::Más vasto que imperios ::
::Capitulo dos :: Puedo ver tu alma ::
Suspiro pesadamente, se estaba retirando las capas de ropa que cubrían su cuerpo para ponerse algo más cómodo, había sido un día agotador como muchos otros. Miro por el pequeño brillo que se asomaba por la puerta. Sus hijas empezaban a descubrir sus poderes y era agotador tratar de enseñarles sin que se distrajeran de la situación.
Alcanzo una bata de seda y tiro de ella para encajarla en su cuerpo, la amarro a su cadera y volvió a observar el brillo que se asomaba por la puerta, cerró los ojos y le dio la espalda a la misma, sentándose frente a un pequeño fuego que había frente a él. Como te extraño. Tu risa, tu mirada, tu forma tan sincera de hablar. Aún recuerdo nuestra primera conversación real, sin que nuestras defensas estuvieran arriba, extraño nuestras conversaciones. Miro el fuego y dejo perder su mirada.
Aun no había noticia de los gemelos Minamoto, ellos habían salido hace años en búsqueda de algo, alguna prueba, algún indicio que probara o diera la pista de como traerla de vuelta, a ella. Solamente a ella. Te necesito, aun teniéndolas a ellas, este vacío es muy diferente, siento mi corazón siendo amarrado por una represa evitando que mi mar sea libre. Contigo, esa represa no existe, contigo no hay nada que… Suspiro pesadamente y cerró los ojos por un momento, solo debía ser un poco más paciente, no debía perder la cabeza, no debía perder las esperanzas.
Yo siempre luchare por lo que más amo, aun si se lleve la última gota de agua de mí.
Miro por encima de la chimenea y observo algo enmarcado a la pared: La espada que Yamato le había otorgado a Mimi como símbolo de respeto. La espada que dio el inicio a su gran unión, ahí estaba lo que podría ser considerado un símbolo en contra de todo destino marcado por las razas.
Verán, hay algo que es más fuerte que cualquier elemento y son los lazos y símbolos de unión, cuando una persona de cada tribu toca a aquella persona para la que fue destinada tiene una corriente o parecido, para cada uno es completamente diferente pero aun así tan parecido. Así fue como su padre Hiroaki y su madre Natsuko supo que eran hechos el uno para el otro, así es como su hermano y la pequeña Kari supo que su destino era ser uno. Observo su mano y aun recordaba ese primer contacto. Pensé que había sido algo solo del momento pero, aun recuerdo sus palabras y otra parte que ninguna otra raza conocida había sentido a excepción la de ella.
Estaba apoyado a una pared esperando a que los medico terminaran de cerrar a su padre, había perdido mucha sangre y quizás deba descansar, muchos le dijeron que de no ser por el "tapón" que se le hizo al brazo habría muerto desangrado ya que al arrancarle su brazo había tocado una de las venas principales. La buena noticia, su padre estaba a salvo. La mala noticia, no podría usar su elemento agua.
Muchos dominantes de elementos, en su mayoría dependen de su brazo diestro para poder manipular los elementos, es decir, aquel brazo con el que fuiste entrenado es el que podrás usar. Hay quienes pueden usar ambos, como fue con Takeru o hay casos en los que no necesitas de tus brazos para usarlos como es el caso de Mimi. Al recordar su persona no pudo evitar mirar a un costado, donde había una puerta algo lejana y frente a esa puerta estaba de pie una castaña, sin saber qué hacer.
Se acercó y observo a la pequeña y futura hermana de lazo, Hikari.
"Kari"
"Uh, Yamato ¿Estas bien?" se dio la vuelta.
"Si, solo fue un roce de aquellas piedras me aturdió mucho" tocando la herida que estaba vendada alrededor de su cabeza.
"Es algo bueno, Takeru me conto lo que ocurrió… Lamento mucho lo de tu padre"
"No te preocupes Kari, está vivo y es lo más importante" ladeo una sonrisa en muestra de simpatía y bajo la mirada hasta notar unos telares entre manos "¿Qué traes ahí?"
"Esto… Pues, la chica que nos salvó, supe que volvió y les ayudo a todos"
"Tk te dijo que estaba viva ¿no es así?" vio como dio un pequeño brinco y se escondió entre las telas, asintió levemente y volvió a mirar al rubio.
