Se los prometí hace unos días, pero es mejor que esperar medio año, ¿no? (hahaha… mal chiste…) Perdón por la demora. Estamos a punto de acabar. No puedo creer que me acompañaran hasta acá. Muchas gracias por todo su apoyo, especialmente quienes regresan a dejarme reviews—te estoy viendo Smaug Lannister; te aprecio en extremo. Gracias.
.
.
.
Shû Tsukiyama es un ghoul de estrategia y planeación meticulosa. Se dedica cuerpo y alma a la investigación de otros, y cuando algo le interesa, guarda celosamente su atención para su objeto de deseo. Solía pasar días siguiendo a su presa, valorándola, precisando el momento perfecto para atacar y tomar lo que quería. En la actualidad, el afamado Gourmet tiene ojos solamente para una persona. No por primera vez se sorprende al pensar que de cierta manera todas sus comidas anteriormente habían sido meros objetos, partes: los muslos de una bailarina, los chamorros de un corredor, los ojos extraordinarios de una mujer cualquiera. Kaneki, por otro lado, era una entidad comprendida por cuerpo, mente y alma—era una persona que escondía una complejidad hermosa debajo de capas y capas de emociones y comportamientos, y Tsukiyama no podía evitar quererlo para él mismo.
Era la primera vez que la comida tenía una experiencia más allá del sabor, era comida con esencia, con vida. Y mejor aún, era una vida sinigual; había un aire alrededor de Ken Kaneki que solo podía nombrar misteriosa: el aderezo perfecto.
Durante meses Tsukiyama pensó que Kaneki le había presentado una nueva manera de apreciar lo gourmet. Por mucho tiempo Tsukiyama vio como "preparaban" la cena en el Restaurante Ghoul, y al inicio fue maravilloso —gente de todo tipo, grandes, delgados, luchadores, modelos, enfermos o discapacitados, en tajos— nunca fue suficiente. Algo faltaba en su comida. ¿Sería el arreglo? ¿El método de cocción? Tsukiyama leía y leía, se inundó en las notas de monsier Savarin, pero no encontraba la clave.
Aunque eso no le impidió seguir su propia estética. Durante años se concentró en la calidad de los ingredientes y parecía que era la respuesta, pero conocer a Kaneki le volteó el mundo al revés, en más de un sentido.
No podía decir que veía a los humanos como personas, eso le parecía imposible. Pero pensar que Kaneki, quien había sido un humano, era una persona, le causaba ruido en su interior. Siguió matando a los humanos de todas maneras, pero había ese ruido. Más de una vez regresó a sus diarios para ver todos los ingredientes que había ingerido a lo largo de los años, sólo para enfrentarse a la misma pregunta, ¿qué es lo gourmet en realidad?
Kaneki le hace pensar en metáforas.
Si Tsukiyama es el comensal y Kaneki el platillo perfecto para él, ¿lo gourmet era Kaneki? O, ¿era su experiencia al comerlo? ¿Era lo que él dijera que fuera? ¿Por qué tenía que ser Kaneki el platillo, por qué no él mismo? ¿Era él el platillo de alguien más?
Le da vueltas sin detenerse hasta que va al departamento y va a cocinar. Les hace pequeños arreglos a la carne que tienen, les enseña sobre lo que pueden hacer con los huesos y los órganos, sobre qué cosas tostar o hervir o asar. Se siente satisfecho después, aun sabiendo que los humanos que consumían habían muerto no por sus manos o seleccionado especialmente. De repente, ya no sabía diferenciar los sabores hechos por los ingredientes, por la preparación o la experiencia. La pregunta le ronda en su cabeza cada que se separa de los demás y lo atosiga en su mansión, en su cuarto, en su biblioteca, en sus breves momentos con su padre. Se iba a tocar el piano, o a caminar en el jardín, pero no alcanzaba la respuesta.
Perdía el sueño, pero cuando iba a visitar a Kaneki todo tenía sentido.
Con él, la pregunta se desvanecía. Con él, la pregunta se multiplicaba. Con él, todo pasaba al mismo tiempo y también nada. Los silencios se volvían sonoros y las palabras eran código. Otras preguntas le inundan la cabeza. Cuando Kaneki era niño, ¿qué libros leía? ¿Cuál era su comida favorita? ¿Le gustaba ir a la escuela? ¿Cómo eran sus amigos? ¿Todavía los frecuentaba? ¿Alguna vez tuvo novia? ¿Novio? ¿Había sido él el primero? Tsukiyama explotaba de emoción al creer que sí. Porque entonces Kaneki era solo suyo. Todo él, si dependiera de Tsukiyama, nunca le pertenecería a nadie. Nadie podría lastimarlo ni afectarlo ni llevárselo…
Tsukiyama temblaba, abrumado, por sus propios sentimientos hacia Kaneki.
Calmato, calmato.
Abre los ojos y está sentado en una banca en el parque cercano al departamento de Kaneki. Estaba a unas pocas cuadras, y cuando Hinami parecía estar demasiado aburrida encerrada en el departamento, este era un lugar al que podía salir (acompañada).
Tsukiyama estira los brazos sobre su cabeza y se relaja. Mira a parejas caminar, corredores dando vueltas, niños jugando en los columpios, gente solitaria viendo sus celulares y adolescentes en grupos platicando. Tsukiyama nota que todos podrían tener la edad de Hinami. Baja los brazos y saca su propio celular. Aunque no esperaba sentirlo, Hinami había creado sentimientos encontrados en él. Primero que nada, le tenía envidia como se la tenía a Banjô (aunque nunca lo diría en voz alta). Ellos eran de confianza infinita de Kaneki desde el inicio. Aparte de que Hinami conocía de antes a Kaneki; ella sabía cómo había sido cuando recién trabajaba en Anteiku. Conocía sus interacciones más humanas y más lejanas, como cuando no sabía pelear o aquellas con Touka (de quien Tsukiyama cree fue un interés amoroso de Kaneki, de seguro). Y, como sal a la herida, ella era de las únicas personas a quien Kaneki le sonreía fácilmente, suavemente, sin pensarlo.
Ese había sido un logro de Tsukiyama de meses de trabajo. Hinami era bella y joven e inocente y lo recibía gratis. En un rincón de su mente su Kaneki interno le dice, "Y tampoco me entregó al Restaurante Ghoul o me arrinconó en una iglesia, secuestrando a una amiga, para comerme, mientras me la comía a ella, y luego me golpeó hasta que fui salvado. Por Touka." Tsukiyama suspira deprimido.
