The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores.
Historia original de Samtastic 3.0
Traducida y adaptada por mí.
P. D.: Una vez que hayan terminado de leer, les hago la más atenta invitación para que dejen su review, ya que soy alguien que busca mejorar en base a la retroalimentación. De antemano, si quieren pueden hacer lo mismo con las demás historias que tengo en mi perfil.
CAPÍTULO IX
Lincoln había aprendido desde muy joven que la vida no era justa. Esto casi siempre parecía especialmente cierto para él en particular, puesto que cada vez que quería algo para sí mismo, parecía que había algún obstáculo en su camino, y nueve de cada diez veces, ese obstáculo estaba en la forma de al menos una de sus hermanas.
La familia Loud se amaba los unos a los otros, y siempre se apoyaban mutuamente. Hasta donde Lincoln podía recordar, sus padres nunca habían tenido un pequeño desacuerdo, ni mucho menos una gran discusión. Y los niños siempre estuvieron ahí el uno para el otro, listos para ayudarse con cosas como los matones y los enamoramientos.
A pesar de esto, todavía eran una familia de once hermanos, y como tales, cada uno había desarrollado una ligera forma de pensar: "cada quien por su lado". Si uno de ellos quería algo que no fuera absolutamente específico para sus pasatiempos personales, entonces todos tratarían de conseguirlo.
El Punto Dulce, Hugh, dulces de la tienda de comestibles. Éstos eran solo unos pocos ejemplos de los encontronazos que él tenía con sus hermanas, y que a Lincoln se le podría ocurrir en su cabeza.
Debido a esto, Lincoln había aprendido que necesitaba ser más inteligente que sus hermanas para salir adelante en la vida, ya que no era precisamente el más fuerte, e incluso el más ágil de cara a confrontaciones con alguien. Casi nunca funcionaban muchos de sus planes, pero, de vez en cuando, la vida le arrojaba un hueso.
Por supuesto, esta vez la vida le había arrojado un hueso, debido a que... bueno... era la única vez que necesitaba que sus hermanas estuvieran en sus asuntos.
Durante dos semanas, Lincoln no pudo comer ni dormir. Se las arregló para comer lo suficiente y se quedaba quieto en la cama toda la noche para que su cuerpo pudiera seguir funcionando. Pero aparte de eso, se sentía todo un desastre. Y sus hermanas ni siquiera se habían dado cuenta.
En realidad, eso no sería justo decirlo. Habían notado que su hermano estaba actuando de manera diferente, pero cada una de ellas era consciente de que solían provocarle sus más grandes problemas y robarle toda la atención de sus padres, por lo que simplemente pasaban por alto su agotamiento y estrés debido a todo lo que le estaba sucediendo.
Simplemente pensaron que Lincoln no estaba acostumbrado a que le sucedieran tantas cosas buenas, que incluso habían pensado que eso estaba molestándolo. Una limusina gratis, pases gratuitos en sus trabajos escolares, unas pocas chicas coqueteando con él, y ahora siendo nombrado como Invitado de Honor en una fiesta de héroes. Sí, incluso la despistada Leni era consciente de que esto no era algo que le sucedía a su hermanito todos los días.
Tardó un poco, pero lentamente algunas de sus hermanas comenzaron a notar que algo estaba muy mal con su hermano. Luna, por supuesto, había sido la primera en darse cuenta, debido al hecho de que ella solía ser la más sobreprotectora de su hermano menor. Lucy fue la siguiente, y por supuesto Lisa y Lori le siguieron.
Ahora todo el mundo lo sabía, pero era demasiado tarde para hacer algo con respecto a todo lo sucedido.
Al menos, eso es lo que Lincoln estaba pensando cuando vio que su compañero de clase, Chandler (quien traía puesto una chaqueta de cuero encima de sus prendas habituales), daba un paso adelante y rodear con sus brazos la cintura de Lord Tetherby.
‒ ¡Es verdad, tío abuelo Alan! ‒ chilló Chandler, tratando de parecer molesto. ‒ Larry comenzó el fuego. Lo vi todo.
Los policías se volvieron hacia Lincoln y los Louds, mirándoles con furia en los ojos.
‒ ¡No lo hice! ‒ gritó Lincoln en un tono imperativo, deteniéndose cuando se dio cuenta de lo que dijo. ‒ ¡A propósito! No lo hice a propósito, fue todo un accidente.
‒ ¡Exacto, señor! Puede que ni siquiera lo haya comenzado en absoluto. ‒ dijo Lisa, haciendo que el Jefe O'Bannon la mirara en su dirección y arqueara una de sus cejas en el acto.
Quizás había obtenido la suficiente experiencia para tratar con personas, pero el hombre simplemente, por un minuto, se quedó intrigado con que una niña muy joven le estuviera hablando de manera juiciosa y genuina.
Aún así, siendo un sujeto cívico, él tendría tiempo para conocer a este "nuevo tipo de gente" más tarde, por lo que rápidamente se enfocó en su mayor objetivo: encontrar al causante de un siniestro ocasionado intencionalmente.
‒ Si fue un accidente, entonces... ‒ le dijo el Jefe O'Bannon, y nuevamente se volvió hacia Lincoln formando un ceño fruncido de forma asertiva. ‒ ¿por qué no te presentaste ante la policía tan pronto como sucedió?
