Muy bien, de verdad se que me he tardado pero no es porque no tenga nada escrito, sino porque sencillamente ando en Tesis para pronto ser licenciada y me consume tanto tiempo que olvido. Ya he tenido el tiempo para releer y acomodar el borrador para dejarlo presentable para ustedes.

Tristemente este Capitulo estará dividido en 2 partes, solo… Porque asi lo quise. Disculpen antes de matarme Hahaha

**Mimimatt26: Muchas gracias es bueno saber que me lees, y darte el tiempo de dejarme un pequeño review.

**Anahiihana: Hahaha Bueno, si yo también deseo llegar pronto a esa parte de explicar que paso con Mimi pero, siento que falta un poco más, mataria porque saliera asi de la nada y dijera BOO I'm here! Me alegra que entendieran a Kari. Un beso grande espero disfrutes este capitulo

**Tity-chan: Hola, pues muy copada en trabajo pero ahí voy espero, tu estes bien. Hahaha Fairy Tail xD (aun no lo ve pero se conoce todo ._. Weird) Me alegra que hayas pasado a dejarme un Review dando señales de vida hahahaha. Si realmente Matt aun esta en una etapa de negación con todo lo que ocurrio pero por igual trata de mantenerse como el pilar de las niñas porque sencillamente si él la extraña ¿Qué quedara de ellas? Pero hay una gran diferente entre las niñas y Yamato, que más a futuro él entenderá. La forma en como quise plasmar a Mimi, no es como tal una heroína (pero si podría pasarse por ese lado) sino mas bien como aquella parte faltante de cada uno, como todo ciclo de la vida necesitamos un equilibrio de todo y el viento al ser eliminado de la fas de la tierra "por asi decirlo" es como que cada uno haya eliminado una parte de si mismo, El viento para cada uno de los que están en esta historia representara algo diferente, por eso pienso que Mimi tendrá mucho más que un gran impacto en cada uno de ellos y no solo se encargara de salvarlos, sino de ayudarles a encontrar emociones que no conocían. Yo diría que soy una romántica en ese sentido, asi que debo leer muchas veces lo que escribo para realmente causar esa atracción con la historia y como se cuenta. Además siempre busco que una historia no se parezca a la otra en forma de relatar y como se desarrolla y este es un bebé que ando amando. Me agrada y me emociona saber que lo ando haciendo bien el como contar el pasado de cada persona y como se relacionan unos con otros.

En fin, sin más que decirles disfruten del siguiente capitulo.


::Más vasto que imperios ::

::Capitulo seis :: Poder, parte I ::


Tu poder.

Ni aun con el más gran poder, había sido capaz de salvar a aquellos que amaba. Su rostro flaquencia y se llenaba de asombro, miedo y parálisis; mientras su sangre se drenaba de su cuerpo. Yendo quien sabe a qué camino. Se puso lentamente de pie y fue cuando dejó escapar un gran grito. No sabía cómo había ocurrido pero, todo ahorita era caos; entre tierra y fuego y ella no sabía a donde correr o a quien recurrir.

"¡Mimi! Aquí estas hija, busca a tu hermana, debe estar con tu abuelo Gennai y huyan" La aludida tardo un poco en responder y asintió suavemente, sentía como la garganta se le iba tornando un gran nudo y como sus ojos empezaban a nublarse. Limpio lo poco que se había desbordado con su manga y aquella persona que le indicaba que hacer la rodeaba con sus brazos "Recuerda que te amamos, pase lo que pase… Te amam—"

"Satoe, su esposo le necesita en la línea frontal, no aguantara mucho sin su apoyo" hablo un hombre que se encontraba cerca de aquella mujer.

"Mamá no me dejes" tomo por la manga a aquella con los mismos ojos que ella.

"Te prometo que nunca lo haré" Acaricio su rostro por última vez, y aquella vez no lo noto pero ahora que estaba adulta entendía esa mirada, una mirada que daba un adiós, se puso de pie y se dio la vuelta "Se fuerte" y sin mirarle de vuelta camino. La castaña sintió como sus hombros empezaban a temblar a medida que aquella figura, su figura materna empezaba a alejarse de su vista. Aun por más que intentaba no podía moverse, sintió grandes gotas rodar por su mejilla y solo, cuando un gran estruendo se propuso frente a ella, fue que despertó de su trance.

Tanto como su cuerpo le permitía, esquivaba las furias y peleas que se prometían a su alrededor, su vista solo se fijaba en dos cosas: Su hermana y su abuelo. Pero, lo único que encontraba era fuego, sangre y muerte. No supo en que momento había tanto fuego y ella se sentía culpable. Su padre siempre le había recriminado lo descuidada que era a la hora de salir de la aldea, desde generaciones los elemento Aire se escondían entre montañas y bosques frondosos para evitar que cualquier otro elemento, se acercara a ellos y ella; había sido la causa de que les descubrieran. Apretó sus manos mientras seguía buscando con ahínco. Todo había empezado normal, cuando los rebeldes tierra encontraron su aldea, Aire intento dialogar con ellos pero, todos sabían a donde terminaría esto. Tierra era fuerte, y siendo rebeldes eran sismo causando estragos a su paso y ellos, por su voto de nunca usar la fuerza aire para luchar…

Cerró los ojos y volvió a limpiarse el rostro, este no era momento para cuestionar los valores morales de aire, debía concentrarse en encontrarlos a ellos. Los gritos se iban acallando, para dar paso a nuevos y cada nuevo grito era un respingo para su cuerpo de buscar otra salida, otra ruta. Siguió corriendo, hasta tropezar. Sin perder el equilibrio logro evitar tocar el suelo y cuando subió su mirada encontró a su abuelo, en el suelo; gritando de dolor y con sus manos puesta sobre sus ojos pero no había señal de su hermana.

