::Más vasto que imperios ::
::Capitulo dos :: El poder para proteger ::
Un humilde hogar era lo que se asomaba en una suave colina, la puerta principal estaba abierta. Ya sabe que estamos aquí. Caminando de la mano con sus dos pequeñas hijas gemelas, iba un hombre rubio alto y fornido. Hizo pasar a las pequeñas a través del umbral y las dejo sueltas, instantáneamente salieron corriendo en busca del dueño de la casa.
Giro su vista dando una visión completa de todo lo que había a su alrededor, el jardín era ameno. Con pequeños cujíes de jardín que permitían una gran sombra a todo lo largo su extensión, a él siempre le entretuvo el cují, era un árbol fuerte y tenía unas flores que giraban con el viento al soltarse y parecían danzar en el ambiente. Siguió su mirada hasta toparse con la derecha del hogar, de ahí un hombre mayor, anciano y casi calvo caminaba hacia él, tenía las manos en su espalda y caminaba relajado.
"Buenos días Gennai" puso una mano detrás en su espalda y se inclinó levemente.
"¡Abuelo!" Las pequeñas gemelas corrieron a abrazar al hombre por la cadera, este solo acaricio con cada mano su cabello y soltó una leve sonrisa.
"Oh, Yamato ¿Qué les trae por aquí?"
"Natsuko está aprendiendo a controlar su aire, y… Pues como veras, yo no soy tan diestro en el campo"
"¿Es cierto, Natsuko?"
"Aja… Papá nos contó de como el viento hizo que abuelo Hiroaki tuviera miedo" el anciano se hecho a reír ante la ocurrencia del al pequeña, y se encamino al porche de la entrada y se sentó "Papá dijo que tú también controlabas el viento como mamá y quisiera saber ¿Cómo haces?... A mí me ha costado, a penas suelto un ligero viento" dijo extendiendo su mano e intentando imitar el mismo movimiento.
El anciano alzo una mano y con el mismo movimiento del viento saco unas pequeñas flores del árbol, haciéndolas danzar al mismo tiempo que su muñeca se movía "¿Cómo haces? Yo quiero" Suponía a escuchar a la pequeña, luego extendió los dedos y los pétalos de las mismas se abrieron y bailaban alrededor de la pequeña que solo extendía los brazos. La otra gemela solo observaba en silencio mientras veía a su papa, a su abuelo y a su hermana a la par.
"Dime Nako ¿Qué haces cuando intentas usar el viento?"
"Pues… Pienso en grandes ventiscas y en su fuerte para derrumbar…"
"Entonces ahí está el problema"
"¿Cuál?"
"Es porque lo estás pensando Natsuko"
"¿Pensando?"
"Si, veras cuando tu mamá empezó a usar su aire, apenas era una niña aprendió a usar el viento mucho antes que tú y ella no usaba las manos"
"¿En serio? ¿Sin mover las manos ni nada?" Ahora lo recuerdo. Memorizo el de ojos azules al escuchar las palabras.
"Si, muy pocas personas podía hacer eso y tu madre era una de ellas. Ella sencillamente, no lo pensaba… Lo veía como un juego"
"¿Un juego?"
"Así es, cuando juegas ¿Cómo te sientes?"
"Feliz, porque no estoy pensando en nada más que en reír"
"Es así como tu madre se sentía… Ella era una persona muy solitaria al inicio, no tuvo muchos amigos con quien jugar, pero nunca lo demostró ante tal soledad… Siempre jugaba con el viento… Recuerdo una vez…" Subió su mirada al cielo y luego bajo nuevamente su atención a las pequeñas "… Como ella creaba nieve y se construía hombres de nieve"
"¿¡Nieve?!" Dijeron al unísono las gemelas.
"Algunas personas tienen la habilidad de convertir el agua con el viento, este cuando mezclas con el agua puedes crear hielo" Miro a Yamato "¿Una demostración?"
Las niñas gritaron de emoción y voltearon a ver a su papa.
"Anda papá por favor, muéstranos, queremos ver nieve"
"¡Por favor!" corrieron hasta el regazo de su progenitor, y empezaron a tirar de sus ropajes mientras le colocaban la típica mirada de súplica. Definitivamente son una copia de ella. Suspiro y cerró los ojos.
"Está bien, solo con una condición…" Soltaron nuevamente otro grito de emoción, el anciano se puso de pie quedando frente a el hombre rubio "Usaremos esto para dar una pequeña clase ¿Les parece?" las pequeñas asintieron y corrieron a buscar un pequeño tobo de agua. Se conocían muy bien el sitio pues era como un hogar para ellas. Regresando, colocaron el balde en el suelo frente a su papá y se pusieron a un lado mirando a su abuelo y luego a su padre.
"Niñas, hay algo que deben saber. No todos pueden crear muchos elementos alternativos usando el agua o el viento por ejemplo ¿Saben por qué?"
"Ehm… Por el tipo de pureza ¿no?"
"Muy bien Satoe y ¿Qué pasa con el tipo de pureza?"
