicar su éxito...
Pero, aún así, después de eso, el juró que no iba a permitir que algún capricho se volviera a interponer en el cariño que le tenía a ellas. Así lo hizo, por tanto... ¿a quién le importa la opinión de alguien más? Él no quería creer nada de lo que le dijo ese estúpido hablador, no podría ser capaz de cometer una atrocidad sólo por envidia o por venganza.
Temblando de ira, pero mirando a su chantajista a través de sus ojos llorosos, el chico finalmente preguntó:
‒ ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Qué tienes que ganar con arruinar mi vida?
‒ Tengo todo para ganar... ‒ gritó el chantajista, quitándose en el acto su sombrero y su abrigo para revelar que debajo de su fachada no estaba nada más ni menos que Luna. ‒ ¡Hermanito!
Los ojos de Lincoln se abrieron de par en par cuando cayó hacia atrás e intentó alejarse de la persona que se suponía que era su hermana más cercana.
‒ ¡No! ‒ gritó él ‒ ¿Por qué, Luna? ¿POR QUÉ...?
En ese instante, el pitido mecánico de la alarma despertadora resonó en la habitación de Lincoln.
Lincoln se disparó, mirando a su alrededor. La luz entraba por su ventana y podía oír a sus hermanas comenzar a levantarse. Mirando a su alrededor, Lincoln vio que se había quedado dormido en su computadora portátil.
La primera parte de su documento de texto estaba la lista de las personas con las que posiblemente podría contar su secreto, junto con varias razones por las que se podía confiar en ellas. Pero la segunda parte estaba un par de páginas de letras y números escritos al azar que su rostro había estado presionando mientras dormía.
Adivinando, Lincoln pensó que su escritura lentamente había hecho que su mente se volviera borrosa, y probablemente se quedó dormido después de unas horas. Por la forma en que se sentía, supuso que tal vez obtuvo cuatro horas de sueño.
‒ Es... mejor que nada. ‒ suspiró, mientras guardaba y cerraba el documento de texto, antes de apagar su computadora portátil y prepararse para comenzar el día ‒ Ahora si solo pudiera comer algo.
Mientras estaba en la ducha, Lincoln pensó en su pesadilla. A decir verdad, apenas recordaba algo de eso, lo único que le preocupaba era que Luna aparentemente era su chantajista. Pero él sabía que eso no era cierto. Si tuviera que adivinar, diría que se sentía tan culpable por encender el fuego, que eso sólo lo hizo sentir culpable por el hecho de que Luna lo consoló en los últimos días. Como tal, su mente trató de poner a su hermana mayor en una luz negativa.
‒ Eso es ridículo ‒ murmuró para sí mismo, mientras salía de la ducha y se vestía ‒ Luna me ama, no hay razón para pensar en algo diferente.
Después de tomar su ducha y de vestirse habitualmente, Lincoln bajó las escaleras y decidió probar unas tostadas para el desayuno.
Mientras esperaba que apareciera la tostada afuera del tostador, sus hermanas entraron lentamente a la cocina, preparando su propio desayuno. Afortunadamente, a diferencia de los últimos días, las chicas no se encimaban sobre su hermano. En cambio, el chico pudo ver cómo le arrojaban pequeñas y rápidas miradas, especialmente Luna y Lucy, pero la mayor parte de las cosas volvieron a la normalidad... excepto por un detalle.
El chico quizás pudo cometer varias equivocaciones a lo largo de su corta vida, pero sintió que la que había hecho recientemente podría sacarlo del juego de la vida: durante su momento de ansiedad, mientras se comunicaba por última vez con esa persona desconocida, el mencionó su homenaje en esa Fiesta de Héroes la próxima semana. Ahora, más que nunca, le preocupaba el hecho de que eso le hubiese dado una pista de su paradero.
‒ Sólo esperemos que no se presenten complicaciones ‒ murmuró para sí mismo, cuando su tostada apareció.
Se sentó en la mesa de los adultos con sus hermanas y comenzó a masticar lentamente su brindis. Mientras comía, se sorprendió de lo que estaba sintiendo: tenía un poco de náuseas, pero al mismo tiempo se sentía bien por estar finalmente comiendo algo de comida. Antes de darse cuenta, había comido las dos tostadas y aún quería más.
Una vez que estaba en la cocina, ya se encontraba esperando a que el pan saliera del tostador, hasta que...
‒ Hola, Lincoln...