"Lo lamento, Tk no desea secretos entre nosotros así que me comento. Pero, me alegra mucho saber que tomaste esa decisión Yamato… Ella arriesgo su vida no solo para salvarme sino a Tk, a ti, a mi hermano y ahora a Lord Hiroaki… Aun después de todo lo que le hizo" bajo la mirada a las prendas y las acaricio.
"No vi correcto lo que pretendía hacer padre, aun no sé cómo tomara esta situación en cuanto recobre el sentido pero, estoy seguro que no permitiré que le hagan daño a ella ni a nadie de su gente… Después de todo, nos volvieron a salvar"
"Los rebeldes de tierra… ehm ¿Sabían cuál era el punto débil de esas armas?"
"Así es, buscaron emboscarnos para separarnos y atraer al único que podía manejar el hielo… Mi padre, supongo por eso destrozaron su brazo para que no pudiera lograr su cometido"
"Los guardias me dijeron, que fue la chica quien logro congelar el hielo en compañía de Tk ¿Es eso posible?"
"Al parecer, mi hermano me dijo que sintió las manos y el aliento de ella helarse que nunca había visto algo así y mucho menos sin usar las manos"
"Es increíble… Que exista gente como ellos, que aun exista gente del aire" se giró suavemente hasta mirar por el rabillo del ojo la puerta tras ella, hablaban muy por debajo "Pero, me alegra que existan… Es bueno saber que todo pecado tiene un chance de ser redimido"
Todo pecado. Pensó el rubio.
"Esas ropas son tuyas ¿no? Se las darás a ella ¿Entonces?" miro a la puerta y luego a la pequeña castaña
"Si, debe estar sucia y deseo hacerla sentir como en casa… Después de todo, quien haya sido capaz de proteger a mi familia y a los que se convertirán en mi familia merece lo mejor de lo mejor… Espero, esto no te moleste" miro tímidamente y el rubio negó cerrando los ojos mientras volvía a ladear una sonrisa.
"Para nada, es más te acompañare" se puso a su lado y golpeo suavemente la puerta, colocando una mano detrás de Kari para que esta no se arrepintiera ella solo sonrió algo nerviosa y miro al frente. La conocía bien, sabía que ella aun en su luz de acciones podía ser tímida. Escucharon un crujir y luego la puerta abrirse suavemente de ella un chico de cabellos azules de temple seria se asomó.
"Hola, ehm Minamoto ¿No?" ese asintió suavemente y trago saliva para luego volver a ver a la castaña a su lado "Ella es Hikari, una de las chicas que Mimi ayudo… y pues le trajo ropas para…" el ojos azul oscuro observo a la chica y luego subió la mirada al otro, y se hizo a un lado antes que terminara la frase se hizo a un lado y les dejo pasar.
Yamato se había encargado de darle una de las mejores habitaciones que tenía y esta solo seria para ella, cada uno tendría su propio aposento puesto son sus invitados, le sorprendió verle mucho a Minamoto ahí dentro. Quizás es su guardián. Y era lo menos que podía pensar tras todo lo que ellos, como tribu del agua le habían hecho. Imaginaba que solo buscaba proteger.
"Mimi, está tomando un baño" se dirigió al rubio "Espero no le moleste tal intrusión a su espacio"
"¿Qué? No para nada, más bien me parece bien que se haga sentir cómoda"
"Tú eres de la tribu de tierra ¿no?" dijo refiriéndose a la castaña baja, que aún se mantenía en silencio, ella dio un respingo.
"Si, Hikari Kamiya… Mucho gusto"
"Kouji Minamoto"
"¿Tienes un gemelo?" el chico asintió "Eso debe ser genial y… ¿Cómo se llama?"
"Koichi"
"¿Y es idéntico a ti?"
"Pues obvio que debe ser idéntico a él Hikari, son gemelos" hablo rapidamente el rubio de ojos azules sentándose al mismo tiempo que ella, y el otro gemelo.
"Pero es que mi mama me dice que hay personas idénticas pero no tan idénticas"
"Eso no tiene sentido"
"Claro que sí, son hermanos que nacen al mismo tiempo pero tienen rasgos diferentes el uno al otro, solo que ninguna tribu los puede tener… No sabía que el aire podía" la mirada del chico Kouji se mantenía neutral, no demostraba emoción sencillamente giraba la vista a cada uno cuando era su turno de hablar, la castaña lo había mirado buscando una respuesta.
