The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores.

Historia original de Samtastic 3.0

Traducida y adaptada por mí.


P. D.: Una vez que hayan terminado de leer, les hago la más atenta invitación para que dejen su review, ya que soy alguien que busca mejorar en base a la retroalimentación. De antemano, si quieren pueden hacer lo mismo con las demás historias que tengo en mi perfil.


CAPÍTULO VIII

A pesar de que Lincoln siempre estuvo expuesto a las circunstancias más complicadas, siempre tuvo una perspectiva concisa para encontrar una solución a los problemas que debía enfrentar o remediar; sin embargo, no se podría decir lo mismo de su capacidad para mantenerse sosegado, ya que estaba expuesto a una situación muy inquietante, y por más que lo intentaba, el chico no podía racionalizar una solución al respecto.

Para cuando el jefe de la Policía, el señor O'Bannon, procedió a mirarlo directamente a los ojos, el chico trató de mantenerse recto, pero su espíritu seguía tan agitado por estar expuesto a lo que parecía ser un sujeto displicente, o al menos eso era lo que delataba su marcada expresión de combate, cosa que lo llevó a tragar saliva en el momento en que le dijo que tenía algo que decirle.

El señor estuvo dándole ese gesto penetrante en lo que a él le pareció una eternidad, hasta que finalmente el tipo habló.

‒ Un héroe no necesita ser tan modesto.

Ante eso, varios de los otros comenzaron a reírse mientras una mirada de sorpresa cubría la cara de Lincoln. De igual manera, el jefe O'Bannon sonrió ante eso mientras continuaba.

‒ Hijo, en mis más de cuarenta años en la fuerza, he visto muchos tipos diferentes de personas.

» He visto bribones que deliberadamente organizan situaciones peligrosas para que puedan lanzarse y actuar como un héroe.

» He visto personas haciendo su trabajo y siendo héroes en el proceso. Y he visto muchas personas como tú, hijo: personas que casualmente estaban en el lugar preciso y en el momento preciso.

Dándose cuenta del rumbo de la conversación, Lincoln tuvo la necesidad de objetar dicho raciocinio. Procedió a hacerlo, sólo para ser interrumpido cuando el jefe O'Bannon levantó una mano para silenciarlo, gesto al cual tuvo que ahogar un quejido, manteniéndose en una actitud lo más tranquila posible.

‒ Lincoln, ¿verdad? ‒ preguntó el jefe O'Bannon, señalándolo con inquisición.

Lincoln asintió.

‒ Lincoln, cuando alguien hace algo heroico, incluso algo que puede parecer pequeño e insignificante en ese momento, tiene derecho a sentirse orgulloso de eso.

» Quizás pienses en que accionar una simple alarma de incendios no te parezca la gran cosa ‒incluso después de la explicación que dio tu maestra de que los detectores de humo estaban defectuosos y el horno había causado un pequeño incendio‒, pero si.

» Lograste sacar a todos de la escuela antes de que corrieran peligro, y ese es uno de los mejores casos de "estar en el lugar y momento precisos" de los que he oído hablar.

En ese momento, otro oficial de policía habló al respecto, haciendo que todos los demás se volvieran a él.

‒ De hecho, eso me recuerda un poco a esa vez que mi cuñado estaba saliendo de un estacionamiento en el centro comercial.

» No vio a este tipo caminando detrás de su auto y accidentalmente lo golpeó, haciendo que se cayera y golpeara su frente en otro auto.

» El tipo fue a parar al hospital, donde se descubrió que su ADN coincidía con la evidencia de ADN encontrada en tres asesinatos. Llamamos a tres familias y les dijimos que el criminal que se llevó a sus seres queridos estaba tras las rejas.

» Mi hermano trabajaba en el cine, y fue un día normal para él. Sin embargo, ese día terminó con él recibiendo cartas de agradecimiento de esas familias, así como los elogios del alcalde. Al principio, fue modesto al respecto, pero aceptó que había hecho algo bueno, incluso si fue completamente accidental.

Al mismo ritmo en que el resto de los oradores se embebían en una cacofonía de coloquios acorde a lo que se dijo, el señor O'Bannon asintió mientras señalaba a su compañero en concordancia, antes de que él y los demás se volvieran hacia el chico de cabello blanco; en eso, el jefe O'Bannon le apoyó una de sus manos en uno de sus hombros.

‒ ¿Lo ves, Lincoln? Hiciste algo bueno, y esa es la razón por la que estás aquí con nosotros esta noche. Por lo tanto, quiero que te olvides de esa tontería sobre ti de que no perteneces a nosotros. ‒ explicó el hombre de manera afable, a pesar de que mantenía su tono voz originalmente intacto.

El resto de los oradores asintieron, mientras que varios chefs entraban en el lugar, trayéndoles sus platos para que comieran mientras se preparaban.

No era de esperarse que, estando en un lugar en donde adundaba un estilo de vida burgués, los chefs tuvieran una idiosincrasia exageradamente ordenada. Para cuando éstos salieron, todos procedieron a empezar a tomar sus platos, el jefe O'Bannon se levantó para agarrar el suyo mientras le acercaba otro plato a Lincoln, uno con una rebanada de pizza, una pierna de pavo y un poco de pasta.

‒ Todo el mundo se ha alineado para conseguir su comida, y cuando todos tengan sus platos, será hora de que subas al escenario. ‒ explicó el jefe O'Bannon ‒ Tienes unos minutos para comer y repasar tu discurso. De hecho, Lord Tetherby ha declarado que le gustaría que fueras el último en subir al escenario, Lincoln, para que pueda cerrar la noche con broche de oro. Ya sabes, guardar lo mejor para el final, y todo eso.

Tras esta dilucidación, todos asintieron mientras comenzaban a comer y así repasar una vez más sus discursos. Lincoln se escabulló de ellos hacia la ponchera de uno de los burós, donde se sirvió una taza y trató de reflexionar sobre todo lo que el jefe O'Bannon le había dicho.

De por sí, el sólo hecho de que alguien tan competente y directo como él se dirigiera a su persona fue una experiencia sumamente extraordinaria. Sin embargo, eso no hizo más que incentivo suficiente para hacer que sintiera aún peor, puesto que él no cometió ese incendio de manera intencional, pero eso no significaba que era un héroe por completo. Tal vez hizo lo correcto en accionar el sistema de alarma, pero solamente fue para salvar a todos de algo que él había provocado...