Previamente a sus más grandes esfuerzos, Kaneki nunca le había sonreído. Ver a Kaneki sonreír ese día en el puente todavía hacía que le recorrieran por el cuerpo escalofríos. Desde entonces habían salido juntos por café, se tomaban de las manos, se abrazaban. Tsukiyama ya le había besado las manos, las mejillas, la frente, el cabello… ya casi podía saborear sus labios…
"—Hay cosas que uno tiene que enfrentar solo—"
No importa cuánto ama a Kaneki, recordar estas palabras le llenan de ácido la boca. ¿Que no era el punto de ser amigos, de ser pareja, que enfrentaran todo juntos? A veces Tsukiyama tenía la sensación de que Kaneki no sabía que tan querido era. que la razón de su aislamiento era esta ignorancia de amor a su alrededor. No sólo era Tsukiyama, sino todo Anteiku, Hinami y Banjô y cuanta gente Kaneki ayudaba.
Se levanta de la banca bruscamente.
¡Eureka!
Se lo demostraría. Así de fácil. Tsukiyama va a hablar con Hinami. Los dos podrán pensar mejor juntos que separados. Se desempolva ligeramente y camina alegremente al departamento.
-o-
Parecía un día como cualquier otro cuando Hinami recibe una visita inesperada, cerca del mediodía.
La casa estaba sola, con la excepción de ella y su pajarito gritón, pero la persona que detecta desde la planta baja y que se acerca a paso moderado al departamento era alguien conocido. Logra reconocer el andar ligero de Tsukiyama cuando éste llega al piso del departamento. Continúa su lectura, sabiendo que el hombre de las flores tiene llaves.
Cuando entra el Gourmet al departamento como si fuera su casa, se dirige directamente a Hinami. La castaña estaba a punto de saludarlo y decir que no estaba su hermano cuando el excéntrico ghoul se siente a su lado en el sillón diciendo,
-Little lady, acompáñame a un café, s'il vous plâit. Estamos en estado en emergencia, debemos salvar el corazón de mon cher.
Hinami no puede decir que está extrañada del comportamiento del Gourmet, al contrario, lo veía venir, pero no creyó que le pediría ayuda directamente a ella. Ella simplemente era Hinami, y a ella nunca le decían nada. Sabía que a comparación de todos ella era la más débil, la más joven, sin embargo, ella quería ayudar. Quería hacer que su hermano sonriera como antes. Hinami le sonríe al gourmet con pocas ganas,
—Pero mi hermano dijo que estaba prohibido salir…
El pelimorado a su lado echa para atrás la cabeza, una risa burlona saliendo de entre sus labios,
—Si sales conmigo, no debería haber problema. Kaneki confía en mí.
Hinami no puede negar esa afirmación.
Hinami se va a su cuarto a arreglar, y mientras se ve en el espejo para arreglar su cabello no puede evitar pensar, ¿Por qué yo, Tsukiyama-san? Se coloca una diadema y trata de arreglar su flequillo. Suspira. Busca sus zapatos bonitos (obsequios del ghoul probablemente olfateando la puerta del cuarto de su hermano en este preciso momento). Tsukiyama-san es mucho más cercano a mi hermano ahora… Si alguien pudiera ayudarlo, era él posiblemente.
Aunque a veces Hinami pensaba que nadie podía ayudarlo—que había algo mucho más profundo hiriendo a su hermano, algo que ninguno de los dos podía ver. Hinami encuentra sus zapatos y se los lleva con ella. Afuera de su cuarto está Tsukiyama reclinado extra naturalmente en la pared aun lado del cuarto de Kaneki, esperándola. Hinami suelta una risilla divertida, mas Tsukiyama sólo sonríe y le hace un cumplido.
—Te ves adorable, my little flower.
Hinami encoge los hombros, pero logra responder adecuadamente (como le enseñó su mamá),
—Gracias, Tsukiyama-san.
El camino al café en taxi es una grata experiencia. Muy pocas veces había salido del departamento y, definitivamente, muchas menos había usado un taxi. La ciudad cambia tanto a través de las ventanas del automóvil, con la velocidad, con el tráfico y las rutas. La gente en la calle desaparece rápidamente, los conductores a los lados no voltean nunca, se pierden rápidamente los pequeños establecimientos, pero los grandes edificios se pueden apreciar más que cuando vas caminando. Tsukiyama a su lado está mirando hacia la ciudad también, y aunque sabe que es una duda muy infantil, se pregunta si él observará igual que ella la ciudad. Tsukiyama es tan distinto a cualquier otra persona que conoce, excéntrico y extranjero. Tiene muchas capas, como su hermano y su hermana, muchas facetas de sí mismo expuestas todo el tiempo. Es ruidoso y extravagante al igual que fuerte y educado, y, es de las pocas personas que pueden hacer sonreír a su hermano.
Tsukiyama siente su mirar y voltea a verla, una sonrisa elegante en su rostro. ¿O será que era una sonrisa cualquiera y él era quien era elegante? Hinami se sonroja al pensar tal cosa, y hunde la cabeza apenada, pregunta en vez, —¿Ya estamos cerca, Tsukiyama-san?
El pelimorado sonríe ampliamente, observando a su adorable compañerita, y dice, —Son unas pocas vueltas más y ya, little lady. Disfruta el camino un poco más.
Hinami se siente ligeramente menos apenada al descubrir que su acompañante admite que se puede disfrutar del camino. Voltea de nuevo a ver por la ventana. El mundo sigue andando.
Hinami desea ayudar a Kaneki más de lo que puede expresar. Él estuvo con ella y con Touka en los momentos más difíciles, siempre ha sido paciente y bueno con ella sin importar su propio bienestar, y más que nada, ella solía creer que eran similares. Su gusto por la lectura y una manera de pensar pacífica; ahora ese ya no parece su hermano.
Después de la muerte de su madre ella se halló con mucha gente que la ayudara. Había sido difícil, y la sangre del investigador está en sus manos no importa cuánto Touka diga que no, pero ella entiende que hay cosas demasiado pesadas para cargar uno mismo. Y todos los días después de la muerte su padre, de su madre y del investigador Mado, ella sabe que no está sola y que con la ayuda de sus seres queridos ella puede hacer lo que sea. Sin embargo, su hermano, aunque siempre está rodeado de personas que lo quieren, parece sostener el peso del mundo sobre sus hombros.
Como si un fantasma se colgara de sus hombros, como en las historias de terror.