"Pues… Entre más pura sea tu sangre, más posibilidades tienes de poder crear otros elementos"
"¿Cómo tío Tai que puede crear hierro?"
"Exacto" Hizo un movimiento de mano y elevo el agua en pequeñas burbujas "Para poder manipular cada elemento, debes tener conocimiento de tu propio cuerpo y poder… Tu abuelo Hiroaki puede crear hielo sin la necesidad de usar el aire como apoyo"
"Pero… ¿Si abuelo puede hacerlo, entonces tú también puedes? Papá"
"Tristemente no pequeña, tu abuela que en paz descanse no era de sangre tan pura como la de tu abuelo y yo herede parte de esa sangre" Dijo recordando la poco nítida imagen de su propia madre. Elevo más alto las esferas, mientras el anciano ponía las manos a un costado.
"Satoe y yo ¿Si podemos entonces?"
"Puede que haya una posibilidad Nako, eso dependerá de ti misma y de tu hermana poder descubrirlo pero, de no ser así se tienen una a la otra para poder crear elementos como este" soltó el agua por el aire y el anciano de poco cabello movió sus manos eólicamente hasta crear una pared de aire que choco contra las mismas, las burbujas de agua se empezaban a congelar hasta formar una bola de hielo solita y luego Yamato extendió los dedos de su mano y las mismas esferas estallaron convirtiéndose en pequeños cúmulos miniatura de hielo. Las niñas gritaron de emoción y corrieron hasta quedar por debajo de la pequeña llovizna de hielo.
"¡Esta fría!"
"¿Por qué esta fría, papá?" ambos hombres caminaron hasta el borde de la casa donde se sentaron y veían a las niñas danzar entre los copos.
"Cuando el aire se enfría puede causar esto pero, el agua también debe estar fría para que esto ocurra"
"Eso quiere decir que Nako y yo podemos enfriar lo que tocamos"
"Así es pero, también pueden calentarlo"
"¿Podre usar el viento sin usar mis manos, abuelo?"
"Pues eso queda de tu habilidad, muy pocas personas no pueden usar sus elementos sin usar sus manos. Yo por ejemplo no puedo"
"¿Y el abuelo Hiroaki? El ya no puede ¿o sí?" las niñas se acercaron hasta quedar de frente a los adultos, la pregunta de Satoe dio justo en el clavo, y el corazón de Yamato se sobresaltó al mismo tiempo que Gennai se tensaba un poco.
"Tristemente, ya no puede… Eso ocurrió poco tiempo después de que ayudara a tu abuelo y mamá a escapar" Gennai se sorprendió un poco ante su respuesta y giro suavemente para ver un poco mejor al hombre a su lado.
"¿Acaso fue mamá quien lo hizo?" pregunto Natsuko rapidamente
"¡NO! No, no, para nada fue más bien ella quien lo salvo de que algo más pudiera pasarle" El anciano se relajó tras oír esto.
"¿Es decir que volviste a ver a mamá?" Natsuko la gemela más alborotada se sorprendió de emoción al escuchar esas palabras.
"Aun si no estaba tan complacido por que lo hiciera, si lo hizo, pequeña Nako" la pequeña y su gemela se voltearon a ver al anciano, ahora era Yamato el que se callaba, el anciano cerro los ojos un momento y suspiro.
Se encontraban ya a varios kilómetros de lo que antes había sido su zona de terror, los gemelos iban liderando el grupo, mientras que el más pequeño caminaba de la mano del anciano y las dos chicas se apoyaban una a la otra para evitar que la de cabellos lila se desmayara o perdiera equilibro debido a la herida. Debían encontrar una zona tranquila para poder curar a la chica y continuar con su camino.
En la espalda de la castaña reposaba la espada que ya hace un par de horas le había otorgado aquel chico llamado Yamato, con cada paso iba recordando cada detalle del rubio, sus ojos, sus labios, su cabello y sobre todo la forma en la que la toco. Aquello la había dejado fuera de balance, su mente se había llenado de miles de imágenes. Imágenes que nunca había comprendido, ni vivido, eran fragmentos muy importantes ya que cada vez que intentaba recordar uno de ellos, alguna emoción se afloraba en su pecho.
Sobre todo la imagen de un niño rubio siendo abrazado por una mujer, esa escena hacia estrujar y encoger su corazón, de pronto tanto como su atención estaba centrada en su mente, su atención se centró en un quejido a su lado, todos se detuvieron así como ella lo hizo y la ayudo a inclinarse y la acostó lentamente. La frente de la chica estaba bañada en sudor, así como sus labios estaban pálidos y su ceño se fruncía regularmente, bajo su mirada y observo como la venda espontanea que habían creado se había ya manchado en sangre. La castaña subió su mirada.
"Abuelo, debemos detenernos a este paso ella…" no quiso continuar, cerro sus labios y el anciano soltó un suspiro, asintiendo a su comentario.
