The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores.
Historia original de Samtastic 3.0
Traducida y adaptada por mí.
P. D.: Una vez que hayan terminado de leer, les hago la más atenta invitación para que dejen su review, ya que soy alguien que busca mejorar en base a la retroalimentación. De antemano, si quieren pueden hacer lo mismo con las demás historias que tengo en mi perfil.
CAPÍTULO V
Lincoln sintió que se le cerraba la garganta cuando la cafetería se aquietó.
"¡Oh Dios!", pensó, mientras empezaba a enloquecer, "Ese idiota realmente tenía la evidencia, y ahora la liberó. Eso es todo. Mi vida se acabó. Seré expulsado y arrestado, y todos me odiarán. Probablemente aún más, ya que me han llamado héroe y no he hecho nada para dejar las cosas claras".
Lincoln sintió que el tiempo se ralentizaba cuando vio que el pulgar de Ronnie Anne se movía hacia el botón de reproducción en el mensaje que acababa de recibir.
Sabiendo que tenía que hacer algo, Lincoln abrió la boca para intentar explicarse. Pero, por supuesto, no salieron palabras; no pudo encontrar su voz, por lo que se resignó a dejar que sucediera.
Se sintió como una eternidad después de que Ronnie Anne pulsara "REPRODUCIR" antes de que sucediera realmente algo. Así fue Lincoln se preparó, preocupándose por su vida, ya que sabía que había terminado.
‒ ¡HOLA A TODOS!
Los ojos de Lincoln se abrieron de golpe. Esa no era la voz de su extorsionador, esa era una voz más que alegre y bastante familiar. Para cuando dirigió su mirada en la pantalla del teléfono de su novia, sus sospechas fueron comprobadas en ese instante:
‒ Esta es Leni Loud hablándoles desde el período de almuerzo. ¡Oh! Ahora, mi novio los saludará.
En eso, el encuadre del video se movió un poco para posteriormente mostrar la cara de un joven esbelto y moreno de pelo rizado de color negro, el cual traía consigo un arete dorado en su oído izquierdo, una gorra roja puesta hacia atrás y una camiseta gris; en un principio, éste intentaba de decir algo que era inentendible, pero luego de masticar y de tragar lo que tenía en su boca, procedió a hablar:
‒ Hola a todos, mi nombre es Justin Delfino, y es un honor saludarlos. ‒ dijo el joven en pantalla, el cual tenía una voz barítona sumamente elocuente. ‒ Discúlpenme antes... es que estoy filmando esto mientras trato de almorzar una barra de cereal integral. Ahora... resulta que mi novia, Leni Loud, me pidió que hiciera esto por ella. Aparentemente les tiene un gran anuncio que incluso yo no sé lo que es. Así que sin más demoras, los dejo de nuevo con la encantadora señorita que acaban de ver.
Nuevamente, el video tembló para enfocarse de nuevo en la hermana modelo de Lincoln:
‒ Gracias, cariño. ‒ dijo una Leni sonrojada que desviaba su mirada un poco de la cámara, mientras se reía entre dientes. Para cuando terminó, se compuso de nuevo y continuó. ‒ Bueno, lo siento... Es que no podía esperar más. Como muchos de ustedes saben, a mi hermanito Lincoln lo llaman héroe después de que salvó a todos durante el incendio en su escuela la semana pasada. Pero... lo que quizás no saben es que... ¡Lo van a premiar por sus acciones heroicas!
En eso, la cafetería se convirtió en una enorme cacofonía de murmullos y exclamaciones que terminó al poco rato, con todos los presentes tornándose a Lincoln y dándole pulgares arriba.
‒ ¡Eso es genial, nena! ‒ exclamó un Justin obviamente emocionado, mientras se encontraba desde el otro lado de la cámara ‒ Y oye... ¿Cuándo y de qué va ser el evento?
En eso, el rostro feliz de Leni se esfumó en seco, mientras que al mismo tiempo trataba de pensar en la mejor respuesta para la pregunta que le hizo Justin. Parecía que iba a estar un buen rato, hasta que sonó otra voz familiar:
‒ Leni, ¿qué estás haciendo? ‒ llamó la voz de Lori, e inmediatamente la cámara se movió hacia ella mientras que ella se acercaba en el acto.
‒ ¡Lori! ‒ exclamó Leni, feliz de ver a sus hermanas ‒ ¡Qué bueno que estás aquí! Es importante... ¿cuál es la fiesta en la que van a premiar a Lincoln la próxima semana?
‒ Bueno, no va a ser premiado, más bien es el Invitado de Honor. ‒ dijo Lori ‒ Va a ser en la Fiesta Anual de Héroes de Lord Tetherby en su Club Campestre.
‒ ¡Sí, eso! ‒ dijo una Leni emocionada. ‒ Eso es lo que recibe mi hermanito por una recompensa por sus hazañas heroicas.
Ante la imperiosa alegría de Leni, Lori meneó la cabeza de manera jovial mientras ponía los ojos en blanco, pero en eso notó a Justin grabando el momento con el teléfono de su hermana, a lo cual atinó reírse entre dientes.
‒ ¿Acaso estás haciendo un video para publicar tu orgullo por Lincoln? ‒ preguntó una Lori entretenida.
‒ Sip. ‒ dijo Leni, sonriendo. ‒ Ahora, solo necesito encontrar una manera de que todos sus compañeros vean este video y sepan qué está pasando para que puedan felicitarlo.
‒ En ese caso, déjamelo a mí ‒ dijo Lori ‒ Puedes poner el video como un archivo adjunto en un mensaje de texto y enviarlo a un grupo de texto. ‒ En eso, la hermana mayor reaccionó al chasquear sus dedos y posteriormente sacar su teléfono de sus pantalones cortos. ‒ Es más, le enviaré un mensaje a Lisa para que ingrese al servidor de la escuela y obtenga los números de los teléfonos celulares de todos los niños.
‒ ¡Excelente! ‒ dijo Leni, asintiendo y palmeando sus manos entre sí claramente extasiada ‒ De todos modos, espero que todos le deseen a mi dulce hermanito muchas felicidades. Se lo merece.
En eso, el video terminó, y la cafetería estalló en aplausos. Así, Lincoln miró a todos los que lo aclamaban. Él no estaba realmente seguro de cómo sentirse ahora. Por un lado, estaba más allá de sentirse aliviado de que el video no lo hubiese distribuido su extorsionador. Por otro lado, todavía era difícil para él elogiar lo sucedido.
En general, Lincoln se sentía... entumecido. Su corazón finalmente se estaba desacelerando, ya no latía un millón de latidos por segundo. Debido a esto, sin embargo, su adrenalina finalmente se estaba disipando, y sintió que se estaba preparando para quedarse dormido.
‒ Vuelvo enseguida ‒ murmuró Lincoln a sus amigos, finalmente encontró su voz mientras se levantaba y salía de la cafetería.
Sus amigos y hermanas lo vieron irse, con cara de confusión. Podían ver que algo estaba mal con Lincoln, pero no tenían idea de qué.
‒ ¿Me pregunto qué es lo que le pasará a ese chico? ‒ preguntó Rusty.
‒ Probablemente solo le es difícil ser el centro de atención ‒ sugirió Lana. ‒ Realmente no tiene mucho tiempo para brillar en casa. Probablemente sólo lo esté molestando un poco.