‒ Fue debido a que encontraron ese iniciador de fuego ‒ dijo Lincoln, tratando de no parecer tan desesperado como se sentía. ‒ Sabía que si confesaba, nadie me creería cuando intentara explicar que el incendio fue un accidente.
‒ ¡Pero les dijiste a todos sobre tus hazañas heroicas! ‒ respondió un Tetherby incriminador, señalándolo con el dedo. ‒ Claramente querías regocijarte de la fama de decir que eres un héroe.
‒ ¡No! ‒ exclamó un Lincoln molesto, haciendo que negara con la cabeza de manera agresiva.
Después de ver que su exabrupto hizo que los presentes se sobresaltaran en sus lugares, el chico de cabello blanco trató de tranquilizarse un poco e intentó proseguir de una manera neutral.
‒ Mis hermanas me decían que no me preocupara por el fuego, y me cansé y les revelé que corrí entre las llamas, y cuando Leni le dijo a todos eso, pensé que estaba acabado, así que confesé en la televisión en vivo.
» Pero como dije "yo lo hice", todos asumieron que quise decir que activé la alarma de incendios, y todo este asunto sin sentido del héroe se fue de las manos a partir de ahí. Cada vez que traté de pasarlo por alto, todos pensaron que solo estaba siendo modesto. No sabía qué hacer.
En este punto, Lincoln terminó de confesarse de una manera más o menos sobria, pero antes de que el jefe O'Bannon o cualquiera de los oficiales pudiera decir algo.
‒ ¡Eso es mentira! ‒ chilló un Chandler aparentemente quisquilloso. ‒ ¡TÚ iniciaste el fuego a propósito para que pudieras parecer un héroe!
Mientras todo esto ocurría, se podría sentir un cierto aire dramático en el comportamiento de Chandler. Uno no cabía en sí mismo de cómo este chico se expresaba de una manera surrealista ante un momento delicado en que se suponía que no debería de estarse preocupando demasiado, ya que estaba siendo tratado a tiempo por la Policía.
De todas formas, el caso del incendio ahora coincidía en que alguien se declaró abiertamente como el culpable, uno que curiosamente lo afirmaba pero también lo desmentía; cosa muy contrastante con la manifestación de un chico muy amanerado, ya que estaba aparentemente convencido en su totalidad de que su contrario estaba mintiendo.
Eso no hacía más que extrañar un poco a los presentes. Si bien era entendible que la situación en donde un incendio es provocado de manera premeditada era algo irredimible, el hecho es que ahora podían ver que estaban dos bandos compitiendo, no de manera intencional, por ver quien tenía la razón.
Sin embargo, Leni, quien se mantuvo observando a ese niñato que casi había despedido a su hermana mayor de su trabajo al manipular a su hermanito, tuvo cierto momento de estar engañada cuando un detalle pasó por su mente; quizás pudo habérselo inferido indirectamente el propio jefe O'Bannon, y quizás podría estar equivocada al respecto, pero aún tenía el suficiente incentivo de sentirse de esa manera dado al tinte algo exagerado de su exabrupto.
Por lo que al momento de que el niño bermejo terminó de "alterarse", ella se enfrentó a ese posible desacierto suyo.
‒ Espera... ‒ le preguntó una Leni inquisitiva al Chandler jadeante. ‒ Si tú lo viste todo... ¿por qué esperaste hasta esta noche para presentarte ante la policía?
En eso, todos los policías volvieron su atención hacia Chandler. Sin embargo, el chico ni siquiera se estremeció cuando le devolvió la mirada a la chica de manera insolente.
‒ No actúes como si no supieras, boba.
‒ ¡No me llames boba! ‒ exclamó Leni bruscamente.
La segunda hermana mayor sabía muy bien que ella no era muy inteligente, pero aún odiaba el hecho de alguien se lo señalaba. Sin embargo, el chico quien delataba a su hermanito, aún se postraba indiferente a su diatriba, por lo que de manera sarcástica le devolvió un alegato.
‒ Lo siento ‒ dijo Chandler, sonriendo de manera peyorativa. ‒ No quise insultar tu inteligencia, rubiecita.
Sin dudas, eso fue demasiado para Leni, puesto que emitió un gemido de fastidio sumamente audible mientras apretaba sus puños; estaba a punto de atacar al niño, pero Lori se interpuso en su camino, dándole una mirada que le decía que eso no valía la pena.
Quizás eso hizo que rezongara un poco, pero sabía que en buena medida no valía la pena discutir con alguien reincidente.
Pasado el momento en el que Chandler por un momento titubeó un momento, el chico se las arregló por parecer esta vez un poco más ecuánime ante las circunstancias.
‒ Chandler, por favor, deja de insultar a toda la chusma. ‒ dijo Tetherby, en su clásico tono arrogante. ‒ Ahora, diles a estos oficiales cómo sabes que Loud comenzó el fuego, y también por qué no te presentaste antes.
Ante eso, Chandler repuso su mirada de preocupación en su rostro mientras se alejaba de los Louds y se dirigía a su tío abuelo.
‒ ¿Estás... seguro que está bien, tío abuelo Alan? ‒ preguntó de manera sumisa, mientras se retorcía las manos entre sí. ‒ Larry dijo que lo lamentaría si lo delataba.
Tetherby colocó una mano sobre el hombro de Chandler mientras se ponía en cuclillas, formando una cálida sonrisa en su rostro.
