Hola, se que aun quedan cosas por explicar. Poco a poco serán explicadas.
Por ejemplo, muchos me preguntan lo de la espada ¿Qué simboliza? Verán en muchas culturas, entregar la espada con la que has protegido la vida y tu vida es considerado que tengo una deuda contigo de por vida, en otras palabras mi vida esta en tus manos. Les explico esto porque poco a poco lo verán a lo largo de la historia.
Sin mas. Disfruten el siguiente capitulo.
::Más vasto que imperios ::
::Capitulo cinco :: Tierra y joyas ::
"Mama, mira lo que he aprendido a hacer" una pequeña de cabellos miel-dorado tiraba de la prenda de una mujer de cabellos dorado y ojos miel, esta se inclinó y acaricio el cabello de la pequeña.
"¿Qué has aprendido?" pregunto con suavidad. Los ojos y sonrisa de la niña se abrieron en emoción y corrió de vuelta a una distancia pronunciada de ella. Alzo los brazos al aire y entre sus manos un pequeño remolino empezó a formarse, empezó diminuto como el aire buscando jugar entre sus manos, luego este fue ascendiendo en espiral al mismo tiempo que se abría en esplendor "¡Qué maravilla Mimi!" aplaudo la progenitora de la pequeña mientras una sonrisa se asomaba por los labios de la misma.
"Pronto podre hacer un gran remolino y así podre derrotar a Ahri en su juego" bajo sus manos y las puso en sus pequeñas caderas mostrando orgullo. La adulta se acercó y volvió a ponerse a la altura de la pequeña acariciando su cabello con los dedos mientras su palma y pulgar se encargaban de enmarcar el rostro brillante de la pequeña, la madre le veía con una nostalgia y un aire de ternura.
"No está bien, que te peleas con ella y lo sabes"
"Pero, es que ella es mucho mejor que yo… Hasta logra que los animales la escuchen y hagan lo que ella les dice" un puchero se armó a medida que las palabras salían de su boca, la añoranza de poder demostrar que ella también era mejor como todos era algo que buscaba y sobre todo que su padre y madre estuvieran orgullosos de ella. La adulto tomo entre sus brazos a la chiquita para dejarla mirando de frente, la niña solo jugaban con el cabello de su mamá algo frustrada y sentimental al mismo tiempo mientras intentaba no ver a su mamá.
"Escucha Mimi, cada elemento es único y aún entre nosotros hay particularidad que solo nosotros tenemos. Tu padre por ejemplo puede crear de cualquier planta la mejor medicina que es necesaria solo con saber qué cantidad de aire posee"
"Entonces Joe y su habilidad de sacar el veneno de nuestra tribu es un don que el solo tiene ¿entonces?" seguía jugando con el cabello de la mujer pero, no dejaba de escuchar lo que la mujer le decía.
"Así es, Joe es inmune a los venenos pero, eso es solo porque su elemento quiso que sea de esa manera… Así que no debes buscar competir con otros solo para demostrar quién es mejor. Ahri podrá hablar a los seres vivos y hacerles que escuchen su voluntad pero, eso no quiere decir que tu habilidad sea menos que la de ella. Después de todo, también eres mi hija… Estoy segura Mimi, que tienes un gran don que cambiara a este mundo" la niña levanto la mirada por primera vez y observo los ojos miel de su madre. Dejo de jugar con su cabello pero, no parpadeo en ningún momento. Solo buscaba la afirmación en los ojos de su madre.
"¿Sera grande?"
"Estoy segura… De que será grande Mimi… Solo recuerda pequeña, nunca te dejes dominar por el aire… No es el único don que tenemos para depender como seres elemento, y sobre todo como seres humanos…" estrecho a la niña contra ella, mientras que la pequeña aun razonaba las palabras con un tono muy extraño para ella. Dándose un tiempo para responder, no estaba segura que responder pero, no quería defraudar a su mama, así que la rodeo con sus brazos por la nuca y asintió.
"Nunca lo hare mama, lo prometo"
Hoy no era un buen día, lo podía sentir en sus huesos. Le costó sentarse en el borde de la cama, cada noche se estaban haciendo más recurrentes las memorias del pasado. Se giró para ver el espacio que tenía ya años sin ser tocado, el espacio que debería ocupar su esposa y soltó un aire de lamento. Subió con ligereza la mirada en busca de una respuesta; en busca de que ese sueño que era realidad, fuera una mera y flamante cruel ilusión y que de esa puerta ella entraría con la mejor sonrisa que siempre supo darle, trayendo su desayuno como solía hacer todas las mañanas.
La puerta de abrió.
Como por arte de magia, apareció.
Y ahí estaba ella, con un gran vestido blanco y una trenza rodeando su cuello hasta apoyarse en su hombro y caer danzante sobre su pecho y resto del cuerpo. Dejo de respirar, puesto pensaba que si lo hacia esa silueta se iría y todo volvería al vacío en donde se sentía. Y sin dejar de parpadear la detallaba. Su rostro maduro, con esos grandes ojos en dorado y miel, un color tan único que era más precioso que cualquier joya que pudiera observar, suaves rasgos de porcelana que aun con los años no dejaba de enmarcar belleza y una sonrisa con labios de seducción esos mismos labios que siempre buscaría besar.
Estiro una mano buscando que esa ilusión aceptara su mano, y se lo llevara de ahí. La suave y etérea figura se acercó con suavidad, extendiendo su mano. Y apenas un suave roce aconteció entre ambos, fue una sensación de explosiones internas, una corriente de emociones que chocaban contra las olas de su alma. Su mar se agitaba y buscaba salir.
Y así hizo.
Una pesada lagrima bajo desde la ladera de sus ojos por todo lo alto y fuerte de su mejilla hasta toparse con su mentón. Estas aquí, Mimi. Fue lo único que pudo pronunciar mentalmente, ella solo lo miraba con una suave sonrisa y estiro su mano libre buscando alcanzar a la viajera lágrima y apoyarse en él, en sentirlo. Él cerró sus ojos por primera vez desde que la vio; queriendo alcanzar a sentir su caricia con lo más profundo de su alma, y apenas sintió un contacto su alma dio un respiro. Estas aquí, conmigo…
"¿Papá?" abrió los ojos al escuchar esa voz, él la conocía y enfocando su vista nublada noto como la mano que antes se apoyaba sobre la suya, era la de una pequeña con ojos azules y cabello dorado-miel, mientras que la mano que se apoyaba sobre su mejilla limpiando su lagrima era la de su gemela. Una ilusión. Fue lo único que proceso.
"¿Estas bien?" el hombre relajo sus músculos y en un ligero movimiento extendió sus brazos para rodear a las pequeñas y a atraerlas hacia él, dejando cada niña a un costado de su pecho, ellas no dejaban de mirarlo esperando la respuesta de su padre. Se miraban al mismo tiempo que su mirada subía en busca de la de su padre.
"Si pequeñas, estoy bien"
"¿Por qué llorabas, papá?" el hombre trago en seco, no podía mostrar debilidad ante sus hijas, eso solo las preocuparía. Tal como ella siempre se preocupó por él, acaricio el cabello de ambas niñas y se dejó caer con ellas a la cama.