"Nada de esto habría pasado Milady, si tu no hubieras intervenido"
"Pero abuelo, no podía evitar que eso pasara" arrugo su nariz ante el reprocho del hombre.
"Por tu insolencia y tu egoísmo, Miyako se encuentra como está ahorita" La castaña se puso de pie de golpe.
"Sabes que eso no es cierto, si tu no estuvieras tan pendiente de evitar que usemos nuestra habilidad, lo que ha pertenecido por generaciones a nuestra familiar nada de esto habría pasado… Nos habríamos podido escapar de esos guardas con facilidad… Yo podía habernos hecho escapar con facilidad" extendió sus manos mostrando exasperación.
"Sabes que debemos cuidar a los de nuestra clase Milady"
"Y eso lo logramos ¿No defendiéndonos?"
"La auto-preservación nos llevó a que hoy estemos aquí"
"¡NO! Esa auto-preservación fue la que nos hizo que viviéramos con miedo toda nuestra vida, un miedo tal que al momento de poder defendernos, no pudimos… si hubiéramos peleado, si nos hubiéramos defendido… Nuestra especie no estaría casi extinta" dio una patada contra el suelo mientras apretaba sus puños.
"¿Y luego qué? Estar en eterna batalla contra los del agua o ¿Fuego? ¿O tierra?"
"Eso paso hace muchos años atrás abuelo, los tiempos son diferentes… Hablo del ahora… Además no creo que todos sean como fueron hace años, los tiempos cambiaron… Ya lo comprobaste con ese chico"
"Ese chico es la viva copia de su padre, el mismo hombre que le hizo eso a Miyako y a ti"
"No, es diferente… Yo lo siento aquí" apunto a su pecho, mientras sentía que sus lágrimas se acumulaban.
"Que nos haya ayudado a escapar no lo hace diferente"
"¿Cómo puedes ser literalmente ciego de lo que ocurrió?"
"Tú no has vivido lo que yo, Milady"
"¿Ah no? Puede que no haya vivido la vida nómada que tu tuviste Abuelo, pero yo me quede a luchar cuando pude, aun cuando no tenía la fuerza para hacerlo, aun cuando todos estaban en peligro logre pelear… Fue gracias a mí que logre sacarte de ahí Gennai, fue gracias a mí que al menos logre mantener algo con vida… Mientras tu no pudiste mantener ni siquiera a tu propio hijo a…" sintió un aire empujarla contra el suelo, haciendo que caiga sobre sus posaderas.
"Sr. Gennai debe parar" intervino el gemelo con el cabello atado
"Entiende Mimi, lo que le paso a tu familia… No hay razón explicable pero, no hay nada que se podía hacer" bajo la cabeza y volvió a soltar un suspiro suave. La chica en el suelo se apoyó sobre sus rodillas y observo al anciano con un semblante de emociones encontradas.
"Pero se podía haber hecho algo abuelo… Siempre hemos vivido huyendo a la pelea, eso no nos hace sabios nos hace cobardes… Huir no es la respuesta, huir de lo que somos en nuestra naturaleza tampoco es correcto" Se puso de pie suavemente.
"Milady…"
"De no haber hecho algo… de no haber usado el viento, quizás tu… ni yo… estaríamos hoy aquí…" ya no podía hablar más, sentía su garganta arder nuevamente. Había un silencio escrutando entre sus cerebros, el tiempo se hacía largo y cada uno podía escuchar su propio corazón reventar contra sus oídos. Una pequeña voz interrumpió ese proceso.
"Ni yo Abue-Geni" hablo rápidamente Tommy el más pequeño, el anciano atrajo su mirada hacia el niño, el cual corría y se posaba frente a la chica con brazos extendidos protegiéndola"
"Yolei… Me conto, me contó como Mimi la salvo de aquel rebelde de Tierra, o de como ella salvo a Kouji y a Koichi de ser vendidos como esclavos de aquel extraño show… y de cómo me salvo a mí de morir ahogado, Abue-Geni…"
"Es cierto Sr. Gennai… Mimi ha roto sus votos de no usar su habilidad para pelear pero, gracias a eso estamos aquí hoy en pie y por ella…" la observo mientras ella solo mantenía su vista en el suelo "Yo sería capaz de romper cualquier voto que solo ha causado que pierda a todo aquello que amo" miro a su hermano, su gemelo de mismo color de cabello, ojos y piel pero su mirada era la más suave.
"Y estoy seguro, Gennai que Miyako también piensa lo mismo… Hace muchos años no nos defendidos y mira donde terminamos… Si hubieran existido más personas como Mimi quizás hoy, no tendríamos que vivir bajo el miedo de que nos aniquilen" hablo el otro gemelo.