Todos los demás murmuraron en concordancia mientras volvían a comer su almuerzo. Excepto por uno.
Lucy había estado mirando a Lincoln todo el tiempo, y había visto lo asustado que había estado antes de que el contenido del video fuera revelado.
‒ ¿Qué te pasa, hermano mayor? ‒ murmuró para sí misma, mientras terminaba su almuerzo, prestando atención a la charla a su alrededor ‒ ¿Por qué casi te da un ataque de pánico cuando todos tienen ese video?
Lincoln salió a trompicones de la cafetería y se dirigió al baño más cercano. Creyó que podría a uno de los cubículos y descansaría sus ojos por un minuto. Pensó en ir a la enfermera, pero probablemente llamarían a sus padres, y eso solo lo llevaría a preocuparse más por él.
Pero justamente cuando estaba a punto de abrir la puerta del baño, una voz gritó:
‒ Hola, Larry.
Lincoln gimió molesto cuando miró hacia atrás y vio a su compañero de clase Chandler caminando hacia él. Chandler era el chico más popular en la escuela, y tenía la actitud para igualar: él usaba personas, hablaba altivamente con ellos, hablaba de ellos a sus espaldas, etc. En resumen, era el típico chico que se sentía superior al resto, pero lo cierto era que lo poco que lograba era a través de la coerción y el engatusamiento.
Una vez, Lincoln había tratado de hacer que Chandler gustara de él y de su amigo Clyde para que los invitara a su fiesta de cumpleaños, pero al hacerlo causó una ligera ruptura en su relación con Lori, debido a que él metió a Lori en problemas en su trabajo. Afortunadamente, los dos se reconciliaron, con Lincoln sustituyéndola en su puesto de trabajo y reconociendo que Chandler nunca había sido su amigo. Desde entonces, Lincoln había hecho su misión personal de evitar a Chandler a toda costa, cosa que Clyde también reconoció y sintió de la misma manera, apoyando en el proceso su iniciativa.
Sin embargo, ahora resulta que ese dolor de muelas andante lo estaba buscando y trataba de llamar su atención de nuevo, pero molestándolo con que pronunciara mal su nombre. Decidido a no soportarlo más, Lincoln atinó en suspirar de manara profusa:
‒ Es Lincoln ‒ exclamó un Lincoln hastiado, volviéndose para mirar al otro chico, mientras intentaba no quedarse dormido. ‒ ¿Qué quieres, Chandler?
‒ Bueno ‒ dijo Chandler con aire de suficiencia. ‒ He oído hablar de todas las cosas que has estado haciendo últimamente, Sr. Héroe. Después de pensarlo, me imagino que eres lo suficientemente bueno como para pasar tiempo conmigo y con mi equipo.
Ante eso, Lincoln rodó sus ojos y exhaló un quejido, puesto que no se podría esperar más que eso del mayor idiota en la escuela. Por lo que, en un intento por deshacerse de él, le dijo:
‒ ¿De verdad? Vaya, eso es muy... "amable" de tu parte, pero voy a tener que pasar.
Lincoln casi esperaba que Chandler lo mirara sorprendido, pero su rostro se tornó en un ceño fruncido. En ese instante, el chico se aproximó algo encolerizado, casi amenazándolo de muerte:
‒ Ahora escúchame bien, Larry. Estoy amable al ofrecerte un lugar con los niños geniales. ¡Ya me hiciste quedar mal al no aparecerte en mi fiesta después de invitarte! ¡Así que no estoy de humor para que me niegue un perdedor como tú... otra vez!
Lincoln estaba sorprendido (y algo nervioso) por el arrebato de Chandler. Aún así, se mantuvo constante a su iniciativa con él, por lo que respiró hondo y respondió, adoptando un tono de voz irritado:
‒ Mi respuesta es no, Chandler. ¡Así que lidia con eso de una buena vez!
Ante eso, Lincoln se giró y entró al baño, sin darle a su rival la oportunidad de que le replicara algo.
Mientras Lincoln entraba al baño, sintió que empezaba a desgastarse de nuevo, y su enfrentamiento con Chandler consumió lo último de su energía.
Al darse cuenta de que estaba solo, Lincoln abrió rápidamente todas las puertas de los cubículos, con la esperanza de encontrar un inodoro limpio, cosa que era más fácil decirlo que hacerlo, considerando el hecho de que está tratando con el baño de niños de una escuela primaria.
Finalmente logró encontrar el inodoro idealizado, el del final en realidad parecía que acababa de limpiarse. Saltó dentro y cerró la puerta, sentándose en el inodoro y apoyándose en la pared, tratando de ponerse lo más cómodo que pudo.
‒ Solo descansaré mis ojos por unos minutos ‒ murmuró Lincoln, cerrando los ojos mientras sentía que comenzaba a quedarse dormido.
La campana de la escuela sonó en ese momento, haciendo que los ojos de Lincoln se abrieron de golpe cuando se levantó de un tirón y miró a su alrededor, preguntándose dónde estaba y qué estaba pasando. En su prisa, sintió que su trasero comenzaba a hundirse, por lo que se enderezó rápidamente.
Finalmente, al tratar de orientarse, Lincoln se dio cuenta de que estaba en el baño de niños de su escuela. El lado izquierdo de su rostro se sentía extraño, y mirando a su izquierda, vio por qué: había estado durmiendo con la cara apoyada contra la pared, que tenía una corriente constante de baba corriendo a través de ella.
‒ ¿Cómo... cuánto tiempo estuve fuera? ‒ murmuró para sí mismo.
Poniéndose de pie, y sintiéndose un poco tambaleante debido a simplemente despertarse en ese momento, Lincoln abrió la puerta del cubículo y salió, notando que el baño estaba vacío, justo cuando había entrado.
Sacando su teléfono, los ojos de Lincoln se ensancharon al ver que eran... ¡las tres de la tarde con treinta y tres minutos! Lo cual daba a entenderse de que la escuela había terminado y que él había estado dormido por más de 3 horas... ¡en el baño!
Con sólo pensar en eso, el chico se sintió asqueado, solo había tenido la intención de descansar sus ojos por un par de minutos, no quedarse dormido por completo... ni mucho menos en un baño maloliente.
Sin embargo, al transitar un poco en sus pensamientos, el chico se quedó sin aliento cuando logró captar un detalle nefasto para su integridad:
‒ ¡Oh, demonios! ‒ exclamó, dándose cuenta de que era más que probable que la Sra. Johnson se diera cuenta de que él había estado desaparecido, y pudo probablemente llamar a la oficina cuando ella no pudo encontrarlo. Y, por supuesto, la oficina probablemente llamara a su hogar.
Ahora, solo podía imaginarse en cuántos problemas tendría él, una vez que regresara.
Pero afortunadamente para él, ese no fue el caso... Bueno, más o menos.
Desconociendo el caso de Lincoln en este momento, tanto la señora como el señor Loud tuvieron que trabajar un par de horas más. Aún así, la secretaria de la escuela dejó un mensaje de voz al número de su hogar, y como las hermanas mayores llegaron a casa antes que sus padres lo hicieran, fue Luna quien descubrió el susodicho mensaje.