Sintió como la sangre volvía a ella, sus orejas ardían y su garganta soltaba un aire caliente "… Abuelo" fue lo único que pudo pronunciar al momento que aquellos hombres levantaban piedras con sus manos, sonreían, complacidos, satisfechos, superiores.

Y esa fue la causa que hizo que todo, se volviera difuso.

Esa fue la gota que causo, la diferencia entre estar vivos y muertos.

Ese fue el momento, en donde el aire… Dejaría de ser amigable.

Cuantas veces tendría ese mismo sueño, mejor dicho recuerdo. Era uno de los menos amables que Mimi podía haberle otorgado y era el que más se tornaba a volver a su mente. Todavía sentía escalofríos al recordar lo que ocurría después, escalofríos de recordar el gran poder que Mimi, su esposa poseía. Aquel poder del cual ella siempre dudaba, aquel poder del cual ella siempre estaba luchando por superarse y no ser débil. Se sentó en el borde de la cama y sentía su cuerpo húmedo, su baño había sido claramente para pensar y no para despertarse por completo, seco su cabello con una fina tela que podía absorber el agua y dejo que el resto de su cuerpo evaporara el resto.

Ser agua era útil, si sabias como usarlo.

Hoy vería a su padre, aquel viejo costal que no moría. Ladeo una sonrisa ante la última frase, no es que el mismo se refiriera a su padre de esa manera, de hecho esa era la forma en la que su padre se describía a su mismo y luego él recordaba a Gennai ¿Qué edad realmente tendría ese anciano? Negó automáticamente con la cabeza, dándose el mismo la respuesta que nunca conseguiría. Le prometió a su padre llevar hoy a las gemelas, puesto dentro de poco seria la llegara de Tierra y Fuego y no tendría chance de ver a sus nietas, ni él como abuelo ni él como padre. La llegada de Tierra y Fuego, no era nada más netamente para felicitar y estar durante el parto de Hikari, sino para discutir futuros negocios, actuales contratos y entre otras cuestiones políticas que tanto a él como todos los presentes aburriría.

Al menos así, su mente estaría distraída en vez de... Levanto la cabeza suavemente y observo una puerta que siempre se mantenía cerrada, trago secamente y cerrando sus ojos se puso de pie para empezar con la jornada del día.


"¿El abuelo estará feliz de vernos?" pregunto Natsuko, mientras daba pequeños brincos en señal de caminata, relajadamente se encontraba Satoe que se encontraba tomada de mano de su padre. Yamato les miro a cada una y sonrió, por supuesto que su padre les encantaría verlas. Además que vestían un obsequio que él mismo había escogido para ellas, cada una tenía una energía que era necesario para su viejo.

Aun en toda esa coraza, la calma y la alegría, que era lo que Satoe y Natsuko representaban. Era algo que ese hombre carecía, y ver a esas niñas era señal de renovar esas energías que solía olvidar.

"Por supuesto que estará contento, tuviste además la idea de ponerse el regalo que su abuelo les ha dado" vio como Natsuko se paró lentamente y se dio la vuelta, mientras negaba y miraba extrañamente a su padre, Yamato frunció el ceño y antes de que pudiera preguntar que ocurría, la más activa se giró y se fue corriendo. Iba a acelerar el paso, cuando sintió un agarre hacerse más fuerte, bajo la mirada y sintió unos híbridos ojos mirarle con naturalidad.

"Natsuko no fue la de la idea, papá"

"¿Ah, no?" se agacho hasta quedar a su altura y sonrió "¿Entonces fue tuya?" iba a poner su mano derecha en su cabello para acariciarlo, cuando ella negó suavemente y sin dejar de mirarlo le hablo con naturalidad.

"Fue mamá" la mano que iba a tocar el cabello de Satoe se detuvo en seco, y sus ojos se abrieron en sorpresa, sintió como el ritmo de su corazón se aceleraba, trago secamente y apretó sus labios, sintió automáticamente como Satoe se tensaba y él sabía que era por su mirada. Pero, es que ya no aguantaba más. Las niñas estaban solas y él lo entendía, pero no podría tolerar que ellas crecieran bajo la sombra de una madre imaginaria.

"Satoe, hemos hablado de esto antes"

"Pero, no te estoy mintiendo papá, fue mamá" sintió como la mano de su padre apretaba de suavemente a un poco más fuerte el agarre.

"Te he dicho que ella no está aquí, no pueden ir por ahí diciendo o inventando cosas que no son… Ya lo hemos discutido" soltó el agarre de la pequeña para colocar cada mano en los pequeños hombros de su hija, ella era la más madura por eso era con ella con quien debía siempre tener que hablar estos temas. Natsuko sencillamente armaba un berrinche que se volvía exasperante para él y terminaba por soltar el tema y abandonarlo. Vio como los labios de la pequeña Satoe se prensaban y bajaba la mirada un poco.

"¿Por qué?"

"¿eh?" vio como la niña subió la mirada y sintió la misma miraba que él solía soltar de pequeño presentarse, brillante y viva.

"¿Por qué te niegas a creer que ella no está aquí?"

"Porque no lo está Satoe…"

"Que si lo está…"

"No te pongas como Natsuko"

"Tú no te pongas como mi hermana… Mamá si está con nosotros y si tu no lo quieres creer entonces… Entonces…" sintió temblar su voz y agachar nuevamente su mirada clavándola en el suelo, Yamato se encontraba demasiado turbado como para notar el hecho de que su niña estaba al borde del llanto y sus siguientes palabras, la motivaron a que esas lagrimas siguieran de largo.