Se bajan de taxi frente a un café de fachada agradable. El interior es acogedor y tiene una pared llena de libros. Hay música suave y agradable y el olor de granos recién molidos es fuerte. Hinami inmediatamente se siente cómoda. Tsukiyama frente a ella la guía hacia una mesita cerca de una ventana y cuando ambos están sentados y ya han ordenado, Tsukiyama le comenta,
—Una vez, hace mucho, traje a Kaneki a este café. Cuando era un dolce joven.
—¿Dolce?
Tsukiyama piensa por sólo un segundo que Hinami debería de aprender italiano y siempre hablarle así de bonito, pero sólo dura un segundo; se ríe y enmienda, —Dulce. Y bello. Bueno, todavía es bello, claro, sólo que distinto. Y un poco…
Llega la mesera con sus bebidas, un café frío para Hinami, un café negro para Tsukiyama. Le dan las gracias y Hinami mira a Tsukiyama mirar su café.
—Últimamente parece un poco preocupado… ¿No lo crees, Hinami-chan?
La castaña le da vueltas a su café con el popote que le dieron y asiente.
—Sí.. pero no importa lo que haga nunca me dice que está mal. Nunca.. —Alza la cabeza y le mira cautelosa—A veces… No creo que mi existencia tenga sentido con ustedes…
Los ojos de Tsukiyama se abren cómicamente e inmediatamente responde, —My little flower, si tan sólo supieras cuánto te aprecia Kaneki no pudieras decir eso nunca—Le sonríe serenamente—Te tengo tanta envidia a veces.
Hinami baja la mirada, un poco incómoda. ¿Cómo una persona como Tsukiyama podría tenerle envidia a alguien como ella? Aparte, Kaneki obviamente apreciaba mucho más a Tsukiyama. Se lo había dicho directamente. Bueno, ella se lo sacó a fuerzas, pero le pudo haber dicho cualquier otra cosa y ella sintió que fue honesto. Como ahora mismo, Tsukiyama se escuchaba totalmente honesto, y Hinami en verdad no sabía cómo sentirse al respecto.
Sacude su cabeza y sonríe tímidamente, —No sé Tsukiyama-san, estoy segura de que eres más importante para él. —Hinami no se anima a levantar la mirada, termina juntando sus manos debajo de la mesa, sus dedos entrelazados.
—Tú eres de gran ayuda para él, y yo… No creo ser de mucha utilidad para ustedes.
Tsukiyama sacude su cabeza teatralmente, —Pero, mademoiselle, ¡yo creo que tú eres la única que puede llegar hasta su corazón!
Se le escapa una risa genuina a la castaña.
—Yo pensé lo mismo de tí hoy en la mañana.
Tsukiyama había alzado su taza para tomar de su café, pero inmediatamente la baja, expresión totalmente sorprendida,
—¿Moi? Pero muy apenas puedo hacer que hable conmigo..
La sonrisa en los labios de Hinami parece saber más de lo que él piensa y Tsukiyama se sonroja. Alza nuevamente su taza y sorbe delicadamente más de lo necesario, la mirada apartada de su compañía. Hinami espera pacientemente tomando de su café, más divertida de lo que debería a costa de alguien más.
Finalmente musita, —Eso es.. Algo aparte, little lady. Podre pelear, como dijiste, y podré ofrecerle apoyo económica, pero hay tanto de él que no conozco.. Cosas con las que no le puedo ayudar.
La cabeza de Hinami se inclina ligeramente hacia un lado. Tsukiyama sonríe,
—Tú lo llegaste a conocer antes, en Anteiku. Era muy diferente entonces, ¿verdad?.
Hinami asiente mientras sus preocupaciones vuelven a la superficie. Antes, su hermano la había cuidado gentilmente; la sostuvo fuertemente en sus brazos, tratando de protegerla de la muerte de su madre. La tomó de la mano y corrieron los dos, muertos de miedo, sus corazones ahogados en pena. Hoy, ella sabe bien que su hermano no la sostendrá con miedo— él matará con sus propias manos al enemigo. No la llevaban a esas misiones, pero ella sabía. Cuando nadie te dice nada, aprendes a entender el silencio, a observar lo invisible. Hinami poco a poco se hacía experta en detectar a otros a largas distancias, a escucharlas perfectamente entre una multitud, para disipar el sentimiento de impotencia que sentía desde las puntas de sus dedos hasta sus adentros.
Tsukiyama suspira, y dice, —Je l'aime mais... No estoy acostumbrado a sentirme impotente, pequeña. Debe haber algo que podamos hacer juntos, ¿no crees?
Hinami baja la mirada.
—En verdad no lo sé...
Tsukiyama quiere confortarla, pero no tiene las palabras. Si las tuviera, él no estaría preocupado para nada, ¿o sí? Se levanta poco después para ir al baño. Hinami exhala, preocupada, y distraídamente le da vueltas a los hielos en su vaso con su popote. Es justo en ese momento que una cara conocida toma el lugar frente a ella, amigable y secretamente siniestra.
-o-
Tsukiyama tiene una breve crisis en el baño, debatiendo si hablarle a Kaneki o no. No había sido su intención preocupar a Hinami; genuinamente creía que ella era la clave para ayudar a Kaneki a.. Pues, a qué exactamente, no sabía exactamente. Inmediatamente quería alegrar a Kaneki, aunque si pensaba a largo plazo… Siente pesado el celular que trae en el pantalón. Su querido sabría qué hacer para alegrar a Hinami. Tsukiyama hunde su cara en sus manos. ¡Ese no era el punto del día de hoy! Baja sus manos y sacude su cabeza, tendría que solucionarlo él mismo. De todas maneras, no podía ser tan difícil alegrarle el día a una niña…
Se lava las manos, por tercera vez, y sale del baño. Para su inmensa sorpresa, hay alguien extremadamente conocido en su silla. Su boca cae ligeramente, mientras piensa, Sen Takatsuki está hablando con Hinami-chan. Se queda escondido cerca de la puerta del baño para escuchar su conversación.
Sen Takatsuki es igual de irreal al otro de una mesita de café como lo es al otro lado de una mesa de autógrafos. Ciertamente manera hay un tipo de disonancia de la voz que sale de su boca, a la voz que salen de sus textos, sin embargo, hay algo aún más desconcertante cuando la ve. No sabe exactamente qué es. La escritora hablaba de la misma manera que antes, llena de confianza y respuestas puntuales. Cortantes. No puede escapar de su mirada verduzca.
—Creo que has llevado una vida gentilmente tierna y cómoda. Eres una niña insignificantes de apenas 14 años, Hinami-chan… Así que seguramente fuiste amada y protegida.
