:: Más vasto que imperios ::
:: Capitulo nueve :: Cayendo juntos
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Memoria
"Yama, suéltame" El hombre sonrió, haciéndose el dormido nuevamente mientras la estrujaba más cerca de él, con sus brazos atrayéndola hasta él. Ni siquiera con el par de años casados que tenían se sentía aburrido de esta mujer. Despertar con ella a su lado siempre calmaba su alma y motivaba su creatividad para escucharla reír, poder verla, olerla o besarla.
Es cierto que dicen que Agua y Viento no podrían llevarse bien pero, esto comprobaba completamente errada su teoría de que estos dos elementos no podían estar juntos. Ella como viento, se encargaba de calmar su alma, disipar sus dudas con solo una caricia y hacer que estado de ánimo se mantenga tan cristalino como el agua que bebemos. Él como agua, la hacía sentir más segura de sus emociones, la calmaba a pensar con mayor claridad lo que tenía que ser hecho, sin dejar llevarse por tantos impulsos. Claro está, que a veces no escuchaba a esa voz que el agua representaba y se lanzaba a hacer las cosas sin pensar en los demás.
"Yama, sé que estas despierto. Deja de fingir" Intento girar, y este solo agarro más firme a la mujer entre sus brazos. Mientras se acercaba a su hombro y lo besaba. La escucho volver a reír y antes de poder refrescarse con esa risa sintió una ola de frio viento haciendo que sus brazos se movieran sin voluntad lejos de cuerpo, dejándolos inmóviles. Yamato refunfuño entre sus labios pero se calmó cuando esa mujer que controlaba el viento lo miraba de frente.
"Eres una tramposa" Sintió un golpecito en la punta de su nariz para ver como el dedo índice de ella estaba posándose ahí.
"Yo no era el que fingía estar dormido para evitar que me levantara"
"Acaso ¿No puedo desear que mi esposa este un rato más conmigo en mi cama ahora que tengo tiempo?" Sintió como el viento dejo libre sus brazos y aprovecho para atraerla hasta él nuevamente.
"Solo si ese esposo está dispuesto a consentir a su mujer" Una sonrisa picará se asomaba frente a sus ojos para en un impulso, besarlo. Siempre que ella lo besaba, una corriente se asomaba en la base de su espalda y corría hasta su nuca, su estómago daba un giro y sus manos sudaban. Como si fuera la primera vez. Podía pasar todo el día en esa boca, eso lo hacía sentir vivo. Se despegó de ella y noto como sus ojos tenían un brillo especial, muy único y parecido al que solo veía cuando ella tenía a su sobrino en sus piernas jugando con ella. Su propio hermano se les había adelantado en asunto y ya no solo tenían un hijo, sino que iban en camino con Kari esperando a su segundo hijo, en el rostro de Mimi siempre se veía ese aire de deseo con un ligero toque de tristeza. Debido al inicio que ellos tuvieron y con la búsqueda de todos los elemento aire que quedaban en el mundo, los asuntos de Yamato como el regente se hacían mucho más laboriosos y arduos cada día. Había prometido a Gennai traer y conseguir a cada uno de los aire que estaban esparcidos en el mundo y ofrecerles refugio hasta que su sociedad fuera restaurada nuevamente.
Al principio costo que ellos creyeran en la palabra de un Agua, pero al momento en el que su propia esposa, Yolei o el propio Gennai se hacían paso y hablaban palabras suaves y llenas de aceptación, los de viento se dejaban llevar.
Su esposa, parecía feliz y eso lo tenía a él lleno. Verla feliz era todo para él, pero desde que el hijo de Tk estaba cerca, sus ojos se apagaban un poco cuando la hora de juego terminaba y a veces inclusive la descubría acariciando su plano vientre mientras mordía su labio inferior. Él no se sentía preparado para tener hijos, no porque no lo estuviera. Sino porque debido a todo lo que estaban haciendo no quería descuidar nada de nada y más si eso implicaba una nueva vida entre ellos.