Al enterarse de que Lincoln se había saltado sus clases, Luna estaba comprensiblemente preocupada por su hermanito. Ella había notado que, incluso después de ser aclamado como un héroe por sus acciones durante el incendio, realmente no parecía estar mejor. Mientras que al principio parecía estresado más allá del alivio, ahora parecía algo... vacío.
Para evitarle a su hermano contratiempos con los demás, Luna borró rápidamente el mensaje de la contestadora automática antes de dirigirse a su habitación. Una vez allí, ella saltó a la cama superior de la litera que compartía con Luan y miró hacia el techo, preguntándose qué pasaría con su hermano menor.
Si estaba siendo completamente sincera consigo misma, ella no le había contado a nadie lo que sentía, pero... tenía la sensación de que Lincoln no había dormido bien las últimas noches. Ella no estaba segura de por qué pensaba eso. Por supuesto, ella había dormido con él, pero ella había estado dormida, así que si tenía sus propias convicciones para creer que él había estado despierto toda la noche, por lo tanto ella intuyó que tal vez él debió haber estado muy quieto. Por aproximadamente siete horas. Por cinco noches seguidas.
‒ Tengo que hablar con Lincoln cuando llegue a casa ‒ murmuró Luna para sí misma. ‒ Algo claramente lo está molestando, y como su hermana mayor, necesito saber qué es.
Se podría decir que Lincoln estaba volviéndose en un ermitaño, ya que había esperado hasta que los pasillos estuvieran limpios, antes de salir sigilosamente del baño y dirigirse a la puerta principal, y así poder dirigirse a salvo a casa. Ahora eran diez para las cuatro de la tarde, y estaba seguro de que sus hermanas mayores probablemente ya estuvieran en casa. Solo podía imaginar lo enojadas y/o preocupadas que estarían.
Al salir de la escuela, Lincoln no se sorprendió en absoluto al ver no solo a sus hermanas menores, sino también a Ronnie Anne y Clyde esperándolo frente a la limusina.
‒ Ahí estás, Lincoln. ¿Dónde has estado? ¡Te hemos estado esperando durante horas! ‒ Se quejó Lola, levantando los brazos enfáticamente.
‒ Por favor... Han sido solo 20 minutos, Lola. ‒ dijo Lucy sin pestañear, mientras Lana ponía los ojos en blanco ante la impaciencia de su gemela.
‒ Lo siento ‒ dijo Lincoln, sin mirar al grupo. ‒ Yo... eh... tenía un par de cosas de las que tenía que ocuparme.
‒ ¿Como qué? ‒ preguntó Clyde, compartiendo una mirada preocupada con Ronnie Anne.
Ante esa simple mirada, el chico se preocupó de que sus amigos podrían tomar un punto de vista incierto ante sus palabras o acciones; él simplemente no estaba seguro de qué decirles, puesto que podrían considerar que él estaba evadiéndolos debido a que probablemente sentían que le han faltado en algo.
Mientras que sus hermanas estaban inconscientes de ello, Ronnie Anne y Clyde obviamente sabían que no había estado en clase durante la segunda mitad del día, cosa que lo incitó a replicarles de manera incómoda:
‒ Ah... Solo... Ya saben, cosas.
Obviamente, sus amigos y hermanas no parecían convencidos por su respuesta, por lo que rápidamente cambió de tema:
‒ ¿Saben qué...? Salgamos de aquí. Ya estoy listo para irme a casa y relajarme.
‒ Claro ‒ dijo Ronnie Anne, mirando a su novio con inquietud y preocupación.
Ella había estado preocupada cuando aparentemente desapareció después del almuerzo, y el hecho de que él actuara actualmente como si nada hubiera sucedido solo aumentaba la preocupación.
‒ ¿Qué pasa contigo, Lincoln? ‒ murmuró para sí misma, mientras saltaba a la limusina, y Kirby cerraba la puerta tras ella. ‒ Dime qué te está molestando para así ayudarte.
Después de dejar a Clyde y Ronnie Anne en sus casas, Kirby dejó a los hermanos Loud en su casa. Después de confirmar que ninguno de ellos necesitaba ir a ninguna parte por el resto del día, Lincoln envió a Kirby a casa, dándole las gracias al hacerlo.
Lincoln primero se detuvo en la cocina para servirse un vaso de agua. Pensó en tomar un bocadillo, pero su estómago todavía estaba mareado por la idea de la comida.
Al llegar a su habitación, Lincoln se dio cuenta de que había dejado su mochila en la escuela. Por lo tanto, técnicamente no tenía tarea.
‒ Otra cosa más que voy a tener que hablar con la señora Johnson mañana ‒ murmuró Lincoln, derrumbándose en su cama.
Sin embargo, al momento de recostarse en la comodidad de su aposento, hubo un detalle que casi pasaba por desapercibido: si bien pudo evitar un interrogatorio de parte de sus amigos, aún tenía que resolver ese asunto de ese mensaje que pudo haber mandado la dirección del plantel.
Por un lado, él había visto que alguien había borrado el mensaje del contestador automático, lo que significaba que no tenía que preocuparse de que su madre o su padre se enteraran de su "zanjeo". Pero eso también significaba que una de las hermanas mayores lo había descubierto, por lo que él necesitaba adivinar quién de todas fue...
En ese instante, escuchó llamar a su puerta, y la voz de Luna se oyó desde atrás de esta.
‒ ¿Hermano? ¿Estás ahí?
Es ahí donde Lincoln se dio cuenta de dos cosas: primero, fue algo extraño y algo gratificante a la vez de que al fin una de sus hermanas había tocado la puerta cerrada de su cuarto por respeto a su privacidad; segundo, la forma en que Luna había decidido llamarle fue algo ambivalente, puesto que su tono de voz tenía cierta aura conflictiva entre la compasión y la circunspección.
Eso sólo podía significar una cosa...
‒ Parece que el misterio está resuelto ‒ suspiró Lincoln, levantándose y abriendo la puerta, mientras que su cerebro estaba tratando de encontrar una mentira creíble para contarle a su hermana preocupada.
‒ Hola, Luna ‒ dijo, forzando una gran sonrisa en su rostro.
Mientras Lincoln le decía a Kirby que tenía la noche libre, Lucy entró corriendo a la casa y subió las escaleras, donde golpeó la puerta de Luna y de Luan.
‒ ¿Sí? ‒ preguntó Luna, abriendo la puerta y asomando la cabeza. Miró a su alrededor, pero no vio a nadie.
‒ Aquí abajo.
Es ahí donde Luna gritó y saltó en estado de shock, aunque se calmó al ver que solo era Lucy.
‒ ¡Dios, Luce, no hagas eso! ‒ se quejó Luna, mientras que colocaba una mano sobre su pecho mientras trataba de detener su latido errático del corazón.
Lucy ignoró el shock habitual de su hermana mayor al ser sorprendida por ella cuando dijo:
‒ Necesito hablar contigo sobre Lincoln.
Los ojos de Luna se agrandaron mientras procedía a mirar de un lado al lado, esperando a que nadie más se diera cuenta de lo que iba a hacer, así posteriormente agarró a Lucy de su brazo izquierdo y la llevó a su habitación. Ambas se subieron en la cama de arriba, donde se sentaron al estilo indio uno frente al otro.
