Bueno, acá vamos con el segundo capítulo. Espero que les guste. Quiero agradecer el review de Leonysse Weasley. El único hasta el momento, pero espero que no sea el último.
Espero que lo disfruten! Y como siempre, nadita me pertenece, todo es de JK Rowling.
Capítulo 2. Trabajo en una poción
Al salir de la casa de los Weasley, Hermione dio un profundo suspiro y caminó hacia el jardín lleno de gnomos para desaparecerse e irse a su apartamento. Iba sumida en sus pensamientos cuando levantó la vista y observó a Bill en la segunda planta de la madriguera, parado con la frente apoyada contra la ventana. Estaba con los ojos cerrados y parecía muy abatido.
En un arranque poco usual en ella, --pero que importaba? Total!, a los enamorados se les perdona toda clase de improvisaciones--, recogió unas piedritas del jardín y comenzó a tirarlas a los vidrios de la ventana.
Los golpecitos sacaron a Bill de sus oscuros pensamientos y cuando la vio parada en el jardín, con una sonrisa traviesa en su rostro, no pudo evitar devolverle la sonrisa. Hermione solo pensaba alegrarle un poco el rato y despedirse con un gesto de él, por eso le sorprendió mucho cuando lo vio abrir la ventana.
"Qué quieres?", le preguntó Bill. La verdad no había querido sonar tan brusco, pero tampoco quería exponer en bandeja sus sentimientos. Hasta mucho hacía abriendo la ventana…
"Nada en particular. Vine de visita y al verte allí paradote, me dieron ganas de saludarte. Cómo estás?", le preguntó en un susurro. Hermione tampoco quería que los Weasley la descubrieran. Estaba disfrutando la sensación de secreto que envolvía la situación.
"Pues estoy como en todas las lunas llenas: con un humor endemoniado y unas ganas locas de partirle el cuello a alguien"
"Espero que no sea el mío y que no puedas saltar desde allí"
"Muy graciosa… esa broma no se la toleraría a cualquiera…"
"Lo sé, pero sí se la aguantas a la amiguita de tu hermano menor, verdad?"
"Hace mucho que dejaste de ser eso para mí…", le confesó Bill en un susurro.
Hermione sintió su cara arder de lo escandalosamente colorada que se había puesto. Esperaba que por ser de noche y estar en lo oscuro, Bill no lo hubiera notado. Se obligó a pensar rápido en algo que decir porque esas palabras habían alejado de ella todo pensamiento coherente.
"Me preocupa mucho verte así. Tienes que cuidarte y salir de tu encierro…" fue lo único que atinó decirle.
"Mmm, ya te pareces a mi mamá. Déjame decirte que ya lo sé", respondió enfatizando las últimas palabras.
"Pues pareciera lo contrario, Bill. Y por eso quiero chantajearte: Hazlo por mí. Sal de tu claustro por mí…", Hermione nunca supo que la impulsó a decir eso, pudo ver la cara de sorpresa de Bill y hubiera querido tener un espejo para ver su propia cara cuando él le dijo muy serio "Te prometo que lo haré".
Se despidieron haciéndose la seña de amor y paz, como era costumbre entre ellos desde hacía mucho tiempo. Y ella desapareció rumbo a su apartamento, dejándolo con un sabor agridulce en la boca. "Si tan solo pudiera abrazarla", pensó, pero sacudió su cabeza y alejo nuevamente ese pensamiento de él.
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Hermione se despertó temprano ese día, todavía con las palabras de Bill rondándole en la cabeza. De sus sentimientos estaba segura, pero ¿y él? ¿Qué pasaba por esa cabeza? Bueno, tampoco quería pensarlo mucho. Fleur estaba de por medio. Si se ilusionaba, ella quedaría como la intrusa en una relación que llevaba años y por muy mal que le cayera la francesita, no se le hacía justo jugarle sucio y bajarle al novio.