"En nuestra tribu eso era muy común"
"¿Era?"
"Si, somos muy pocos así que no conozco a nadie más que tenga a un hermano por gemelo…" dijo sin dejar de mirar a la chica, esta se sonrojo levemente en connotación de pena.
"Lamento haber preguntado algo tan irrespetuoso"
"Para nada Milady, nosotros no nos sentimos amenazados por el libre albedrio" dijo mirando de reojo al rubio como si el mensaje fuera implicado para él "Para nosotros es una ofensa, que el anfitrión o invitado no muestra su verdadero viento, o en su caso, su verdadero elemento" La castaña solo estaba asombrada por las sinceras y tan abiertas palabras del peliazul, el rubio solo esta perplejo. Aun con el uso de palabras que había utilizado no mostraba ni una pizca de emoción negativa, o muestra de odio hacia los de su clase. Y antes que él pudiera hablar, sintieron una voz nueva hablar.
"Vamos Kouji, no seas tan duro con ellos" la pareja de recién llegados dio un pequeño brinco y se giró hasta encontrar a una castaña con el cabello mojado que chorreaba agua sin parar, la chica llamada Kari se puso de pie de un golpe y casi en susto al ver su cabello tan mojado, corrió hasta quedar frente a ella.
"Si no seca su cabello pronto podría resfriar, las paredes de este reino son muy húmedas y eso causa que enfermemos más rápido a quienes no están acostumbrados" dejo la tela a un lado, y corrió hasta el baño en busca de un paño seco, la chica alta solo la miraba curiosa cubierta con las finas batas del sitio como si la acción de ella fuera anormal. Mientras que los hombres solo veían algo sorprendidos la situación, Kouji solo negó y se puso de pie. Para apoyarse a un borde del mueble.
Justo al tiempo que la pequeña de cabellos marrones llegaba hasta la de ojos semi dorado y estiraba el paño a su cabello.
"Ahora se enredara, oh no" cubrió su cabeza incluyendo cara con la toalla, no permitiendo ver lo que podía ocurrir debajo de ese paño. Mientras ella intentaba secar y hablaba sobre cosas sin sentido según para los hombres, se escuchó una risa. La espina de Yamato sintió un temblor ante esa risa, como si algo en él se elevara. Kari paro en seco y retiro el paño sin pasar desapercibida la risa. Cuando vio los ojos casi color dorado mirarle y una suave sonrisa.
"No sabía que ustedes usaran eso para secar su cabello" dijo mirando al paño. La castaña mas pequeña bajo la mirada hasta el paño y luego volvió a subirla hasta la otra chica con cara interrogativa.
"Y… ¿Entonces que usas?" la chica camino al borde del cuarto al mismo tiempo que la chica hablaba siendo visto por todos y abrió una ventana dejando que el viento pasara y los que no estaban acostumbrados al viento no podían sentirse cómodos con la fría brisa casi nocturna. La chica solo cerro sus ojos y el viento parecía jugar con ella y como si de una mano humana tratara; empezó a peinar suavemente el cabello al punto de secarlo rapidamente, y luego como si de un juego infantil se tratara ese mismo viendo se encargó de amarrarlo en una larga trenza.
Kari estaba en silencio, asombrada con la situación y soltó un chillido, apretando la toalla entre sus manos de emoción.
"Waaa ¡Eso fue! Eso fue increíble… No sabía que usaras el aire para secar y peinar, nunca lo pensé realmente" cuando vio que la chica se dio la vuelta, miro a los lados y soltó el paño tomando unas telas y casi que corriendo volvió a llegar hasta el frente de la chica, estirándolas se inclinó y cerró los ojos "por favor ¡Acepte esto! Es muy poco, pero es lo menos que puedo hacer para agradecerle por salvar a mi familia"
La castaña abrió un poco los ojos y luego los suavizo, realmente esto era un acto noble de la tribu tierra. Eran personas fieles y llenas de notable confianza tal como las historias siempre habían sido contadas. Vio como tomo las telas entre sus manos y las acaricio, era un suave color. Aun a su distancia podía distinguir un poco del mismo.