"Solo… bostezaba"
"¿Bostezar de causa eso?" pregunto la más activa del par, ella no se tragaba los cuentos con facilidad, la niña se puso de rodillas y miro a su padre, mientras que la más calmada seguía entre los brazos de su padre.
"Por supuesto, también ocurre cuando te ríes mucho… Mucho… Mucho, que tu alma esta regocijada, tan alegre que hasta ella brota su alegría en una lagrima" la niña torció su cabeza y miro al techo como buscando en su banco de memoria lo que es reír demasiado.
"He visto a Tía Miyako reír así pero, yo no recuerdo yo haber reído así ¿Eso quiere decir que no estoy feliz?" la niña frunció el ceño ante su respuesta preocupada no ser feliz. El hombre le miro, abrió los labios un poco y luego soltó un suspiro al mismo tiempo que su brazo volvió a atraer a la pequeña. El hombre se giró y las dejo debajo de él.
"Pues… Hay formas de hacer que rías hasta llorar"
"¿Ah, sí?"
"Claro, tu madre tenía un pequeño punto débil que estoy seguro que ustedes también tienen para activar esa gran risa" poso cada dedo índice en la nariz de cada respectiva niña, mientras que estas solo miraban curiosas ante la situación. La misma curiosidad innata que tú posees, Mimi. Sonrió maliciosamente, bajo las manos hasta el área de las costillas "… Y vale destacar, que nunca podía escapar de mí, cuando hacia eso" y antes de darle respuesta a la boca de las niñas, empezó a mover sus dedos. Y los ojos de las niñas se cerraron para que su boca se abriera soltando un estruendoso sonido.
Risa.
Frutas de muchos colores, tamaños y sabores eran los que adornaban la gran mesa. Un tenedor se revoloteaba por el gran manjar buscando su siguiente carnada, se detuvo al instante cuando una gran y pavorida fresa se topó con el mismo, pinchándolo se podía ver como el jugo salía de la misma, solo indicando lo suculenta que estaría la misma. Se elevó en el aire hasta llevar a una femenina boca donde solo pudo soltar un gemido explosivo.
"Esto esta exquisito, Yamato"
"Me alegra que te gustaran Hikari, las niñas y yo las escogimos especialmente para ti" el rubio alto, estaba sentado frente a la ahora mujer de cabellos castaños. Siempre llevaba su cabello suelto, desde que se había hecho madre lo había dejado crecer y realmente le quedaba bien. Giro la cabeza para observar como 4 niños jugaban con sus elementos en calma. Armando castillos de arena, con pequeños arboles de piedra, sonrió suavemente "¿Cómo estas hoy?"
"Muy bien, con más apetito de lo normal pero, ya sabemos bien el por qué…" soltó una risa al mismo tiempo que su mano libre se apoyaba sobre un gran bulto en su estómago. Un rubio muy parecido al que estaba sentado entro a la habitación portando bebidas, las iba dejando suavemente en la mesa mientras se acomodaba al lado de su esposa.
"Hace mucho que no te veía, hermano"
"Pues claro hermanito, ya sabes cómo es la vida de un rey" dijo estirando sus brazos para dejarlos apoyado en los costados del respaldar. Desvió la mirada como si ese tema fuera un cuento más en la lista de cosas que contar y miro a sus hijas jugando. La pareja se miró con preocupación, puesto ellos sabían que había mucho más en esa vida de Rey.
"¿Cómo están ellas, Matt?" se propuso a hablar la castaña con suavidad, mientras tomaba un sorbo de la delicada bebida que tenía entre sus manos.
"Han estado bien, a veces las escucho hablar de noche… Pienso que hablan entre ellas pero, luego me dicen que… Han estado hablando con su…" acallo las últimas palabras y giro para bajar su vista a la mesa, se inclinó y tomo la respectiva bebida que su hermano menor había traído para él.
"¿Con ella, te refieres?" preguntó el rubio menor, el alto mayor solo asintió y soltó un fuerte suspiro.
"No quiero romper sus ilusiones, que quizás por la falta de su madre ellas estén creándose un mundo imaginario solo para cubrir el vacío" arrugo el ceño y se inclinó apoyando sus codos sobre sus piernas y mirando el vaso en sus manos.
"Dudo mucho que sea así, Matt… Tan solo, ten paciencia… Ellas aún están muy niñas y aún hay tiempo… Solo… Debemos tener fe que los hermanos Minamoto conseguirán la forma de traerla de vuelta"
El hombre solo asintió al escuchar las palabras de su hermana de cariño. Takeru por su lado observaba a su hermano y luego miraba a los niños que jugaban, se quedó mirando por un rato y observo como la que controlaba el viento miraba hacia arriba constantemente y sonreía como si existiera algo gracioso en el cielo para ella, para luego continuar jugando con su hermana y primos. Es algo peculiar, en verdad.
"¡Oh!" antes que el menor pudiera asimilar la información se giró ante el quejido de su esposa y cuando se volteo observo como ella miraba su estómago.
"¿Pasa algo, Kari?" la castaña sonrió y tomo la mano de su compañía para apoyarla en el estómago, el rubio solo se quedó ahí y fue cuando lo sintió, una gran patada enérgica estremecerse contra la bolsa de piel y haciendo contacto con su mano, el rubio sonrió alegre.
"¿Qué creen que sea?" preguntó el de ojos azules mayor.
"Pues, Takeru dice que es un varón pero, yo digo que es otra niña… Moriría por ver una niña con sus mismos rasgos, como los de Natsuko y Satoe"
"Te toca duro hermanito"
"Ya lo creo" se rio ante las ocurrencias de su esposa y el comentario de su hermano.
"Tía Kari" los tres mayores se voltearon hasta mirar a una pequeña de ojos híbridos mirar directamente a la dueña de ese nombre. La castaña se acomodó como pudo en su asiento y le sonrió.
"¿Si, Satoe?"
"¿Alguna vez has reído hasta llorar?"
"¿Eh?" siempre las preguntas de Satoe eran desconcertantes y muy fuera de lugar, el rubio mayor soltó un suspiro y miro con condescendía a sus hermanos, pidiéndoles con la mirada que le siguieran el juego. La castaña supo de inmediato que el tema era llanto pero, que Yamato se había encargado de disimular con Reír hasta llorar "¡Oh! Pues si, por supuesto"
"¿Cómo mamá?" la adulta miro con confusión y luego sonrió.
"Quizás no como tu mamá pero, si muy parecido… Fue cuando pude dominar mi elemento Tierra" miro con disimulo al rubio y este solo abrió los labios un poco, también recordando. La pequeña de ojos hibrido les miro a cada uno y luego volvió a girar hasta su tía "¿Sabes cuál es?" vio como los labios de la niña se tornaban una pequeña trompa mientras sus ojos giraban sin sentido quizás recordando.
"Uhm… Tío Keru controla hielo, Papa controla el agua hirviendo… pero, nunca he visto el tuyo Tía Kari ¿Puedes contarme?" la de ojos castaño se rio, para luego recordar como ocurrió y que era. El rubio mayor cerró sus ojos, también recordando.
