4: Ser o no ser. Secuestro o no secuestro

-Quiero un abogado! Estoy segura de que esto no es legal!- Los mantenía alejados con una silla, pues de un momento a otro había saltado del sofá hasta la mesa que estaba rodeada de esas hermosas sillas de madera, muy bien trabajadas.
Sentía que estaba rodeada de un montón de salvajes... eso o estaba en una cámara escondida de muy mal gusto. Pues a que clase de mente extraña y solitaria se le ocurriría la idea de que una pobre mujer que después de haberse caído de un barco, estar en el mar, muriendo de hambre y sed bajo la luz del sol, ahora tendría que estar rodeada por ... 5...9... muchos hombres! Que la estaban obligando a casarse!

-Disculpa... pero yo soy un abogado...- Ese tipo rubio, de aspecto estirado dio un paso hacia al frente, por supuesto que el delantal de cocina rompía ese esquema de seriedad. Se coloco frente a ella mientras mantenía las manos a la altura de su abdomen, tal ves para poder cubrirse en caso de que la muchacha se le abalanzara con la silla.

-Obviamente quiero alguien que no este en este... grupo de personas que quieren obligarme a casarme!- Grito como si fuese una loca, no quería admitirlo pero podía escuchar su propia y chillona voz.

-Estas alterada... podemos entenderlo, pero por favor... Baja esa silla... Kaname te lo dijo de una manera muy brusca, por favor, deja que te explique bien... te prometo que aquí nadie te obligara a hacer algo que tu no quieras...- El mas grande, y de cabello castaño se acercaba a ella, hablándole con ese tono tranquilizador mientras la miraba con unos ojos muy suaves y tiernos. Por alguna razón se sintió mas a salvo, como la sensación que uno tiene cuando esta en su casa.

Lentamente empezó a bajar la silla, hasta los pies se apoyaron sobre el suelo. Entonces trago saliva en seco y volvió a mirarlos. -esta bien... explícame... que esta pasando, donde estoy, quienes son ustedes, y que es esa locura de casarme? - Suspiro un poco mientras frotaba su rostro con sus manos, se sentía mentalmente cansada, pero necesitaba una respuesta.

-Estas en una isla cercana a Japón. Japón, ubicada sobre el trópico de cáncer para ser exactos. No es conocida, por que es bastante pequeña, mide unos 20,5 km². La población es de alrededor de unas 2800 personas- Ese extraño rubio daba una explicación tan exacta que la muchacha se sorprendía, pero la muchacha no interrumpió, solo se dedico a escuchar atentamente. -Con respecto a lo que sucede aquí... es mucho mas complicado que unos simples datos... la poblacion esta conformada por un 80% de hombres. Nuestra familia es uno de los casos donde las madres intentaron buscar tener una hija sin éxito-

Yume se quedo con la boca abierta, pues jamas había escuchado que la poblacion masculina superara de esa forma a la femenina, ademas casi no tenia sentido lo que decir con respecto a lo de dar a luz... pero frente a ella había 12 hermano sin ni una chica, así que era mejor no decir nada al respecto de ese tema.-Pero... por que no piden a gobiernos vecinos que manden familias con mujeres, o hacen publicidad para atraer chicas, o cosas así-

-Tu punto es bueno... pero todo lo que tu dices requiere que venga una manada de turistas a esta isla... Este lugar es un paraíso tranquilo, donde respetamos a la naturaleza. Si la gente empieza a llegar todo esto podria venir a bajo- Al escuchar la respuesta del mayor no pudo evitar darle la razón por dentro. Aun estando adentro podía ver como el verde dominaba afuera de la casa, era una vista verdaderamente preciosa, y todo el mundo sabia que el progreso siempre acababa con esos lugares tan naturales y hermosos.

-Ahora lo entiendo... pero... si tanto quieren tener una pareja, por que no viajaron a buscar una!? Y mas aun... una para cada uno!-

-Es un estilo de vida que escogimos todos por voluntad propia- Habia uno de ellos, uno de cabello naranja que tenia una voz bastante grave que hizo que la muchacha se estremeciera. -No somos la única familia que escoje quedarse aquí y esperar que llegue una mujer para compartirla. Se que no puedes entender bien esto, pero debes creer que no somos un grupo de bárbaros o cavernicolas que arrastran a una mujer hasta una cueva para dejarla allí. No queremos obligarte, pero podemos asegurarte que tendrás una vida muy feliz si decides quedarte aquí, jamas te faltara nada, tendrás libertad, podrás estudiar, trabajar, lo que tu desees... solo te pedimos que le des una oportunidad, después de todo llegaste aquí traída por el destino... no lo crees así? -

No estaba segura de que decirle o que hacer, solo se quedo allí parada mientras miraba aquel tan hábil orador. Que la verdad que si le hablaba de esa forma y con esa voz era difícil que sus piernas no temblaran como gelatina. -Oh... bueno.. es que...- Sentía que su lengua se ponía pesada y luego unas manos en sus hombros la tomaron por sorpresa.

-Eso es un si, no es verdad!?- Era ese tipo raro que había aparecido junto a ella cuando se había quedado dormida. Le hacia dar un extraño escalofrió a lo largo de toda su espalda, solo lo podía mirarlo de reojo, por que estaba prácticamente inmóvil. -Eres tan linda! Tan tierna! Quédate, seré un buen esposo, te prometo que siempre te daré besos y yo...- Antes que pudiese seguir hablando los dos chicos que tenían lentes, ese que era inusualmente parecido al de pelo blanco y el rubio lo separaron de ella.

