Título: Juntos
Autoras: Parvati-Blossom y ChePotter
Resumen: -Fict Compartido con CheP- Cuatro jóvenes, amigos de toda la vida, deciden emprender un reto: Redactar una historia sobre su personaje favorito. Sin embargo, sus encuentros distan mucho más de ser solo conjuntos de ideas, y a medida que la historia avanza, los conflictos se hacen presentes, y las amistades se ponen a prueba. MuggleWorld.
Rating: G
Género: General. Tiene toques de drama... toques de humor... pero general.
Capítulos: 3/4
Disclaimer: Todos los personajes nos pertenecen, son de nuestra absoluta autoría, salvo las menciones al mundo de JKR aka los personajes de HP. Esta historia no tiene finalidad de lucro.
Capítulo III
Kiky y Sandra se sentaron en los viejos columpios a admirar el bello atardecer entre las copas de los árboles. Era una imagen sencillamente inolvidable y, porqué no, romántica. Kiky sonrió con nostalgia mientras su mente se poblaba de hermosos recuerdos de lo vivido en aquel parque... su segundo hogar. Aquellos columpios que podrían haberla llevado hasta el cielo, aquel tobogán donde las caídas parecían interminables... y, al ser un poco mayor, los senderos por donde andar en su bicicleta...
Pero nunca sola. Siempre estaban allí Sandra, su mejor amiga desde su primer encuentro; Paul, aquel chico sereno y sensato pero que nunca fallaba en hacerla sonreír y detener sus disputas con Xavier... Xavier...
Era una de esas personas que conocía desde que tenía uso de la razón. Aquel amigo que se divertía llevándole la contra, siempre burlándose amistosamente de todas sus faltas... y a pesar de eso, era una de las personas que más necesitaba; en las que más se apoyaba, porque sabía que pasara lo que pasara, él siempre estaría allí. Para protegerla, para hacerla sentir especial... para quererla, para levantarle los ánimos...
¿Qué había cambiado entonces?
Observando el parque se dio cuenta de cuál era la respuesta. Siempre había pertenecido a aquel lugar. Había algo en sus juegos, en sus árboles, en sus caminos, que la hacía sentir identificada y acogida. Estaban los hermosos recuerdos con sus amigos y familiares, también estaban aquellos malos momentos pero, sentada allí y rodeada de tal paz, se vio incapaz de hallar alguno que hiciera surgir en ella rabia o tristeza.
Y no importaba cuántos cambios quisieran aplicarle al parque... ella lo querría siempre por su sencillez; por aquello que veía en sus memorias, por las personas que habían estado con ella compartiendo eso, por los lugares tan vulgares, pero especiales. Y aún aunque derrumbaran esos árboles adorados en cuyas sombras solían pasar las tardes, ella volvería allí y recordaría. Volvería allí y abrazaría los árboles invisibles.
Porque para ella... nada habría cambiado. Aunque se sintiera más grande, diferente... nada habría cambiado en su querido Parque de la infancia.
Lo mismo sucedía con Xavier. Sí... la adolescencia los cambió a todos. Los hacía sentir diferentes, un poco más maduros, hasta quizás con distintos intereses. Algunos estaban más callados, algunos más eufóricos... pero aún así, siempre habían estado juntos. Y siempre lo estarían, aunque no volvieran a verse tras la secundaria. 'Sólo pertenecemos a un lugar cuando tenemos sentimientos y rostros con los cuales asociarlo', pensó Kiky. Y ella pertenecía a ese parque... y pertenecía con sus amigos. Aún cuando todo estuviera perdido...
Aún así, Xavier sería su amigo. Aún así podría recuperarlo. No importaban las peleas, las heridas, las palabras hirientes... en la balanza todo se compensaba. Muchas cosas podrían cambiar, pero lo esencial seguiría allí. Su Amistad estaría allí como un fuego incesante. Él siempre sería un espejo en el cual reflejarse y verse. Siempre estaría allí para ayudarla a ser una mejor persona... porque sus huellas quedarían en su corazón. Huellas que la guiarían, aún cuando el viento quisiera cubrirlas con polvo y arenilla. Huellas imborrables.
Y ella quería ser el espejo de Xavier. Ella quería aceptarlo. Quería ayudarlo a superar sus problemas, ayudarlo a sonreír. Simplemente compartir con él más momentos, agotar su alegría y gastar su tiempo como los verdaderos amigos hacían. Pero antes de todo eso... tenía que disculparse.