En fin, todo un dilema que, simple y llanamente, no le ocasionaba más que un suplicio a su integridad el poder asimilarlo de manera correcta.

Una vez más, se preguntó qué habría pasado si el fuego hubiera comenzado de manera natural, y hubiera accionado la alarma de incendios. ¿Seguiría actuando modestamente, o estaría absorbiendo los elogios? No lo sabía, pero una cosa era cierta: definitivamente no estaría pasando por una gran cantidad de culpa, sino fuera por ese accidente.

‒ ¿Por qué a mí? ‒ murmuró Lincoln para sí mismo, mientras sorbía su ponche ‒ ¿Por qué siempre yo?


Un cierto tiempo después, los oradores se encontraban en dos conjuntos ordenados de sillas en el escenario, rodeando al atril; mientras que unos se encontraban esperando el momento preciso para pasar, otros aprovechaban para dar un pequeño repaso más a sus discursos.

Por su parte, Lincoln, quien se encontraba en una de las últimas filas, no esperaba ver el momento en que todo esto terminara. Si la idea de ser aquel que tuviera el privilegio de cerrar la sesión como si fuera alguien que causara gran exaltación no fuera lo suficientemente agobiante para él, el hecho de que aún tenía pendiente un asunto con su hermana Lucy era algo que no dejaba de imperar en su mente.

Lincoln no se consideraba así mismo como una persona mala, pero dado a que ese fatigoso incidente que provocó accidentalmente lo señalaban como algo provocado por alguien inescrupuloso, eso aunado al que mantuvo , simplemente hacía

Para cuando notó que Tetherby se acercaba al micrófono, el chico inmediatamente tuvo que ponerse al tanto de la situación que tenía enfrente.

‒ ¡Saludos, señoras y señores! ‒ exclamó. ‒ Espero que todos estén pasando un buen rato esta noche. Viendo que todo el mundo parece estar listo...

Mientras dijo esto, el sujeto miró a las sillas de ambos lados, donde el último par de invitados estaban comiendo.

‒ Vamos a seguir adelante y comenzar. Nuestro primer orador esta noche es uno de mis amigos más antiguos, y uno de los héroes más antiguos de nuestra ciudad. ¡Por favor, denle un aplauso al jefe de policía Phil O'Bannon!

En su asiento justo al lado del atril, el jefe O'Bannon exhaló un pequeño suspiro cansado y se levantó, saludando cortésmente a la multitud que lo aclamaba. Se subió al podio y carraspeó, esperando que los aplausos se apagaran.

‒ ¿Qué es un héroe? ‒ le preguntó a la multitud, mirando a su izquierda, luego a su derecha, justamente en donde estaban sentados todos los oradores.

No era de esperarse que alguien hiciera una pregunta retórica como preámbulo, puesto que Lincoln supo que iba a tener que reflexionar otra vez con respecto a algo que no paró de mortificarlo todo este tiempo, era más que obvio que traerían a colación la importancia de los actos heroicos.

Durante las siguientes dos horas, los presentadores dieron sus discursos, dando sus ejemplos de lo que definía a un héroe, que todos podrían ser un héroe, etc.

Mientras tanto, en su asiento al lado izquierdo del podio, Lincoln tuvo que ahogar sus impulsos de querer gritar mientras escuchaba a esta gente, héroes reales, contar historias de sus hazañas, haciendo que una y otra vez se sintiera insignificante consigo mismo. Pero sin importar lo que le pasara, él mantuvo la cara seria, pero en general le dolía que estuviera sentado con toda esta gente.

Era la única persona que debería estar a menos de cien millas de esta Fiesta de Héroes, y mucho más de ser el Invitado de Honor. Honestamente, incluso si no estaba dirigida a él, la palabra "héroe" comenzaba a hacerlo sentirse muy enfermo.

Finalmente, justo antes de las nueve de la noche, Tetherby subió al podio.

‒ Espero que todos hayan tenido una agradable velada hasta el momento. Descuiden, los discursos están a punto de terminar, y después de eso habrá un baile en el salón de al lado, junto con el postre servido.

» Así que ahora, para terminar nuestros discursos, le presento a nuestro Invitado de Honor, ¡Lincoln Loud!

Ante eso, la sala estalló en aplausos cuando Lincoln se levantó de su asiento y subió al podio, mirando la sala gigante llena de gente frente a él, se sacó su discurso de su bolsillo y se aclaró la garganta.

Él realmente no quería seguir con esto. Estaba tan mal, pero... ¿qué más se podía hacer al respecto?

Él fijó su vista en sus tarjetas de referencia y comenzó a leerlas.

‒ A... eh... un héroe es... un héroe puede definirse por... ah...

La situación no podría ser más insufrible para Lincoln. Hablar en público ya es algo latoso para cualquier persona, pero el que tuviera que exteriorizar un significado íntimamente preeminente a un título que no le correspondía... era mucho peor. Así que, sabiendo que necesitaba un soporte para mantenerse firme y constante en esta coyuntura, hizo una pausa y miró a su familia y amigos, quienes, de buenas a primeras, comenzaron a sonreírle y darle ánimos concisos con sus pulgares en alto.

Sin embargo, al dirigirle la mirada hacia Lucy, vio que su hermanita se había retirado su flequillo... y desafortunadamente pudo ser capaz de ver que lo miraba con el ceño fruncido; no con su fruncimiento habitualmente estoico, sino que su rostro estaba marcado por un claro gesto de decepción.

Fue en ese entonces que Lincoln no pudo evitar sentirse... extraño. Sabía que no se merecía la distinción de héroe, pero el que estuviera evadiendo un acuerdo que había entre ella y él era algo imperdonable. Si bien Lucy era alguien que usualmente se mantenía ajena a su estilo de vida, también era una de las personas en que le confiaría no sólo sus secretos, sino también su vida...

"¿Por qué tengo que seguir encubriendo la verdad?"

Mirando hacia arriba y alrededor, vio que aún tenía la atención de todos. Mientras miraba alrededor de la habitación, una nueva y extraña sensación dentro de él creció, y pronto se dio cuenta de lo que era: coraje.

Suspirando, Lincoln rompió sus tarjetas de discurso en miles de pedazos y miró hacia adelante mientras afirmaba.