Hinami siente exactamente de qué manera se le va helando la sangre, como empieza a pesarle el corazón con impotencia. La escritora sigue:
—Tu hermano Kanaki es, indudablemente, "una persona que quiere ser amada"- La mujer apoya sus codos sobre la mesa y se inclina levemente hacia Hinami, seria, —Tiene una fuerte mirada, pero, en el fondo tiene miedo a la soledad.
Tsukiyama aparece justo en ese momento a un lado de las dos jóvenes. No soportó quedarse más de dos minutos sin meterse a esa platica—¿cómo se atreve a decirle eso a Hinami? Algo dentro de él se enciende. ¿Cómo que no podían hacer nada? Tsukiyama está luciendo su mejor arma, su sonrisa galante, cuando se anuncia enérgicamente,
—¡Qué sorpresa verla, mademoiselle Takatsuki! Sé que no me conoce, pero soy un gran admirador!
Ambas jóvenes saltan un poco en sus asientos, pero la escritora rápidamente cambia su expresión seria a una agradecida. Baja la cabeza una vez y al alzarla le dice,
—Me da mucho gusto que me reconozca, gracias por leerme.
Tsukiyama se pone inmediatamente del lado de la mesa de Hinami, sus manos en el respaldo, mientras le dirige la palabra,
—No hay de que, usted es excelente. ¡Mi pareja es su más grande admirador! — Voltea a ver a Hinami, quien desde su punto de vista sobre ella, puede ver como se está apretando las manos nerviosamente, su mirada se vuelve afilada, —No sabía que conocías a tan impresionante escritora, Hinami-chan.
La castaña asiente la cabeza rápidamente, forzando una pequeña sonrisa, —Mi hermano y yo fuimos a su firma de libros hace poco, en verdad no pensé que me fuera a reconocer..
La escritora en cuestión les sonríe amigablemente, —Tu hermano y tú son imposibles de olvidar, Hinami-chan.
Tsukiyama sufre un pequeño lapsus en su enojo y sonríe genuinamente para decir, —¡Lo sé! Es un je ne sais quoi, ¿non? Su mirada y su presencia...
Hinami debajo de él suspira; conociendo a Tsukiyama, esto podría convertirse en un soliloquio. La escritora frente a ella se ríe y comienza a levantarse. Saca de uno de sus bolsillo una pequeña tarjeta y la pone sobre la mesa. Se dirige a ambos,
—Tengo que irme, pero este es mi lugar preferido para escribir. Me encantaría escuchar de ustedes cuando quieran.
Le guiña el ojo a Hinami y alza su mano en una despedida informal.
Tsukiyama también alza su mano y se despide diciendo, —Fue todo un placer conocerla, él no creerá que tan afortunados fuimos de verla.
Tan rápido como apareció, se marchó. Tsukiyama no siente que sus músculos se relajan hasta que sale de la puerta la excéntrica escritora. Hinami suspira una vez más. Tsukiyama recupera su enojo. Vuelve a tomar el asiento frente a Hinami y verla le provoca cierto malestar en su pecho. Tsukiyama no está acostumbrado a esto, después de un corto debate interno, prefiere hablar con su joven compañera,
—No porque seamos distintos a Kaneki somos inadecuados para ayudarlo, Hinami-chan.
Hinami alza la mirada, sorprendida, —¿Lo escuchaste todo, Tsukiyama-san?
Tsukiyama hace una mueca de ligero arrepentimiento, pero sonríe rápidamente después, —No pude evitarlo, mon petite. No estoy de acuerdo con todo lo que dijo. Aunque una parte fue…
Tanto Hinami como él piensan en la misma frase: "—Tiene una fuerte mirada, pero, en el fondo tiene miedo a la soledad. —"
—Muy certera…
Ambos se ven, angustiados a su manera. Tsukiyama se sacude internamente y le sonríe a Hinami, llegando a su propia resolución mental. Ellos eran las personas más cercanas a Kaneki. Ellos eran la clave. Tenían que serlo.
—¿Sabes qué podríamos hacer hoy para alegrar a nuestro querido Kaneki?
Hinami le vuelve una mirada confundida.
—Le obsequiaremos pensamientos.
Tsukiyama se alza de la mesa enérgicamente y mientras va a pagar, sigue diciendo, —Muchos y muchos pensamientos.
Hinami no sabe si reírse o preocuparse de la línea de pensamiento del otro ghoul.
—¿Pensamientos?
Tsukiyama paga y vuelve con Hinami para escoltarla hacia la salida, —Oui, mon petite. Haremos que nos entienda por completo con nuestros pensamientos.
Hinami y él salen del café y ella sigue confundida, —¡Pero no entiendo Tsukiyama-san!
—Tal vez Takatsuki tiene razón, Hinami-chan. Tal vez no hay algo que podamos hacer concretamente, pero yo creo que Kaneki solamente no SABE que lo podemos ayudar. Tú también lo quieres mucho, ¿non?
Hinami asiente su cabeza enérgicamente también, contagiada por el gourmet, —¡Sí!
Hinami no puede evitar pensar en los abrazos de su madre cuando se sentía asustada, de la mano cálida de Touka sobre la de ella cuando se sentía sola, y la sonrisa amable de su hermano cuando se sentía confundida.
—¡Tienes razón, Tsukiyama-san!
El gourmet le sonríe cálidamente, —D'accord. Aunque deberíamos de apresurarnos, cuando regrese y no te vea, me va a matar.
Hinami se ríe.
—Te dije que no podíamos salir.
—Pero te marchitarás si te quedas tanto tiempo dentro. Aparte, soy más que capaz de protegerte.
Se pregunta Hinami si su hermano recordará esas veces que iban a escondidas él, su hermana y ella a la biblioteca. Sonríe, segura de que lo hará. Se dirige a Tsukiyama, que ya va avanzando por la calle llena de gente, y le pregunta,
—¿Puedo tomar de tu mano? Es que hay mucha gente...
Tsukiyama le mira sorprendido (¡QUÉ ES ESTE FORTISSIMO SENTIMIENTO!), pero extiende su mano izquierda y le dice,
—Será un placer.
Y los dos caminarán y platicarán, disfrutando de la agradable compañía, una joven muy curiosa y un hombre extravagante, mano en mano. Hasta que Hinami alza las cejas, reconociendo dos voces familiares entre la gente transeúnte de la tarde. Tira fuerte de la mano de Tsukiyama y el pelimorado se deja llevar.
—¿Qué ocurre, my little flower?
