::Mas vasto que imperios ::
::Capitulo doce :: Fuego y Agua ::
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Presente
"¿Qué quieren decir con que morirá?" Hablo Yamato en desesperación, ante la nueva información que su hermano y su mejor amigo le decían. Hace un rato que había recogido fuerzas para ir a ver a Sora y su nueva nacida, y ahora le salían con eso.
"Las gemelas, al parecer saben esto… Se han quedado dormidas con Sora" Susurro Takeru, negándose de ver a su hermano a los ojos. Vio al rubio desplomarse en el sillón y agarrar sus cabellos. Nunca había visto a su hermano en un estado de desesperación, agradecía que Sora tuviera a las gemelas, porque no soportaría que las gemelas lo vieran así. El moreno se acercó y puso una mano en su hombro. Este solo respiro entre cortado y tapo con las palmas de sus manos, sus ojos e hizo presión.
"Esto no puede estar pasando. Primero me entero que mi esposa se niega a mostrarse frente a mí y ahora que va a morir pronto y lo peor que mis hijas ya lo saben antes que yo. Esto no puede estar pasando. No. No… ¿Qué hice para que ella pasará por esto y yo recibiendo el castigo? Acaso esto es un juego del destino, un movimiento del karma por lo que mi tribu le hizo al viento hace tantos años. Acaso…" Se pudo escuchar el llanto brotar, y el regente que no solo se había ganado el respeto de muchos, sino el miedo de sus enemigos se encontraba ahora encorvado y llorando como un niño pequeño desolado lejos de los brazos de su madre.
"Envié un mensaje a los gemelos para que vuelvan de inmediato. Esta búsqueda ya fue demasiado larga para dar con nada. Los esperamos para quizás esta misma noche, hermano"
"Debe haber alguna manera… De evitar todo esto"
"Nunca espere realmente que Mimi fuera a pasar por esto. Desde el embarazo de las gemelas, se le veía más contenta que nunca. Yamato. Mimi, ella ¿Nunca comento nada de empezar a sentirse cansada o que dormía más de lo normal?" Hablo el moreno intentando quizás poder pensar en algo. El rubio negó.
"Ella solo comentaba que estaba cansada y que quería dormir, supuse que era por cuidar a las gemelas pero, cada vez que usaba su viento parecía agotarla más. La hicimos revisar, inclusive Tommy le dio hierbas para evitar que usará su viento en caso de que eso fuera y cuando no podíamos seguir dándole medicamentos porque no parecían hacerle nada, le pedí que dejará de usarlo hasta que se sintiera mejor" El silencio reino y se podía ver al moreno pensar con profundidad.
"Recuerdo… Que Ken, dijo algo al respecto" Ambos rubios giraron ante el comentario y Yamato se puso de pie, tomando al moreno de la ropa.
"¿Quieres decir que Ken sabia como detener todo eso?"
"¡Hey! Yama ¡Calma! No he dicho eso, recuerdo una vez que lo comento hace mucho que si ella no aprendía a controlar su viento indomable, Mimi. Eso podría acabarla. Quizás… Ella misma lo provoco, sin darse cuenta"
"¿Estás diciendo que el propio viento de mi esposa, la está matando? Algo así entre su tribu, no se ha oído jamás" Yamato soltó la ropa del moreno como si quemará, se pudo ver las lágrimas rodar con mayor libertad para luego evaporarse rápidamente. Apretó sus puños y camino hasta donde había licor. El moreno continúo hablando.
"Digo, después de lo de Ahri. Mimi no se ha sentido la misma por completo. Quizás Ahri era la pieza para ayudar a controlar ese viento. Son gemelas, quizás funcionaban como los gemelos. Se complementaban uno con el otro y ahora que ella… Pues…"
"Estas intentando decir que ¿La culpa de todo esto, la tiene nadie más que Mimi?" Podía ver los ojos intensos del rubio tomar un tono más brillante, y el moreno puso sus manos al aire en señal de bandera blanca. Más nadie que él sabía lo que era capaz Yamato cuando se enojaba, y si se encontraba al borde de un quiebre emocional, podría perderlo. Por todos los dioses, hasta él lo perdería si supiera que su esposa realmente está por morir y no hay manera de evitarlo.