‒ Un héroe es alguien que hace lo correcto, no importa qué pase. Un héroe es valiente frente a cualquier cosa. Y un héroe es alguien quien sabe con certeza cuando a defraudado a alguien, y trata de remediarlo. Es por eso que no he sido un héroe en absoluto esta noche, o estas últimas semanas. No soy un héroe por que...

Hizo una pausa, apretó sus ojos, respiró hondo y suspiró.

‒ Porque yo soy quien inició el fuego.

Un grito ahogado grande y colectivo se elevó alrededor de la habitación mientras la gente comenzó a murmurar en estado de shock. Aunque no quería, Lincoln nerviosamente abrió los ojos y miró a su grupo. Todos ellos, incluso Lucy, tenían sus mandíbulas caídas en estado de shock.

Para cuando Lincoln presenció que el jefe O'Bannon comenzaba a levantarse de su asiento, todo su organismo entró en pánico. Con su coraje oficialmente agotado, Lincoln se dio vuelta y se fue por las cortinas, sin estar seguro de adónde iba exactamente. Sin embargo, mientras corría se dio cuenta de una cosa... se sentía mejor que en días.

Obviamente, contar la verdad sobre el incendio había logrado borrar toda su culpa. Pero, también, la culpabilidad fue comprensiblemente reemplazada por un nuevo sentimiento... ¡miedo a ir a la cárcel!

Mientras Lincoln corría por el edificio principal del Club Campestre, comenzó a escuchar pasos detrás de él. Pensando rápidamente, se agachó por un pasillo lateral y se agachó en las sombras, esperando que a quienquiera que lo estaba persiguiendo pasara corriendo. Funcionó, y vio al jefe O'Bannon pasar corriendo, sin darse cuenta.

Sabiendo que no podía quedarse allí mucho tiempo, Lincoln giró y corrió por el pasillo lateral.

Se dio cuenta de que probablemente estaba en el área de servicio, cuando pasó por un par de puertas marcadas con las leyendas "mantenimiento", y también al ver un cubo de fregona y dos botellas de productos de limpieza por ahí.

Mientras corría, Lincoln sintió que su teléfono vibraba con mensajes de texto. Estaba seguro de que no solo su familia, sino también sus amigos, habían estado viendo el evento en vivo en la televisión. Ahora, más que nunca, tendría que lidiar con ellos más tarde, pero sobre todo... con su inevitable episodio colérico.

En este momento, tenía que... ¿qué, exactamente? ¿Cuál era el plan ahora? ¿Seguir corriendo hasta que estuviera en medio de la nada? ¿Seguir corriendo hasta que se desmayara? Todo lo que había sabido en el momento en que se confesó era que estaba harto de mentirles a todos, pero no se había tomado el tiempo de pensar en los efectos posteriores.

Cuando Lincoln finalmente salió del salón del sirviente, vio a varios oficiales mirando a su alrededor, probablemente buscándolo a él. Dio media vuelta para regresar al pasillo del que acababa de llegar, pero vio que un par de oficiales habían aparecido al final y se dirigían hacia él.

En silencio, Lincoln dio un paso hacia la izquierda, lejos de los oficiales que lo buscaban. No tenía idea de qué hacer, ya que en cualquier momento lo verían. Estaba tan preocupado por esto que no se dio cuenta de que había llegado directamente a una puerta ligeramente abierta.

Mientras Lincoln intentaba encontrar una manera de salir de este lío, no notó que dos brazos se estiraban detrás de él. Justo cuando un oficial se volvió hacia Lincoln, los brazos lo agarraron, unos que le cerraron la boca y lo arrastraron dentro de la habitación. Lincoln tuvo dificultades ya que quienquiera que lo tenía entre sus manos lo mantuvo apretado mientras otra persona en la habitación cerraba la puerta de manera rápida y silenciosa.

En ese momento, se encendió la luz, revelando a su familia, quienes lo miraban preocupados. Lynn era la que había agarrado a Lincoln (algo bastante obvio), y después de asegurarse de que estuviera tranquilo, soltó a su hermano.

Nadie dijo nada mientras Lincoln miraba a su familia. Todos parecían estar carentes de palabra alguna.

Durante unos buenos dos minutos, la habitación en la que estaban (que Lincoln notó parecía ser una sala de preparación para los trabajadores de spa del Club), estaba lleno de un silencio incómodo, cada miembro de la familia tuvo su momento para abrir la boca para decir algo, solo para volver cerrarlas, sin poder pensar qué decir, al menos una vez.

Finalmente, fue Lucy quien dio un paso adelante, llamando la atención de todos.

‒ Escuchen, Lincoln me dijo ayer que él fue quien inició el fuego, y que ha estado lidiando con la culpa y el estrés desde entonces.

La chica gótica suspiró, mirando a su hermano con piedad por un momento mientras que él le devolvía una mirada de compasión. Tal vez el acto que hizo su hermano fue muy admirable y valiente de su parte, pero jamás pensó en que él se daría abasto para confesarse de esa manera, ni mucho menos ahora que entendía cuál iba ser las consecuencias hasta este momento.

Antes de que Lincoln pudiera dirigirle una palabra, la pequeña gótica se volvió rápidamente a dirigir a los demás.

‒ Yo... Intenté que él les dijera chicos para que pudieran ayudar, pero estaba demasiado nervioso.

Tras esto, la familia se quedó alelada. Nadie se esperó que Lucy, la chica que siempre mostraba una actitud muy apagada, demostrara una actitud misericordiosa, incluso con un tono de voz muy quebrado. En cambio, el chico de cabello blanco no quiso que pensaran que ella había cometido un error, por lo que nuevamente se encaminó a hacer lo correcto.

‒ No, Lucy. Yo... lo... lo siento mucho. ‒ Se ahogó Lincoln, antes de carraspear y dirigirse a toda su familia con algo de arrojo, rayando casi en la clemencia. ‒ Miren, yo solo... he estado tan estresado desde que todo comenzó. Y el hecho de que no he podido comer ni dormir desde el día del incendio no ha ayudado.

» ¡No era mi intención iniciar el incendio, en serio! Estaba tan preocupado de que todos pensaran que lo hice a propósito que guardé silencio. Pero luego revelé que desconecté la alarma de incendios, y eso simplemente se salió de control. Intenté mantener la calma, pero la verdad es que la estoy perdiendo.