La menor se puso de pie y sonrió complacida luego se giró y les grito a los chicos: "Váyanse, la debo cambiar, una dama no debe ser vista en tales acciones"
Apenas habían salido de la habitación, los ojos azules del mismo color de su cabello empezó a caminar, balbuceando algo como que ya habían llegado y que ahora se encontraban en la entrada del castillo. El rubio no entendía pero solo le siguió, hasta que entendió lo que murmuro, en la misma entrada donde había balbuceado se encontraban 2 caballos y una pequeña carroza, la cual traían la parte final de la familia de Mimi.
No dieron chance a nada, sencillamente Tk apenas bajo del caballo, llamo a 2 guardias a que llevaran a la pelos morados a ser curada, y fue acompañada por el mismo rubio y el chico de cabellos azules, gemelo de Kouji. Giro para ver como desaparecían en el umbral de la puerta y se giró hasta toparse con el anciano, quien tomaba de la mano al niño. El chico a su lado camino hasta quedar de frente con el anciano y balbuceando unas cosas miro de reojo al rubio y se abrió paso hasta llegar frente a él.
"Espero y entienda Joven Ishida que solo aceptamos esto debido a la situación de nuestra niña, cuando ella se recupere nos iremos"
"No deben apurarse Señor aquí son bien recibidos, todos los guardias la mayoría de la gente observo la gran hazaña que Mimi y los hermanos Minamoto hicieron para ayudar a nuestra gente, estamos en deuda con ustedes"
El anciano acallo por un momento y soltó un suspiro.
"Milady siempre tendrá un sentido muy raro por la justicia, igual que su padre" apenas el anciano nombro al padre de la chica, un grito azoto la cabeza del rubio y cerró los ojos por un momento y fugaces imágenes llenas de dolor, anhelo y amor se asomaron por su cabeza. Un padre, una madre, un par de risas infantiles y luego gritando mientras lloraba. Abrió los ojos cuando sintió que el anciano volvió a hablar.
"Lamento mucho lo que le ocurrió a su padre, no hay ningún mal que se le pueda desear a quienes sufren de la tragedia"
"Le agradezco mucho su gesto Señor-"
"Gennai, joven Ishida"
"Gennai… Mi futura hermana, está vistiendo a Mimi… Si puede seguirme le mostrare sus aposentos al igual que el del pequeño y los demás residentes, incluyendo su amiga"
"¿Esta seguro que hace lo correcto Joven Ishida?" dijo mientras caminaba al mismo tiempo que los más jóvenes.
"Si Gennai, entiendo lo que llevo a mi padre a hacer lo que hizo y entiendo y reconozco mi error de no hablar ni elevar mi voz más por ustedes… Hicieron más de lo que yo hice por ustedes, cuando mi padre recobre su conciencia sabrá mis acciones y no permitiré que nadie los toque, y estoy seguro que mi pueblo apoya lo que yo comento"
"Su voz habla con sinceridad Ishida pero, no crea que de las aguas más mansas uno puede estar seguro"
Hubo un capítulo de silencio mientras seguían caminando, luego de lo dicho por el anciano sobre las acciones del rubio, mientras que el más chico se veía cansado y tenía la mirada arrugada. El rubio lo miro de reojo y reconocía esa mirada donde sea, volvió a mirar al frente y mantuvo ese pensamiento en él. Hasta que se topó con las primeras puertas de un piso.
"Este será sus aposentos, la habitación no es grande y me disculpo por ello" se inclinó levemente mientras les indicaba para que entraran. El niño entro agotado y solo miro a su alrededor. Mientras que el anciano y el chico de cabellos azules ingresaban a la habitación. El rubio se inclinó y el chico de ojos verdes lo observo.
"Tu nombre es, si no mal recuerdo ¿Tommy?" el niño asintió, apenado "Mi nombre es Yamato, me disculpo por todo lo que te hice pasar pero quiero enmendarme… Conozco ese rostro que tienes, mi pequeño hermano solía tenerlo cuando éramos pequeño y solo significaba una cosa… ¿Tienes hambre?" apenas el hombre comenzaba su oración los ojos del chico de iban haciendo más brillantes, los dos acompañantes extras escuchaban las palabras y cuando termino de decirlas. El estómago del niño sonó e hizo un puchero, asintiendo ante su pregunta.
"Bien, entonces que no se diga más… Vamos a comer ¿Les parece? Ustedes también deben estar hambrientos, de todas formas ya casi es la cena. Estoy seguro que Kari se nos unirá con Mimi en cuanto ella este lista" se puso de pie y el anciano, solo volvió a suspirar y asentir.
