Esta vez, no tengo casi nada que escribirles. Lamento la tardanza. Y bueno, sin mucho que decir (no he estado en mis mejores animos a causa de tanto trabajo con mi tesis, pronto sere licenciada YeY! *muere*)
Disfruten de la segunda parte.
::Más vasto que imperios ::
::Capitulo seis :: Poder, parte II ::
Yamato nunca en su vida había asistido a una celebración tan activa como lo era esta, al parecer la unión de su hermano y Kari era considerado algo más que una tradición, una bendición. La feliz pareja recibía de grupo en grupo a todos los invitados. Era tradición de tierra escuchar todos los buenos deseos de aquellos que asistían a la unión de votos, de esta manera era considerado como una buena manera de empezar el nuevo matrimonio, empezando por buenos cimientos. Mientras esto ocurría, el rubio no pudo evitar mirar al resto de los presentes, el anciano Gennai se encontraba sentado conversando con el pequeño niño Tommy, frunció el ceño al notar como el menor estaba algo molesto, quizás era porque tenía hambre y aun no podía comer, el conocía ese rostro donde sea. Soltando una suave risa, su vista siguió viajando hasta toparse con los gemelos, quienes se encontraban charlando con Tai; bueno o eso aparentaba porque uno charlaba y el otro solo observaba la conversación, al parecer Tai y ese chico Koichi parecieron relacionarse bastante ameno, soltó un suspiro de alivio. Al menos ya no tendría que aguantarse las incontables historias de Tai por una noche. Observo como estos se detuvieron en seco de hablar y giraron su vista a un lado, y fue cuando él tuvo el momento de detallar algo que por los nervios de la unión de su hermano, no había percatado.
Mimi lucia hermosa, vestía un color que hacia resaltar la belleza natural de la misma, y sin la necesidad de adornos su belleza parecía inigualable, fue como si el tiempo se detuviera para que él pudiera admirarla con mayor determinación a tal punto que olvido respirar o siquiera parpadear, noto como ella se movía con gracia llevada de la mano de Yolei hasta donde se encontraba el trio. Kouji y Koichi hicieron sus respectivas inclinaciones de respeto a ella, lo cual le extraño en gran manera al mismo rubio pero no pudo parar a determinar por qué esa acción puesto noto como Tai tomaba su mano y la acariciaba con suavidad. Pudo sentir su mandíbula tensarse al igual que sus puños cerrarse. Tras esa escena, la chica de cabellos lila parecía emocionada con la situación cosa que a él no le gustaba, aun cuando intentaba decirse a sí mismo que nada podía pasar entre un elemento Agua y Aire, una parte de él le afirmaba que si era posible y que él ya había comprobado cómo se sentía, que sencillamente tenía que dejar de huir a lo que el destino les había puesto. La sensación que se produjo por primera vez cuando hicieron contacto era la prueba más real que cualquier persona en el mundo podía tener para saber si esa persona estaba destinada a ser tuya, y tú de esa persona; para siempre.
Se puso de pie casi por inercia, su cuerpo le llamaba a que se reuniera con ella, pero dudo. Intento dar un paso al frente, y se detuvo al notar como ella soltó una suave risa, quizás producto de alguna payasada provocada por Tai, y con eso no intento moverse nuevamente, inhalo aire profundamente, cerró los ojos un par de segundos, volviéndose a sentar y cuando los abrió, noto a Taichi pillándolo desprevenido, tenía un rostro divertido que se disimuló con rapidez al mismo tiempo que dirigía su mirada nuevamente a la chica de cabellos miel. A los pocos momentos, noto como la novia; ahora esposa de su hermano se acercaba casi corriendo hasta donde estaba el grupo. Y entendió, y sintió por primera vez un pequeño recelo de no ser tan abierto como lo era Tai o Tk.
"¿Te gusto la ceremonia, Mimi?" hablo con emoción la chica recién casada, la cuestionada asintió con suavidad y le sonrió con timidez.
"Nunca había estado presente en algo parecido, así que te agradezco por haberme hecho parte de ello"
"No se diga más Mimi, quizás pronto tengamos otra boda… Más cerca de lo planeado" dijo mirando con ojos cómplices a la chica aire más activa, así al mismo tiempo que un notorio sonrojo se asomaba por las mejillas de Mimi y bajaba la mirada, Kari rapidamente tomo la mano de la chica y la acerco hasta la de su hermano "Hermano…" Tomo con la mano libre que tenía la mano de su hermano y la unió con la de Mimi "Por favor, apenas termine el brindis puedes, por favor sacar a bailar a Mimi… Me gustaría que probara todo lo que se ha perdido en este tiempo ¿Qué dices?"
"Pues, por mí no hay problema, será un absoluto placer bailar con una dama tan bella como Mimi" hablo con soltura y galantería causando que Mimi diera un pequeño brinco al sentir como el agarre de Tai se hacía más fuerte, cerca de ella podía escuchar el grito reprimido de su mejor amiga, subió tímidamente la mirada hasta donde Kari se hallaba y la miro con un aire extraño. Para luego mirar con disimulo a su ahora acompañante.