"Hermano, cálmate… Mimi sabía que era lo correcto lo que debía hacer en aquel entonces… Además, en este estado no ayudarás a nadie" Intervino Takeru "Lo mejor será esperar a los gemelos o a Ken y Miyako y ver si ellos saben algo, sino… Ya veremos" Se puso entre el camino visual de Tai y Yama, y pudo verse como el rubio volvió a respirar profundamente antes de darles la espalda y mirar por la ventana.
Toc, Toc.
"Pase" Hablo el menor al ver que el moreno se había quedado en silencio y Yamato solo bebía de su trago sin dejar de mirar por la ventana, probablemente calmándose.
"Milores, Ichijouji e Inoue han llegado".
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Pasado
Yamato daba vueltas en la habitación, que se encontraba completamente destruida. Ni chance le había dado para poder explicarle a Mimi lo que ocurría cuando su padre se encargó de avisar a todos los que habitaban en el castillo y pedía que tomarán esa acción para hacer los preparativos para la fiesta de compromiso, donde anunciarían el tratado de paz y la boda. Apenas termino esas palabras, el rubio busco con la mirada a Mimi, quien solo parpadeo ante lo que escucho, lo miro brevemente y dedicándole una sonrisa llena de tristeza, se giró desapareciendo rápidamente. La busco, realmente que la busco en todos lados. Tenía días ya sin verla. Nadie sabía nada, ni Tai, ni los gemelos, ni siquiera Sora. Inclusive se atrevió a buscarla con Gennai y eso fue lo que hizo que todo perdiera sentido y su paciencia aún más.
"Lamento molestar Gennai, pero quería saber si Mimi se encontraba por aquí"
"¡Oh! Joven Ishida. No, no la veo desde hace un par de horas… Luego del desayuno" Dijo con indiferencia mientras tomaba su té con naturalidad, Yamato resoplo y repaso los sitios que había buscado y los que no.
"Muchas gracias Gennai, me retiro" Se dispuso a girar cuando la voz del anciano lo detuvo.
"Creo, que… Lo mejor es que lo deje así joven Ishida. Quizás Mimi se lo está haciendo más fácil para usted y su situación"
"¿A qué se refiere?"
"Lo sé. Lo sé, todo" Hablo con pesar mientras dejaba la taza en la mesa y se ponía de pie para caminar por la habitación "Mimi me lo conto hace poco… Claro que me negué a creerlo. Pero, al revisar su aire podía notarlo a usted y sabía que era verdad"
"Yo… Quería ser el primero en decírselo, por respeto. Gennai"
"No es necesario que te disculpes muchacho, Mimi siempre ha sido un alma muy directa en cuanto a sus emociones. Por eso quiero que entiendas lo que ella está haciendo por ti en este momento" Camino hasta quedar frente al hombre "El tratado que tu tribu y la del fuego están cerrando es muy importante, Ishida. Hasta yo como tribu lo entiendo. Por eso, mi pequeña se hizo a un lado para no hacer este proceso más difícil. Un viento no puede obligar a otro a estar a su lado, pero un viento puede ser impulsivo si su contraparte lo motiva y ella no quiere ser la causa de que algo pueda quebrarse entre las tribus."
"Pero, yo deseo estar con ella. No me está obligando"
"Lo sé, y ella lo sabe. Pero también, sabe que no podrá zafarse de esto. Y sé que ella no querrá escuchar sus palabras de lamento y de cómo le dirá: Lo nuestro no se puede. El deber esta primero ¿No es así?"
Y tenía razón, él quería explicarle a Mimi lo que pasaba pero ¿Con que motivo? No la obligaría a esperarlo o que fuera su amante mientras él está casado ante el público y su esposa sería Sora ¿Qué podría ofrecerle en este punto? Rechazar el tratado, sería caminar en un hilo para iniciar otra guerra. Una que no quería pasar de nuevo por ello. Ya suficiente con los rebeldes tenían. Y por eso, estaba aún más molesto. Sora por su lado solo lloraba y se disculpaba, que esto no es lo que ella tenía planeado y la entendía, no podía estar molesta con ella. Tanto él como ella, han sido consecuencias de una acción. Suspiro. Esta noche sería la noche antes de la boda y firmarían el tratado.