"Así que… Todos ¿Piensan lo mismo?" los 3 del género masculino asintieron, el hombre suspiro y subió su mirada extraña y vacía hasta la chica "Quizás Mimi, no pueda verte pero,…" Todos los chicos recordaban. Gennai perdió su habilidad para ver cuando ocurrió aquel extraño ataque, Mimi nunca relato detalles siempre evadía el tema. Pero, aquel anciano había logrado usar el viento a su favor, usándolo para poder ver lo que ocurría a su alrededor "Estoy seguro que te debes parecer igual a tu padre en estos momentos, un gran hombre y mi gran orgullo… No creas que no recrimino el voto que todos hicimos con relación a nunca usar nuestro poder para no dar señales de que la tribu del Viento, aún existe… Me arrepiento cada día haber permitido que ese voto fuera mayor que mi deseo de luchar por lo que amo y quiero" se acercó a la joven y puso una mano en su hombro "Lamento todo lo dicho Milady… Soy un anciano, pero es bueno saber… Que si algún día nuestra generación resurge de las sombras, serás tu quien nos guie a lo largo de ello, tal como tu padre nos mantuvo a todos con vida… Un espíritu libre como siempre debió ser" La chica solo sonrió y dejo escapar unas cuantas lagrimas mientras se arropaba entre los brazos del anciano.
"Sera mejor descansar un rato, no creo que nos busquen a esta altura" El ambiente bajo drásticamente de tensión a calma, y todos ya relajaban sus músculos con tranquilidad.
"Hay algo que no está bien" la castaña se puso de pie, tenían un rato descansando en el sitio, y Koiji había ido y vuelto de conseguir agua para limpiar la herida de Miyako o Yolei como le decía Tommy y esto le había ayudado un poco a bajar la fiebre que estaba empezando a crecer.
"¿A qué te refieres Mimi?" Pregunto Koichi, ante la extraña sensación que estaba percibiendo.
"¿No lo sienten? El viento esta denso" todos intentaron centrar sus emociones al viento pero nadie sentía lo que ella, menos Gennai quien solo un suspiro y hablo suavemente.
"Están atacando el reino de ese chico" Fue el anciano que hablo
"¿Qué?"
"Pensé que no lo sentirías por eso no dije nada… Empezó hace un rato, hay algo extraño en el aire como tierra quemada"
"Ahora lo veo" dijo el más serio de los gemelos, se puso de pie y apunto hacia un extremo "Está saliendo fuego en esa dirección"
"¿Crees que sea la tribu del fuego?"
"Lo dudo mucho, fuego no tiene las agallas de hacer algo así, no luego de que Agua los derrotara tan bajamente" dijo Gennai
"Entonces deben ser los rebeldes tierra" la castaña dio un brinco al escuchar es nombre y se giró con temor ante lo que dijo Kouji.
"Debemos hacer algo" dijo rapidamente la castaña.
"Eso sí que no Milady, no iremos de nuevo hasta allá"
"Puedo ir sola abuelo"
"No te dejare ir sola"
"Entonces nosotros iremos con ella" el anciano se giró molesto ante el comentario de los gemelos.
"¿Por qué quieren ir?"
"Yo… No lo sé abuelo, solo lo siento aquí" volvió a apuntar a su pecho
"Siempre has tenido un sentido de justicia muy retorcido Mimi" negó el anciano exasperado.
"¿Y fue?" Dijo la pequeña atónita ante lo que escuchaba.
"Aun si se lo prohibiera, Mimi ya no era una niña y tal como el viento siempre ha sido, siempre han hecho lo que les plazca"
"Y es una de las cosas que yo más agradezco en verdad, de no ser por ella… No estaría hoy en día aquí" las gemelas se inclinaron a su padre e hicieron un ligero puchero al ver a su padre triste.
"¿Cómo fue papá?"
"¿Por qué estaban perdiendo?" Aquellas extrañas armas, fueron nuestra perdición… De no ser por ellos, por ella… Mi padre, mi hermano y yo, quizás mi gente… Aún era un ingenuo del mundo.
"Veras pequeña, en aquel entonces había gente que no estaba muy de acuerdo con todo lo que ocurría… Y eso les llevaba a hacer cosas para poder salvar lo que creían"
"¿Cosas malas?"
"Podrían decirse que si Satoe, pero sus deseos por los cuales luchaban venían más que todo de algo bueno, algo que yo no entendía… pero luego entendería. Tu abuelo Hiroaki, creo una sociedad donde oprimía mucho a la gente y ellos solo deseaban: Libertad"
Respiraba agitadamente, su pecho ardía a medida que subía y bajaba con cada inhalación, parpadeaba pesadamente y miraba a su alrededor ¿Cuánto tiempo había pasado? 1 hora, 3 horas… No lo sabía, tenían mucho tiempo luchando contra algo que parecía interminable.
Al poco tiempo de que dejara a esa chica llamada Mimi y a su gente escapar, tuvieron una discusión con su padre que fue interrumpida por una alarma de emergencia: Los rebeldes de Tierra, volvían a atacar. Ellos, incluyendo Yamato pensaban que sería algo de rutina, casi siempre lo hacían pero era un grupo con poca organización y poco poder en gente que manejara la Tierra. Takeru antes de ingresar a batalla, se aseguró que Hikari estuviera con Tai, para que no estuviera sola en ningún lado y se unió a su padre y hermano en batalla.