"Si ella estuviera aquí, te arroparía en las noches, te ayudaría a vestirte, te alimentaria, te contara historias, te enseñara todo lo que no sabes… Pero ¿Quién te ha enseñado todo eso, eh? Yo, Satoe… He sido yo. No ella, por eso no puedo tolerar que digas que está ahí con nosotros, cuando ella… No está conmigo" Sintió como la pequeña tiraba de su agarre para separarse y fue cuando la miro, con ojos llenos de indignación, un sentimiento que él conocía.

"¡Si tú te niegas a verla, como pretendes que ella este contigo!" dicho esto se giró y salió corriendo en la dirección en la que su hermana se había ido. Yamato se quedó frio en su sitio y solo la miro irse.

Si, el conocía esos ojos llenos de indignación pero, algo en su mente recordó los ojos de él cuando perdió a su madre, y no fue de indignación fue de negación. Si ella, estuviera en esa etapa. Debería estar en ese sentimiento ¿No es así?

Entrar a la sala real, siempre le había parecido algo exagerado y lúgubre cuando era pequeño, pero ahora se veía abierto, espacioso, lleno de colores y mucha luz, sentado en un gran sillón se encontraba un hombre que él conocía muy bien, y a su lado dos pequeños clones que modelaban para él las ropas que usaban ese mismo día. El trago en seco recordando la pequeña discusión que había tenido con una de esos pequeños clones. Nunca había visto a Satoe en esa actitud y eso lo descuadraba de sobremanera.

Se hizo paso por la habitación, mientras sentía la risa de aquel anciano llenar el espacio. El rubio sonrió complacido, definitivamente esas dos pequeñas tenían un efecto completamente diferente en cada persona que conocían. En cuanto, el más anciano de los presentes se dio cuenta de su presencia, la mirada de las pequeñas se clavó de manera reprochadora sobre aquel hombre. Definitivamente, la misma mirada de su madre. Sonrió y se encamino hasta el punto de encuentro.

"Yamato, te habías tardado en llegar… Tus pequeñas me mostraban el hermoso vestido que conseguí para cada una de ellas, y se ven bellas ¿Verdad?" Las niñas desviaron la mirada del adulto para centrarse en el anciano y le sonrieron mientras asentían, mientras que el otro de ojos azules se sentaba cómodamente frente a ellos "¿Y saben algo? Le pedí a la cocinera que hiciera sus dulces preferidos ¿Por qué no van a buscarlos mientras yo converso con Matt?" Las gemelas soltaron un grito de emoción y sin pedir permiso y demasíes se encaminaron hasta el punto donde había los dulces. Ambos hombres miraron a las gemelas retirarse y cuando la puerta se cerró, instantáneamente Yamato se tensó un poco y el hombre frente a él se relajaba un poco más. Pudo notar la mano de hierro que ahora se asomaba por las capas de tela y sonrió con melancolía.

"Hoy estas más decaído que nunca Matt"

"Las cosas… No han estado del todo bien"

"¿Es por las niñas?" desvió un poco la mirada ante la pregunta, el hombre se acomodó en su puesto y soltó un suspiro "A veces pienso que mi primer hijo debió ser mujer" Yamato subió la mirada y lo miro confundido "De ser así, sabría contenerme de hacer este tipo de cosas" agarro un poco de vino que estaba en su copa y en un rápido movimiento se lo arrojo en el rostro al otro rubio, Yamato solo quedo perplejo pero reacciono rapidamente.

"¿Pero qué demonios te pasa viejo inútil?" se puso de pie en su asiento, y antes de poder seguir lanzando improperios sintió una tela caer sobre él. Al tomarla noto que era algo para secarse con ella y miro nuevamente a su padre.

"Siéntate Yamato, aun cuando seas padre hay que regañarte y traerte a la realidad, así sea de vez en cuando" soltó una carcajada y se sirvió algo más de vino. Yamato ahí recordó que desde que el había perdido el brazo, el vino se había convertido en un gran amigo pero nunca dejo que se convirtiera en su perdición. Observo como sirvió una segunda copa y mientras él se limpiaba, se sentó nuevamente "Gennai me dice que los gemelos aún no han dado noticias de su paradero, ni siquiera de que hayan conseguido algún indicio de como traer a tu esposa de vuelta" le extendió la copa a su hijo y este la acepto con suavidad, mientras miraba su contenido "Pero, eso no quiere decir que todo este perdido Yamato… Entiendo lo que se siente perder al ser querido, y por muchos años lamente no haber compartido todo lo que desee con tu madre pero entendí que no estaba solo y que cada pedazo de ella vivía en cada uno de ustedes" tomo un sorbo y soltó un suspiro al mismo tiempo que se acomodaba en su asiento nuevamente "Así que, no dejes que la vista se te nuble y tu agua se ponga turbia, porque pueda que no consigas el norte tan fácilmente y ahí en ese mismo sitio tus hijas y la gente que te apoya, espera por ti" Yamato parpadeo al sentir los ojos arder y bajo nuevamente la mirada al vino, dándole una probada.

"¿En qué momento te convertiste tan sabio, eh?" El hombre soltó una gran carcajada y él sonrió con suavidad ante la ironía de la situación, su padre era un hombre lleno de mucho orgullo, con una gran coraza inquebrantable pero, eso fue hasta el día en el que perdió su brazo derecho. Luego de eso, fueron noches y días incontables de cosas quebrarse y gritos de odio, así por igual cuando se trataba de verlo, este solo lo mandaba a salir del cuarto a punta de objetos e insultos ¿Cuándo fue que paro? Y dándole una nueva probada al vino fue que recordó cuando observo al anciano Gennai salir de la habitación, y consecutivamente luego de él, le acompaño Mimi "Padre…"

"¿Uhm?"