Hinami está casi corriendo y sonríe felizmente, mientras lo lleva hasta la siguiente cuadra y al dar vuelta, puede ver el mayor porqué le tiraba con tanta emoción. Frente a ellos, discutiendo distraídamente, estaban Touka y Nishiki de Anteiku. Hinami alza su mano libre y saluda animadamente,
—¡Hermana! ¡Nishio-san!
Los dos ghouls dejan su discusión y voltean inmediatamente al escuchar la voz de Hinami. Tsukiyama nota que su sorpresa aumenta aún más al verlo a él con ella. Touka reacciona primero,
—¡Hinami! ¿Qué haces afuera? No, espera, ¿qué haces con él?
Hinami sacude la cabeza enérgicamente, y alza la voz, —Hermana, espera, está bien. Sólo me invitó un café, estamos planeando como ayudar a mi hermano.
Tsukiyama está viendo la cara estupefacta de Nishiki y no puede evitar molestarlo un poquito, —¿Estás saliendo ahora con Kirishima? No debes, Nishiki, no cuando todavía tienes a esa tierna pareja tuya.
Nishio inmediatamente se pone tenso y repela, —¡No estamos saliendo juntos y ese no es el punto! —se le une a Touka, lanzando una mirada extrañada a Hinami mientras pregunta, —¿Quieres ayudar a Kaneki… con él?
Hinami aprieta nerviosamente la mano del Gourmet, acercándosele como tratando de protegerlo y Tsukiyama por alguna razón se siente muy feliz al respecto; se interpone entre su plática por primera vez, diciendo,
—Oui, Ganache. Como amigos íntimos de Kaneki, nos hemos percatado de que últimamente está preocupado por algo.
Hinami y él comparten una mirada seria, pero Tsukiyama sigue la conversación, —Ni siquiera yo, con todos mis encantos, pude ayudarlo. Así que el día de hoy fui a pedirle consejo a my little lady.
Touka y Nishio no están convencidos. Mucho menos la parte en la que el Gourmet esté hablando de ayudar a Kaneki. Nishio está pensando peores cosas, y preferiría llevarse a Hinami. Es quien se dirige a Hinami ahora, —Hinami-chan, este hombre es un salvaje, no puedes confiar en él—
Hinamia iba a defender a Tsukiyama, cuando este interrumpe, con gran carisma escénico, una de sus manos se pone sobre su rostro mientras dice, —¿Quién ha estado ayudando a Kaneki, día y noche todos estos meses? Me, me, me, me, ¡ME! ¿No es así? Hinami es de mucha más ayuda que ustedes. No nos comparen con unos simples "guarda casas".
Nishio queda boquiabierto y Touka no aguanta el gritillo indignado, —¡EY!
Hinami jala de la mano del Gourmet, labios rosados apretados, un poco molesta. Al pelimorado se le escapa una risilla airosa, obviamente divertido, pero deja su pose, mirando a Hinami sólo ligeramente arrepentido y Hinami se dirige a Touka y Nishio.
—Por favor no peleen. Los dos sólo queremos ayudar a mi hermano, en serio.
Tsukiyama no lo nota, pero se ha dibujado una muy cálida y genuina sonrisa en su cara. Touka sigue un poco indignada, pero es Nishio quien la agarra del brazo y dice, —Mira, a mí no me gusta tampoco, pero Kaneki no dejaría a Hinami con Tsukiyama si no fuera seguro, por lo menos.
Tsukiyama resopla para sí mismo, —Por lo menos…
Hinami suspira y encoge los hombros, —Ya nos vamos entonces… Hasta luego, hermana. Nishio-san.
Tsukiyama les sonríe, aunque artificialmente a los otros y se despide casualmente con su mano libre, dejando a los dos jóvenes ghouls estupefactos.
-o-
Kaneki va en camino al departamento cuando le llega un mensaje de Tsukiyama diciendo que se llevó a Hinami a tomar café. El peliblanco rueda los ojos, pero por más que lo intenta no se puede enojar del todo. Suspira.
Qué día.
Después de haber hablado con Uta, Kaneki sabía que tenía que ir a hablar con Yomo. La historia de ellos dos, la del señor Yoshimura y él, no se esclarecía del todo, y ellos sabían mucho más de lo que nunca le dijeron. Sin embargo, ver a Rize… El joven cae de nuevo en una maraña de sentimientos y pensamientos oscuros. Yomo intenta tranquilizarlo, le habla cálidamente, pero no le llega. Una vez más Kaneki llegaba al lugar donde la verdad iba a ser entregada más no había verdad. Sólo había ghouls, había vísceras y sangre y hambre. No hay respuestas, es lo que piensa Kaneki al ver una vez más a Rize, atada y delirando. Sigue avanzando, subiendo los escalafones de la historia, pero no le dan respuestas, sólo más y más preguntas. Kaneki regresa al departamento sintiéndose drenado, totalmente cansado y cae dormido en el sillón de la sala. Cuando Kaneki recupera la consciencia, él está sentado en una silla de madera.
El joven de cabello blanco alza la cabeza de golpe, un nombre en los labios,
—Rize.
Deja caer su cabeza en sus manos y sube las rodillas, se hace pequeño y no se da cuenta cuando empieza a temblar.
"—¿Tú sabes quién soy?—"
Las palabras desesperadas de Rize le retumban en los oídos y no puede dejar su memoria ir. Yomo fue tan amable con él, después de eso, le dijo tantas cosas que en verdad quiere creer. Que la fuerza que él tiene ahora es el fruto de su trabajo duro y de su carácter, pero sólo se siente más confundido. Traicionado, hasta cierto punto. O Anteiku sabía del laboratorio de Kanou, y no le habían dicho, o lo habían estado vigilando cuando ni si quiera estaban en el veinteavo distrito. Como si fueran a poner en peligro el distrito… Como si Kaneki no estuviera haciendo todo esto por ellos… ¡Para protegerlos!
¿En verdad es por eso?
La voz del pasado le susurra en el oído. La voz que en su mente se parece a esa mujer, bella e inalcanzable. Abre los ojos y el piso es blanco y negro. Dos brazos rodean sus hombros, labios suaves en su oído dicen:
¿Buscabas el laboratorio de Kanou para eso?
Kaneki abre la boca, pero siente algo curioso en la garganta, un hormigueo, algo caminando a lo largo de su tráquea—
No. Claro, que no, tú andas en busca de otra cosa.
Kaneki grita y grita y grita.
Y por eso todos a tu alrededor sufren. Egoísta.