"Bueno, si bien recuerdo la primera vez hace muchos años…"
Los días habían pasado, no se sabía casi nada de Lord Hiroaki. La única interacción que tenía con el mundo exterior para saber que estaba vivo, era cuando se escuchaban gritos al igual que objetos de metal, cerámica y vidrio siendo estrellados contra las paredes o elementos más cercanos a su puntería. Lo siguiente que ocurría eran varios hombres entrando para apaciguar su ira. En esos días, Yamato era quien había tomado el control.
Toda responsabilidad real, era otorgada a él. Poco tiempo era el que tenía disponible y eso no le molestaba, más bien por el hecho de que hacía que su cabeza estuviera al pendiente de otras cosas en vez de tontos recuerdos que venían sin el siquiera pedirlos. Siempre hablaban de una niña, o una adolescente. Esos recuerdos no tenían orden, eran confusos, llenos de dolor y muchas emociones encontradas. Pero, no era eso nada más lo que le aturdía, sino la sensación que había quedado con él tras su conversación con aquella chica del Viento y la forma tan abierta como ella se mostró ante él. Era una chica del elemento viento, era imposible que lo que ella dijese fuera realidad.
El viento y el agua, nunca se llevarían bien. No había ciencia o una verdad que le dijera todo eso era posible. No había si quiera a un viento o un agua que pudiera preguntarle 'Hey, que pasaría si un viento y un agua se enamoran', sencillamente te verían extraño y te tildarían de traidor. El viento siempre había sido enemigo del agua, estaba en su naturaleza. Viento podía evaporar el agua con solo cambiar el aire en la atmosfera. Soltó un fuerte suspiro. Esa mujer estaba loca, era lo que pasaba. Aquella corriente fue una mera coincidencia, estaba claro.
Se puso de pie y camino hasta la gran ventana, y la abrió. Dejando que el viento golpeara su cabello.
Pero, aun en su locura. Aun ante todo pronóstico ella, había sido posible de ver más allá de las debilidades que el uno tiene con el otro, se arriesgó y se expuso ante toda probabilidad salvando no solo a ellos cuatro ante la amenazaba de los secuestradores tierra, sino además cuando los rebeldes de tierra atacaron, ella y pocas de sus personas lograron acabar con ese pequeño pero poderoso puñado de fuerza que tenían. Salvando además la vida de aquel que arremetió con quitársela a ella y a quienes ella amaba. Ahora se encontraba ahí, siendo su huésped. Cosa que puso en descontento aun a varios, aun a toda costa de que ella les había salvado la vida y a su rey. Siempre la desconfianza estaba.
"Milord, hemos localizado un rastro" el hombre se volteo y observo a unos 3 guardias inclinarse frente a él, puso las manos detrás de su espalda y asintió en señal de que podían continuar "Al parecer las armas provienen del norte…"
"¿El norte?" miro al suelo y recordó, esa era el área más allá de las montañas y en donde estaban los límites con los Elemento de Fuego ¿Cómo era posible que los rebeldes tierra obtuvieran tal armas? ¿Acaso los rebeldes se estaban aliando con fuego? Volvió a mirar a los guardias y los hizo ponerse de pie.
"Logramos llegar a una aldea que había sido destruida, al parecer era de tierra y por los aires que denotaban se notaban que no eran personas que pretendían colaborar con la causa de los rebeldes, quizás por eso fue destruida…. Además escuchamos extraños rumores de que estaban secuestrando a elementos tierra que pudieran manejar el hierro… Probablemente para forjar estas armas"
"Lo que aún no cuadraría es que tiene que ver Fuego con todo eso… Saben que no tienen chance contra nosotros"
"Suponemos que fuego es quien está ayudando a la creación de dichas armas, después de todo esas armas parecían escupir fuego al ser accionadas"
"Bien… Hay que recolectar más información antes de tomar acciones… Primero envíen guardas para proteger a los pequeños poblados vecinos. Así como envíen un mensajero a las líneas de tierra, infórmenles a los reyes lo que está ocurriendo para que tomen precauciones. Estén o no estén secuestrando elementos tierra, es nuestro deber proteger el pacto que tenemos con los de tierra, así como todo ser viviente" los guardias se pusieron en posición firme y se retiraron rapidamente. El rubio vio cerrar la puerta, y se tensó en silencio. Fuego y Tierra, trabajando juntos ¿Es posible? Tierra era débil ante fuego, el fuego podía quemar tanto la tierra que la podía dejar inservible ¿Qué cometido tendrían los de Tierra aliarse con fuego? ¿Tan importante era esa Rebelión para ellos o había algo más? Puso ambas manos detrás de su espalda y giro su vista a la ventana.
Parecer ser que todo lo que creía conocer, se está haciendo desconocido para mí.
"Waaa ¡Bingo! Al fin algo de aire fresco para mi ¡Lo necesitaba!" hablo emocionada una chica de cabellos lilas que daba vueltas mientras abría sus brazos al cielo, más atrás venían un par de féminas que miraban con tranquilidad a la chica enérgica.
"Es bueno ver que tu herida ya está casi curada, Miyako"
"Si, nunca hubiera pensado que los elementos Tierra tuvieran tales habilidades curativas ¡Es increíble!" volvió a correr de la emoción en dirección a una fuente donde unos coloridos pájaros se bañaban con emoción. La pareja se quedó rezagada hablando con tranquilidad. Kari había logrado acercarse a Mimi, y le agradaba bastante su compañía, era una joven honesta y pura; según, era la mejor forma en la que ella podía describirla y eso le alegraba, no por el hecho de saber que Mimi tenía esa cualidad, sino tener a alguien tan amable con ella. Muchas jóvenes no querían hablarle por su rango de sangre, por el mero miedo de quizás que si alguna de ellas cometía el error, pensaban que la castaña tomaría represalias contra ellas.
El nivel de pureza determinaba mucho quien eras y con quien podías relacionarte y al ser hija de los reyes, solo podía quizás interactuar con tales. Por lo mismo había crecido en compañía de Tai, Yamato y Takeru pero, aun cuando estaba agradecida por crecer con ellos. Ella necesitaba también una figura femenina con quien relacionarse y con Mimi había logrado eso. Para Mimi; el nivel de pureza de su sangre era nada importante y supuso que eso se debía a su elemento del Aire, siempre libre, libre de tomar sus propias decisiones. Quizás, en un poco más de tiempo podía llamar a Mimi, su amiga. Además era divertido poder vestirla y ver como luchaba por sentirse cómoda en tales ropas. Ahora, con su amiga Miyako recuperada; Kari tendría otra oportunidad de hacer otra nueva amiga.
"Es bastante enérgica"
"Si… "Kari al escuchar las suaves palabras se giró a mirarla y noto como los ojos de la chica brillaban de una manera extraña, el rostro de la castaña se tornó preocupante. Y antes de que pudiera hablar, la de ojos miel lo hizo "Miyako, no todo el tiempo fue así… Ella vivía en temor todo el tiempo, su madre se había enamorado de un rebelde tierra cuando ella aún estaba embarazada de Miyako…" Los ojos de la castaña se abrieron, y paro en seco su caminar al igual que su acompañante "El hombre le correspondió, por un tiempo… Puesto la madre de Miyako podía pasar desapercibida por un tierra pero, aun cuando Miyako nació y tenía los mismo rasgos que su madre. Cabello y ojos castaños. Y todo parecía ir bien… Hasta que Miyako empezó a mostrar sus habilidades Aire…" Miro a su amiga que jugaba con las activas aves, intentando agarrarlas.
