Minima estaba con su padre en el laboratorio y Magica estaba desarrollando un plan para conseguir la moneda numero uno de Mcpato.

Como Mínima no iba a la escuela de magia estudiaba en casa con su padre los numerosos hechizos.

Una pizca de canela, un poquito de sal y mala hierba bastaría para crear una poción de mala suerte. El antídoto era más difícil de conseguir necesitaría cuatro hojas de trébol, canela y romero.

Sí, Minima sabia hacer muchas pociones, pero con lo hechizos recitados era mucho mejor.

–Termine, papá – dijo Minima con una poción de amor en la mano – creo.

La poción era color rosada nada de otro mundo, no era tan difícil encontrar los ingredientes, claro si los tenias en el jardín de tu casa, todo tiene que estar fresco.

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Pánfilo estaba andando por el centro comercial, encontrándose de vez en cuando con veinte dolares tirados en la acera.

Quien diría que ese día se toparía con una pata. Pánfilo choco con una chica, una pata con cabello azabache. Pánfilo cayo enzima de ella.

–Lo siento – dijo levantándose y ayudando a la pata – ¿estas bien? – pregunto.

–Sí... Espera, tu eres Pánfilo Ganso, el sobrino de Rico Mcpato – pregunto la azabache.

–Sí ¿y tu eres? – Pregunto Pánfilo.

–Oh, lo siento – dijo la pata – soy ¿eh?... Matilda – contesto trastabillando.

–Esta bien...? Entonces, ¿eres de por aquí? No recuerdo haberte visto alguna vez.

–Ah ¿sí? Estoy de vacaciones – respondió

–Oye, ¿quieres ir por un batido? – Pregunto el ganso.

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Mínima estaba sentada en la ladera de la montaña, con un libro en su regazo.

A Minima le encantaba leer, y jugar, como a cualquier niño, pero jugar sin amigos no están divertido. También le gustaba crear cosas, ya sea con papel o en barro. Le gustaba aprender, en todo caso también ayudar.

Minima era lo contrario a su tía, a pesar de parecerse físicamente, eran distintas.

La patita vio a lo lejos dos figuras, una el cual era un pato macho algo obeso y la otra la cual era una pato hembra más baja que el pato y vieja.

–¡Abuela! ¡Tío Rosolio! – grito la patita.

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Pánfilo llego a su casa y se tiro a su cama.

Había llevado a esa pata a buscar un batido, luego ella dijo que tenia que irse.

Él, no se podía quitar su voz de sus pensamientos, ella debía ser de Italia, su acento lo dejaba ver.

¿Se estaba a caso enamorando? No podía ser, solo la había visto una vez y fue de casualidad... O suerte, era imposible que la volviera a ver... Excepto, claro, que lo deseara y su suerte se lo diera.

No era tan imposible, el era el ganso más afortunado de Patolandia o del mundo, tal vez hasta del universo.

Su teléfono vibro y el contesto...

–¿Hola? – pregunto.

¡Felicidades, señor Ganso!– respondió una voz monótona –: Usted ha ganado un mes de pizzas gratis. ¿Desea ordenar ahora?

Sí, el ganso más afortunado.

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Una semana sin vernos ¿cierto?

Bris: A pasado casi un mes.

¡Tanto! Estaba haciendo la playlist para las obras navideñas de la iglesia.

Perdón por no actualizar...

KrissaNova:)