Frente a sus ojos ve como atraviesa el pecho de Banjô. En ese momento él no estaba en control de sus cinco sentidos, pero puede verlo tan claro. Ve como la cara preocupada de Banjô se congela, sus parpados se abren imposiblemente mientras sus palabras se mueren en los labios. Puede sentir su sangre tibia chorreándose y los hilos de músculos deshechos entre sus dedos y se siente gritar.
Kaneki cierra los ojos, él no sabía, no estaba en control. Nunca lastimaría a Banjô.
Abre los ojos y ve a Hinami escondida detrás de una puerta, tristes, sola. Los cierra, pero ahí están los ojos de Touka, traición y abandono en una expresión decaída, la nieva todavía no empieza a caer.
Sacude la cabeza.
Un breve vistazo al hombro vendado del Gourmet mientras le toma de la mano.
"—Todo esto es tu culpa. Hipócrita.—"
Jason le mira desde lo alto, sus labios en su característica sádica sonrisa.
No tomar una decisión es una decisión, niño.
Rize se ríe mientras lo abraza.
No entiendo cuál es el problema, querido, si te convertiste en lo que querías ser.
Kaneki está llorando. Está en el piso, de rodillas frente al investigador con la cruz colgando del cuello.
"—¡Ya no quiero seguir comiendo!— "
Hay una mano frente a él, ofreciéndole el mundo, si tan sólo la toma.
" —Estaré a tu lado siempre, por favor tómalo en cuenta. —"
Kaneki toma la mano, alza la mirada, y están en su cuarto, Tsukiyama y él. Tsukiyama lo jala suavemente a sus brazos.
Cierra los ojos.
-o-
Kaneki despierta de golpe. La luz fluorescente del farol de la calle atraviesa sus cortinas y traza una línea directa a la puerta entre abierta de su cuarto. Hay gente abajo; se ríen y pelean y hay música. Kaneki se levanta, la pesadilla poco a poco disipándose con cada paso que hace hacia la puerta.
Hay un dulce aroma en el aire.
Abre la puerta por completo y la luz del departamento es brillante y cálida. Baja las escaleras frotándose sus ojos y cuando se ajustan a la luz, se da cuenta de que la sala está sola y todo el ruido viene de la cocina.
Camina hacia la cocina y el dulce aroma es mucho más fuerte. Están todos alrededor de la mesa están Sante e Ichimi en ambos lados de Hinami riéndose de algo que veían en un celular mientras Jirô estaba observando a Banjô y Tsukiyama discutiendo sobre el sartén con el dulce olor. El castaño le estaba dando vueltas a un guisado rojizo mientras que Tsukiyama estaba meneando la cabeza y diciendo algo en francés.
Jirô es quien se percata de él primero y le saluda con mucha energía,
—¡Kaneki! Qué bueno que está despierto, ven y separa a estos dos, son totalmente ridículos.
Banjô, vestido en sus usuales pantalones de mezclilla y camisa blanca, estaba usando un delantal de florecitas (de Hinami), voltea con todo y su palita de madera, la cara rosa,
—¡Kaneki! No es nada ridículo, sólo que Tsukiyama—
Tsukiyama a su lado resopla y se ríe en su cara diciendo, —Sabe más de cocina que tú, Banjoi. Y si no quieres arruinar este ragoût, más vale que le dejes de echar el polvo de hueso y bajar la llama.
—¡Que no! El sabor del hueso se pierde si esto no se hace rápido, por eso la llama alta. ¡Aparte de que todos tenemos hambre!
Tsukiyama rueda los ojos y chasquea la lengua antes de decir, —Valdría la pena que esperaras unos minutos más, brut.
—No tengo que saber francés para saber qué me dijiste.
—Entonces baja la flama.
—¡Qué no tengo que hacerlo!
Kaneki se ríe, un poco nervioso y alza las manos como tratando de calmarlos, pero Hinami se alza de la mesa de a golpe y dice, —No, no, ¡primero ven hermano!
Hinami deja la mesa y toma a Kaneki de la mano para sacarlo de la cocina y el bullicio. Tsukiyama deja a Banjô hablando sólo y los sigue silenciosamente. Jirô se ríe y le quita la palita de la mano y ella le sigue dando vueltas al guiso. Banjô se va a la mesa diciendo entre dientes, —Para qué me molesto…
Afuera de la cocina Hinami lleva a Kaneki al sillón y este se sienta, extrañado. Hinami se ve nerviosa pero emocionada y Tsukiyama detrás de ella sale de la cocina con un ramo de flores de muchos colores. Se abre la boca de Kaneki un poco, pero Hinami lo detiene, hablando primero,
—Son de parte de todos, hermano. Tsukiyama-san nos compartió su idea.
Kaneki ve a Tsukiyama parado detrás de Hinami y este encoge los hombros.
—Necesitaban ayuda, no pueden hacer nada sin mí.
Hinami toce, cortésmente, y Tsukiyama rueda los ojos.
—Está bien, ellos me ayudaron a mí, yo los ayudé a ellos, la línea es un poco borrosa; Hinami fue la de la idea en realidad. Yo sólo di consejo.
Hinami sonríe y toma el ramo de las manos del gourmet y se lo entrega a Kaneki diciendo, —Por favor acéptalas, hermano.
El bullicio de la cocina se va enmudeciendo en la mente de Kaneki al recibir las flores de las manos de Hinami. Son violas de diversos colores, pero todos son colores cálidos, acompañados de los contrastes oscuros característicos de esas flores. Kaneki se siente tan aliviado cuando reconoce el aroma dulce; no era la carne lo que olía, sino las flores. La carne, ahora que lo pensaba, olía curiosamente a algo familiar, no al olor que iba directamente a su estómago cada que teñía sus manos de rojo.
Estas flores, igual a todas las que Tsukiyama le había traído antes, estaban llenas de sentimientos que él no sabía cómo manejar. Todo este tiempo… Ellos habían estado preocupados por él. El olor es fresco y verde, y Kaneki se detiene a olerlas cuidadosamente. Visiblemente se relaja y Hinami se le acerca para decir suavemente,
—Qué bueno que te gustaron, hermano.
Kaneki alza la mirada y asiente la cabeza.
—Muchas gracias, Hinami-chan, son muy bonitas.
—Tsukiyama-san me dijo que son violas. Como las de Alicia en el país de las maravillas.
Kaneki sonríe y asienta la cabeza, —Exacto.
Tsukiyama se había desvanecido a la cocina en busca de su florero favorito, y Kaneki sabe que les estaba dando su espacio. Escucha como se reanuda una discusión y se siente muy feliz de repente.
Kaneki señala las flores en sus brazos, y le dice, —¿Sabes qué significan estas flores? Shû nunca hace nada a medias.