Lincoln saltó tres pies en el aire. Mientras esperaba a que su corazón dejara de latir tan rápido, Lincoln se dio la vuelta y vio a Lucy. También vio a un par de hermanas metiendo la cabeza en la cocina con preocupación, aunque se calmaron al ver que solo Lucy había asustado a su hermano.
‒ Hola, Lucy ‒ dijo Lincoln, sonriendo nerviosamente a su hermana menor. Estaba seguro de que iba a tratar de hablar con él sobre lo que le estaba molestando... pero aún no estaba listo para la conversación.
‒ ¿Qué pasa? ‒ le preguntó a ella, un poco más tranquilo.
‒ Solo quería ver cómo te está yendo ‒ dijo ella.
A pesar de su pequeña hermana gótica estaba completamente erecta en su sitio, él podía jurar que a través de su cabello ella lo miraba de arriba abajo, como si estuviera buscando algo malo en su ente.
Si bien, una parte de él estaba conmovido con que su hermana menor lograba captar sus problemas internos, había otra parte de él que necesitaba que dejara de registrarlo mental y/o espiritualmente. Por lo que, forzando una sonrisa, en un intento por parecer gozoso, le estableció:
‒ Estoy bien ‒dijo, mientras tiraba de su hermana para darle un beso en la nariz y posteriormente atraparla en un abrazo, todo al mismo tiempo que le acariciaba su espalda. ‒ No te preocupes por eso, aunque gracias por hacerlo.
A estas alturas, Lucy quedó confundida por las acciones de su hermano mayor. La mayoría de las veces lo había visto ya sea siendo envuelto o resistiéndose un poco ante actos que consideraría melosos por parte sus demás hermanas, pero nunca lo había visto hasta ahora exteriorizando esa clase de gestos en ella.
Sin embargo, para sacar evitar arruinar el ritmo de las cosas, simplemente declaró:
‒ De nada ‒ dijo, devolviéndole el abrazo ‒ Sabes que te quiero, Lincoln.
Sin duda, eso hizo que Lincoln sintiera que sus fibras del corazón tironeaban; mientras que todos ellos ocasionalmente decían "Te quiero" en grupo, era raro que los hermanos Loud abiertamente, y un tanto al azar, se dijeran esa frase el uno al otro.
Aún así, antes de que quebrase por lo que le dijo su hermanita, necesito componer sus impulsos y tratar de encontrar una replicación lo suficientemente calmada y creíble.
‒ Yo también te quiero, Lucy ‒ dijo después de un momento, apretando aún más el abrazo.
Tal vez él no se dio cuenta, pero Lucy lo escuchó realizar una pausa justo antes de que él apretara el abrazo, lo que solo confirmaba sus sospechas de que algo estaba molestando a su hermano.
Sin embargo, antes de que Lucy pudiera decir algo más, los dos fueron interrumpidos por sus hermanas espiándolos, quienes exhalaron un gemido propio de una persona cada vez que observa algo adorable. Cada una de ellas, incluso Lynn y Lana, tenía dulces sonrisas en sus rostros mientras veían a sus dos hermanos abrazarse.
Lucy y Lincoln se sonrojaron cuando se apartaron el uno del otro. Incluso si fueran familiares, las demostraciones públicas de afecto siempre fueron motivo de burlas, cosa que ninguno de los dos quería.
‒ Ejem. ‒ tosió Lincoln ‒ Bueno... probablemente deberíamos terminar con el desayuno ahora.
Ante eso, agarró su tostada cuando apareció y se dirigió al comedor, mientras que las hermanas mayores lo despeinaban y lo llamaban un dulce hermano mayor.
Lucy suspiró mientras veía a su hermano regresar al comedor. Tendría que esforzarse más para lograr que se abriera ante ella.
‒ Tal vez Luna podría ayudar ‒ murmuró, mientras seguía a sus hermanos. Después de todo, todos en la familia sabían sobre el vínculo cercano de Luna y Lincoln. Lucy solo esperaba que su hermana amante de la música rock pudiera ser de alguna ayuda para llegar a su hermano.
El resto de la mañana fue buena, solo que recibió algunas burlas por parte de sus hermanas sobre cuánto se preocupaba por ellas. Afortunadamente, el estómago de Lincoln se sintió mejor después de cuatro tostadas, pero aún continuaba tomando respiraciones profundas varias veces en repetidas ocasiones cada vez que sentía que las tostadas querían volver a subir.