"Aquel día… ¿De qué hablaron tú, Gennai y Mimi?" aquella pregunta lo desencajo rapidamente y bajo el vino tan rápido como pudo para mirarlo con algo de determinación.

"Ah ¿Aun te acuerdas de ese día?" el rubio asintió con suavidad "Pues… ¿Sabías que fui yo quien los mando a llamar?" el rubio se sorprendió y noto como una sonrisa de ligera vergüenza se asomó en su rostro.


Lord Hiroaki se encontraba entre las sombras, aun veía con nostalgia aquella pieza faltante de su cuerpo: su brazo. Y automáticamente pensaba en como aquella chica, le salvaba la vida sin cuestionarse nada ¿Por qué lo hizo? No tenía deudas con él, más bien él mando a condenarla a muerte tanto a ella como a quienes le rodeaban entonces ¿Por qué ayudarlo? ¿Por qué ayudar a tu verdugo? Miro por la ventana un poco. Él sabía por palabras de la servidumbre que la chica que intento asesinar estaba viviendo ahora como invitada en ese mismo castillo, a costa de Yamato. Quien ahora se encargaba de gobernar ante la ausencia de él.

No cuestionaba a su hijo, aun así cuestionaba su falta de autoridad ante la petición de su padre pero luego se preguntaba ¿Qué habría sido de él, si Yamato no hubiera pasado por alto su autoridad? ¿Estaría vivo? ¿Los rebeldes de tierra habrían entrado? Y nuevamente caía a la misma pregunta ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué ella lo ayudo? Miro nuevamente su brazo y antes de poder tocarlo con su única mano, la puerta sonó.

"Adelante"

A los pocos momentos de que se pronunciaran esas palabras, la puerta se abrió y de ella, dos figuras pasaron por el umbral. Era el anciano Gennai y aquella chica: Mimi. Les había mandado a llamar, tras mucho pensar y pensar de no saber el porqué, aun cuando era cuestionado por los guardias, él les dejo claramente que ya no podía hacer ningún daño puesto necesitaba de sus dos brazos para poder crear algo y aun ante el rostro dudoso fueron a pedir la presencia de los elemento Aire.

"Muy buenos días, Lord Hiroaki ¿Cómo se encuentra hoy?" Cordialmente fue Gennai quien hablo primeramente, dejando a una tímida chica a pocos pasos de él.

"Vivo"

"Eso es reconfortante de hoy, Milord" sonrió amablemente y eso le encrespaba los nervios ¿Por qué era tan amable, luego de todo lo que ocurrió? Sintió su mandíbula tensarse y fue ahí cuando el anciano dio otro paso "Entiendo que tiene dudas con respecto a algo ¿No es así?"

"Si"

"¿Se puede saber cuáles son? De esta manera podremos ayudar a que este proceso sea más rápido" sintió un ligero tono que refería a su encuentro. El hombre en cama, soltó un gran suspiro.

"¿Por qué?"

"¿Por qué, que? Milord?"

"Primero, no le estoy preguntando a usted… Niña, acércate" la chica dio un pequeño salto y dio unos paso al frente y él se sintió fuera de sí al ver esos cristalinos ojos verle. Parecían leerte fácilmente, eran muy diferentes a los que vio aquella vez en la fosa, estos parecían más relajados y sin menos miedo. Es decir, que no le tenía miedo a él para nada. Miro nuevamente su brazo y bufo un resoplido. Pues obviamente no le tendría miedo más nunca, ahora era una pila inútil. Levanto la vista y sin más soltó su pregunta "¿Por qué me ayudaste? Tu más que nadie sabes en la situación que te puse, entonces ¿Por qué salvarme de desangrarme?"

Hubo silencio, o así pareció para él. Se acomodó en su cama para alcanzar el vino a su lado pero sintió un gran pinchazo en su brazo. Aun no se había curado, se sentía inútil y antes de poder volver a intentar alcanzar el vino, observo como una esbelta figura se acercó hasta la botella y sirvió un poco en la copa, la tomo y se la extendió. El hombre la miro con repudio.

"Yo no necesito de tu compasión niña… Yo no sé quién eres pero, los de tu tipo y los mío, nunca nos hemos llevado bien y dudo mucho que nos llevaremos en un futuro. Si salvándome crees que te deberé la vida pues estas muy equivocada" La miro de reojo para luego ver como una leve sonrisa se asomaba en su rostro y vio como ella negó.

"Yo… No necesito nada de usted, Lord Hiroaki… Pero tampoco podía dejarlo a su suerte, si sabía que podía hacer algo al respecto" miro la copa de vino entre sus manos y luego su brazo. Y dudando un poco, dio un paso al frente "Cuando era pequeña…"

"No es necesario que se explique Milady" hablo rapidamente Gennai.

"Está bien abuelo…" sonrió con melancolía y se giró nuevamente hasta Hiroaki "Yo… cuando era pequeña. Traje la desgracia a mi aldea, en un descuido mío atraje al rebelde de tierra a donde yo vivía. Y aun creyendo en el dialogo de nuestra gente, ocurrió lo mismo que hace muchos años: muerte"

"¿Y eso que tiene que ver conmigo? ¿Me ayudaste solo porque odias a los de tierra?"