Shû… —Hinami se tarda, aunque solo unos segundos, en entender que está hablando de Tsukiyama— ¿Como con hanakotoba?
Kaneki sonríe. Hace silencio como a punto de revelar la trama escondida de una novela. Hinami se acerca más con él, la sorpresa de Hinami evidente en sus ojos.
—¿Qué significa, hermano?
Kaneki se ríe de buen humor y dice, —Las violas tienen otro nombre, ¿sabes cuál es?
Hinami sacude la cabeza lentamente. Kaneki saca una viola del ramo con cuidado.
—Les dicen "pensamientos".
Los labios de Hinami se separan con sorpresa. Kaneki ve la comprensión en sus ojos y continua,
—Estas son flores que expresan que el que las regala está pensando en quien las recibe… Al recibirlas, —Kaneki le ofrece la viola que separó de las demás, —Estamos diciéndole que estamos pensando en ella.
Hinami siente que se le juntan las lágrimas en los ojos y no quiere parpadear y soltarlas frente a su hermano. Ella se había prometido hacerse más fuerte, pero el sentimiento le gana; la probabilidad de perder a su hermano también es demasiada alta. Él se iba sólo a lugares donde ella no sabía y sabía que un día no regresaría. Dos lágrimas ruedan por las mejillas de la menor y está de más decir que esto toma por sorpresa a Kaneki.
—¿Hinami?
Hinami rápidamente se limpia las lágrimas y sonríe, aunque con mucho esfuerzo, —Eso es exactamente lo que quería que supieras hermano.
Kaneki baja la mirada, pero Hinami persiste, —Siempre estamos pensando en ti, hermano. No está sólo.
Kaneki se muerde el labio fuerte, o sabe que llorará. Hinami tenía razón. Ella tiene razón, pero el mundo a su alrededor— No entendía Hinami que necesitaban más que estar juntos para ser fuertes, aunque… Su mente lo lleva, como siempre, a Tsukiyama, su pareja, el ejemplo de incansable esfuerzo y oscura obsesión vueltos en armas poderosas. Que Kaneki haya aceptado su relación representa una antítesis de todo lo que hizo ese día nevado hace más de medio año ya.
Baja la mirada y se percata de que Hinami lo está abrazando fuertemente, desesperada, confundida. Kaneki también lo está. ¿Que había querido hacer al irse de Anteiku?
Jason. Todo fue después de Jason. Ayato. Banjou. Tsukiyama. Touka. El gerente. Le habían demostrado que era un mundo difícil y que el mundo en el que él había estado viviendo era una ilusión. Un mundo que no era para los débiles. Que había un mundo entero en su contra. Que debía ser fuerte.
¿Pero qué era esa fuerza sin nadie a quien proteger? No. Esa no era la pregunta en su corazón. ¿Quién era él, sin nadie a su alrededor? Recuerda fugazmente esos días de su niñez encubierto en soledad después de que se murió su mamá. Escuchar a Hide decir su nombre una semana después fue como recuperar su identidad. En la casa de su tía no tardaron en dejar de decir su nombre.
En Anteiku se le dio un papel, una misión, un significado.
Era alguien hasta para Nishiki quien trató de matarlo, para Tsukiyama que trató de comerlo, para Jason que lo torturó por días.
Para Hide, su eterno compañero, mejor amigo. Para Hinami, su hermano mayor, su guardián. Y aunque Tsukiyama lo cambie la palabra siempre, es el mismo sentimiento: su querido. Cher. Era suyo. Y Kaneki se decía a sus adentros que Tsukiyama era suyo también, que eran ghouls y estaban a un paso de estar muertos, pero también estaban juntos, y eso, contra toda probabilidad, era un pequeño lujo que planeaba conservar todo el tiempo que pudiera. Igual como este: sus amigos felices, su auto-proclamada familia en sus brazos.
Kaneki acaricia el cabello castaño de Hinami y trata de calmarla, suavemente, las flores olvidadas en el sillón.
—Yo lo sé, Hinami-chan. Ya lo sé.
—Yo te quiero proteger a ti, hermano. Tal vez ahorita no puedo hacerlo.. Pero yo no me voy a ir a ninguna parte.
Kaneki exhala lentamente, clavando la mirada en Hinami. Esto era exactamente lo que no quería que hiciera; pero igual como cuando Banjô le dijo que debía dejarse salvar, allá en el laboratorio, cuando Tsukiyama le prometió estar siempre con él en su cuarto, él sentía algo cálido dentro de él. Iba de mano en mano con el miedo, pero tal vez, con ellos, el afecto no sería abrumado por el miedo. Recuerda la expresión lastimada de Touka, traicionada, y ya no quiere atropellar los sentimientos de los demás de esa manera. Le susurra a la castaña,
—Gracias, Hinami-chan.
Sus ojos se abren por completo y una sonrisa adorna su rostro lleno de lágrimas secas.
—Hermano…
Kaneki le sonríe también y Hinami podría jurar que sus ojos también estaban llenos de lágrimas. Lo abraza fuertemente, y el peliblanco se lo corresponde.
Del otro lado de la sala, Tsukiyama suspira, al fin relajando los hombros. Había sido un momento tenso y no pensó que se fuera a salir de control (mucho), pero al final no pudo quedarse esperando en la cocina. A juzgar por el silencio atrás de él, no era el único preocupado. Mira el reloj de la sala y manda un mensaje a su chofer. No tardaría Kaneki en sacarlo del departamento, así que aclara la garganta un poco para llamar la atención y al tenerla, comienza su camino a la puerta diciendo, —Bueno, fue un placer verte, cher, pero tengo que irme..
Kaneki inmediatamente recuerda el mensaje olvidado en la bandeja de entrada de su celular y alza la voz con un tono dulce, —Espera un momento, Tsukiyama.
Hinami por un momento piensa que su hermano va a despedirse de su novio, pero la cara de Tsukiyama empalidece. ¿Qué está pasando? Piensa Hinami desde su lugar en el sillón. Kaneki se levanta y camina hacía el de cabello morado que ya había llegado a la puerta. El otro suelta una risilla nerviosa y alza las manos en son de paz.
Hinami trata de ocuparse en la sala, pero maldice (para nada) su buen oído.
Kaneki sigue usando el tono de voz dulce, —No pensarás que no me di cuenta que no estaba Hinami cuando llegué, ¿o sí, querido?