En general, se sentía realmente un poco mejor ahora que había dormido un poco y había podido mantener algo de comida dentro su cuerpo... ahora, solo esperaba que pudiera continuar con esto.
Una vez más, cuando Lincoln llegó a la escuela recibió el mismo tratamiento de una celebridad, con gente que lo vitoreaba, le daba palmas, le decía que era increíble (con algunas chicas coqueteando con él), etc.
Todavía lo odiaba, ya que sabía que no se lo merecía.
Durante la primera mitad del día, las cosas fueron bastante normales. Lincoln realmente estaba temiendo el almuerzo, porque sabía que tenía que invitar a Clyde y Ronnie Anne a la Fiesta de Héroes de Lord Tetherby. Luego, después de la escuela, tenía que llamar a Tetherby y confirmárselo, lo que significaba que tenía que ir... y que todo eso le recordara que estaba viviendo una gran mentira.
Negando con la cabeza estos pensamientos negativos, Lincoln ingresó a la cafetería y buscó a sus amigos. Los vio a todos sentados en su mesa habitual.
Ronnie Anne, Clyde, Liam, Zach, Rusty, "Papá Ruedas", "Llanta Ponchada", Cristina, Tabby, Haiku, Lucy, Lana y Lola (Polly Pain y Sonrisas estaban en la escuela secundaria con sus hermanas mayores) simplemente estaban sentados conversando y riendo. Fue divertido verlos a todos juntos, ya que técnicamente estaban en camarillas diferentes. Pero, al parecer, él simplemente tenía ese efecto en las personas: les daba coraje para salir de su zona de confort y hablar con diferentes personas.
Lincoln consiguió su comida, fideos con algún tipo de salsa, y fue a reunirse con sus amigos. Todos sonrieron cuando se unió a ellos, sentándose entre Clyde y Ronnie Anne.
‒ Hola, Patético ‒ dijo Ronnie Anne, sonriendo mientras lo rodeaba con un brazo y lo acercaba. Lincoln se sonrojó, no del todo acostumbrado a que su novia actuara muy cariñosa.
‒ Hola, Ronnie Anne ‒ dijo Lincoln, sonriéndole ‒ ¿Cómo estás?
‒ Estoy genial ‒ dijo, mientras probaba su comida, temblando mientras se la tragaba. ‒ ¿Y tú?
‒ Estoy bien ‒ dijo, antes de volverse hacia el resto de la mesa. ‒ ¿Cómo están ustedes, chicos?
Todos respondieron a lo largo de las líneas de "Bien" y "Genial", lo que hizo sonreír a Lincoln, feliz de que todos sus amigos lo estuvieran pasando bien.
Mientras todos charlaban y se atragantaban con su estereotípica "comida de la cafetería", las hermanas de Lincoln le sonrieron, mirando a Clyde y Ronnie Anne con caras expectantes.
Lincoln suspiró, sabiendo que no había manera de evitar esto, así que se aclaró la garganta antes de que les preguntara:
‒ Oigan, ¿Clyde, Ronnie Anne?
Su mejor amigo y su novia, así como el resto de la mesa, se volvieron hacia Lincoln, preguntándose qué pasaría.
Pero antes de que Lincoln pudiera hablar, todos y cada uno de los teléfonos de la cafetería sonaron, lo que indicaba que se había entregado un mensaje de texto en un enorme grupo. Todos lentamente sacaron sus teléfonos, excepto Lincoln, que estaba congelado por el miedo.
‒ No... ‒ murmuró, mirando a su alrededor mientras todos miraban sus teléfonos con ojos curiosos.
‒ Oye, Lincoln ‒ dijo Ronnie Anne, mirando un poco extrañada el mensaje ‒ Este mensaje se titula igual que tu nombre, y hay un video con él.
Lincoln abrió la boca para responder, pero no salieron las palabras.
‒ ¡Amigo! ‒ dijo un Clyde sorprendido, mirando el mensaje en su teléfono. ‒ ¿Cómo pudiste no contarnos sobre esto?
Lincoln miró a su alrededor mientras cada cabeza en la cafetería se volvía lentamente hacia él.
‒ ¡Oh, cielos! ‒ murmuró, finalmente encontrando su voz, justo cuando Ronnie Anne y todos los demás presionaban el botón de reproducir en el video.
FIN DEL CAPÍTULO IV