Y ahora que el tiempo era más calmado, que las cosas tomaban su curso. Esa idea brinco en su cabeza.
"Mimi…"
"Uhm…"
"Sabes que ahora que tengo más tiempo, que tenemos más tiempo…"la vio parpadear varias veces, sin entender por dónde iba esto.
"¿Qué quieres decir?" Notaba como sus ojos tambaleaban de un punto a otro buscando leer lo que sus ojos intentaba decirle, apoyo ambas manos sobre su pecho y esto solo hizo que él la atrajera aún más, si eso era posible y apoyando frente con frente, suspiro.
"Lo que quiero decir… Es que- Quiero una familia Mimi" Noto como su cuerpo se sobresaltó y alejo su frente para verlo aún más directo. Sonrió al ver lo mucho que la había tomado por sorpresa.
"¿Acaso tú..?" Él sabía que la había hecho esperar, Mimi solo presiono una vez el tema cuando Kari quedo en cinta por primera vez y él le explico, porque no era el momento correcto. De ahí, ella quedo en silencio y nunca volvió a presionar en el tema. Ahora verla incrédula y con algo de duda ante la situación, solo lo hacia reír. Ver al viento con duda sin saber a dónde moverse era extraño. Más por quien era ella.
"Sé que una vez lo hablamos. Aire, Tierra, Viento e inclusive Fuego parecen llevarse mucho mejor y los ataques han bajado, hemos llegado a acuerdos con los rebeldes inclusive. La paz que por tanto tiempo buscaron los del aire parece real ahora pero, siento que no es suficiente… Aun sí tu gente está de vuelta, aun sí los de fuego son nuestros amigos, aun sí los rebeldes ya no buscan pelea… Me hace falta más, no es suficiente"
"Yama…"
"Quiero todo de ti Mimi, y te he hecho esperar mucho con esto. Quiero ver a un niño con tus ojos, o a una niña con tu cabello correr entre estas paredes. Ver tu sonrisa plena por sus primeros pasos, sentirme orgulloso cuando me llame Papá por primera vez y sobre todo, ver hecho materia lo que es mi amor por ti" Podía ver gruesas lagrimas salir de aquellos ojos miel, y sin soltar su agarre alejo las lágrimas de sus ojos, usando su elemento "Sobre todo, no quiero verte llorar nunca más por sentir que una parte de ti falta, quiero otorgarte una parte que te haga sentir completa" Rio, sin evitar soltar más lágrimas y acaricio su mejilla, el suavizo sus rasgos ante el gesto.
"Contigo Yama, nunca me he sentido más completa"
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Presente
"Mimi…" Lloraba, en silencio. Lejos de sus hijas, lejos del mundo, lejos de todos. En esa habitación donde el cuerpo de su esposa dormía en un sueño eterno, un sueño que parecía consumir todo de ella y acababa con él en el proceso. Acaricio son sus nudillos la mejilla de su esposa y recordaba aquella suave brisa que paso por su mejilla cuando la nueva niña de Tai y Sora llego al mundo. Ahora era más claro que nunca que Mimi estaba cerca pero ¿Por qué él no la podía ver? ¿Acaso no la amaba lo suficiente como para poder verla? ¿No se merecía poder verla? Sintió más lagrimas resbalar, necesitaba verla. Abrazarla, tocarla. Necesitaba hablarle, escuchar su sonrisa. Aceptar sus consejos. Sentía algo de celos por sus hijas de que ellas si pudieran ver a la mujer que él más amaba y aquí, el solo la podía ver dormir y respirar sin nada más.
"Acaso no merezco tu amor ¿Acaso, no valgo la pena para que me dejes verte?" Sintió sus rodillas flaquear y se dejó caer al suelo aferrándose al borde la cama, para como niño pequeño en mucho tiempo desde la última vez; cuando murió su madre. Volver a llorar, desconsolado y sin forma de alimentar ese vacío. En mucho tiempo, solo agraciadas lágrimas querían desbordarse de sus ojos pero ahora, tras saber que realmente ella estaba cerca más, no despertaba hizo que se quebrara, así fue como la última gota del vaso, causo que se desbordará y no pudiera parar el mar que tenía dentro.