Lo que comenzó como algo que parecía de rutina se volvió una pesadilla que atrajo a más guardias a la muerte a medida que esos rebeldes sacaron un arma que nunca antes habían visto. Esta era hecha con hierro y solo unos cuantos manejaban el hierro pero se habían arreglado para poder crearlo; aun así, esto no era lo que más miedo daba sobre el poder de esa arma sino lo que podía hacer. Usando fuego, lograban arrojar un objeto que viajaba a una velocidad poco perceptible, ese objeto era hecho de hierro también y lograba enterrarse en la piel del enemigo haciéndole estallar lo que tocara.
La escena era sangre y terror, su gente se arrastraba buscando auxilio mientras que más soldados intentaban ubicarse en batalla. El único punto débil que Yamato y su padre usaron a su favor era el tiempo de recarga lograban matar a unos cuantos o ahogarlos pero, aun así eran demasiados y cuando un arma se descargaba otro lo reemplazaba para esperar el tiempo en el que nuevamente la primera estuviera lista. Habían usado paredes de agua para intentar disminuir la velocidad de la misma pero esto solo causaba que el agua se ensuciara y se volviera un barro haciendo que quedara a merced de los de tierra. Y cuando lanzaban el agua hacia ellos, paredes de tierra se elevaban.
¿Cuándo habían logrado tal defensa? Esto no era pensamiento de tierra, ellos no eran estrategas.
Yamato estaba en el suelo intentando ubicar su mente, buscando a su padre y hermano que habían desaparecido, la fatiga y la herida en su cabeza no le dejaban pensar. ¿Acaso este será el castigo de mi gente por permitir el horror sobre los de agua? ¿No tendré la oportunidad de probar que yo, puedo ser diferente…? Madre… Ayúdame, esto… Esto no puede acabar aquí, hay personas que me necesitan, gente que me apoya. No puedo fallarles. No debo fallarles. Intento ponerse de pie, y volvió a caer de rodillas subió su mirada y observo como otro grupo frontal caía al suelo, dejando parte de si al descubierto en la batalla.
Abrió los ojos, cuando sintió como las armas apuntaban a él, y luego como suavemente prendían fuego a la pequeña mecha que causaba el disparo, trago saliva e intento nuevamente moverse ¿Este sería mi fin? Sentía su peso muy ligero, pero aun así sus piernas no podían elevarse, cerró los ojos y dejo caer sus manos al frente, enterrándolas en la arena, y cuando escucho la palabra Fuego cerro sus ojos, esperando el final y solo pensando en algo en específico: Mimi.
Me hubiera gustado, verla de nuevo.
Sonrió ligeramente y espero que el objeto llegara a él.
Pero nada llego.
Abrió los ojos.
Y vio dos pares de piernas frente a él, subió la mirada y observo la espalda que parecían idénticas, y su cabello era idéntico al otro, de color azul marino. Eran los gemelos, estaban con las manos extendidas mientras con otra libre sostenían una vara improvisada. Su respiración se frenó ¿Acaso ellos recibieron el disparo por él? ¿Estarían heridos? Y antes que su pregunta terminara de procesarse su respuesta llego, y esos pequeños objetos que causaban tanta destrucción se estrellaron contra el suelo. Eran esferas de hierro, muchas de ellas en pequeños tamaños.
Parpadeo varias veces y vio como los gemelos se inclinaron a mirarlo.
"Cuida de él Mimi, nosotros intentaremos detener esos extraños artefactos" fue lo único que dijeron y tan rápido como lo dijeron dieron un paso y desaparición en el aire, el solo pudo escuchar la palabra Mimi y su vista se giró para encontrarse un par de ojos semi dorados mirar a la multitud con preocupación y tristeza, se agacho para mirarlo y toco su frente, este no decía nada.
"¿Estas bien? Tu herida no parece profunda"
"Si, solo estoy aturdido" dijo quejito.
"¿Dónde?... ¿Dónde está tu hermano y tu padre?" sus palabras tardaron en llegarle, pero nuevamente parpadeo y observo el sitio buscando ordenar sus ideas. Papá. Hermano… ¿Dónde? Abrió los ojos e intento ponerse de pie, esta vez la castaña lo agarro y lo rodeo con su brazo, pasando el brazo de él sobre su hombro para que este se apoyara sobre ella.
"Yo, no se… Los, perdí"
"Ya veo" La observo de reojo y vio como simplemente miraba a la nada y luego se giraba
"Están por aquí, vamos… Te dejare con tu hermano e iré a ayudar a Koiji y Koichi"
"¿Los gemelos?"
"Si, esos son sus nombres" comenzaron a caminar en el sentido que ella le indicaba pero él no observaba nada que le indicara que ahí estaba su familia, luego su terror se hizo nuevamente presente "Esas cosas no pueden darnos"
"¿Qué?" giro a ver a los tiradores y en efecto, ninguna les estaba dando. Pero ¿Cómo?