Suspiró. Habría que superar ese orgullo terco...
"No sé porqué le pegué..." Murmuró. Sandra elevó la vista del suelo y la miró, su rostro impasible. "Supongo que los nervios del momento... también estaba algo histérica... Y algo de lo que dijo me dolió, pero aún no sé porqué... Sólo sé que no debí y que él no se lo merecía."
"Quizás era necesaria esta pelea para que te dieras cuenta de eso" Comentó San. "Se estaban peleando mucho últimamente, es decir, más de lo común. Tal vez necesitabas este punto de quiebre para tener una nueva perspectiva de las cosas. Todos necesitamos un tiempo para meditar a solas de vez en cuando. Tomar decisiones un poco más serias, o sólo poner las cosas en orden. Es bueno. Nos ayuda a retomar las cosas con mayor entusiasmo, con más fuerzas... Con un nuevo horizonte."
"¿Desde cuándo andas tan poética?" Bromeó Kiky, aunque su tono no sonaba del todo distendido. "Supongo que tienes razón. Estaba tan enfocada en mí misma que no me daba cuenta del daño que le estaba haciendo a nuestra amistad... ¿Crees que Xavier me perdone?" Sandra sonrió con confianza.
"¿Crees que se pueda resistir a esa mirada de cachorro degollado?" Kiky hizo un ademán de pegarle a su amiga, quien rió y huyó del golpe.
"¡No es mi culpa que tenga ojos encantadores!"
"¡Qué modesta!"
"¡Mira quién habla: Miss Perfection!"
"Tú de envidiosa."
"Nah. Yo de compasiva."
Rieron abiertamente y luego se abrazaron. Era bueno estar juntas de nuevo. Y también era bueno saber que Kiky estaba dispuesta a disculparse. Las cosas no tardarían en arreglarse si todo seguía así...
'Famosas últimas palabras' pensó San, sin embargo no se permitió dudar de las habilidades persuasivas de Paul. Después de todo, era Paul...
El camino hasta la plaza no era muy largo, los cuatro vivían a una distancia relativamente corta uno del otro, y la plaza era el centro de su territorio. Esa era una de las razones por la cual Xavier se había rehusado tanto en salir a la calle, cuando Celia le había insistido, casi rogado que la acompañara hasta casa de una amiga. No había querido arriesgarse a encontrarse con Ki... nadie.
No había querido decirle a Paul que había adivinado lo que obviamente él y Sandra habían planeado. No tenía porque arruinarles el placer de reunirles, no, él no lo haría, ya tenía suficiente con estar alejado de Kiky. Además, las palabras que Paul había pronunciado, allá en su habitación, habían bastado para auto-convencerse que no podía seguir así, que no podía seguir en la duda. Por más que ello le hiriera en lo más profundo de su orgullo.
Se preguntaba que era lo que había realmente cambiado, que se había perdido en ese tiempo, cuando sólo unas semanas antes eran los mejores amigos del mundo. ¿Qué había llevado a Kiky a actuar de esa manera? No podía negar que le dolía extremadamente la cachetada, se sentía traicionado y siquiera podía comprender porqué.
Deseaba gritarle, pedirle explicaciones, deseaba poder comprenderla, pero a su vez, deseaba que ella pudiera comprenderlo a él. ¿Cuando se había roto el vínculo que compartían?
Los árboles de la plaza le miraron desde la altura, bailando una danza silenciosa, llamándole a aquel mágico lugar. La vista de aquellos mastodontes de su infancia le hizo sonreír y emprender con mayor entusiasmo la marcha.
Tantas cosas habían compartido en esos terrenos, tantos lazos se habían creado, tantas confesiones y sentimientos compartidos; tantas metas por cumplir y que pronto parecían inconclusas y abandonadas.
"Guardaron la historia¿verdad?"
"Por supuesto"
Sonrió aunque sus fuerzas no querían permitírselo. No deseaba que ese reto quedara abandonado, olvidado por una pelea, por un mal entendido; deseaba sacar a flote lo mejor de ellos, esa era la razón por la que compartían tareas como aquella. Ellos eran únicos, ellos eran especiales, y nadie fuera de ellos podía entender su mundo.