‒ Chandler, te prometo que Loud aquí no puede lastimarte. Estás en un lugar seguro. Así que, por favor, muchacho, cuéntanos exactamente qué sucedió.
Después de hacerle saber que estaba en un ambiente seguro, el señor se puso de pie y se dirigió a la familia Loud de una manera pendenciera.
‒ ¡Y en cuánto a ustedes! Si una de ustedes intenta interrumpir a mi sobrino, personalmente compraré los lugares de trabajo de sus dos padres y no solo los despediré, sino que me aseguraré de que estén en la lista negra en su línea de trabajo.
A pesar de mirar con furia a Chandler y Tetherby, todas las hermanas Loud tuvieron a asentir y subyugarse ante las amenazas de ese matusalén prepotente.
‒ De acuerdo ‒ suspiró Chandler, desviando constantemente la mirada, tratando de parecer alterado. ‒ Acababa de ir al baño antes de ir a almorzar. Usé el del pasillo trasero porque es... bueno, el más limpio en la escuela.
» Como sea, mientras me dirigía hacia el comedor, miré a mi alrededor y me maravillé de lo silencioso que estaba. Miré distraídamente hacia el final del pasillo, donde vi a Larry de pie afuera de la puerta del laboratorio de ciencias. Él estaba mirando alrededor, antes de entrar furtivamente. Inmediatamente pude decir que no era bueno, así que lo seguí.
» Llegué a la puerta y eché un vistazo, donde lo vi vertiendo una botella de aceite vegetal y una botella de tequila por toda la habitación. Luego sacó un fósforo mientras arrojaba las botellas a un lado. No pude hacer nada más que respirar en estado de shock, haciendo que se volteara y me viera. Entré en pánico y salí corriendo.
Con eso, el pelirrojo, aparentemente consternado, suspiró de vergüenza y continuó.
‒ Me siento como un cobarde por no tratar de detenerlo, pero estaba tan asustado por la mirada de pura locura en su rostro.
Posteriormente a eso, Chandler hizo una pausa mientras tomaba un par de respiraciones profundas, como para evitar llorar. Tetherby gentilmente lo jaló para darle un abrazo, diciéndole que se tomara su tiempo.
Durante el tiempo en que Chandler se mantuvo "desahogándose", varios de los presentes mantenían varias perspectivas con respecto a lo que estaba sucediendo.
Si bien la mayoría concordaba que este asunto se estaba tornando en algo delicado de asimilar, algunos estaban sintiendo que esta situación se estaba tornando en algo inverosímil, y más aún por la repentina presentación de un testigo, dándole un poco el beneficio de la duda a la familia Loud.
Sin embargo, tanto el jefe O'Bannon como el resto de sus compañeros no se iban a adelantar ante conclusiones en el proceso, ya que todos tienen como objetivo dar con el responsable del incendio, y para eso era crucial mantener una actitud imparcial ante cualquier tipo de circunstancia.
Para cuando dejó de sollozar, el chico pelirrojo se apartó un poco de su tío para dirigirse de nuevo a los demás, mientras mantenía la mirada baja.
‒ Yo... llegué a la alarma de incendios al final del pasillo y la activé, pero antes de que pudiera huir, Larry me agarró por el hombro y me dijo que si le decía a alguien lo que lo vi, me las tendría que ver con sus hermanas psicópatas.
Sobra decir que la familia Loud ya estaba sintiendo una absoluta discordia con este chico; si bien los padres tenían un especial recato hacia Chandler, el hecho es que por cada momento en que este niño hablaba mal de sus hijos era incentivo más que suficiente para querer arrancarle la boca con unas ansias que eran inconmensurables.
Chandler hizo una pausa, mientras un suspiro escapaba de sus labios.
‒ Luego dijo que él se atribuiría el mérito de haber activado la alarma contra incendios para parecerse a un héroe. Le prometí que lo escucharía, siempre que no me hiciera daño.
» Larry sonrió y me dio unas palmaditas en la mejilla, diciendo que era bueno que yo conociera mi lugar. Después de eso, ambos salimos corriendo del edificio y corrí hacia mis amigos. Después de eso, no tuve más opciones que guardar silencio, evitando a Larry has...
‒ ¡SU NOMBRE ES LINCOLN!
Las hermanas Loud finalmente habían tenido suficiente con el hecho de que Chandler obviamente estaba olvidando el nombre de su hermano a propósito.
Si bien la brusquedad del momento hizo que Chandler, al igual que Lord Tetherby, mirara a las chicas con ímpetu, eso no resultó en ningún impedimento para que el mocoso continuara su relato.
‒ Bien. Evité a Lincoln durante los días siguientes, hasta el martes siguiente, cuando me dirigía al baño a la hora del almuerzo.
» Cuando estaba a punto de ir al baño, Lincoln me agarró y me metió en los casilleros, diciéndome que era mejor que comenzara a mostrarle respeto, ya que de ahora en adelante sería el chico más popular en la escuela.
» Temeroso dije que me avergonzaba de lo cobarde que actuaba y le supliqué que no me lastimara. Simplemente se burló, mostrándome su cruel sonrisa mientras me golpeaba en el estómago.
» Me agarré el estómago por el dolor mientras él se alejaba, diciéndome que tenía ganas de abandonar el resto del día mientras se saltaba a uno de los puestos. Y luego hoy...
‒ ¡Ya! ¡Suficiente! ‒ gritó Lincoln.
