Si, se que ha pasado mucho tiempo =D. Pero esta historia no la dejare morir. Espero disfruten este capítulo. Ha llegado un nuevo personaje.

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::Más vasto que imperios ::

::Capitulo siete :: Una pequeña llama ::


"Yamato… Puedo caminar en serio… Estoy embarazada, no minusválida" Miraba con las mejillas infladas a su esposo, mientras este la cargaba entre sus brazos y la llevaba al jardín, donde ella quería estar.

"No, órdenes del doctor. Tanto tú como yo sabemos que este embarazo es delicado… Nunca antes en la historia se hubiera pensado que un Agua y Aire se unieron…"

"Si, si, ya lo sé. Pero debes tener un poco más de confianza en que estaré bien Yama" La ayudo a sentar, mientras él se sentaba a su lado. Ni aun estando en el estado en el que estaba su belleza se apagaba. Es cierto, el medico dijo que ese embarazo era de alto riesgo. La vida de Mimi luchaba por no sucumbir ante los estragos que el control Agua hacia en su cuerpo. Porque a pesar de que no se sabía que control tendría ese bebe, el DNA del agua estaba ligado ahora ahí. Puso una mano sobre el estómago de su esposa y acaricio con calma.

Y aun ante todo lo que el médico le dijera, no podía evitar sentirse el hombre más feliz del mundo.

"¿Qué piensas que será?" pregunto Mimi con calma al verlo tan relajado acariciando su inflado vientre.

"Pues, me gustaría que fuera un varón"

"Hombres… Siempre deseando hombres" El rubio rio por el sarcasmo de su mujer ante el comentario, y acercándose más a ella la estrecho entre sus brazos.

"¿Te imaginas una niña con tus rasgos? Me volvería loco tratando de espantarle todos los niños y hombres que quieran acercársele" Beso su frente, y la escucho reír. Eso era realmente algo que le aterraba. Por lo visto había heredado los celos de su propia madre.

"Déjame adivinar ¿Nadie seria lo suficientemente bueno para ella?"

"Así es, por eso la confinaría a una torre cubierta por un mar de agua hirviendo y muros de hierro… Estoy seguro que Tai me ayudaría en esto" Escucho como la mujer entre sus brazos soltaba un sonido ahogado. Y sin poder aguantarlo, se hecho a reír "Si hubiera sido por mí, también te hubiera encerrado en una torre. Solo para tenerte para mí y nadie más"

"Claro, es por eso que tengo esta gran panza en mi… Como no pudiste encerrarme, quisiste dejar tu marca ¿no?" No lo decía molesta, más bien lo hacía para molestarlo, ladeo una sonrisa pícara.

"No tuve que dejarte embarazada para demostrar que eres mía…" tomo la mano derecha que reposaba sobre sus costados y la alzo al cielo, ahí se podía ver un pequeño anillo de color oro enlazado cómodamente en su dedo anular. Esa mano era importante, creencias indicaban que si la persona que más amabas tenía ese anillo en ese dedo en específico es porque se cree que ese mismo dedo comunica una de las venas principales que conectaba con el corazón, y ante esto; esa persona te había dado su corazón para que tú lo protegieras. Ya que al tenerlo de frente su mano derecha quedaba de frente y directo con el lado de su corazón. Agua tenía sus tradiciones pero esa boda se celebró con las tradiciones de Aire. Era la mano más cercana al corazón. Tanto el tuyo como el de la persona a la que desposabas "Para eso te hice mi esposa…" entrelazo los dedos con los de ella y beso su mano con naturalidad. Como solía hacerlo.

"Y… Si te dijera que será una niña… ¿Te molestaría?" Levanto una ceja ante la pregunta y se acomodó en su asiento para verla mejor.

"¿No estás jugando conmigo?" Ella negó tímidamente, y aunque el sentía como la respiración le faltaba algo en él se sentía cálido, y sonrió "¿Molestarme? Me harías el hombre más feliz del mundo. Y si se parece a ti. Sería un regalo extra… Aunque entonces realmente tendría que considerar lo de la torre" Escucho a su esposa nuevamente reír.