» He tenido que permanecer despierto en los brazos de Luna todas las noches dado que no puedo dormir sin tener horribles pesadillas, y tuve que esperar a que todos ustedes estuvieran distraídos para poder apilar mi comida en el plato de Leni porque la idea de comer me produce... náuseas.

Ante eso, Lincoln se agarró el estómago, puesto que la comida que había consumido antes de los discursos ya estaba surtiéndole un efecto nocivo, haciendo que sintiera mareos en un instante.

‒ Espera un momento... ‒ habló una Leni patidifusa, mirando a su hermano con un ceño algo fruncido. ‒ ¡¿Has estado acumulando tu comida en mi plato?!

Lincoln tal vez no quería oír que alguien comenzara increparlo, pero sabiendo que no tenía elección tuvo que asentir, a lo que Leni inmediatamente miró y se tentó su estómago, sintiéndose... decepcionada.

‒ Ya me preguntaba por qué mi vestido me quedaba un poco apretado. ‒ exclamó ella, genuinamente fastidiada.

‒ Lo siento, Leni ‒ exclamó un Lincoln compadecido, realizando una mueca de congoja. ‒ Es que... simplemente no he podido comer, y era fácil esconderme en la mesa para niños, debido a todas las peleas de comida y a las tonterías que se hacen allí.

» Pero cuando mamá y papá me invitaron a la mesa de adultos, tenía que encontrar la forma de asegurarme de que ninguno de ustedes se enterara, por eso sentí que esperar hasta que terminaras y cambiar los platos contigo era lo mejor que podía hacer.

En eso, Leni pasó de estar molesta a estar conmocionada, puesto que si bien su hermano había cometido un insulto a su propio juicio, tanto ella como el resto de la familia Loud se miró entre sí, insegura de qué decir en este momento. Finalmente, después de un par de minutos de incómodo silencio, en los que Lincoln trató de serenarse, una Luna intranquila dio un paso al frente.

‒ Hermano, ¿por qué no pudiste decirnos qué pasó...? Somos tu familia. Siempre nos cuidamos las espaldas.

El simple tono de voz ansioso de su hermana hizo que Lincoln se atribulara. Miró hacia abajo, casi avergonzado de lo que estaba a punto de decir. Pero sabía que tenía que decirlo, tenía que sacarlo. Miró a su familia y, con lágrimas comenzando a formarse en sus ojos, dijo:

‒ Pensé que si les decía que comencé el incendio, no me dejarían explicar que fue un accidente y que ya no me amarían.

Su familia lo miró con los ojos muy abiertos y dejó caer las mandíbulas mientras procesaban lo que acababa de decir. Se miraron el uno al otro, inseguros de qué decir. Nuevamente, pasó otro momento de silencio en el que todos se miraban pasmados por lo que estaba pasando y Lincoln trató de serenarse, limpiándose las lágrimas que quedaban.

Finalmente, Lori se adelantó, se agachó al nivel de su hermano, lo miró a los ojos... ¡y le propinó una bofetada!

Sin dudas esto fue algo confuso para el muchacho. Mientras sostenía su mejilla que su hermana mayor acababa de abofetear, ahora incapaz de saber cómo reaccionar a lo que acaba de pasar, él la miró, esperando una fría mirada, pero en cambio se encontró con una mirada de determinación, compasión y... ¿amor?

‒ ¡Ahora, escúchame bien, Lincoln Loud! ‒ dijo Lori, manteniéndose curiosamente en un tono tranquilo, pero decidido. ‒ ¿Acaso dejamos de amarte cuando intentaste remediar la publicación de esos embarazosos videos de nosotras en línea?

Lincoln negó con la cabeza.

‒ ¿Dejamos de amarte cuando empeoraste esa situación del vestido de lo que ya estaba, actuando todo el tiempo como si supieras exactamente cómo arreglarlo?

Lincoln negó con la cabeza.

‒ ¿Ese incidente del proyecto de la casa verde? ¿El incidente de la piscina? ¿El día que obstruiste el baño y no asumiste la culpa inmediatamente, haciendo que todos nos perdiéramos la mitad de nuestro sábado?

A pesar de la molestia que le ocasionaba ese último, Lincoln negó con la cabeza.

‒ ¿Y dejaste de querernos después de que te echamos porque creíamos que eras mala suerte? ¿O esa vez te obligué a salir con Ronnie Anne? ¿O cuando Luna, Luan, Lynn y Lucy te obligaron a hacer malabares con cuatro citas en el baile de Sadie Hawkins? ¿O CUALQUIERA de las veces que te hemos llevado hasta el límite, que por cierto has tenido algo que ver en ello de alguna manera?

Una vez más, Lincoln negó con la cabeza.

‒ ¡EXCATO! ¡Porque somos una familia, y cuando nos equivocamos, siempre estaremos ahí el uno para el otro!

» Lincoln, NO estamos molestos de que hayas comenzado el fuego. En todo caso, estamos molestos de que pensaras que no podías acercarte a nosotros por esto. ¡Siempre te amaremos, y eso nunca cambiará!

Ante eso, el resto de la familia sonrió, y todos se embebieron en una cacofonía de murmullos en concordancia con ella mientras asentían con la cabeza y le enviaba miradas comprensivas al único chico de la familia Loud.

Si todo eso fue suficiente para que Lincoln se sintiera tan anonadado consigo mismo, el chico sintió que las lágrimas brotaban nuevamente de sus ojos, pero esta vez... eran lágrimas de alivio.

Para cuando él abrazó a Lori y comenzó a sollozar en su pecho, lentamente, el resto de la familia se unió al abrazo grupal, con todos murmurando el amor que le tenían al chico, quien aceptó con gusto todo eso.

Lincoln nunca pudo concebir un momento más grato en toda su vida.

La calidez que sentía al estar rodeado entre los brazos de alguien de su familia, ya sea de manera individual o en un abrazo grupal, ya era algo a lo que estaba acostumbrado, incluso si no lo admitiera el estar escuchando cada latido del corazón de una de sus hermanas o de sus padres lo consideraba como algo tranquilizante de escuchar.