Cansado de escuchar a Chandler hacer que pareciera un matón, decidió encararlo de manera vigorosa mientras que éste oponente se retraía.
‒ ¡No hice nada de eso! El fuego fue un accidente, y aunque no me haya dado cuenta, nunca te he amenazado en ningún momento. ¡Ni siquiera he hablado contigo en estas últimas semanas!
» La única vez que hablamos fue ese martes cuando intentaste que me uniera a tu banda de idiotas populares. Te dije que no, te enojaste y tú me dijiste que soy un perdedor que no conoce mi lugar. Después de eso, ni siquiera te vi hasta esta noche. He estado demasiado ocupado enloqueciendo por toda la culpa que sentía.
‒ ¿"Enloqueciendo..."? ‒ preguntó el jefe O'Bannon mientras arqueaba una ceja.
Lincoln, al terminar con su arrebato, suspiró con tristeza, antes de dirigirse algo cabizbajo hacia el jefe de la Policía.
‒ No puedo comer sin sentirme mal del estómago o dormir sin tener pesadillas. ‒ explicó, para luego erguirse y continuar de una manera algo sobria. ‒ Como tal, durante estas últimas dos semanas solo he comido y dormido lo suficiente como para seguir funcionando.
» Empecé a tener alucinaciones y constantemente siento que me voy a desmayar. Toda la comida huele deliciosa, pero al mismo tiempo me provoca nauseas. Y para empeorarlo todo, algo en lo que no he pensado hasta ahora, ¡es que estoy más que seguro de haber perdido unas buenas libras por no comer!
» Anoche fue la primera vez que pude dormir libre de pesadillas, y todo porque le dije a mi hermana Lucy que yo comencé el incendio. Cuando lo hice, un gran peso se me quitó de encima. Pero aún así, todavía estoy atormentado por la culpa por haber causado todo esto y haber involucrado a mi familia.
Con su pequeña perorata terminada, Lincoln miró al piso y suspiró miserablemente.
‒ ¿Qué tal esto? ‒ preguntó Lisa, acercándose al Jefe O'Bannon con la foto.
Él la tomó, y Lisa continuó.
‒ Claramente, alguien tenía que haber sabido que el incendio iba a suceder, para así poder tomar esta foto.
» Como tal, creo que alguien planeó el incendio, preparando las cosas para que algún incauto al azar, en este caso mi hermano, accidentalmente activara la cadena de eventos.
» Entonces, este incendiario no solo sería capaz de destruir la escuela, sino también tener un chivo expiatorio para cargara con la culpa. Y como claramente mintió acerca de lo que realmente sucedió ese día, uno puede asumir con seguridad que Chandler es tanto el verdadero incendiario como el chantajista.
‒ ¡Tonterías! ‒ gritó Chandler ‒ Soy un buen chico. No como tu estúpido hermano. ¡Claramente está desesperado por llamar la atención!
A este punto, Chandler ya se estaba impacientando, por lo que, buscando una nueva movida, considerando una nueva y última excusa lo suficientemente sucinta para que obtuviera lo que quería, se acercó justo al lado del jefe O'Bannon, intentando buscar el apoyo de alguien superior a que concordara con él.
‒ Por favor, sólo miren a su familia. Estoy seguro de que hay veces en que olvidan que él existe, y no me extraña que le haya prendido fuego a la escuela sólo por obtener algo de atención.
Sin embargo, por más que intentó incitar a que coincidiera en su diligencia, el jefe O'Bannon simplemente se quedó mirando fijamente la foto, pensando detenidamente en lo que le dijo la pequeña genio.
‒ Chandler... ‒ dijo el Jefe O'Bannon, sin despegar su vista de la fotografía, y llamando la atención del chico. ‒ ¿Viste a Lincoln buscar el extintor antes de salir corriendo?
Tras esto, Chandler negó con la cabeza.
‒... No. ‒ exclamó un Chandler alterado ‒ Estaba demasiado distraído por el hecho de que la alarma de incendios se rompió en mi mano, así que me fui por el pasillo hacia la otra.
Se suponía que nadie intentara entrar en detalles, pero, sintiendo lentamente que el peso caía de sus hombros, Lincoln comenzó a interrumpirlo, dándose cuenta de ese pormenor que había soltado.
‒ ¡Espera! Dijiste que corriste primero a la alarma al final del pasillo. ¿Cómo sabías que la alarma de incendios que estaba justo afuera del laboratorio de ciencias si ésta se rompió en mi mano...? A menos que... ¿tú le hicieras algo?
Todos en la sala notaron que Chandler parecía estar sudando ahora, pero mantuvo la calma cuando dijo lo siguiente.
‒ Me olvidé de mencionar esa parte. Lo siento, es que... es... estresante tener que revivir lo que pasó.
Tras escuchar la evidente e inútil afirmación del mocoso que tenía enfrente, Lincoln inmediatamente se levantó de su silla. Teniendo suficiente de la pobre e infeliz escenita que estaba armando, el chico de cabello blanco sintió que era la hora de contrarrestarlo en su propia conjetura.
‒ Sí, sí lo es ‒ dijo Lincoln, con su estrés lentamente convirtiéndose en furia mientras se acercaba a él de manera gradual. ‒ Es estresante tener que revivir el hecho de que accidentalmente quemé la escuela. Es estresante tener que pensar en el hecho de que todos los que amo podrían terminar volviéndose en mi contra.