"¿Qué? No para nada, sencillamente que en ese momento yo perdí a mucha gente importante para mí… Lo único que me queda es mi abuelo" giro a verlo y vio como este le sonrió con suavidad "Y me prometí desde ese momento, que si yo tenía el poder de hacer algo… Lo haría"

"Pero…"

"Usted… ¿Hubiera preferido morir?" esa pregunta le tomó por sorpresa y miro a la chica, que tenía una mirada triste y melancólica "Porque sé que sus hijos, estarían devastados si eso ocurriese y yo, no deseaba que Yamato… "hizo una pausa y Hiroaki frunció el ceño, había algo inconcluso en esa oración, algo oculto "… Y Takeru, se quedaran sin un padre"

Nuevamente el silencio reino.

Pero algo en su cabeza hizo clic, y fue en la sonrisa que ella dio a continuación, era la misma sonrisa de Natsuko, de su bella esposa Natsuko y eso fue lo único que hizo que moviera su cuerpo y alcanzar la copa que aquella chica con tanto cuidado había servido para él, para luego pronunciar unas palabra que no solamente estarían dirigidas al acto del vino, sino un mensaje al acto desinteresado que ella había hecho para él.

"Gracias"


"De haber sabido en aquel entonces, que realmente era el lazo que les unía el motivo de su impulso a ayudarme… Quizás todo hubiera sido muy diferente" dijo intentar molestar a su hijo

"No digas eso, estoy seguro que las intenciones de Mimi iban más allá que el lazo que nos unía, padre"

"Lo se Yamato, creo que estamos de acuerdo en que estoy al tanto de todo eso. Sino actualmente, no estaríamos hablando de este tema y tú no estarías defendiendo a tu esposa a capa y espada… Solo quería molestarte, ver si quedaba algo vivo ahí entre tanta oscuridad" observo como su hijo se tornaba rojo por la vergüenza y volvió a soltar una gran carcajada "Debes aprender a relajarte un poco, bebe más vino"

Yamato sonrió suavemente e hizo lo pedido.

"Aún recuerdo cuando Takeru se casó con la pequeña Hikari, creo si bien mi memoria no me falla tú y Mimi estaban empezando a acercarse un poco cuando eso ocurrió ¿No es así?" casi se podía sentir al rubio ahogándose con su trago, no podría decir específicamente que acercarse a otra persona era discutir o provocarse por todo.


Yamato andaba realmente cabezota, ante la situación que había visto. Mimi y Gennai saliendo de la habitación de su padre, a continuación de eso y a los pocos días de eso haber ocurrido el propio Lord Hiroaki salió de la misma, bañado, bien peinado y vestido para empezar nuevamente con su deber como gobernante. Parecía un hombre nuevo y renovado, inclusive había mandado a hacerse un guante de hierro para ocultar su miembro faltante. Toda la servidumbre parecía desencajada ante la situación y por ende Yamato seguía aún más de cerca la situación, porque a pesar que había salido "renovado" de esa habitación, aun se estaba curando. Además, gran parte de los nuevos movimientos militares y políticos se habían hecho bajo el ojo de Yamato, y él no dejaría ese puesto por sentado.

Aun así, Hiroaki parecía insistir en que se tomara tiempo para él mismo y técnicamente lo obligaba a descansar de vez en cuando. Justo como en ese momento, se encontraba casi que haciendo un hoyo en línea recta en el suelo del jardín donde su madre solía estar, debido a que literalmente lo habían echado de la reunión y ahora se encontraba deseando que el tiempo se hiciera más rápido.

"Si sigues así te fusionaras con la tierra y podrías convertirte en un elemento de Tierra" se detuvo en seco al escuchar esa voz y noto que se trataba de Mimi, sentada en una rama de los frondosos árboles del jardín. Ladeo la cabeza y se apoyó del mismo árbol con calma mientras él se acercaba un poco hasta donde ella estaba, algo contrariado.

"¿Qué haces ahí?"

"Me oculto"

"¿Te ocultas de quién?" Pregunto más exasperado que intrigado

"De Hikari y Yolei, intentan hacerme vestir esos ajustados trajes para la boda de Hikari y yo… pues… "parecía haberse dado cuenta de su comentario y ladeo su cabeza ocultando su aparente vergüenza. Yamato recordó en ese momento en que la vio por primera vez con un bello vestido, sintió algo en su interior saltar "Y tu… ¿Te ocultas de alguien también?" Pregunto con algo de timidez, el sencillamente negó.

"Mi padre me echo de la reunión, estoy esperando terminen para saber que acordaron"

"Ya veo"

"Puedo saber… ¿Qué hacían tú y el anciano Gennai en el cuarto de mi padre?" ella se giró a mirarlo y volvió a mirar al frondoso árbol.

"Eso deberías hablarlo con él, no conmigo… Además Yamato, estoy segura que puedes imaginar que quiso hablarme tu padre"

"No te hagas la lista conmigo Mimi" vio cómo se sentó nuevamente en el árbol y apoyo sus codos contra sus rodillas y lo miro detenidamente.

"No quiero pasarme de lista contigo Yamato pero, te pregunto algo ¿Qué ganarías con saber lo que hablamos? Tienes a tu padre de vuelta, aprovéchalo" había una pequeña amargura en esas palabras y ahí fue cuando Yamato supo que no debía preguntar más, desvió la mirada y observo al jardín, pero aun podía sentir la mirada de ella sobre él. Poco tiempo había pasado cuando sintieron como un par de risas se escuchaban a lo lejos, parecía tratarse de Kari y esa chica Miyako pasar de un punto a otro "Hikari es una gran chica, abierta, amorosa, fiel… Una verdadera elemento tierra de la zona del caribe"

"¿La zona del caribe?"