"A mí me encantaría que se pareciera a ti" Extendió su mano para acariciar el cabello dorado del hombre "algo que me encanta es tu cabello, su color es hermoso" Él no dejaba de verla mientras sentía su caricia.

"¿Estas segura que es una niña?" Ella asintió con calma sin dejar de jugar con su cabello, Matt por su lado sintió algo feliz en él. En la línea de los Ishida, siempre el primogénito era hombre. No por nada su hermano tuvo primero un varón antes que una niña y algo en él quería que todo eso fuera diferente. Que por primera vez, en los cambios de la historia. Todo esto también fuera de la misma manera "Me siento bendecido".

"Pues…"

"¿Qué?" Rio apenada ante la situación, y bajo la mirada a su estómago "¿Acaso pasa algo más con la bebe?" Ella negó rápidamente, y divertida beso la mejilla de su marido.

"Es mejor que te lleves la sorpresa ante ello… Será más divertido"

Hoy era el día en el que Tai llegarían. Toda la familia Ishida había insistido en que el nacimiento del bebe fuera en las tierras de agua. Un bebe nacido ahí solo traería afinidad a la alianza que con tanto deseo querían conservar, además de que los mejores médicos de todas las tierras estaban aquí.

Las pequeñas gemelas ya se encontraban jugando con sus primos, en el jardín de su madre. Estaban jugando a las escondidas y era Satoe la que tocaba buscar a los escondidos. Lord Hiroaki se encontraba bebiendo como de costumbre, mientras veía con naturalidad la escena frente a él. Kari esperaba con ansias que Takeru volviera con el antojo de ese embarazo: Fresas. Con cada embarazo siempre sintió un antojo diferente, el primero fueron flores y el segundo comida picante. Ahora con este eran fresas. Y lo más difícil era conseguirlas fuera de temporada. Pero Takeru era un buen esposo y deseaba hacer a su esposa, la mujer más feliz.

"¡Papa volvió!" Hablo Satoe quitándose la venda que tapaba sus ojos, Natsuko por su lado fue más rápida y ya se encontraba corriendo en la dirección donde iba a entrar su padre. Hiroaki se acomodo en su asiento y se levantó, ayudando a Kari a hacer lo mismo. Cuando se giraron notaron a un trio pasar el umbral que daba al jardín.

"Hermano. Sora" El nombrado apresuro el paso para llegar frente a su hermana y darle un fuerte abrazo.

"Ha pasado mucho tiempo Kari"

"Ya creo que si"

"¿Cómo va eso?" Acerco su mano al vientre de su hermana mientras sonreía como siempre solía hacerlo.

"No tan avanzado como eso hahaha" haciendo referencia a Sora que venía de la mano con Matt y la ayudaba a sentarse "¡Estas enorme Sora!"

"Ni me lo digas… Mi espalda me está matando…" Sora, mientras se retiraba los telares que cubrían su cabello podías notar sus demás rasgos, era una mujer morena de rasgos finos y bien marcados, el color de sus ojos era un hermoso ámbar muy diferente a los colores terracota que se solían ver en las tribus Tierra, y era su cabello lo que delataba el origen de su tribu: Fuego. Y era de ese color, como él fue lo que dominaba su cabellera. A diferencia de muchos, Sora siempre disfruto tener el cabello algo largo pero, debido a las olas de calor productos por el embarazo lo había cortado para dejarlo a los hombros. Tai miraba a la pareja hablar amenamente y estaba complacido. Fue cuando su atención se atrajo a su pierna y vio una cabellera miel y ojos peculiares sonreírle mientras se aferraba a su pierna.

"¿Adivina quién soy?" Tai rio instantáneamente ante la situación, siempre que venía las solía confundir todo el tiempo y eso había sido apertura para que las niñas decidieran jugarle pesado a él y cada vez que lo veían, le ponían la adivinanza de descubrir quién era cual. Tai subió la mirada buscando ayuda en su mejor amigo y esto sencillamente alzo una ceja aún más entretenido incitándolo casi a ¡Vamos! averigua quien es quien.

"Uhmm veamos… Estas un poco más alta que la última vez… Y tu cabello ha crecido… Además tus ojos son cada vez más azules… Me atrevo a decir que eres Satoe… ¿Lo adivine?" Vio como la niña solo lo miraba fijamente y luego inflo las mejillas denotando molestia. Parece que si he adivinado. Fue el pensamiento de Tai, luego se alejó de su agarre y se cruzó de brazos.