"Muchas gracias hermano, ahora no la sueltes… Pronto será el brindis y luego podrán bailar" Unió sus manos con emoción, y sin dejarlos decir algo más se dio la vuelta y camino con suavidad hasta donde su esposo se encontraba, se sentó a su lado y suspiro risueña de la situación. Lo había conseguido. Fue más fácil de lo esperado, ahora solo debía dejar que ciertas cosas fluyeran y darles un pequeño empujón de vez en cuando. Su hermano no era la persona más brillante que existía y Mimi realmente quizás no sabía cómo moverse ante esas situaciones, soltó una sonrisita unida con una risa al pensar en la cantidad de encuentros que tendría que planear para ellos.
"Te veo feliz" hablo una voz a su lado, por supuesto Tk. Este le extendió la mano y ella gustosa lo acepto "Me podrías explicar ¿por qué te fuiste corriendo sin esperar que te acompañara hasta donde tu hermano y Mimi?"
"Solo porque deseo que este matrimonio funcione muy bien te lo diré" se acercó un poco a él "Mimi sintió la conexión con alguien de este reino" vio como el rubio menor alzo las cejas en sorpresa y ella continuo su relato "Esta misma tarde me ha contado, que se trataba de alguien muy cercano para mí, pero que ella no sabía cómo dar el siguiente paso… Así que le estoy ayudando a ello"
El chico se quedó callado por un momento, y analizando la situación dirigió una mirada fugaz al hombre que es su hermano, y este se encontraba mirando con recelo la escena que su esposa había montado hace un momento, con eso, una duda se generó.
"Y crees… ¿Que es Taichi?"
"Pues claro Tk ¿Quién más podría ser? Ella fue clara con eso"
"Ella, te dijo ¿Qué era Tai?"
"No pero, si pero, no… Me estas confundiendo ella no me dijo directamente que era Tai pero es que es obvio. Mi hermano siempre anda pendiente de ella, y siempre la halaga con comentarios y busca estar cerca de ella…"
"Pero es que…"
"¿No me crees acaso?" soltó la mano de su esposo y elevo una ceja, retándolo, este sonrió suavemente y se hecho a reír. Pero no se dio cuenta de la mirada espontaneo que lo otorgo a su hermano al momento que buscaba responderle.
"Si te creo, pero, solo estaba diciendo que Tai… No es buen bailarín, recuerdas como siempre te pisaba en las fiestas…" intentando apaciguar a su esposa, noto como su cara de enojo pasaba a neutra y luego a susto, y casi por instinto intento ponerse de pie para socorrer a Mimi, pero fue detenida por la mano de su esposo y antes de que ella pudiera replicarle, se escuchó un pequeño ¡GONG! Sonar en el ambiente.
La hora del brindis había llegado.
Para una tribu agua, el brindis era la parte más importante de una ceremonia porque con ella dabas a beber a la otra persona tu esencia y quien eras, tu copa sería de esa otra persona y viceversa, de esta manera todo vínculo estrecho y ancho que quedaba entre ellos se terminaría por unir de una vez por todas. El padre de Tk y Yamato era quien estaría ofreciendo el brindis, a su lado. Los padres de Kari y Tai se encontraban satisfechos ante la situación, mientras ajustaban la bebida que había sido servida hace pocos segundos en mano.
Tk, se puso de pie a la par de su esposa y tomo con suavidad la copa que había sido hecha para ella, así como ella tomaba la copa que había sido hecha para él. Lo miro y le encontró sonriéndole con cariño y eso fue lo único que basto para que el error que había cometido pasara a segundo plano y se centrara solo en él.
"Debo agradecer a todos los dioses por esta maravillosa unión, cuando la familia Kamiya conoció a esta familia y su reino, creíamos que la tradición sería el único lazo que tendríamos. Pero luego, esta familia y su reino, trajeron a una pequeña de ojos saltones a nuestro hogar y cuando mi hijo más pequeño le conoció, sabíamos que ese lazo más fuerte. Pero el cielo, nos bendijo con más… Pues estos dos han conocido el amor, y no solo su lazo sería terrenal, sino espiritual, es ahora lo que los une para toda la vida. Les felicito por el nuevo camino que tendrán de ahora en adelante, me alegra poder llamarte hija de ahora en adelante Hikari. Felicidades por tu nueva esposa, Tk… Ahora ¡Un brindis!"
Todos alzaron su copa en señal de respeto y esperaron a que la pareja fuera la primera en tomar, todos miraban atentos como los recién felicitados tomaban su primer trago, y luego el resto de los invitados les siguió. Los aplausos no se hicieron tarde en llegar, y todas las copas se encontraban vacías para dar paso a la música y al baile.
Se podían escuchar los llantos ahogados de una pequeña, frente a ella. Todo era destrucción, sangre, cenizas y muerte. Caminaba con el rostro gacho, gimoteaba buscando controlar sus emociones, intentando reconocer los rostros que tenía frente a ella, buscando a unos en específico.