Sin embargo, después de haber padecido penurias con todo este asunto del incendio y de sentirse mal consigo mismo tras haber sido reconocido de manera equívoca como un héroe, estar atrapado en este abrazo grupal era como experimentar una sensación completamente onírica y placentera. Esta vez, pudo sentirse como un niño pequeño de nuevo, sintiendo y escuchando tanto sus respiraciones tranquilas como los latidos de sus corazones. Y a decir verdad, una parte de él disfrutaba sentirse tan… protegido. Contenido. Mimado.

Después de un rato permaneciendo abrazados, la familia se separó, con el señor Loud suspirando en el acto.

‒ Bueno, esto definitivamente requerirá un poco de control de daños.

» Sólo espero que cuando admitas que el incendio fue un accidente y que tuviste demasiado miedo para dar un paso al frente... las cosas sean un poco mejores.

‒ Lincoln no tendrá que ir al reformatorio, ¿o sí? ‒ preguntó Lynn, agarrando instintivamente el brazo de su hermano y acercándolo a ella.

‒ No hay forma de saberlo hasta que hablemos con un abogado. ‒ suspiró Rita. ‒ Lamentablemente, pensándolo bien, el mejor escenario en esta situación probablemente sea un par de cientos de horas de servicio comunitario y un record.

Lincoln suspiró ante eso, mirando al suelo. Lucy frunció el ceño ante esto, antes de que se le ocurriera una idea.

‒ ¡Ya sé que hacer! Lincoln, si les dices a todos que trataste de apagar el fuego, eso podría ayudar.

‒ ¿Pero serían capaces de creerle? ‒ preguntó Luan, haciendo que Lucy se resignara a escucharla y, sin saberlo, impidiendo que su hermano hablara. ‒ Después de todo, no dijo nada después de qué sucedió, o después de haber obtenido todas esas recompensas. A pesar de que era estrés y culpabilidad, eso todavía no lo hará parecer demasiado sincero.

Lincoln hizo que se resignara por completo, haciendo que bajara la vista al suelo y frunciera el ceño ante esto, dándose cuenta de que era muy cierto.

‒ Bueno, en ese caso... creo que puedes mostrarles la imagen ‒ dijo Lucy, en un intento por encontrar otra alternativa a la situación.

Lamentablemente, ante esa afirmación, los ojos de Lincoln se agrandaron ante el descuido que competió Lucy, haciendo que la familia se volviera hacia Lucy un tanto confundida por eso.

‒ ¿Imagen? ‒ preguntó una Lori ofuscada, mirando primero a Lucy, y luego a Lincoln. ‒ ¿Cuál imagen?

Lincoln se mordió el labio, no estaba seguro de lo que diría toda su familia sobre la siguiente parte. Sin embargo, dadas las nuevas circunstancias en las que terminó... sencillamente no podía retractarse de cómo se habían tirado las cartas en la mesa.

Por lo tanto, tomando un largo y profundo suspiro, se dignó a comenzar.

‒ Eh... Verán... alguien sabe que yo inicié el fuego, y, bueno...

En eso, Lincoln le contó a toda la familia sobre su chantajista, desde el walkie-talkie en el baño hasta la nota con la foto que había encontrado en su casillero el día anterior.

Huelga decir que, cuando Lincoln terminó, toda la familia, incluyendo a sus padres, estaba absolutamente lívida. Estaban todos allí de pie, temblando de rabia, haciendo que Lincoln se pusiera un poco nervioso.

Finalmente, fue Luna quien habló.

‒ Entonces, has estado pasando por todo este estrés, preocupándote por ir al reformatorio y perder el amor de tus amigos y familiares...

Ante esto, la rockera hizo una pausa mientras tomaba otro momento para tomar aire... solo para estallar en indignación.

‒ ¡¿Y un malnacido tiene el valor de hacerte sentir aún más miserable de lo que ya estás al chantajearte por eso?!

‒ ¿Quién es, Linc? ‒ preguntó Lynn, apretando tanto sus dientes como sus puños. ‒ Haré que desee estar muerto. ¡No! ¡Haré que desee que nunca haya nacido! ¡No! ¡Haré que desee que sus padres nunca hubieran nacido!

En ese momento, las hermanas Loud comenzaron a hablar sobre lo que harían cuando le pusieran sus manos encima al chantajista de su hermano.

Por un lado, hizo que Lincoln se sintiera bien al saber que su familia le estaba dando su apoyo en esto (a diferencia de las veces que lidió con matones, en realidad estaba agradecido por esto); pero, por otro lado... le preocupaba que se estuvieran desviando del tema actual.

‒ ¡Chicos! ‒ exclamó, llamando la atención de su familia justo cuando su madre estaba explicando cómo planeaba estrangular a ese "desgraciado que estaba jugando con su bebé". ‒ Aprecio esto, en serio, pero ahora mismo debemos enfocarnos en lo que Lucy dijo.

Ante eso, Lincoln buscó en su bolsillo trasero y sacó la foto.

En ese momento no estaba seguro de esto, pero justo antes de salir de su habitación, había colocado la foto incriminatoria en su bolsillo. Estaba contento de haberlo hecho.

Abrió la foto y se la mostró a su familia. Miraron la aterrorizada expresión de su hermano mientras trataba de apagar el fuego con el extintor de incendios, solo para que las llamas se arrastraran sobre la espuma.

‒ ¡Espera! ‒ exclamó Lisa, extendiendo la mano y arrebatándole la foto de la mano de Lincoln.

Lo estudió de cerca, mientras el resto de la familia contenía la respiración en anticipación, preguntándose qué había notado la pequeña genio.

‒ Esto... esto es imposible ‒ murmuró Lisa, después de lo que pareció una eternidad. ‒ No hay forma de que las llamas puedan arrastrarse sobre la espuma del extintor.

‒ Pensé que esa parte también era extraña ‒ admitió Lincoln. ‒ Pero realmente no tuve tiempo de pensar en ello antes de que las llamas llegaran al extintor y lo hicieran explotar.

En eso, Lisa miró a su hermano con una ceja levantada. Luego, haciendo gala de su propio razonamiento ilustre, trató de redirigir los hechos, intentando hacer que todo el mundo se concentrara en lo que estaba por decir.

‒ Muy bien, algo claramente no se resume aquí. La suposición más lógica que se me ocurre es que alguien debe haber contaminado el extintor de incendios con eso, vaciando al menos la mitad de su contenido original antes de echarle algún tipo de sustancia que sea capaz de iniciar un incendio.