El niño comía con emoción, el resto de los presentes miraba con alivio en su rostro al ver el más pequeño comer, el anciano solo bajaba su mirada ante lo ocurrido. Yamato se dio cuenta de la situación y observo nuevamente a Tommy disimuladamente, la forma en como ellos Vivian la vida debió ser algo nómada, no poder estar en un mismo sitio 2 veces debido a todo el terror que ha venido recorriendo a lo largo de los años, persiguiendo su sombra, comiendo de ella. Alimentándose por el miedo, miro su plato de comida.
Nunca antes lo había pensado. Nunca antes había pensado si existieran sobrevivientes, como sería su vida. Subió la mirada y noto su respuesta en el pequeño. Solo comiendo lo necesario, moviéndose de un lado a otro, miro de reojo a sus acompañantes. Quizás, ninguno de ellos realmente está relacionado sanguíneamente. Después de todo, son una pequeña población quizás unos cuantos a los que no se les podría llamar Tribu. Gennai había nombrado al padre de Mimi pero, obviamente ese hombre no estaba con ellos.
¿Qué habrá ocurrido?
Quería saber, quería saber todo sobre ella, su historia. Lo que ella sentía, lo que ella pensaba todo. Al principio había sentido una leve atracción por ella, del saber quién era y porque podía manejar lo que manejaba pero luego quería saber más y más, es como si algo se hubiera colado en su cerebro justo cuando tuvo contacto con ella en la fosa.
Sintió la puerta abrirse, y se puso de pie instantáneamente a través de ella una pequeña risa venía arrastrando a una castaña que vestía ligero. El rubio sintió como su aire se cortaba, al mismo tiempo que la pareja de femeninas se detenía, ahí fue cuando pudo verla mejor. Aun con la misma trenza que se había hecho todo el atuendo parecía pertenecerle a ella. El traje era de una tela ligera, que revoloteaba con cada paso, cubría cada aspecto de ella y solo hacia resaltar lo brillante de su piel en ese color azul pálido.
"Lamentamos la tardanza, no quería ponerse el vestido" rio por debajo la chica, y luego detrás de ella por la misma puerta venia un par más, tratándose de aquel chico el otro gemelo y el moreno Tai quien ya parecía poder estar de pie, parecía gracias a los efectos curativos de la tierra. Otra de las grandes habilidades de la tierra, su poder de sacar las mejores propiedades del lodo y tipos de arena para poder curar con mejor velocidad cualquier herida. No diremos con esto que aquel castaño estaba curado, pero estaba con resistencia necesaria para poder estar de pie. Al parecer él y el gemelo ya se habían conocido y llevaban muy bien.
"¡AH! Hikari estas aquí, eres bien mala que no me fuiste a buscar para la cena" se guindo sobre el hombro de su hermana y luego miro por el hombro al chico que le había acompañado "Tuve que traerlo a él en vez, aunque no me disgusta su compañía… Es bastante agradable" luego se giró y observo a la castaña a su lado que lo miraba curioso y se sintió algo incómodo y se puso erguido soltando un carraspeo.
"Mucho gusto" se inclinó y luego puso de nuevo recto "Taichi Kamiya, hermano de Hikari Kamiya, futuro heredero de la tribu Tierra a su servicio" tomo la mano de la chica y la beso. El rubio sintió algo golpear su nuca, algo molesto algo irritante. Pero se tornó aún más cuando sintió a la chica reírse de la ocurrencia de su amigo; SU mejor amigo.
"Mimi… Un gusto Taichi"
"Llámame Tai, mis amigos pueden hacerlo y tu pues… puedes ser eso, si quieres" dijo susurrando lo último. Luego así como corto eso se dio la vuelta y evito no observar a Yamato "muero de hambre, Kari solo me daba poco de comer"
"Es impresionante" dijo el chico detrás de ellos, la castaña menor giro y vio.
"¡Ah! Tú debes ser el gemelo de Kouji… ¿Cómo te llamas?"
"Mucho gusto Koichi" sonrió de lo más amigable, y la chica se sonrojo. Sorprendida de la diferencia de personalidades entre este chico de cabellos azules y el otro.
"Hikari, el gusto es mío"
"¿Comemos?" interpuso Tai en su dialogo estirando el brazo a la chica del aire, ella observo y luego miro con disimulo al rubio y tomo el brazo del mismo.