» Pero lo más estresante es el hecho de que, después de todo lo que he pasado, ¡NO TENÍA NECESIDAD DE PREOCUPARME DE TODO, PORQUE TODO ESTE TIEMPO HE SIDO LA VÍCTIMA DE UNA TRAMPA!
» ¡Y EL PATÁN QUE ME ESTUVO AMENAZANDO ESTÁ AQUÍ ENFRENTE DE MÍ, MITIENDO Y TRATANDO DE HACERME SENTIR COMO UN CRIMINAL COMÚN!
Todos quedaron conmocionados por el estallido de Lincoln.
Pero antes de que alguien pudiera decir algo, Chandler, haciendo uso de sus instintos defensivos, procedió a hacer retroceder a Lincoln con un empujón, haciendo que cayera violentamente contra el suelo. Luego lo inmovilizó propinándole un pisotón en su cara, para posteriormente darle unas cuantas patadas en el estómago.
Horrorizada y sumamente molesta con lo que el chico le estaba haciendo a su hermano, Lynn reaccionó inmediatamente para propinar un derechazo justo en la cara de Chandler y una patada voladora en su estómago para arrojarlo de vuelta hacia Lord Tetherby, quien lo atrapó y procedió a estabilizarlo.
Después de deshacerse del atacante, tanto Lynn como el resto de las hermanas se inclinaron hacia Lincoln y lo ayudaron a que se levantara y que volviera a sentarse en la silla.
‒ Hermano, ¿estás bien? ‒ preguntó una Luna preocupada, arrodillándose enfrente de su hermanito.
‒ Estaré bien ‒ respondió un Lincoln magullado, frotándose la cara dolorida. ‒ Pero estoy seguro de que voy a tener algunos moretones después.
El tono de voz averiado de Lincoln fue la suficiente reacción para que toda su familia comenzara a regodearlo de mimos. A su vez, Lord Tetherby, al ponerse de rodillas y colocando una mano sobre el hombro de Chandler, intentaba confortar y refrenar a su sobrino vapuleado.
‒ Chandler, sé que estás molesto porque Loud intenta convertirte en tu chivo expiatorio, pero la violencia no es la respuesta. ‒ dijo Lord Tetherby, con su tono de voz curiosamente indulgente.
Sin embargo, Chandler no quería reprimir sus impulsos más vagos contra Lincoln, él quería terminar con ese enclenque de una vez por todas. Por lo que rápidamente le quitó la mano del hombro para nuevamente dirigirse de manera intempestiva contra Lincoln, cosa que hizo que todos los oficiales de policía reaccionaran de forma defensiva para los sensitivos Louds.
Así, las intenciones arremetedoras de Chandler se apagaron cuando vio que los oficiales en la habitación, incluido el Jefe O'Bannon, comenzaron a mirarlo de manera fulminante, haciendo que éste comenzara a sudar aún más y regresara lentamente hacia el resguardo de su tío abuelo, quien también procedió a mirarlo de una manera airada.
Ya les era claro que este chico se traía algo entre manos.
‒ Es... cierto ‒ dijo un Chandler medroso. ‒ Solo, eh... es sólo que siempre he odiado a Lincoln, así que...
En eso, el chico hizo una pausa, cuando comenzó a darse cuenta de que ya se había metido en un predicamento.
‒ Chandler... ‒ dijo el jefe O'Bannon, con un tono de voz suspicaz mientras se ponía en frente de su campo visual. ‒ Estoy empezando a tener la sensación de que entre ustedes dos, Lincoln NO es el mentiroso. Así que, ¿por qué no vuelves a contar tu historia? Pero esta vez cambia lo que debe de cambiarse, por favor.
En eso, el ojo izquierdo de Chandler comenzó a temblar, y al mismo tiempo la familia Loud comenzó a dirigirle miradas suspicaces hacia el impetuoso muchacho pelirrojo. Sin dudas, esto fue algo que hizo que Lincoln comenzara a sentir que todo el estrés, el cual se había estado acumulando dentro de él en las últimas dos semanas, comenzaba a disminuir lentamente.
‒ Quiero un abogado ‒ dijo Chandler, mirando hacia la puerta para ver si podía huir.
Sin embargo, al sentir que alguien lo agarraba de su mentón para obligarlo a que mirara en otra dirección
‒ Chandler ‒ habló Tetherby, suspirando en una leve miseria ‒ Eres mi sobrino nieto, y siempre te amaré.
No obstante, el chico se sintió aún más intimidado cuando su tío abuelo se puso de pie y adoptó una postura desafiante al cruzarse de brazos, todo mientras que seguía mirándolo de manera despectiva.
‒ Pero una cosa que siempre he valorado entre todo lo demás es que la ley debe ser respetada. ‒ dijo Lord Tetherby, quien adoptó curiosamente un tono de voz austero ‒ Por lo tanto, si realmente eres el que inició el fuego, solo puedo respaldarte si confiesas. De lo contrario, tendré que desconocerte.
Chandler miró a su tío abuelo en estado de shock, al igual que los Louds, puesto que ellos nunca creyeron que Lord Tetherby tuviera ningún tipo de código moral. Puesto que siempre pensaron que era tan malo como su despreciable sobrino nieto.
A pesar de ello, antes de que el chico comenzara a contestar algo, Lisa tomó este momento de incómodo silencio para dar un paso al frente.