El valle que ella amaba, ahora era parte de la oscuridad ¿Por qué había ocurrido? ¿Qué había hecho ella de mal para que todos sus seres queridos pagaran un precio tan alto? Sus manos temblaban, estaban sucias llenas de hollín, se sentía pesada, sentía sus ojos arder y no sabía si era por el fuerte olor a quemado que existía en el ambiente o el haber llorado.
Su abuelo, estaba a salvo. Ella estaba ahí intentando buscar a su papa y su mama y ver si estaban a salvo, como habían prometido "Siempre estaremos contigo" eran sus palabras. Paso sus manos por su rostro, sin importar si se ensuciaba, necesitaba ver mejor. Miro a su derecha y vio cuerpos chamuscados a causa del fuego, cerró los ojos y negó con la cabeza. Se giró hasta esas personas hechas carbón y tocó al primero. Vio como de ellas ceniza empezaban a desprender, y apretando sus labios hizo más fuerza contra aquellos entes vueltos una ceniza compacta, y soltando un grito en seco una gran bola de ceniza se produjo en el ambiente y ella tocio. Sintió como un frio viento se llevó las mismas lejos de ahí.
"Al menos tu podrás descansar en paz" dijo observando el cielo. Pues era cierto, Fuego y Aire siempre habían sido aliados innatos, e inclusive en la muerte esas alianzas se presentaban. Viento necesitaba deshacerse de su cuerpo para volver a ser parte del viento y fuego se lo otorgaba, volviéndolo ceniza. Poniéndose de pie, hizo lo mismo con los otros cuerpos que observo en el mismo estado. El cansancio se quería apoderar de ella, su cuerpo ya no solo era hollín de las casas y árboles quemados, eran de personas; personas que ella conocía y convivieron con ella, estaba muy cansada pero ella no deseaba parar hasta no soldar parte del daño que había hecho. Observo sus manos, eran una mezcla entre hollín y sangre pero, eso no la detuvo. Se puso de pie y continúo con su búsqueda.
"Espero Joe este bien, espero Ahri este bien… espero…" sus palabras se acallaron cuando piso algo, alejo su pie y observo algo que llamo su atención, ahí entre escombros se hallaba algo muy preciado para ella. Lo tomo rapidamente entre sus manos y empezó a buscar entre los restos a su alrededor. Se trataba de un amuleto que su madre siempre conservaba y observaba con gran aprecio: La flor de la vida. Su madre le conto una vez que este amuleto se trataba de un gran árbol sabio, que contenía una flor que a su vez continua la semilla para un árbol aún más sabio y que gracias a ese collar es que ella se mantenía con vida. Y ahora que no lo veía en ella, Mimi entro en pánico y empezó a buscar. Se acomodó en su postura y gritando su nombre con todas sus fuerzas intento hacer que su madre la escuchara. Acelero el paso un poco con el collar entre sus dedos, hasta que tropezó con algo y cayó en seco. Quejándose del dolor, reviso que el collar no tuviera ningún rasguño ni se hubiera doblado. Quizás si se lo devolvía a su madre, ella volvería con ella.
Se puso de rodillas para notar, con que se había tropezado y fue cuando noto un par de manos enlazadas, ella sabía, conocía esa forma de tomar sus manos. Su padre y su madre estaban ahí, tomados de mano como la primera vez que se conocieron, con dedos entrelazados y cubiertos por otra mano, formando así una coraza que nadie podía quebrar.
Nadie.
Hasta ahora.
Se arrastró hasta donde estaba esa figura par oscura, dudo al inicio, estaba temblando pero ella sabía que eran ellos y rozo con sus dedos aquel fuerte nudo, volviéndose nada pero, a la vez mucho. Aquella nueva ceniza flotaba en el aire y ahora parecía danzar a su lado, esperando el resto.
"Aun en la muerte, no quieres dejarla sola ¿Verdad papá?" noto como la figura de su padre se iba deteriorando y desapareciendo de su vista, esperando danzante al viento radiante de su madre "Siempre… Estarán en mi corazón" Apretó el amuleto con más fuerza y estiro su mano libre, para acariciar la mejilla de su madre, y como si fuera magia negra esta se agrieto y una nueva nube de polvo se esparció por el ambiente, llenándola, rodeándola y alejándose para ser libre. Ella miro con nostalgia lo que sería la última vez que ellos estarían con ella, y luego los observo partir. Para irse.
Para vivir en paz.
Sintió como una nueva lagrima rodaba, y el frio parecía hacerse más presente en su mano, bajo la mirada y noto el amuleto. Este siempre seria su hogar, por ende. Dejo el pequeño amuleto a un lado y empezó a escarbar un pequeño hueco y tomo el amuleto para admirarlo por última vez entre sus dedos. Por ende, algún día volvería a restaurarlo y cuando ese momento llegue, esa semilla, ya no sería más semilla. Sería una promesa.
Una promesa de un nuevo comienzo.
De un nuevo nacimiento.
Puso la flor de la vida en el hueco y lo tapo.
Cuando llegue el mañana.
Seria, un árbol lleno de esperanza y sabiduría.
Para el futuro del mañana.