"Ese hombre que ella empezaba a mirar como padre, la trataba horrible… Siempre que podía le lastimaba, Miyako siempre guardaba en secreto todo lo que ese hombre la hacía para poder ver feliz a su madre… Aun así, un día, mientras ese hombre maltrataba a Milla, su madre llego… Como toda situación, todo siempre termina en tragedia… y la madre de Miya fue a que pago toda consecuencia"
"Eso es horrible"
"Pero, no todo paro ahí. Miyako enfurecida hizo que su viento casi hiciera caer la mitad de la casa, según sus palabras… Pero, la secuela que tuvo de ese viento… Aun se puede notar" Kari no entendía a que se refería pero luego detallo a la chica. Miyako nació y tenía los mismos rasgos de su madre: Cabello y ojos castaños.
"Su cabello ¿Cambio?" se propuse a hablar rapidamente, la chica asintió.
"Su cabello realmente se tornó blanco casi al instante… supongo que será el gen de su padre biológico, quien sabe… Aún hay muchos misterios entre nosotros, mucha historia olvidada… La cosa es que aun después de todo eso Miya se quedó con ese hombre, por varios años. Pues… ¿Qué más podía hacer? ¿Quién aceptaría a una chica de cabello blanco en cualquier sitio? Solo debía aceptar sus palizas y no hacerle enfurecer en mayor posibilidad"
"Pero, eso no es vivir…"
"Pero, es sobrevivir Kari… Para los de nuestra clase, solo hemos conocido esa palabra. Quizás a partir de este momento podamos aprender a vivir…" había un brillo de esperanza en los ojos de la chica a medida que hablaba, y una suave sonrisa que dibujaba en los labios de la misma chica. La castaña también asintió ante esas palabras, esperando que fueran así por igual.
"¿Cómo llegaste a ella?"
"Pues, un día sentí su viento… Era como… Un remolino de emociones y supe que algo estaba pasando… Cuando llegue encontré a ese hombre golpeándola con todo mientras ella solo se podía cubrir… Su mano había sido aplastada y estaba fracturada por ende no podía usar su viento… Yo… No lo pensé dos veces Kari… "
"Y la salvaste…"
"Si, recuerdo al abuelo Gennai regañarme por lo hecho pero, agradecido al mismo tiempo por poder salvar a otra persona…"
"Y… ¿Cómo su cabello tomo ese color?" pregunto curiosa de como de blanco paso a ser Lila.
"Pues mientras se recuperaba, todos los días le llevaba flores… Jazmines para ser especifico, era lo que crecía más cerca de la zona… Solía sonreír con suavidad, cuando llegaba con ellos y… Cuando ya estaba completamente curada, ella me dijo que deseaba tener el cabello del color de esa flor para siempre recordar el momento cuando ella… Volvió a nacer"
"Eso es…" sintió un nudo en su garganta ante las últimas palabras de su compañera pero, antes de que pudiera reaccionar escucharon un pequeño grito. Cuando se giraron observaron a 3 guardias de alta estatura manteniendo una postura extraña. El hombre más alto del trio tenía el pie estirado, mientras que Mimi asimilaba lo que ocurría siguió el recorrido de ese pie y observo a Miya en el suelo sobre sus posaderas.
"¡Guardias! ¿Qué significa todo esto?" casi de grandes Zancadas parecía acercarse la chica del elemento de tierra. Mimi casi tuvo que acelerar su paso para poder llegarle a su lado. Por otro lado Miyako se ponía de pie y miraba confusa la acción de los hombres hace un rato con ella. Estaba tranquila jugando con las aves, cuando sintió algo fuerte empujarla contra el suelo.
"Los del viento no deberían estar aquí, solo nos traerán problemas" hablo rapidamente uno de ellos. Los labios de la chica se fruncieron así como su nariz se estaba arrugando ante la petulancia del hombre, golpeo fuertemente el suelo con su zapato y le apunto aun a pesar de todos sus modales. Pero como se atreven.
"Estos del viento que tanto problema dicen que pueden traer les han salvado la vida al Rey y a sus hijos. Así como al pueblo"
"¿Y que nos hace pensar que quizás no sea una trampa de ellos? ¿Para poder entrar en nuestro territorio y luego degollarnos cuando menos lo esperen?" La más pequeña de las chicas se apretaba la falda con molestia, internamente buscaba una respuesta.
"Porque ya lo habríamos hecho hace mucho si así lo quisiéramos" hablo suavemente la de ojos miel-dorado, Kari abrió sus labios con sorpresa así como los hombres daban un paso hacia atrás al observar como los ojos de la chica se mostraban más dorados que apagados. Pero luego, se repusieron y uno de los hombres levanto su mano para elevar agua, estrellándola sobre Mimi.
Esta dio unos cuantos pasos hacia atrás, y para evitar que quizás tropezara, Kari la sujeto del brazo.
"Más vale que se detengan o llamare a Yamato"
"Adelante princesita de tierra… Mientras vayas a buscarlo nosotros nos divertiremos con estas escorias de aire" puso sus manos en la cintura mostrando superioridad sobre la pequeña a quien insultaba.
"¿Cómo te atreves?" Camino hasta el hombre y le levanto la mano, dirigiéndole una cachetada. El hombre no pronuncio ni una palabra, en cambio la agarro por los cabellos y la lanzo hacia un lado haciéndola caer.
"Hikari…" hablo Mimi, que se inclinaba para ayudarla a levantar.
"No te atrevas a levantar a esa sucia escoria, mujerzuela" Pero antes de que pudiera si quiera ponerle una mano encima, sintió una pared detener su movimiento. El hombre solo podía retirar la mano mas no acercarla "¿Qué demonios estás haciendo?" intento volver a meter la mano pero era como su algo detuviera su ataque, Mimi termino de ayudar a levantar a su reciente amiga y la escudo detrás de ella.
"Le aconsejo milord, que se retire" susurro con suavidad Mimi. Sus ojos brillaban de un intenso color dorado. Kari cerro sus puños y sentía sus dientes crujir de molestia. Miyako por su lado estaba algo más perdida ante la situación.
"¡Cállate! Tu no nos mandas, no alguien tan extinto como tu… Tu raza no debería existir, solo son una piedra en el zapato… que puede ser removida si se restriega con agua" al decir esto, levanto su mano haciendo movimiento que iba a hacer uso de su elemento, mientras a la izquierda de las chicas un gran chorro de agua se elevaba cual serpiente marina, rodeando a las 3 chicas.
Miyako solo veía con curiosidad lo que ocurría, mientras que Kari la respiración se le agitaba, sentía náuseas y una fuerte presión provenir de la parte trasera de su cabeza. ¿Por qué no pueden todos vivir en paz? ¿Por qué siempre debe haber guerra? ¿Por qué nunca puedo protegerme a mí misma?