"Hermano"
"¿Qué quieres Takeru?"
"Padre me mando a buscarte, insiste en que no debes llegar tarde"
"¿Y cuál es el punto? Ya tengo la soga al cuello, si escapo me ahorcaría ¿no?" Sabía que su hermano menor intentaba calmarlo de la situación, pero él no quería salir de esa habitación, no quería ir para estar al lado de una persona que no tenía ni intenciones de lo que se estaba haciendo. Su padre, se había negado rotundamente en hablarle. Y eso le extrañaba, era como si el Rey helado había vuelto, orgullo y calculador. Casi tampoco se le veía, al igual que el padre de Sora, el rey de fuego.
"Quizás, hoy será diferente hermano"
"Explícate mejor"
"Me encontré con Sora, y ella me hablo… Va a hablar con su padre para detener todo esto, quizás si ella lo hace. No se tomen tan apecho la boda y continúen con el tratado, para aun firmarlo"
"¿Por qué ella haría algo así?"
"No lo sé, pero dijo que ya había hecho mucho daño como para continuar con lo mismo"
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Sora entraba a la habitación donde su padre residía, y apenas entro cerró la puerta con brusquedad. Justo para atraer la atención de su padre. Había pasado días llorando, sintiendo lastima de sí misma pero fue Taichi quien le hizo ver que todos deben enfrentar sus miedos, si de verdad no desean que se apoderen de uno. Ella se había sentido aún más desolada al ver como el rubio del agua, no había ni dado señales de vida tras ello, mostrándose frio a primera instancia pero entendió que era lo que pasaba al notar la ausencia de una persona: Mimi. Era ahora claro que Mimi y Yamato estaban sintiendo algo el uno por el otro. Y no nada más era eso, más bien como no se había dado cuenta antes cuando los veía tan juntos y la forma única en como el rubio hablaba y cuidaba de la castaña. Además de los grandes pasos que la castaña daba para poder encajar en algo que obviamente ella no estaba acostumbrada a estar, quizás solo por él.
Por esa misma razón, Sora había decidido tomar el primer paso y hablar con su padre, ya le había comentado a Takeru para que le dijera a su hermano, sabría que este no se negaría a hablar con su hermano menor; quizás esta vez su padre escuchará como antes. Quizás ahora que esa mujer no estaba cerca, podía hablarle y escucharla.
"Padre"
"¿Sora? Hija, ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar terminando de arreglarte?"
"Vengo a hablarte sobre algo, padre"
"¿Si? Ven, toma asiento y bebe algo mientras hablamos, pareces hecha un manojo de nervios" El gran hombre se hizo a un lado para darle asiento a su hija y esta le acepto una bebida mientras hablaban "¿Qué te tiene atormentada, Sora?"
"Es todo este asunto de la boda, padre… Pienso… Que no es lo correcto" Observo la bebida con algo de temor a mirar al hombre frente a ella, porque apenas entro y su padre le hablo, sintió que algo no estaba encajando, se sentía incomoda, fría y desubicada. Tomo un sorbo de la bebida y sintió el calor arroparla "Yo no amo a Yamato, y él tampoco a mí. Si es cierto, le estoy muy agradecida pero… Acaso ¿Es necesario este matrimonio para asegurar el tratado?" Volvió a beber intentando ganar más fuerza, pero dejo la bebida a la mitad para ponerla en la mesa.
"Hija, sabes bien que nuestras tribus han estado separadas por mucho tiempo. Hemos perdido fuerza con los rebeldes y ahora no es un antiguo enemigo a quien enfrentamos pero tampoco es un amigo el que estamos haciendo ¿Lo entiendes no?"