Abrió los ojos, sentía su cuerpo pesado ¿Qué había pasado? Intento enfocar su mirada lo más rápido que podía y noto como tenía a Mimi frente a ella, acostada. Aun tomaba su mano ¿Qué había pasado? Quiso ponerse de pie pero, no tenía la fuerza. Quería articular algo pero nada salía de su garganta. Era como su estuviera paralizado. Como si hubiera soñado un largo tiempo.
Escucho un par de voces al fondo, gritar y ordenar pero, su oído se negaba a procesar lo que pasaba. Fue cuando sintió los dedos de la chica del viento rozar su piel que recordó. Por un impulso de idiotez, había caminado hasta la mitad de la pista donde Tai estaba masacrando los pies de la chica en un intento de bailar a Mimi. Con un ágil movimiento empujo a su amigo y tomo de la mano a Mimi. Nuevamente sintió una fuerte corriente recorrer su columna, lanzándole una mirada de muerte hizo que el joven tierra entendiera. Pudo notar asombro en sus ojos, cerró los labios y sin decir más se retiró. Pero fue cuando se giró a observar a Mimi que todo empezó a verse borroso, y tanto como él estaba así, ella parecía disturba con una idea parecida, tomo su cabeza con una mano libre y antes que pudiera pronunciar una palabra; escucho un grito al fondo. Kari se había desmayado, y Tk que intentaba ayudarle perdía fuerzas rapidamente. Luego como piezas de ajedrez todos parecían sufrir los mismos síntomas y uno por uno todos empezaron a caer.
Lo último que el vio, fue el rostro de preocupación de Mimi antes que todo se volviera negro.
Ahora estaba tumbado en el suelo, sin tener la fuerza para poder levantarse. Intento apretar con suavidad la mano de Mimi y fue cuando noto como ella empezaba a abrir los ojos con suavidad, enfocándose en él y automáticamente frunció el ceño confundida como él, pero antes de poder responderle o hacer el intento sintió las voces hacerse más fuerte.
"Bien, trae al chico que perdemos el tiempo"
"No entiendo ¿por qué tenemos que hacerlos dormir en vez de matarlos?" hablo otra voz mucho más fina que la primera.
"Porque así idiota no nos serviría entonces, necesitamos elementos tierra que dominen el metal con vida ¿De qué nos servirían muertos?" Esa voz lo molestaba, algo en su mente resonaba cada vez que hablaba, Mimi parecía haber recordado lo que paso y apretó su mano por instinto.
"Aquí esta, Capitán" miro por encima del hombro de Mimi y noto como traían a un chico atado con hierro de manos y pies, su mirada era de un violeta suave, y su cabello era de un extraño azul ¿Podría ser…? El chico que se notaba bastante joven se puso a un lado de quien respondía por el nombre de capitán.
"Bien mocoso, empieza tu trabajo" le quito la cadena de los pies y lo tomo por la de las manos arrastrándolo a personas en específico, aquellos con características de elemento tierra. Casi no podía observar todo, pero podía claramente escuchar y así armaba el rompecabezas poco a poco de lo que tenían intención de hacer.
"Tierra con manipulación de arena"
"Tierra con manipulación de joyas"
"Tierra con ninguna manipulación"
"Tierra con manipulación de arena" Parecía estar buscando que elementos manejaba cada persona, cuando nombraba algo que no le agradaba al capitán el hombre chasqueaba con fastidio ¿Estaban buscando a elementos tierra que controlaran el hierro? ¿Acaso ellos eran parte de los responsables de las grandes desapariciones de tribus tierra a lo largo del continente? Su mente no tuvo tiempo para pensar, ya que sus sentidos le gritaron alerta.
"Él manipula hierro"
"Muy bien, llévense a este… Sigamos" Yamato dejo de respirar cuando noto que, a quien habían nombrado llevar era Taichi, quien se encontraba aun inconsciente, intento ponerse de pie para salvarlo a donde sea que lo iban a llevar pero sintió como la mano de Mimi se aferraba aún más y fue cuando pudo examinar que el hombre y lo que parecía su sabueso se acercaban a ellos, en específicamente a ella. Le indico con la mirada que cerrara sus ojos y el hizo lo mismo, cuando sintieron los pasos más cerca, tomo con más seguridad a Mimi.
"Eh…" Fue lo único que pronuncio aquel sabueso ¿Se habrá dado cuenta que ella era un elemento viento?
Pero, el chico no dijo nada.
"¿Y bien? ¿Qué elemento maneja?" Sintió al chico titubear, con la poca visión que tenía, por su mente pasaba la forma en como agarrar la espada que lucía en su cintura y atravesar a aquel hombre. Si ese chico estaba haciendo lo que creía que hacía, podría reconocerla a ella.
"T-Tierra" Noto como la voz había un tilde de duda y miedo y atreviéndose a abrir un poco el ojo noto como el chico se miraba un poco sorprendido ¿Habría reconocido que Mimi era elemento aire?
"¿Tierra qué? Manipula o no el hierro"
"N-No. Capitán"
"Muy bien sigamos" el hombre arrastro al chico, y noto que se estaba dirigiendo a donde se encontraban los padres de Tai y Kari, el papa de Tai también controlaba hierro, tenía que ponerse de pie rapidamente, se giró y noto como Mimi le observaba con determinación. Era la misma cuando los salvo aquella vez. Y antes que pudiera hacer algo, ella con todas sus fuerzas se puso de pie, siendo ayudada por su propio viento.