‒ ¡Espera un minuto! ‒ dijo Luan, mirando a su familia en estado de shock. ‒ ¿No decía el informe que alguien había rociado el laboratorio de ciencias con algún tipo de iniciador de fuego hecho por el hombre?

‒ Sí. ‒ asintió Lynn ‒ Fue aceite vegetal y tequila.

‒ Dos sustancias altamente inflamables. ‒ murmuró Lisa.

Miró fijamente la foto por un segundo más, antes de volverse hacia su hermano.

‒ Lincoln, basado en esta imagen, ahora estoy seguro de que te tendieron una trampa.

‒ ¿De verdad? ‒ preguntó Lincoln, un tanto indeciso; después de todo, él no quería tener sus esperanzas de que pueda haber una salida aparte del reformatorio y/o la expulsión.

‒ Sí ‒ asintió Lisa. ‒ Pero para estar seguro, necesito que expliques exactamente lo que sucedió ese día.

Lincoln asintió, y recordó cómo había hecho el recado para la Sra. Johnson, y cómo eso terminó cuando accidentalmente comenzó el incendio.

Sin embargo, para cuando terminó, Lisa miró a su hermano, frotándose la barbilla pensativa.

Finalmente, suspiró.

‒ No es suficiente, Lincoln, pero creo que sé lo que podemos hacer.

Ante eso, el genio se volvió hacia su hermana gótica.

‒ Lucy, ¿no dijiste que estabas empezando a buscar dominar la hipnosis?

Lucy asintió.

‒ He oído que hipnotizar a uno mismo puede ser la mejor manera de abrazar por completo la oscuridad. Pero solo he podido conciliar el sueño. ¿Por qué?

‒ Porque creo que hipnotizar a nuestro querido hermano sería la mejor manera de hacer que recuerde exactamente lo que sucedió el día del incendio ‒ explicó Lisa. ‒ Sin embargo, han pasado unos meses desde la última vez que trabajé en mis proyectos de hipnosis. Como tal, requiero tu ayuda para poner a nuestro hermano bajo trance.

Nadie dijo nada por un momento cuando Lucy pensó en la sugerencia de Lisa. Lincoln estaba nervioso por la idea, pero si podía probar que no había iniciado el fuego (y por lo tanto podía dejar todo este lío atrás), entonces estaría totalmente dispuesto a participar en la sesión de hipnosis.

Justo cuando Lucy abrió la boca para decir algo, todos escucharon el portazo al otro lado del pasillo.

‒ Deben estar revisando todas las habitaciones ‒ murmuró la señora Loud, mirando a la puerta con preocupación antes de dirigirse a Lucy y a Lisa. ‒ Lo que sea que vayan a hacer las dos, háganlo rápido.

Los dos asintieron, mientras el señor Loud y las chicas mayores comenzaban (rápida y silenciosamente) a mover cosas delante de la puerta para sellarla.

Mientras Lucy y Lisa se murmuraban en voz baja sobre lo que había que hacer, Lola y Lana agarraron una silla, colocaron una almohada en el asiento y se la acercaron a su hermano, quien se sentó, mirando preocupado a su alrededor.

Mientras Lucy y Lisa se abrían paso hacia su hermano, Lincoln se acordó de un detalle deja de lado de esta situación: las familias McBride, Santiago y Delfino no estaban a la vista.

‒ Oigan, ¿dónde están los demás?

‒ Después de que confesaras y huyeras, algunos policías se dirigieron a nuestra mesa ‒ explicó Lori, mientras ella y Leni empujaban una cama de spa frente a la puerta. ‒ Mientras estábamos un poco preocupados, Justin dijo que tenía que haber más en la historia, así que dijo que deberíamos ir a buscarte, mientras que todos impedían que todos quisieran interrogarnos y/o arrestarnos.

‒ Espero que estén bien ‒ murmuró Leni, casi dolida de pensar en su novio siendo arrestado debido a su familia.

‒ Igual yo ‒ exclamó Lori, imitando el mismo tono de voz de su hermana más cercana.

‒ ¡Estoy segura de que todos están bien! ‒ dijo una Lisa importunada, levantándoles la voz a sus dos hermanas mayores, en un intento por tranquilizarlas. ‒ Ahora, necesitamos silencio para poder concentrarnos.

Una vez aclarada la situación de sus dos hermanas mayores, la niña genio se dirigió a su hermana oscura con recato.

‒ ¿Lucy? ¿Me harías los honores?

Lucy dio un paso adelante.

‒ No tengo mi kit de hipnosis conmigo, así que la moneda de la suerte de la bisabuela Harriet tendrá que hacer.

Ante eso, sacó de su vestido una moneda dorada que tiene una cuerda amarrada y comenzó a moverla con los dedos frente a los ojos de su hermano.

Mientras tanto, Lisa estudió la fotografía por última vez antes de volverse hacia su hermano. Quien si bien accedió a sentarse y así someterse a esa sesión de hipnotismo, ella vio que permanecía consciente de su entorno debido al ritmo normal de sus parpadeos y su postura firme. Por lo que, tratando de sonar lo más serena posible, se acercó a su hermano con algo de recato.

‒ Lincoln, debes intentar relajarte. Mientras estés hipnotizado, necesitarás hablar en voz alta para decirnos todo lo que recuerdas. Básicamente, esto te colocará mentalmente de regreso a ese día, siendo todo exactamente igual a como era.

‒ Pero, ¡chicas...! ‒ gimió un Lincoln algo exasperado, tanto por lo ridículo de la situación como por seguir viendo a la moneda en movimiento.

Agarrando levemente la muñeca de Lucy y pidiéndole cortésmente que dejara de agitar la moneda enfrente de sus ojos, se dirigió a Lisa, tratando de sonar conciso.

‒ Incluso si me están tendiendo una trampa, y aunque termine recordando algo gracias a este artilugio de la hipnosis, ¿cómo vamos a demostrárselo a todos?

» Además, creo es importante tener en cuenta que es más probable que todos esos policías de este lugar probablemente nos detengan antes de que podamos decir dos palabras.

En eso, Lisa emitió un suspiro, enfatizándolo con una expresión de impaciencia en su rostro, bajando su rostro y agarrándose el puente de su nariz en el proceso.