"Si padre, pero…"
"La tribu tierra ha mantenido la unión después de muchos años para asegurar que el tratado que ellos firmaron se mantenga firme. Nosotros como tribu debemos seguir el ejemplo"
"Pero… Debe haber otra manera. Yo no puedo… "
"Ya está decidido Sora, deberías agradecer que tu tierra estará a salvo ahora"
"Pero… Yo…"
"Las personas aprenderán a quererse. Si tanto es lo que te preocupa, él lo hará con el tiempo"
"Pero… Él ama a otra persona, no puedo hacerle eso"
"Entonces haremos que te amé, rojita" La pelirroja dio un brinco ante la tercera voz en la habitación, se puso de pie al reconocer la voz y entre las sombras apareció una mujer. Aquella que tenía a su padre bajo algún hechizo, de alguna manera. Sintió su piel ponerse de gallina e intento buscar una respuesta rápida. No había huido para volver a caer en su juego, ni Koushiro había arriesgado su vida por ayudarle. Intento caminar o mejor dicho correr a la puerta cuando la mujer empezó a acercarse, pero otra persona se atravesó frente a la misma haciendo que se detuviera en seco. Este hombre, nunca lo había visto. Cabello azul ¿Otro viento? Se giró para ver a la mujer de cabellos caramelo acercarse al hombre que era su padre y susurrarle algo al oído para luego ver como acariciaba su rostro el hombre se encorvaba entrando en un estado de relajación antinatural.
"Ahri… ¿Cómo?"
"¿Creíste que tu padre vendría para acá por voluntad propia?" El rostro de la castaña, era casi poético mientras caminaba y se posaba tras el rey para rodearlo con los brazos sin dejar de mirar a la pelirroja "Pequeña, tu más que nadie debería saber que eso no es posible… Aunque no agradezco que Koushiro te dejará en libertad, agradezco bien a donde viniste a parar"
"Si crees que me vas a manipular como a mi padre, estas muy equivocada. Ya sabes que tus trucos no sirven conmigo"
"Cierto" Se puso de pie y camino hasta la bebida que se hallaba olvidada en la mesa, y la tomo sonriéndole para ver el contenido en ella para luego vaciarla en la misma mesa "Yo no podía hacerlo sola, debido a tu habilidad… Pero él sí" La pelirroja se había olvidado de la persona tras ella y se giró para ver como aquel hombre alto y respingado no se apartaba del sitio, solo se acomodó sus anteojos y abrió los ojos. Negros como la noche.
"Milady. Ya la hierba está haciendo efectos"
"¿Hierba?" Y como si hubiera tropezado se giró para ver la bebida que ahora se encontraba desparramada en la mesa y empezó a sentir como ese calor que se había esparcido, se alojaba en un punto, cerca quizás en la boca de su estómago.
"Joe es un experto en venenos y pócimas. Muy poco común, por eso se encontraba lejos de mí buscando esta hierba especialmente para ti Sora. Pero, escapaste antes de poder usarla"
"Si crees que tu estúpido veneno conseguirá que neutralices mi poder, puedes intentarlo" una llama azul se formó en la mano derecha de Sora. La mujer de cabellos castaños solo rio, y se sentó cómodamente mientras se servía un trago. Dedico un rato a mirar su bebida hasta que observo a Sora y noto como el color gris en los ojos se había hecho más intenso. La flama de Sora se evaporo y la pelirroja no podía evitar dejar de mirar sus ojos. Ningún musculo en su cuerpo reaccionaba, aun cuando su mente gritaba que sí.
¿Qué está pasando?
"Pobre flamita, esa hierba no es para neutralizar tus poderes… No, es para algo mucho más grande"
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¿Cómo había llegado a este punto?
Miro molesto a su padre, mientras estaba de pie. En el altar. Mirando como el público parecía intrigado con la situación, mientras que la música empezaba a sonar y las grandes puertas se abrían. Una hermosamente vestida, princesa de fuego atravesaba el umbral con un velo típico de su región, su traje era una hermosa mezcla entre hilos dorados y tonalidades rojizas.
Esto no puede estar pasando.
Había confiado en que Sora arreglaría todo, pero cuando llego a cerrar el tratado. Algo había cambiado, la Sora que había conocido. Parecía ausente, solo escuchaba a su padre cuando le pedía que fuera a bailar y apenas trajo el tema sobre romper las bodas, ella se negó y adjudico que esto sería lo mejor para las tribus, que debía respetar los deseos de sus mayores y hacer lo que es correcto. Apretó los puños mientras Sora continuaba acercándose al altar. Podía observar a Taichi molesto con la situación, y le entendía. El moreno se dio cuenta de los sentimientos de Yamato para con Mimi, y recordó la conversación que tuvieron un par de horas antes de la boda.