‒ Chandler, teorizo que prendiste fuego para hacer que alguien más "técnicamente" lo iniciara. En base a lo que mi hermano nos ha dicho, hay algunas cosas en las que solo nos puedes mantener al corriente.
Hasta este punto, Chandler estaba sudando notablemente, haciendo que comenzara a titubear antes de componerse por un momento ante un detalle faltante, manteniendo su postura supuestamente candorosa y un tono de voz recto frente a la pequeña sabelotodo.
‒ Bueno, esa... es... una... teoría interesante. Pero, por supuesto, no tienes forma de probar nada. Ahora, como dije anteriormente, quiero un abogado antes de que tú o alguien más me pregunten sobre esta idea tan ridícula.
‒ ¡Chantajeado a chantajista, responda! Chantajeado a chantajista, ¿estás ahí?
Tras escuchar un extraño llamado sintético, todos miraron a Chandler. Mejor dicho, hacia su bolsillo donde se arreaban los gritos de un walkie-talkie. Antes de que alguien pudiera decir algo, Lana salió de detrás de su familia, sosteniendo el walkie-talkie que Lincoln le había dado la semana pasada.
‒ Lincoln me dio este walkie-talkie y me pidió que lo destruyera, lo cual acepté ‒ le explicó ella al jefe O'Bannon ‒ Pero me entró curiosidad sobre por qué quería que lo hiciera, así que puse algunas baterías nuevas y pensé que podría averiguarlo más tarde. Me olvidé de eso hasta esta noche. Afortunadamente, lo tenía adentro mi gorra, que va conmigo a todas partes.
Lana metió la mano en su vestido, sacó su gorra roja y se la puso en la cabeza.
‒ Después de todo lo que Lincoln nos contó, fue bastante fácil deducir que este walkie-talkie pertenecía al chantajista. Y, por supuesto, como cualquier película nos ha mostrado, el villano siempre olvida que tienen la pistola humeante en todo momento.
Todos los policías miraron a Chandler después de esta explicación. Las cosas no podrían ser más inquietantes para el chico, ya que comenzó a sudar aún más en este punto.
El Jefe O'Bannon se acercó a él y le tendió la mano.
‒ El walkie-talkie, Chandler.
Fue una demanda, no una solicitud.
Tras eso, Chandler a regañadientes metió la mano en el bolsillo de su chaqueta, sacó el walkie-talkie implicado y se lo entregó al señor.
‒ Ahora que recuerdo... la voz en el otro extremo está distorsionada, como si tuviera un modulador de voz estándar, obviamente para ocultar su identidad. ‒ estableció Lincoln, con tono de voz un tanto convaleciente.
El Jefe O'Bannon asintió, antes de hablar por el aparato.
‒ ¿Hola?
Efectivamente, una solicitud de sonido profundo vino del otro walkie-talkie. Por ahora, TODOS estaban lazándoles miradas directas a Chandler, cada uno con su propia reacción camicace ante la situación, cosa que Chandler logró identificar de manera irrebatible.
Mientras veía cómo los oficiales lo estaban observando de manera conflictiva, pudo ver que su tío abuelo le fruncía el ceño en clara señal de chasco, a su vez que la familia Loud le lanzaba miradas mordaces... a excepción de Lincoln, quien simplemente lo observaba de una manera fría, mientras se cruzaba de brazos y apoyaba uno de sus pies encima de su muslo.
Sabiendo ahora que no tenía escapatoria alguna, tomó una respiración profunda y comenzó a hablar.
‒ ¡Bien, lo admito! ‒ exclamó un Chandler claramente exaltado mientras agitaba los puños en el aire, sólo para cruzarse de brazos y realizar un puchero molesto con la mirada baja. ‒ Yo, Chandler Daniel Perry, confieso que inicié el fuego que incendió mi escuela primaria.
El jefe O'Bannon, finalmente satisfecho de haber cumplido con su objetivo, comenzó a hacer gala de su capacidad para cuestionar a los sospechosos de manera concisa. Por lo que, adoptando la misma postura que Lord Tetherby cuando desafió su impertinencia, el sujeto empezó a encarar al pelirrojo.
‒ ¿Y se puede saber por qué? ‒ preguntó, entonando un tono aún más profundo y severo del que tenía.
Chandler, quien si bien estaba consciente de que era hora de iniciar el obligado interrogatorio, no tuvo problemas de devolverle al oficial una mirada ácida.
‒ ¡¿Por qué?! ¡Intente soportar una estúpida escuela en donde no haga más que lo mismo todo el tiempo, y luego dígame si no necesita algo de emoción en su vida! ‒ admitió el mocoso.
Huelga decir que su exabrupto era tan reprochable que hizo que se ganara un bastonazo como correctivo, pero fue impresionante, tanto para los presentes como para el mismo Chandler, que el responsable fue su propio tío abuelo, quien le había pedido una cachiporra a una oficial que tenía a su lado.
Si bien muchos conocían el porte preeminente, egocéntrico y soberbio de Lord Tetherby, resultó en algo súbito el que adoptara una postura letrada, seria y concisa al reprender a un familiar de esa manera. Para cuando terminó de reprender al atónito muchacho, quien estaba renuente a ser regañado, tuvo que adoptar a regañadientes una conducta más moderada cuando se dirigió de nuevo al jefe de la Policía para continuar con su declaración.