"Él es otro hierro, capitán"
"Y no nada más otro hierro cualquiera, sino el mismísimo rey de la tribu de Tierra ¡Chicos pescamos a una joya gorda!"
"¿Quién lo diría? Parece que esta era una de las tontas celebraciones de esos débiles de tierra con los de agua" escucho la risa del rebelde de tierra y algo en su cabeza lo aturdió ¿Por qué esa risa se le hacía familiar? Arrugo el ceño y antes que pudiera hacer algo noto como Mimi lo estaba ayudando a ponerse de pie. El con la fuerza que podía generar se puso de píe y tomo su espada con seguridad pero antes que pudiera sacarla por completo, la chica a su lado grito.
"¡Alto!" Fue lo único que atino a decir rapidamente. Todos los presentes "despiertos" se giraron rapidamente. Eran unos 5 hombres apenas. Yamato miro a su entorno y noto como varias personas estaban intentando despertar o inclusive ya había algunas que se estaban poniendo de pie, así que debía ser rápido si pretendía detener eso. Se giró para observar a su enemigo y cuando fijo su vista su cabeza volvió a doler ¿Por qué tenía la sensación de conocerlo de algún lado?
"¿Y crees que con solo decir alto, me detendré niña?"
"No dejare que se lleven a nadie"
"Calma Mimi…" Tomo su mano suavemente y miro a su enemigo "Soy el heredero al trono Yamato Ishida, si paran ahorita su sentencia será menos severa" los hombres al escuchar al rubio hablar se echaron a reír, uno de ellos inclusive saco su espada que reforzó en acero y hierro, Yamato apretó sus labios. El sabía sobre ese acero, y su espada no era tan fuerte cuando se trataba de ese estilo de espada, al menos no la que traía puesta que era una espada ceremonial, además su cabeza no dejaba que pensara con claridad todo.
"Tu…" observo a Mimi como miraba al chico y este se intimidaba pero por miedo a sus captores y le negaba suavemente con la cabeza. El hombre que lo tenía a su lado, noto la interacción.
"¿Acaso se conocen? Uhm… ya veo. Era por eso que no querías decirme que elemento controlaba" el chico negó con la cabeza y oculto la mirada, ella conocía esa emoción. Esa emoción era miedo. El gran rebelde se le acerco y lo agarro por el cabello "¿Acaso querías burlarte de mí como tu hermano lo hizo?"
"¡Déjalo!"
"Este niño me pertenece mocosa, te aconsejo no meterte o saldrás perdiendo como le paso a su hermano… Adelante Ken, cuéntale como murió tu hermano, intentando protegerte de nosotros" vio como el chico temblaba y su rostro se demarcaba en dolor "… Los de tu clase están muertos gracias a su debilidad… Es por eso que no hay de tu clase, realmente fue un premio gordo encontrarte" paso una mano tomando por el cuello al chico y apretando con fuerza ascendente "Pero, si valoras la vida que tu hermano te dio, no harás nada fuera de lo común ¿Verdad?" el chico cerro los ojos y eso solo hizo que Mimi se molestara aún más, y sin siquiera inmutarse lanzo un ataque haciendo que ambos hombres se separaran, el chico cayó al suelo en seco.
"¿Pero qué demonios? ¿Te atreves a desafiarme chiquillo?" levanto la espada creyendo que era ese chico quien los había separado, el chico tembló en miedo y cerró los ojos esperando lo peor, pero no sintió nada. Atreviéndose a abrir sus ojos; noto como la misma espada se había frenado frente a él y el hombre parecía intentar enterrarla con más fuerza "¿Cómo haces eso? Tú no eres tu hermano, tu no controlas el viento sin mover tus manos" Y fue entonces cuando el chico se dio cuenta, y se giró a la joven.
Yamato se mantenía callado, con su mirada fija en los otro 4 hombres, intentando apaciguar el dolor que su mente estaba provocando cada vez que aquel rebelde hablaba. Noto como varios de los presentes se lograban poner al fin de pie. Eso incluía a Kari y Tk, quien automáticamente se puso como escudo de Kari. Giro su vista al chico y observo como este empezaba a temblar y se echaba hacia atrás, alejándose no del hombre que tenía frente a él sino de alguien que estaba más lejos de él, y fue cuando noto que se trataba de Mimi, justo cuando se dedicó a observarla su cuerpo tembló, la soltó por inercia; cuando la observo pudo notar los mismos ojos que vio aquella vez en la fosa. El rebelde de tierra dejo de aplicar fuerza y soltó la espada, que al poco tiempo de ser soltada fue arrojaba metros de él y miro al chico para luego fijar su vista en la chica, los demás hombres se posicionaron cerca.
"… Mimi" Fue lo único que pudo pronunciar el rubio, tomo su cabeza nuevamente.