Tsukiyama había anhelado el día en que Kaneki le dijera por un tierno nombre. No se lo imagino así exactamente. Sus manos alzadas se quedan en su lugar, y trata de desviar la mirada, pero Kaneki tiene su mirada clavada en la de él. La sangre le está fluyendo en dirección peligrosa. Trata de mantener su usual cadencia y tono al hablar,
—Te mandé un mensaje avisándote de nuestro rendezvous.
Kaneki alza una ceja, esperando una mejor respuesta. Tsukiyama continúa su defensa,
—Está bien salir de vez en cuando.
—La está buscando el CCG.
—Cher, estaba conmigo.
Kaneki exhala, cansado, y para nada convencido. Puede ver a Hinami desde el rabillo de su ojo descubierto viéndolos curiosamente desde el sillón, un libro en su regazo, olvidado. Las cabezas de Ichimi, Sante y Jirô están asomadas por el portal de la entrada a la cocina. Kaneki aclara la garganta y los voltea a ver por completo, manos en la cintura.
Los tres amigos se caen uno encima del otro y escucha a Banjô susurrando que les había dicho que no. Hinami baja la mirada y abre su libro.
Tsukiyama toma a Kaneki por la cintura y lo jala hacía él; Kaneki se deja llevar un poco resignado, y cuando voltea Tsukiyama le mira seriamente.
—Tú sabes que puedes confiar en mí.
Kaneki se sorprende de esto; esa no era la razón por la cual se enojó. Acomoda sus manos sobre los brazos del gourmet y le dice, casi un susurro, —Tú sabes bien que no es eso.. Claro que confío en ti.
El pelimorado sonríe, claramente complacido con la respuesta, y le dice, —Ahora si tan sólo me dejaras quedar en el departamento…
Será la cercanía, las flores, o sabrá la fortuna qué, pero Kaneki piensa en Tsukiyama encima de él. Imagina sus manos, como ahora, en su cintura, sus labios… Kaneki se sonroja tan repentinamente, que desvía la mirada y prácticamente le está hablando la puerta cuando dice,
—Imposible—dice inmediatamente, y agrega apurado, —Tienes intenciones secretas, no creas que no lo sé.
Tsukiyama se ríe, especialmente frente a la pena de su pareja y dice feliz, —Certainement, mon couer; Despertarme todos los días a tu cara angelical—Kaneki alza las manos y le tapa la boca bruscamente, su cara había recobrado el brillo rojizo de hace poco. Le dice apenado, —¡Deja de ser tan cursi, por favor!
Tsukiyama se sigue riendo debajo de su mano y Kaneki le mira extrañamente contento. Se pregunta, esperanzado, si se ira acostumbrando a estos sentimientos o si Tsukiyama le hará sentir muchas otras cosas más. Rueda sus ojos, pero termina sonriendo genuinamente.
Tsukiyama está observándolo alegremente y cuando Kaneki se percata de su mirada enmielada baja las manos y se cruza de brazos, un poco irritado, —¿QUÉ? ¿Tengo algo en la cara?
Tsukiyama sonríe e inclina la cabeza, acercándose poco a poco a Kaneki, diciendo, —Así es. Te sienta bien.
Kaneki le besa antes de que le pueda decir otra cosa. Corto y suave, nada especial, no se interrumpió el universo ni se cayeron los muros de Jericó. No que ellos se hubieran dado cuenta si ese hubiera sido el caso.
Cuando se separan, Tsukiyama tiene la cara más endiosada que nunca le había visto jamás, toma sus manos y le dice,
—¡Cásate conmigo!
Se asoman todas las cabezas por el portal de la cocina extremadamente sorprendidas y Hinami estaba escuchando tan detenidamente que no se aguanta el gritillo de emoción. Kaneki se enrojece hasta las orejas aún y cuando voltea a reclamarle,
—¡Hinami!
Todos se meten a la cocina, pero no permanecen callados. Tsukiyama seguía hablando en el fondo sobre cómo lo haría feliz toda la vida, prometiéndole todo tipo de lujos y una vida segura—y Kaneki lo detiene tomándolo el mentón y volviéndolo a poner a su altura. Sigue ruborizado, pero su expresión es gentil,
—Ey, te estás apresurando demás. Tonto.
Tsukiyama cierra la boca por la sorpresa. No le dijo que no. Kaneki suspira y lo acerca suavemente para volverlo a besar. Esta vez Tsukiyama no pierde el tiempo y lo acerca a él hasta que están pecho a pecho. Kaneki extiende sus brazos para rodear su cuello y se pone de puntitas siguiendo los labios de Tsukiyama mientras él otro toma aire. El pelimorado sonríe y en un breve aliento le susurra, —Déjame quedarme aquí contigo, cher.
Kaneki rueda sus ojos y le da un último beso antes de decir, —Ya te dije que no.. Y ahora vete, que se hace tarde.
Tsukiyama estruja su cintura un poco mientras deja caer su cabeza hacia atrás un momento para decir dramáticamente, —¿Por qué, por qué, por qué eres así conmigo, my sweet love?
Kaneki se ríe y acomoda sus manos en sus hombros para apretarlos y así vuelve la mirada de Tsukiyama a caer en la suya. Kaneki sonríe pícaro y recita lo más claro posible, "The course of true love never did run smooth."
Tsukiyama siente como si le ha caído un rayo y su cara se hunde en el hombro de Kaneki. Lo abraza fuertemente y Kaneki se ríe un poco nervioso,
—¿Lo dije bien?
Tsukiyama susurra desde su lugar escondido, totalmente serio, —Nunca te voy a dejar ir.
Kaneki recurre a amenazarlo con marcarle a Matsumae y después otras débiles amenazas hechas en medio de besos, Kaneki encamina, mano en mano, a Tsukiyama hasta la calle donde lo espera su chofer. Kaneki regresa sonriendo al departamento, pero se rehúsa a compartir porqué, y por primera vez se queda a cenar con los demás.
.
.
.
Tuve que cortar este capítulo a la mitad, otra vez; estos días previos a la redada de Anteiku son extensos de verdad. Tuve varias circunstancias personales que no me permitieron publicar esto antes, pero tengan por seguro que ya no tardo en acabar. Así que todavía hay otro capítulo y el final. El último capítulo ya está completo, es sólo cuestión de tiempo.
Una última nota: La línea que le recita Kaneki a Tsukiyama es una línea de Lisandro en Un sueño de una noche de verano de Shakespeare. No me gustaron las traducciones que encontraba, y tomando en cuenta que la apreciaría más en inglés el Gourmet, me atreví a ponerla así. Lo que significa es básicamente que el camino del amor verdadero tiene muchos obstáculos.
Dudas, comentarios, etc., bienvenidos siempre.