"Te necesito…" Subió la mirada y observo la silueta del cuerpo nuevamente inerte, sin respuesta a sus palabras, a su llanto, a sus deseos "Sin ti, no se cuanto más pueda soportar"
"Sin ti Mimi, nunca me he sentido más incompleto"
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"Es tan fuerte, será un tierra definitivamente"
"Hahaha Tai, no estás viendo el color de su cabello. Será fuego"
"Nop, una fuerte tierra. Solo mírala como agarra mi dedo" Ambos padres, o nuevos padres estaban completamente concentrados en la pequeña frente a ellos entre sus brazos. Quien jugaba poco a poco con el dedo de su padre, o eso era lo que el moreno quería creer. La primera vez que abrió sus ojos eran marrones pero desde ahí, solo le gustaba dormir, comer y apretar el dedo de su padre sin siquiera abrir los ojos. Sora acaricio la suave cabellera de su pequeño cielo.
"¿Cuándo crees que lleguen Yolei y Ken?"
"Pues, deberían estar llegando hoy en cualquier momento ¿Por qué lo preguntas?"
"Porque así arreglaremos esta disputa de una vez por todas" Miro a su esposo quien no parecía entender hasta que repitió los nombres en silencio con sus labios.
"¡Cierto! Ken podrá decirnos que elemento controlara"
"Si es que Yolei lo permite" La pareja se giró al ver a Takeru entrar con un par de gemelas que se soltaron de una al ver a la nueva bebe.
"¿Por qué lo dices?"
"Desde que descubrieron que la habilidad de Ken desgasta su vista un poco más, Yolei anda paranoica con que lo use"
"¿Cómo crees que les vaya a ellos?" Hablo con suavidad Sora mientras mostraba la bebe a las gemelas que se habían subido a la cama rápidamente, sin temor, tapujos o respeto. Tai se levantó de la cama para darles más espacio y mientras Tk cerraba la puerta y se sentaba en una silla cercana a la de Tai. Ambos recordaron como la relación de Yolei y Ken empezó muy parecida a la de ellos.
"Si es como tú y Tai, estoy seguro que pronto tendremos una nueva boda"
"Pero ¿Que llegará a pasar si consiguen a la persona con la que deben estar en un futuro?" Repuso Tai al recordar que ninguno de ellos había sentido la conexión al estar juntos, tal como fue el caso entre Sora y Tai. Pero fue con el paso del tiempo, cuando Sora pudo recuperarse por completo de todo lo que ocurrió en su reino que una ligera corriente empezó a sentirse entre ellos. Médicos habían dicho que ella no podía sentir esa corriente debido a su elemento lava, el cual no permitía que sus nervios trabajarán como se debía. Pero, con Ken y Yolei era una historia diferente. Ken aun tuvo que trabajar mucho en su confianza con el mundo, y sobre todo con los del viento.
Pero Yolei no se dio por vencida y lo ayudo a aceptar nuevamente el mundo, tal como Mimi hizo con ella. Y sin darse cuenta se habían enamorado el uno del otro pero no admitían sus sentimientos debido a que ninguno había sentido la conexión con el otro y no sabían cómo podría resultar todo eso. Solo recientemente habían atrevido a decirse lo que sentían y todo parecía ir marcha arriba.
"Dijeron que no les importa, que aun si llegan a obtener los recuerdos de alguien con el que están destinados a ser ellos, ellos desean estar juntos"
"Suena muy romántico" sonrió Sora al escuchar lo que el rubio comentaba, este solo asentía y lo observo mirando al capullo en sus brazos.
"¿Cómo estas, Sora?"
"Feliz Takeru ¿No se nota?, agradezco a los dioses pero también agradezco a Mimi por otorgarme esta felicidad" Observo a la pequeña frente a ella que había vuelto a abrir los ojos y la miraba como si fuera la única persona en la tierra.