"Su hermano tenía razón en algo, capitán… Hizo bien en burlarse de usted" Sentía la cabeza a explotar a medida que el brillo dorado aparecía con más fortaleza en los ojos de la chica del aire.
"¡¿Y quién demonios te crees tú chiquilla?!"
"Un aire… un temible aire… Por favor, haz que pare" escucho susurrar al joven detrás que intentaba ocultarse detrás de sus manos como si así parara a no escuchar nada, y fue cuando algo en la mente del capitán encajo y ladeo una sonrisa mirando a la chica.
"Así que tú también eres una perra del viento… Vaya, no creí que tendría la suerte de encontrar a alguien más de la especie de este chico"
"¿Qué hiciste con ella?" dijo hablando agriamente, podía notar como su mirada se encontraba en llamas, pero a la vez muy distante.
"¿De quién hablas?"
"¡¿No lo recuerdas verdad?! ¿Qué hiciste con ella?" Yamato sentía como el viento a su alrededor se tornaba algo más perturbado y observo a la chica a su lado, que temblaba de impotencia. Aferrada a un recuerdo. Cuando nuevamente escucho la voz del hombre, fue que ese recuerdo le azoto.
Ese hombre…
Se había llevado algo muy preciado para Mimi.
Trago saliva con fuerza y sintió su respiración agitarse.
"No sé de qué me hablas niña"
"Quizás esto te ayude a refrescar" dio un paso a adelante y desapareció en el aire rapidamente. Antes de que el hombre pudiera reaccionar vio como sus hombres gritaban y uno a uno caía a suelo, el último miro atónito a los ojos de su capitán y alzando una mano intentando pedir ayuda noto como un hilo de sangre salía de su labio y como el filo de una espada terminaba de penetrar el pecho del hombre y salir. Dejando caer un saco muerto frente a él. Ella había tomado la espada de esos hombres con rapidez y los hirió con su propia arma. ¿En qué momento?
"¿Ahora recuerdas?" hablo nuevamente, enterrando la espada en el suelo "¿Qué hiciste con ella?"
"Yo… Yo no sé lo que me estás hablando"
"Ella te pidió que pararas, y tú, te la llevaste… Mi abuelo te pidió que te detuvieras, era solo una niña y aun así, te la llevas… ¡¿Qué hiciste con ella?!" dio un paso al frente cuando sintió una roca golpear su brazo, ella miro la nueva herida en su brazo y subió la mirada, el hombre se había puesto en defensa, eso solo hizo que la sangre de ella se elevara, ahora su viento parecía más salvaje. Al punto donde se podían ver pequeños destellos de luz moverse, como si cuchillas de aire la rodearan y dio un paso al frente nuevamente, el hombre dio dos pasos hacia atrás y tropezando cayo en sus posaderas.
"Yo, no se… No se" sintió como su cuerpo se volvía más ligero y noto que ya no estaba pisando tierra, el viento a su alrededor era el que lo elevaba ¿Quién era esta chica? Noto que el viento no se movía en ella y que no había brisa pero él se encontraba de pie, miro a su alrededor como los presentes parecían gritar cosas pero él no podía oír nada.
Yamato notaba como un gran remolino contenía a Mimi y al hombre del mundo exterior, parecían estar hablando, el dio un paso y sintió que algo lo detenía. Cuando se giró noto que se trataba de Gennai con una expresión de miedo y tristeza y negó con la cabeza.
"Tenemos que hacer algo rápido Gennai, déjeme ir"
"Ahora mismo Mimi se encuentra en un nivel donde ninguno de nosotros podrá alcanzarla"
"¡Matt! ¿Qué ocurre con Mimi?" su hermano se había acercado junto con Kari, quien no dejaba de mirar con miedo la escena.
"Tk, Kari…"volvió su vista a Gennai "Gennai ¿A qué se refiere con que ella está en un nivel donde ninguno de nosotros podrá alcanzarla?"
"Un viento entrena mucho para que sus emociones no se liguen con su viento, de lo contrario se vuelve descontrolado, destructor y… está siendo arrastrada por un recuerdo de su pasado"
"Pero tiene que haber una forma de detenerla"
"Solo si deseas morir cortado por esas cuchillas, adelante… Este poder, ella… No mejor dicho, ese poder aprendió a controlarla a ella hace muchos años, y aquellos que intentaron detenerlo ya no están vivos en este mundo. Ese remolino no solo te empuja como muchos, es un aire cortante que primero te asfixia y luego te devora milímetro por milímetro" Yamato sintió un escalofrió recorrer su columna y se giró a mirar a Mimi, podía sentir como ese aire se volvía más salvaje con cada segundo que pasaba.
"¿Hay alguna forma de atravesarlo?" Pregunto rapidamente Tk
"Solo si tienes un escudo lo suficientemente fuerte para evitar que ese aire te destroce pueda que llegues a atravesarlo"
"Demonios… "
"Yo puedo" todos se giraron hasta Kari, quien los miraba con determinación.