‒ ¿Lo has notado también? ‒ fue todo lo que ella preguntó.
Lucy asintió.
‒ Lincoln claramente ha estado lidiando con un estrés muy grande, y creo que el fuego es solo parte de la razón detrás de ello. Y ya que pienso que como ustedes dos son más cercanos, ¿pudiste haber notado algo con él?
Luna se mordió el labio inferior. El rumbo que estaban teniendo era extraño, pero más que nunca estaba dispuesta a ignorar ese detalle, pues se trataba de un problema que podría estar agobiando a su hermano.
Se podría decir que ella y Lucy nunca habían sido particularmente cercanas, ambas eran muy cercanas con Lincoln. De hecho, junto con Leni, ellas eran las hermanas que más interactuaban con Lincoln, por lo que si algo andaba mal con él, por lo general él iba en su consulta por algo de ayuda; o si sospechaban algo malo con él, ellas inmediatamente intervenían en el proceso.
Y ahora, era claramente el momento de que se tendrían que consultar entre sí, y evitarle severos daños a su hermano. Suspirando, Luna le contó a Lucy su teoría de que Lincoln no había dormido realmente desde el día del incendio, y que probablemente estaba corriendo con adrenalina y estrés.
Por su parte, Lucy respondió al revelar la cantidad de miedo que había estado en la cara de Lincoln cuando Leni envió ese video, como si esperara que fuera otra cosa; también tomó nota de la retirada apresurada de Lincoln de la cafetería después de que se terminó el video, así como también cuando fue el último en salir de la escuela, claramente escondiendo algo.
Los ojos de Luna se agrandaron en esa parte.
Si la clara idea de que su querido hermano estuviese estresado todo el tiempo no fue incentiva suficiente para indicar que estaba guardando un enorme problema, entonces el detalle de que fuera el último en salir debido a que tenía algo que lo angustiaba como para saltarse la mitad de su día en el baño... sin dudas, tuvo que ser suficiente como para convencerla del todo.
‒ Eso explica por qué se saltó la segunda mitad del día escolar ‒ dijo Luna, contándole a Lucy sobre el mensaje de voz que había estado en el contestador cuando llegaron a casa.
En esa parte, Lucy se quedó perpleja, atinando en mover un poco su cabeza hacia atrás mientras resollaba. Para ella, Lincoln podría ser cualquier cosa, pero jamás un irresponsable con sus deberes, eso la llevó a recalcar un rasgo que ocurrió durante su salida de la escuela, mientras pensaba en ello al mismo ritmo que se frotaba la barbilla:
‒ Sabía que Clyde y Ronnie Anne estaban escondiendo algo de la manera en que hablaban con Lincoln. Obviamente, se estaban preguntando dónde había estado. ‒ murmuró ella.
‒ Chica... Tenemos que descubrir qué está pasando con nuestro hermano ‒ dijo Luna, poniendo su puño en su barbilla mientras trataba de pensar en cómo llevar a cabo esa tarea.
Así, Lucy se unió a Luna, imitando su gesto, ya que sabían que tenían una situación muy alarmante entre manos.
Era bien sabido que tanto para Luna como para ella, necesitaban conocer con exactitud lo que ocurría con su hermano, puesto que no permitirían que un problema tan grande afectara a Lincoln de esa manera, y de ser uno verdaderamente complicado, ambas sabían que tendrían que pensar en una solución lo suficientemente minuciosa, tal y como lo dictaba el estilo de Lisa... En eso, el mero pensamiento de Lisa hizo que Lucy la llevara a recordar en un detalle adicional:
‒ ¿Sabes qué? ‒ dijo Lucy ‒ Cuando iba a ir a la habitación de Lisa para que ella me diera clases de matemáticas la noche anterior, vi que Lincoln salía de su habitación, parecía un poco triste. ¿Crees que Lisa podría saber lo que está pasando?
Ahora, parecía que las cosas encajaban con más exactitud... no sabía en que podría estar metido, pero Luna no dudaba en que el problema de Lincoln era más grande que ese incendio, por una sencilla razón:
‒ Lo dudo ‒ dijo Luna, frunciendo el ceño ‒ Lisa siempre nos dice cuando descubre que algo está molestando a uno de nosotros. Como cuando Linc comenzó a tratar con Ronnie Anne debido a que lo estaba molestando.
» Ella no cree en "malgastar el poder del cerebro en problemas mediocres", o como sea que ella le diga. Si Lincoln le contaba algo, ella nos lo diría. Y además, ¿por qué de todas las personas que habitan en esta casa, él iba a confiarle algo a Lisa? Si no es tú, yo o Leni, me imagino que iría con Lori, Lynn o incluso con Lola antes que ir con Lisa.
‒ Cierto... ‒ murmuró Lucy, bajando la vista mientras creía en ello.
La verdad sea dicha. Lisa, a pesar de contar con un amplio coeficiente intelectual, con el cual era capaz de resolver cualquier problema, todavía no contaba con la suficiente discreción para tratar con los problemas personales de sus demás hermanos, por lo que era prácticamente imposible tratar con ella para confiarle un secreto.
Lucy sabía de eso, más que nada porque Lisa era famosa por ser alguien sumamente frívola, pues trataba a todo el mundo como potenciales sujetos de pruebas para hacer experimentos científicos sumamente insólitos o, de plano, inauditos, debido a que siempre terminaban explotando por completo o por causar algún daño físico y/o emocional.
Y si necesitabas su ayuda con algo que no tuviera que ver con tu tarea o alguna asesoría, habría que tener cuidado al respecto con pedírselo, puesto que siempre estaba ese riesgo de que te analizara con suma agudeza... cosa que inmediatamente hizo que Lucy pensara en un detalle:
‒ Aún así, no creo que haría daño el que le preguntes. ‒ dijo Lucy. ‒ Incluso si él no le dijera qué pasó, tal vez ella también haya notado algo acerca de él.
‒...Supongo que sí ‒ dijo Luna, entrecerrando sus ojos mientras desviaba su cabeza al creer en ello y asentía levemente la cabeza.
Luna no podía discutir contra esa posibilidad, por lo que dirigiendo nuevamente la mirada hacia Lucy le otorgó la razón y ambas se pusieron en acción.
Mientras los dos se levantaban de la cama y se dirigían a la puerta, la amante del rock le estableció lo que harían:
‒ ¿Qué tal si hablo con Linc, mientras hablas con Lisa?
‒ Me suena como a un plan ‒ dijo Lucy, con una sonrisa levemente arqueada.
Mientras llegaban al final del pasillo, Lucy tocó la puerta que conducía a la habitación de Lisa y Lily, mientras que Luna tocaba la de Lincoln.
Por la expresión de Luna, Lincoln sabía que tenía razón al suponer que ella había recibido el mensaje de su director. Sin decir nada, la invitó a entrar. Ambos se sentaron en su cama, sin mirar al otro a los ojos.
Lincoln se preguntaba cómo dejar de explicar por qué había abandonado la clase, mientras que Luna intentaba encontrar la mejor manera de hablar con su hermanito sobre lo que le molestaba.
‒ Hermano...
‒ Luna...
Ambos se detuvieron antes de decirse al unísono:
‒ Tú primero.