"Encontré a Mimi"
"¿Qué? ¿Cómo está? ¿Está bien?" Hablo el rubio apenas el moreno proclamo las palabras al entrar en la habitación, se puso de pie y detuvo su proceso de vestirse. En grandes zancadas llego a donde el moreno estaba. Vio como elevaba los hombros y desviaba la mirada, para luego suspirar derrotado.
"Antes de hablarte sobre ella, debo serte sincero en algo. No te mentiré Yamato, se lo que estas sintiendo por Mimi. Es más que obvio, como tu mejor amigo me di cuenta apenas ella comió por primera vez con nosotros. Por eso fui a buscarla al igual que tú. La encontré en lo profundo del jardín de tu madre" El rubio en su cabeza se escuchó una alarma, y ya le decía que fuera al jardín rápidamente a ver si ella aún seguía ahí. Pero el agarre de Tai en el hombro lo detuvo, y este le negó "Antes que digas o hagas algo escúchame, solo harás esto más difícil para ti y para ella si vas hasta allá. Quién lo diría, que una mujer como ella te conoce mejor y tan bien como yo o tu hermano. Y sabía que intentarías darle palabras de aliento o buscar una solución ante esta situación. Inclusive huir con ella. Y si, no me mires con esa cara porque sé que esa idea se te ha cruzado por la mente. Para ser un agua eres bastante impulsivo"
"Basta Tai, yo…"
"Lo se amigó, ella está bien. Aun sonríe y esta agradecida por todo"
"No puedes hablar en serio"
"Estamos hablando de Mimi, aun cuando este adolorida por la situación. Es Mimi, es de la tribu viento. Ella odia las guerras, y buscaría todas las posibilidades para hacer que se detengan. Y se tan bien como tú que ella desearía más que nada que esta estúpida separación entre tribus que ha sido la causa de muchos males se termine para bien"
"Eso suena muy a ella"
"Por eso Yamato, me dijo que tuvieras paciencia. Que luego de todo esto, se sentarían a hablar. Porque sabía que si te veía, no se podría negar a nada de lo que dijeras y ella, no quiere ser la causa de que otra tribu empiece a desaparecer por la guerra"
Odiaba la lógica de Mimi, siempre tan pura y directa. Tan poco vacilante ante una situación. Era cierto, él sabía que si la veía y le daba explicación; buscaría huir o escapar con ella, quiera o no. Ahí sería capaz de mandar al diablo a todo, solo por ella. Y ella no soportaría eso. Extendió la mano a Sora, quien subía el escalón para estar a su lado. La pelirroja le sonrió detrás del velo y miro al frente, sin vacilar. Se le veía segura, mirando al frente y eso le hizo acordar lo orgulloso que él como príncipe para la nación era y debía mostrar la misma postura, así que estirando su espalda y mirando con la frente en alto fijo su vista al frente.
Si Mimi, puede ser lo suficiente para decir y estar clara que una persona como ella, podría hacer el sacrificio con tal que una nación salga al frente, él lo haría. Miro de reojo a Sora, aun si era con una persona que no amaba, ni siquiera en lo más mínimo tampoco sentía afecto. Le hubiera gustado que su historia fuera diferente, como la de Tk y Hikari pero, cuando empiezas a ver el color rosa en las cosas es cuando te das cuenta que eres el futuro regente de una nación y debía poner las necesidades de su pueblo antes que las suyas. Haría lo correcto.
Sería el primero en la tribu agua que cumpliría con lo que el viento intento hacer hace muchos años, y que nuevamente estaba haciendo.
Viento se hizo a un lado para que Fuego y Agua se encontrarán, y así poner fin a esta guerra sin fin. Por un bien más común.
Paz.
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Presente
"Creí que no vendrías a ver a mi nueva hija. Nunca" La pelirroja le hizo un puchero intentando hacerlo animar, al momento de verlo entrar por la puerta, pudo notar como el rostro del rubio estaba decaído. Acaricio la cabellera color miel casi dorada de una de las gemelas que dormían en su regazo. Se habían dormido, luego de mucho llorar y no podía negarles el descanso. Aun si sus piernas ya empezaban a dormirse. Acomodo a la niña recién nacida entre sus brazos para terminar de darle de comer, mientras que el rubio se acercaba a paso lento y se sentaba en el borde de la cama. Sin dejar de ver a sus hijas "Supongo que ya Tai y Takeru te dijeron ¿no?" Él solo asintió y respiro pesadamente.