El pensamiento de ayudar en la recuperación de Bill regresó cuando se dirigía a su chimenea rumbo a su trabajo. "Hogwarts", dijo con fuerza y salió en la chimenea del despacho de Severus Snape.
"¿Que tal de fin de semana?", preguntó su antiguo profesor.
"Pues lo de siempre. He ido donde mis padres y a la madriguera. Las cosas están un poco tensas por allí", le comentó.
Hermione todavía no se explicaba muy bien la nueva relación de amistad que estaba teniendo con su antiguo profesor, quien siempre fue un completo torturador psicológico de los Gryffindors. Harry, Ginny, Ron y todos los Weasley pensaron que era una completa locura que aceptara el puesto en Hogwarts como asistente del murciélago de Snape.
Pero ella disfrutaba mucho de la elaboración de las pociones, eran su pasión y como ella debía ser excelente en todo lo que se propusiera, pues tenía que aprender con el mejor entre los mejores: Severus Snape. Al principio, él estaba molesto. Siempre había trabajado solo, pero Dumbledore se empeñó en que aceptara a esa chiquilla. Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y bueno, ya tenían un año compartiendo labores y contra todo pronóstico, se habían hecho amigos.
Ella apreciaba la madurez de sus observaciones y la mordacidad de sus comentarios y él se sentía cómodo con la frescura de su juventud.
"Los Weasley son muy unidos, qué les pasa ahora?"
"Es Bill, están en luna llena y aunque no se convierte en hombre lobo, se vuelve muy agresivo. Además, está muy deprimido…"
"¿Cuando vas a superar eso que sientes, Hermione?"
"¿Qué cosa?"
"No te hagas la tonta. Cuando hablas de él, pones la patética cara de chivo a medio morir. Ni en mis más oscuras pesadillas pensé verte así. Siempre pensé que tu intelecto iba a ser superior al corazón. Además, él va a casarse."
"No lo puedo evitar. Es simplemente más fuerte que yo y deseo desesperadamente poderlo ayudar", le dijo sin ganas de iniciar una discusión.
Pronto se dispusieron a trabajar. Él partió a dar clases y ella se quedó revisando los calderos donde tenían a medias las pociones. Luego regresaría él a supervisarlas, mientras ella se iba a dar clases a los de primer año, pues se había desempeñado tan bien como asistente, que Snape le había cedido las clases de los más pequeños.
Cuando regresó por la tarde, Hermione se recordó cuando Remus Lupin fue su profesor de Defensa contra las Artes Ocultas… ¡Cómo no lo había pensado antes! Ese año, Snape le preparaba a Lupin una poción para que no se volviera agresivo cuando se transformaba en hombre lobo (N/A: en el Prisionero de Azkaban). Entró presurosa en el despacho, sorprendiendo a Snape.
"¡Ya lo tengo! Sé cómo ayudar a Bill y tú vas a ser mi cómplice"
"Mira Hermione, creo ser muy bueno en pociones, pero no soy un casamentero…"
"La solución está en una poción que me tienes que enseñar", le respondió ella riéndose y cuando le explicó lo que quería, Snape replicó:
"Debemos tener cuidado. La poción de por sí es difícil y no dudo de tu habilidad para prepararla, pero tenemos que adaptarla a él. Recuerda que Lupin es un licántropo y esa cantidad de ingredientes podrían dejar a Bill idiota de por vida"
"A pesar de los riesgos, quiero intentarlo. No vendría mal incluirle algún ingrediente que le saque la tristeza. ¿En cuanto tiempo podremos tenerla lista?"
"En un poco más de un mes"
"Bill solo tendrá que sufrir una luna más, ¡solo una luna más!" dijo emocionada.
Lo sé, sé que soy muy romántica y no lo puedo evitar. Pero aun así espero que les guste como va avanzando la historia. Por fa, dejen sus reviews, que me harán muy feliz.