"¡Mimi! Luces preciosa" Se dispuso a decir el más pequeño del grupo, cuando ya todos estaban sentados.
"Gracias Tommy, no… No acostumbro a usar esto" Dijo con suavidad, algo apenada.
"Deberías usarlo más ¿No crees Abue-Geni?"
"Admito que si Milady, le sienta muy bien" hablo con tranquilidad el anciano mientras tomaba otro bocado, se podía sentir en su voz un aire de melancolía.
La cena transcurrió con tranquilidad, el rubio ahora se encontraba sentada en la terraza que daba al jardín. El único sitio que siempre era para él y nadie más, el único sitio que su madre y el compartían. ¿Qué fue lo que me ocurrió? Se preguntaba ante lo ocurrido en la cena, no dijo casi ninguna palabra sobre el atuendo de la chica, y sentía su mar enfuriar al ver lo cómodo que se sentía Tai hablando con Mimi y ella solo le sonreía y respondía ante sus ocurrencias. Taichi no la había visto cuando ella uso el aire, él ya estaba en el suelo. Imaginaba que Kari le había hablado sobre ella y lo que había hecho para salvarles, Taichi era todo lo contrario a un elemento tierra, era activo, alegre y espontaneo. Él no hubiera permitido lo que él había hecho cuando no hizo nada en el momento en el que Mimi entro en la fosa. Y quizás por eso, el mismo moreno estuvo lanzando esas miradas hacia en la cena mientras seguía hablando con la castaña de cabellos casi miel y dorados con tanta naturalidad.
Y eso, le molestaba.
Le enfuriaba, le fermentaba en el alma.
Sintió algo moverse a su lado y se giró rapidamente y observo a su lado a una castaña observando el mismo jardín que el siempre veía todas las noches, como si estuviera viendo un recuerdo.
"Es hermoso, más de lo que mi mente me decía" Esas palabras le tomaron desprevenido y no paraba de mirarla.
"¿Disculpa?" ella lo miro y le sonrió.
"¿Acaso es aquí donde tu madre y tú se la vivían? ¿No es así? " El hombre se puso de pie al mismo tiempo que sus palabras golpearon sus oídos.
"¿Cómo sabes eso?" lo miro de arriba hacia abajo, y luego detallo su mirada con suavidad.
"¿No lo sentiste?" observo su mano y se acercó a rozarla, nuevamente apenas hizo contacto nuevamente estuvo esa chispa. El chico alejo la mano al mismo tiempo que esto ocurrió.
Su respiración se volvió loca, mientras que sencillamente observaba la palma de su mano y sintió su cabeza enloquecer nuevamente y esa misma palma que observaba golpeo su cabeza para tapar ese rayo que lo volvía loco. Nuevamente miles de imágenes volaban por su cabeza, en desorden, mostrando muchas emociones.
"Entre más luches contra ello, peor será" coloco una mano sobre aquella que palpaba su mano y la bajo.
"¿Qué es esto?"
"Padre, una vez me conto… Como conoció a mamá, dijo…" trago mientras observaba aquel pasaje lleno de paraíso exótico de especies vegetales "Cuando la toque, supe que era ella… Con la que debía estar" el rubio abrió los ojos y recordó con claridad aquella vez. Como si él la hubiera vivido.
"Papá"
"Papá"
"¡Papá!"
"Haha… ¿Qué ocurre Mimi?" su rostro estaba oscuro, y casi no podía detallar los rasgos de aquel hombre, pero si con claridad los de una pequeña niña y era como si estuviera observando a través de los ojos de esa niña.
"Mamá dijo que tu sabias como tú y ella se conocieron, papá… Cuéntame"
"¿Y por qué quieres saber?"
"Pues, porque abuelo dijo todavía era muy pequeña para estar enamorada que esas palabras en un futuro no valdrían nada… Le dije que Joe me gustaba y que él iba a ser mi esposo, pero él dijo eso… y luego le pregunte a mamá porque no podía ser él y me dijo que tu sabias la respuesta" el hombre la sentó en su regazo y acaricio su nariz.
"Tu abuelo tiene razón Mimi" sus mejillas se inflaron.
"Pero, yo quiero que Joe sea mi esposo cuando sea grande"
"Mimi, eso es un simple capricho lo que sientes"
"A ver y ¿Por qué?"