"Mi aire los detiene, así como cuando detuve aquellas rocas de darle a tu hermano" antes de poder responder, observo a sus padre y hermano en una zona. El chico menor estaba intentando tapar algo. Algo paso. Mientras que el hombre mayor se veía pálido y balbuceaba cosas sin sentido, y a medida que se acercaban, todo tuvo más sentido.
El brazo derecho del rey. Lord Hiroaki, ya no existía.
Intento acercarse un poco más, pero su cuerpo pesaba. Su hermano, levantaba el brazo e intentaba frenar las oleadas de metal que intentaban hacerles más daño, pero su fuerza se iba perdiendo, un guerrero intento acercárseles para hacerle daño y ahí fue cuando sintió algo frio a su lado, sintió como el pecho de la chica se llenaba de aire y una fuerte ventisca rodeo al guerrero rebelde de tierra, este con arma empuñada al aire, fue soltándola suavemente mientras intentaba agarrarse la garganta, en busca de aire.
Estaba sacando el aire de él, mediante un remolino.
El hombre cayó de rodillas, y luego toco suelo en seco.
"No está muerto, solo desmayado" Dijo antes de que el rubio sacara conclusiones, el sencillamente trago saliva y se soltó para correr hasta donde estaba su padre. Seguido cautelosamente por la castaña.
"Tk ¿Estas bien?" Tomo al rubio por el rostro y lo registro rapidamente.
"Estoy bien, no me ha pasado nada, papá me ha protegido… Él…" giro para ver al hombre que ya parecía más ido que estable y observo su brazo derecho, que seguía soltando sangre.
"Padre ¿Me escuchas?"
"Debe estar en shock, si no paramos el sangrado morirá a causa de ello" Hablo suavemente la castaña sin dejar de mirar alternadamente al trio y al campo de batalla"
"¡Eres tú! ¡Volviste!" El menor exclamo en sorpresa, estaba tan distraído que no noto la presencia de la chica. Esta se giró y se inclinó hasta ver la herida, suspiro y agarro un poco de barro, untándolo en la herida, el hombre se quejó pero luego, ella acerco su rostro y soplo suavemente volviendo el barro en una arcilla seca y resistente.
"No durara mucho, pero al menos con esto parara de sangrar por un rato" el mayor miro perplejo la herida y luego a la chica a su lado, y acaricio la mejilla de su progenitor.
"¿Han sabido como parar esa arma?"
"Hai, padre intento acercarse y fue cuando intento hacerlo que esto ocurrió… Dice que el agua no afecta el metal, pero congelando el agua y convirtiéndola en hielo podemos hacerlas estallar al expandir la misma"
"Es un buen plan, el agua se cola por todos lados y obviamente al congelarse estará ahí en todos lados, estallándola podrían lograr su cometido" se giró observando nuevamente aquellas armas.
"¿Cómo lograremos congelarlo si papá era el único capaz de hacerlo?" preguntó el rubio menor.
"Kouji" la escucharon hablar, se giraron a mirarla como si el chico dueño de ese nombre estuviera cerca "¿Qué tan cerca estas de las armas?" y luego como si se tratara de un suave susurro que solo Mimi pudo escuchar "A unos cuantos metros, hemos destruido varias pero son demasiados necesitamos un plan más efectivo"
"Si alguien del agua está lo suficientemente cerca ¿Pueden congelar las armas con la misma?" Los rubios estaban en silencio, creyendo como si estuviera hablando a la nada, nuevamente el viento trajo de vuelta su mensaje.
"Si, entre Koichi y yo podemos lograrlo. Lo único que faltaría es un agua para lograrlo"
"No, yo lo congelare, solo debo llevar conmigo a alguien de agua capaz"
"¿Quién es el menos herido? Deberá usar mucha de su energía"
"El menos herido es el hijo menor del rey, quizás él pueda acercarse" el chico iba captando la información que estaba recibiendo y lo armaba como rompecabezas, Yamato por otro lado no le estaba gustando el camino que tomaba esa conversación monologa.
"¿Crees que tenga la fuerza?" Se giró a verlo a los ojos y observo como este tragaba saliva como si supiera lo que preguntara, y antes que esta pudiera responder, el chico se inclinó.
"Yo puedo, yo puedo"
"Dice que si puede, Kouji" y no recibió más respuesta por parte del chico de cabellos azul. Estaba hecho.
"Tenemos que llegar rápido" se puso de pie y el rubio menor lo hizo por igual, pero antes de dar un paso, la mano del mayor de los rubios lo detuvo.
"No te dejare que vayas Tk"
"Hermano, tu no estás en condiciones, cuida de papá… Tengo que hacer esto antes que nuestros refuerzos se acaben"
"No Tk"
"Estaré bien, lo prometo" Soltó la mano con un poco de fuerza y empezó a caminar. El solo lo observo acomodar la espada que tenía entre sus ropas, mirando solo su espalda. Yamato no podía hacer nada, por poco se podía mantener en pie giro y miro a la chica de cabellos castaños.