Ahí hubo otro breve silencio, puesto que si seguían indecisos por ver hablaba primero, jamás llegarían a ninguna parte. En un instante, parecía que llegarían a decir lo mismo, pero Lincoln fue interrumpido por Luna quien le tapó la boca suavemente mientras lo miraba de manera cariñosa.
‒ Por favor... permíteme, ¿sí? ‒ dijo ella.
Lincoln le concedió el permiso.
Acto seguido, ella le soltó la mano, desvió su mirada hacia otro lado y respiró profundamente, antes de comenzar:
‒ Hermano, tú y yo siempre hemos estado haciendo cosas juntos. Cuando éramos pequeños, antes de que apareciera Lucy, recuerdas que era yo quien tenía que cuidarte.
En eso, Luna realizó una nueva pausa y se atrevió a mirarlo nuevamente mientras ponía sus manos en sus hombros:
‒ Siempre he sido un poco sobreprotectora contigo, pero tienes que saber que eso lo hago porque te quiero mucho. Si algo te molesta y no quieres involucrar a toda la familia, sabes que puedes contarme y lo mantendré en secreto. Lo sabes, ¿verdad?
Lincoln, que estaba luchando por contener las lágrimas, asintió.
‒ Descuida. No voy a decirle a nadie que te estás volviendo loco, o que al parecer te saltaste la segunda mitad de la jornada escolar. ‒ dijo Luna, quien ya le era duro mantenerse firme porque estaba empezando a llorar también, mientras que se acercaba aún más a los ojos de Lincoln y procedió a poner sus manos en los costados de su cabeza, al mismo tiempo que le acariciaba sus mejillas con sus pulgares ‒ Pero por favor, ¿dime por qué? Eso es todo lo que pregunto. Dime por qué lo hiciste. Dime... ¿Qué te ha estado molestando la semana pasada?
Mientras que Luna dijo eso, Lincoln se detuvo al darse cuenta de que era martes. El fuego había sido el miércoles pasado. No había pasado una semana completa desde que su vida se vino abajo. Tanto si su chantajista tenía evidencia contra él como si no, Lincoln tuvo que reconocer que lentamente se estaba desmoronando.
¿Cuánto tiempo podría soportar? ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que tuviera una crisis mental completa? Después de todo, apenas podía comer o dormir, y se sentía tan culpable.
En su familia, se sorprendió de haber sido capaz de mantener este secreto por tanto tiempo. Por lo general, la palabra "secreto" era extranjera en la casa de Loud, especialmente para él. Tarde o temprano, todas sus hermanas, incluso la despistada Leni y la bebita Lily se darían cuenta de que lo estaban perdiendo.
Suspirando derrotado, el chico sabía que ya no tenía escapatoria, pues la mirada de cachorro triste ya era algo ineludible para él.
‒ Yo... no he estado durmiendo ‒ murmuró Lincoln, sin atreverse a mirar a su hermana a sus ojos húmedos. ‒ Así que entré al baño para descansar mis ojos por unos minutos, pero terminé quedándome dormido hasta el final del día. Simplemente no puedo dormir sin tener pesadillas horribles sobre el fuego.
Al oír eso, los ojos de Luna se agrandaron mientras miraba a su hermano y se apartaba un poco de él, mientras ella sólo se limitaba a boquear y cubrir su boca con sus dos manos, sin querer creer lo que acababa de escuchar.
Después de un minuto de incómodo silencio, ella lo acercó a su regazo y lo abrazó, frotándole la espalda mientras finalmente dejaba salir las lágrimas que había estado conteniendo.
‒ ¿Por qué no me dijiste antes? ‒ exclamó con voz quebradiza.
‒ Yo... yo... ‒ sollozó Lincoln, no soportando consigo la inestabilidad emocional de su hermana, él le devolvió el abrazo. ‒ Es solo que... no quería que ninguno de ustedes se preocupara por mí.
Esto fue, por supuesto, solo una parte de la verdad; Lincoln estaba nervioso de que si sus hermanas estaban preocupadas por él, lo rodearían hasta que él les dijera qué le pasaba. Si él hiciera eso, entonces descubrirían que él comenzó el fuego, y luego...
No quería pensar en eso. Lincoln estaba seguro de que sus hermanas siempre lo amarían, pero la idea de que descubrieran que había hecho algo tan horrible (incluso por accidente) lo hizo cuestionarse si ese amor podría romperse, y simplemente no estaba dispuesto a arriesgarse a descubrirlo.
‒ Hermano, somos familia. Siempre nos preocupamos el uno por el otro. ‒ estableció una Luna llorosa, apretando su abrazo. ‒ Eso nunca va a cambiar.
‒ Lo sé ‒ se ahogó Lincoln ‒ Simplemente no puedo superar... lo que sucedió.
Tras escuchar eso, Luna simplemente sollozó aún más fuerte, al mismo tiempo que lo apretaba aún más en su abrazo. No podía soportar la idea de haberle defraudado a su hermanito, por lo que decidió que no quería que él sufriera aún más, quedándose un rato así tratando de consolarlo, y dándole de vez en cuando uno que otro beso en su cabeza, todo mientras lo mantenía encerrado entre sus brazos.
Tras un momento en donde ambos pasaron de esta forma, Luna suspiró, pensando que le diría a su mamá que le hiciera otra llamada a Sylvia. Por el momento, sin embargo, suavemente se acostó en la cama de Lincoln, arrastrándolo junto a ella y sosteniéndolo con fuerza, pareciendo que si lo soltaba éste desaparecería en el aire.
‒ Vamos a tomar una pequeña siesta ‒ dijo Luna, mientras lo acomodaba de manera cálida. ‒ Solo hasta la cena. Quiero que te duermas y sepas que estás a salvo. No te preocupes por el fuego, no te preocupes por las pesadillas. Solo relájate, ¿sí?
En un principio, Lincoln fue tomado por sorpresa ante este gesto incómodo, en especial porque ya estaba notando sus pechos un poco abultados. Sin embargo, el simple acto de que Luna le permitiera dormirse en ella y le sonriera de manera afectuosa no eran más que incentivas para que continuara sollozando, pues eso indicaba que ella era capaz de olvidarse de cosas banales con tal de brindarle todo su cuidado y afecto.
Lincoln no quería hacer esto, pero tenía que admitir que estaba agotado. Después de todo, la cantidad promedio de sueño que un niño de once años necesitaba era de ocho horas por noche. En seis noches, eso fue el equivalente a cuarenta y ocho horas. ¡Dos días completos sin dormir!
En la última semana, Lincoln había obtenido un total de diez horas (incluso durante el día). Él necesitaba esto. Si él quería admitirlo o no, él necesitaba esto.
Mientras lentamente dejaba de sollozar, Luna sostuvo a su hermano cerca. En cuestión de minutos, Lincoln se había calmado y dormitaba ligeramente entre los brazos y el pecho de su hermana.
Mientras Luna se enfrentaba a Lincoln, Lucy estaba hablando con Lisa, esperando que su hermana genio pudiera ayudar a descubrir qué le pasaba a su hermano.
‒... así que ahora Luna está tratando de hablar con él sobre lo que está mal. ‒ terminó Lucy, mientras Lisa escuchaba atentamente.