Estas preguntas hacían que su cabeza continuara palpitando y la presión aumentara, cerro por un momento los ojos, mientras que sus dedos se cerraban en un gran puño, podía sentir sus uñas enterrarse en su piel. De lo que no se percataba era de unas pequeñas piedras del suelo, que se estaban levantando con ansias, se agitaban y vibraban como gravitando bajo cero. Miyako volvió a girarse para observar a Mimi que no retiraban la mirada de los hombres. Ese dorado, ella lo conocía. Cuando Mimi la salvo hace un par de años, ella tenía esos mismos ojos.
Y ella supo con claridad también lo que ocurrió aquella ocasión, aun si no estuviera tan presente a causa de todo el dolor. La única manera en la que Mimi la salvo, fue matando a ese hombre de Tierra, a esa persona que ella conocía como padre. Ella no le recriminaba nada de eso, lo único que temía de esa situación era la personalidad macabra que sobresalía de Mimi cuando se trataba de una injusticia. Era como si fuera otra persona completamente diferente. Como si otra persona habitara en ese cuerpo. Trago saliva y sintió su respiración agitarse un poco. Tengo que hacer algo o Mimi podría arrepentirse luego. Porque algo que siempre ocurría con Mimi en las incontables veces que fue su hombro para llorar, era los fantasmas del pasado que atemorizaban a Mimi. El matar aun si es por supervivencia no era algo que enorgullecería a la chica de ojos dorado. Observo el suelo alrededor de Mimi y Kari y se sorprendió. Ella reconocía esto por igual pero, algo le parecía que la castaña no estuviera consciente de lo que estaba haciendo, estaba más preocupada por lo que estaba pensando y no viendo lo que ocurría a sus pies. Volvió a tragar saliva y tomo una decisión.
Así que sin pensarlo mucho, dio un paso hacia adelante.
"Si tienen algo en contra de los de nuestra clase, yo seré su oponente" puso una mano en su cadera y señalo con el dedo al que iniciaba todo eso "Pero, no permitiré que le pongan un dedo encima a Mimi y mucho menos a esa chica Kari" Sintió como el viento de Mimi se relajaba un poco, giro un poco su rostro para observar como el color dorado empezaba a disminuir.
El hombre frente a ella empezó a reír, trayendo de vuelta su atención hacia el frente. Donde antes era uno solo el que tenía la mano en posición de ataque, ahora eran 2 más los que estaban en la misma posición. Yolei apretó los dientes
"Bien, si eso lo deseas… YO seré tu oponente pero, mis amigos también pueden decidir" y sin decir más, agito el brazo lanzando el agua que ahora rodeaba a las chicas, contra una sola: Miyako. Mientras que los otros hombres, compartían esa misma agua contra las otras dos féminas. Mimi usaba su aire para cubrirse tanto ella como a Kari que se aferraba a la prenda de vestir de la chica. La de cabellos Lila cruzo sus brazos para evitar que el agua le diera, haciéndola retroceder unos cuantos pasos pero, no dándole ningún chance de poder reaccionar, un nuevo ataque llego por la espalda de ella haciéndola golpear contra el suelo de rodillas.
"¿Qué ocurre? No y que serias un buen oponente ¿Eh?" continuo con sus ataques y Miyako ahora intentaba esquivarlos, concentrándose en acercarse al hombre frente a él.
"Mimi, detenlos" susurro la pequeña Hikari a su oído, mientras sentía como el agua la estaba asfixiando por tanta cercanía.
"Ten un poco más de confianza Kari" le sonrió con suavidad la castaña, mientras volvía su mirada a sus oponentes, quienes seguían moviendo los brazos de un lado a otro intentando penetrar el aire que producía a su alrededor. Por otro lado, el hombre que causo todo el problema se empezaba a cansar y fue cuando observo a la chica de cabellos extravagantes casi cerca de él.
"Kato, Mui… ¡Vamos a ahogarla!" Kari escucho como el hombre llamaba a los demás y su mente fue procesando la siguiente frase con más temor. Ahogar a ¿Quién? Fue lo único que se preguntó pero, antes de que pudiera preguntar en voz alta, vio como el agua que las retenía se alejaba y se unía con rapidez a una persona que no se encontraba bajo el manto protector de Mimi, su amiga Miyako. Kari apretó más fuerte sus manos así como el agarre con Mimi.
"¡Detente por favor!" grito con fuerzas la chica, en un abrir y cerrar de ojos observo como aquella figura era cubierta en una burbuja de agua, atrapándola dentro. Imposibilitándola de que saliera aun por más que pataleara. Kari conocía esta técnica de los Agua, nadie escapaba de ella ya que se volvía como una gelatina densa, pero escurridiza al mismo tiempo. Mientras más te movías más se iba contrayendo la fuerza interna, buscando aplastarte con presión todo tu cuerpo. Lo primero que siempre colapsaban eran los pulmones por falta de aire "¡Por favor, detén esto o llamare a Yamato!" intento volver a usar el nombre de su futuro hermano para ver si con eso aquellos hombres, ahora llamados bestias entraban en razón.
Pero, nada parecía detenerlos.
"Ahora… Ya que tenemos su atención, más te vale que no intentes nada chica del aire… Me pregunto ¿Cuánto tiempo duran los de Aire antes de ahogarse?" ladeo una sonrisa. Tenían ya un par de segundos en la misma posición, Mimi había detenido su aire al observar la situación pero, su estado parecía más relajado que de costumbre. Kari por su lado, no entendía que pasaba. Le molestaba que Mimi no hiciera nada pero, lo que más le molestaba era que ella no podía hacer nada. Veía como la burbuja seguía en su misma postura, y como la figura dentro de ella; movía con suavidad sus manos quizás buscando una salida.
"¿Qué quieres de ellas? Ellas han salvado tu vida y la de tu familia, evitaron que los de tierra entraran a la fortaleza ¡Por favor, detente!" sentía su garganta arder, su respiración se agitaba aún más, sentía su piel más ajustada que de costumbre y no entendía mas, todo le pesaba, quería quitarse todo lo que tenía encima para poder ayudar a la persona que ahora luchaba por no morir ahogada. Intento dar un paso hacia adelante y fue detenida por Mimi que tomo su muñeca y la observo con calma "¿Es que acaso ella no te importa, Mimi? ¿Tú amiga? ¿A esa chica que salvaste? Esa chica de admira, tú le diste una segunda oportunidad de vivir y ahora ¿Se la quitaras? ¡¿Creí que eras diferente?!" ahora le reclamaba a la chica a su lado, ella solo parpadeo y luego le sonrió con suavidad.
"Pues, tienes razón… No me preocupa para nada Miyako en este momento" Kari sintió su saliva secarse ante la declaración tan natural de la chica, soltó su agarre como si fuera fuego y dio un paso hacia atrás, como si lo que viera fuera una ilusión.
"¿Ahora lo ves princesa? A esa gente no le importa ni siquiera los de su misma clase… Hasta quizás por eso ellos están extintos, se mataron entre si…" hablo con zozobra el hombre. Mientras que la fémina de ojos castaña solo veía perpleja la situación. Se sentía aún más pesado, como si la tierra quisiera tragársela. Se giró y observo la burbuja para luego ver a aquellos hombres. Si ella no hace nada, entonces yo lo hare. Y apenas dijo esto, extendió su mano contra el suelo y extrajo una piedra en punta y se la lanzo contra uno de los hombres rapidamente, mientras corría a intentar jalar a Miyako, desde afuera.