"Eres increíble Tío Tai, que nunca sepas quien es quien" No, no lo había descubierto "Satoe esta allá" Apunto la niña atrayendo la vista de Tai a la pequeña gemela de la chica frente a él, y ahí de lo más relajada los veía.

"Realmente Tai, no sé cómo puedes ser tan cabezota"

"Y yo no sé cómo no las confundes, son idénticas"

"¿Cómo reconocías a Kouji y Koichi entonces, hermano?"

"Era fácil, uno tenía una cara de amargado como Yamato y el otro era tan alegre y simpático como yo" Yamato lo miro con cara de pocos amigos enviándole un mensaje mental de: Muérete. Y Tai solo reía con aire de triunfador.


"Y entonces el muy idiota, casi quema toda la habitación" El grupo estallo a reír ante las palabras de Sora. Mientras que Tai solo se servía más vino molesto por ser motivo de burla.

"Esto prueba de verdad que Tai sirve como elemento Tierra y nada más"

"Solo quería ser un poco romántico con ella. No me culpen por intentar" Todos volvieron a reír, disfrutando del ligero ambiente. Yamato subió la mirada y paro la risa al notar como sus hijas estaban una al lado de la otra, Satoe estaba de pie mirando al cielo mientras que Natsuko sonreía con tranquilidad y estiraba su mano. Yamato frunció el ceño ante esto y noto como una pequeña flor buscaba reposarse sobre su mano. Parecía que ya empezaba a controlar su poder. Las gemelas sonrieron alegres.

"¿Estas bien Yamato?" No pude seguir centrado en sus hijas porque se giró a ver a Sora, quien lo estaba llamando.

"Si… Solo veía como Natsuko ya empezaba a controlar el viento"

"¿Ella es control viento?"

"Así es, no tiene mucho de haberlo descubierto pero ha aprendido a manejarlo muy rápido diría yo"

"¿Crees que sea tan innata como su madre?" susurro con suavidad Sora, observando también a las chicas.

"Cada día se parecen más a ella…" Soltó un fuerte suspiro, cerró los ojos y sorbió algo de su vino. Sintió una mano sobre su hombro y cuando los abrió noto como todos los presentes lo observaban "lo lamento, es solo que…"

"Está bien Yamato, todos extrañamos a Mimi por igual… Aun… Aun después de todo… Ella también se ha vuelto una parte especial para mi" Hablo con suaves palabras la pelirroja, mientras apretaba su hombro para darle más conforte.

"Hace días entre en su habitación…" Tk lo miro más atento "Sigue igual a la última vez… Nada parece quebrantarla"

"Aun no puedo creer que no se sepa lo que ocurre con ella, y que ni siquiera el Sr. Gennai sepa algo al respecto" Hablo con tristeza Kari, mientras no podía evitar acariciar su estómago.

"Solo nos queda rogar a los gemelos que consigan una solución" Hablo Takeru

El silencio se hizo presente.

Y todos sabían lo que cada uno pensaba.

Una posible forma de como traer de vuelta a Mimi.

Lo que antes se consideraba casi extinto era lo que tenía a todas esas personas ahí, reunidas. Era como si Mimi representara el pilar de unión de todos ellos, y si ella no estaba. Ya nada pareciera tener sentido. Sora observo al rubio que miraba a la copa, y el que más perdería el sentido sería Yamato. Abrió los labios para decir algo pero sintió algo sobre su panza, cuando dirigió la mirada noto al par de gemelas tocar la misma.

"Dime tía Sora ¿Ya sabes qué será?"

"No, los doctores dicen que por como patea mucho será un niño pero todavía no tengo idea"

"Ohm… Y si fuera un niño ¿Te molestaría?" Yamato sintió esta conversación como un deja vu, solo que un tanto diferente. Sora por su lado, parecía inocente del asunto y sonrió con suavidad sin dejar de mirar su abultado vientre.