Entonces¿por qué esa disputa? Sí, era verdad que él y Kiky peleaban continuamente, pero siempre terminaban bien, la mayoría de las veces riendo a carcajadas o uniéndose aún más que antes. Habían superado tantas cosas juntos, los cuatro, que parecía imposible que algo que a él le resultaba incomprensible les separara de esa forma.
Vio a las muchachas sentadas en los viejos columpios de la plaza y pudo sentir cómo Paul se movía nervioso esperando su reacción.
"Tranquilízate de una vez, no voy a gritarte ni salir corriendo, Paul" El aludido le miró entre sorprendido y sonriente. "Ahora sí, no sé qué hará ella" la voz de Xavier se tornó triste, y Paul le dio un apretón en el hombro en señal de apoyo.
Sandra y Kiky levantaron la vista cuando ellos se encontraban a apenas un metro de distancia, cortando drásticamente la conversación en la que se encontraban.
"Así que era para esto para lo que querías que saliera," susurró Kiky a su compañera, quien le miró inocentemente.
"¿Qué pasó, Ki?" la pregunta les tomó desprevenidos a todos; Xavier no era persona que hablara tan abiertamente, solía encerrarse en sí mismo, como lo había hecho desde la pelea.
"¿Importa?"
Bastó sólo una mirada para que Paul y Sandra se dijeran mutuamente que era hora de partir. La conversación entre sus amigos quedó atrás enseguida. No deseaban quedarse en la plaza, les resultaba incómodo observar a sus amigos en una situación así, aún cuando la impaciencia del resultado les carcomiera la mente. Por eso, de antemano habían planeado un entretiempo, y comenzaron a caminar hacia la rambla. No era un trayecto corto, y justamente por eso lo habían elegido.
"¿Crees que arreglarán las cosas?"
"Eso espero, San, eso espero"
"Les habrá molestado que..."
"Xavier se dio cuenta antes de verlas, lo noté por su respuesta... supongo que se dio cuenta desde un principio, fue él quien dijo que quería pasar por la plaza"
"Oh. Eso es algo bueno, supongo"
"Claro, San" el muchacho pasó un brazo pro el hombro de la muchacha y sonrió, esperando que en la plaza todo estuviera bien.
"Claro que importa" respondió Xavier a Kiky, sentándose en el columpio que había vaciado Sandra.
"¿Pero por qué?" Ella no quería darle más vuelta al asunto; quería terminar con todo ese problema lo antes posible, quería saber que no perderían todo lo que habían pasado juntos por una tonta pelea.
"Porque necesito entender, necesito saber qué pasó, Ki. Necesito saber qué fue lo que se perdió..." Xavier desvió la vista. No podía mirarla a los ojos sin derrumbarse, ni sin sentir la urgencia de abrazarla y pedirle que nunca más le dejara.
"No se perdió nada, no sé de que hablas"
"Claro que se perdió algo, nosotros nos perdimos¿cómo pudimos...?"
"Xav," Kiky se arrodilló frente a Xavier y le hizo dirigir el rostro hacia ella. "No se perdió nada, te prometo que no se perdió nada"
"Entonces¿por qué te has pasado la semana llorando y yo no he comido en tres días?"
"¿Cómo sabes que he llorado¿Y cómo que no has comido?" el rostro de Kiky reflejaba inmensa preocupación.
"Sé que has estado llorando porque te conozco, porque sé que tus ojos se tornan más claros cuando lloras mucho, porque he estado ahí todas las otras veces que has llorado, Ki. Dime entonces si algo no se perdió... que antes era yo quien te ayudaba, y ahora soy el que te hace derramar esas lágrimas..." las palabras salían de sus labios como caudal de agua, sólo con ella había podido ser tan abierto en su vida, incluso hablar con Paul resultaba más enredado que con ella.