"Pues porque la persona que permanece a nuestro lado, siempre estará ahí"
"Bueno el estará si yo se lo pido"
"Déjame terminar Mimi…"
"Vale, vale"
"Esa persona siempre estará ahí, debido a un gran lazo que les unirá"
"¿Un gran lazo?"
"Si, cuando esa persona que debe estar siempre a tu lado llegue y se toquen así" tomo las pequeñas manos de la niña "sentirás un viento muy frio, como una pequeña sensación extraña recorrerte ¿Acaso has sentido esto con Joe?" ella negó, no muy convencida de ello.
"Cuando tu madre y yo nos conocimos así paso, pero hay algo en nuestra clase, nuestro elemento que no tiene ningún otro elemento debido a que lo han perdido y es… Que además de esta sensación, ese lazo se materializara de forma única"
"¿Cómo así?"
"Ese lazo, creara una unión tan poderosa, que sabrás todo sobre esa persona y a la vez no… Es como si ya lo conocieras de toda la vida… es como si leyeras un libro sobre esa persona en tu mente de forma tan rápida que todo parecerá segundos en tu mente"
"No entiendo"
"Cuando seas grande entenderás, y te acordaras de todas esas palabras" la niña hizo otro puchero y se cruzó de brazos molesta
"No es justo" lo último que se escucho fue un gran estruendo de risa por parte del adulto.
"Padre lo dijo y ahora que lo siento, lo entendí y… se siente extraño" el rubio vio como ella miraba su manos. Luego observo la mirada de confusión del chico y se rio suavemente "¿Cómo te explico? Uhm… ¡Ya se! Sabes así como cuando de pequeño te leían historias con dibujos sobre algo que otra persona vivió" el rubio sonrió intentando seguirle el juego de palabras de la castaña "Pues, lo mismo pasa cuando encontramos a quien deberá ser parte de ti por el resto de tu vida… Así como en tu tribu, es una simple corriente, para nosotros es un baño de recuerdos sobre la vida de esa persona"
"¿Quieres decir…?"
"Supe de este sitio, por tus recuerdos… Aquí solías venir con tu madre y es un hermoso sitio en verdad" camino para adentrarse al gran jardín, Yamato intento seguir su paso.
"Tú los puedes ver, si así quieres Yamato… Mis recuerdos"
"Yo, no…"
"¿No lo puedes ver acaso?" el simplemente se quedó en silencio, luego observo como la castaña se cohibió e intento mantener algo de distancia "Yo, ehm… Lo lamento, creo que soy yo sola nada más" se sentía tímida, y bajo su mirada. Son tantos cambios emocionales que me cuesta seguirle.
"Yo… No estoy seguro a que te refieres Mimi, pero entiendo lo que me dices en parte… Cuando te detuve de intentar matar a mi padre… Y no pongas ese rostro, después de lo que hizo era cuestión de supervivencia… Fue bueno que te detuvieras y un alivio" la chica le miro de reojo "Pero, cuando te toque sentí algo… Una chispa recorrer mi mano hasta mi cerebro y luego… Todo se volvió negro por un momento" ella se irguió y lo miro con mayor curiosidad.
"Yo también lo sentí, es eso a lo que me refiero… Acaso, luego de eso ¿No lo viste? Todo, en imágenes, emociones, sensaciones" coloco ambas manos en su pecho "Era algo aquí, algo extraño pero… era como si ya supiera quien eras con solo sentirte"
"¿Tu y yo?" Agua y viento, sonaba absurdo.
"Sé lo que debes estar pensando Yamato y yo también siento lo mismo, da miedo… Tengo miedo, Gennai no lo sabe y si se entera… No lo quiero ni pensar" jugo con su cabello mientras intentaba descifrar sus emociones.
"Si padre se entera de lo que sentí al tocarte, probablemente…" no quiso continuar y miro al suelo.
Ambos en su manera, conocían lo que había ocurrido y en su silencio hablaban lo que sus bocas acallaban. Agua y Viento nunca ha podido estar juntos, Agua se siente débil ante el aire; expuesto, sin refugio, sin sus cabales, se mete en su territorio y no puede ser detenido. Mientras que Aire se sentía sumiso, el agua podía dominarlo y transformarlo en algo que no es Ni agua, ni aire y eso le daba miedo, el no saber que era. Ella era aire, era libre, fuerte, suficiente y sabía quién era y que no debía ser dominado. Y él era agua, calculador, intuitivo en sus decisiones, el agua era concentración y dominio, no le gustaba sentirse fuera de su entorno ni sentirse inestable.