‒ Bueno... como tal, se me ocurrió la idea de encender un pequeño fuego y apagarlo como si fuera un héroe, hasta que de alguna manera... creció.
‒ ¿"Creció"? ‒ preguntó el jefe O'Bannon.
‒ Se me ocurrió la idea de deshacerme de la escuela de una vez por todas. ‒ admitió Chandler. ‒ Así que se me ocurrió la idea de usar el laboratorio de ciencias para comenzar el fuego. También se me ocurrió la idea de hacerlo durante el almuerzo cuando todos estaban en el otro extremo de la escuela para que nadie saliera lastimado.
» Mi plan original era engañar al profesor Thompson para que lo hiciera como si fuera un pelele, pero justo cuando me estaba preparando para llamar a su puerta y llamar su atención... vi a Lincoln. Fue ahí que recordé lo humillante en que uno de los idiotas más grandes de la escuela no apareciera en mi fiesta después de que lo invité, así que cambié mi plan.
» Apagué mi teléfono y lo puse en la configuración de la cámara y me aseguré de estar listo para grabar. Escuché mientras él y el profesor Thompson hablaban, luego gentilmente le abrí la puerta. Me apresuré a salir por la ventana y vi cómo el vaso de mi líquido casero para encendedores se caía de la mesa, y Lincoln cogió algunas toallas de papel para limpiarlo...
Ante eso, Chandler hizo una pausa y miró a Lincoln de manera burlona.
‒... Y aquí es donde TODAS las piezas faltantes se fijaron en su lugar.
‒ Hiciste algo con el dispensador de toallas de papel, ¿verdad? ‒ preguntó Lisa, recordando la rareza del sonido de raspado que Lincoln había descrito.
Chandler, al quedar nuevamente intrigado e incómodo por la intromisión de esa niñita sabelotodo, formó una cara confianzuda.
‒ Así es, pequeña. ‒ asintió un Chandler seguro de sí mismo. ‒ Ya lo tenía especialmente hecho. Vacié casi por completo el dispensador, luego arrojé un poco del líquido al cubo de la basura y puse el montón de toallas de papel para que estuviese listo.
‒ ¿Listo? ‒ preguntó Lincoln, confundido.
Chandler puso los ojos en blanco mientras se dirigía de nuevo a Lincoln y continuaba.
‒ El dispensador de toallas de papel estaba hecho con un lado diferente. Básicamente, su longitud era de unos diez centímetros de largo que podía permanecer en su lugar hasta que estaba demasiado lleno. Luego, se inclinaría y arrojaría lo que había a un lado. En cuanto a lo que había en él...
Ante esto, el mocoso realmente se rió entre dientes.
‒ Lo tenía preparado para que cuando sacaras una toalla de papel, un trozo de papel de lija se frotaría contra un fósforo. No lo suficiente como para encenderlo, pero lo suficiente como para hacer algunas brasas.
Los ojos de Lincoln se abrieron de par en par cuando comenzó a juntar todo.
‒ ¡Entonces eso es lo que era el sonido de raspado!
» Y cuando volteé, el costado se volcó y se vació en el bote de basura donde ya había algo del iniciador del fuego y un poco del papel para actuar como "madera". Entonces, cuando puse esas toallas de papel encima...
‒ ¡Fuego, bebé! ‒ sonrío un Chandler morbosamente excitado. ‒ Y logré capturar todo en la cinta. Estaba planeando jugar contigo por un tiempo, dejándote fotos para hacerte pensar que alguien te estaba siguiendo. Pero luego, cuando fuiste elogiado por tus acciones heroicas... bueno...
Otra risita escapó de la garganta de Chandler.
‒ Fue demasiado divertido. No esperaba que me enfrentaras. Después de que me regañaste, pensé en poner el video en línea.
» Pero cuando te hablé al día siguiente, pude ver que te estabas enloqueciendo, y al escuchar que el tío abuelo Alan te nombró como Invitado de Honor de la Fiesta de Héroes de este año... bueno... mi mente seguía buscando nuevas formas para molestarte.
‒ ¡Pues metiste la pata! ‒ exclamó un Lincoln indignado, mirando a Chandler con mucho furor. ‒ ¿Todo esto solo porque odias la escuela?
» Incluso si sabías que todos estaban en el punto más alejado del incendio, aún podrías haber lastimado a mucha gente.
» Sin mencionar lo mal que he estado sintiendo porque pensé que era YO quien había hecho todo eso. Es solo que... no puedo creer que alguien de mi edad pueda estar tan... tan... enfermo.
‒ ¿Y qué? ‒ remató un Chandler displicente, encogiéndose de hombros. ‒ Al menos deberías agradecerme, ya que... no sé... hice que tu vida fuera más entretenida, fenómeno. Tan sólo imagínate en cómo serán las cosas con mi siguiente movida.
‒ ¡Nada de eso! ‒ exclamó el jefe O'Bannon de manera increpante. ‒ ¡Porque estás en graves problemas, joven!
Agarró a Chandler y comenzó a guiarlo por la puerta.
‒ Ya me puedo imaginar lo que dirán todos cuando escuchen esto.
‒ De hecho, creo que no va a ser necesario ‒ dijo Lisa, llamando la atención de todos. ‒ Si quieren, pueden leer algunos de los comentarios que van llegando en estos momentos.
Ella sacó y observó su teléfono celular, el cual había estado escondido en su vestido todo este tiempo.