"¿Cómo que tú puedes? De ninguna manera te dejare ir hasta allá, Kari. Tu hermano y yo no lo permitiríamos"
"Ustedes no entienden, yo sé que yo…" un grito detuvo su charla y todos giraron hasta el epicentro del problema, el hombre estaba nuevamente en el suelo, si un trozo de su mano. Gritaba con dolor. Al parecer había intentado escapar por el remolino, y ese había sido su castigo, la chica solo observaba más presente en su mente que en físico. Pero antes que algún otro pudiera hacer algo en un parpadeo notaron como Kari corría al centro del sitio, rasgando parte de su vestimenta con lo más cercano a un filo miro al frente.
"Hikari ¡Detente en este instante!" antes de poder acercarse, notaron como el cuerpo de la chica se cubría por algo brillante, ahí fue cuando Yamato abrió su boca "Eso es… Control diamante"
"¿Qué es eso?" pregunto agitado Tk al ver como su hermano no había nada más que observar en sorpresa.
"Hace mucho, que no veía esto… Un control diamante es un mecanismo de defensa y ofensa, sirve como una coraza impenetrable del mundo exterior a tu cuerpo, nada… Pero nada, ha roto esa coraza"
"¿Entonces ella puede entrar?" Y sin la posibilidad de contestar su pregunta, se escuchó otro grito del hombre, el círculo del remolino se estaba cerrando y era obvio que solo pretendía dejar espacio para ella. Ese hombro iba a desaparecer si no hacían algo rápido. Fue cuando observaron como la pequeña Kari, retrocedió un poco, pero solo para agarrar impulso, puso sus brazos en alto para que el viento no fuera tan perturbarte y poco a poco, y caminaba dentro de él, parte de su vestido se estaba rasgando, posiblemente hasta querer dejarla desnuda pero, a la distancia todos podían notar como ella seguía intacta "¡Logro pasar!" hablo con rapidez y emoción Tk, ella cayo al suelo de rodillas como intentando recuperar el aliento y sin dejar tiempo para asimilar se puso de pie, corrió hasta la chica de viento y se le lanzo encima rodeándola en un abrazo.
Y así como por arte, tal cual como viene la calma después de la tormenta. Aquellos ojos que se encontraban inmersos en la memoria giraron a observar a la pequeña que rodeaba su cuerpo. El remolino ceso, y toda la fuerza que había tenido hasta ese momento se perdió y el par de féminas cayeron al suelo en seco. Kari abrió los ojos sin dejar de abrazar a la chica frente a ella y fue cuando noto como ella parpadeo y nuevamente la mirada se posó en el pequeño bulto que estaba aferrada a ella, y la chica de tierra noto como una lágrima bajaba por la mejilla izquierda para luego ver como esos ojos que antes le miraban se cerraban y se dejaban llevar por el dulce sueño.
Tierra había logrado calmar a Aire.
Algo que antes en la historia de los elementos, no había ocurrido.
Kari fue la salvadora de esa noche, ella misma se había superado, miraba con sorpresa todo lo ocurrido, y preocupada al mismo tiempo, tanto que no se había dado cuenta de los gritos a su alrededor o las personas que intentaban ayudarla.
Si, ella había sido su salvadora.
Pero, fue la misma tierra la que lo hizo descontrolarse.
Y de ella no estar ahí, de ella no haber aprendido lo que viento le había enseñado.
De no haber existido nadie capaz de detenerla.
¿Qué habría pasado?
"¿Cómo esta ella?" Se adentró en la habitación Tai, mientras que Yamato estaba sentado a su lado.
"La herida que tuvo en su brazo era pequeña, Gennai le ha dado algo para que descansara lo más posible y… Algo más para que no pudiera usar su aire por un tiempo"
"¿Eso es posible"
"Si lo es" Todos se giraron a ver a Yolei quien curaba a aquel chico del maltrato físico y las heridas externas, su mirada era seria "El pequeño Tommy conoce como hacer que tu poder aumente o disminuya, Mimi literalmente está tomando un apaciguar de su viento. No es que no lo podrá usar, será como uno cuando estaba niño que no sabía cómo controlarlo y no saldrá"
"¿Es posible usarlo en cualquier elemento"
"Solo Tommy sabe, él no dice mucho sobre lo que sabe, solo lo hace dependiendo de la situación y ya. No es la primera vez que Mimi ha perdido el control"
"¿No es la primera vez?" Observo al chico frente a ella, su mirada era total temor, miraba de reojo a la chica en la cama y se hundía en su asiento con miedo "Tienes que dejar de mirarla así, Ken" El chico dio un salto y miro al suelo con pena "Entiendo que su viento te parezca temible pero Mimi, nunca nos haría daño, ella te salvo ¿No es así?" El chico subió la mirada tímidamente como abatido y volvió a mirar a la chica en la cama, ella soltó un suspiro y continuo limpiando las heridas "Cuando Kouji y Koichi conocieron a Mimi, una situación parecida se llevó a cabo. Los Hermanos iban a ser vendidos al mercado como fenómenos de circo o algo parecido, y ella intento detenerlos pero ese hombre, un simple comerciante de Agua tomo a Koichi por el cuello y amenazó con matarlo si ella intentaba algo" El chico frente a ella parecía escuchar con atención cada palabra "Antes de darnos cuenta, el viento de Mimi alejo a ese hombre de Koichi, fue como un gatillo que todo eso pasara, dos hermanos… Iban a ser separados, tal como ella fue separada de su familia…" Miro a su amiga en la cama y su mirada se entristeció "Ella mato a ese hombre usando ese mismo viento. Verán Mimi controla un vient-"
"Tipo tornado" murmuro el chico a su lado. Todos miraron al que hablo
"Si… ¿Cómo sabes eso?"