"Mami dijo que tía Sora se lo merecía, que lamenta no haberlo hecho antes porque ella estaba muy lejos" Los adultos miraron a Satoe que no paraba de jugar con el agarre de la bebe.
"¿Cómo dices Satoe?"
"Si, las veces que has tenido un bebe ha sido lejos de acá por eso mamá no te podía ayudar. Porque no puede alejarse mucho" Los ojos de Sora se humedecieron al escuchar a la pequeña hablar tan tranquilamente de su madre y su mejor amiga. Los hombres fruncían levemente el ceño.
"¿Ven a tu mamá con mucha frecuencia?"
"Ujum…" Hablo Natsuko mientras se sentaba más cómoda en la cama y miraba a la pelirroja "Aunque…" Noto como un puchero se hacía presente en el rostro de Nako y su hermana ahora se acercaba a su gemela para acariciarla. Takeru decidió aventurarse a preguntar más, ya que Yamato no estaba aquí. Él sabía más que nadie lo mucho que sentía su hermano ante el recuerdo de Mimi.
"Satoe…"
"¿Si tío?"
"¿Hay algo que no sepamos?" Noto como el semblante de su hermana parecía aún más perturbado pero ella era la más madura e intentaba mantenerse fuerte por ambas.
"Es que… Mamá después de irse a dormir estaba mucho con nosotras, ahora no la vemos sino pocas veces…"
"¿Antes estaba todo el tiempo a su lado?"
"Si, no solamente en el nuestro, sino con papá…"
"Tu madre ¿Ella sabe cómo despertar de ese sueño?" Ella negó con la cabeza mientras palpaba la espalda de su hermana buscando hacerla sentir mejor. Los hombros de Tk se bajaron al escuchar que Mimi tampoco sabía la respuesta a su condición. Tai parecía sumido en su pensamiento y Sora sentía algo de pena por las pequeñas, de no tener a su madre cerca y a un padre que parece más abstraído del mundo real poco a poco. Su hermana al ver que ella se había quedado callada, se acercó hasta ella y el puchero había aparecido en el rostro de su hermana se podía ver reflejado en su gemela.
"Tai…" Sora miro a Tai, quien despertó apenas lo nombre y se puso de pie, en un gesto, le extendió al bebe, entregándole sin pensar a su recién nacida. Las pequeñas no parecían querer continuar hablando pero su rostro delataba que aun querían decir más pero sus emociones les estaban trayendo lágrimas. Mimi siempre había estado ahora para Sora, y ella estaría ahí para Mimi, aun si son con sus hijas. Así que las atrajo y las acurruco entre el hueco que se hacía entre su brazo y parte de su torso, cada una a su lado. Las pequeñas automáticamente abrazaron a la pelirroja y se sumieron a las lágrimas al momento que Sora empezó a acariciar sus cabelleras "¿Qué pasa pequeñas? ¿No deberían estar felices de que su mamá las cuide?"
"Es que-"intento hablar Satoe
"-Mamá dijo que… No le quedaba mucho tiempo-"Continuo Natsuko
"-Y que de ahora en adelante, debemos ser fuertes para cuidar a papá"
"¿Qué?" Ninguno de los presentes podía procesar con claridad la información que estaba galopando en su cerebro, el llanto de las niñas hacia la situación peor, pero el corazón de todos dio un brinco al vacío al escuchar las siguientes palabras.
"Tío Takeru, Tía Sora—Acaso ¿Mamá se va a morir?"
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Pasado
Habían pasado un par de días desde que pudo admitir sus sentimientos a Mimi, y su mundo parecía más ligero. Todo se sentía bien, no había nada malo y mucho menos si era ella. Había hablado con su padre justo al momento siguiente de esa noche. Y aunque el regente de Agua se mostró escéptico al inicio, supo que no tenía nada que hacer y opinar. Pero que se alegraba que su hijo también haya encontrado a esa persona especial y entre bromas comento que quizás esto era un buen presagio para cambiar el curso de la historia y dejar de ser los asesinos que de toda una generación.