"Para nada, sea lo que sea, ha de ser una bendición…"

"Tía Kari va a tener una niña ¿Lo sabias?" Sora miro sorprendida esta situación y miro a Kari que parecía relajada con las palabras. La de ojos ámbares negó con la cabeza "Mamá me lo dijo, que será una fuerte niña con el carácter de un tierra pero las habilidades de un agua" Kari se acomodó en su asiento ante las nuevas palabras de la niña. Yamato por su lado solto un resoplido ante esta situación. Se masajeo la base de la nariz y cuando abrió los ojos noto que ambas niñas tenían los ojos de color dorado, revoloteando con el azul. Yamato se puso de pie casi al instante "¿Te gustaría saber que será tía Sora?" Era Natsuko la que hablaba ahora pero, algo en su voz parecía completamente nuevo. Los presentes estaban callados, y Sora solo miraba perpleja a cada palabra que las niñas decían. Casi como expectante ante la situación, trago con suavidad. Hiroaki miraba realmente concentrado la situación. Tai sentía un escalofrió cerca de él. Mientras que Takeru parecía no parpadear.

Entonces Sora asintió.

Aun cuando ya quedaban pocos días para su parto, algo le decía que sea lo que sea que estaba pensando, no sería lo que esperaba. Tenía miedo. Mucho. Y escuchar así sea a alguien decirle algo seguro sobre su situación le ayudaría a bajar un poco la presión. Mojo sus labios y vio como los ojos dorados de las chicas bajaban la intensidad. Parpadearon un par de veces y se miraron entre sorprendidas y extasiadas, sonrieron entre sí para luego volver a fijar la mirada en el bulto frente a ellas.

"Mamá nos ha dicho…"

Yamato cerró los puños, esto ya trababa en lo absurdo. Dio otro paso adelante, y sin dejar que eso avanzara más tomo a las niñas de cada una de los brazos.

"Ya basta Satoe, Natsuko" Las iba a alejar y Sora las tomo por el otro brazo a cada una. Yamato miro perplejo la situación, y podía sentirse aún más irritado. Pero los ojos de Sora pedían respuesta.

"¿Y?... ¿Qué les dijo Mimi?"

Las gemelas miraron a Sora y luego a su padre y ahí se quedaron, ambas tiraron de sus manos, soltándose y el hombre las miro.

"Papá… Mamá dijo que tía Sora será bendecida de una diferente y nueva"

Frunció el ceño. Sora en cambio sintió un impulso en su interior.

"¿Cómo así? Él bebe… ¿Estará bien?"

Las gemelas le sonrieron con seguridad a la mujer y asintieron. Sora sintió algo de alivio.

"¿Entonces por qué dice que será diferente y nuevo?" Hablo Tai por primera vez ya más interesado en la conversación. Natsuko inflo sus mejillas y cruzándose de brazos dándole la espalda, hablo.

"A tío Tai no le diremos Satoe…"

"¿Eh?" Las niñas sonrieron y rápidamente Satoe camino al oído de Sora. La curiosidad de la misma era palpable en su rostro y a medida que la pequeña iba soltando las palabras, finas lágrimas iban resbalando por los ojos de la mujer fuego. Apretó sus labios, y asintió con fuerza ante cada palabra. Para luego tapar su boca por un momento cuando Satoe se alejó. Todos miraron expectantes. Tai se puso de pie al ver a su esposa en un estado tan frágil.

"Sora… Sabes que no te debes poner así, los doctores dijeron…" Ella tapo sus labios por un momento y sonrió con felicidad.

"Estoy bien Tai. Me siento bien…" Había revelación en sus palabras, y una gran paz y realización. El moreno miro a las pequeñas que se escondían detrás de su padre y luego volvió a hablarle a su esposa.

"¿Entonces que te dijeron?"

Sora, miro a Tai y luego observo a Yamato. Y mientras se limpiaba las lágrimas caídas se rio con la mayor naturalidad y felicidad posible. Mientras más lagrimas resbalaban de sus ojos.

"Tía Sora está llorando de felicidad" Hablo alegre Satoe. El hombre rubio la miro extrañado por un momento y luego con algo de preocupación a la persona que estaba llorando. Realmente parecían lágrimas de felicidad.