"Ya Miyako y Ken llegaron, están acomodándose en su habitación para luego pasar a verte"
"Me alegra mucho que llegarán con bien, pero antes que vengan a verme. Deseo que vayan a ver a Mimi. Saber que será la niña es lo de menos, ante esta situación"
"Tai asume que la niña será tierra, pero está clara que sus características será un fuego" Sonrió de lado viendo el pequeño cabello que se asomaba a través de la manta. Luego observo a Sora y recordó aquella vez cuando Mimi por fin había dado a luz, la misma aura la acompañaba. Tan plena, tan completa. Tan familiar y nuevo a la vez. Observo a sus pequeñas que aún se les podía ver el rostro humedecido y su frente se contrajo.
"Matt. Sé que no hay palabras para darte aliento pero, estoy segura que Mimi o tú encontrarán la razón para volver a traer a Mimi de vuelta, antes que sea muy tarde"
"Lo sé, pero los gemelos…"
"No me refiero a los gemelos. Tú. Tú, más que nadie conoce a Mimi, sus recuerdos y su pasado. Algo en ello debe darte la pista o la respuesta de cómo sacarla de ese profundo sueño"
"He pensado en todo Sora. Créeme que si pero, no hay nada que me diga cómo hacerlo o que debo hacer o por dónde empezar. Últimamente mis sueños son sobre Ahri y Mimi en sus días de infancia pero nada concreto"
"Ahri… Hacía mucho tiempo que no escuchaba ese nombre" El rubio observo como la mujer dejaba a la bebe a un lado de la gran cama y suspiraba pesadamente mientras estiraba un poco los mismos brazos.
"Lo lamento, se lo mucho aun te afecta aquella vez… Solo, recuerda que… No fue tu culpa"
"Uhm… No, ya no me afecta. Ocurrió ya hace mucho tiempo como para seguir aferrada, es solo que. Si hubiera sido más fuerte para aquel entonces, quizás…"
"Lo hecho, hecho esta. Fuiste una persona fuerte Sora. Lograste liberarte del hechizo de Ahri antes de que fuera muy tarde" Poso una mano sobre la mano de la pelirroja y esta lo miro nostálgica. Quizás retomando un recuerdo, el cual fue el inicio de una nueva guerra.
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Pasado
Los ojos se sentía pesados, pero se sintió alarmada al momento de darse cuenta que yacía en una cama. En el momento de darse cuenta que su cuerpo no respondía. Cuando abrió los ojos, pudo observar una espalda desnuda y eso fue lo que causa que se volviera aún más alerta al darse cuenta de quién era la espalda. Hace solo un par de horas, habían llegado a la zona donde sería su noche de bodas. Y sentía como lloraba por dentro al ver como su cuerpo se negaba a escuchar a su mente y mientras era otra voz la que salía como una canción de cuna en la base de su oreja y le hacía hablar todo lo necesario mientras convencía al rubio entre copas de hacerlo porque ese era el deber, de esa manera demostrarían fidelidad completa a ese tratado.
No, no, no. Por favor, detente.
Sintió como su cuerpo empezaba a responder, pero no a su mente ni a sus deseos. Sino a los deseos de alguien más. Se puso de pie, casi como un fantasma, sin importar su desnudez y camino hasta donde se encontraban sus atuendos para el resto de la semana. Se inclinó y busco un pequeño cofre, donde había una pequeña daga oculta. Automáticamente su cuerpo empezó a hacer justo las palabras que Ahri había susurrado que haría. Tal como había ocurrido en la noche del tratado, y horas antes de su boda donde le habían dado más de esa hierba sin ella poder hacer nada.
"Harás todo lo que sea necesario para convencer al príncipe de que se acueste contigo"
Observo la daga y podía notar como su mano temblaba, debatiéndose entre hacer lo que es correcto y lo que no. Por un momento su mano parecía responder a sus deseos y casi podía llorar de la alegría, pero fue todo un parpadeo el necesario para que el temblor parará y se irguiera por completo mientras se giraba lentamente para caminar a la cama.