Yamato sabía bien que su padre estaba más abierto con lo que dijo que cualquier otra cosa, sabía que su propio padre no solo había perdonado la naturaleza de aquella castaña, sino que también estaba admitiendo que le agradaba aquella mujer. Sabía que todo marcharía bien y que solo ahora debían hacer el anuncio al publico para por fin hacerlo oficial pero no había podido tener una oportunidad debido a que la guardia real de Fuego, en compañía del propio regente del Fuego habían entrado por esas puertas al palacio. Desde entonces, su padre y el padre de Sora hablaban en privado y pedían no ser perturbados. El semblante de Sora era completamente nervioso ni siquiera había podido ver a su padre, aún así Mimi le hacía saber que todo estaba bien y que debería sentirse feliz que pudiera ver a su padre una vez más. Ken por su lado, se encontraba siempre alejado cuando la castaña estaba cerca, siempre de compañía por Yolei aun así las pocas veces que lograban hablarse, se podía sentir la confianza creciendo en él.
Los gemelos se habían encargado de echarle miradas de cuchilla constantemente al rubio mayor, y esto tenia a Yamato algo incómodo. Mimi por su lado solo reía por debajo y le informaba que no había nada que temerle que sencillamente, ellos ya sabían y solían ser muy protectores con ella. Esto aligero un poco al rubio pero aun así los gemelos le estaban empezando a hacer la vida imposible cuando intentaba estar a solas como Mimi, siempre metiéndose o intentando llevarse a la castaña lejos. Aun en la amabilidad de Koichi, él peli azul solo sonreía y pedía disculpas mientras arrastraba a la castaña.
En las noches ambos se escabullían para estar juntos en el jardín de su madre, y conversaban de temas triviales. Él solo la observaba mientras ella maravillada contaba alguna anécdota que había tenido mientras su vida era nómada, el rubio le hizo saber que ya más nunca tendría que estar huyendo y ocultándose que una vez que hable con su padre y hagan publico todo eso, todo cambiaría para ella y la gente del Viento.
Estuvo a punto de pedir una audiencia con su padre para poder hablarle porque aun por más que insistiera el hombre estaba ocupado, a estas alturas dudaba mucho que Sora también haya podido hablar con él suyo. Pero no fue sino hasta el momento que iba a pedir una audiencia que su propio padre lo solicito, esto sorprendió un poco al rubio y no pudo evitar pensar que algo no estaba bien pero solo recordar el motivo por el cual debía hablar con su padre, aparto el mal sentimiento. Y abriéndose entre las puertas del trono, sobre todo cuando la luz afecto un poco su vista y se esclareció fue cuando noto a los presentes. No solo estaba su padre, sino que pudo notar al regente del fuego de pie muy cerca de él. El señor del fuego era un hombre completamente de rasgos fuertes y un carácter notablemente marcado. Su cabello marrón te podía hacer pasar por un tierra pero había un rasgo que sobresalía entre los fuego y era que si no poseías cabellos rojos, tus ojos negros delatarían tu naturaleza. Como la ceniza. Toda esta escena fue culminada con una nueva figura, se trataba de Sora quien fue la única que giro a verlo apenas entro en la habitación, se podía ver temor en su mirada. Ese sentimiento, muy parecido al que experimento aquella vez cuando los del viento llegaron volvía a encarnizarse en su piel.
Tengo un mal presentimiento.
"Padre" Se inclinó el joven ante la formalidad puesta "Lord Takenouchi, es un placer poder conocerle por fin"
"Joven Ishida, es un placer por fin poder verlo. Es la viva imagen de su padre pero tiene los mismos ojos de su madre"
"Gracias, señor. Por tal complemento" Se volvió a su posición original y miro de reojo a Sora quien parecía hiperventilar por alguna razón, volviendo su vista al frente. Dio un paso hacia adelante "Padre, vengo a hablarle sobre un asunto de interés"
"Yamato, primero yo debo hablarte de algo" Noto al regente ponerse de pie, aun sin el brazo se veía imponente y mientras caminaba hasta ponerse al lado del regente del fuego. La piel de gallina de Yamato se erizo aún más.