"Sora, me estas asustando…"

"Pues… hahah Deberías es sentirte feliz Tai"

"¿Cómo puedo estarlo si mi mujer anda llorando por quien sabe qué? Y las niñas acá atrás dudo mucho que me digan de que se trate" Cuando se giró vio que ambas le dedicaron una lengua afuera en señal de burla.

"Y no lo escucharas de mi Tai…"

"¿Qué y por qué?"

"hahaha Porque Mimi me lo pidió" Todos se tensaron pero solo a uno se le iba a salir el corazón, tras escuchar la siguiente frase "Dijo que: Es mejor que te lleves la sorpresa ante ello… Será más divertido"


Tai miraba la copa medio vacía mientras observaba las estrellas. A su lado un rubio tomaba el mismo licor absorto en sus propios pensamientos. Mientras que un segundo rubio jugaba cartas con tranquilidad. Ya todo era de noche y se encontraba en paz. Todos dormían.

"¿Crees que esta vez…?" el par de rubios giraron su rostro ante lo que decía el moreno "¿Todo salga bien con él bebe?" Se podía escuchar una amargura proveniente de los labios del moreno, se sentó sin dejar de mirar la copa como si en ella pudiera ver la respuesta "Siento que… que si vuelve a pasar lo mismo de la otra vez, Sora… No lo podrá soportar… Y yo… No toleraría" sentía como el nudo en la garganta se hacía presente, pero fueron dos manos en cada hombro lo que hicieron que no llorara, por mucho tiempo se había mantenido fuerte. Un embarazo entre un elemento tierra y fuego era de alto riesgo, si la mujer era fuego existía una pequeña posibilidad que la tierra sobreviviera el impacto de la unión entre ambos controles. Y había ocurrido un par de veces. Este era el tercer intento de Sora.

El primero no llego ni a los 4 meses cuando ella aborto espontáneamente, pero el segundo… Ese fue el peor de todos, el embarazo fue cuidadoso y muy bien delicado pero cuando él bebe llego al mundo. Era solo un cuerpo sin vida. Sora tardo en reponerse, y aunque el medico no se lo haya dicho. Este embarazo podía ser el último intento de tener una familia. El cuerpo de Sora no podría tolerar otro intento más.

"Estoy seguro que todo irá bien Tai"

"¿Si?"

"Lo estoy"

"¿Cómo puedes saberlo?"

"Porque cuando mi… mi esposa tuvo a las gemelas algo muy parecido ocurrió"

"¿A qué te refieres? ¿Estuvo a punto de perder un bebe por igual?"

"No… Cuando Mimi estaba embarazada ella sabía que sería niña…" Los hombres presentes escuchaban a rubio mayor hablar, como si estuviera reviviendo un sueño que le robaba el aliento "… Pero nunca me dijo que serían gemelas… Yo creí que algo malo estaba pasando con él bebe y por eso me lo estaba ocultando pero fue lo que me dijo que me hizo sentir en calma para cuando llegaron las gemelas"

"¿Fue por lo que dijo Sora?"

"Así es…"

"Entonces…" era Tk el que hablaba ante eso mismo "Realmente Mimi… ¿Les está hablando?" El rubio asintió. Para Yamato, tras haber escuchado esas palabras su mente instantáneamente lo retomo a un viejo recuerdo, cuando él y Mimi estaban en ese mismo jardín, hablando sobre la futura vida que nacería de ella. Y fue específicamente lo que dijo Sora lo que hizo eco en su mente a creer lo que sus hijas por mucho tiempo intentaban decirle y hacerle creer. El nunca comento ese encuentro porque eran uno de los tantos recuerdos que deseaba solo guardar para él. Para retenerla en su recuerdo, para retener el calor que ella sembraba en él.

"Eso quiere decir… ¿Qué quizás ella sepa cómo salir del estado en done esta?" Hablo con suavidad Tai

"Eso lo pensé automáticamente, tras caer en la revelación de los hechos pero… De ser así ¿Por qué no me lo ha dicho a mí? O a ellas. Al menos" Paso una mano por su cabello, y soltó un suspiro mientras se volvía a tumbar en el suelo. El moreno y el rubio menor se miraban "Quiero creer que me está probando… Antes de creer que las niñas están inventando todo eso y que fue una casualidad lo que dijeron"

Nuevamente hubo silencio, Tai se paró a servirse un nuevo trago, mientras que Tk solo miraba a la nada.