"Él estará bien, después de todo… Tiene algo por lo que luchar" Abrió los ojos ante la declaración y la observo caminar hasta el rubio menor "Si vamos sobre ese caballo llegaremos más rápido" el chico asintió algo inseguro de la idea de la ojimiel pero se dejó llevar.
Apenas se montaron el caballo, el chico se tensó y fue cuando escucho por detrás "No dejare que ni una piedra te toque, tal cual como aquella vez… Solo corre hasta quedar frente a los gemelos, en cuanto lleguemos lanzaras el agua a ellos tan rápido como late tu corazón, y ellos se encargaran del resto" Este solo asintió y trago saliva, sintió las manos de la chica rodear su cintura y por alguna razón su respiración se calmó, cerro levemente los ojos y abriéndolos, sabía lo que tenía que hacer.
Protegería su familia.
Toda su familia.
Padre.
Hermano.
Kari.
Tai.
Su pueblo.
Era hora de que fuera él, quien protegiera a los seres que él quería.
Se escuchaba el galopar de los tacos del caballo, a una velocidad casi impenetrable. Las armas intentaban darle pero parecían sentirse frustrados de ver como el caballo no se detenía. Más adelante, tanto el gemelo tranquilo como el más serio seguían luchando sacando armas fuera de la lucha, fue cuando sintieron el viento de Mimi acercarse que retiraron su paso y sabían que ahora debían ir más serio.
Soltaron las casi inútiles varas al suelo y cada uno se puso en posición. Extendiendo un brazo a la altura de su rostro, y el otro a la altura de su cadera, parecían reflejarse cual espejo entre ellos mismos. Sus posiciones eran el reflejo del otro.
Los hermanos Minamoto, eran conocidos como el espejo infinito, su habilidad se reflejaba en el otro y era de esta manera que su defensa era la mejor, uno cuidaba del otro y atacaba solo a lo que atacara a su hermano, de esta manera podían cuidar las espaldas del otro sin preocuparse por las suyas. Sus ojos brillaron en un tenue color azul intenso y se movieron con ligereza haciendo que los enemigos cercanos retrocedieran con un simple golpe del viento.
Estaban ganando más tiempo.
"Ahora" Escucho pronunciar la castaña, el rubio solo asintió y con una mano libre abrió la extendió y soltando un gruñido sintió como algo en su interior ardía suavemente. Los ojos azules del chico se intensificaban y se ponían más claro, el movimiento dentro de ellos parecía el del mar elevándose. Y lo que su mano estaba haciendo era el deseo que podía ver en sus ojos. El barro que antes era una trampa para ellos estaba siendo dividido entre agua y tierra. Los rebeldes de tierra dieron un paso atrás, e intentando detener al rubio de hacer lo que intentaba hacer, movieron las manos.
Pero, un par de gemelos con un simple movimiento los mandaban hacia atrás impidiéndoles hacer acción alguna. El caballo, y sus acompañantes ya estaban cerca de la barricada de rebeldes, el rubio aun tenia extendida la mano y a sus costados se elevaba el agua, su respiración intentaba descontrolarse por un momento, pero nuevamente sintió los brazos de la chica rodearle. Había algo que ella lograba calmarlo. Sus ojos aun mostraban una marea y aún seguía ascendiendo.
Estiro su brazo un poco y las venas en su brazo, y palma empezaban a brotar. Acaso este es mi poder cuando estoy en control de mi cuerpo ¿Ella logra sacar eso de mí? Era lo que se preguntaba a medida que se dejaba llevar por la emoción que tenía.
"Ahora ¡Hacia ellos!" No le dio tiempo de pensar, lanzo el brazo que estaba a un costado hacia el frente y el agua se lanzó como una gran ola hacia los de tierra, buscando las armas en específico. Al momento de que las atraparon, tierra volvió a intentar moverse pero una nueva ventisca de un extremo a otro les estaba asfixiando y empujando hacia el suelo.
Justo en ese momento, el rubio detuvo su caballo y sus ojos vieron y sintieron algo que nunca antes había visto, no desde su punto. Sintió un viento frio rodearlo y luego sintió las manos de la chica enfriarse, para luego ese mismo aire aventarse al enemigo y las esferas de agua que rodeaban cada arma. Soltó un suave hilo de aire el cual creo un vapor salir de su boca y cuando subió la mirada vio como el agua se estaba congelando a gran rapidez.
Ahora.
Se repitió el rubio. Extendió la mano, y la marea en sus ojos volvía a aparecer, al momento que abrió sus dedos fue justo el momento en el que el agua se había convertido en hielo y fue justo el momento necesario para que este mismo hielo explotara en miles de pedazos, dejando inútiles aquellas armas que antes habían sido su perdición. El rubio soltó su brazo, sintió su cuerpo pesar en grandes cantidades, pero aquellos brazos que le rodeaban no lo dejaban caerse del caballo, cerró los ojos suavemente y luego los abrió para observar al enemigo y al mismo tiempo que observaba lo perplejo de cada uno del enemigo y con un último grito de aire que poseía en sus pulmones, exclamo. Girándose a su gente.