¿Por qué me siento así?
El de ojos azules sabía que debía escuchar a sus emociones, siempre eran acertadas cuando presentía que algo no estaba bien. Cuando su padre estuvo más cerca, noto algo extraño en su mirada y no pudo reconocer que era. Tragando saliva y apretando sus labios, intentaba nuevamente alejar el mal sentimiento.
"Lord Takenouchi está muy agradecido de que hayamos podido rescatar a su hija, y cuidarla. Nos dimos cuenta que, nuestras tribus han estado muy separadas una de la otra… Tal parece que en su propio reino, los rebeldes de tierra también están atacando a su gente-" camino un poco más y Yamato no podía evitar sentirse más ansioso, su garganta se secó.
No me gusta el camino que está tomando.
"—Así que, entre tanto hablar y hablar. Pensamos que la mejor opción es unificar a nuestras tribus" Los ojos del rubio se abrieron y pudo sentir que Sora también estaba sorprendida con la noticia por su grito ahogado de sorpresa.
"Eso es una excelente noticia, Padre. Ya era hora que dejáramos atrás el pasado y miremos al futuro" Se aventuró a decir, fue entonces cuando noto la sonrisa más extraña en el rostro de su progenitor y una corriente de aire fría recorrió su columna.
"Me alegra que estés de acuerdo Yamato, porque tu como futuro regente Agua debes siempre saber lo que es lo mejor para tu pueblo ¿No es así?"
Huye.
Era lo único que su cerebro procesaba, porque no le estaba gustando el camino que esto tomaba. Yamato parpadeo y dio un paso hacia atrás. Algo intimidado por la mirada de ambos hombres, sentía que estaba cayendo directo en algo de lo que no podría salir. Asintió con algo de miedo.
"Por ende, hemos llegado a un acuerdo para lograr este gran paso… Lord Takenouchi, haga los honores por favor" Tan solo ver al regente del Fuego ponerse a la par del otro hombre, pudo sentir como la pelirroja hecho un paso hacia atrás, presentimiento lo mismo que él.
"Hemos decidido que Yamato Ishida, primogénito heredero y futuro regente la tribu del Agua y—"
No me gusta esto.
"- Sora Takenouchi, única heredera y futura regente de la tribu del Fuego-"
Huye. Habla. Detenlo. Pero, haz algo.
"-Para próxima luna—"
No. No puede ser. Padre, no puedes hacerme esto.
"-Se unirán en matrimonio."
Oh no. Mimi
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Review:
Deniss: Muchas gracias por tan bellas palabras, espero este capitulo te haya gustado por igual. Las niñas de Mimi son una adoracion hahaha tuve que imprimir parte de la personalida de ambos para crear este par. Espero te guste este capitulo.
Anahihana: Si! La primera siempre es la que causará toda la emoción, hahaha medio me apure. Espero te haya gustado.
Mimato Bombon Kou: Gracias! Sora ya es Mama y si, ahora no solo ella ya le cree a las gemelas, todos estan conscientes que ya no es coincidencia pero esto como verás causo estragos en Yamato. Disfruta! Besos saludos!
Alita210100: Alita~~ Si la escena de Tai me costo escribirla, porque me embriago esa imagen se lo que es desear algo y no poder tenerlo por azares del destino. Espero te haya gustado por igual este capitulo. Besos_
Wepa!~ Chan chan chan! ¿A que no esperaban eso? Y créanme, aun falta un poquito más. Ya se puede decir que estamos más alla de la mitad de la historia, en donde el climax será el como traer a Mimi de vuelta, antes que la muerte se la lleve + algo más que obvio no dire hahahaha.
Espero les haya gustado, recuerden dejar sus reviews.