"Mimi siempre será un gran enigma"

"Todos los de aire son un gran enigma" Rio por debajo Yamato.

"Creo que es la naturaleza de los aire lo que nos parece un enigma… Pero… Aun así" Taichi se volvió a sentar mientras le extendía un trago a Tk "De no ser por ella, creo que quizás nunca hubiéramos conocido a Sora"

"¿De no ser por ella? ¿Hablas de cuando nos arrastró a la zona de la costa para 'explorar'?... Yolei casi me deja sordo cuando vio el mar"


Iba corriendo hasta más no poder. No sabía cuánto tiempo tendría corriendo, o mejor dicho escapando. Tenía varias cortadas a causa de ramas, malezas y demás plantas pero, no se iba a detener hasta alejarse de aquel territorio. E ir hasta un territorio donde esa persona, no la iba a localizar.

Su garganta ardía, sus piernas querían descanso y flaqueaban de vez en cuando al descender por una pendiente. Alzo su mirada y paro por un momento. Sus oídos se activaron y podía escuchar el golpe de las olas. Estaba cerca. Volvió a correr. Retomando un poco más de fuerza. Trago con dificultad.

Ya podía oler el mar. Si, estaba cerca. Se hizo paso entre lo que quedaba de maleza y podía sentir el olor del mar más fuerte. Estoy cerca. Sintió un rayo de luz golpear su rostro. Siguió presionando hacia adelante. Y el rayo de luz se hizo más y más fuerte.

A un punto en donde no logro ver más.

Y fue cuando escucho el golpe de las olas frente a ella y el olor de sal pego con más fortaleza en su nariz. Abrió los ojos y vio que había llegado al mar. Límite del territorio entre Agua y Tierra. Esta eran las playas de la zona norte. Miraba a todos lados en busca de algún alma viviente, sentía su corazón a explotar y sus pulmones querían salirse por igual. Cuando escucho unas risas paro en seco y caminando poco a poco más al frente. Escucho como esas risas se hacían más fuerte. Subió una pequeña colina de rocas y ahí fue cuando vio a personas reunidas. Se acomodó mejor en la roca y empezó a detallar a cada uno de los que ahí estaban. No tan lejos de ella.

Un rubio alargado con una mirada amable. Un agua. Sostenía la mano de una joven con cabello corto y color marrón. Marrón como la tierra. Y cerca de ella había otro de con facciones muy parecidas a las de ella pero su cabello era más alborotado. Tierra. Un grito atrajo su atención y fue cuando frunció el ceño. Una joven de ¿cabello morado? Perseguía lo que parecía ser un crustáceo, pero gritaba cuando este parecía perseguirla de ó a bajar para pedir su auxilio. Ellos se parecían a los príncipes. Pero, no podrían estar aquí sin escolta. Era inadecuado. Sabía que era arriesgado, pero no tanto como lo que había dejado atrás. Ellos. Ellos debían saber. Empezó a bajar las piedras poco a poco. Y fue cuando noto a otra pareja más con un par de caballos rezagados a ellos. Él era otro rubio, muy parecido al que había visto de primero, pero se podía decir que este era más maduro, parecía fastidiado con la persona que tenía a su lado. Ella no podía ver su cara. Porque estaba acariciando al caballo, ocultándose detrás del cuello del gran animal. Pero por su tamaño se podía decir que se trataba de una mujer. Siguió bajando con cautela. E iba a gritar auxilio cuando su piel se erizo. Su respiración se agito y podía sentir sus ojos desorbitarse. Reconoció el símbolo en el pecho del caballo ¡Ellos eran la realeza! Eso quiere decir que aquellos dos chicos, los dos rubios debían ser los príncipes de la tribu de Agua. No podía pedir ayuda a personas así.

Cuando iba a devolverse, su pie resbalo y soltó un grito al tiempo que rodaba por lo que quedaba de ladera. Esto obviamente atrajo la atención de los demás.