"¡Ah! Maldita sea" fue lo único que pronuncio el hombre que respondía por el nombre de Mui, que fue el que recibió el impacto. Este mismo se inclinó uno poco hacia atrás y sacando un poco de agua de la burbuja se la aventó a la castaña. Kari se detuvo en seco y cerró los ojos esperando el impacto.
Pero, no sintió nada.
Ni humedad, ni un dolor, ni nada.
Arrugo su ceño aun con los ojos cerrados y abrió los ojos, vio que la burbuja de agua aún seguía ahí y que Mimi no se había movido, mientras que aquellos hombres miraban confusos lo que pasaba. El mismo que anteriormente había lanzado el ataque extendió la mano buscando más agua, esta vez lanzando de manera continua. La castaña solo se hecho hacia atrás y puso una mano frente a ella, nuevamente esperando el impacto.
Pero nada llego.
"¿Qué demonios? ¿Cómo detienes eso? ¿Acaso esa chica lo está haciendo?" Dijo hablando apuntando a Mimi que solo miraba con curiosidad la situación.
"¡oh!… Así que esa es tu habilidad, Hikari" hablo con suavidad. Ella no entendía que estaba hablándole. Se giró con suavidad al recordar que Miyako aún seguía dentro de la burbuja, y abrió los ojos al notar que ya nada internamente se movía.
"¡Miyako!"
"¡Ha! Por lo visto no duran mucho los de aire" Soltó la burbuja de agua al ver por sí mismo que la persona dentro ya no se movía, y un cuerpo inerte caía al suelo en seco. Kari socorrió y la jalo para ponerla debajo de su regazo.
"Te dije que tuvieras paciencia Kari"
"¿Paciencia a qué? ¡¿A qué se muriera?!" Hablo molesta, sentía su bilis subir y bajar.
"¿Quién dijo que Miya está muerta?"
"¿Eh?"
"Tal como te dije, aún hay muchas cosas del aire que tanto tú como yo debemos aprender" sonrió con suavidad, Kari sin entender sintió como el peso que tenía debajo disminuía y al bajarse la vista noto como el cuerpo de chica se ponía de pie, como si de un muerto viviente se tratara. Kari se hecho hacia atrás en temor.
"¡¿Pero qué demonios?! ¿Cómo puedes estar viva?" El hombre dio un paso hacia atrás, cuando sintió los ojos de la chica que estaba mojada mirarlo, brillaban con un suave tono dorado intenso y luego sonreía como si de un juego se tratara.
"Sabias tu... ¿Qué el agua posee una molécula de aire?" el hombre parecía no entender, pero volvió a dar un paso hacia atrás cuando noto que Miya dio otro hacia adelante. Kari solo miraba sin respirar.
"Te lo dije Kari, yo no estaba preocupada por Miya… Veras, su habilidad es transformar el aire en el agua. En aire respirable… En otras palabras…" miro a Miyako mientras esta daba un paso hacia adelante con más velocidad e inclinada el puño derecho hacia atrás "… Miyako puede respirar bajo el agua"
Apenas dijo esto, un grito ahogado se escuchó en el sitio, al mismo tiempo que un cuerpo caía inerte al suelo buscando respirar, se tomaba del estómago buscando aire que faltaba. Kari se giró y observo como Miyako tenía el brazo extendido, mostrando que había dado un golpe y que había sido encestado en el estómago del hombre.
"Entonces… Miya… ¿Si te importa?" Kari sentía sus mejillas arder en vergüenza por desconfiar tan rapidamente de aquella chica que hace un rato la consideraba como una amiga, la otra chica de cabellos casi miel se hecho a reír con suavidad mientras caminaba hasta quedar frente a ella y extenderle la mano.
"Pues claro que si… Es mi mejor amiga después de todo… Los amigos se cuidan entre sí" le extendió la mano a la chica en el suelo, y esta observo como bajo su mirada para ver la mano que le extendía aquella chica. Y algo en ella, se movió. Era un sentimiento nuevo que tenía tiempo sin sentir. Estiro la mano y la tomo, ayudándose a levantar del suelo con el apoyo de la chica del aire.
"Se puede saber ¿Qué está pasando aquí?"
"¿Y qué paso luego?" Hablo rapidamente una voz de fondo, Kari subió la mirada al ver como la otra gemela estaba escuchando atentamente lo que hablaba ella. Así como sus hijos. Ella se había quedado pensativa cuando termino de relatar.
"Pues tu tío Tai y yo nos molestamos mucho claro esta" Hablo rapidamente Yamato al ver el silencio de Kari.
"¿Tío Tai se molestó? Eso no puedo imaginarlo" Tío Tai era conocido como el tío divertido, nunca se molestaba, y siempre estaba feliz. Según las niñas.
"¡Oh! Pues sí que lo hizo. Veras cuando alguien que amas mucho está en peligro o estuvo en peligro nos molestamos con facilidad… Sobre todo tu tío Tai cuando se trataba de Kari.
"¡No vuelvas a exponerte así Hikari! ¡Te pudieron haber lastimado!" Hablo exasperado tanto un moreno como un rubio alto. Mientras a su lado estaba una chica de cabellos lila y una de cabellos miel mirando con aburrimiento la situación.
"Pero no lo hice hermano, pude ayudar. Además aquellos hombres estaban cometiendo injusticias con Mimi y Miyako ¡Era muy injusto!"
"Recuerda que si algo te pasa, el pacto entre Agua y tierra se romperá"
"¿Y es que acaso no tengo opinión ni valor en todo eso?"
"No tienes mientras se trate de tu seguridad"
"No soy un objeto, Taichi"
"Eres mi hermana"
"Pero eso no me hace un ser humano sin emociones ni opiniones"
"Te pudiste haber lastimado… Casi no controlas tu elemento"
"¿Y eso a quien se debe? ¿Ah? ¿A ti, a mama o a papa? Que nunca me dejaron desarrollarlo porque siempre debía ser la princesita que tenía que estar encerrada en la torre esperando que el día de su matrimonio llegara… Yo amo a Tk desde que tengo memoria Tai pero, no significa que será lo único que haga. Pude haber hecho algo más el día de hoy para poner en su lugar a esos hombres… Si supiera manejarme mejor ellos me respetarían tanto como lo hacen con ustedes" volvió a respirar tras haber dicho ese largo discurso, sus mejillas ardían y su mirada se nublaba dando paso a lágrimas de frustración. Por un lado Miyako colocaba una mano en la espalda de la chica intentando calmarle su situación y por otro lado un rostro duro de Taichi miraba entre preocupación y sorpresa por las palabras de su hermana. Ella nunca lo había desafiado de esa manera. Dio un paso hacia atrás y en un respiro agitado, desvió la mirada y se fue de la habitación.
Solo se escuchaban los pasos hacerse eco y más lejanos. El silencio en la habitación era notorio, así por igual la tensión en el mismo.
"Vamos Kari a hacerte un té para que te calmes" hablo rapidamente la de cabellos lila y tomo de la mano a Kari, quien se dejó llevar.