"Eso no es verdad, no has sido tú quien me ha hecho llorar, fue la situación. Y si has estado allí conmigo, aquí," la muchacha se señaló el corazón, mientras lágrimas comenzaban a correr su rostro. "No sé qué pasó ese día, no me importa... no me importa mientras sigamos siendo amigos, mientras sigas compartiendo conmigo, Xav"
"No es tan fácil, Ki" el rostro de la muchacha se ensombreció, Xavier entonces le levantó con las manos, y limpió las lagrimas que se deslizaban por las mejillas sonrosadas de su amiga. "A mí sí me importa, Ki, ese golpe fue como un puñal en el corazón, me diste la espalda, y ni siquiera sé porqué... así haya sido únicamente en ese rato, olvidaste todo lo que nos une, y actuaste sin pensar en lo que yo pudiera estar pasando, Ki... me importa saber qué fue lo que vimos tan diferente, qué fue lo que se sintió tan diferente para terminar así. Eres la persona más especial para mí, y por eso quiero entender"
"Yo... no sé qué explicar, Xavier. Realmente no sé qué explicar, no sé que decir... yo lo siento mucho, nunca jamás fue mi intención herirte de esa forma, tú también eres lo más importante para mí, lo has sabido desde siempre, Xav. Tú, Sandra y Paul son mi mundo, somos capaces de tener nuestro propio mundo, y no quiero ver como este se derrumba por una estupidez... Me equivoqué, nos equivocamos, pero lo importante es que sigamos juntos, Xav. Por favor, no me dejes sola..."
Kiky se derrumbó en llanto, Xavier se sentó a su lado y la envolvió en un abrazo tranquilizador, tratando de detener el torrente de lágrimas, y los balbuceos incoherentes de su amiga.
"No te dejaré, Kiky, no lo haré... ya, pequeña, tranquilízate¿sí?"
"Soy... soy una... ¡idiota!"
"No eres ninguna idiota, nadie lo es... tienes razón, todos nos equivocamos, pequeña, ya cálmate, no puedes ponerte así, pequeña. Cálmate, por favor" El llanto de Kiky no se detenía, y poco a poco comenzaba a faltarle la respiración, Xavier aumentó sus intentos de calmarla, temiendo por la salud de la chica.
'Que no le dé un ataque, por favor, que no le dé un ataque' rogó para sí mismo. "Vamos, pequeña, estaremos juntos los cuatro, siempre, y sino, siempre tendremos este parque... es único, es nuestro... es nuestro mundo y siempre lo será, aunque el tiempo nos separe. Pero mientras tanto, yo me quedaré aquí, contigo, procurando que nada te pase, Kiky"
Xavier suspiró cuando vio que la respiración de la muchacha comenzaba a normalizarse, pero no la separó de sus brazos.
"¿Recuerdas el día del Pacto?"
"Te... refieres... a los mosque..." Kiky hablaba con dificultad, tratando de recobrar las fuerzas de lo que casi había terminado como un ataque de asma.
"Sí, a los mosqueteros, me pregunto qué tenía en la cabeza tu tía para fascinarte con tal lectura"
"Ey, es mi libro favorito"
"Ya lo sé, Ki. Si lo sabré... bueno, entonces¿recuerdas el pacto que hicimos una vez tuvimos a nuestra Artagnan?"
"Creo que a Sandra nunca le gustó ser la nueva del barrio" sonrió Kiky.
"Sí, pero no te me vayas del tema. ¿Lo recuerdas o no?"
"Cómo no lo voy a recordar, aún tengo la copia del juramento que escribimos..."
"Ese juramento siempre estará enterrado en estos terrenos, y siempre que vengamos aquí, seremos..."
"Todos para uno, y uno para todos" rió la niña mientras recordaba la voz chillona con la cual lo había pronunciado aquella tarde, y que casi había producido que les echaran de allí; aquello hubiese sido el primer caso de la expulsión de un espacio público exterior.
"¿Entiendes el significado del pacto que hicimos? Es mucho más que palabras o amistad, es cuestión de Lealtad. Pase lo que pase, Kiky..." Xav acarició su mejilla, sonriendo levemente. "estaré a tu lado y te apoyaré aunque no esté de acuerdo o aunque no entienda qué es lo que persigues. Aún cuando intentes distanciarte, yo estaré. Aún cuando me agredas... eres mi amiga, mi socia, y te perdonaré. Porque tenemos un pacto de por vida, sellado en nuestro hogar." Señaló el parque y sonrió con nostalgia. "Nuestro santuario."
Los ojos de Kiky, totalmente sofocados por las lágrimas, brillaron con emoción. Sin poderse contener, lo abrazó con todas sus fuerzas y allí sollozó. Nada ni nadie volvería a separarlos, porque su unión era mucho más que un vínculo físico. Era mucho más que espiritual.
Era una esencial parte de ellos.