Ambos se miraron, y también sintieron lo que también les daba. El agua le daba al aire, fuerza para resurgir, para salir adelante para sentirse lleno de vigor y el aire le hacía sentir al agua, que todo podía ser capaz de hacerse, le llenaba de vibrantes expectativas y de nuevos horizontes.
"Quizás sea una locura Yamato, pero yo… Deseo conocerte" hablo espontáneamente, el rubio sintió sus mejillas y parte de sus orejas calentarse, su agua estaba agitada pero no por susto sino de emoción, dio un paso hacia adelante.
"Yo siento que ya te conozco Mimi, mi agua se mueve con solo el sonido de tu voz y eso… Nunca antes había ocurrido"
"Hahaha es porque ya me conoces Yamato, pero no conozco al Yamato de ahorita, sino al del pasado… Quiero conocer a este Yamato, te quiero conocer a ti" se mordió el labio inferior y parpadeo repetidas veces, y Yamato aun cuando no entendía lo que la chica le decía, alargo su brazo y toco el borde de su rostro. Y solo con sentirla, supo lo que debía hacer, lo que debía decir.
Abrió los ojos y se incorporó en el asiento, el fuego ya se había apagado, subió la mirada y volvió a mirar la espada que reposaba en la pared. Tarde mucho en entender lo que querías decirme, Mimi. Tras leer muchos libros, entendió las palabras que Mimi le estaba diciendo y que su padre intento pasar a ella. Anteriormente los 4 elementos vivían en una armonía total entre ellos, y esto permitía que al existir tal cosa, los elementos podían ser libres de escoger a quienes deseaban. Siempre y cuando sus lazos se cruzaran.
Cuando tocas a aquella persona con la que debes estar, su lazo te cuenta toda su historia a lo largo de su vida. Desde que piso la tierra y dio el primer respiro hasta que te toco y dio su aliento por ti. Se siente como una corriente, y luego va a tu cerebro y lo apaga. Cuando despiertas, todo esta archivado; es como si hubieras leído mil historias a la vez pero sin haber leído una simple letra, sencillamente sabes que existe, cómo va la historia y que sentimiento expresaba. Lo entendí muy lentamente. Cuando Mimi toco a Yamato, no solo supieron que sus líneas estaban destinadas a ser una. Sino que también pude ver toda su vida y ser parte de ella sin estar presente. Con esa simple corriente, es como si él y Mimi se hubieran sentado a hablar sobre la vida de cada uno a pie de letra. En los libros, muchos decían que el pasado era una simple página, que está bien conocer todo su pasado porque así dejaran más espacio a conocer lo que es su presente y formar las bases para su futuro. Cuando me pediste conocerme, era porque ya habías aceptado todo lo que yo era… Querías vivir más el presente a mi lado, más que el recuerdo de lo que fui. Se puso de pie y se giró hasta observar la puerta. Quizás no estas a mi lado en este momento pero, sé que siempre lo estarás a mi lado hasta que nuestra siguiente vida sé una de nuevo. Camino hasta la puerta y apoyo su mano suavemente, armándose de valor para poder ver lo que había detrás de esa puerta. Apoyo su frente en ella y respiro profundamente.
Si tan solo, esos recuerdos me dijeran, me mostraran… Como salvarte, no estaría hoy aquí.
Soltó la manija y alejo la frente, subió la mirada y observo la fuerte puerta. Y cerrando los ojos, se dio la vuelta. El problema de esos recuerdos, es que no puedes leerlos todos al mismo tiempo, solo si lo deseas. Debes aceptar a la persona que entra en tu vida para que su alma, su lazo te permita que leas todo lo que ella contiene así como tú debes permitir que la persona que reciba tu lazo, te acepte tal cual como eres para poder unirse a ti. Mimi, lo había logrado. Le había aceptado sin dudarlo, sin arrepentirse, sin pensar en las consecuencias, sin sentir miedos. Aun en contra de todo pronóstico, aun en contra de toda historia y él, no se había dado cuenta de ello.
Al principio no estaba consciente de lo que pasaba, y eso le tenía confundido. Pero a la larga lo entendería y esto le podría costar el futuro que su lazo intentaría forjar con Mimi, la chica del aire.
