3: Ahh...QUE!?

-Miren lo que hicieron!-

-Nosotros!? Ella solo se desmayo! Fue su culpa-

-Waaa! Es tan bonita! Como una princesa!-

-Wataru... déjala... hay que darle aire para que pueda despertar...- Sus ojos se abrieron lentamente, pues sus parpados estaban cansados. Sentía que estaba en posición horizontal sobre algo suave y cómodo, pero mas importante aun, sentía algo pesado sobre ella. Cuando su mirada bajo lentamente, observo aquel muchacho que estaba cómodamente abrazado a ella, con su cabeza apoyada sobre su abdomen. -Wataru...- Ese hombre intentaba llamarle la atención, se notaba que era mayor, pero aun así tenia un rostro muy suave y dulce, y un bonito cabello marrón oscuro.

-Ya estas despierta! Que bien! Buenos días, yo soy Wataru y estoy muy feliz de conocerte, y de ver que eres muuuuy bonita!- Ese muchacho que tenia acostado levanto su cabeza, mirándola con una amplia sonrisa. Le pareció sumamente adorable, era tan bonito como una niña y tenia un cabello claro muy bien arreglado y unos grandes ojos llenos de curiosidad, y... y la estaba besando, le estaba dando un beso. Cuando menos se lo espero ese joven tan tierno e ¨inofensivo¨se había acercado a ella presionando ligeramente sus labios contra los suyos.

Uno diría que lo hubiese apartado al mismo instante que la beso, pero no pudo hacerlo por que su sorpresa había sido demasiado para ella. Por suerte el mayor que estaba presente se dio cuenta de ella, y tomo al joven por sus hombros, apartándolo rápidamente. -Wataru! No puedes hacer eso!- De sus palabras pudo rescatar el nombre de ese muchacho: Wataru.

-Ehhh? Por que!? A mi me gusta muuucho! Ademas va a ser mi esposa y la voy a hacer muy feliz!- Yume creyó haber escuchado mal y se paso las manos por sus orejas, buscando su había algo sobre ellas. Mientras que miraba como Tsubaki, ese extraño muchacho de cabello blanco, se acercaba al otro para tomar sus mejillas y tirar de ellas.

-Eres un niño malcriado y no vas a poder tocarla hasta que tengas muchos años mas por eso!- Observo las manos del otro agitarse, hasta que el gemelo de Tsubaki lo aparto del menor. -Asuza! Por que haces eso?-

-Por que no esta bien que empieces a molestar a tu hermanito, Tsubaki... sobre todo como actuaste cuando la conociste...- Ante ese reproche Tsubaki bajo su cabeza, cual si fuese un cachorro, mientras que Wataru se acariciaba sus mejillas.

Entonces alguien le ofreció un vaso con agua fresca, se traba de un joven de cabello gris, pero no como canas, si no que era el gris puro como el de un pomo de pintura. Pero aparte de eso tenia una mirada melancólica a la ves que amable. -Gra...cias...- Dio unos sorbos del vaso y luego miro a su alrededor, notando que aun estaban la misma cantidad de muchachos que antes.

-Espero que no te molesten, se que pueden ser algo estresante pero debes comprender que por aquí... no hay muchas personas como tu- Al mirar de quien provenía la voz, vio un alto rubio de gafas y ojos celeste, muy bien vestido, pero aun así no tenia un rostro duro y serio, si no que era suave. - Mi nombre es Ukyo Asahina... y es un placer conocerte señorita...-

-Eh...Meyu ...digo! Yume! Yume Kurokawa!- Su lengua se había trabado, pues se sintió extraña ante ese tipo que podria estar muy cerca de ser un príncipe europeo con ese aspecto. Pero por mas estúpido que estuviese su cerebro, la información seguía entrando y algunas cosas empezaban a llamarle la atención, bueno, aparte de que hubiesen 13 chicos super sexys frente a ella. -Disculpa... pero... que clase de persona soy yo?- No sabia si era un insulto o no, pero de momento intentaría no tomarlo a mal.

-Se refiere a una mujer, cariño- Aquel hombre, el de la larga cabellera anaranjada y un hermoso vestido rojo se sentó en el sillón, a la altura de las piernas de ella, mientras lo miraba con una elegante sonrisa que la hizo sentir intimidada. -No hay muchas aquí... y tu eres de las mas bonitas que he visto... es una suerte de que mis hermanos te encontraran tan rápido en la orilla...- Se fue acercando mas y mas, sin tener algún respeto por el espacio personal. -Tienes una muy bonita piel...- Cuando dijo eso solo volvió a sonreír y se alejo de ella.

-Bueno... eso... gracias, pero me gustaría poder llamar a casa... y quizás pedir un boleto de avión o algo para poder regresar... y les pagare todo por lo que me hayan ayudado! Seguramente estaría muerta de no ser que me hubiesen rescatado!- Entonces hubo una extraña tensión en el ambiente y los hermanos se miraron de forma muy sospechosa.

Entonces otro se acerco a ella, vestía una ropa extraña, como la de un monje. -Mi nombre es Kaname Asahina...yo soy un monje budista y manejo el templo de esta isla... y déjame decir... que luces como una joven muy sana, señorita Yume...- Se sorprendió por lo galante que era su voz y la forma que se movió hacia ella, tomando su mano para besar su rostro, haciendo que su cuerpo entrara en calor. -Muy hermosa... y seguramente fue el destino quien te trajo aquí... para poder hacerte nuestra esposa-

Y como si su cuerpo estuviese dentro de un auto conducido por un cazador ebrio, sintió que se sacudió de golpe para luego dar un frenazo en seco que la dejo completamente dura y con el corazón en la garganta. -Que...? ... Esposa?... QUE!? No, no, no, no, estas bromeando? No? no?- Miro hacia todas direcciones, pero todos los que estaban allí presentes, desde los que sabia su nombre y hasta los que no la miraban con suma seriedad, no era una maldita broma.


Aviso de nueva historia mis amados lectores! Esta ves se trata de Yandere Simulator, sera un fanfic un poco fuera de lo común, así que les recomiendo que lo lean.

Gracias!