"Cuando sientas que el sol empieza a salir, te levantarás y usarás esto. Rápido, sobre su corazón. Y no fallarás, no titubearás"
Por favor, no. No quiero, no puedo hacer esto.
Trago saliva y podía sentir como lagrimas traicioneras bajaban por sus mejillas, pero su rostro se mostraba invasivo ante la emoción, mientras continuaba caminando, caminando alrededor del borde de la cama hasta llegar al lado de Yamato.
Yamato, despierta. Detenme… Haz algo.
Lo observo, y nuevamente el susurro como canción de cuna hizo que su cuerpo dejará de escucharla. Esa era la maldición de esa mujer, ahora lo entendía. Solo debía susurrar lo que deseaba que la persona hiciera y lo hacía. Su padre, por todos los dioses. Su padre debe estar igual que ella, sin poder hacer nada. Ella, ella quería detenerse. Detenerla. Decirle a alguien que pudiera enfrentarla y no le tuviera miedo.
Yamato, por favor. Despierta. Yamato… Yamato… ¡Yamato!
"Ya…ma…"
Fue como un susurro, esto hizo que una alarma nueva se disparara en su mente, y mientras que la daga se elevaba poco a poco al momento de estar ya de frente al rubio. Sora gritaba en su mente, intentaba mover su cuerpo. Y sentía como el calor que se acumulaba en la base de su estómago se iba expandiendo. Su mano se frenaba y temblaba. Podía imaginar una flama saliendo de su mano izquierda, algo. Lo que fuera, para hacerlo despertar. Que la detuviera, la lanzará contra el suelo. Algo, lo que sea. Por favor, Yamato. Desierta. Seguía gritando en su mente.
"Yama… to"
Sus ojos se abrieron, y lo primero que vio fue la daga en su mano, y por instinto el rubio se hizo hacia atrás. Y la daga bajo rápido. Para luego escuchar un grito en seco. Y más lagrimas brotando del rostro. Y aquel calor que la pelirroja sentía desapareció, así como la fuerza en el agarre de la daga, se dejó desplomar en el suelo con su desnudez y agradecía la fuerza que tuvo para controlar lo más que pudo, agradecía a Yamato por despertarse y aun cuando la mirara perpleja, ella sabía que entendería. Porque podía ver en sus ojos algo que antes no reconocía, y sabía que así como el agua puede ver la verdad a través de los ojos, el fuego se hacía intenso tan claro y vibrante que era imposible ocultar sus emociones.
Y los ojos de Sora, en este momento. Era opacos, vacíos y llenos de temor. De alivio de ver que todo estaba bien y que, quizás había detenido algo pero que pronto, ambos deberán moverse antes que algo más inicie.
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Review:
Alita210100: Prometo tragedia sana! Y si, tuve que hacer algo como un Sorato (no es mi pareja favorita) asi que fue un reto, pero espero que haya quedado bien. Porque es crucial para entender que esta pasando y que pasará, ya que Sora es la pieza clave para que Yamato tome cuidado de todo.
Mimato Bombon Kou: No logro salir xD HAHAHa el agua es frio y calculador, por más que busquemos a él le cuesta expresar lo que quiere y como lo quiere. Y la persona que traerá la solución, será la menos esperada. Lo tiene en la punta de la lengua y de hecho, lance la pista de como lo logrará en los primeros capítulos xD ahahaha Saludos!
Marytsuki-hime: Me alegra saber que te haya gustado, y ver que eres una nueva reviewer. Gracias por el review y prometo no dejar, ahorita ando moviéndome co muchas cosas y casi no tengo chance par sentarme pero prometo subir pronto más. Espero te haya gustado este capitulo
Bien, todo pasa por una razón ¿no? O asi queremos creerlo. Si, Sora y Matt lo han hecho, por favor. No odien a Sora. Creo que se entiende lo que pasa aquí. Tampoco odien al Yama por esto, solo cumplia su deber. Ninguno de los dos en el presente, siente algo por el otro más que afecto y era necesario que esto pasará para lo que viene.
Espero les haya gustado, aun si Mimi no estuvo presente del todo en el cap.