-No la presiones Tsubaki... debe ser decisión de ella-

-Pero Asuza!-

-El tiene razón Tsubaki... déjala tranquila. Pero lo único que te pedimos... es que te quedes unos días, puede ser?- Cuando Yume vio a ese príncipe asintió de forma automática, como un robot, y luego se dio cuenta de que lo hizo... y se sintió como una idiota.

-Yay! Se va a quedar!- El de aspecto mas aniñado salto para abrazarla, sintió su cabeza hundirse en su pecho y su rostro enrojeció. Pero no hizo nada, ese era... solo un niño, estaba segura que ni siquiera entendía la mecánica del sexo todavía.

-Wataru, déjala tranquila, debemos presentarnos primero...- Aquel que era el ¨padre¨ del grupo separo al niño y sonrió con suavidad. -Soy Masaomi, el hermano mayor, soy pediatra en la isla y espero que puedas encontrar la belleza de este lugar- Aunque formaba parte de ese grupo de secuestradores, el si daba una muy buena primera impresión.

-Yo soy Ukyo Asahina, el segundo hermano, soy abogado... si llegaras a necesitar algo del exterior puedes decirme. Me encargo de las importaciones y exportaciones- Ese tipo parecía salido de la nobleza, y cada una de sus palabras salían con elegancia. Le encantaba, definitivamente le provocaba que se le cayera sus pantaletas.

Entonces sintió como tomaban su mano con suavidad y volvió a observar a ese... monje, mientras acariciaba su mano y la besaba suavemente. -Hola pecesita, soy Kaname... el tercer hijo y soy el único monje que cuida del templo de la isla. Definitivamente yo haré nuestro casamiento...- Un escalofrió la recorrió cuando la mano de aquel hombre paso por su mejilla, y solo podía pensar que era un degenerado. Por suerte una mano muy bien pintada tiro de ese sujeto lejos de ella, y aquel... aquella... el pelirrojo se acerco con una sonrisa fina.

-Soy Hikaru, y para que sepas, soy un chico... por completo- Su piel se puso de gallina cuando el susurro aquello en su oído, aun cuando lucia como una mujer su voz sonó tan masculina que estuvo apunto de suspirar, pero lo resistió. - Soy escritor... estaría feliz de que algún día leyeras una de mis novelas...- La muchacha solo se sintió ligeramente intimidada, ese muchacho tenia algo raro y no era solamente que estaba vestido de mujer.

-Vamos Hikaru! Ahora nos toca!- Tsubaki se acerco frente a la muchacha mientras jalaba a Asuza y al hombre de pelo anaranjado. -Como tu ya sabes, yo soy Tsubaki, y el es Asuza. Pero este es Natsume! Somos trillizos!- Era una imagen muy graciosa ver como el peliblanco abrazaba a los otros dos con tanta alegría mientras que ellos solamente cedian. Seguramente su mayor sorpresa fue sabe que el de cabello naranja era un trillizo de esos dos, pues no les encontraba mucho mas parecido que el color de sus ojos.

-Es un placer que estés aquí... nosotros tres estamos en la industria de videojuegos. Se que puede sorprenderte, pero en esta isla tenemos internet y podemos trabajar libremente con compañías japonesas- Aquella revelación por parte Asuza la dejo con la boca abierta.

No llego a decirles nada cuando sintió que alguien tocaba su cabello, al girarse observo el rostro tranquilo de aquel muchacho que le había dado la bienvenida cuando despertó la primera ves. Aun podía recordar la fuerza de su abrazo y el calor le llego a flor de piel. -Soy Louis... y soy un estilista... me gustaría mucho poder peinarte. - Hablaba con tanta tranquilidad que hacia que se le contagiara.

-Ah...yo...- Entonces pudo ver a uno de los que aun no le habían dicho absolutamente nada, era sumamente alto, y podía ver que se sentía algo incomodo, como ella de hecho. -Soy Subaru... y estoy en la universidad- Después de eso solo miro hacia otro lado, evitando su mirada y se quedo callado. Pero un muchacho de cabello plateado se acerco para mirarla con unos ojos tan intensos y melancólicos que prácticamente restaban la falta de mirada de Subaru, no estaba segura de que decirle hasta que el le dio un hermoso tulipán en la mano y le sonrió, haciendo que su rostro enrojeciera.

-Soy Iori Asahina, y trabajo de modelo. Espero que puedas acostumbrarte a nuestro hogar- Hablaba de forma suave y sencilla, pero le resultaba tan... misterioso.

-Hey! Yo soy Yusuke y recuerda lo bien, soy universidad y no creas que soy un niño!- La forma de hablar de ese pelirrojo era tan extraña... ¨todo un tsundere¨ pensó para si misma mientras arqueaba una ceja.

-Y yo soy Wataru! Y estoy muuuuy feliz de que estés aquí! Y no soy un niñito tampoco, ya estoy en la escuela media!-

-Aunque también falta Fuuto... el esta fuera de la isla, el esta en el espectáculo por lo que no esta seguido aquí. Pero volverá pronto- Ukyo le explico el paradero del hermano perdido, pero como si no fuese suficiente que en esa casa hubieran 12.

-Creo... que es demasiado para mi...- Murmuro Yume agarrándose la cabeza.