"Ahora que recuerdo, el sabia las habilidades tipo control de cada uno con solo mirarlos ¿Puedes explicarnos?" el chico asintió suavemente.
"Mi hermano y yo somos Aire, nuestro tipo control se maneja por las partículas de aire que rodea a cada uno, cada molécula en nuestro cuerpo responde con una pequeña parte de aire y eso ante nuestro olfato es perceptible, fácilmente podemos determinar que elemento maneja o manejara cada uno… Por ejemplo Lord Ishida es control agua termal"
"¿Agua termal?"
"Si, así es… Puede convertir el agua en algo súper caliente, puede evaporarlo o hacer que el agua de un sitio se evapore" Observo la cara de sorpresa del rubio "¿No lo sabía?" El negó con la cabeza
"Sé lo que cada uno de ustedes controla y controlara y por eso tengo miedo de ella" dijo mirando nuevamente a la chica en la cama "Su elemento control es desconocido, solo la realeza posee este tipo control, las mujeres para ser más específico. Pero, suele ser muy inestable, así como va, así se ira… Hasta un punto donde ni ella pueda regresar"
"¿Regresar? ¿A qué te refirieres?"
"Que si ella no domina ese viento tan volátil, pueda que más nunca puedan tener a esa chica con ustedes"
En aquel tiempo nadie tomo en cuenta lo que ese chico Ken había dicho, y cuando ocurrió ni el mismo Ken tenia o sabia la solución de como traerla de vuelta. Miro al techo, y suspiro con rezago. Las niñas habían vuelto cansadas de tanto jugar y comer, apenas llegó tiempo para cambiarlas antes que se quedaran completamente dormidas.
"Papá…" hablo Satoe tímidamente antes de caer en los brazos del mundo de los sueños.
"Dime pequeña"
"Quería disculparme por cómo me comporte" se acurruco, y sentía como su papá acariciaba su cabello "… A veces debo pensar en lo difícil que debe ser que alguien que quieras no esté a tu lado, yo no sé… que… haría si… Natsuko no estuviera aquí…"
"Ya pequeña, soy yo quien debe disculparse, sé que no he sido el mejor padre y sé que ustedes me necesitan mucho más que antes" vio como la niña cerro los ojos pero negó suavemente.
"No es así, papa… Tú eres… el mejor papá del mundo"
Y eso fue lo último que habían hablado, ahora el miraba el techo pensando en las palabras de su niña, y la cosa es que ella tenía razón con lo hablado en el día. Observo esa gruesa puerta que siempre veía con recelo todas las noches, era siempre lo que veía todas las mañanas antes de levantarse y se preguntaba siempre ¿Cuándo sería valiente? Hoy las palabras de sus niñas resonaban en su mente, ellas tenían razón solo porque él no quería verla no significa que su madre, su esposa no estuviera con ellos en el mundo terrenal. Se puso de pie con duda, rio ante la ironía porque su mente le hizo recordar aquella primera vez que quiso levantarse para ir a hablarle en aquella ceremonia de unión y se acobardo ¿Ocurriría lo mismo esta vez? Apretó sus puños y miro el suelo. No, no esta vez, no sería ese cobarde. Esta vez quería ser viento, impulsivo y espontaneo. Dio un paso al frente. El necesitaba a su Mimi, y era obvio que ella también lo necesitaba a él.
Muchas cosas no se habían hecho posibles de no ser por ella, es hora de que todos estén ahí para ella. Y sobre todo él, miro al frente, mientras respiraba empezaba a caminar hasta quedar frente a esa puerta. Respiro hondamente y poso la mano en la perilla. Viento había sido un apoyo para él, lo había levantado cuando más lo necesitaba y le daba la ligereza que el necesitaba.
Ahora ella necesitaba de agua, necesitaba esa estabilidad que siempre estaba buscando al sentir que todo podía ser arrebatado en cualquier momento, como ha sido gran parte de su vida. Tenía que mostrarle que agua podía ser calmado, y paciente y que él estaría con ella el tiempo que ella necesitaba.
Giro la perilla.
La puerta por acción, se abrió.
Y ahí, mientras su vista se acostumbrada a la tenue oscuridad fue cuando la vio.
A la mujer que siempre amo.
A la mujer que seguía amando.
Acostada en una cama. Durmiendo con la más escalofriante paz que él hubiera deseado, pero no se esa manera. Ken tuvo razón aquella vez, y ahora su mujer estaba en un mundo, donde ninguno de ellos podía alcanzar. Rogaba que los gemelos consiguieran pronto la solución a todo eso, alguna pista que les dijera a todos como salvarla a ella de ese sueño eterno.
Pero por los momentos.
Solo quedaba… Esperar.