"Si ¿Nunca has ido al caribe?" Vio como el joven negó lentamente "Wow, debes aprender a salir un poco más. El caribe tiene la arena más cálida y firme que he podido sentir, se relaciona muy bien con el mar, se complementan, pero gracias a esa arena personas como yo podemos disfrutar de ese mar"

"Eso lo entiendo pero, que tiene que ver el caribe con Kari?"

"Es muy fácil, muchas personas, libros y referencias dicen que las personas de cada elemento se parecen unas a otras, hay grandes diferencias que los hacen únicos. Por ejemplo tu padre parece frió, como las zonas de hielo… Mientras que tu hermano parece fresco, como el agua de rió" Dijo entretenida, mientras miraba fijamente al chico sabiendo lo que preguntaría.

"¿Y yo que parezco, según tú?"

"Tu… Tu pareces un tipo agua de las zonas termales"

"¿Y con eso te refieres a?"

"A que eres una persona muy volátil" vio como el rostro de Yamato se tornaba ofendido e instantáneamente se hecho a reír ante el rostro del rubio, el chico de ojos color azul volvió a sentir algo moverse dentro de él. No había escuchado esa risa en mucho tiempo. Solo en mis sueños. Pues sí, el joven soñaba con ella pero, lo que él creía sueños era realmente memorias del pasado "No lo tomes a mal… Todos tenemos un lado volátil pero, un agua de zona termal también es cálida, te da la bienvenida y te hace olvidar de lo frió del mundo exterior. Haciéndote sentir como en casa" Esas palabras empezaron sonando una disculpa, y a lo largo de la misma parecían una confesión. De esa conexión que ambos sabían que existía pero él no se atrevía a admitir aun. Él por su parte sentía como sus mejillas ardían, ante el doble sentido de dichas palabras y se giró para evitar nuevamente su mirada. Pero sabía que la chica estaba sonriendo y mirándole.

"Madre solía decir…" comenzó hablando el hombre "… Que todos tenemos aquella parte que le hace falta a la otra persona… Padre por ejemplo, podrá ser frío pero, Madre era el mismo tipo de agua termal que tú dices hablar y con eso encontraban un equilibrio y estabilidad entre ellos"

"…Aquella parte de falta, se hizo completa" susurro suavemente, pero el rubio le escucho y atino a asentir.

"Con el tiempo, Madre aprendió de padre la fortaleza que ella no tenía para controlar sus emociones… Una vez padre me comento, que mucho antes de yo nacer, mi madre era una persona muy celosa y no permitía que ninguna mujer se acercara a él. Y el solo por molestarla, lo hacía más seguido" La cabellos castaños lo veía con total atención, sin atreverse a decir mucho para no cortar la inspiración del rubio y que este mismo ante eso, se volviera a cerrar. Ella conocía esos pensamientos, porque eran parte de sus recuerdos pero, oírlos salir de sus labios era como una bendición del cielo "Al poco tiempo, cuando madre quedo embarazada de mí, padre dejo de hacer eso que le molestaba y aprendió a ser celoso con ella, y era como si los papeles hubieran cambiado. Madre solía celar a padre usándome a mi" sonrió como si la memoria fuera reciente y suavizo su semblante al recordar que su mamá ya no estaba con ellos. En eso Mimi tenía razón, él al menos tenía a su padre, la miro de reojo y noto que le miraba, volvió a fijar su vista al frente dándole su perfil a ella. Al menos tengo un padre. Pero, qué habría pasado con los de ella.

"¿Qué paso con tus padres, Mimi?" vio como ella dio un pequeño salto, y como si fuera un tema que la desequilibra completamente perdió el balance en la rama, y se fue de espaldas. Yamato vio esa intención y salió a su auxilio, logrando atraparla en sus brazos. Ella tenía los ojos cerrados al igual que sus puños como acto reflejo, cuando noto que estaba flotando abrió suavemente los ojos y sus mejillas ardieron instantáneamente "¿Estas bien?" ella asintió con suavidad "¿Puedes ser más torpe?"

"¡Hey!" se atrevió a darle un leve golpe ante su pregunta y volvió a desviar su mirada con timidez "Gracias por atraparme" fue en ese momento donde él pudo ver, que no solo era hermosa, sino que su belleza era algo natural, su viento le hacía resaltar esos pequeños detalles que para muchos pasarían desapercibidos. Su viento era espontaneo y esa belleza es la más admirable. La ayudo a ponerse de píe y se quedaron fijamente viéndose al otro.

Escucharon nuevamente las risas y gritos por parte de Miyako, y Mimi se sobresaltó escondiéndose detrás del árbol al momento de sentir las risas más cerca.

"¡Matt! Tu padre te está buscando, dice que debes ir a medirte el traje para la ceremonia"

"¿El me busca o también está atrapado probándose el traje?" La chica de cabellos marrones se hecho a reír y asintió algo divertida.

"Un poco de ambas… Por cierto ¿No has visto a Mimi? Tengo rato buscándola con Yolei para probarle más vestidos para la ceremonia" El rubio sonrió maliciosamente, y apunto al árbol detrás de él, mientras caminaba para darle espacio a ellas.

"¡Mimi! Pero ¿Qué haces ahí?" Yolei la agarro a la fuerza de la mano y empezó a arrastrarla "Vamos, hay que probarte los nuevos colores que conseguimos para ti" Kari se puso a su lado y empezaron a caminar sin importar si arrastraban a la cabellos miel. Quien le miraba con reproche, él se despidió con una mano "amigablemente" y ladeo una sonrisa cómplice.