"Kari no tiene la culpa, Yamato" Mimi hablo al momento que sintió que estaban solos, el rubio solo miraba por la puerta donde se habían ido su futura hermana, su mejor amigo y esa chica del aire Miyako. Soltó un suspiro y se giró hasta observar a la chica frente él
"Ya me comentaste lo que ocurrió, así como Kari lo hizo… No tienes que dar explicaciones"
"No deben ser tan duro con ella"
"Tú no entiendes lo que está en riesgo Mimi" camino hasta la banca que tenía detrás de él y se dejó caer, inclinándose de un lado para poner el codo apoyado sobre el mismo mueble y dejar reposar su cabeza sobre la mano.
"Es una vida, Yamato… "intento razonar con él
"Hay un pacto en riesgo, Mimi… Algo que tu no conoces"
"¿Qué no lo conozco dices? Claro que conozco el pacto forjado en siglos por los dirigentes de Agua y Tierra… Tienes suerte que Kari y Tk se aman o ese pacto seria la muerte para esa niña o para tu propio hermano"
"Estarían cumpliendo con su deber"
"Si, el de ella es ser una esposa de cristal y no poder defenderse de nadie cuando ese esposo esté en peligro" parecía que había un doble sentido en esa palabra cuando se refería a defenderse.
"Te pido que conozcas tu lugar Mimi, eres una huésped pero no tolerare que insultes"
"Entiende que ella, no es una niña y que tu ni Tai ni Takeru podrán detenerla si ella decide defenderse o defenderlos… Es una chica con mucho valor Yamato"
"Ese valor podrá matarla"
"Y lo hará si no la entrenan"
"¿Estas sugiriendo que la entrenemos?" se puso de pie rapidamente ante la sugerencia de Mimi, ella asintió con suavidad "No tengo tiempo para juegos de niños Mimi"
"Ella tiene tiempo pidiendo ser entrenada pero tú y Tai se niegan ¿Por qué?" Él sabía el porqué, él no deseaba que su futura hermana estuviera en ninguna guerra como estuvo su madre y someterla al mismo destino que sufrió su madre al defender a su padre. Su rostro se endureció.
"Eso no te incumbe Mimi… Te pido que te retires, nos veremos en la cena"
"Pero Yamato…"
"¡Basta! No intentes hablarme tan familiarmente, tan abiertamente. Creyente de que me conoces lo suficiente como para hablarme con tanta confianza… Solo porque Hikari te haya hablado y se muestre tu amiga no significa que yo lo seré…"
"Pero, nuestra conexión…"
"¿Cómo piensas que un agua y aire estarán juntos? ¿Crees que mi padre lo permitirá? ¿Qué tu abuelo lo permitirá? Dudo mucho todo ese cuento de fantasía… No sé qué clase de enseñanzas te habrán inculcado Mimi pero, en mi tierra, las mujeres saben su lugar" la miro con ojos fríos y ella solo observo fijamente, sus ojos se tornaron por un momento dorados para luego desviar la misma mirada y darle la silueta al hombre.
"Pueda que en tu tierra la mujer sabe su lugar, Yamato Ishida… Pero, en el mundo… Todo ser humano tiene derechos… Y tanto Kari como yo tenemos el derecho de buscar lo que deseamos y cumplir que nuestros deseos…" se giró a verlo y luego de mirarlo fijamente le sonrió "Y yo sé lo que sentiste… Quizás… Quizás sea hora de que empiece a ver más profundo en vez de intentar ver solo la superficie… El agua es más profunda de la que puedas imaginar"
Y sin decir más, salió de la habitación.
"Papá ¿Cómo te peleas con mamá? Tu siempre nos has dicho que las personas que se quieren se respetan" Natsuko, la más activa hablo con una mano en la cintura mientras lo apuntaba en forma de reproche. El hombre solo dio una mirada de simpatía.
"Calma Natsuko, veras… Tu papá es el hombre más testarudo que conozco pero, ten por seguridad que las cosas resultaron mejor luego de eso"
"¿Cómo así?"
"Veras, resulta que tía Miya se dio cuenta de algo que yo no había visto en ese momento"
"¿Qué cosa, tía?" Natsuko y Satoe dejaron de mirar a su papá para luego volver a fijar su vista en su tía.
"Mi habilidad… Veras al principio no lo entendía y me costó aprender a controlarlo pero, lo más interesante es que ya era parte de mi" vio como los 4 niños se inclinaban de curiosidad ante lo que les relataban, la madre observo el plato frente a ella y pincho un bocado mientras lo llevaba a su boca.
"¿Y que era tía?" se atrevió a preguntar la ansiosa Natsuko.
"¡Oh, lo siento! Es solo que estas fresas están deliciosas… Pues, Mi habilidad era crear un escudo"
"¿Un escudo?"
"Así es… Kari podía crear un escudo que cubriera todo su cuerpo, algo así como una piel externa" hablo con suavidad Takeru, mientras acariciaba su vientre.
"Miya lo descubrió cuando peleábamos contra aquellos hombres, y a escondidas de Yama y Tai… Les pedí que me entrenaran…" se rio por debajo mientras aun veía la mirada de reproche de Yamato.
"Es muy difícil Miya" se sentía agitada una castaña que casi estaba tirada en el suelo del cansancio "¿Estas segura que es así?"
"Confía en mí, yo cuando digo que es así es así" Era de noche, así que poco se observaba del rostro de las chicas, tomaban las noches para poder enseñarle a Kari como controlar el elemento tierra.
"Tiene razón Kari, Miyako convivio con un elemento tierra por años"
"Pero ¿Cómo puedes estar segura que tengo esa misma habilidad?"
"Porque la conozco, la he visto en acción… Técnicamente usas la piedra y la transformas en joya… Para ser más específico en algo llamado, Diamante… Todo su cuerpo se cubre por el o mejor dicho cubre las zonas que van a hacer atacada…"
"El hombre que vivía con Miya tenía esa misma habilidad… Yo también me sorprendí al verla por primera vez, y me sorprendió mas saber que tú la tenías… Cuando esos hombres te atacaron con el agua, tu diamante creo una pared y evito que el agua te lastimara… Ya por inercia tu cuerpo controla la tierra, sin necesidad de usar tus manos… Solo muy pocos pueden hacerlo Kari" hablaba con emoción ante el relato, mientras que Kari miraba con sorpresa, saboreando algo nuevo en su boca y nuevamente algo en ella dio un brinco.
"Por eso estamos usando el aire para activarlo… Entre menos anticipes de hacia donde venga tu atacante a atacar más fácil será para ti tener control de tu elemento. En vez de usarlo por partes como lo usaste aquella vez, estas logrando que tu cuerpo sea una piel de diamante y no te hiera nada a su lado… o al menos no tanto" se rasco detrás del cabello ante su declaración y se hecho a reír.
"Es que… No sé cómo hacerlo"
"¿Qué sentiste aquella vez cuando te atacaron Kari?"
"Yo… solo estaba pensando en protegerte y ayudarte"
"¿No sentías nada?"
"Solo quería llegar a ti"
"Entonces eso debe ser…"hablo rapidamente Mimi, la pareja se giró a mirarla "No pienses en nada… Solo imagina a tu cuerpo siendo una coraza…" los ojos de Mimi se tornaron dorados mientras el viento empezaba a revolotear a su lado "… Piensa que estas flotando en la nube y que nada puede tocarte…" Kari cerró sus ojos.