"¡Hey!" Noto que era la voz del hombre de piel morena quien atrajo su atención. Ella se intentó poner de pie pero sus piernas le empezaron a fallar. Ellas gritaban descanso. Maldijo por lo bajo. Si le tocaba pelear, lo haría.

"No se me acerquen"

"¿Estas bien?" Cuando se terminaron de acercar, el rubio esbelto abrió sus ojos y labios, y casi grito las palabras.

"¡Eres una mujer fuego!" Y antes de que pudiera decir más la mujer lanzo una bola de fuego de la nada. Que el rubio esquivo "¡Calma!" Con la fuerza que tenía se volvió a poner de pie, a causa de la nueva adrenalina activada olvidándose del dolor. Pero antes que pudiera volver a producir otra esfera, la pareja que se encontraba rezagada se acercó. Los miro por reflejo y algo en ella se encendió. La mujer que estaba detrás de ese caballo hizo que algo en ella se prendiera, en odio, miedo, rencor y demás emociones. Sus hombros temblaban y podía sentir sus dientes rechinar entre ellos.

"¡Tu!... ¿Qué haces aquí?" Lanzo con odio varias bolas de fuego en su dirección que rápidamente el hombre a su lado detuvo con agua. Los ojos de la mujer se tornaron un rojo vivo. La acompañante del rubio solo miraba confusa, quiso dar otro paso y hablarle "¡Aléjate de mí! ¡¿Cómo me encontraste?!" Ella levanto su ceja y miro al rubio a su lado. Acaso ¿lo estaba controlando a él también? Cerró sus puños.

"¿Estas bien? ¿Qué te ocurre?" Hablo nuevamente el hombre de tierra, y vio como todos volvieron a dar un paso al frente, ella volvió a posicionarse en modo defensivo.

"Antes de que pienses volver a lanzar otra bola de fuego, somos 5 contra 1" Mordió su labio inferior al escuchar al rubio mayor con tanta tranquilidad, miro a cada uno de los presentes y en un grito desesperado golpeo la esfera de fuego contra el suelo, reaccionando como una pared de fuego; haciendo que todos saltaran lejos de ella. Cayendo a diferentes distancias. Apenas vio la brecha, observo a la mujer que antes había querido atacar en el suelo apenas empezar a levantarse. No te dejare. Tomo eso como su oportunidad y lanzo una bola de fuego.

La joven soltó un grito. Y cayo nuevamente sentada tomando su pierna que ahora ardía. La mujer fuego no le dio chance de más nada y se lanzó sobre ella. Agarrándola por el cuello para empezar a asfixiarla.

"¿Por qué no usas tus poderes? ¿Ah? ¡Ya no tienes a nadie que te defienda ahora! ¡Muere de una maldita vez!" Los ojos de la chica bajo su agarre se estaban tornando rojos por la falta de oxígeno, y fue cuando pudo ver por primera vez el color de ojos de la chica. Son diferentes ¿Por qué? No había color ámbar en ellos, ni el gris que había visto, estos eran color miel casi dorados. Pero antes que pudiera procesar más sintió como la jalaron de su agarre y la amarraron con los brazos de otro "¡suéltame! Ella debe morir, es su culpa ¡Su culpa!" El rubio más alto se inclinó ante la joven y la ayudo a sentarse mientras ella buscaba aire nuevo.

"Si no te calmas, se me olvidara que eres mujer" Hablo tranquilamente una voz detrás de ella, era nuevamente aquel hombre de tierra. Y por un momento dejo de luchar, pero sin dejar de mirar a la mujer frente a ella.

"Mimi ¿Estas bien?" Hablo el rubio más adulto. Ella asintió con suavidad, iba nuevamente a armar problema cuando la mujer de cabellos lila que había visto hace un rato se plantó frente a ella y le lanzo una cachetada.

"¡Cálmate de una buena vez!"

"¡No me calmare! Si lo hago ella me hará daño" La chica levanto ambas cejas y miro a la joven el suelo.

"Aquí nadie quiere hacerte daño, la única que ha causado daño eres tú" Apunto a la pierna de la chica y vio como el rubio aplicaba un poco de agua en la zona "Mira, no se quién eres ni que haces aquí… Pero puedo notar que estas herida, huyendo de alguien y confundida… Mi nombre es Miyako, puedes decirme Yolei" Le sonrió con suavidad. Y ahí fue cuando la mujer se calma, hace n momento se mostraba dura y regia y luego en un momento cambio. Volvió a mirarle el cabello.