"Eso te pasa por pegarme"


"Padre, no deberías tomar tan temprano" Una voz los saco de trance a ambos hombres que charlaban amenamente, se giraron y encontraron a otro rubio cargando un monto de paquetes y siendo acompañado por su esposa "¿Tú también hermano? Par de borrachos"

"Calma Tk, es solo una copa"

"Por algún lado se empieza" le recrimino Tk a su esposa, quien salió a la defensa de los dos mayores, terminando de entrar a la habitación.

"¡Va! Tu estas tan tieso como tu hermano, ven a tomarte una copa con este viejo hombre" hizo un movimiento de mano para apresurarles el paso a que se acercaran, mientras buscaba otra copa para servir vino "Toda la familia reunida, hacía tiempo" decía con nostalgia y emoción a la vez. Quizás ya se pasó de tragos. Pensó amigablemente Yamato al verlo sonreír. Se puso de pie al notar a su hermana a su lado y así ayudarle a sentarse, mientras su hermano menor se encargaba de bajar un montón de paquetes y colocarlos en un sitio más cómodo. La castaña soltó un suspiro y se tocó su abultado estómago, sonriéndole a Matt.

"Las pequeñas Satoe y Natsuko han arrastrado a Naname y Nobu a la cocina a por más dulces, así que podemos descansar un poco hasta que la electricidad llegue a sus cuerpos"

"¿De quién fue la idea de los dulces?" Inquirió Tk, sentándose al lado de su esposa, Yamato negó con la cabeza mientras apuntaba con la mirada y boca al hombre más adulto del grupo. Tk suspiro "¿Sabes que somos nosotros los que tendremos que tolerar esa hiperactividad?"

"Nadie les manda a no traerme a mis nietos más seguido" sonrió inocentemente mientras le extendía una nueva copa de vino a Takeru. El chico solo lo reprocho con la mirada y acepto la copa.

"Y… ¿De qué conversaban?" Pregunto curiosa Hikari, al notar una actitud algo relajada por parte de su hermano, Matt. Quizás sea efecto del alcohol pero hasta su misma mirada había algo diferente.

"De cuando tú y Tk se iban a casar"

"Aún recuerdo, como descubrimos en ese momento que tú a escondidas de nosotros estabas entrenando para manipular el elemento tierra" hablo rapidamente Yamato, Kari se hecho a reír y se acurruco en el regazo de su esposo.

"De no ser por ese entrenamiento, quizás ese día no hubiéramos llegado a la noche de bodas"


Estaba radiante, su maquillaje era ligero, su cabello estaba hermosamente adornado, y de sus manos caía un buque con los más finos diamantes. Era tradición de cada tribu que la novia llevara algo que le recordara a su elemento, en este caso era un extravagante buque de diamantes hechos flores y guirnaldas. Ella nunca amo las riquezas, la extravagancia ni los excesos pero, este momento era muy especial para ella. Se casaría con el hombre, que no solo era la causa de la unión tradicional de ambas tribus, sino era un hombre con el que compartía un lazo inquebrantable, un hombre que estaba dispuesta a dar el todo por el todo, un hombre que ama.

Trago suavemente, mientras admiraba su fina imagen en el espejo. Sentía sus mejillas sonrojar ante lo extraña que se veía, nunca se había sentido tan hermosa. Un chillido la saco de su trance y miro tras ella, como una chica de cabellos Lila recién entraba a la habitación donde ella descansaba. Yolei vestía un traje verde olivo, que contrastaba llamativamente con su cabello único; recogido de manera natural, y realmente podría decirse que parecía una flor. Sonrió al verla tan activa.

"¡Estas preciosas Kari! Algún día deseo casarme con algo tan hermoso" más atrás de ella, ingreso una tímida Mimi. Vestía un tenue vestido en un tono rosa viejo, y nuevamente su cabello adornado con una simple trenza que reposaba a un lado de su hombro. Definitivamente tengo un buen gusto. Se dijo así misma, al recordar que ese había sido el color final que había escogido para ella.

"Ustedes lucen igual de bien"

"¡Ah, no! Para nada, tu eres la novia tu eres la que debe lucir hermosa" hablo rapidamente Yolei, apuntándola de modo reprochaste. La castaña asintió y tomo asiento, seguida por las otras dos presentes. Y fue la novia, la que se dio cuenta de lo callada que estaba la chica de cabellos miel. Quien solo miraba a un costado observando por una de las ventanas.

"¿Estas bien Mimi?" La dueña del mismo nombre, se giró rapidamente hasta observar el rostro preocupado de la chica, y relajo los hombros.

"Si, es solo que he tenido un sueño… Un recuerdo" bajo tímidamente el rostro reflejando cierta vergüenza ante lo dicho.

"Ha estado así toda la mañana, suspirando y mirando por la ventana. No ha querido decirme" hablo algo molesta Yolei. De que su Mimi no le comentara lo que pasaba por su mente.

"Es que, aun… no sé si…" volvió a acallar y miro nuevamente por la ventana, y fue en ese momento donde Hikari noto que era lo que ocurría, es casi la misma secuela que ella y Tk vivieron antes de darse cuenta de lo que realmente pasaba y así como si nada. Soltó un grito de emoción mientras ponía una de sus manos sobre su boca. El resto de las presentes volvieron a girar hasta mirar a la que vestía de blanco.

"¡Yo sé lo que ocurre!"

"…"

"Dime Mimi ¿Quién es el afortunado?" Noto como las mejillas de la chica automáticamente se tornaban rosas y como sus ojos se abrían espaciosamente ante la pregunta, fue luego de haber captado la pregunta que la de pelos lila se unió al grito de la chica.