Si bien había escuchado decirlo con cierta frecuencia, y al mismo tiempo le había demostrado que ella era muy conservadora con sus propias emociones, Lincoln no pudo evitar sentirse extrañado y, a su vez, avergonzado de haber hecho que su hermanita se desesperada de manera paulatina.

Por eso, tomando aire para que se relajara, la niña procedió a explicarle de manera concisa a su patoso hermano lo que quieren llegar con todo lo que estaban estableciendo.

‒ Por mucho que odie hacerlo de esta manera, tenemos que ir paso por paso. Primero, hacemos que recuerdes todo, y después de eso, con suerte esta imagen nos dará tiempo suficiente para explicarnos a nosotros mismos. ‒ expresó ella, con un poco de seriedad.

Ante esto, Lincoln suspiró de manera derrotada y se dejó caer en su silla, mientras que Luan y Luna comenzaron a masajearle los hombros. Estaba más que agradecido de que su familia no le estaba dando la espalda. Excepto que ahora... más que nunca, podrían terminar cayendo por su culpa.

Para cuando Lincoln emitió un gemido relajado ante las condiciones le estaban siendo impuestas, Lucy y Lisa comenzaron con la sesión de hipnotismo.

Poco a poco, la mirada del chico de cabello blanco fue tornándose más pesada, hasta que finalmente cayó maquinalmente inconsciente, y fue en ese momento que Lisa dictó la orden de manera lenta y audible.

‒ Limpia tu mente, regresa a ese día. Acabas de entregarle al profesor Thompson la unidad flash de la Sra. Johnson...


Lincoln abrió los ojos y miró a su alrededor. Estaba de vuelta en el último pasillo de la escuela, y la puerta del profesor Thompson estaba cerrándose.

Simplemente se lo di a él ‒ dijo Lincoln, recordando que necesitaba hablar en voz alta para que su familia pudiera escucharlo. ‒ Ahora estoy empezando a caminar de regreso a la cafetería.

Lincoln notó que, aparte de su boca, no tenía ningún control sobre su cuerpo.

Fue en ese entonces que escuchó un chirrido. La cabeza de Lincoln se volvió hacia la fuente del sonido, la puerta del Laboratorio de Ciencias se abrió con un chirrido.

La puerta del laboratorio de ciencias acaba de abrirse un poco. ‒ dijo ‒ Estoy caminando para cerrarla... y se abrió por completo. Ahora, estoy entrando ahí.

Lincoln tragó saliva, algo nervioso por revivir esta experiencia algo traumática.

Pero él sabía que tenía que hacerlo. Después de todo, Lisa dijo que la imagen la hacía estar segura de que estaba armada.

Entonces, si atravesar por esta pesadilla hipnótica podría evitar que tuviera que ir al reformatorio o algún otro lugar posiblemente peor, entonces lo haría.


En la sala de preparación del Spa, la familia Loud estaba nerviosamente de pie, mirando como Lisa y Lucy hipnotizaban a su único hermano.

Los padres estaban protegiendo la puerta, Luna y Luan masajeaban los hombros de Lincoln para mantenerlo relajado (mientras se aseguraban de no mirar la moneda de Lucy), y el resto de las hermanas simplemente estaban paradas, sin saber qué hacer.

Por supuesto, la mayoría estaba pensando en cuánto habían cambiado las cosas en muy poco tiempo.

Ni siquiera hace media hora, escucharon a algunos de los mejores héroes de su pueblo dar discursos sobre lo que hicieron, y se estaban preparando para escuchar el discurso de Lincoln.

Obviamente, todos se habían dado cuenta de lo incómodo que Lincoln se había sentido al llegar a esto, pero cada uno había pensado que no estaba acostumbrado a centrar su atención en sí mismo. Al menos, no de una manera tan positiva.

El incidente del vestido, la debacle de la mala suerte, el inodoro obstruido, el proyecto de la casa verde; en tan sólo el último año, cada hermana podía pensar en al menos una docena de momentos en las que habían estado enojadas con su hermano. Hasta que lentamente, sin que se dieran cuenta, cada una de las mentes de las hermanas se desvió hacia el mismo incidente: el concurso de videos.

Realmente les había dolido que Lincoln publicara esos momentos embarazosos de ellas solo para tratar de ganar un trofeo, pero ahora... más que nunca, finalmente entendieron por qué. Por supuesto, habían entendido que se sentía inadecuado ante todas ellas en ese momento, pero esta noche hizo las cosas mucho más claras para todas ellas.

Cada una de ellas (salvo quizás por Lily) ya sabía lo que querían hacer en la vida, pero Lincoln no. Él era, en cierto modo, un chico muy hábil en todo, ya que él siempre estaba listo para ayudar a cada una de ellas cuando lo necesitaban, listo para sacrificar su tiempo y ocio, y todo por amor a su familia.

Pero, ¿cuántos de ellos estaban dispuestos a hacer lo mismo por él? Claro, Lisa lo ayudaba con su tarea, y tanto él como Luna, en general, eran muy cercanos, pero aparte de eso... ¿qué más han hecho por él?

Ellas siempre acudían a él en busca de su ayuda y siempre se las daba.

Por lo tanto, para las últimas dos semanas, todos habían estado muy felices de que su hermano (en su mayoría) abnegado estaba recibiendo, finalmente, el reconocimiento que merecía, su momento de brillar.

Debería haberlo disfrutado... pero no pudo, porque todo se basaba en una mentira.

Luna era, comprensiblemente, la que estaba más molesta por todos estos giros de acontecimientos.

Lincoln era más que su hermanito... era como su mejor amigo, y aún así no había sido capaz de descubrir qué era lo que le pasaba. Se había acostado con él durante las últimas dos semanas, lo había consolado... y aún así, todas esas noches estuvo absolutamente despierto, demasiado nervioso y atormentado por la culpa como para dormir de manera correcta.

"¿Por qué no me había dado cuenta? ¿Por qué no he sido tan solo un poco más insistente cuando lo confrontaba sobre su estrés? ¿Por qué...?"

Ante eso, Luna miró por el rabillo del ojo a Lucy.

"¿Por qué Lincoln le ha confiado a Lucy su secreto y no a mí?"

Sí. Como siempre lo habían pensado, Leni y Lucy siempre fueron, junto a Luna, como las hermanas más cercanas a Lincoln... pero la hermana amante del rock siempre pensó que ella estaba en la cima de esa agrupación.