"¡GUERREROS! ¡ATAQUEN!"
El rubio mayor estaba perplejo por lo que hace unos minutos había observado, su hermano siempre había sido alguien que dudaba de su poder y hoy había demostrado la gran capacidad y determinación que lo colocaban como otro de los grandes herederos de la tribu del agua.
Los guerreros gritaban de emoción, mientras que auxiliaban a los heridos. Yamato caminaba entre la multitud buscando a su hermano y fue cuando se topó con un cuarteto y un caballo. La castaña era desmontada suavemente por uno de los gemelos mientras que el otro sostenía a su hermano que parecía más que cansado, a punto de entrar en un sueño.
"¡Tk!" Camino hasta llegar a su frente y lo envolvió con sus brazos "Hiciste muy bien hermanito, muy bien… Estoy orgulloso" lo escucho soltar un suspiro de alivio y se dejó llevar en el abrazo de su hermano, subió la mirada y vio a la castaña que parecía ya querer retirarse.
"No" antes de que ella pudiera dar un paso, los gemelos se pusieron frente a ella protegiéndola "No te vayas, no se vayan por favor… Sin ustedes, nuevamente mi hermano, mi gente… Por favor" parecía una gran suplica por parte del chico, los gemelos se observaron y bajaron la guardia solo con verse.
"No podemos quedarnos, nuestra amiga debe conseguir un refugio o será muy tarde para ella"
"Entonces… Tráiganla, aquí le atenderemos, es… Lo mínimo que puedo hacer, por favor" los gemelos se volvieron a mirar y luego se giraron hacia la castaña, que no dejaba de observar al rubio
"Está bien pero… Si tu padre o alguien intenta algo"
"No lo harán, después de lo de hoy… Padre no estará en condiciones, además tú le salvaste su vida y aun en su orgullo él sabe que eso se paga con la misma moneda… Entre nosotros, una deuda siempre debe ser saldada"
"Iremos a buscar a Yolei y…" no pudo continuar, puso una mano sobre su boca y arrugo su rostro se tambaleo un poco, Koiji la tomo antes que tocara suelo.
"Usaste demasiado de ti el día de hoy, has llegado a tu limite" Es cierto, cuando nos salvó, cuando estuvo con la fosa y ahorita… ¿Cuánta resistencia posee? Ella solo suavemente asintió y soltó una pequeña sonrisa, Koiji miro al rubio "Yo me quedare con ella" observo a Koichi "Tu busca a Gennai y a los demás"
"Un escolta los acompañara así como una carroza para su amiga" dijo rapidamente el mayor, el chico solo asintió y se giró a la castaña "Solo ¿Crees que acepte?"
"Tu invitación ha sido enviada hace rato, Ishida" esto fue algo confuso para él, pero no puso duda ni pregunta de por medio.
Lo único que se aliviaba de saber era que ella, estaba más cerca de nuevo.
"Waaa, tío Takeru logro hacer todo eso ¿El solo?"
"Así es pequeña, y con la ayuda de tu mamá salvo a toda mi gente y toda esta tierra de un trágico destino.
"¿Y se quedara?"
"Eso… Quedará para otra historia… Por ahora, me gustaría que tú y Satoe practicaran el viento y agua juntas" la chiquilla inflo los cachetes frustrada con la respuesta, pero tomo la mano de su hermana y se alejó a practicar. El adulto solo soltó un suspiro y sonrió. Cuando las chicas se encontraban lo suficientemente lejos, bajo un poco el nivel de voz y observo al anciano a su lado.
"¿Alguna noticia de los gemelos?" el hombre cambio su semblante y cerró los ojos, a uno más triste.
"Aun nada, temo por el tiempo que pueda pasar, ya son varios años"
"Lo sé, pero aun no pierdo la esperanza"
"Las niñas… ¿Preguntan por ella?" El hombre asintió suavemente.
"Así es, les he estado contando sobre ella para cuando llegue el día… Aun así, ellas parecen estar tranquilas con la situación y esperan pacientes"
"Ella… ¿Cómo está?"
"Tranquila, con una sonrisa en su rostro como siempre" el anciano noto su suave respuesta y puso una mano sobre su hombro.
"Su viento aun está con nosotros Yamato, tu más que nadie, debes dejar de luchar por ella"
"Y nunca dejare Gennai, nunca más… Siempre luchare por lo que más amo"
Bueno, al fin otro capítulo arriba, gracias a los nuevos lectores y Reviews!
Y para aquellos que preguntan sobre Sora, Izzy y Joe (los demas elegidos) Si aparecerán. Solo que desde perspectivas que no esperaran xD… Al menos con Joe se podrán llevar una sorpresa, en cuanto a Izzy y Sora… ¿Creen que pertenezcan a alguna tribu?
Espero sus Reviews para la próxima! Y Feliz Halloween, Dia de los muertos y Dia de los santos a todos!