Como era de esperarse, Lisa se mantuvo en silencio por un momento después, mientras pensaba detenidamente las cosas al mismo ritmo que mantenía una mirada apagada y se frotaba la barbilla desde su silla giratoria. Por su parte, Lucy, quien estaba de pie justo en frente de ella, simplemente mantenía una calma sumamente pesada.
Un completo silencio imperó en la habitación durante el transcurso en el que Lisa estuvo pensativa, siendo la única fuente de ruidos los ronquidos de Lily, quien estaba durmiendo en su cuna. Al final, Lisa abrió la boca para dar pauta a su razonamiento del problema:
‒ Si. Anoche, cuando vino aquí a hablar conmigo, me dijo que su maestra le había asignado un ensayo sobre la culpa, debido a que el fuego había sido iniciado por un estudiante. Por supuesto, yo sabía que él estaba mintiendo, pero simplemente lo dejé pasar.
‒ Está bien... ‒ dijo Lucy, sin estar segura de por qué su hermana haría tal cosa, y por qué ahora solo le estaba contando a alguien al respecto. ‒ ¿Cómo sabías que él estaba mintiendo?
‒ Eso es debido a que soy capaz de leer a la gente. ‒ explicó Lisa ‒ Tenía todas las señales de de alguien que está mintiendo: tenía una ligera contracción ocular, estaba rascándose el cuello, no me miraba directamente a los ojos, y tenía una postura derrotada.
» Claramente, él está lidiando con su propia culpabilidad personal, y estaba buscando una forma de aliviarla. Dado que por alguna razón él siente que no puede confiar en ninguna de nosotras, intentó engañarme para que le diera una respuesta.
» Sin embargo, aunque le seguí la corriente, tuve que darle la única respuesta posible: confesar lo que sea que lo esté alterando. Efectivamente, una vez que se lo conté, parecía como si la vida hubiera desaparecido de sus ojos, lo que confirma mis sospechas de que él personalmente está lidiando con cantidades masivas de culpa.
‒ Pero, ¿de qué podría sentirse culpable? ‒ preguntó Lucy con curiosidad. ‒ No ha hecho nada malo.
‒ Eso es todo lo que sabemos. ‒ señaló Lisa ‒ Después de todo, no todos sabemos dónde pudieron haber estado los demás o qué anduvieron haciendo las veinticuatro horas del día. Ergo, Lincoln podría haber hecho algo malo sin que lo supiéramos.
‒ Pero pasamos casi todo nuestro tiempo juntos ‒ argumentó Lucy. ‒ Nos daríamos cuenta si algo estaba alterando a Lincoln. La palabra "secreto" no existe en esta casa, y hasta tú lo sabes.
‒ Bueno, pasa y resulta que la culpa y el estrés pueden hacer que una persona se vuelva lo suficientemente paranoica como para hacer cosas que nunca pensó que podría hacer ‒ afirmó Lisa. ‒ En el caso de Lincoln, fue capaz de mantener la calma lo suficientemente bien como para no sospechar nada, aparte de que él estaba alterado por el incendio inicial.
» Y cuando reveló que corrió a través del fuego, simplemente ignoramos todo lo extraño que estaba haciendo a un lado, asumiendo que era pura tensión.
» Pero, por supuesto, lo he estado vigilando, y te puedo decir con toda certeza que nuestro hermano muestra signos extremos de culpa, a pesar de sus mejores esfuerzos por ocultarlo. En cuanto a qué es exactamente por lo que se siente culpable, uno puede lógicamente asumir que involucra al incendio.
‒ Pero, ¿por qué Lincoln se sentiría culpable por el incendio? ‒ preguntó Lucy, ahora más confundida que cuando entró en la habitación. ‒ Es un héroe por eso. Incluso si piensa que no hizo mucho, no debería sentirse culpable por eso. Pensaría que tal vez es simple modestia suya, pero... no es culpable de eso.
Lisa suspiró. En eso, mientras desviaba la mirada de su hermana mayor, una expresión de inquietud comenzó a mostrarse en su rostro, al mismo tiempo que su mano derecha movía sus dedos de modo que hacía un ritmo atropellado con el muslo de su pierna.
‒ Bueno... ‒ comenzó Lisa, devolviendo la mirada hacia Lucy. ‒ Hay... una cosa que podría estar haciendo que Lincoln se sienta culpable. Aunque dudo en siquiera considerar esta posibilidad.
Tras escuchar el argumento de Lisa, la pequeña gótica suspiró. Renuente a pensar que Lisa estaba poniéndose nerviosa, Lucy procedió a cruzarse de brazos y hablarle con incordio, pero siempre manteniendo su monotonía habitual:
‒ Lisa, por favor. Somos una familia. Necesitamos estar allí el uno para el otro. Si Lincoln siente que no puede hablar con nosotras, entonces depende de nosotras descubrir qué es lo que está mal con él para poder ayudar. Cualquier teoría que tengas, loca o no, debemos considerar todo lo que pueda suceder.
‒ Bueno... está bien.
Lisa suspiró en señal de derrota. Obviamente, tenía una teoría tan descabellada que ni ella misma podía considerarla como plausible. Es más, ella no quería creer en esta. Por lo que, mientras observaba a una Lucy aparentemente expectante, hizo un reordenamiento de sus ideas para evitar la controversia fuerte entre ellas y, finalmente, comenzó a hablar:
‒ Todos creen que el fuego fue iniciado por un estudiante, ¿verdad?
Lucy asintió.
‒ Bueno, ¿y si nuestro hermano... sabe quién es el culpable?
Los ojos de Lucy se abrieron de par en par, y esta vez realmente miraron por debajo de su pelo. No importa su voz cambió de tono o no, pero el hecho es que Lucy le contestó de manera patidifusa:
‒ ¿Estás... hablando en serio? Lincoln es un buen chico. Si supiera quién comenzó el incendio, se lo diría a alguien. En serio, sé que eso no es bueno, pero por algo tan grande como lo es ese incendio, estoy segura de que Lincoln no tendría problemas en acusar al culpable responsable.
‒ Pero, ¿y si tiene una razón para no hacerlo? ‒ argumentó Lisa. ‒ ¿Qué pasa si quien lo hizo sabe que Lincoln lo sabe y lo está amenazando? O lo que es peor, ¿y si es alguien a quien le importa?
‒ ¿Te refieres a Clyde o Ronnie Anne? ‒ preguntó Lucy con escepticismo. ‒ Es posible que tengan sus defectos, pero estoy bastante seguro de que ninguno de ellos es un incendiario. En cuanto a la persona que lo amenaza, él sabe que podría venir a nosotros y nos encargaremos de eso.
‒ O quizás no. ‒ respondió Lisa. ‒ ¿Y si el responsable estuviera armado y nos amenazara a nosotros? Lincoln haría cualquier cosa para mantenernos a salvo.
En eso, Lucy boqueó mientras fruncía el ceño en señal de asombro. No quería considerar esa posibilidad, principalmente porque era muy lógica.
Royal Woods no era exactamente como la ciudad de Nueva York, pero casi todos conocían a sus vecinos y, después de todo, los demás formalizaban una relación social. Pero, al menos, todos en esta comunidad conocían a la familia Loud. Todos especialmente sabían dos cosas sobre ellos:
1: Hacían mucho honor a su apellido. Y...