De acuerdo, en los últimos meses se había separado un poco, pero aún así, recordaba haberle cantado canciones de cuna a Lincoln cuando era un bebé cada vez que no podía dormir. También recordaba haberle cantado cuando estaba molesto (por lo general, gracias a que la preadolescente Lori actuaba de manera mandona o la pequeña Lynn se burlaba de él).

También recordó que, justo antes del verano pasado, cuando Lincoln se enfermó y el resto de la familia lo puso en cuarentena en su habitación, ella fue la única que se arriesgó para ir a su habitación y cuidarlo.

Si ésos no eran claras señales de que sentía una preocupación genuina por Lincoln, entonces... ¿quién diablos era?

‒ Entiendo que te sientas celosa ‒ dijo Lucy, sorprendiendo a Luna, así como a la mayoría de los ocupantes de la habitación. ‒ Pero debes entender que Lincoln esencialmente ha sido puesto en la situación más difícil de su vida.

» Con la culpabilidad volviéndolo loco, necesitaba contarle a alguien lo que le sucedía, y además ambas sabemos que, de toda la casa, yo soy la mejor guardando secretos, debido al hecho de que la mayoría de las veces soy ignorada.

Luna frunció el ceño ante eso, pero tristemente tuvo que estar de acuerdo con ella.

Después de todo, no habían pasado más de tres o cuatro semanas desde el incidente del "hechizo": cansada de que el resto la ignorara y caminara sobre ella, Lucy había comenzado a usar el libro de hechizos de la bisabuela Harriet para fastidiar a sus hermanos, haciéndola creer que ella los había dejado enmudecidos.

Desde entonces, la familia había aceptado ser más abierta a las sugerencias de Lucy y ella a las suyas. Pero aun así, el hecho era que si querías mantener un secreto en la casa de Loud, Lucy era la mejor persona con la quien podías hablar con total seguridad.

De nuevo, la habitación permanecía en silencio... hasta que todos los presentes escucharon extraños sonidos: eran rozaduras huecas.

Ante eso, la familia volvió su atención hacia Lincoln, quien todavía estaba murmurando lo que recordaba.

‒ Estoy sacando las toallas de papel, pero escuché un ligero... raspado ‒ murmuró Lincoln, dando vueltas un poco. ‒ No como cuando usualmente sacas una toalla de papel, pero... creo que había algo más en eso.

Lisa frunció los labios ante eso. Puede parecer insignificante, pero algo al respecto le molestó demasiado a la joven genio.

Los siguientes minutos fueron agonizantes para los Louds, ya que tuvieron que escuchar a Lincoln comenzar a entrar en pánico mientras revivía tanto el momento en el que el fuego se desataba como en el que estuvo tratando de apagarlo, soltando el extintor de incendios que explotaba, y corriendo por los pasillos para tirar de la alarma de incendios, todo mientras se preocupaba de que pudiera haber causado un grave daño a sus amigos y/o familiares.

Durante todo este tiempo, Luna y Luan estuvieron estrujando gentilmente los hombros de su hermano para calmarlo, cuando notaron que las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas.

‒ ¡Despierta! ‒ ordenó Lucy, emitiendo un chasquido de sus dedos.

En eso, los ojos de Lincoln se abrieron de golpe y miró a su alrededor para ver las miradas de preocupación en las caras de sus hermanas y sus padres. Dado que una vez se terminó la sesión intensa de hipnotismo, la señora Loud se adelantó y envolvió a su hijo en un abrazo, consolándolo mientras él sofocaba algunos sollozos ligeros.

‒ ¡Oh, cariño! No puedo creer que hayas estado pasando por todo esto. ¿Y pensabas que no podrías venir a nosotros? Lamento mucho no haber podido estar ahí para ti. ‒ exclamó, de manera doliente.

‒ No... ‒ exclamó un Lincoln sollozante ‒ Es mi culpa por no decírselo a tiempo.

‒ Mira, sea lo que sea que haya sucedido, ya pasó. ‒ suspiró Lori, dirigiéndose a su hermano. ‒ En este momento, tenemos que...

Lamentablemente, la hermana mayor no pudo completar su frase, y todo se detuvo mientras todos miraban hacia la puerta, que lentamente se estaba forzando para que pudiera ser abierta.

Lynn Jr. y Sr. corrieron hacia ésta y trataron de forzarla para que permaneciera cerrada, pero quienquiera que estuviera del otro lado era demasiado fuerte, y lentamente la puerta se abrió. Del otro lado, tanto el jefe O'Bannon y Lord Tetherby como media docena de agentes de policía aparecieron ante los ojos de la familia.

Escaneando la habitación, los ojos de O'Bannon se fijaron en Lincoln, todavía en los brazos de su madre.

‒ ¡Lincoln Loud! ¡Estás bajo arresto por incendio premeditado! ‒ sentenció el hombre.

En eso, él y sus compañeros oficiales procedieron a dirigirse de manera inmediata hacia el niño. A lo que, haciendo caso de sus instintos protectores, la señora Loud se giró, colocándose enfrente de Lincoln, al mismo tiempo que les lanzaba una mirada fulminante a los policías, desafiándolos silenciosamente a ver si eran capaces de quitarle a su bebé de su resguardo.

‒ ¡ESPERE! ‒ chilló Luna, mientras ella y el resto de las hermanas se arrojaban frente a los oficiales de policía. ‒ ¡Lincoln no encendió el fuego!

El Jefe O'Bannon, quien no tenía la suficiente fortaleza para sacar a una mujer de su camino, se limitó a mirar a la amorosa hermana Loud mientras estrechaba los ojos, se cruzaba de brazos y adoptaba una postura preponderada.

‒ Entonces, ¿quién lo hizo? ‒ preguntó, muy frustrado.

‒ ¡Quién lo hizo, ciertamente! ‒ exclamó Lord Tetherby sin recato, dando un paso al frente en el proceso. ‒ ¡Sé de buena mano que este mocoso de aquí empezó el fuego! ¡Sólo hay que preguntarle a mi sobrino, quien tiene pruebas más que suficientes!

Ante eso, el sobrino de Lord Tetherby dio un paso al frente, y el corazón de Lincoln se hundió al ver de quién se trataba.

"Ay, no me digan"


FIN DEL CAPÍTULO VIII