"¿Ya lo sentiste? ¿Cómo se siente? ¿Has podido ver sus recuerdos?" decía una pregunta tras otra, mientras tomaba la mano de su mejor amiga sin notar que la chica aún seguía en trance por verse descubierta.

"¿Recuerdos?" Pregunto rápidamente Kari. Yolei le asintió y se giró nuevamente a ver a su amiga mientras estrechaba sus manos en una suave caricia.

"Nuestra tribu al sentir la electricidad de la persona con la que estas destinada a ser, ocurre algo diferente a ustedes… Nosotros tomamos los recuerdos de la persona y los almacenamos en nuestra memoria, y es como si pudiéramos observar y vivir toda la vida de esa persona antes de conocerse mediante sueños o simples recuerdos esporádicos. Lo mismo pasa con la persona que te toca a ti. Tus memorias pasan a ser de esa persona" La chica de ojos marrones miraba maravillada la nueva información que entraba en su memoria y algo en ella le enviaba un poco de envidia, ella le encantaría saber todo sobre Takeru así poder sentirse completamente más cerca de él. Se puso de pie y se acercó hasta la de ojos ámbar. Se inclinó y esta la miraba curiosamente.

"Es maravilloso la manera en la que comparten su lazo, pero dime… ¿Acaso es alguien que conozco?" Ella sencillamente asintió en timidez "¿Es alguien cercano a mí?" Nuevamente vio una respuesta afirmativa, y Kari recordó espontáneamente la gran cantidad de tiempo que ella pasaba con ésa persona. Sonrió abiertamente al sentir que adivinaba "Pero, eso es grandioso… De verdad Mimi, tienes todo mi apoyo para lo que ocurra de ahora en adelante… ¿Verdad Yolei?"

"Pues claro que sí, ya era hora que Mimi encontrara a su complemento" Hablo con suficiencia la chica, cerró los ojos y luego dio un brinco rápido poniéndose de pie "¡Bingo! Hoy tenemos entonces una misión" Miro al par y apunto a Mimi retándola "Es hora de poner en marcha a la siguiente pareja a casarse… Así que, hoy deberás bailar con esa persona"

"¿Eh?"


"Deja de sentirte tan nervioso Takeru, todo saldrá bien. La ceremonia está por comenzar, te podrás desmayar si sigues preocupado"

"Matt tiene razón Tk, además mi hermana es la que debe sentirse segura y en calma, y si tú te comportas de una manera que la haga sentir diferente… Yo mismo me encargare que te desmayes" puso una mano en su hombro libre, ya que la otra se encontraba ocupada por el rubio. El menor trago saliva y sonrió escalofriantemente. Pero antes de que pudiera, replicar ante el comentario de ambos. Sintió como todos en la sala se ponían de pie y el gran maestre se aclaraba la garganta.

Ella había llegado.

Se irguió en su puesto, y aquellas manos que estaban posadas en su hombro pasaron a ser un segundo plano, ya ni siquiera sabía si seguían poniendo su mano ahí. Solo tenía la vista fija en un punto: Ella.

Después de esto, él sería de ella y ella sería de él. Se conocían desde pequeños, y nunca en su remota vida hubiera pensado que estarían destinados a ser algo más que un acuerdo entre tribus. Él siempre admiro lo fiel y amorosa que ella era, de como siempre se preocupaba por los demás antes de ella misma y de como siempre ponía sus emociones de ultimo con tal de respetar a aquellos que ella admiraba. Su hermano siempre había sido una gran figura para ella, tanto que parecía su sombra pero, luego llego él y como arte de magia se volvió parte de otra gran persona a quien admirar y por propias palabras de ella, él era su luz. Su salida. Su esperanza a un mejor mundo.

Se acomodó los pliegues de su ropa y volvió a tragar en seco, su garganta estaba muy seca, habría matado por un frio y refrescante vaso de agua pero, ahora más que nunca no era el momento adecuado y con ese pensamiento se estaba entreteniendo hasta que la vio aparecer a través de ese mágico umbral floreado, y todo pensamiento, duda, incomodidad, ambiente, todo; desaparecía mágicamente para solo darle paso a ella.

Y aunque ella no lo sabía, para él. Hikari simbolizaba Luz. Un radiante diamante que desbordaba el más hermoso de los colores luminosos, y por eso él se sentía agradecido. De tenerla, de que pronto se volviera de él. Porque él se encargaría de mantener esa luz que tanto le embelesaba siempre viva.

Extendió su mano, y ella sin dudar la tomo, y le sonrió.

"Estas preciosa"

"Gracias"

Fue lo único que ambos atinaron a responder, no por el hecho de no saber qué decir, sino por el hecho que no había más nada que decir, porque sus miradas lo decían todo y eso era lo único que importaba. Y estando hombro a hombro con el otro, el gran maestre empezó esa ceremonia que ellos por mucho tiempo habían anhelado, porque deseaban que su lazo por fin fuera un nudo eterno que nadie pudiera separar. Solo la muerte.


Chin chin! He dejado claves en partecitas de la historia para entender a nuevos personajes, y donde esta Mimi. Hahaha tampoco han sido muchas pero ahí van!

Espero hayan disfrutado el episodio y si, este será en 2 partes porque la boda de Kari y Tk tiene un gran impacto sobre Kari, ya Takeru se fortalecio al poder ayudar a su padre y Matt en la antigua batalla, ahora será el turno de Kari de demostrar como ella se va a fortalecer. Además vendrá la aparición de un nuevo pero conocido personaje que causara estragos en el cuerpo de Yolei… Chan chan chann *música de suspenso*

Espero ver pronto sus Reviews y saber más de cada uno de los que me lee. Sus palabras me motivan a mejorar con cada capitulo.