"Concentra todas tus energías Kari, yo sé que puedes" hablo con suavidad Miyako que se hacía a un lado, Kari inhalo y soltó una gran bocanada de aire a través de sus labios. Miya observo los pies de la chica y pudo notar como las piedras subían con dificultad por los mismos "Recuerda lo que tu hermano te dijo… Recuerda lo que todos desean que seas"
Tu solo debes cumplir tu deber.
No te juntes con esa chica, es solo una princesa.
Hija, tu deber es casarte no pelear.
Kari, debes aprender a ser una dama no un guerrero… Eso no es de jovencitas y mucho menos de ti que serás la esposa de un príncipe.
Pronto te casaras ¿Para qué desear saber pelear?
Miya empezó a notar como la misma tierra se volvía polvo frente a sus ojos, y ladeo una sonrisa.
"Recuerda quien quieres ser" volvió a hablar.
Yo deseo ser capaz de defenderme por mi misma.
No ser la princesa en la torre.
Sino, estable, segura, irrompible.
Una mujer sólida.
Una mujer de fortaleza.
Una mujer de tierra.
Abrió los ojos al susurrarse las últimas palabras, y el mismo polvo que subía por sus tobillos se expandió con furia y pronto la cubrieron con gran facilidad, ya ahora no se veía arena. Parecía brillar, y estaba brillando, estaba mostrando su propio brillo. La luz que siempre deseo tener y demostrar a todos que ella era capaz de protegerse a sí misma y ser capaz de defenderse a sí misma así como poder defender a los demás. No ser un estorbo más, sino ser una fortaleza. Una ayuda más, alguien a quien puedan recurrir. Podía observar las partículas viajar a su alrededor y era hermoso.
¿Este es mi poder?
Extendió los dedos por un momento para sentir como esos pequeños granos de arena que ahora eran diamantes se adherían a su piel, y parecía tener su propio brillo el cual al toparse con ella descansaba como si ya hubiera llegado a su hogar. Se sentía algo pesada pero, apenas subía la mano el peso se iba alejando y ahora se sentía ligera. Con fuerza y seguridad. Sonrió. Por primera vez en mucho tiempo, era una sonrisa de felicidad completa. Y podía sentir como ese algo que saltaba en su interior se abría y extendía por todo su cuerpo.
"Mimi, ahora" La dueña de ese nombre asintió y dejo volar su viento, Kari solo la observo y pudo notar como el viento la estaba golpeando pero ella no sentía nada "Sube la intensidad Mimi, por favor" rogo la dueña del elemento tierra y la dueña del aire lo hizo. Ahora parecía una tormenta de aire latiguear contra la chica. Y ella aun no sentía nada, sentía como un nudo en la garganta se formaba y sus ojos comenzaban a formar gotas de agua. Era feliz. Por primera vez, podía decir que era dependiente de ella misma. Ya no más damisela en peligro. Ya no más ser víctima de las injusticias. Miro a la chica frente a ella y sonrió, hablando con felicidad "¡Más fuerte!" extendió sus brazos y Mimi con esa petición había creado un torbellino donde Kari era el centro del mismo.
La de cabellos castaños podía sentir como se elevaba por los aires, y se sentía cada vez más ligera, más viva, más ella. Sus ojos ahora lloraban, pero no era de tristeza. No para nada, eran felicidad. Se sentía plena. Esa sensación que estaba dentro de ella era felicidad, y Mimi y su gente del aire era la causa de eso. Ellos habían llenado el espacio vacío que ella tenía tiempo sintiendo y le habían dado el impulso de seguir su propio camino. Su libre albedrio.
Sintió como el aire iba disminuyendo, al mismo tiempo que sus piernas flaqueaban y chocaban contra el suelo pero eso no detuvo que se tirara en el suelo y llorara al mismo tiempo que reía de felicidad, plena.
Era una risa pura, como la de un niño al haber descubierto el objeto más cómico del mundo o el de un bebe al reír ante la caricia de una madre hasta causar una risa tan pegajosa que todos en la habitación le acompañaban. Mimi le sonreía con calma, así como Miyako gritaba de un lado a otro 'Bingo' por el nuevo hallazgo que había lograr. Pues Miyako quien había experimentado años al lado de un tipo tierra sabia como impulsar a la tierra y sabía que sus bases eran la confianza y el sentirse seguros consigo mismo.
"Gracias… Gracias" fue lo único que podía repetir al mismo tiempo que las lágrimas bajaban por sus costados y se escondían entre los cabellos de la chica jugando con el mismo, mientras que su risa danzaba en el aire sin importar la falta de aire que sus pulmones parecía ya querer necesitar.
"Gracias por el día de hoy, Kari, Tk" Decía mientras cargaba a una de las niñas con su brazo derecho, mientras que la otra gemela reposaba su mano a un costado de las ropas de su padre.
"¿Seguro que no deseas quedarte?"
"Estoy seguro, es mejor para las niñas que duerman en sus propias camas" acomodo mejor a la pequeña revoltosa entre sus brazos mientras le dedico una sonrisa a la pareja.
"Se me olvidaba decir que Tai y Sora vendrán pronto, para el nacimiento del nuevo bebe" hablo con suavidad Kari mientras sobaba su gran estómago.
"Esas son buenas noticias, tenía tiempo sin verles…. Mucho más que a ustedes" bajo la mirada hacia el estómago. Y noto como la más calmada de las gemelas se acercaba y acariciaba el estómago de su hermana Kari, ver ese gesto de madre e hija hizo que su corazón diera un vuelco. Lo mejor sería irse antes que sus ánimos cambiaran nuevamente "Vamos Satoe, nos tenemos que ir"
"Claro papá, solo que mamá me estaba diciendo que él bebe de tía Kari será niña y que podía escuchar su risa…" hablo inocentemente la niña, aun sin dejar de tocar el vientre. Mientras que el trio de adultos miraba casi sin aliento la escena tan natural "… Yo quería ver si podía escuchar su risa" y apenas termino de decir eso, bajo su mano y se devolvió hasta donde estaba su papá y hermana, y tomo su mano.
"¿Qué?"
"Haha, la imaginación de un niño es grande ¿no?" hablo con suavidad Takeru, tratando de ver la mejor forma de continuar hablando. Miro a su hermano que no paraba de mirar a la pequeña niña que parecía ahora distraída con mirar a la nada. Mientras que Kari parecía en un sueño volviendo a tocar su estómago con ahínco.
"Una niña…"
Muchas gracias a los que me leyeron y a los que dejaron un review del capitulo anterior.
.butterflies: Uyy lamento si te hago perder trabajo! Hahaha pero siempre hay que tomarse un descanso (que raro yo metiendo casquillo) y no es que te demores en responder =D me encantan tus Reviews. Me alegra que el modo de relato te agrade, no sabia que tan bien serie recibido. Y el truco es mantener enganchado al lector. Cometido: LOGRADO! Gracias!
Anahiihana: Mujer! La espada tiene un símbolo que en un futuro se explicara mejor por parte del padre de Yamato (es todo lo que puedo decir) además es algo muy nato en muchas partes. Con mimi, aun falta un poco para ir entendiendo que pasa. Solo digamos su viento tiene mucho que ver con todo eso.