"Te vamos a soltar si prometes portarte bien ¿Ok?" la voz tras él hablo y ella observando que aquella chica aun no hacía nada, se relajó y asintió. Y su agarre se aflojo. Noto como el rubio tomaba entre brazos a la chica poniéndose de pie.

"Mi nombre es Yamato Ishida"

"Se quién eres" Hablo con rapidez la joven y miro al otro rubio "Y tú también" La pequeña castaña miro confundida a su pareja y a la chica.

"Yo soy Hikari Kamiya, y él detrás de ti es mi hermano… Taichi Kamiya"

"¿Los herederos de la tierra?"

"Así es…"

"¿Y tú quién eres?" Hablo nuevamente el rubio que tenía en brazos a la chica.

"Mi nombre es… Sora… Sora Takenouchi"


"Esto es completamente nuevo"

"Ya lo creo… Una fuego en el castillo de la tribu agua, ni en un millón de años habría esperado eso" Hablo Tai relajadamente mientras ambos estaban en el pasillo esperando a que terminaran de curar todas las heridas de la joven de fuego.

"Y además de todo… La hija del regente de fuego… ¿Qué hace acá y por qué esta así?"

"No eres el único que se hace esas preguntas Yamato" Ambos giraron su rostro a la nueva voz, nada más y nada menos que el regente de agua. Lord Hiroaki.

"Padre…"

"No te preocupes… No volveré a cometer la estupidez de la otra vez" haciendo referencia a la gente del aire "Atacar a la hija del regente sería carta abierta a una nueva guerra y no estoy en disposición de hacerlo" Los hombros de Yamato se relajaron ante lo que su padre explicaba.

"Takeru me dijo que hirió a la chica del aire con fuego ¿Es cierto?" ambos asintieron, y el hombre resoplo. Masajeando su temple "¿Por qué no se defendió?"

"Porque aún está bajo los efectos de medicamente de Tommy, por órdenes de Gennai"

"Vaya que ese niño sabe más de la anatomía control que los médicos que tenemos… Y debo imaginar que se le ha dado una dosis parecida a nuestra nueva invitada ¿No es así?"

"Así es, milord" Kari salía de la habitación un poco más tranquila, respondiendo la pregunta del hombre.

"¿Cómo está?"

"Descansando por los momentos"

"¿Pudiste sacarle algo de información?"

"Muy poco. Dijo que tuvo que huir de su reino porque alguien la quería muerta"

"Por su condición parece que estuvo bajo abuso" Hablo Kari.

"Eso podría explicar por qué nos atacó automáticamente"

"Ella sabía que era el príncipe, más bien era el pánico a Mimi que la puso peor" Susurro Yamato

"¿Podrá haber sido la deshidratación entonces el motivo por el que haya atacado a Mimi?"

"Puede ser Taichi pero eso no explicaría porque con ella"

"Ella… se refirió a Mimi con oraciones muy extrañas. Como si hubiera sido Mimi de quien ella estaba escapando" Susurro Taichi.

"Hablando de Mimi ¿Cómo está?" Kari había corrido al lado de Sora mientras Yolei se llevaba a Mimi lejos para curarla.

"Gennai estaba muy molesto por la herida en la pierna de Mimi pero nada que la medicina tierra no pueda curar" Se dispuso a hablar Yamato "Me expulso de la habitación al ver en el estado en el que estaba. Quizás a ti si te deje verla" Haciendo referencia Kari.

"Será mejor que mande a un mensajero a contactar a al regente de fuego, mientras tanto. Nuestra pequeña invitada se quedará aquí hasta que podamos solventar todo esto. Pero eso sí, no puede estar sin vigilancia"

"Yo le tendré un ojo encima, Lord Hiroaki"

"Muy bien Taichi, por los momentos no podrá intentar nada gracias al suero de Tommy. Roguemos que se mantenga así por un rato"


Fue algo suave este capitulo, pero pudimos conocer presente y pasado al mismo tiempo =D Espero les haya gustado.