2: Todos se amaban más que nada, y siempre se cuidaban mutuamente las espaldas.
Y en la opinión de toda la familia, Lincoln era quien más se preocupaba por ellos, incluso si con frecuencia todos se aprovechaban de su nobleza.
Entonces, si Lincoln sabía quién había iniciado el incendio, el hecho de que el incendiario amenazaría a su familia si lo delataba era en realidad una posibilidad muy real y aterradora para la amante de la poesía gótica.
‒ Entonces, ¿qué hacemos? ‒ preguntó Lucy, comenzando a fruncir su rostro en una expresión de preocupación en su rostro.
‒ Lo único que podemos hacer es simple. ‒ suspiró Lisa. ‒ Tenemos que enfrentarlo. Sin embargo, la forma de hacerlo será complicada. Necesitamos mostrarle que no vamos a retroceder, pero también debemos asegurarnos de que él sepa que estamos ahí para él y que está en un lugar seguro junto a nosotras.
‒ Pero eso no debería ser demasiado difícil ‒ murmuró una Lucy atribulada. ‒ Solo necesitamos asegurarnos de que se sienta bien cuando lo hagamos.
‒ Y eso puede toma algo de tiempo ‒ señaló Lisa. ‒ Después de todo, si Lincoln no ha estado durmiendo, entonces debe haber estado alterado, lo que lo haría no pensar con demasiada rectitud.
» Como dije, solo podría pensar en asegurarse de que no averigüemos que algo está mal con él. Aparte de eso, su mente y sus emociones probablemente estén en conflicto.
‒ Entonces... eso quiere decir que si se enfrenta a algo difícil, especialmente a la idea de que alguien nos amenace, podría tener un ataque de nervios ‒ suspiró Lucy en la derrota.
‒ Precisamente ‒ asintió Lisa. ‒ Como tal, simplemente tenemos que esperar que Luna, a quien he calculado matemáticamente como la hermana a la que más se acerca a Lincoln, pueda calmarlo y ponerlo en un estado relajado. Esto hará que sea más fácil enfrentarlo.
‒ Eso espero ‒ dijo Lucy, frunciendo el ceño en señal de aflicción. ‒ Odio verlo así.
‒ Yo igual. ‒ admitió Lisa, imitando el gesto de Lucy. ‒ Quizás estoy consciente de que nunca he sido demasiado buena con las emociones, pero los amo a todos y quiero lo mejor para cada uno de ustedes. Y realmente me molesta cuando alguno de ustedes está en peligro.
‒ Yo también siento lo mismo ‒ asintió Lucy. ‒ Es posible que prefiera mantener mis emociones positivas reprimidas, pero eso no significa que me gusta sentirme negativa todo el tiempo, especialmente cuando mi familia está involucrada.
Para cuando la niña gótica
‒ ¿Sabes algo, Lucy? ‒ preguntó Lisa, mirando a su hermana mayor con una especie de admiración. ‒ Tú y yo... a veces no somos tan diferentes.
Lucy sonrió, y posteriormente abrió la boca para responder, solo para que Lisa continuara:
‒ Quiero decir, soy mucho más inteligente que tú, y no creo en espíritus o monstruos ni por un minuto. Pero aparte de eso, somos bastante similares.
Lucy frunció el ceño ante esto, no del todo sorprendida de que su hermana genio hubiera arruinado el momento con un argumento sumamente subversivo.
‒ Claro ‒ suspiró una Lucy decepcionada, regresando a su habitual monotonía ‒ Bueno, voy a ver cómo está Luna. Solo un segundo.
Ante eso, Lucy salió al pasillo y presionó su oreja contra la puerta de Lincoln. No escuchó nada, por lo que la abrió suavemente.
Al asomarse a la habitación de su hermano, ella se dio cuenta de que él y Luna estaban en su cama, con los brazos de Luna alrededor de él, como una madre y un recién nacido, simplemente acostados uno encima del otro en la cama, ambos con los ojos cerrados. Tensando su cuello, Lucy echó un vistazo a la cara de Lincoln y notó que se veía... mejor. No exactamente bien, pero solo un poco mejor de lo que había hecho antes en el día.
Lucy cerró cuidadosamente la puerta antes de asomar la cabeza hacia la habitación de Lisa para decirle que sus hermanos mayores estaban tomando una siesta. Lisa asintió en señal de comprensión, mostrando una leve sonrisa, y Lucy dijo que estaría en su habitación.
Cuando Lucy se fue, Lisa volvió a su escritorio y suspiró de manera rendida. Claro está que ella no era alguien buena entendiendo ni a sus propias y más grandes emociones. Sí. Amaba a su familia y a todos sus hermanos, pero por lo general se encontraba estoica ante las circunstancias y se reservaba para ella sus más grandes raciocinios y estudios científicos.
Por lo tanto, era comprensible que quisiera creer que alguien amenazara sus vidas. Después de todo, eso era mucho mejor que... lo que realmente sospechaba de su hermano...
Por un tiempo indeterminado, Lisa estuvo en el jardín de niños, el cual estaba ajunto a la escuela primaria a la que asistía Lincoln. Sin embargo, conforme pasó del tiempo, el intelecto de Lisa fue ganando algo de revuelo, y a menudo fue la invitada de honor en diversas universidades y/o centros de investigación como una expositora sumamente vistosa.
Pero no fue sino hasta que cumplió los cuatro años de edad que, en base a sus cualidades sobresalientes y los galardones que obtuvo, pudo lograr un lugar oficial como expositora de enseñanza avanzada en la universidad local de Royal Woods, cosa que le llegaron varias críticas desde el comienzo, dado al hecho de que se sentía extraño que una menor de edad ocupara el puesto de un docente cualquiera; sin embargo, al final terminaron por aceptar su posición como algo cotidiano, puesto que aún era reconocida e invitada en otras asociaciones científicas de diferentes partes del mundo.
Sin embargo, el miércoles pasado, sus clases normales fueron interrumpidas cuando sus padres la habían recogido temprano. Aunque no estaba contenta con esto, su opinión cambió al enterarse del incendio en la escuela primaria de Royal Woods. Aunque no lo demostró en su totalidad, estaba muy preocupada por sus hermanos mayores.
Afortunadamente, cuando llegaron allí, los bomberos ya habían apagado el fuego, aunque la mitad del edificio escolar había sufrido daños severos. Pero por algún milagro, nadie había sido herido. Sus padres fueron dos de los muchos que llegaron y abrazaron a sus hijos, agradeciendo al señor por su seguridad e integridad.
Lisa salió de la camioneta y siguió a sus padres junto a sus hermanos. Su padre estaba abrazando a Lana y Lola, y mamá estaba abrazando a Lincoln y Lucy. Mientras Lucy y los gemelos abrazaban a sus padres, Lincoln parecía estar justo allí, de pie, apenas reconociendo los brazos de su madre que lo rodeaban y los besos que ella le administraba repetidamente en la frente.
Lisa tomó nota rápidamente de esto.
Lincoln casi siempre había sido un "niñito de mamá", por así decirlo; por lo que el hecho de que, a pesar de que estaban en público, él no se estaba recuperando ni con el más mínimo afecto de su madre, sin dudas, era bastante extraño.