‒ Después de que Lincoln nos contara lo que pasó con el incendio, supe que algo estaba pasando, así que estuve grabando toda esta conversación en vivo en el sitio web de la escuela...
Lisa se tomó un momento para mirar por encima de su teléfono.
‒ Y aparentemente, los medios también se han dado cuenta. Casi todo el mundo está compadeciendo a Lincoln y condenando a Chandler.
‒ Excelente, pero aún así necesitaré que hagas una declaración pública, Lincoln ‒ dijo O'Bannon por encima del hombro mientras guiaba a Chandler fuera de la habitación.
Lincoln suspiró, no esperaba menos. Por lo menos...
‒ Todo ha terminado ‒ murmuró, mirando a los oficiales salir de la habitación.
Después de dos agonizantes semanas, finalmente se terminó. Ya no tenía que sentirse culpable, no tenía que preocuparse por perder el amor de sus hermanas. Finalmente pudo relajarse... por lo que no le importó para nada el que estrellara su cabeza contra el suelo cuando comenzó a adormilarse por completo, cuando se inclinó hacia atrás, mirando hacia el techo.
La familia miró hacia Lincoln. Si bien, en un inicio, fue algo súbito para lo que tenían en frente, ninguno de ellos dijo nada, ya que había demasiado y nada que decir. Por lo tanto, la señora Loud recogió a Lincoln y lo llevó a la limusina.
Mientras volvían a casa, Lincoln se durmió, y su madre finalmente lo llevó a su habitación y lo cambió a su pijama.
Basado en todo lo sucedido, las chicas sabían que su hermano probablemente dormiría la mayor parte del fin de semana, y cuando despertara, probablemente se despertaría muerto de hambre.
Efectivamente, tenían razón. Lincoln durmió todo el fin de semana y finalmente se levantó alrededor de las seis del domingo por la tarde, justo a tiempo para la cena.
El Sr. y la Sra. Loud dijeron que Lincoln podía permanecer en la mesa de adultos, porque sentían que realmente se lo había ganado. Sin embargo, dijeron que saldrían a cenar esta noche.
Fueron a un restaurante buffet llamado Little Slice of Italy; lo tenía de todo, desde pizza hasta pasta, pasando por siete tipos diferentes de palitos de pan. Huelga decir que Lincoln definitivamente aprovechó la parte de "todo lo que pueda comer" del buffet.
Luego, la familia se fue a su casa, donde vieron el nuevo episodio de "El Barco de los Sueños" antes de acostarse. Todos sabían que Lincoln tendría un par de días difíciles por delante, con la prensa, la escuela y todo eso. Pero esta fue una vez cuando pudieron cruzar ese puente cuando llegaron a él.
Esta noche, tanto Luna como Lucy se acostaron con su hermano, y él estaba feliz por la compañía. Por lo que, Lincoln envolvió un brazo alrededor de Luna y el otro alrededor de Lucy mientras los tres se acurrucaban de manera que permanecieron unidos uno del otro a lo largo de toda la noche... no más pesadillas para el chico de cabello blanco.
Muy poco había sucedido en los últimos meses. Una de las cosas principales fue que la ciudad había decidido transferir el sexto grado a la escuela secundaria, debido a todas las habitaciones no utilizadas. Como tal, el quinto grado era ahora el final de la escuela primaria, lo que significaba que Lincoln se graduaba un año antes de lo planeado.
En cuanto a todo el incidente del fuego, bueno...
Chandler había sido incluido en una lista de vigilancia de pirómanos. Básicamente lo mismo que una lista de delincuentes sexuales, solo para pirómanos. También fue sentenciado a seis meses al Reformatorio Estatal, el cual se encuentra a quince kilómetros de Royal Woods, y luego iría a una de las escuelas militares más duras del país por el resto de su vida escolar.
Para Lincoln, había dado una declaración sobre lo que realmente sucedió el día del incendio, y cómo todo se había descontrolado a partir de allí. En última instancia, Lincoln no tuvo que enfrentar el tiempo de la cárcel, ni ningún servicio comunitario ni marcas en su registro. Él, sin embargo, tuvo que devolver las cosas.
Tetherby declaró que realmente lamentaba todo lo que le había sucedido a Lincoln; sin embargo, el premio al héroe "Invitado de Honor" necesitaba ser confiscado. De igual manera, el Sr. Marshall también tuvo que reclamar de vuelta la limusina Loud, cosa que, si bien fue duro para la familia en un principio, sabían que era un objeto no correspondido; de esta forma, tanto la familia como Kirby la sacaron a pasear por última vez hacia una visita a Burpin 'Burger, antes de separarse de manera definitiva. La Sra. Johnson, sin quedarse atrás, le dijo a Lincoln que tendría que recuperar todo el trabajo que le había otorgado, aunque ella le dio tiempo para prepararse.
En general, estos últimos meses básicamente habían devuelto a la familia al status quo con el cual Lincoln estaba más que satisfecho.
Lincoln no pudo evitar pensar en todo lo que podría sucederle más adelante, pero al menos estaba contento de saber que, a raíz de todo este suceso, podía contar con su familia para estar a su lado cuando más los necesitara.
La familia Loud: un seno familiar algo excéntrico y caótico, pero muy afectuosa al fin y al cabo.
De alguna manera, realmente fueron y siempre serían la familia perfecta, sin importar las circunstancias, ni las distancias.
FIN