Por su parte, Clyde se acercó a la familia, con sus padres hablándole por medio de su teléfono celular, quienes lamentablemente para su amargura no paraban de plañir a todo pulmón por no haberse alejado del trabajo para ir a recoger a su hijo.
‒ Estoy bien, papá, no te preocupes... No. No estaba cerca del fuego... Sí, entiendo que los dos piensen que sería una buena idea para mí ver a un médico por las dudas, pero...
Lisa sonrió con una pequeña sonrisa. No le gustaba ver a su hermano alterado, pero sabía que no solía hablar de lo que le molestaba, así que, con algo de suerte, Clyde tendría algunas respuestas.
Por supuesto, al escuchar que los padres de Clyde no podían salir del trabajo, el Sr. y la Sra. Loud estaban más que felices de llevarlo a casa.
Durante el viaje, el señor Loud manejaba mientras que su esposa permanecía sentada en la segunda fila con las gemelas; por su parte, Lucy y Lincoln se sentaron en la tercera fila, y Lisa y Clyde se sentaron atrás de ellos.
Mientras que su madre consolaba a las niñas, puesto que estaban algo conmocionadas por el incidente, Lisa se inclinó hacia Clyde, que estaba ocupado mirando por la ventana, y le llamó la atención:
‒ Oye, Clyde...
Clyde se volvió hacia ella y le respondió:
‒ ¿Qué pasa, Lisa?
‒ Me estaba preguntando si has notado algo extraño en Lincoln el día de hoy.
Clyde hizo una pausa mientras colocaba su mano en su barbilla, pensando en una respuesta posible. Tras un momento, el chico le replicó:
‒ En realidad no. Quiero decir, aparte de estar un poco alterado por el incendio, ha estado bien todo el día.
‒ ¿En serio? ¿No has notado nada inusual con él? ‒ preguntó Lisa.
Clyde meneó la cabeza.
‒ Pues lamento recordarte que tu mejor amigo está realmente alterado. Por favor, Clyde, dime... ¿Qué otra cosa notaste...? Incluso la cosa más pequeña que hayas notado sería de gran ayuda. ‒ presionó una Lisa impaciente, manteniendo la voz baja.
Clyde se sorprendió al ver el comportamiento de la pequeña genio. Por un lado, se incomodó con la vehemencia en que manifestó tal reclamo, pero también se admiró por lo preocupada que estaba. Por lo que frunció el ceño, mientras pensaba un poco más. Pero luego de un nuevo momento de reflexión, sucedió lo mismo:
‒ No. No se me ocurre nada. Supongo que está consumiendo el fuego un poco peor que el resto. Después de todo, fue el último en salir del edificio. Lo siento.
Ante eso, Clyde se encogió de hombros y volvió a mirar por la ventana. Sin embargo, Lisa estaba atormentando su cerebro por lo que le había dicho.
"¿Lincoln fue la última persona en salir del edificio? Qué raro…"
Luego, por supuesto, estaban las otras pequeñas pistas que Lisa había recogido en los siguientes días: Lincoln había corrido a través de las llamas, debido a que le hizo un mandado a su maestra, el cual resultó en que estaba justo donde el fuego había comenzado, y él fue quien tiró de la alarma de incendios.
Además, Lincoln claramente no estaba comiendo. Había usado las peleas de comida nocturnas de la mesa para niños, además de preguntar sobre sus conferencias, para encubrir sus acciones. Incluso fue testigo de cómo él estaba cambiando platos con Lucy en un intento por no someterse al acto de comer, pensando que ninguna de ellas lo había notado.
La conciencia siempre fue una cosa curiosa para Lisa. De hecho, hasta existe un debate sobre en qué consiste exactamente. Muchos expertos establecen que se trata del conocimiento de sí mismo y de su entorno, pero otros se inclinan a tomarla como una referencia a la moral o a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior de un organismo.
Lisa siempre pensó que su hermano mayor era un sujeto muy consciente de sus acciones, puesto que siempre logra redimirse de sus propias acciones al final del día. Sin embargo, después del incidente del incendio, se sintió pasmada por la manera en que él evadía su comportamiento habitual, volviéndose en alguien completamente errático e insensato.
Sin duda, este era un problema que estaba más que dispuesta a resolver.
En sí, la niña genio no tenía ningún contratiempo al momento de utilizar su cerebro para pensar en soluciones sumamente más prácticas para cada problema cotidiano. Lamentablemente, su cerebro se estaba enfrentando a un dilema sumamente peliagudo que incluso su propia resolución era algo que le ocasionaba un suplicio por asimilar.
"Lincoln es un buen chico. No hay forma de que él... lo hiciera", pensó Lisa, frunciendo el ceño.
Sin embargo, Lisa jamás pensaría que en ese instante, tanto ella como su propia conciencia entraban en conflicto
'Pero no olvidemos algunas de las cosas estúpidas que ha hecho, especialmente en el último año. ¿Qué pasa con el incidente de la vitrina de trofeos?'
"Pero eso fue solo porque se sentía inadecuado en comparación con nosotros y lo compensó con creces humillándose a sí mismo para disculparse."
'Ah, ¿sí? ¿Y dime qué onda con el proyecto de la casa verde?'
"Tuvimos la misma culpa. Incluso si se equivocó al final, lo empeoramos. ¡Por favor! Hasta me mostró una forma mucho mejor de alimentar mi laboratorio, y sin embargo, volví a la electricidad pura sólo para fastidiarlo."
'Y dime que hay con el incidente del vestido. Incluso si no tenía la intención de arruinarlo, todavía actuaba de forma engreída y como si pudiera arreglarlo todo.'
"Buen punto, pero aún así da igual. No todos podemos... ¿qué es eso que dice Lynn? Hacer jonrones todo el tiempo. Metió la pata, y luego durante unos días después de eso, mantuvo la cabeza baja y la boca cerrada. Después de eso, ya habíamos terminado."
'Mira... tal vez él te importe, pero tienes que afrontar los hechos de que tal vez nuestro hermano no es quien creemos que es'.
"¡Pero él se siente culpable! ¡Eso tiene que contar para algo!"
Tras no aguantar ni un segundo más, Lisa bramó un quejido de exasperación. Sólo cuando se enfrentaba a un verdadero enigma discutía consigo misma sobre las posibilidades. Y siempre le dolía la cabeza.
Suspirando, Lisa se quitó las gafas y las limpió con su pañuelo mientras pensaba en cosas en su cabeza.
Lisa no era muy religiosa, ni le gustaba estar equivocada. Sin embargo, en ese momento, estaba más que dispuesta para arrodillarse y rezarle al Señor, diciendo que renunciaría a su inteligencia si se equivocaba solo por esta vez.
Pero no funcionó de esa manera.
A pesar de su renuencia y falta de voluntad para pensarlo, Lisa tuvo tristemente una teoría abrumadoramente sólida: ¡Lincoln fue quien comenzó el fuego!
FIN DEL CAPÍTULO V
NOTA: Se podría decir que introduje un personaje a propósito, pero no es un personaje original. Si quieren conocer la apariencia del novio de Leni, sólo tienen que visitar la página de DeviantArt del artista "justD3F" y colocar la siguiente liga a la URL: /art/Loud-Favs-justDEF-FanArt-626332929
